Cuando existe cirrosis se generan problemas de diversa índole (Figura 3), que a su vez dan origen a situaciones que requieren atención médica especializada. Uno de los principales problemas es que se bloquea el normal flujo de sangre a través del órgano, generando una situación de alza en la presión sanguínea sectorizada, en las venas del abdomen. Esto se denomina HIPERTENSIÓN PORTAL. Ello puede llevar por una parte a la acumulación de líquido en el abdomen, (lo que se conoce como ASCITIS, y por otra parte a la dilatación de las venas ubicadas en el interior del abdomen. El aumento de la presión en dichas venas condiciona la aparición de venas dilatadas en el esófago (VÁRICES ESOFÁGICAS) o estómago (VÁRICES GASTRICAS). La cirrosis también lleva a la pérdida progresiva de las múltiples tareas que el hígado realiza, como son la formación de proteínas, tanto estructurales como de defensa; la regulación de los niveles sanguíneos de variadas moléculas como por ejemplo la glucosa, insulina, hormonas sexuales, colesterol o triglicéridos; la formación de la bilis para la digestión de alimentos; la depuración de bacterias o toxinas, como fármacos o el alcohol; además del rol de almacenamiento de nutrientes, minerales y vitaminas. Esta situación se hace evidente sólo cuando el daño del hígado es severo, apareciendo coloración amarilla de la piel o mucosas (ICTERICIA). También el paciente puede experimentar alteraciones de conciencia (perdida de memoria, pérdida de la orientación en el tiempo o el espacio, pérdida del equilibrio, temblores, o somnolencia) lo que se llama ENCEFALOPATÍA HEPÁTICA, la que se cree se debe a una suerte de "intoxicación del cerebro", muchas veces asociado a síntomas generales como pérdida de peso y/o debilidad.

Finalmente, la cirrosis es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de CÁNCER DEL HÍGADO (llamado también HEPATOCARCINOMA). En nuestro país la gran mayoría de los cánceres del hígado se desarrollan en un hígado cirrótico (sobre el 85%). Los detalles más relevantes de las complicaciones de la Cirrosis son:

1. La hemorragia digestiva alta por rotura de várices esófago gástricas, complicación grave que siempre tiene un riesgo elevado de morir directamente por ella o por complicaciones asociadas. Por ello requiere siempre de terapia precoz, con endoscopia y fármacos específicos, así como de ingreso en una unidad de cuidados intensivos. La mortalidad global por ella, esta entre el 15 y 30%, dependiendo de la experiencia del equipo médico, así como de lo avanzado que esté el daño hepático en el individuo. 2. La acumulación de líquido en el abdomen, conocida como Ascitis, suele tener una cuantía variable e instalarse lentamente en la mayoría de los casos. Su aparición es señal de una enfermedad hepática avanzada, con un pronóstico de vida pobre a 5 años plazo. La ingesta de sal excesiva así como algunos medicamentos, especialmente anti-inflamatorios suelen agravarla o desencadenarla. Su tratamiento es con reposo, dieta pobre en sal, y diuréticos.

3. El deterioro neurológico conocido como encefalopatía hepática o coma hepático, caracterizado por un trastorno funcional y reversible del sistema nervioso. Se produce por la menor capacidad del hígado para eliminar toxinas con efecto sobre el cerebro; la más conocida es el amonio. Pueden desencadenarlo una multitud de situaciones clínicas, las mas importantes son la hemorragia digestiva, las infecciones, y la insuficiencia renal, también pueden hacerlo el estreñimiento, las trasgresiones alimentarias, las pérdidas de líquidos o sales (vómitos y/o diarrea), y el uso de sedantes o inductores del sueño. Los síntomas suelen ser muy variados desde leves alteraciones del lenguaje, del ánimo, de la motricidad fina o del equilibrio, hasta el coma, pasando el comportamiento francamente inadecuado, la desorientación, el lenguaje incoherente y la somnolencia. El tratamiento requiere de suspensión temporal de diuréticos y psicofármacos, acelerar el transito intestinal, a veces con enemas, mas una dieta baja en carnes, todo ello unido a fármacos específicos. Según la magnitud de cada caso se podrá tratar en forma ambulatoria u hospitalizada. ADVERTENCIA; LA DETECCIÓN DE UNA DE ESTAS COMPLICACIONES; ASCITIS, ENCEFALOPATÍA, HEMORRAGIA DIGESTIVA POR VÁRICES, O DE UN HEPATOCARCINOMA, CAMBIA Y ENSOMBRECE DRAMATICAMENTE EL PRONOSTICO DE VIDA DEL PACIENTE, POR LO QUE SIEMPRE DEBE EVALUARSE EN ÉL, LA FACTIBILIDAD DE EFECTUAR UN TRASPLANTE DE HÍGADO.

LO QUE TODO ENFERMO DEL HIGADO DEBE SABER O NO PUEDE DESCONOCER Hay algunas complicaciones determinadas por el daño hepático que en si mismas tienen un alto riesgo de mortalidad, y que pueden ser prevenidas o tratadas a tiempo, mejorando mucho su pronóstico.

Ellas son la hemorragia digestiva, las infecciones y el desarrollo de un cáncer hepático. HEMORRAGIA DIGESTIVA POR VARICES ESOFAGO GASTRICAS

La principal causa de muerte en los cirróticos sigue siendo la hemorragia digestiva por varices esófago gástricas Esta complicación se debe a la rotura de las venas dilatadas del esófago o estómago, la que se manifiesta por vómito de sangre o de color café negruzco, o deposiciones negras y/o con restos de sangre. Esta complicación tiene una mortalidad alta especialmente, si no se actúa rápidamente. Siempre hay que hospitalizar y realizar estudio y tratamiento para detener el sangrado e impedir que nuevas complicaciones se agreguen.

¿Cómo prevenirla? Esta complicación puede prevenirse si se detectan a tiempo várices grandes o con señales de riesgo alto de rotura en su pared (manchas rojas). Ello se hace con un estudio endoscópico del esófago y estómago. Por ello todo paciente enfermo del hígado debe hacerse precozmente este estudio de endoscopia para evaluar la existencia o no de varices.

De existir várices grandes o con signos de riesgo debe iniciarse un tratamiento que prevenga esta complicación, lo que se puede hacer o con un fármaco que hay que tomar diariamente, o con un procedimiento endoscopico de sellado de las várices (ligadura elástica). El término hígado graso se refiere a una enfermedad del hígado caracterizada por acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas (hepatocitos). El alcohol es una causa frecuente de hígado graso, y es un factor que siempre debe considerarse en un paciente con hígado graso. En este artículo nos referiremos a la esteatosis hepática no asociada al consumo de alcohol. La acumulación de grasa en los hepatocitos puede llevar a inflamación hepática, con la posibilidad de desarrollar fibrosis y finalmente terminar en el daño hepático crónico (o cirrosis).

La obesidad y el sobrepeso son las causas más importantes de hígado graso. El hígado graso se conoce de varias formas:

  • Hígado graso: Término general. Cuando no es por alcohol es conocida como hígado graso no alcohólico, en inglés NAFLD (non-alcoholic fatty liver disease).
  • Esteatosis hepática: Acumulación de grasa en el hígado, sinónimo de hígado graso.
  • Esteatohepatitis no alcohólica: Cuando la acumulación de grasa en el hígado también es acompañada por un proceso inflamatorio. En inglés se conoce como NASH (non-alcoholic steatohepatitis).
  • Esteatohepatitis metabólica: También se ha propuesto llamar a esta enfermedad esteatohepatitis metabólica (metabolic steatohepatitis; MESH).

Un paso crítico en el tratamiento del hígado graso es un cambio en los hábitos de alimentación, reduciendo las comidas calóricas y los excesos de grasa. La causa de la acumulación de grasa en el hígado no se conocen con certeza, pero hay algunos mecanismos que han demostrado ser muy importantes en el desarrollo de la enfermedad:

  • Resistencia a la insulina.
  • El estrés oxidativo.
  • Liberación de citokinas.

El hallazgo de hígado graso es extremadamente frecuente. Esta enfermedad está asociada con los siguientes factores de riesgo:

  • Obesidad y sobrepeso.
  • Sedentarismo.
  • Diabetes.
  • Hipercolesterolemia.
  • Hipertrigiceridemia.

Sin embargo, cada vez es más común encontrar personas con hígado graso sin estos factores de riesgo. No todas las personas con hígado graso desarrollan complicaciones o daño hepático crónico.

En Chile, un estudio realizado por el Departamento de Gastroenterología de la Universidad Católica de Chile muestra que la prevalencia de hígado graso en la población general de Santiago es del 23%. El hígado graso es habitualmente asintomático, y se descubre sólo después de una ecografía (o ultrasonido) abdominal que muestra el hígado con aumento de ecogenicidad (“brillante”). La otra manera de llegar al diagnóstico es a través del hallazgo de aminotransferasas (transaminasas) elevadas en un análisis de sangre rutinario o por cualquier otra razón. Algunas personas se quejan de dolor leve a moderado abdominal en el hipocondrio derecho (la zona donde se encuentra el hígado). Sólo un pequeño porcentaje de los pacientes desarrollan síntomas de insuficiencia hepática con elevación de bilirrubina o síntomas como ascitis o encefalopatía hepática.

Una parte fundamental del tratamiento consiste en un cambio de hábitos alimenticios, dejando comidas calóricas y exceso de grasas El diagnóstico de hígado graso se basa en los hallazgos de la biopsia hepática. Esta muestra acumulación de grasa en los hepatocitos, y también puede haber diversos grados de inflamación y fibrosis.

Aunque la biopsia hepática es el único examen que certifica el diagnóstico y es un procedimiento de bajo riesgo, no todas las personas con sospecha de hígado graso son sometidas a este procedimiento. Es común hacer el diagnóstico presuntivo de hígado graso en alguien con imágenes sugerentes (ecografía, tomografía computada o resonancia magnética). La biopsia hepática es, sin embargo, la única prueba que distingue entre “esteatosis simple” (acumulación de grasa) y “esteatohepatitis “(grasa asociada a inflamación y fibrosis). Algunas personas con hígado graso tienen adicionalmente elevación de las transaminasas o aminotransferasas en la sangre (SGOT y SGPT, también conocidas como ALT y AST). En estos casos es importante descartar otras causas de inflamación hepática, como la infección por virus de hepatitis B y hepatitis C, la hemocromatosis y la hepatitis autoinmune, entre otros.

La mayoría de las personas con hígado graso no desarrollará una enfermedad con consecuencias graves. Aproximadamente el 20% de los sujetos puede tener algún grado de fibrosis hepática en la biopsia, que puede progresar a etapas más avanzadas de la enfermedad, como cirrosis y cáncer hepático. El hígado graso es probablemente la causa más común de cirrosis criptogénica (cirrosis, sin causa aparente). El tratamiento del hígado graso consiste fundamentalmente en la normalización del peso y aumentar la actividad física. La obesidad y el sobrepeso, principales factores de riesgo son modificables mediante cambios en el estilo de vida. Otras recomendaciones incluyen evitar el alcohol y los medicamentos innecesarios.

En los pacientes que se encuentran en etapas más avanzadas de la enfermedad (inflamación o fibrosis hepática importante), algunos medicamentos pueden ayudar, como antioxidantes (vitamina E) o agentes sensibilizadores a la insulina. El uso de pioglitazona, que ha demostrado beneficios normalizando las aminotransferasas y la histología hepática, sigue siendo algo controversial. 1. ¿Qué es el hígado graso? El hígado graso es una enfermedad en la que el hígado aumenta el contenido de grasas (triglicéridos y colesterol). Esto puede hacer que el hígado aumente de tamaño y tome una coloración amarillenta, llegando.

Si Ud. tiene cirrosis o alguna enfermedad hepática, le interesarán estos consejos sobre la alimentación, dieta y nutrición. Las transaminasas o aminotransferasas son exámenes que indican inflamación hepática. Este examen está alterado casi por definición en todas las hepatitis.

Las enfermedades hepáticas como la hepatitis y la cirrosis, podrían cambiar la manera en que el cuerpo utiliza los nutrientes de los alimentos. Es posible que algunas personas con enfermedades del hígado no obtengan suficientes nutrientes y pierdan peso. Una dieta para enfermedad del hígado proporciona la cantidad correcta de calorías, nutrientes y líquidos que usted necesita para controlar los síntomas de una enfermedad hepática. El dietista trabajará con usted para elaborar un plan alimenticio basado en el tipo de enfermedad hepática que usted tenga. Es muy importante consumir cada día una variedad de alimentos de todos los grupos alimenticios para permanecer en un peso saludable. Es posible que usted no sienta hambre o que se sienta lleno inmediatamente después de comer. Tome de 4 a 6 comidas pequeñas a lo largo del día para asegurarse de consumir suficientes calorías. Pregunte al dietista cuántas calorías y cuánto de lo siguiente usted debería consumir cada día:

  • Proteína: Es importante consumir la cantidad correcta de proteínas cuando se tiene una enfermedad en el hígado. Los siguientes alimentos son buenas fuentes de proteínas. La cantidad de proteínas (en gramos) están enseguida de cada alimento.
    • 3 onzas de carne, puerco, pavo, pollo o pescado (21 gramos)
    • 1 taza de leche o yogur (8 gramos)
    • 1 huevo grande (7 gramos)
    • 2 cucharadas de crema de cacahuate (7 gramos)
    • ½ taza de tofu (7 gramos)
    • ¼ de taza de requesón (7 gramos)
    • 1 onza de queso (7 gramos).
    • ½ taza de frijoles pinto, riñón o blanco cocidos (3 gramos).
  • Grasas: Algunas personas con enfermedad en el hígado tienen problemas para digerir y absorber la grasa. La grasa que no se digiere, es eliminada a través de las evacuaciones intestinales. Si usted tiene este problema de salud, es posible que necesite consumir menos grasas. Pida al médico o dietista mas información acerca de una dieta baja en grasas.
  • Carbohidratos: Los carbohidratos se encuentran en el pan, pasta, arroz, cereal, granos (arroz, avena) y vegetales con almidón (papas, elote, chícharos). La enfermedad del hígado podría provocar que los niveles de azúcar en la sangre se eleven o bajen demasiado en algunas personas. Es posible que usted necesite controlar la cantidad de carbohidratos que consume para ayudarlo a controlar los niveles de azúcar en la sangre.

Pregunte al dietista si usted necesita limitar o evitar algunos alimentos. Esto dependerá del tipo de enfermedad hepática y otros problemas de salud que usted tenga.

  • Sodio: Es posible que usted necesite disminuir la cantidad de sodio en la dieta si su cuerpo está reteniendo líquidos. Cuando usted retiene líquidos, tendrá inflamación en el cuerpo. Pida mas información al médico acerca de una dieta baja en sodio. Algunos alimentos que contienen altas cantidades de sodio son:
    • Sal de mesa
    • Tocino, chorizo y carnes gourmet
    • Vegetales enlatados y jugo de vegetales
    • Comidas congeladas y bocadillos empaquetados, como papas fritas y pretzels
    • Salsa de soya, de barbacoa y teriyaki
    • Sopas
  • Líquidos: También es posible que necesite consumir menos líquido si tiene inflamación. Los líquidos incluyen el agua, leche, jugo, gaseosa y otras bebidas. Algunos alimentos contienen líquido, como las sopas. Los alimentos que son líquido a temperatura ambiente, como las gelatinas o paletas de hielo, también deben contarse como líquido. Pregunte al dietista cuánto líquido debería beber cada día.
  • Alcohol: Evite el alcohol porque podría empeorar la enfermedad del hígado. Hable con el médico si tiene preguntas acerca del alcohol en la dieta.

El dietista podría pedirle que tome suplementos vitamínicos y minerales. Tome solo el suplemento que el médico le recomiende. Hable con el dietista acerca de otros cambios que necesita realizar en la dieta. La enfermedad hepática podría provocarle problemas de salud que usted puede controlar a través de cambios en la dieta.

Si usted no sigue la dieta para enfermedad del hígado, los síntomas de la enfermedad hepática podrían empeorar. Es posible que usted desarrolle otros problemas de salud.

  • Gana o pierde mucho peso dentro de un corto periodo de tiempo.
  • Tiene preguntas o inquietudes acerca de la dieta para enfermedad del hígado.

Always consult your healthcare provider to ensure the information displayed on this page applies to your personal circumstances. ¿Qué alimentos nos ayudan a proteger el hígado? Es el principal encargado de desintoxicarnos y expulsar toxinas filtrando la sangre. El buen funcionamiento del cuerpo pasa por la actividad del hígado. En Viviendosanos.com te contamos alimentos beneficiosos para el hígado.

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El contenido en purinas es mayor en las vísceras que en el músculo, lo que se debe tener en cuenta en casos de problemas de ácido úrico (hiperuricemia) y gota, evitando o disminuyendo en gran medida su consumo. El contenido en hierro es mayor que el de la carne llegando hasta 8 mg/100 g en el hígado, siendo la fuente alimenticia de hierro más importante.

El hígado, además, contiene cantidades importantes de las vitaminas; B2, niacina, ácido fólico, B12, A y D, lo que le convierte en un alimento especialmente interesante. El foie-gras y los patés elaborados a partir de hígado de distintos animales terrestres, a pesar de ser alimentos con un elevado contenido en grasa, son buenos sustitutos del hígado, en cuanto al aporte de los nutrientes que acabamos de comentar. Se caracterizan por tener una elevada cantidad de proteínas, grasa y sal como conservante. Dado que se trata de grasa mayoritariamente saturada y colesterol, hacen que se aconseje solamente un consumo de moderado a bajo.

Entre los derivados cárnicos podemos destacar: salazones (jamón y cecina), ahumados y adobados; embutidos, chacina y charcutería (chorizo, salchichón, longaniza, butifarra, chistorra, mortadela, salchichas, etc.); productos cárnicos cocidos y fiambre (jamón, paleta, frankfurt) y patés (pastas a base de hígado de distintas procedencias). Son una buena fuente de hierro (semejante al de la carne) y presenta un contenido vitamínico similar al de la carne, excepto de vitamina B12, que apenas contiene.

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  • Los beneficios del consumo de la moringa son:
  • Incrementa las defensas naturales del cuerpo y fortalece el sistema inmunologico.
  • Controla de forma natural los niveles elevados de colesterol.
  • Promueve la estructura celular del cuerpo.
  • Reduce la aparición de arrugas y líneas finas.
  • Promueve el funcionamiento normal de hígado y riñón.
  • Embellece la piel.
  • Proporciona energía.
  • Promueve una correcta digestión.
  • Es un excelente antioxidante.
  • Proporciona un sistema circulatorio saludable.
  • Es un exelente anti-inflamatorio.
  • Produce una sensación de bienestar general.
  • Proporciona y apoya los niveles normales de azúcar en la sangre (diabetes)
  • 7 Veces más Vitamina C que en las Naranja
  • 4 Veces más Vitamina A que en las Zanahorias
  • 4 Veces más Calcio que en la Leche
  • 3 Veces más Potasio que en los Plátanos

Las hojas de Moringa posee un porcentaje superior al 25% de proteínas, esto es tantas como el huevo, o el doble que la leche, cuatro veces la cantidad de vitamina A de las zanahorias, cuatro veces la cantidad de calcio de la leche, siete veces la cantidad de vitamina C de las naranjas, tres veces más potasio que los plátanos, cantidades significativas de hierro, fósforo y otros elementos. Difícilmente se puede encontrar un alimento más completo. Además el sabor es agradable y se pueden consumir frescas o preparadas de diferentes maneras. Los frutos verdes, las semillas y las raíces también son comestible.

La Moringa contiene: Vitamina A, Vitamina C, Vitamina E, Vitamina K, Vitamina B (Colina), Vitamina B1 (Tiamina), Vitamina B2 (Riboflavina), vitamina B3 (niacina), vitamina B6, Alanina, Alfa-Caroteno, Arginina, Beta-Caroteno, beta-sitosterol, ácido Caffeoylquinic, Campesterol, Carotenoides, Clorofila, Cromo, delta-5-avenasterol, Delta-7-avenasterol, Glutation, Histidina, indol ácido acético, Indoleacetonitrile, Kaempferal, Leucina, Luteína, Metionina,-ácido mirístico, -ácido palmítico, Prolamine, prolina, Quercetina, rutina, Selenio, Treonina, Triptófano, Xanthins, Xanthophyll, Zeatin, zeaxantina, Zinc.

Vitamina A, Vitamina B1 (Tiamina), Vitamina C, Vitamina E, Arginina, Beta-sitosterol, Caffeoylquinic ácido, Calcio, Clorofila, Cobre, Cistina, Omega 3, Omega 6, Omega 9, Fibra, Glutation, Histidina, indol ácido acético, Indoleacetonitrile, Isoleucina, Kaempferal, Leucina, Magnesio, oleico-ácido, Fenilalanina, Potasio, Quercetina, rutina, Selenio, Estigmasterol, Azufre, Triptofano, Tirosina, Zeatin, Zinc. Hay más de 46 antioxidantes y 36 anti-inflamatorios todos de origen natural en la planta Moringa. Por esta razón, la gente prefiere Moringa como la mejor fuente natural de antioxidantes. Vitamina A (alfa y beta-caroteno), B, B1, B2, B3, B5, B6, B12, C, D, E, K, folato (ácido fólico), Biotina y mucho más.

  • calcio
  • cloruro
  • cromo
  • cobre
  • flúor
  • hierro
  • manganeso
  • magnesio
  • molibdeno
  • fósforo
  • potasio
  • sodio
  • selenio
  • azufre

AMINOACIDOS ESENCIALES Y NO ESENCIALES

– Es un aminoácido esencial en la nutrición humana. Se clasifica entre los aminoácidos apolares, también llamados hidrófobos. Es esencial para promover la liberación del neurotransmisor serotonina, involucrado en la regulación del sueño y el placer. La ansiedad, el insomnio y el estrés se benefician de un mejor equilibrio gracias al triptófano. ARGININA
– Mejora la respuesta inmune a las bacterias, virus y células tumorales, favorece la cicatrización y la regeneración del hígado, produce la liberación de hormonas de crecimiento y se considera crucial para el crecimiento óptimo del músculo y la reparación de tejidos.

HISTIDINA
– Se usa en el tratamiento de la artritis reumatoide, enfermedades alérgicas, úlceras y anemia. Una deficiencia puede causar la mala audición. Isoleucina / LEUCINA
– Proporciona los ingredientes para la fabricación de otros componentes bioquímicos esenciales en el cuerpo, algunas de las cuales se utilizan para la producción de energía, estimulantes para el cerebro superior y le ayuda a estar más alerta.

LISINA
– Participa en la absorción adecuada de calcio y ayuda a formar colágeno (lo que hace que el cartílago llegue hasta los huesos y tejidos conectivos). También ayuda en la producción de anticuerpos, hormonas y enzimas. CISTINA
– Es una poderosa ayuda al organismo en la protección contra las radiaciones y la contaminación. Puede ayudar a ralentizar el proceso de envejecimiento, para desactivar los radicales libres y para neutralizar toxinas. Ayuda a la síntesis de proteínas y presenta el cambio celular. Es necesario para la formación de la piel, que ayuda en la recuperación de quemaduras y operaciones quirúrgicas.

METIONINA
– Entre los aminoácidos que este es el principal proveedor de azufre, que evita los trastornos del cabello (folículos del pelo de influencias y promueve el crecimiento del cabello), la piel y las uñas. Ayuda a reducir los niveles de colesterol y reduce la grasa del hígado y protege los riñones. PENILALANINA
– Es usado por el cerebro para producir norepinefrina, una sustancia química que transmite señales entre las células nerviosas y el cerebro que le mantiene despierto y alerta, reduce los dolores del hambre, funciona como un antidepresivo y ayuda a mejorar la memoria.

TREONINA
– Es un componente importante del colágeno, elastina y proteínas del esmalte. Ayuda a prevenir la acumulación de grasa en el hígado y ayuda a que el tracto digestivo e intestinal pueda funcionar sin problemas. Asiste el metabolismo y la asimilación. PROLINA
– Prolina es extremadamente importante para el buen funcionamiento de las articulaciones y los tendones y también ayuda a mantener y fortalecer los músculos del corazón.

TRYROSINA
– Se Sabe que transmiten los impulsos nerviosos al cerebro, para ayudar a superar la depresión, para mejorar la memoria, para aumentar la agudeza mental y promover el funcionamiento saludable de la tiroides, suprarrenales y las glándulas pituitaria. ALGUNAS DE LAS PROPIEDAES DE LA MORINGA OLEIFERA SON:

-Antimicrobiana: Se ha demostrado que las hojas, semillas, y flores de la Moringa contienen grandes cantidades de Pterygospermin, que inhiben varias bacterias patógenas tales como el Escherichiacoli, Staphylococcusaureus, E. coli, etc. La flor de la Moringa tiene propiedades para controlar ciertos parásitos de nuestro organismo. -Elimina los hongos: El extracto de hoja de Moringa es eficaz para controlar el crecimiento de los hongos en el organismo. Al contener gran cantidad de Pterygospermin, tiene una gran acción antifúngica.

-Tiene propiedades anti-inflamatorias: El extracto de raíz de la Moringa, contiene gran cantidad de sustancias anti-inflamatorias. Las semillas de Moringa pueden ayudar en enfermedades inflamatorias crónicas. -Se utiliza para reducir el asma: Los granos de semilla de Moringa tienen muchas propiedades que se asemejan mucho a la efedrina, sustancia que se utiliza para el tratamiento del asma. La Moringa relaja los bronquiolos, y disminuye la gravedad de los síntomas del asma mejorando las funciones respiratorias.

-Tiene propiedades analgésicas: El extracto de las hojas y las semillas de la Moringa, tiene propiedades analgésicas en nuestro organismo. -Ayuda a reducir la hipertensión: Las hojas de la Moringa contienen unos activos biológicos, que ayudan a estabilizar la presión arterial del organismo, por lo tanto actúa como hipotensor.

-Es diurético:La Moringa tiene grandes propiedades diuréticas en las raíces, hojas, flores, y semillas, que ayudan a eliminar toxinas en el organismo. -Reduce el colesterol: Las hojas de la Moringa, ayudan a reducir el colesterol en sangre.

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2. Los documentos que acrediten la identidad del solicitante y en caso dado, la de su representante con la respectiva autorización. 3. La descripción clara y precisa de los datos personales respecto de los cuales el titular busca ejercer alguno de los derechos y la solicitud concreta.

4. En caso dado, otros elementos o documentos que faciliten la localización de los datos personales. 5. El término máximo para atender esta solicitud será de quince (15) días hábiles contados a partir del día siguiente a la fecha de su recibo. Cuando no fuere posible atenderla dentro de dicho término, se informará al interesado sobre los motivos de la demora y la fecha en que se atenderá su reclamo, la cual en ningún caso podrá superar los ocho (8) días hábiles siguientes al vencimiento del primer término.

6. ÁREA RESPONSABLE DE LA ATENCIÓN DE LA PETICIONES, CONSULTAS, RECLAMOS En AV. el área responsable de atender las peticiones de acceso, rectificación, actualización, supresión de datos o revocatoria del consentimiento o autorización otorgada para el tratamiento de sus datos personales, Carolina Alvarado.

Las política de tratamiento de la información contenida en el presente documento entra en vigencia el 15 de mayo de 2015. Su tratamiento va dirigido directamente a las complicaciones.

Es la cicatrización y el funcionamiento deficiente del hígado. Es la última fase de la enfermedad hepática crónica.
La cirrosis es el resultado final de daño crónico hepático causado por una enfermedad crónica (prolongada) del hígado. Las causas comunes de enfermedad crónica del hígado en los Estados Unidos son:

Las causas menos comunes de cirrosis incluyen:
Es posible que no haya síntomas o los síntomas se presentaran lentamente, según qué tan bien esté funcionando el hígado. A menudo, se descubren por casualidad cuando se lleva a cabo una radiografía por otra razón.

Los síntomas iniciales incluyen:
A medida que el funcionamiento del hígado empeora, los síntomas pueden incluir:

Pruebas y exámenes
Su proveedor de atención médica hará un examen físico para buscar:

Puede que le hagan los siguientes exámenes para medir el funcionamiento del hígado:
Otros exámenes para detectar daño hepático son:

Usted podría necesitar una biopsia del hígado para confirmar el diagnóstico.
Tratamiento

Algunas medidas que usted puede tomar para ayudar a tratar su enfermedad hepática son:
OTROS TRATAMIENTOS

Cuando la cirrosis avanza y se convierte en enfermedad hepática terminal, se puede necesitar un trasplante de hígado.
Grupos de apoyo

A menudo puede aliviar el estrés de la enfermedad uniéndose a un grupo de apoyo para la enfermedad hepática, cuyos miembros comparten experiencias y problemas en común.
Expectativas (pronóstico)

La cirrosis es causada por una cicatrización del hígado. En la mayoría de los casos, el hígado no puede sanar o retornar a su funcionamiento normal una vez que el daño es grave. La cirrosis puede llevar a complicaciones serias.
Posibles complicaciones

Las complicaciones pueden incluir:
Cuándo contactar a un profesional médico

Llame a su proveedor si usted presenta síntomas de cirrosis.
Busque enseguida ayuda médica de emergencia si tiene:

Prevención
NO tome alcohol en exceso. Hable con su proveedor si está preocupado por su consumo de alcohol. Tome medidas para evitar contraer o transmitir la hepatitis B o C.

Nombres alternativos
Cirrosis hepática; Enfermedad hepática crónica; Enfermedad hepática terminal; Fallo hepático – cirrosis; Ascitis – cirrosis

Referencias
Ultima revision 8/14/2015

Version en ingles revisada por: Subodh K. Lal, MD, gastroenterologist at Gastrointestinal Specialists of Georgia, Austell, GA. Review provided by VeriMed Healthcare Network. Internal review and update on 09/01/2016 by David Zieve, MD, MHA, Isla Ogilvie, PhD, and the A.D.A.M. Editorial team.
“Confía en nosotros, si crees que podemos ayudarte…., te aplicaremos tratamientos naturales totalmente revolucionarios…., que realmente ayudaran en tu curación”

¡¡Consúltanos sin compromiso!! Algo de grasa en el hígado es normal. Pero si la grasa en el hígado representa más del 5% al 10% del peso de tu hígado, puedes tener enfermedad hepática alcohólica o no alcohólica. En algunos casos, estas enfermedades pueden llevar a complicaciones graves. Está atento a la siguiente guía que te ayudarán a entender los síntomas, causas y tratamientos para el hígado

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Por el cuidado de su salud, usted puede ser capaz de retardar la progresión de la enfermedad. Comer sano y reducir el sodio en su dieta como sodio tiende a hincharse tejidos. Evite el alcohol, ya que acelera el daño al hígado. Para reducir el uso de compresas frías y húmedas picazón y tomar baños de avena. El hígado es el órgano más grande del cuerpo y lleva a cabo varias funciones importantes, incluyendo la conversión de los alimentos en energía y la eliminación de alcohol y otras toxinas del cuerpo. Además de la eliminación de sustancias extrañas del cuerpo, la bilis producida en el hígado ayuda a la digestión. La cirrosis hepática, una enfermedad degenerativa, hace que el órgano funcione mal debido a la cicatrización del tejido hepático. La National Digestive Diseases Information Clearinghouse afirma que la cirrosis impide que el cuerpo absorba la grasa, controlar las infecciones o el procesamiento de alimentos, medicamentos y hormonas.

De acuerdo con la Fundación Americana del Hígado, el hígado descompone el alcohol, por lo que es más fácil para el cuerpo para digerir. Las personas que han estado en los grandes bebedores durante mucho tiempo aumentan su riesgo de cirrosis debido a que el hígado no puede procesar grandes cantidades de alcohol. Como el alcohol causa el deterioro hepático, proteínas proceso el hígado lesionado ya no puede, grasas e hidratos de carbono. La cirrosis no se puede revertir; Sin embargo, la abstinencia de alcohol disminuye el daño hepático. Las personas que no paran de beber riesgo de morir de esta enfermedad. La Asociación Americana de Gastroenterología señala que la cirrosis hepática relacionada con la obesidad es la principal causa de muerte entre los no bebedores. La obesidad es un factor de riesgo de cirrosis, ya que conduce a un hígado graso y la enfermedad crónica. Enfermedad del hígado graso no alcohólico se produce porque un IMC alto provoca resistencia a la insulina, lo que conduce a una acumulación de grasa en las células del hígado. Cuanto más grasa contenida en el hígado; mayor es el daño al hígado. Los médicos recomiendan la reducción de peso para disminuir los hígados grasos y otras condiciones que causan daño al hígado, como la diabetes y la enfermedad arterial coronaria.

El hígado ayuda al cuerpo a metabolizar los fármacos y toxinas químicas que pasan a través del cuerpo. Este es un riesgo menos común cirrosis factores presentes en personas que han tenido reacciones negativas a ciertos medicamentos o que han sido expuestos a las toxinas químicas durante un largo período de tiempo. El hígado finalmente pierde la capacidad de procesar estas sustancias debido a daños en el hígado. En las personas que experimentan reacciones negativas a ciertos medicamentos, cambio de medicamentos y evitando ciertos over-the-counter medicamentos alivian algunos de los daños en el hígado. La National Digestive Diseases Information Clearinghouse afirma que los trastornos genéticos como la fibrosis quística, la enfermedad de Wilson, la alfa-1 antitripsina y enfermedades glucógeno de almacenamiento son factores de riesgo de cirrosis. Estas condiciones obstaculizan la capacidad del hígado para procesar y almacenar las enzimas, proteínas y otras sustancias necesarias en el cuerpo a causa de acumulaciones anormales de hierro y cobre. La cirrosis hepática se produce si estas condiciones no se tratan a tiempo. Sin embargo, los médicos pueden recetar medicamentos orales que ayudan al cuerpo a eliminar estas sustancias a través de la orina.

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina, el hígado produce la bilis, la sustancia que facilita la digestión en el cuerpo. Cuando se produce la bilis, la vesícula biliar mueve a los conductos biliares y al intestino delgado. Conductos biliares bloqueados aumentan el riesgo de cirrosis debido a la obstrucción evita que la bilis que sale del cuerpo a través del intestino delgado. En cambio, la bilis se acumula en el hígado, causando inflamación y cicatrización. Conductos biliares bloqueados son el resultado de otras condiciones médicas, tales como cálculos biliares, pancreatitis y complicaciones de la cirugía de la vesícula biliar. En algunos casos, los cirujanos realizan cirugía de derivación para abrir bloqueos. Como la gente envejece, su riesgo de desarrollar cirrosis hepática aumenta, según el National Digestive Diseases Information Clearinghouse. La cirrosis ocurre en parte debido a la exposición a largo plazo a los virus, los medicamentos, las condiciones de salud y las toxinas ambientales. El envejecimiento, por supuesto, no se puede evitar, pero manteniendo un estilo de vida saludable disminuye este riesgo. Los medicamentos, también, tratar varias condiciones que son factores de riesgo de cirrosis.

La National Digestive Diseases Information Clearinghouse afirma que todas las formas de hepatitis son un factor de riesgo de cirrosis y pueden infectar el hígado durante años antes de los médicos descubren las condiciones. La hepatitis puede conducir a infecciones crónicas del hígado y las inflamaciones que se desarrollan en la sangre. Hepatitis autoinmune, a diferencia de otras formas de hepatitis, no se contrae por el contacto humano. Esto se produce porque el sistema inmunológico del cuerpo ataca las células del hígado, disminuyendo gradualmente las funciones del hígado. Las personas que sufren de enfermedades autoinmunes como el VIH y el SIDA son particularmente susceptibles a cirrosis hepática. Estas condiciones no son curables; Sin embargo, varias opciones de tratamiento disponibles para ayudar a las personas a manejar la hepatitis. La cirrosis del hígado es una enfermedad altamente peligrosa, a menudo fatal del hígado. La cirrosis es una condición en la que la inflamación y la cicatrización excesiva se producen en el hígado. Esta enfermedad se asocia a menudo como un subproducto del alcoholismo. El tratamiento hospitalario para la cirrosis incluye pero no se limita a la cirugía o prescritas medicamentos para el dolor. Tratamiento en el hogar para esta dolencia médica, por supuesto, se diferencia de los procedimientos del hospital, en el sentido de ayudar al paciente a hacer frente en casa, lejos de los hospitales.

Dado que se trata en relación con el tratamiento en el hogar y no una cura, lo que tienes que hacer es mantener la conciencia de la cirrosis. Usted tiene que mirar hacia fuera en busca de signos de mejora o un empeoramiento de la condición. El más mínimo cambio necesita atención como pueden ocurrir complicaciones y sin previo aviso. Puede ser necesaria la atención médica de emergencia para este tipo de eventos. Puesto que el consumo excesivo de alcohol es la causa principal de la cirrosis del hígado es muy recomendable para detener el consumo de bebidas alcohólicas inmediatamente. El ir pavo frío sólo ayudará a la condición. Ser consciente dieta es importante. Evite todos los alimentos con alto contenido de sodio. Los alimentos salados contribuyen a la retención de líquidos en pacientes con cirrosis, ya que tienden a retener sodio más debido a su hígado saludable. Recuerde, sin sal.

Evite los medicamentos sin receta como Tylenol y el ibuprofeno; sólo tome los medicamentos por orden de su médico. ¿Por qué evitar el Tylenol o ibuprofeno? Estos son medicamentos que pueden causar más daño que bien al hígado. Tylenol se sabe que causa daño al hígado si se usa en exceso. Revise todos los medicamentos que ingieren con su médico. El médico sabrá exactamente qué prescribir y en qué dosis. La mezcla de diferentes medicamentos sin el conocimiento del médico puede provocar la muerte. La cirrosis del hígado es generalmente irreversible. En los peores casos, un trasplante de hígado es necesario. Esto no significa que su calidad de vida tiene que deteriorarse. Siga los pasos, continúe consulta con su médico, mantener una actitud positiva y usted puede ver un cambio en su estado para mejor.

Factores que contribuyen a la existencia de este bajo Hcto:

  • Almacenar y liberar glucosa cuando el cuerpo lo necesita.
  • Intervenir en el procesamiento de la hemoglobina para utilizar el hierro.
  • Aclaramiento de la bilirrubina.

Un estudio realizado en la Virginia Commonwealth University Medical Center, de Estados Unidos, presentado durante el congreso DDW-2009 muestra qué pasó en el estado del hígado en los pacientes después de cinco años de la cura de la hepatitis C con el tratamiento realizado utilizando interferón y ribavirina. Los resultados del estudio muestran que aquellos pacientes que responden al tratamiento consiguiendo la cura de la enfermedad logran mejorías impresionantes en el estado del hígado, incluso la desaparición de la cirrosis, según explica el Dr. Richard Sterling, uno de los coordinadores del estudio.

Fueron incluidos en el estudio pacientes atendidos en el hospital desde el año de 1991 comparando el resultado de las biopsias realizadas cuando diagnosticados, con el resultado de biopsias realizadas años después. Un grupo de 230 pacientes fue acompañado durante cinco años, entre esos pacientes 41 se recusaron a recibir el tratamiento y 189 fueron tratados con interferón, pero no consiguieron respuesta con el tratamiento, permaneciendo infectados.

Un segundo grupo era formado por 102 pacientes que lograron la cura de la enfermedad (respuesta sostenida) con el tratamiento utilizando el interferón. Entre los que consiguieron la cura de la enfermedad la biopsia inicial mostraba que 29% presentaban fibrosis portal, 52% presentaban fibrosis en puentes y, 19% se encontraban con cirrosis. Al se comparar el resultado de las biopsias realizadas cinco años antes con el estadio actual del hígado en el grupo que no obtuvo la cura con la biopsia de los pacientes que no aceptaron el tratamiento fue observado que no existía ninguna diferencia significante con relación a la progresión de la enfermedad, demostrando que el tratamiento fracasado no producía ningún beneficio con relación a la inflamación o al grado de fibrosis o cirrosis.

Cuando comparadas biopsias realizadas antes del tratamiento con las realizadas cinco años después de obtener la cura en los 102 pacientes del segundo grupo fue observada una reducción significante en el grado de fibrosis: Concluyen los investigadores que los pacientes que logran la cura de la enfermedad utilizando el interferón convencional o el interferón pegilado, con o sin ribavirina, obtiene excelentes beneficios en el daño hepático.

Con lo pasar de los años es emocionante verificar los beneficios que logra el paciente que cura la hepatitis C, comprobando por diversos estudios que el hígado posee un formidable poder de recuperación. Alerto para tener en cuenta que el hígado consigue se regenerar si no existen otros factores que permanezcan afectando su funcionamiento, esto es, si el paciente solamente ésta infectado con a hepatitis C y logra curar la enfermedad el hígado va a se regenerar lentamente, pero si existen otras enfermedades o condiciones que continúan a atacar el hígado, entonces el daño hepático va a continuar progresando.

Hago el alerta porque es muy común que individuos que curan la hepatitis C me preguntan se pueden volver a ingerir bebidas alcohólicas, llevando como respuesta de mi parte que cada uno es dueño de su libre arbitrio y se suicida con el veneno que quiera, explicando a continuación que él logró eliminar el virus de la hepatitis, pero que eso no significa que el hígado quedó automáticamente libre de cualquier daño o deterioro. Los datos de esta investigación muestran que es posible regenerar el hígado, pero que se trata de un proceso lento, demorado, que en mucho va a depender de como el propio paciente ayuda para que esa regeneración pueda acontecer. ¡Nunca olviden qué alcohol, peso arriba del normal, diabetes, presión alta, otras hepatitis, HIV/SIDA, vida sedentaria, estrés, etc. etc., también afectan el hígado!
No es posible una comparación exacta con la escala Metavir, pero aproximadamente una fibrosis portal podría se situar como una fibrosis F1 y una fibrosis en puentes podría se situar aproximadamente como una fibrosis F2 ó F3.

Este artículo fue redactado con comentarios e interpretación personal de su autor, tomando como base la siguiente fuente:
Shiffman M, et al "The long term effects of interferon based (IFNTx) therapy on hepatic histology in patients with chronic hepatitis C virus: results of a five year prospective evaluation on fibrosis progression and fibrosis regression" DDW 2009; Abstract 7.

Carlos Varaldo
Grupo Optimismo

Las hemorroides externas se pueden producir cuando hay un aumento de presión dentro de las venas hemorroidales externas. Cuando estas venas alrededor del ano se hinchan e inflaman, una persona puede desarrollar síntomas como prurito anal, sangrado y dolor. Hay varios factores que pueden aumentar su riesgo de desarrollar esta condición. Por ejemplo, el embarazo, la obesidad y la cirrosis son algunas de las condiciones que puede poner presión extra sobre las venas hemorroidales externas. Las opciones de tratamiento pueden incluir cambios en la dieta, modificar los hábitos intestinales y la cirugía. Hay una serie de factores que pueden aumentar la presión dentro de las venas hemorroidales externas. Estos factores de riesgo incluyen:

  • Exceso de presión para expulsar las heces u otros malos hábitos intestinales como estar sentado por largos períodos de tiempo.
  • Embarazo
  • Envejecimiento.
  • Estreñimiento o diarrea crónica.
  • El coito anal
  • Cirrosis
  • Obesidad
  • Una dieta rica en grasa y pobre en fibra.

A diferencia de las hemorroides internas, que no suelen ser dolorosas, las hemorroides externas pueden ser muy dolorosas. Para una persona con una hemorroide externa, los síntomas también pueden incluir:

  • Sangrado
  • Comezón o picazón anal.

Estos síntomas pueden ser causados por un esfuerzo excesivo, por frotación o mal método de limpieza alrededor del ano. La presencia de moco también puede causar picazón.

Los síntomas de hemorroides externas pueden incluir un bulto duro alrededor del ano que resulta cuando se forma un coágulo de sangre. Esta condición se conoce como hemorroide externa trombosada. Tenga en cuenta que no todas las personas con hemorroides externas presentan síntomas. Con el fin de diagnosticar las hemorroides externas, el médico comenzará haciendo una serie de preguntas (conocido como el historial médico), seguido de un examen físico. Él o ella también pueden recomendar ciertas pruebas. Una minuciosa evaluación y un diagnóstico efectivo de las hemorroides por parte del médico es muy importante en el momento que se presente sangrado del recto o sangre en las heces. El sangrado también puede ser un síntoma de otras enfermedades digestivas, incluyendo cáncer de colon o de recto.

En la mayoría de los casos, el tratamiento para las hemorroides externas se centra en:

  • Aliviar síntomas de las hemorroides.
  • Aliviar la presión mediante el aumento de fibra y líquidos en la dieta.
  • Modificación de los hábitos intestinales.

Prevención de las hemorroides externas La mejor forma de prevenir las hemorroides externas incluye:

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Existen tratamientos para la mayoría de los pacientes con cáncer del estómago. Se emplea dos clases de tratamiento: -Cirugía (extracción del cáncer en una operación)

-Quimioterapia (uso de medicamentos para eliminar las células cancerosas). La radioterapia y la terapia biológica se están evaluando en ensayos clínicos.

La cirugía es un tratamiento común para todas las etapas del cáncer del estómago. El médico puede eliminar el cáncer empleando uno de los siguientes procedimientos: En una gastrectomía subtotal se extrae la parte del estómago que contiene cáncer y parte de otros tejidos y órganos que están cerca del tumor. También se extraen ganglios linfáticos cercanos (disección de ganglios linfáticos). El bazo (un órgano en el abdomen superior que filtra la sangre y extrae glóbulos viejos) puede extraerse si fuera necesario.

En una gastrectomía total se extrae todo el estómago y partes del esófago, el intestino delgado y otros tejidos cercanos al tumor. El bazo se extrae en algunos casos. También se extrae los ganglios linfáticos cercanos (disección de ganglios linfáticos). El esófago se conecta al intestino delgado para que el paciente pueda continuar comiendo y tragando. Si sólo se extrae parte del estómago, el paciente podrá seguir comiendo de una manera bastante normal. Si se extirpa todo el estómago, es posible que el paciente necesite ingerir comidas pequeñas y frecuentes y alimentos que contengan poca azúcar y mucha grasa y proteína. La mayoría de los pacientes pueden ajustarse a este nuevo régimen alimenticio.

La quimioterapia consiste en el uso de medicamentos para eliminar células cancerosas. La quimioterapia se puede tomar en forma de píldoras o introducirse en el cuerpo con una aguja en una vena o músculo. La quimioterapia se denomina un tratamiento sistémico debido a que el medicamento se introduce al torrente sanguíneo, viaja a través del cuerpo y puede eliminar células cancerosas fuera del estómago. El tratamiento que se administra después de la cirugía, cuando no se puede ver células cancerosas, se llama terapia adyuvante. La terapia adyuvante para el cáncer del estómago está siendo evaluada en ensayos clínicos.

La radioterapia consiste en el uso de rayos X de alta energía para eliminar células cancerosas y reducir tumores. La radiación puede provenir de una máquina fuera del cuerpo (radioterapia externa) o de materiales que producen radiación (radioisótopos) introducidos a través de tubos plásticos delgados al área donde se encuentran las células cancerosas (radioterapia interna). La terapia biológica trata de que el mismo cuerpo combata el cáncer. Emplea materiales hechos por el cuerpo o elaborados en un laboratorio para estimular, dirigir o restaurar las defensas naturales del cuerpo contra la enfermedad. La terapia biológica también se conoce como terapia modificadora de la respuesta biológica (BRM) o inmunoterapia.

El tratamiento para cáncer del estómago dependerá de la etapa de la enfermedad, la parte del estómago dónde se encuentra el cáncer y la salud general del paciente. El paciente podría tomar en cuenta el tratamiento estándar debido a su eficacia en pacientes en estudios anteriores o podría optar por participar en un ensayo clínico. Muchos pacientes con cáncer gástrico no se curan con terapia estándar y algunos tratamientos estándar podrían tener más efectos secundarios de los deseados. Por estas razones, los ensayos clínicos están diseñados para encontrar mejores maneras de tratar a los pacientes con cáncer y se basan en la información más actualizada.

El tratamiento podría ser cualquiera de los siguientes: 1. Cirugía para extraer parte del estómago (gastrectomía subtotal).

2. Cirugía para extraer el estómago entero y parte de los tejidos que lo rodean (gastrectomía total). Los ganglios linfáticos alrededor del estómago también pueden extraerse durante la cirugía (disección de ganglios linfáticos).

El tratamiento podría ser cualquiera de los siguientes: 1. Cirugía para extraer parte del estómago (gastrectomía subtotal) con extracción de los ganglios linfáticos asociados (linfadenotomia)

2. Cirugía para extraer el estómago entero y parte de los tejidos que lo rodean (gastrectomía total). Se podría extraer los ganglios linfáticos adyacentes (linfadenotomia).

-Cáncer Gástrico - Etapa II: El tratamiento podría ser cualquiera de los siguientes:

1. Cirugía para extraer parte del estómago (gastrectomía subtotal). 2. Cirugía para extraer el estómago entero y parte del tejido que lo rodea (gastrectomía total).

3. Un ensayo clínico de cirugía seguido de radioterapia adyuvante, quimioterapia o ambas. También se pueden extraer los ganglios linfáticos alrededor del estómago (disección de ganglios linfáticos).

-Cáncer Gástrico - Etapa III: El tratamiento podría ser cualquiera de los siguientes:

1. Cirugía para extraer el estómago entero y parte del tejido que lo rodea (gastrectomía total). Los ganglios linfáticos también pueden ser extraídos. 2. Un ensayo clínico de cirugía seguida de radioterapia adyuvante, quimioterapia o ambas.

3. Un ensayo clínico de quimioterapia con radioterapia o sin ella. -Cáncer Gástrico - Etapa IV:

El tratamiento podría ser cualquiera de los siguientes: 1. Cirugía para aliviar los síntomas, reducir hemorragias o para extraer un tumor que está bloqueando el estómago.

2. Quimioterapia para aliviar los síntomas. -Cáncer Gástrico - Recurrente:

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Los síntomas iniciales incluyen:

  • Fatiga y pérdida de energía
  • Falta de apetito y pérdida de peso
  • Náuseas o dolor abdominal
  • Vasos sanguíneos pequeños, rojos con forma de araña en la piel

A medida que el funcionamiento del hígado empeora, los síntomas pueden incluir:

  • Acumulación de líquido en las piernas (edema) y en el abdomen (ascitis)
  • Coloración amarillenta en la piel, las membranas mucosas o los ojos (ictericia)
  • Enrojecimiento en la palma de las manos
  • En los hombres, impotencia, encogimiento de los testículos e hinchazón de las mamas
  • Tendencia a la formación de hematomas y sangrado anormal, casi siempre debido a venas hinchadas en el tracto digestivo
  • Confusión o problemas de concentración
  • Heces de color pálido o color arcilla
  • Sangrado del tracto intestinal superior o inferior

Su proveedor de atención médica hará un examen físico para buscar:

  • Un hígado o bazo agrandado
  • Tejido mamario excesivo
  • Abdomen hinchado, como resultado de la presencia de demasiado líquido
  • Palmas enrojecidas
  • Vasos sanguíneos rojos en la piel en forma de araña
  • Testículos pequeños
  • Venas dilatadas en la pared del abdomen
  • Ojos o piel amarilla (ictericia)

Puede que le hagan los siguientes exámenes para medir el funcionamiento del hígado: Otros exámenes para detectar daño hepático son:

Usted podría necesitar una biopsia del hígado para confirmar el diagnóstico. CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA

Algunas medidas que usted puede tomar para ayudar a tratar su enfermedad hepática son:

  • No beba alcohol.
  • Consuma una dieta saludable que sea baja en sal, grasa y carbohidratos simples.
  • Vacúnese contra enfermedades como la influenza, la hepatitis A y B, y la neumonía por neumococo.
  • Hable con el proveedor acerca de todos los medicamentos que toma, incluso hierbas y suplementos, al igual que medicamentos de venta libre.
  • Ejercítese.
  • Controle su problema metabólico subyacente, como la presión arterial alta, la diabetes y el colesterol alto.

MEDICAMENTOS RECETADOS POR SU MÉDICO

  • Pastillas de agua (diuréticos) para eliminar la acumulación de líquido
  • Vitamina K o hemoderivados para prevenir el sangrado en exceso
  • Medicamentos para la confusión mental
  • Antibióticos para las infecciones
  • Tratamientos endoscópicos para venas dilatadas en la garganta (várices sangrantes)
  • Extracción de líquido del abdomen (paracentesis)
  • Colocación de una derivación portosistémica intrahepática transyugular (DPIT) para reparar el flujo sanguíneo en el hígado

Cuando la cirrosis avanza y se convierte en enfermedad hepática terminal, se puede necesitar un trasplante de hígado. A menudo puede aliviar el estrés de la enfermedad uniéndose a un grupo de apoyo para la enfermedad hepática, cuyos miembros comparten experiencias y problemas en común.

La cirrosis es causada por una cicatrización del hígado. En la mayoría de los casos, el hígado no puede sanar o retornar a su funcionamiento normal una vez que el daño es grave. La cirrosis puede llevar a complicaciones serias. Las complicaciones pueden incluir:

  • Trastornos de sangrado
  • Acumulación de líquidos abdominales (ascitis) e infección del líquido (peritonitis bacteriana)
  • Venas dilatadas en el esófago, el estómago o los intestinos que sangran fácilmente (várices esofágicas)
  • Aumento en la presión de los vasos sanguíneos del hígado (hipertensión portal)
  • Insuficiencia renal (síndrome hepatorrenal)
  • Cáncer hepático (carcinoma hepatocelular)
  • Confusión mental o cambio del nivel de conciencia o coma (encefalopatía hepática)

Llame a su proveedor si usted presenta síntomas de cirrosis.

Busque enseguida ayuda médica de emergencia si tiene:

  • Dolor abdominal o torácico
  • Hinchazón abdominal o ascitis que es nueva o empeora repentinamente
  • Fiebre (temperatura mayor a 101°F o 38.3ºC)
  • Diarrea
  • Confusión o un cambio en la lucidez mental o empeoramiento de esta
  • Sangrado rectal, sangre en el vómito o sangre en la orina
  • Dificultad para respirar
  • Vómito más de una vez al día
  • Color amarillo en ojos o piel (ictericia) que es nuevo o empeora rápidamente

NO tome alcohol en exceso. Hable con su proveedor si está preocupado por su consumo de alcohol. Tome medidas para evitar contraer o transmitir la hepatitis B o C. Cirrosis hepática; Enfermedad hepática crónica; Enfermedad hepática terminal; Fallo hepático - cirrosis; Ascitis - cirrosis

Chalasani N, Younossi Z, Lavine JE, et al. The diagnosis and management of non-alcoholic fatty liver disease: practice Guideline by the American Association for the Study of Liver Diseases, American College of Gastroenterology, and the American Gastroenterological Association. Hepatology. 2012;55(6):2005-2023. PMID: 22488764 www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22488764. Garcia-Tsao G. Cirrhosis and its sequelae. In: Goldman L, Schafer AI, eds. Goldman-Cecil Medicine. 25th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2016:chap 153.

Kamath PS, Shah VH. Overview of cirrhosis. In: Feldman M, Friedman LS, Brandt LJ, eds. Sleisenger and Fordtran's Gastrointestinal and Liver Disease. 10th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2016:chap 74. Singal AK, Bataller R, Ahn J, Kamath PS, Shah VH. ACG Clinical Guideline: alcoholic liver disease. Am J Gastroenterol. 2018;113(2):175-194. PMID: 29336434 www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29336434.

Versión en inglés revisada por: Jenifer K. Lehrer, MD, Department of Gastroenterology, Aria-Jefferson Health Torresdale, Jefferson Digestive Diseases Network, Philadelphia, PA. Review provided by VeriMed Healthcare Network. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, Brenda Conaway, Editorial Director, and the A.D.A.M. Editorial team. Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.

El equilibrio del cuerpo humano es tan frágil que un pequeño problema puede causar que todo el cuerpo llegue a su fin. El cuerpo humano está construido de tal manera que combate los problemas y con un poco de ayuda puede llegar a curarse a sí mismo rápidamente. La cirrosis es una de las enfermedades más alarmantes y degenerativas del hígado. El daño causado por lo general no es reparable y conduce a una cascada de otros problemas, enfermedades e infecciones. Sin embargo el hígado es conocido por ser uno de los órganos más regenerativos del cuerpo humano. Así que, si algo hace que se degenere, significa que hay una causa por la cual preocuparse y un punto del que no se puede volver. No hay cura conocida para la cirrosis, pero hay formas y medios para prevenir esta enfermedad y mantenerla bajo control.

Mientras que muchas personas se someten a tratamiento alopático para asegurar la buena salud, los remedios caseros complementan las medicinas y tratamiento. Los remedios caseros también ayudan a asegurar un alivio más rápido. La cirrosis causa daño a los tejidos del hígado, lo que significa que el tejido hepático se sustituye por tejido de la cicatriz o tejido dañado, y como resultado, el hígado deja de funcionar normalmente. Como el hígado y el cuerpo intentan reparar el tejido dañado, se da paso a la formación de nódulos en el cuerpo que son regenerativos. Todo esto conduce al hecho de que el hígado pierde su capacidad para funcionar normalmente y altera las funciones del cuerpo.

Los remedios caseros aseguran que uno puede mantener la propagación de la cirrosis en jaque ya que no hay forma de revertir los efectos de las enfermedades después de su aparición. Toma semillas de papaya y aplástalas de manera adecuada para extraer el jugo. Ahora, toma una cucharada de jugo de semillas de papaya y mezcla con dos cucharadas de jugo de limón, bebe el jugo mezclado dos veces al día para mejorar el funcionamiento del hígado.

Toma dos tazas de agua y añádeles dos cucharas llenas de yogur natural y 2 cucharadas de semillas de comino en polvo. Añadir sal marina al gusto. Básicamente, la idea es hacer suero de leche y tomarlo dos veces al día. Es útil para mantener niveles saludables de bacterias en el cuerpo, aliviar dolores de estómago y ayudar a la digestión. Toma un vaso de agua, exprime un limón en ella y añade un poco de sal marina también. Debes tomarlo 3 veces al día. Evita el azúcar, ya que es difícil de digerir y no es fácil de procesar para el hígados ya afectado por cirrosis. Esta mezcla trae alivio del problema de estómago y ayuda a la digestión. El limón es bueno para la digestión y también funciona como un laxante natural.

Las zanahorias son ricas en beta caroteno y la espinaca es una rica fuente de hierro. Lava algunas zanahorias y una cantidad considerable de hojas de espinaca. Machaca o muele y mezcla hasta lograr una pasta fina. Cuela la mezcla con un colador fino y bebe este jugo para obtener algo de alivio de los síntomas de la cirrosis hepática y cuidar de tu hígado, al mismo tiempo podrás proporcionar los nutrientes vitales para el cuerpo. El vinagre de manzana es bueno ya que ayuda a mejorar el metabolismo de las grasas. También funciona como un buen agente desintoxicante para el hígado. Toma un vaso de agua y añádele una cucharada de vinagre de sidra de manzana y una cucharadita de miel. Bebe esta mezcla, 3 veces al día para conseguir un hígado sano.

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Otra variedad es la encefalopatía hepática, la cual es un trastorno funcional irreversible del sistema nervioso central, que aparece por la incapacidad del hígado para metabolizar sustancias tóxicas cerebrales, bien sean endógenas o exógenas. Se caracteriza por cambios en el estado mental que varían desde la euforia a comas profundos en los estadios avanzados.

ANÁLISIS MÉDICO LABORAL Las manifestaciones clínicas de la cirrosis son variadas pudiendo ser asintomáticos en los estadios precoces hasta llegar a grados importantes, provocando una Invalidez en los estadios más avanzados en los que puede llegar a ser incompatible con la vida.

Cuando empiezan a aparecer las secuencias de la cirrosis se producen molestias digestivas variadas así como ictericia generalmente asociada a un picor muy molesto y riesgos de hemorragias severas por las varices. El corazón puede verse afectado por la hipertensión portal y puede haber trastornos metabólicos a distintos niveles afectándose el cerebro principalmente.

Todo esto puede llevar a una situación de verdadera invalidez. Uno de los princípiales problemas que presenta el diagnóstico de cirrosis en cuanto a las Incapacidades Laborales es el abanico de limitaciones funcionales, de repercusión de vida y de incapacidad laboral que el mismo proceso puede producir.

Así nos encontramos con cirrosis casi asintomáticos de curso lento hasta algunas mortales en un periodo de semanas o meses. No basta por tanto con el diagnostico sin que sea necesario valorar también la clínica del enfermo así como las pruebas de confirmación diagnostica y el tipo de trabajo.
En función de la gravedad del proceso y su estado se determinará si es compatible con el trabajo o no.

En estos casos habrá que hacer una valoración de Incapacidad por órganos afectados, es decir si tiene repercusión cardiorespiratoria, neuropsíquica o afectación del aparato digestivo o los riñones. La sintomatología puede ser múltiple y es aquí donde muchas veces radica la causa de la invalidez y no en la enfermedad en si misma que puede estar compensada.

En otras ocasiones la cirrosis impide la aplicación de determinados tratamientos por lo que puede influir en la no mejoría de otros procesos, en estos casos tendrá un carácter sumativo en cuanto a la Invalidez. En los estadios finales si no existe contraindicación se puede realizar trasplante hepático por lo que habrá que valorar cada caso individualmente así como las repercusiones funcionales que la cirrosis produzca.

Una de las enfermedades más frecuentes entre las personas que han abusado del alcohol o que han sufrido infecciones agresivas del hígado como la hepatitis es la cirrosis hepática Ésa es una alteración por la que el hígado deja de tener una estructura carnosa y blanda para transformarse en una estructura fibrosa y dura.

Una vez la enfermedad se ha instaurado, no se puede hacer otra cosa que frenar o parar el progreso de la enfermedad. La medicina científica utiliza para ello medicamentos como los corticoides o los inmunosupresores y es difícil pensar que se pueda prescindir de ellos. Sin embargo, la medicina natural ofrece recomendaciones complementarias muy útiles como las infusiones medicinales y que, a continuación, se detallan:

Infusión para la cirrosis hepática #1: Verter 1 cucharada de hojas de cardo mariano en una taza de agua y hervir por 5 minutos. Cubrir y dejar refrescar. Tomar 2 tazas al día. Esta infusión contiene silimarina la cual ayuda a eliminar las toxinas del hígado y la regeneración de las células dañadas. Infusión para la cirrosis hepática #2: Hervir una taza de agua y cuando llegue a su punto de ebullición, verter 1 cucharada de diente de león. Tapar y dejar refrescar. Colar y tomar 2 tazas al día.

Infusión para la cirrosis hepática #3: Lavar 2 cabezas de alcachofa y colocar en un recipiente que contenga 1 litro de agua. Hervir por 10 minutos. Dejar refrescar y tomar a lo largo del día. Infusión para la cirrosis hepática #4: Lavar y picar una pedazo de raíz de regaliz y verter en una taza de agua. Hevir por 5 minutos. Colar y tomar 1 veces al día. Esta infusión no debe tomarse si se sufre de hipertensión.

Infusión para la cirrosis hepática #5: Hervir 50 g de hojas de achicoria en un litro de agua, durante 10 minutos. Filtrar, endulzar y tomar 3 tazas diarias. Existen otros remedios para la cirrosis hepática que se pueden elaborar. El zumo de limón sobre la piel, por ejemplo, ayuda a aliviar los picores de los que padecen problemas de hígado.

Es importante observar que, en la medicina ayurveda, existen otras plantas de efectos indudables para los problemas del hígado y que han mostrado eficacia contra las hepatitis virales como son la Eclipta alba o yerba de tago y la Picrorhiza kurroa. En la medicina china, existen plantas que son utlizadas para la cirrosis hepática como son:

Bupleurum chino
Phellodendron wüsonii
Clementis chinensis
Solanum incanum
Ixeris chinensis
Gardenia jasminoides Evitar totalmente el consumo de alcohol.

Hacer una dieta vegetariana rica en vitaminas B, C y ácido fólico, sin abusar nunca de las proteínas. Consumir porciones pequeñas de comidas para no sobrecargar al hígado

Eliminar los alimentos grasos y precocinados. Combatir el estreñimiento con una dieta rica en fibra y aplicar enemas para mantener el colon y el recto limpios de heces.

Evitar la ingesta de medicamentos como el paracetamol que recargan al hígado. Practicar terapias alternativas como hidroterapia, las imágenes dirigidas y el masaje.

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El diagnóstico se confirma mediante biopsia hepática. La gasometría arterial revela pérdida de la relación ventilación-perfusión e hipoxia. El tratamiento del individuo cirrótico suele basarse en los síntomas de presentación.

  • Se administran antiácidos para disminuir las molestias gástricas y la posibilidad de hemorragia gastrointestinal
  • Los complementos de vitaminas y nutrientes permiten la regenaración de los hepatocitos dañados y mejoran el estado nutricional general.
  • Los diuréticos ahorradores de potasio (espironolactona, triamtereno) están indicados para disminuir la ascitis, en su caso, estos diuréticos son preferibles porque minimizan los cambios hidroelectrolíticos.
  • Llevar una dieta adecuada y evitar el consumo de alcohol.
  • Paracentesis
  • Trasplante de hígado.

Estudios preliminares indican que la colquicina, aumenta la sobrevida de los pacientes con cirrosis leve a moderada, sobre todo en personas con cirrosis alcohólica. Se supone que la colquicina revierte los procesos fibróticos en la cirrosis.

  • Manual CTO de Enfermería. Enfermería medicoquirúrgica 1: aparato digestivo. Casillas Santana, M.L. 5ª Edición. Tomo II. Madrid: CTO, 2011. ISBN: 978-84-15062-52-3
  • Enfermería medicoquirúgica: trastornos hepáticos. Smeltzer, S.; Bare, B. 10ª Edición. Vol. I. México: McGraw-Hill Interamericana, 2007. ISBN: 970-10-5578-0
  • García Bueya, L. González Mateosb, G. Moreno-Oteroa, R. Cirrosis hepática [en línea]. Madrid: Servicio de Aparato Digestivo. Unidad de Hepatología. Hospital Universitario La Princesa. [Consulta el 10 de diciembre de 2014]. Disponible en:
  • Bernal, V. Bosch, J. Cirrosis hepática [en línea]. Barcelona: Unidad de Gastroenterología y Hepatología. [Consulta el 10 de diciembre de 2014]. Disponible en:

La cirrosis hepática es el estadio final de todas las enfermedades hepáticas crónicas progresivas

Es una enfermedad crónica, irreversible, caracterizada por el reemplazo de tejido hepático normal y presencia de fibrosis y nódulos de regeneración (estructuralmente anormales) que interfiere con la estructura y el funcionamiento del hígado. La zona del hígado más afectada comprende los espacios portales y periportales donde se comunican los canalículos biliares de cada lobulillo para formar los conductos biliares. Estas áreas se inflaman y los conductos se obstruyen con bilis y pus espesos. El hígado intenta formar nuevos conductos biliares y en consecuencia hay proliferación excesiva de tejido, compuesto en gran medida por conductos recientes desconectados y rodeados de tejido cicatrizal.

Cirrosis alcohólica: el tejido cicatrizal rodea en forma característica las áreas portales. Es el tipo más común, y suele ser producto de alcoholismo crónico. Cirrosis posnecrótica: aparecen bandas anchas de tejido cicatrizal como resultado tardío de hepatitis viral aguda.

Cirrosis biliar: las cicatrices del hígado rodean los conductos biliares. Suele deberse a obstrucción crónica de las vías biliares e infección (colangitis). Es mucho menos común que otras dos formas de cirrosis. Los siguientes mecanismos fisiopatológicos son importantes en el desarrollo de cirrosis hepática de cualquier etiología:

  • Necrosis o lisis de hepatocitos con pérdida del parénquima hepático e inflamación
  • Fibrogénesis: depósito de matriz extracelular)
  • Cambios en el crecimiento celular: hiperplasia y regeneración
  • Alteraciones vasculares y circulatorias

La necrosis y lisis de hepatocitos e inflamación crónica y continua constituyen un estímulo y factor de proliferación y crecimiento de los hepatocitos y del proceso de fibrogénesis. En la cirrosis se producen citocinas profibrogénicas que inician la activación de las células estrelladas hepáticas transformadas en miofibroblastos. Los miofibroblastos se contraen, proliferan y producen colágeno y otros componentes de la matriz extracelular.

Inicialmente la fibrosis aparece en las zonas periportales y pericentrales. Si la fibrogénesis se perpetúa se producen puentes o septos de fibrosis que conectan los espacios portales y los espacios porta con las venas centrolobulillares alterando la estructura hepática y formándose nódulos de regeneración hepatocitaria. El depósito de matriz extracelular y colágeno conlleva la formación de pseudomembranas localizadas en el endotelio sinusoidal, lo que se conoce como “capilarización de los sinusoides”. Esto produce una barrera adicional creada entre la luz sinusoidal y los hepatocitos que impide el intercambio de sustancias entre la sangre sinusoidal y las células parenquimatosas, siendo los hepatocitos más vulnerables al daño isquémico y nutritivo. La destrucción del parénquima combinada con la regeneración e hiperplasia de células parenquimatosas, la estrangulación fibrótica del tejido hepático y las alteraciones vasculares contribuyen a la transformación nodular del hígado. El alcohol y el virus de la hepatitis C siguen siendo los dos factores etiológicos más frecuentes implicados en nuestro medio, seguidos de la enfermedad por depósito de grasa no alcohólica. Cuando no se logra identificar ninguna de estas causas, debe realizarse una minuciosa investigación para descartar enfermedad autoinmune, genética o metabólica, toxicidad por fármacos, así como cirrosis de causa biliar o congestiva origen de la cirrosis se ha relacionado con diversos factores, pero se considera que el principal es el consumo de bebidas alcohólicas.

Alcohol
• Hepatitis vírica
• Obstrucción biliar
– Cirrosis biliar primaria
– Cirrosis biliar secundaria • Enfermedad metabólica congénita
– Hemocromatosis
– Enfermedad de Wilson
– Déficit de alfa-1-antitripsina
– Fibrosis quística
– Galactosemia
– Glucogenosis tipos III y IV
– Tirosinemia
– Intolerancia hereditaria a la fructosa
– Telangiectasia hemorrágica hereditaria

• Enfermedad metabólica adquirida
– Esteatohepatitis no alcohólica • Causas vasculares
– Hígado de estasis crónico
– Enfermedad veno-oclusiva del hígado

• Hepatitis autoinmune
• Drogas y toxinas
• Sífilis
• Sarcoidosis
• Bypass yeyuno-ileal
• Hipervitaminosis A
• Idiopática o criptogenética La historia natural de la cirrosis se caracteriza por una fase asintomática, denominada cirrosis hepática compensada, seguida de una fase sintomática y rápidamente progresiva, en la que se manifiestan complicaciones derivadas de la hipertensión portal y de la insuficiencia hepática. Esta última fase se conoce como cirrosis hepática descompensada. El desarrollo de cualquiera de estas complicaciones marca la transición de la fase compensada a la descompensada. La progresión de la enfermedad parece que se acelera, con riesgo de muerte con el desarrollo de complicaciones tales como el resangrado, insuficiencia renal, síndrome hepatopulmonar y sepsis. El desarrollo de hepatocarcinoma puede acelerar el curso de la enfermedad tanto en la fase compensada como descompensada.

  • Estadio 1: ausencia de varices esofágicas y de ascitis: 1% de mortalidad al año.
  • Estadio 2: varices esofágicas sin antecedente de hemorragia y sin ascitis: 3,4% de mortalidad al año.
  • Estadio 3: presencia de ascitis con o sin varices esofágicas: 20% de mortalidad al año.
  • Estadio 4: hemorragia gastrointestinal por hipertensión portal, con o sin ascitis: 57% de mortalidad al año.

Los estadios 1 y 2 corresponden a pacientes con la fase de cirrosis hepática compensada mientras que los estadios 3 y 4 corresponden con la fase de cirrosis hepática descompensada

En el momento del diagnóstico de la cirrosis hepática, aproximadamente la mitad de los pacientes se encuentran en una fase compensada. El acúmulo de fibrosis es un proceso lento y asintomático relacionado con la actividad inflamatoria de la enfermedad de base. La formación de septos fibrosos y pequeños nódulos se asocia significativamente con un aumento de la presión portal. La progresión de la fibrosis y de la hipertensión portal condicionan el desarrollo de varices esofágicas o episodios de descompensación. La cirrosis descompensada se define por la presencia de ascitis, hemorragia por varices, encefalopatía hepática y/o la aparición de ictericia. La ascitis es la complicación que marca el inicio de la fase de cirrosis descompensada en la mayoría de los casos, por lo tanto, se considera el signo clave de cirrosis descompensada. Una vez alcanzada esta fase, el pronóstico con respecto a la supervivencia marcadamente empeora.

CIRROSIS COMPENSADA

  • Fiebre ligera intermitente
  • Araña vascular (hemangioma aracniforme)
  • Eritema palmar
  • Epistaxis inexplicable
  • Edema de los tobillos
  • Indigestión matutina vaga
  • Dispepsia flatulenta
  • Dolor abdominal
  • Hígado crecido y firme
  • Esplenomegalia

CIRROSIS DESCOMPENSADA

  • Ascitis
  • Ictericia
  • Debilidad
  • Emaciación muscular
  • Pérdida de peso
  • Fiebre ligera continua
  • Dedos en palillo de tambor
  • Púrpura (debido a reducción en el recuento plaquetario)
  • Equimosis espontánea
  • Epistaxis
  • Hipotensión
  • Vello corporal escaso
  • Uñas blancas
  • Atrofia gonadal

Cuando se inicia la cirrosis, el hígado tiende a aumentar de tamaño y los hepatocitos a llenarse de grasa. La glándula tiene consistencia firme y se advierte con facilidad su borde nítido a la palpación. La hepatomegalia rápida y reciente, que genera tensión en la capa fibrosa que rodea la víscera (cápsula de Glisson), puede producir dolor abdominal. Más adelante en le enfermedad, el hígado disminuye de volumen al contraerse el tejido cicatrizal y el parénquima. Las manifestaciones tardías se deben a insuficiencia hepática crónica y a la obstrucción de la circulación portal. Casi toda la sangre de los órganos de la digestión se reúne en la vena porta, a través de la cual se transporta al hígado. Como un hígado cirrótico no permite el paso libre de la sangre portal, ésta se desvía al bazo y el sistema GI, de modo que dichos órganos presentan congestión pasiva crónica, es decir, están llenos de sangre y no pueden funcionar adecuadamente. En tal situación, se produce indigestión y cambios en los hábitos de defecación. En la cavidad peritoneal puede acumularse líquido rico en proteínas y producir ascitis.

Los pacientes cirróticos con ascitis presentan peritonitis bacteriana en ausencia de una fuente intraabdominal de infección o de absceso. Esta condición se conoce como peritonitis bacteriana espontánea. Se cree que la vía más probable de infección es la bacteriemia. En ocasiones no se observan signos clínicos, por lo que se requiere de paracentesis (punción de la pared abdominal) para el diagnóstico. El tratamiento con antibióticos es eficaz para tratar y prevenir los episodios recurrentes de peritonitis bacteriana espontánea. La obstrucción del flujo sanguíneo a través del hígado por los cambios fibróticos también hace que se formen vasos colaterales en el aparato gastrointestinal y se desvíe la sangre de la vena porta a otros vasos con menor presión. Por consiguiente, en la persona cirrótica se observa distensión de los vasos abdominales, que son visibles en la inspección del abdomen (cabezas de medusa), y de los vasos de todo el aparato gastrointestinal. Entre los órganos en que suelen surgir vasos colaterales están el esófago, estómago y porción inferior de recto; en ellos se forman varices o hemorroides, según su localización.

Los vasos mencionados no resisten la elevada presión a que se les somete ni pueden acomodar el volumen de sangre impuesto por la cirrosis, por lo que se rompen y sangran. El riesgo de sangrado y hemorragias se debe a la menor producción de protombina y a la menor capacidad del hígado enfermo para sintetizar sustancias necesarias para la coagulación de la sangre.

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  • Sobrepeso
  • Prediabetes y diabetes
  • Colesterol alto
  • Triglicéridos altos
  • Hipertensión arterial
  • Mala dieta
  • Pérdida de peso excesivamente rápida
  • Enfermedades intestinales

Al contar con uno de estos (o varios) factores de riesgo, conviene tener especial cuidado, porque es posible que se llegue a padecer hígado graso. Y, por supuesto, en la medida de lo posible, conviene controlar dichos factores de riesgo. Vistas las causas, pasemos a ver los síntomas habituales del hígado graso. De este modo, si sientes algunos síntomas que no sabes interpretar, podrás saber si es posible que estés sufriendo esteatosis hepática.

Dolor en la parte superior derecha del abdomen Este es el síntoma más habitual y uno de los primeros que aparecen. Se caracteriza por un dolor agudo en la parte superior derecha del abdomen, generalmente, después de las comidas.

Malestar general El malestar general también se da con bastante prontitud cuando se padece este problema, y también se sufre más gravemente después de las comidas. El mayor problema de este síntoma, es que hay muchos otros problemas que pueden causarlo.

Cansancio y fatiga crónica

El cansancio y la fatiga crónica también son propios del hígado graso, porque el hígado es un órgano que almacena nutrientes, elimina toxinas y sintetiza enzimas. Si este trabajo no se realiza adecuadamente, el organismo se resiente notablemente, y se siente falto de fuerzas. Pérdida de peso

En algunas personas, también puede darse una pérdida de peso vinculada al hígado graso. Sin embargo, no se da en todas las personas, y es un síntoma que puede camuflarse en exceso, por lo tanto, es recomendable fijarse en otros síntomas más que en este. Sensación de pesadez

La sensación de pesadez está relacionada con el cansancio y la fatiga crónica. Sin embargo, al igual que otros síntomas de esta lista, la sensación de pesadez puede darse por muchas otras razones. En cualquier caso, lo mejor es ir al médico y salir de dudas. Ictericia (en algunas ocasiones)

En casos extremos, puede aparecer ictericia. No obstante, este síntoma es un poco extraño en el hígado graso. Sin embargo, si llegase a aparecer, aunque se asocie con enfermedades más graves, normalmente, no tienes por qué asustarte más de la cuenta. Sin síntomas

Como mencionábamos algo más arriba, hay algunos pacientes que no presentan síntomas, ni dolores ni molestias. Hasta cierto punto, este es un tema peligroso, porque la enfermedad podría evolucionar de forma silenciosa. Es cierto que, en general, el hígado graso es una enfermedad benigna que no evoluciona a estadios más graves, y es por ello por lo que hay personas que pueden vivir con hígado graso durante muchos años.

Sin embargo, siempre existe la posibilidad de que evolucione hacia el hígado inflamado, la cirrosis o el cáncer. Es por ello que, aunque no se tengan síntomas, conviene hacerse chequeos periódicos y prestar atención a su posible existencia. Ahora, veamos cuáles son los tratamientos más habituales para el hígado graso. Como verás, hace ya bastante tiempo que convivimos con este problema, por lo que tenemos buenos métodos para tratarlo sin dificultades.

Hay que señalar que no existe un tratamiento definitivo que permita resolver el problema. Sin embargo, sí se recomiendan algunos elementos básicos, tales como reducir el peso corporal a través de la dieta y del ejercicio. Por supuesto, en la medida en que el hígado graso tiene mucho que ver con haber llevado una mala calidad de vida, especialmente en lo que respecta a la alimentación, una muy buena forma de controlar el problema es mediante una alimentación saludable, rica en frutas y verduras.

El ejercicio permite que el cuerpo elimine las grasas, y, puesto que el hígado graso se basa en tener células grasas en el hígado, eliminar dicha grasa será de gran ayuda para mejorar la calidad de vida, pese a que se sufra la enfermedad. Lo mejor que se puede hacer a la hora de controlar el hígado graso, en general, es acudir al nutricionista. Si dicho nutricionista tiene conocimientos de diseño de planes de ejercicios, mejor que mejor.

De esta forma, puedes plantearle que tienes hígado graso, y él se encargará de hacerte el mejor plan de ejercicios y de dieta posible para resolver tu problema, basado en tus características personales. Esto puede hacerlo, hasta cierto punto, el médico, pero, en general, es mejor acudir a un especialista en el campo de la alimentación, y no conformarse con la opinión de un médico que no tiene una especialidad, sino solo conocimientos generales de diferentes campos.

Además, acudir a un nutricionista será de gran ayuda, porque, como ya hemos mencionado anteriormente, la pérdida rápida de peso también está vinculada a los problemas de hígado. Siendo así, es mejor acudir al nutricionista y que éste nos indique cómo ir perdiendo peso poco a poco, de forma que el hígado no sufra más de la cuenta. Empecemos por los remedios naturales para prevenir la esteatosis hepática. Después, veremos los remedios naturales para tratarla, en el caso de que ya haya aparecido.

Tienes que tener en cuenta que, en la mayoría de casos, el hígado graso viene causado por hábitos y estilos de vida poco saludables. Por lo tanto, es una evidencia que el hígado graso se puede prevenir. Además, teniendo en cuenta que, hace algún tiempo, cuando la gente comía de una forma más saludable y realizaba ejercicio de forma más constante, el hígado graso era una enfermedad sin apenas incidencia en la sociedad, se puede asumir que se puede prevenir con simples remedios naturales.

Llevándolo un poco más al extremo, si tenemos hígado graso en las primeras etapas, no solo puede prevenirse, sino que puede, incluso, curarse (bastará con controlar los niveles de grasa en el organismo mediante ejercicio y buena dieta). En lo que respecta a la alimentación, la mejor dieta que se puede seguir para prevenir el hígado graso es una que cuente con alimentos frescos y saludables, y que sea baja en grasas. La dieta mediterránea, por ejemplo, es una muy buena opción. De hecho, la presencia de sobrepeso, obesidad y, por extensión, hígado graso, es inferior en los países mediterráneos que en otros con otras dietas. No es casualidad. Y no es casualidad que la presencia de estas enfermedades haya crecido al perderse la tradición de esta dieta y adoptar hábitos alimentarios de otros países menos saludables.

Otro aspecto clave es el del alcohol. El alcohol interviene de una forma fundamental en la acumulación de grasa en el hígado, por lo tanto, es importante que se reduzca sustancialmente (incluso eliminándolo completamente) el alcohol de la dieta. Por otro lado, habrá que hacer ejercicio de forma constante, con una media hora diaria, por ejemplo. Preferiblemente, ejercicios que contribuyan a quemar grasas, como salir a correr un rato cada día. De esta forma, eliminaremos la grasa que hay en el organismo, y contribuiremos a que el hígado graso tenga menos grasas con las que lidiar, reduciendo los problemas asociados al hígado graso y llegando, en algunos casos, a curarlo completamente.

Ahora, vistos los remedios naturales para prevenir el hígado graso, veamos cuáles son los mejores remedios naturales para tratarlo una vez ya ha aparecido:

  • Consejos anteriores: Los consejos anteriores, pensados para la prevención, también sirven para tratar el hígado graso. Por lo tanto, no dejes de aplicarlos, porque reducir la cantidad de grasas, aunque sirva para prevenir, también sirve para tratar el hígado graso.
  • Infusiones depurativas: Las infusiones de alcachofa y diente de león son altamente depurativas. Te permitirán ayudar a tu hígado a eliminar toxinas y asimilar nutrientes, y, además, contribuirá a eliminar parte de la grasa de su interior. Todo ello te ayudará a tener una mejor calidad de vida pese a que padezcas hígado graso.
  • Cardo mariano: El cardo mariano es una de las plantas con mayores beneficios para el hígado. Cuenta con silimarina, que contribuye enormemente a regenerar y proteger las células hepáticas. Puedes tomar cápsulas de cardo mariano o extractos, que puedes localizar en todo tipo de herbolarios.
  • Tés: Los tés, especialmente el verde, son de gran ayuda para regenerar el hígado, y contribuyen enormemente a reducir los problemas asociados al hígado graso. Con los tés, se contribuye a disolver y eliminar la grasa acumulada, por lo que no dejes de consumirlos.

Como puedes ver, el hígado graso es una enfermedad que conviene tener vigilada, pero que no implica excesivos problemas. Con la información anterior, y un buen control médico, no deberías por qué tener ningún problema. - Almacenar las vitaminas A y D.

- Sintetizar elementos coagulantes de la sangre. - Encargarse del equilibrio hormonal.

- Las frutas deben lavarse y pelarse bien para evitar los pesticidas. - Evitar dejar comida preparada fuera de la nevera.

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Cuando existe cirrosis se generan problemas de diversa índole (Figura 3), que a su vez dan origen a situaciones que requieren atención médica especializada. Uno de los principales problemas es que se bloquea el normal flujo de sangre a través del órgano, generando una situación de alza en la presión sanguínea sectorizada, en las venas del abdomen. Esto se denomina HIPERTENSIÓN PORTAL. Ello puede llevar por una parte a la acumulación de líquido en el abdomen, (lo que se conoce como ASCITIS, y por otra parte a la dilatación de las venas ubicadas en el interior del abdomen. El aumento de la presión en dichas venas condiciona la aparición de venas dilatadas en el esófago (VÁRICES ESOFÁGICAS) o estómago (VÁRICES GASTRICAS). La cirrosis también lleva a la pérdida progresiva de las múltiples tareas que el hígado realiza, como son la formación de proteínas, tanto estructurales como de defensa; la regulación de los niveles sanguíneos de variadas moléculas como por ejemplo la glucosa, insulina, hormonas sexuales, colesterol o triglicéridos; la formación de la bilis para la digestión de alimentos; la depuración de bacterias o toxinas, como fármacos o el alcohol; además del rol de almacenamiento de nutrientes, minerales y vitaminas. Esta situación se hace evidente sólo cuando el daño del hígado es severo, apareciendo coloración amarilla de la piel o mucosas (ICTERICIA). También el paciente puede experimentar alteraciones de conciencia (perdida de memoria, pérdida de la orientación en el tiempo o el espacio, pérdida del equilibrio, temblores, o somnolencia) lo que se llama ENCEFALOPATÍA HEPÁTICA, la que se cree se debe a una suerte de "intoxicación del cerebro", muchas veces asociado a síntomas generales como pérdida de peso y/o debilidad.

Finalmente, la cirrosis es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de CÁNCER DEL HÍGADO (llamado también HEPATOCARCINOMA). En nuestro país la gran mayoría de los cánceres del hígado se desarrollan en un hígado cirrótico (sobre el 85%). Los detalles más relevantes de las complicaciones de la Cirrosis son:

1. La hemorragia digestiva alta por rotura de várices esófago gástricas, complicación grave que siempre tiene un riesgo elevado de morir directamente por ella o por complicaciones asociadas. Por ello requiere siempre de terapia precoz, con endoscopia y fármacos específicos, así como de ingreso en una unidad de cuidados intensivos. La mortalidad global por ella, esta entre el 15 y 30%, dependiendo de la experiencia del equipo médico, así como de lo avanzado que esté el daño hepático en el individuo. 2. La acumulación de líquido en el abdomen, conocida como Ascitis, suele tener una cuantía variable e instalarse lentamente en la mayoría de los casos. Su aparición es señal de una enfermedad hepática avanzada, con un pronóstico de vida pobre a 5 años plazo. La ingesta de sal excesiva así como algunos medicamentos, especialmente anti-inflamatorios suelen agravarla o desencadenarla. Su tratamiento es con reposo, dieta pobre en sal, y diuréticos.

3. El deterioro neurológico conocido como encefalopatía hepática o coma hepático, caracterizado por un trastorno funcional y reversible del sistema nervioso. Se produce por la menor capacidad del hígado para eliminar toxinas con efecto sobre el cerebro; la más conocida es el amonio. Pueden desencadenarlo una multitud de situaciones clínicas, las mas importantes son la hemorragia digestiva, las infecciones, y la insuficiencia renal, también pueden hacerlo el estreñimiento, las trasgresiones alimentarias, las pérdidas de líquidos o sales (vómitos y/o diarrea), y el uso de sedantes o inductores del sueño. Los síntomas suelen ser muy variados desde leves alteraciones del lenguaje, del ánimo, de la motricidad fina o del equilibrio, hasta el coma, pasando el comportamiento francamente inadecuado, la desorientación, el lenguaje incoherente y la somnolencia. El tratamiento requiere de suspensión temporal de diuréticos y psicofármacos, acelerar el transito intestinal, a veces con enemas, mas una dieta baja en carnes, todo ello unido a fármacos específicos. Según la magnitud de cada caso se podrá tratar en forma ambulatoria u hospitalizada. ADVERTENCIA; LA DETECCIÓN DE UNA DE ESTAS COMPLICACIONES; ASCITIS, ENCEFALOPATÍA, HEMORRAGIA DIGESTIVA POR VÁRICES, O DE UN HEPATOCARCINOMA, CAMBIA Y ENSOMBRECE DRAMATICAMENTE EL PRONOSTICO DE VIDA DEL PACIENTE, POR LO QUE SIEMPRE DEBE EVALUARSE EN ÉL, LA FACTIBILIDAD DE EFECTUAR UN TRASPLANTE DE HÍGADO.

LO QUE TODO ENFERMO DEL HIGADO DEBE SABER O NO PUEDE DESCONOCER Hay algunas complicaciones determinadas por el daño hepático que en si mismas tienen un alto riesgo de mortalidad, y que pueden ser prevenidas o tratadas a tiempo, mejorando mucho su pronóstico.

Ellas son la hemorragia digestiva, las infecciones y el desarrollo de un cáncer hepático. HEMORRAGIA DIGESTIVA POR VARICES ESOFAGO GASTRICAS

La principal causa de muerte en los cirróticos sigue siendo la hemorragia digestiva por varices esófago gástricas Esta complicación se debe a la rotura de las venas dilatadas del esófago o estómago, la que se manifiesta por vómito de sangre o de color café negruzco, o deposiciones negras y/o con restos de sangre. Esta complicación tiene una mortalidad alta especialmente, si no se actúa rápidamente. Siempre hay que hospitalizar y realizar estudio y tratamiento para detener el sangrado e impedir que nuevas complicaciones se agreguen.

¿Cómo prevenirla? Esta complicación puede prevenirse si se detectan a tiempo várices grandes o con señales de riesgo alto de rotura en su pared (manchas rojas). Ello se hace con un estudio endoscópico del esófago y estómago. Por ello todo paciente enfermo del hígado debe hacerse precozmente este estudio de endoscopia para evaluar la existencia o no de varices.

De existir várices grandes o con signos de riesgo debe iniciarse un tratamiento que prevenga esta complicación, lo que se puede hacer o con un fármaco que hay que tomar diariamente, o con un procedimiento endoscopico de sellado de las várices (ligadura elástica). El término hígado graso se refiere a una enfermedad del hígado caracterizada por acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas (hepatocitos). El alcohol es una causa frecuente de hígado graso, y es un factor que siempre debe considerarse en un paciente con hígado graso. En este artículo nos referiremos a la esteatosis hepática no asociada al consumo de alcohol. La acumulación de grasa en los hepatocitos puede llevar a inflamación hepática, con la posibilidad de desarrollar fibrosis y finalmente terminar en el daño hepático crónico (o cirrosis).

La obesidad y el sobrepeso son las causas más importantes de hígado graso. El hígado graso se conoce de varias formas:

  • Hígado graso: Término general. Cuando no es por alcohol es conocida como hígado graso no alcohólico, en inglés NAFLD (non-alcoholic fatty liver disease).
  • Esteatosis hepática: Acumulación de grasa en el hígado, sinónimo de hígado graso.
  • Esteatohepatitis no alcohólica: Cuando la acumulación de grasa en el hígado también es acompañada por un proceso inflamatorio. En inglés se conoce como NASH (non-alcoholic steatohepatitis).
  • Esteatohepatitis metabólica: También se ha propuesto llamar a esta enfermedad esteatohepatitis metabólica (metabolic steatohepatitis; MESH).

Un paso crítico en el tratamiento del hígado graso es un cambio en los hábitos de alimentación, reduciendo las comidas calóricas y los excesos de grasa. La causa de la acumulación de grasa en el hígado no se conocen con certeza, pero hay algunos mecanismos que han demostrado ser muy importantes en el desarrollo de la enfermedad:

  • Resistencia a la insulina.
  • El estrés oxidativo.
  • Liberación de citokinas.

El hallazgo de hígado graso es extremadamente frecuente. Esta enfermedad está asociada con los siguientes factores de riesgo:

  • Obesidad y sobrepeso.
  • Sedentarismo.
  • Diabetes.
  • Hipercolesterolemia.
  • Hipertrigiceridemia.

Sin embargo, cada vez es más común encontrar personas con hígado graso sin estos factores de riesgo. No todas las personas con hígado graso desarrollan complicaciones o daño hepático crónico.

En Chile, un estudio realizado por el Departamento de Gastroenterología de la Universidad Católica de Chile muestra que la prevalencia de hígado graso en la población general de Santiago es del 23%. El hígado graso es habitualmente asintomático, y se descubre sólo después de una ecografía (o ultrasonido) abdominal que muestra el hígado con aumento de ecogenicidad (“brillante”). La otra manera de llegar al diagnóstico es a través del hallazgo de aminotransferasas (transaminasas) elevadas en un análisis de sangre rutinario o por cualquier otra razón. Algunas personas se quejan de dolor leve a moderado abdominal en el hipocondrio derecho (la zona donde se encuentra el hígado). Sólo un pequeño porcentaje de los pacientes desarrollan síntomas de insuficiencia hepática con elevación de bilirrubina o síntomas como ascitis o encefalopatía hepática.

Una parte fundamental del tratamiento consiste en un cambio de hábitos alimenticios, dejando comidas calóricas y exceso de grasas El diagnóstico de hígado graso se basa en los hallazgos de la biopsia hepática. Esta muestra acumulación de grasa en los hepatocitos, y también puede haber diversos grados de inflamación y fibrosis.

Aunque la biopsia hepática es el único examen que certifica el diagnóstico y es un procedimiento de bajo riesgo, no todas las personas con sospecha de hígado graso son sometidas a este procedimiento. Es común hacer el diagnóstico presuntivo de hígado graso en alguien con imágenes sugerentes (ecografía, tomografía computada o resonancia magnética). La biopsia hepática es, sin embargo, la única prueba que distingue entre “esteatosis simple” (acumulación de grasa) y “esteatohepatitis “(grasa asociada a inflamación y fibrosis). Algunas personas con hígado graso tienen adicionalmente elevación de las transaminasas o aminotransferasas en la sangre (SGOT y SGPT, también conocidas como ALT y AST). En estos casos es importante descartar otras causas de inflamación hepática, como la infección por virus de hepatitis B y hepatitis C, la hemocromatosis y la hepatitis autoinmune, entre otros.

La mayoría de las personas con hígado graso no desarrollará una enfermedad con consecuencias graves. Aproximadamente el 20% de los sujetos puede tener algún grado de fibrosis hepática en la biopsia, que puede progresar a etapas más avanzadas de la enfermedad, como cirrosis y cáncer hepático. El hígado graso es probablemente la causa más común de cirrosis criptogénica (cirrosis, sin causa aparente). El tratamiento del hígado graso consiste fundamentalmente en la normalización del peso y aumentar la actividad física. La obesidad y el sobrepeso, principales factores de riesgo son modificables mediante cambios en el estilo de vida. Otras recomendaciones incluyen evitar el alcohol y los medicamentos innecesarios.

En los pacientes que se encuentran en etapas más avanzadas de la enfermedad (inflamación o fibrosis hepática importante), algunos medicamentos pueden ayudar, como antioxidantes (vitamina E) o agentes sensibilizadores a la insulina. El uso de pioglitazona, que ha demostrado beneficios normalizando las aminotransferasas y la histología hepática, sigue siendo algo controversial. 1. ¿Qué es el hígado graso? El hígado graso es una enfermedad en la que el hígado aumenta el contenido de grasas (triglicéridos y colesterol). Esto puede hacer que el hígado aumente de tamaño y tome una coloración amarillenta, llegando.

Si Ud. tiene cirrosis o alguna enfermedad hepática, le interesarán estos consejos sobre la alimentación, dieta y nutrición. Las transaminasas o aminotransferasas son exámenes que indican inflamación hepática. Este examen está alterado casi por definición en todas las hepatitis.

Las enfermedades hepáticas como la hepatitis y la cirrosis, podrían cambiar la manera en que el cuerpo utiliza los nutrientes de los alimentos. Es posible que algunas personas con enfermedades del hígado no obtengan suficientes nutrientes y pierdan peso. Una dieta para enfermedad del hígado proporciona la cantidad correcta de calorías, nutrientes y líquidos que usted necesita para controlar los síntomas de una enfermedad hepática. El dietista trabajará con usted para elaborar un plan alimenticio basado en el tipo de enfermedad hepática que usted tenga. Es muy importante consumir cada día una variedad de alimentos de todos los grupos alimenticios para permanecer en un peso saludable. Es posible que usted no sienta hambre o que se sienta lleno inmediatamente después de comer. Tome de 4 a 6 comidas pequeñas a lo largo del día para asegurarse de consumir suficientes calorías. Pregunte al dietista cuántas calorías y cuánto de lo siguiente usted debería consumir cada día:

  • Proteína: Es importante consumir la cantidad correcta de proteínas cuando se tiene una enfermedad en el hígado. Los siguientes alimentos son buenas fuentes de proteínas. La cantidad de proteínas (en gramos) están enseguida de cada alimento.
    • 3 onzas de carne, puerco, pavo, pollo o pescado (21 gramos)
    • 1 taza de leche o yogur (8 gramos)
    • 1 huevo grande (7 gramos)
    • 2 cucharadas de crema de cacahuate (7 gramos)
    • ½ taza de tofu (7 gramos)
    • ¼ de taza de requesón (7 gramos)
    • 1 onza de queso (7 gramos).
    • ½ taza de frijoles pinto, riñón o blanco cocidos (3 gramos).
  • Grasas: Algunas personas con enfermedad en el hígado tienen problemas para digerir y absorber la grasa. La grasa que no se digiere, es eliminada a través de las evacuaciones intestinales. Si usted tiene este problema de salud, es posible que necesite consumir menos grasas. Pida al médico o dietista mas información acerca de una dieta baja en grasas.
  • Carbohidratos: Los carbohidratos se encuentran en el pan, pasta, arroz, cereal, granos (arroz, avena) y vegetales con almidón (papas, elote, chícharos). La enfermedad del hígado podría provocar que los niveles de azúcar en la sangre se eleven o bajen demasiado en algunas personas. Es posible que usted necesite controlar la cantidad de carbohidratos que consume para ayudarlo a controlar los niveles de azúcar en la sangre.

Pregunte al dietista si usted necesita limitar o evitar algunos alimentos. Esto dependerá del tipo de enfermedad hepática y otros problemas de salud que usted tenga.

  • Sodio: Es posible que usted necesite disminuir la cantidad de sodio en la dieta si su cuerpo está reteniendo líquidos. Cuando usted retiene líquidos, tendrá inflamación en el cuerpo. Pida mas información al médico acerca de una dieta baja en sodio. Algunos alimentos que contienen altas cantidades de sodio son:
    • Sal de mesa
    • Tocino, chorizo y carnes gourmet
    • Vegetales enlatados y jugo de vegetales
    • Comidas congeladas y bocadillos empaquetados, como papas fritas y pretzels
    • Salsa de soya, de barbacoa y teriyaki
    • Sopas
  • Líquidos: También es posible que necesite consumir menos líquido si tiene inflamación. Los líquidos incluyen el agua, leche, jugo, gaseosa y otras bebidas. Algunos alimentos contienen líquido, como las sopas. Los alimentos que son líquido a temperatura ambiente, como las gelatinas o paletas de hielo, también deben contarse como líquido. Pregunte al dietista cuánto líquido debería beber cada día.
  • Alcohol: Evite el alcohol porque podría empeorar la enfermedad del hígado. Hable con el médico si tiene preguntas acerca del alcohol en la dieta.

El dietista podría pedirle que tome suplementos vitamínicos y minerales. Tome solo el suplemento que el médico le recomiende. Hable con el dietista acerca de otros cambios que necesita realizar en la dieta. La enfermedad hepática podría provocarle problemas de salud que usted puede controlar a través de cambios en la dieta.

Si usted no sigue la dieta para enfermedad del hígado, los síntomas de la enfermedad hepática podrían empeorar. Es posible que usted desarrolle otros problemas de salud.

  • Gana o pierde mucho peso dentro de un corto periodo de tiempo.
  • Tiene preguntas o inquietudes acerca de la dieta para enfermedad del hígado.

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Cirrosis metaictérica. Cirrosis postnecrótica. Cirrosis de Mossé-Marchand-Mallory. Cirrosis postnecrótica.

Cirrosis de la mujer joven, de la mujer menopáusica. Hepatitis crónica activa. Cirrosis perihepatógena. (Gilbert y Garnier). Cirrosis del hígado de punto de partida peritoneal: las trabéculas fibrosas nacidas de la cápsula penetran en la profundidad del órgano y disminuyen de grosor y de número a medida que se alejan de la superficie.

Cirrosis pigmentaria. Cirrosis bronceada. Cirrosis postnecrótica. Sinónimo: ATROFIA AMARILLA SUBAGUDA O SUBCRÓNICA DEL HÍGADO (Bergstrand; Lepehne); CIRROSIS AGUDA (Reiche); CIRROSIS ATRÓFICA SUBAGUDA (Villaret y Justin-Besançon; Delort); CIRROSIS CICATRIZAL AGUDA (N. Fiessinger); CIRROSIS METAICTÉRICA (Chabrol); CIRROSIS DE MOSSÉ-MARCHAND-MALLORY (N, Fiessinger y Bastin, 1944); CIRROSIS SUBAGUDA FEBRIL (Justin-Besançon); ICTERICIA CIRRÓGENA; ICTERICIA GRAVE PROLONGADA CIRRÓGENA (Chiray, Albot y Thiébaut); HEPATITIS MALIGNA CIRRÓGENA. Cirrosis del hígado, que aparece inmediatamente o después de un tiempo variable, que se extiende hasta 5 ó 10 años, de una hepatitis tóxica o vírica. Se caracteriza, anatómicamente, por la atrofia y la palidez del hígado, la coexistencia de lesiones de necrosis y de nódulos de regeneración celular y el desarrollo de una esclerosis joven. Clínicamente, por ictericia, dolores abdominales, hemorragias (púrpura), ascitis tardía y una evolución, en el espacio de algunas semanas o algunos años hacia una insuficiencia hepática mortal.

Cirrosis subaguda febril. Cirrosis postnecrótica. Cirrosis xantomatosa. Enfermedad o síndrome de Mac-Mahon.

Se define por las alteraciones estructurales que aparecen en el hígado y las fundamentales son tres: Necrosis hepatocelular.
Fibrosis.
Nódulos de regeneración.

Las tres han de estar presentes, que conducen a una alteración de la arquitectura vascular y de la función del hígado. LA NECROSIS HEPATOCELULAR.

Significa muerte, o destrucción de las células del hígado, los pacientes que desarrollan cirrosis, esta muerte celular se produce de modo continuo, como consecuencia del daño hepático, que produce la enfermedad. Las células muertas son durante mucho tiempo sustituídas por otras nuevas, hecho denominado REGENERACIÓN.

La Fibrosis, es la consecuencia del proceso de cicatrización que producen las lesiones inflamatorias, que ocurren en el hígado, de manera que con el paso de los años, el hígado se convierte en un órgano con gran cantidad de tejido cicatricial que altera por completo su estructura. Como consecuencia, las células nuevas generadoras para sustituir a las desaparecidas y que no pudieron colocarse en el lugar adecuado y se sitúan donde se permite el trauma de cicatrices que surcan el hígado

NÓDULOS DE REGENERACIÓN. Por este motivo se halla de nódulos de regeneración, por encontrarse grupos de células hepáticas rodeadas de fibras colágenas ( de cicatrices ), formando Nódulos.

Además esta fibrosis, produce un segundo efecto que es cerrar y endurecer, los pequeños vasos sanguíneos (sinusoides ), por la que circula la sangre a través del Hígado. Las causas que pueden desencadenar un estado de Cirrosis Hepática son múltiples como:

Hepatitis Alcoholica.
Virus B y C.
Hemocromatosis.
Enfermedad de Wilson.
Glucogénesis tipo IV.
Galactosemia.
Amiloidosis.
Déficit de alfa 1 antitripsina.
Tirosinemia hereditaria.
Porfiria cutánea tarda
COLESTASIS PROLONGADAS: Obstrucción de vias biliares.
Tumores y cálculos.

Cirrosis bilir primaria.
Cirrosis biliar secundaria.
Colangitis esclerosante. Las atresias biliares.
La ductopenia idiopatica del adulto.
Fibrosis quística.
Enfermedades granulomatosas e infiltrativas (como: Linfoma).
Obstrucción del flujo de las venas Suprahepáticas como:

Pericarditis constrictiva.
Insuficiencia tricuspídea.
Enfermedad venooclusiva.
Síndrome de Budd-Chiare.
Trombosis portal. Las hepatopatías crónicas Autoinmunes.
Por Fármacos.
Cirrosis de los niños indios.
Sífiles, solo en neonatos, no en adultos.
Equistosomiasis (de años de evolución).
Sarcoidosis.
Brucelosis.
Cirrosis Criptogenética.

SÍNTOMAS Y SIGNOS DE LA CIRROSIS HEPÁTICA. Ictericia oculopalpebral.
Astenia.
Fatiga.
Nauseas y vómitos.
Hematemesis.
Hematoquesia.
Ascítis.
Edema de miembros inferiores.
Pérdida de peso.
Diarrea.
Circulación colateral de la pared abdominal.
Prurito.
Hipertrofia de parótida.
Equímosis.
Hepatomegalia con:

Borde cortante.
De consistencia aumentada.
Grado: I, II, III, IV, V. Esplenomegalia, con Hiperesplenismo con:

Leucopenia.
Neutropenia.
Trobocitopenia.
Pérdida de masas musculares.
Bello axilar y pubiano escaso. Eritema palmar
Facies de zopilote.
Dedos en palillo de tambor
Pérdida de la lúnica.
Ginecomastia.
Atrofia testicular.
Pérdida del líbido.
Circulación colateral de la pared abdominal. ANEXO 2

Eritema palmar.
Facias de zopilote.
Dedos en palillos en tambor.
Perdida de la lúnica.
Perdida del líbido
Amenorrea.
Atrofia mamaria.
Diámetro del vientre aumentado.
Circulación colateral de la pared abdominal. HEPATITIS ALCOHOLICA

Es muy frecuente, la proporción hombre-mujer es de 2.5/1, con- tendencia a igualarse. La ingestión diaria continua, es más peligrosa que el consumo intermitente ( en el que el hígado tiene una oportunidad de recuperarse ), estos enfermos no suelen presentar clínica de intoxicación, o abstinencia florida, siendo capaces de mantener un elevado consumo a lo largo de muchos años.

La lesión hepática no se relaciona con el tipo de bebida, sino con su CONTENIDO EN ALCOHOL, así la dosis más peligrosa está por encima de 80 gr de alcohol diarios durante al menos 5 años de consumo continuado. 300 c.c. de Whisky
800 c.c. de vino
2000 c.c. de cerveza

El mecanismo del daño hepático es complejo, y va desde el efecto Hepatotóxico directo del Acetildehido ( metabolito en el que se transforma en ETANOL), hasta procesos de fibrogénesis, mediados por Citoquinas, pasando por Alteraciones mitocondriales, Cambios en el potencial redox intracelular, retención de agua en el hepatocito, estado hipermetabólico y aumento de la grasa hepática. Además es frecuente que Existen Cofactores que hagan que la cirrosis se desarrolle aún más rapidez, como con el sexo, en Mujeres que son más susceptibles de desarrollar cirrosis y las variaciones genéticas, en la ruta metabólica del etanol.

La Cirrosis Alcohólica es irreversible una vez que está establecida, aunque el enfermo haya dejado de beber hace años. Por lo tanto es fundamental su detección precoz y su indice de sospecha.

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