El hígado es el “dador de vida”, limpiando la sangre de sus venenos y excesos, y conservando nuestro estado emocional (la sangre) en un justo equilibrio. El hígado es el lugar en donde puedo acumular emociones intoxicantes y excesivo odio.

Es la sede de la ira. Las palabras o enfermedades acabando por “itis”, como hepatitis, indican irritación, ira.

La hepatitis puede estar vinculada con mis relaciones personales o con una situación difícil. Este conjunto de emociones negativas trae debilidad y desesperación y causa ira, culpabilidad y conflictos de prioridades.

Cuando “me quemo la sangre” por nada, esto me lleva a vivir mucha ira, rencor, rabia e incluso odio que puede llevar a la violencia contra uno – mismo, o contra los demás. La hepatitis viral A tiene su origen en un rencor que puedo tener frente al mismo alimento o frente a un problema de connotación alimenticia.

La hepatitis viral B manifiesta un rencor vivido con algo o alguien que me ha sido impuesto. Es como si hubiese estado proyectado dentro de una situación que rechazaba. Por ejemplo, me pueden haber obligado a participar a un concurso de danza. La hepatitis viral C se produce después de un gran rencor en relación con lo desconocido. Por ejemplo, ¿Quiénes son mis padres? ¿Dónde nací?

Puedo sentir mucha resistencia frente a nuevas situaciones en mi vida que me llevan a aportar cambios. Puedo desear engancharme a mis prejuicios y a mis ideas preconcebidas.

Aprovecho el tiempo de reposo que debo tomar para hacer el balance sobre mi vida. Me libero de los prejuicios, iras que entretenía en mí.

ICTERICIA – HÍGADO La ictericia se caracteriza por un aumento en la cantidad de bilirrubina, el pigmento que produce la coloración amarilla de las mucosas. A menudo se acompaña de una hipertrofia del bazo y de anemia. Por lo tanto, sugiero que veas la definición de problemas del hígado, problemas del bazo y anemia.

La ictericia está causada: – Por un exceso de bilirrubina, sub – producto del hígado que descompone las viejas células sanguíneas rojas.

– Por el exceso de bilis que entra en el flujo sanguíneo. El resultado es una coloración amarilla de la piel y de la “parte blanca del ojo”.

Esto se relaciona con la limpieza del sistema sanguíneo, y tengo dificultad en “limpiar” mis emociones. Siento emociones amargas muy intensas de envidia, disgusto, frustración, hasta el punto de “tener una ictericia de esta situación” y me “vuelvo amarillo”.

Me vuelvo tan cortante y excesivo en mis ideas y mis opiniones que me agarro a ellas, creando un desequilibrio en mi interior. Debo aprender a abrirme a la gente que me rodea porque tengo mucho que aprender de ellos.

La enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés) es una enfermedad en la que se acumula grasa en el hígado. La esteatohepatitis no alcohólica (NASH) es una forma de NAFLD en la que, además de acumulación de grasa en el hígado, hay inflamación y lesión de las células hepáticas. Por lo general la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés) y la esteatohepatitis no alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés) producen pocos o ningún síntoma. Ciertos problemas médicos, incluyendo la obesidad, el síndrome metabólico y la diabetes tipo 2, hacen que una persona sea más propensa a desarrollar estas dos enfermedades.

Los médicos usan la historia clínica, el examen físico y pruebas para diagnosticar la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés) y la esteatohepatitis no alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés). Las pruebas pueden incluir análisis de sangre, imágenes diagnósticas y, en ocasiones, biopsia del hígado. Los médicos recomiendan bajar de peso para tratar la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés) y la esteatohepatitis no alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés). La pérdida de peso puede reducir la grasa acumulada en el hígado, la inflamación y la fibrosis. No existen medicamentos aprobados para tratar la NAFLD y la NASH.

Es posible que pueda prevenir la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés) y la esteatohepatitis no alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés) alimentándose sanamente y manteniendo un peso saludable. Si usted tiene NAFLD y NASH, el médico puede recomendarle que baje de peso y haga cambios en su alimentación. El Instituto Nacional de la Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK, por sus siglas en inglés) y otros componentes de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos realizan y apoyan la investigación sobre muchas enfermedades y trastornos.

El aparato digestivo está compuesto por el tracto gastrointestinal (GI), también llamado tubo digestivo, el hígado, el páncreas y la vesícula biliar. El tracto gastrointestinal está compuesto por una serie de órganos huecos unidos en un tubo largo y retorcido, que va desde la boca hasta el ano. Este contenido también está disponible en:

El contenido de esta publicación es proporcionado como un servicio del Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK por sus siglas en inglés), parte de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH por sus siglas en inglés). NIDDK traduce y comparte los resultados de sus investigaciones a través de sus propios centros de información y sus programas de educación para incrementar el conocimiento de salud y las enfermedades entre pacientes, profesionales de la salud y el público en general. Las publicaciones producidas por NIDDK son cuidadosamente revisadas por los científicos del NIDDK y otros expertos. El NIDDK desea agradecer a:
Anna Mae Diehl, M.D., Duke University Medical Center, and Brent A. Tetri, M.D., Saint Louis University

Esta información no tiene derechos de autor. NIDDK recomienda al público compartir esta información libremente. The National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases
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El colesterol es una sustancia de la sangre que contiene grasa natural, la cual ayuda al desenvolvimiento normal del cuerpo. Es una célula presente en todo el sistema sanguíneo, es el mismo cuerpo el que se encarga de producirla, si bien la dieta seguida y la actividad física influyen en los valores obtenidos. Su curso es a través de la sangre hasta llegar al hígado. Producimos lo necesario, la cantidad es algunas veces por herencia genética y otras por el tipo de alimentación, si los niveles aumentan, puede causar enfermedades hepáticas y cardíacas.


Los valores que se pueden percibir en un hemograma, están entre los 200 miligramos por decilitro de sangre (200mg/dL). La principal función de esta grasa es la de producir ácidos en la bilis, que ayudan a digerir las grasas, separando las sanas de las insanas. También ayuda a producir vitamina D, que es necesaria para el cuidado de la piel.

Cuando los niveles sobrepasan las cifras anteriores, podemos percibir cambios físicos y en la salud, pues podemos acumular grasa en las arterias y por ende, desarrollar enfermedades que dañen directamente el corazón. Existen dos tipos, estos ayudan a que el hígado reciba a través de la sangre las grasas necesarias, uno es el colesterol LDL, es de baja densidad; el otro es el HDL que es de alta densidad.

El LDL se puede considerar como malo, esto se debe a que bloquea las arterias; el exceso de LDL que el cuerpo va acumulando, lo envía directo al hígado, lo que ocasiona problemas cardíacos y pone lento el funcionamiento diario de nuestro organismo. Los valores normales son de 100 mg/dL. El HDL es conocido como el bueno, este limpia el organismo, quita el LDL sobrante y ayuda a limpiar las arterias. Sus valores deben ser entre 40 mg/dL en hombres y 50 mg/dL en mujeres.

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Los tumores y otras causas menos frecuentes pueden igualmente obstruir el flujo normal de la bilis.

  • ictericia
  • liquido en el abdomen o ascitis
  • Piel
    • Palmas enrojecidas

Aumento de la frecuencia cardiaca y de la cantidad de sangre expulsada

¿Sabías que el hígado es el órgano más grande dentro del cuerpo humano? También es uno de los más importantes, debido a la cantidad de funciones que desempeña, como la transformación de los alimentos en energía, la eliminación del alcohol y las toxinas de la sangre, la producción de la bilis, un líquido amarillo verdoso que ayuda a la digestión, y ayudar a mantener el equilibrio de glucosa, proteínas, grasas, colesterol, hormonas y vitaminas en el cuerpo.

¿Quieres saber más sobre las enfermedades que pueden aparecer asociadas a él? Existen muchos tipos de enfermedades hepáticas:

  • algunas de ellas son causadas por virus, como la hepatitis A, la hepatitis B y la hepatitis C.
  • otras pueden ser consecuencia de la ingestión de medicamentos, venenos, toxinas o de un exceso de alcohol.
  • la cirrosis, que consiste en que el hígado forma tejido cicatrizal debido a una enfermedad, que impide su buen funcionamiento.
  • la ictericia, o coloración amarilla de la piel, puede ser un síntoma de afección hepática.
  • otras enfermedades hepáticas pueden ser hereditarias, como por ejemplo, la hemocromatosis.
  • al igual que en otras partes del cuerpo, el cáncer puede afectar al hígado.

Los principales síntomas que pueden aparecer cuando aparece un problema relacionado con el hígado son:

  • mala digestión.
  • hinchazón en el abdomen.
  • náuseas, especialmente después de ingerir comidas grasas.
  • coloración amarillenta en ojos y piel (ictericia).
  • estreñimiento.
  • orina de color oscuro.
  • mal aliento y/o lengua con manchas al levantarse por la mañana.
  • dificultad para la concentración y memoria.
  • fiebre, sudoración, urticaria, erupciones cutáneas y asma.
  • frecuentes dolores de cabeza.
  • fatiga y síndrome de fatiga crónica.
  • baja tolerancia al alcohol y a algunos medicamentos tales como los antibióticos.
  • abuso de alcohol.
  • falta de higiene en la preparación de los alimentos.
  • exposición directa a ciertos productos químicos que afectan al hígado (arsénico, mercurio, plomo, cobre, fósforo, selenio) así como a pesticidas e insecticidas.
  • dosis excesivas de medicamentos, o automedicación.
  • mantener relaciones sexuales no seguras, así como compartir jeringuillas, cepillos de dientes o artículos de afeitado.

A continuación te presentamos los mejores remedios caseros para los problemas de hígado que hemos recopilado.

Nuestros remedios para los problemas de hígado pretenden ayudarte a estar informado, pero nunca deben sustituir una consulta médica. Es fundamental que consultes a tu médico sobre este o cualquier otro tratamiento natural, así como posibles contraindicaciones o incompatibilidades. Cuando aparece un problema relacionado con el hígado, es muy importante cambiar los hábitos alimenticios para no sobrecargar este órgano. Para ello, es conveniente seguir las siguientes pautas.

En primer lugar, haya una serie de alimentos cuyo consumo está desaconsejado y que convendría eliminar de la dieta habitual. Entre ellos encontramos:

  • comidas ricas en grasas.
  • todo tipo de excitantes: café, tabaco, y especialmente, el alcohol.
  • la toma de medicamentos convencionales debe reducirse al mínimo.
  • huevos, sobre todo fritos. Pueden comerse 1 o 2 por semana pasados por agua.

En segundo lugar, encontramos una serie de alimentos de los que no conviene abusar o cuyo consumo habría que reducir para aligerar el esfuerzo que tiene que realizar este órgano, y entre ellos encontramos:

  • harinas refinadas: bollería, pan blanco, dulces industriales, pizzas, etc.
  • manzanas: a pesar de ser un alimento muy sano, puede causar congestión a muchas personas que padecen de la vesícula.
  • leche entera y sus derivados.
  • carnes grasas.

Y sobre todo, es muy conveniente incluir una serie de alimentos que constituirían la base de la dieta de las personas que padecieran alguna dolencia relacionada con el hígado, y serían:

  • Carbohidratos de absorción lenta: cereales integrales, pastas, zanahorias, etc.
  • fruta, tanto la dulce como la ácida: plátano, pera, melón, naranja, limón, etc., evitando las manzanas y las fresas, éstas últimas porque pueden causar reacciones alérgicas.
  • verduras y hortalizas, brevemente cocidas, especialmente la alcachofa.
  • ensaladas vegetales variadas.
  • alimentos ricos en azufre: col, coliflor, cebolla, ajo, etc.

Si el hígado sufre alguna enfermedad o algún trastorno que le afecte, puede doler. Si se encuentra inflamado o agrandado de tamaño porque ha acumulado demasiada grasa, como en le caso del hígado graso, o porque se han seguido hábitos no demasiado saludables, como beber alcohol en exceso o haber abusado de ciertos medicamentos, se puede experimentar dolor en la zona del abdomen superior derecho, por debajo de las costillas. Esta molestia o dolor suele ser constante. Las enfermedades asociadas a trastornos en el hígado son muchas y con causas diversas; pero concentraremos la atención en los tres padecimientos principales y más comunes que pueden afectar a este órgano. Estas son las enfermedades más comunes del hígado.

En primer lugar la ictericia. En esta enfermedad la bilis se acumula en el torrente sanguíneo y los tejidos del cuerpo se tiñen de amarillo. El primer sitio en el que se nota es en la parte blanca de los ojos, pero con el tiempo todo el cuerpo se cubre de esta tonalidad, incluso puede ser visto en la orina y el sudor que llegan a tener un tinte amarillento. Esta enfermedad es causada generalmente por una de tres situaciones: a) puede ser una enfermedad hereditaria que además afecta al bazo; b) puede ser debido a cálculos biliares que obstruyen el conducto desde el hígado; y c) puede ser causada por una infección del hígado conocida como hepatitis. La segunda enfermedad que puede dañar el hígado es la hepatitis. Es causada a menudo por un ataque viral, por los que el órgano se hincha causando un terrible dolor en el costado derecho del cuerpo. Tiene que pasar un largo periodo para que se note alguna recuperación; a pesar de que muchos pacientes se alivian por completo, no hay garantía de que esto se de en 100% de los casos. Los síntomas de la hepatitis tiene un inicio lento y por lo tanto, difícil para la detección temprana. Por lo general, se acompaña de fiebre, pérdida clara de apetito, vómitos y diarrea. La ictericia, como ya mencionamos, también ocurre con frecuencia debido a la hepatitis, es por ello que esta enfermedad exige la mejor y más oportuna atención médica.

La tercera enfermedad que se conoce comúnmente entre las que dañan al hígado es la cirrosis. A pesar de que es una de las enfermedades hepáticas más comunes, también es uno de las más mal entendidas. En ésta el hígado tiene una apariencia áspera, que se pensaba anteriormente que era el resultado directo del alcoholismo crónico. Como su causa sigue siendo un misterio, puede existir sin ser detectados por muchos años. A veces, la inflamación del abdomen por una acumulación de fluidos acuosos dentro, este síntoma puede despertar la sospecha en el paciente de que algo anda mal. En otras ocasiones, vómito repentino en grandes cantidades mezclado con sangre de alguna vena rota en el estómago, puede ser también un indicio de la enfermedad.

En las últimas etapas de la cirrosis, la sangre no puede circular fácilmente por el hígado y se ve obligado a encontrar y construir nuevos canales a través del cual fluir; entonces se puede ver grandes venas en la superficie del abdomen y la piel que cubre la pared torácica de estos individuos. La cirrosis suele diagnosticarse después de que ha existido desde hace mucho tiempo, y entonces se considera incurable, pero los médicos generalmente pueden prolongar la vida cómoda a través de medicamentos, transfusiones de sangre, dieta y otras medidas. Estas son las enfermedades más comunes del hígado, algunas pueden prevenirse.

El hígado graso no alcohólico -o esteatosis hepática no alcohólica- es una patología generalmente benigna que posee unos síntomas y un tratamiento a seguir para reducir la grasa en el hígado. Descubre todo lo que necesitas saber sobre ella. El hígado graso, comúnmente conocido en el ámbito sanitario como esteatosis hepática, es una enfermedad generalmente benigna del higado que se caracteriza por la acumulación de ácidos grasos y de triglicéridos en las células hepáticas.

Los síntomas del hígado graso por regla general suelen ser dolor en la parte superior derecha del abdomen, malestar general, fatiga crónica, y sensación de pesadez, en especial después de las comidas. Aunque también es cierto que existen pacientes que no tienen síntomas, cuestión peligrosa hasta cierto punto dado que la enfermedad puede evolucionar de manera silenciosa a estadios más graves.

Hace algunos años el hígado graso se relacionaba con el consumo de alcohol en grandes cantidades, aunque en la actualidad cada vez son más los especialistas que relacionan el aumento de personas con esta patología con los altos niveles de obesidad, de colesterol y triglicéridos. Habitualmente, y con absoluta normalidad, nuestro hígado posee cantidades pequeñas de grasa, que supone concretamente alrededor de un 10% de su peso. Sin embargo, cuando esta acumulación grasa es excesiva y supera esta cantidad es cuando nos encontramos ante una esteatosis hepática.

Como su propio nombre indica, la esteatosis hepática consiste en la acumulación excesiva de grasa en el hígado, por encima de lo considerado como normal. Al microscopio el especialista médico observa cómo los hepatocitos (las distintas células del hígado), poseen gotas de grasa o lipídicas de gran tamaño y en número pequeño, o bien de tamaño pequeño y en grandes cantidades.

Se caracteriza principalmente porque este órgano se ve incapaz de eliminar los ácidos grasos y triglicéridos, por lo que poco a poco se van acumulando en las en las células hepáticas. De hecho, la esteatosis hepática es considerada grave cuando causa hepatomegalia y hepatitis (esteatohepatitis). Es decir, cuando ocasiona el agrandamiento y la inflamación del hígado.

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El diagnóstico se confirma mediante biopsia hepática. La gasometría arterial revela pérdida de la relación ventilación-perfusión e hipoxia. El tratamiento del individuo cirrótico suele basarse en los síntomas de presentación.

  • Se administran antiácidos para disminuir las molestias gástricas y la posibilidad de hemorragia gastrointestinal
  • Los complementos de vitaminas y nutrientes permiten la regenaración de los hepatocitos dañados y mejoran el estado nutricional general.
  • Los diuréticos ahorradores de potasio (espironolactona, triamtereno) están indicados para disminuir la ascitis, en su caso, estos diuréticos son preferibles porque minimizan los cambios hidroelectrolíticos.
  • Llevar una dieta adecuada y evitar el consumo de alcohol.
  • Paracentesis
  • Trasplante de hígado.

Estudios preliminares indican que la colquicina, aumenta la sobrevida de los pacientes con cirrosis leve a moderada, sobre todo en personas con cirrosis alcohólica. Se supone que la colquicina revierte los procesos fibróticos en la cirrosis.

  • Manual CTO de Enfermería. Enfermería medicoquirúrgica 1: aparato digestivo. Casillas Santana, M.L. 5ª Edición. Tomo II. Madrid: CTO, 2011. ISBN: 978-84-15062-52-3
  • Enfermería medicoquirúgica: trastornos hepáticos. Smeltzer, S.; Bare, B. 10ª Edición. Vol. I. México: McGraw-Hill Interamericana, 2007. ISBN: 970-10-5578-0
  • García Bueya, L. González Mateosb, G. Moreno-Oteroa, R. Cirrosis hepática [en línea]. Madrid: Servicio de Aparato Digestivo. Unidad de Hepatología. Hospital Universitario La Princesa. [Consulta el 10 de diciembre de 2014]. Disponible en:
  • Bernal, V. Bosch, J. Cirrosis hepática [en línea]. Barcelona: Unidad de Gastroenterología y Hepatología. [Consulta el 10 de diciembre de 2014]. Disponible en:

La cirrosis hepática es el estadio final de todas las enfermedades hepáticas crónicas progresivas

Es una enfermedad crónica, irreversible, caracterizada por el reemplazo de tejido hepático normal y presencia de fibrosis y nódulos de regeneración (estructuralmente anormales) que interfiere con la estructura y el funcionamiento del hígado. La zona del hígado más afectada comprende los espacios portales y periportales donde se comunican los canalículos biliares de cada lobulillo para formar los conductos biliares. Estas áreas se inflaman y los conductos se obstruyen con bilis y pus espesos. El hígado intenta formar nuevos conductos biliares y en consecuencia hay proliferación excesiva de tejido, compuesto en gran medida por conductos recientes desconectados y rodeados de tejido cicatrizal.

Cirrosis alcohólica: el tejido cicatrizal rodea en forma característica las áreas portales. Es el tipo más común, y suele ser producto de alcoholismo crónico. Cirrosis posnecrótica: aparecen bandas anchas de tejido cicatrizal como resultado tardío de hepatitis viral aguda.

Cirrosis biliar: las cicatrices del hígado rodean los conductos biliares. Suele deberse a obstrucción crónica de las vías biliares e infección (colangitis). Es mucho menos común que otras dos formas de cirrosis. Los siguientes mecanismos fisiopatológicos son importantes en el desarrollo de cirrosis hepática de cualquier etiología:

  • Necrosis o lisis de hepatocitos con pérdida del parénquima hepático e inflamación
  • Fibrogénesis: depósito de matriz extracelular)
  • Cambios en el crecimiento celular: hiperplasia y regeneración
  • Alteraciones vasculares y circulatorias

La necrosis y lisis de hepatocitos e inflamación crónica y continua constituyen un estímulo y factor de proliferación y crecimiento de los hepatocitos y del proceso de fibrogénesis. En la cirrosis se producen citocinas profibrogénicas que inician la activación de las células estrelladas hepáticas transformadas en miofibroblastos. Los miofibroblastos se contraen, proliferan y producen colágeno y otros componentes de la matriz extracelular.

Inicialmente la fibrosis aparece en las zonas periportales y pericentrales. Si la fibrogénesis se perpetúa se producen puentes o septos de fibrosis que conectan los espacios portales y los espacios porta con las venas centrolobulillares alterando la estructura hepática y formándose nódulos de regeneración hepatocitaria. El depósito de matriz extracelular y colágeno conlleva la formación de pseudomembranas localizadas en el endotelio sinusoidal, lo que se conoce como “capilarización de los sinusoides”. Esto produce una barrera adicional creada entre la luz sinusoidal y los hepatocitos que impide el intercambio de sustancias entre la sangre sinusoidal y las células parenquimatosas, siendo los hepatocitos más vulnerables al daño isquémico y nutritivo. La destrucción del parénquima combinada con la regeneración e hiperplasia de células parenquimatosas, la estrangulación fibrótica del tejido hepático y las alteraciones vasculares contribuyen a la transformación nodular del hígado. El alcohol y el virus de la hepatitis C siguen siendo los dos factores etiológicos más frecuentes implicados en nuestro medio, seguidos de la enfermedad por depósito de grasa no alcohólica. Cuando no se logra identificar ninguna de estas causas, debe realizarse una minuciosa investigación para descartar enfermedad autoinmune, genética o metabólica, toxicidad por fármacos, así como cirrosis de causa biliar o congestiva origen de la cirrosis se ha relacionado con diversos factores, pero se considera que el principal es el consumo de bebidas alcohólicas.

Alcohol
• Hepatitis vírica
• Obstrucción biliar
– Cirrosis biliar primaria
– Cirrosis biliar secundaria • Enfermedad metabólica congénita
– Hemocromatosis
– Enfermedad de Wilson
– Déficit de alfa-1-antitripsina
– Fibrosis quística
– Galactosemia
– Glucogenosis tipos III y IV
– Tirosinemia
– Intolerancia hereditaria a la fructosa
– Telangiectasia hemorrágica hereditaria

• Enfermedad metabólica adquirida
– Esteatohepatitis no alcohólica • Causas vasculares
– Hígado de estasis crónico
– Enfermedad veno-oclusiva del hígado

• Hepatitis autoinmune
• Drogas y toxinas
• Sífilis
• Sarcoidosis
• Bypass yeyuno-ileal
• Hipervitaminosis A
• Idiopática o criptogenética La historia natural de la cirrosis se caracteriza por una fase asintomática, denominada cirrosis hepática compensada, seguida de una fase sintomática y rápidamente progresiva, en la que se manifiestan complicaciones derivadas de la hipertensión portal y de la insuficiencia hepática. Esta última fase se conoce como cirrosis hepática descompensada. El desarrollo de cualquiera de estas complicaciones marca la transición de la fase compensada a la descompensada. La progresión de la enfermedad parece que se acelera, con riesgo de muerte con el desarrollo de complicaciones tales como el resangrado, insuficiencia renal, síndrome hepatopulmonar y sepsis. El desarrollo de hepatocarcinoma puede acelerar el curso de la enfermedad tanto en la fase compensada como descompensada.

  • Estadio 1: ausencia de varices esofágicas y de ascitis: 1% de mortalidad al año.
  • Estadio 2: varices esofágicas sin antecedente de hemorragia y sin ascitis: 3,4% de mortalidad al año.
  • Estadio 3: presencia de ascitis con o sin varices esofágicas: 20% de mortalidad al año.
  • Estadio 4: hemorragia gastrointestinal por hipertensión portal, con o sin ascitis: 57% de mortalidad al año.

Los estadios 1 y 2 corresponden a pacientes con la fase de cirrosis hepática compensada mientras que los estadios 3 y 4 corresponden con la fase de cirrosis hepática descompensada

En el momento del diagnóstico de la cirrosis hepática, aproximadamente la mitad de los pacientes se encuentran en una fase compensada. El acúmulo de fibrosis es un proceso lento y asintomático relacionado con la actividad inflamatoria de la enfermedad de base. La formación de septos fibrosos y pequeños nódulos se asocia significativamente con un aumento de la presión portal. La progresión de la fibrosis y de la hipertensión portal condicionan el desarrollo de varices esofágicas o episodios de descompensación. La cirrosis descompensada se define por la presencia de ascitis, hemorragia por varices, encefalopatía hepática y/o la aparición de ictericia. La ascitis es la complicación que marca el inicio de la fase de cirrosis descompensada en la mayoría de los casos, por lo tanto, se considera el signo clave de cirrosis descompensada. Una vez alcanzada esta fase, el pronóstico con respecto a la supervivencia marcadamente empeora.

CIRROSIS COMPENSADA

  • Fiebre ligera intermitente
  • Araña vascular (hemangioma aracniforme)
  • Eritema palmar
  • Epistaxis inexplicable
  • Edema de los tobillos
  • Indigestión matutina vaga
  • Dispepsia flatulenta
  • Dolor abdominal
  • Hígado crecido y firme
  • Esplenomegalia

CIRROSIS DESCOMPENSADA

  • Ascitis
  • Ictericia
  • Debilidad
  • Emaciación muscular
  • Pérdida de peso
  • Fiebre ligera continua
  • Dedos en palillo de tambor
  • Púrpura (debido a reducción en el recuento plaquetario)
  • Equimosis espontánea
  • Epistaxis
  • Hipotensión
  • Vello corporal escaso
  • Uñas blancas
  • Atrofia gonadal

Cuando se inicia la cirrosis, el hígado tiende a aumentar de tamaño y los hepatocitos a llenarse de grasa. La glándula tiene consistencia firme y se advierte con facilidad su borde nítido a la palpación. La hepatomegalia rápida y reciente, que genera tensión en la capa fibrosa que rodea la víscera (cápsula de Glisson), puede producir dolor abdominal. Más adelante en le enfermedad, el hígado disminuye de volumen al contraerse el tejido cicatrizal y el parénquima. Las manifestaciones tardías se deben a insuficiencia hepática crónica y a la obstrucción de la circulación portal. Casi toda la sangre de los órganos de la digestión se reúne en la vena porta, a través de la cual se transporta al hígado. Como un hígado cirrótico no permite el paso libre de la sangre portal, ésta se desvía al bazo y el sistema GI, de modo que dichos órganos presentan congestión pasiva crónica, es decir, están llenos de sangre y no pueden funcionar adecuadamente. En tal situación, se produce indigestión y cambios en los hábitos de defecación. En la cavidad peritoneal puede acumularse líquido rico en proteínas y producir ascitis.

Los pacientes cirróticos con ascitis presentan peritonitis bacteriana en ausencia de una fuente intraabdominal de infección o de absceso. Esta condición se conoce como peritonitis bacteriana espontánea. Se cree que la vía más probable de infección es la bacteriemia. En ocasiones no se observan signos clínicos, por lo que se requiere de paracentesis (punción de la pared abdominal) para el diagnóstico. El tratamiento con antibióticos es eficaz para tratar y prevenir los episodios recurrentes de peritonitis bacteriana espontánea. La obstrucción del flujo sanguíneo a través del hígado por los cambios fibróticos también hace que se formen vasos colaterales en el aparato gastrointestinal y se desvíe la sangre de la vena porta a otros vasos con menor presión. Por consiguiente, en la persona cirrótica se observa distensión de los vasos abdominales, que son visibles en la inspección del abdomen (cabezas de medusa), y de los vasos de todo el aparato gastrointestinal. Entre los órganos en que suelen surgir vasos colaterales están el esófago, estómago y porción inferior de recto; en ellos se forman varices o hemorroides, según su localización.

Los vasos mencionados no resisten la elevada presión a que se les somete ni pueden acomodar el volumen de sangre impuesto por la cirrosis, por lo que se rompen y sangran. El riesgo de sangrado y hemorragias se debe a la menor producción de protombina y a la menor capacidad del hígado enfermo para sintetizar sustancias necesarias para la coagulación de la sangre.

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  • Venas prominentes en las piernas, que no están asociadas con el ejercicio intenso o con las rutinas para aumentar la musculatura.
  • Pérdida de grasa en piernas y brazos.

  • Pérdida de forma en las nalgas.
  • Aumento de grasa en el abdomen, llamada obesidad troncal o central. No se trata de los depósitos de grasa blanda debajo de la piel que se atribuyen al proceso de envejecimiento, sino a un rápido aumento de grasa dura detrás de los músculos abdominales localizada entre los órganos.

  • Agrandamiento de los senos que puede ser doloroso, sobre todo en las mujeres.
  • Cojín de grasa en la parte inferior de la nuca (joroba de búfalo) que puede provocar dolor de cabeza, o dificultad para respirar o dormir.

  • Lipomas (pequeñas pelotitas de grasa en diferentes partes del cuerpo).
  • Niveles altos de grasa en la sangre pueden aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca (del corazón).

  • La acidosis láctica, aunque ocurre raramente, puede ser mortal.
  • La resistencia a la insulina que puede llevar a la diabetes.
  • Una teoría sugiere que los inhibidores de la proteasa (PI) interfieren con el procesamiento de la grasa. Las moléculas de los PI son similares a algunas proteínas humanas que procesan y transportan grasa. Sin embargo, algunas personas que nunca han tomado estos medicamentos también padecen de lipodistrofia.

  • Otra teoría sugiere que la resistencia a la insulina juega un papel importante. Las personas con resistencia a la insulina tienden a aumentar de peso en la zona del abdomen. Además, por la baja calidad de la insulina que ellos tienen en la sangre, es necesario que el azúcar se degrade en el hígado, dando como consecuencia un incremento de los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre.
  • La lipodistrofia es similar al "síndrome X", que ocurre en personas que se han recuperado de algunas enfermedades serias como la leucemia infantil o el cáncer de seno. Estas personas desarrollan características similares a las descritas. En el VIH es posible que la recuperación del sistema inmunológico, luego de un tratamiento antiviral efectivo, sea la causa. En realidad, la lipodistrofia es más común en las personas con mejores respuestas al tratamiento.

  • Algunas personas cambian sus combinaciones de medicamentos para dejar de tomar PI. Sin embargo, no hay evidencia de que la lipodistrofia desaparezca si se deja de tomar PI.

  • Los depósitos de grasa pueden ser extraídos quirúrgicamente o con liposucción (sobre todo en el cuello o mamas).
  • Algunas personas reciben implantes para rellenar las mejillas hundidas. Este procedimiento es arriesgado y los resultados pueden ser sólo temporarios.

  • Los niveles altos de colesterol y triglicéridos deben ser tratados de igual forma que en las personas negativas al VIH, pero a los que están tomando antiretrovirales se les recomienda usar sin riesgo Pravacol o Lipitor. El Pravacol no interactúa con ningún medicamento anti VIH. El Lipitor puede utilizarse sin riesgo si se usa la mitad de la dosis recomendada (40 mg al día en lugar de 80 mg al día).
  • Los tratamientos hormonales usando la hormona de crecimiento o la testosterona pueden ayudar a aumentar la masa muscular en las piernas y en los brazos; por consiguiente, restablecen el grosor de éstos. Se plantea además que la hormona de crecimiento ayuda a disminuir la grasa acumulada alrededor de las vísceras, los pechos y la parte posterior del cuello. Sin embargo, esta hormona no produce ningún efecto sobre los niveles de lípidos en la sangre; al contrario, puede elevarlos, al igual que el azúcar, según algunos estudios en los que se ha utilizado.

  • Para mejorar la sensibilidad a la insulina, algunos doctores recetan metformin (Glucophage) y/o rosiglitazone (Avandia) para disminuir los niveles de azúcar en la sangre y el colesterol. Algunos estudios reportan que estos medicamentos pueden disminuir la grasa abdominal.
  • Una dieta adecuada que consiste en frutas y vegetales, baja en azúcar y sin grasas, al igual que el ejercicio físico diario, es la recomendación a la que se le está prestando mayor atención en la actualidad.
  • Como podemos observar, debido a que todavía no se conoce la causa de la lipodistrofia, no se sabe como tratarla. Lo que no se recomienda es dejar de tomar o sustituir los medicamentos anti VIH sin consultar a tu médico.

    Enfermedades Oportunistas: todas aquellas enfermedades que aparecen como consecuencia de una disminución de las funciones del sistema inmunológico. Hepático: relacionado al hígado

    Hepatitis Tóxica: inflamación del hígado como resultado del uso de medicamentos o sustancias químicas. NRTI (nucleoside reverse transcriptase inhibitors): análogos nucleósidos inhibidores de la transcriptasa reversa.

    NNRTI (non-nucleoside reverse transcriptase inhibitors): inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa reversa. PI (protease inhibitors): inhibidores de la proteasa.

    Osteoporosis (hueso poroso): sucede cuando demasiada cantidad de mineral (calcio) desaparece de la estructura del hueso. Osteopenia: una pérdida de minerales del hueso, pero menos severa que la osteoporosis.

    Movilidad Articular: habilidad de mover las coyunturas o articulaciones. La rodilla y el codo son articulaciones. Vasos Sanguíneos: venas y arterias; éstas circulan la sangre a través de todo el cuerpo.

    PCP: pulmonía por pneumocystis carinii. Cálculos o Piedras Renales: producto de la acumulación de minerales o cristales de medicamentos en los riñones.

    Hay dos tipos de tumores: los tumores benigos, y los tumores malignos. Los tumores benignos son conocidos como Lipomas. Pueden producirse por que tienen una alimentación muy grasa, si apenas se mueven de la jaula…en definitiva, un periquito obeso va a tener más probabilidades de tener lipomas que uno que esté en su línea. Suelen salir en la zona del vientre o pecho, y son fácilmente reconocibles. A diferencia de los tumores malignos, los lipomas son de color amarillento, y blandos al tacto.

    No son peligrosos, pero en casos extremos pueden “aplastar” otro tipo de órganos más vitales y perjudicarles. En algunos casos el veterinario puede extirparlos mediante cirugía, pero antes que llegar a esto, es mejor ponerles un poco a dieta y que sobre todo hagan mucho ejercicio. El ejercicio es lo que más les va a ayudar a adelgazar, y la dieta, en vez de darle esas golosinas que tanto le gustan, habrá que darles más fruta y verdura. Nunca hay que dejarles sin comer porque tienen un metabolismo muy delicado y les puede cambiar en varias horas. Los tumores malignos probablemente son la enfermedad que causa más muertes entre los periquitos (sobre todo en edades de 2 a 6 años). Estos tumores se reconocen porque son duros y de color morado u oscuro. Los tumores que afectan a los órganos internos no se pueden reconocer de esta forma. Se detectan cuando ya están en un estado más avanzado y empieza a afectar a otros órganos. Los tumores más usuales se encuentran en el hígado, riñones y órganos sexuales.

    Un periquito que presenta cojera en una pata puede indicar un tumor en la cavidad abdominal. Cuando presentan parálisis en una pata puede tener un tumor renal y si un macho cambia el color de la cera a marrón indica que tiene un tumor genital. Desgraciadamente no hay cura para este tipo de tumores. En algunos casos se podría intentar operarle, pero someterlo a una operación ya implica un riesgo. Lo máximo que puede hacerse es administrarle medicamentos para retardar la enfermedad (suministrado por el veterinario) o para paliarles el dolor.

    Los resfriados pueden producirse cuando tenemos la jaula expuesta a corrientes de aire, o cuando los periquitos sufren un cambio brusco de temperatura. El periquito estornuda, tose, expulsa mucosidad por los orificios nasales, tiene el plumaje erizado y en ocasiones produce ruidos al respirar.

    Tratamiento: Tener al periquito en un lugar cálido, sin exposición a corrientes de aire. Proporcionarle panizo y cambiar el agua por infusión muy diluida de manzanilla o de tomillo.

    Si pasados 2 o 3 días el periquito sigue con los mismos síntomas o incluso peor, acudir al veterinario porque puede tratarse de algo más serio que un simple resfriado. Las diarreas no se pueden considerar como enfermedad, más bien nos “avisan” de que pueda haber otro problema más serio.

    Hay que saber diferenciar lo que es una diarrea y lo que aparentemente es una diarrea, pero no lo es. Las heces contienen dos partes diferenciadas: una parte blanca o incluso beige (la orina) y la parte oscura (los excrementos). Hay ocasiones en las que el contenido de la parte blanca es mucho mayor, pudiendo ser liquido y podemos pensar que esto es una diarrea. No lo es, es simplemente un exceso de orina, ya sea porque el periquito ha ingerido demasiada fruta o lechuga que contienen mayor cantidad de agua y por eso el periquito produce más orina. En cambio si la parte oscura aparece liquida podemos hablar de diarrea.

    Si es una diarrea en sí, no hay de qué preocuparse. Normalmente suele pasárseles en horas o un par de días como mucho. Lo que podemos hacer es eliminar de su dieta la fruta y verdura (durante el tiempo que dure la diarrea) y cambiarle el agua por manzanilla muy diluida, o té negro muy diluido. Aparte de esto podemos administrarle panizo y darle más calor o ponerle en un sitio que se encuentre más protegido.

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    hechos y actos juridicos en el codigo civil argentino

    Uno de los remedios "naturales" más comúnmente recomendados para los problemas hepáticos en perros (especialmente con hepatitis) es el extracto de cardo mariano y de diente de león. El extracto de cardo mariano, en particular, es un poderoso antioxidante. Otros remedios incluyen bardana, que limpia la sangre; el natrium sulfato, que es una "sal bioquímica" que purifica el hígado; y la metionina, que lo desintoxica. Una dieta correcta también es importante para la salud del hígado de un perro. Holistic Pet Info recomienda comidas pequeñas e infrecuentes que sean bajas en grasa pero altas en "granos digeribles". Varios expertos también recomiendan vitaminas como B12, que ayudan al cuerpo a digerir y absorber el alimento. La Clínica Universidad de Navarra ha puesto en marcha un ensayo clínico sobre el tratamiento mediante terapia celular de la cirrosis hepática. Consiste en "obtener células de la médula ósea del paciente y cultivarlas durante una semana en el laboratorio para que evolucionen. Después se inyectan directamente hacia el hígado a través de la arteria hepática", según explicó el doctor Jorge Quiroga Vila, especialista de la unidad de Hepatología de la CUN.

    El ensayo está dirigido a la participación de personas que padezcan cirrosis hepática en una fase relativamente avanzada, con independencia de la causa de la enfermedad. La cirrosis es la consecuencia final de distintas enfermedades hepáticas crónicas que lleva a la pérdida de la arquitectura normal del hígado y a una disminución progresiva de sus funciones. "Las causas fundamentales que provocan la cirrosis son el consumo excesivo de alcohol, los virus B y C de la hepatitis y algunas enfermedades metabólicas. La enfermedad termina convirtiéndose con los años en cirrosis terminal que aboca al trasplante de hígado. Por ello, resulta imprescindible la investigación de nuevos tratamientos", comentó Quiroga. La terapia frente a esta enfermedad del hígado, según los especialistas, resulta pionera por sus características de aplicación. "Las células, una vez en el hígado, liberan sustancias hepatoprotectoras, beneficiosas para la función hepática. Se trata de comprobar si podrían ayudar a la regeneración del órgano y si aumentaría su capacidad funcional", indicó.

    Con este ensayo, añadió el especialista de la CUN, se pretende comprobar si el nuevo tratamiento es eficaz en la evolución de la cirrosis en dos aspectos: respecto a la función hepática y a la hipertensión portal. "El objetivo primario consiste en comprobar que la terapia no tenga efectos nocivos. Al tratarse de células del propio paciente, no existe riesgo de rechazo. Estudios previos con infusión de células de otro tipo no han mostrado efectos adversos", añadió Quiroga. En cuanto a los resultados previstos de este tratamiento, Jorge Quiroga reconoció que puede tratarse de un avance parcial frente a la cirrosis. "Es un paso para comprobar si esta terapia logra una mejoría transitoria. Si su aplicación consigue revertir la enfermedad a un estado, por ejemplo, de seis meses o un año atrás, podría repetirse cada cierto periodo, siempre que sea bien tolerado", señaló. La participación en el ensayo es gratuita. Los interesados pueden dirigirse al teléfono de la unidad de Hepatología de la CUN (948 296 637) o a la dirección de correo electrónico ihuarte@unav.es.

    hernando jose rios bru
    (07/09/14 03:23)
    #1 tengo cirrosis hepatica por alcohol y hipertencion portal una hernia omblical hipertencion arterial diabetes tomo medicamentos rixacimina, acido folico, propanolol, furosemida, metformina hestoi buscando ayuda si es el caso viajo hasta navarra tengo 58 años de edad

    Esto marcara el comentario para que sea revisado por un moderador El Hongo Reishi: Reishi es comúnmente utilizado en China para el tratamiento de la hepatitis crónica. En tratamientos de 2 a 15 semanas de duración, el ratio de eficiencia fue de 70,7 a 98,0%. En Japón se ha descrito que el extracto de Reishí es efectivo en tratamiento de pacientes con problemas de hígado. En estudios realizados sobre ratones con hepatitis inducida con tetracloruro de carbono, los extensos daños producidos al hígado fueron significativamente inhibidos por dosis continuadas de tintura de Reishi, promoviéndose la regeneración del hígado.

    Alimentos recomendados: 1.Frutas
    2.Verduras y hortalizas
    3.Cereales integrales
    4.Pastas integrales
    5.Frutos secos
    6.Melazas de cereales
    7.Aceites de primera presión en frío
    8.Pescado azul

    Alimentos prohibidos: 1.Huevos
    2.Lácteos y derivados
    3.Fritos
    4.Comidas grasas y procesadas
    5.Azúcar refinadas
    6.Embutidos
    7.Carnes rojas
    8.Carnes blancas
    9.Embutidos

    - Plantas desinflamatorias que rebajen la inflamación del higado
    enfermo.
    - Plantas dexintoxicantes o depurativas que ayuden al hígado a
    eliminar las toxinas del organismo.
    - Plantas antivíricas que protegen al organismo contra el contagio. Cardo mariano: ( Silybum marianum) El cardo mariano, por la presencia en sus semillas de un componente denominado silimarina, constituye un remedio para el tratamiento de las enfermedades del hígado, entre las que podríamos mencionar la hepatitis, la insuficiencia hepática y la cirrosis. Actua sobre las células hepáticas enfermas regenerándolas y tiene un efecto protector al impedir que estas enfermen, por eso resulta muy adecuado en los que beben mucho alcohol ya que les protege contra una posible cirrosis. Tambien es adecuado para eliminar las impurezas que en él se pueden depositar cuando este órgano filtra la sangre contaminada. Su eficacia como antítodo del veneno de la Amanita phaloides ha sido probado al impedir que las toxinas de este hongo destruyan el hígado. ( Raíces, tallos, así como el jugo de sus hojas machacadas en la proporción deseada) ( 1 ml de tíntura 3 veces al día) ( Infusión de una cucharadita de frutos triturados por vaso de agua durante 1/4 de hora. Tomar tres tazas al día durante 1 o 2 meses). ( Existen suplementos de silimarina que pueden tomarse de acuerdo a las condiciones del prospecto) Es una planta silvestre comestible cuyas hojas tiernas pueden añadirse a las ensaladas y ejercen una función reparadora de las células del hígado y ayudan a este órgano a eliminar toxinas, lo que resulta especialmente interesante cuando el hígado enfermo precisa esta ayuda.

    Alcachofera: (Cynara scolymus L.) Por su contenido en lilimarina, protege al higado y ayuda a su recuperación en caso de enfermedad hepática. Favorece la función biliar y ayuda a eliminar la necesidad de vomitar. - Los ácidos cafeico, linoleico y oleico intervienen en su poder hepato-protector y el ácido cafeolquínico y la cinanina son los que que aportan un valor coleretico, es decir de estimulación de la bilis.( Infusión de dos cucharadas de hojas secas por litro de agua. Tomar tres veces al día antes de las comidas.) ( Un preparado de jugo de las hojas verdes mezcladas con vino puede servir para el mismo cometido.) Infusión mixta para el hígado
    5 cucharadas de frutos de cardo mariano
    2 cucharadas de planta entera con raíces de diente de león
    2 cucharadas de hojas secas de menta piperita
    1 cucharada y media de frutos de hinojo
    1 cucharad de frutos de anís
    Realizar una infusión con un par de cucharadas pequeñas de la
    mezcla anterior por vaso de agua. Tomar un par de vasos al día
    durante mes y medio o dos meses seguidos.

    NOTAS DE INTERÉS
    En Italia toman las hojas de Radichio, una variedad de la Achicoria (Cichorium intybus L.) muy amarga de sabor, pero muy buena para depurar el hígado. La condimentan con ajo fresco, zumo de limón y aceite de oliva de 1ª presión en frío.
    Para proteger el hígado puede tomar estas enzimas: Glutation, L-cysteina y L-methionina a razón de 500 mg diarios: no los tomes con leche; también te puede ser de utilidad tomar 50 mg vitamina B6 y 100 mg de vitamina C para mejorar la absorción. Auxiliar en el tratamiento de la gota

    Posiblemente grandes cantidades de alcohol pueden incrementar el riesgo de toxicidad gastrointestinal. RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA:

    REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS: Aunque existen estudios controlados en humanos se tienen reportes de posible teratogenicidad inducida por COLCHICINA. Debe considerarse el riesgo-beneficio.

    Administre un opioide antidiarreico. Administre morfina o atropina para dolor abdominal.

    RECOMENDACIONES SOBRE ALMACENAMIENTO: NOMBRE Y DOMICILIO DEL LABORATORIO

    Diagnosis and treatment of ascites Autores: Emmanuel A. Tsochatzis y Alexander L. Gerbes.

    Fuente: Journal of Hepatology, 2017-07-01, Volúmen 67, Número 1, Páginas 184-185 Se presenta una breve revisión de los elementos más importantes del diagnóstico y tratamiento de la ascitis en los momentos actuales.

    El acceso al texto completo de este artículo es a través de ClinicalKey. The changing face of hepatic encephalopathy: A projection for the next 5 years: publicado en Clinical Liver Diseases, volumen 8, número 6, diciembre de 2016.
    Pages 156–159.
    Se explica el papel de las posibles dianas terapéuticas que pueden desarrollarse en los próximos años, sobre la base de los avances en el conocimiento de la terapéutica.
    Portal hypertensive bleeding in cirrhosis: Risk stratification, diagnosis, and management: 2016 practice guidance by the American Association for the study of liver diseases: publicado en Hepatology, Volumen 65, (1), enero 2017. Una actualización de las guías, donde se tiene en cuenta la estratificación de la enfermedad según el estadio de la enfermedad y el enfoque personalizado.
    Proton Pump Inhibitors Increase Risk for Hepatic Encephalopathy in Patients With Cirrhosis in A Population Study: publicado en Gastroenterology 2017 (Volúmen 152, Número 1). Los resultados de este trabajo muestran que el uso prolongado de estos medicamentos predispone a la aparición de encefalopatía, por lo que se recomienda su uso con cautela en estos pacientes. (Acceso a través de Clinical Key).

    Un estudio que publica la revista Gastroenterology demuestra que la simvastatina tiene efecto beneficioso en la supervivencia de los pacientes con cirrosis cuando ha progresado poco. La revista Gastroenterology ha publicado un ensayo clínico promovido y coordinado por el Hospital Clínico de Barcelona y el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps) donde se demuestra que añadir simvastatina a la terapia que siguen los pacientes con cirrosis puede alargar su supervivencia. El artículo lo firman, entre otros, Jaume Bosch, hepatólogo del Clínico y jefe del equipo de investigación Hemodinámica hepática e hipertensión portal del Idibaps; Juan Carlos García-Pagán y Juan González-Abraldes, del mismo grupo de investigación y Fernando Torres, director de la plataforma Estadística médica del Idibaps. Continue Reading »

    Clínico-patológica: Cirrosis hepática y ascitis quilosa, una enfermedad corriente con presentación inusual

    Autores: Arletis Ferrer Pérez y cols.
    Fuente: Acta Médica del Centro. Vol. 10, Núm. 4 (2016).

    Publicada en la edición más reciente de la revista Acta Médica del Centro, se presenta la historia clínica de una paciente femenina de 61 años, con antecedentes patológicos personales de hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2 y cirrosis hepática. Ingresó con diagnóstico de ascitis quilosa y la probabilidad de linfoma versus tuberculosis peritoneal y se le realizaron múltiples estudios imagenológicos que no informaron proceso tumoral. Evolucionó desfavorablemente hasta presentar peritonitis difusa fibrinopurulenta sobreañadida, síndrome hepatorrenal y toma del estado general con desequilibrio hidroelectrolítico y ácido básico. Los hallazgos anatomopatológicos mostraron una cirrosis hepática con peritonitis fibrinopurulenta difusa sobreañadida a ascitis quilosa; falleció con daño y fallo de múltiples órganos. La cirrosis ocupa el 0.5% de las causas de ascitis quilosa. Treatmen of patients with hepatic cirrhosis
    Autores: Phillip S. Ge, Bruce A. Runyon.
    Fuente: N Engl J Med 2016; 375:767-777.

    hijas de chavez en actos funebres

    efectos secundarios de dejar paxil

    actos liturgicos de jueves santo

    Más de 15 millones de personas en simplemente Estados Unidos abusan del alcohol. Casi todos ellos – el 90% -100% – desarrollan grasa en el hígado. El hígado graso puede ocurrir después de beber cantidades moderadas o grandes de alcohol. Incluso puede ocurrir después de un corto período de consumo excesivo de alcohol (hepatopatía alcohólica aguda).

    La genética o herencia (lo que se transmite de padres a hijos) juega un papel en el desarrollo de grasa en el hígado por la enfermedad hepática alcohólica de dos maneras: Puede influir en la cantidad de alcohol que se consume y su probabilidad de desarrollar alcoholismo. Y también, puede afectar los niveles de enzimas hepáticas implicadas en la descomposición (metabolismo) de alcohol. Otros factores que pueden influir en la probabilidad de desarrollar la enfermedad de hígado graso alcohólico incluyen:

    • Hepatitis C (que puede conducir a la inflamación del hígado)
    • Una sobrecarga de hierro
    • Obesidad
    • Dieta

    La enfermedad del hígado graso no alcohólico es ahora la causa más común de enfermedad hepática crónica en muchas partes del mundo, como por ejemplo en Estados Unidos. Algunas personas con exceso de grasa en el hígado simplemente tienen lo que se llama un hígado graso. Aunque esto no es normal, no es grave si no conduce a la inflamación o daño.

    Otros tienen lo que se llama esteatohepatisis no alcohólica. Aunque es similar a la enfermedad hepática alcohólica, las personas con este tipo de enfermedad del hígado graso beben poco o nada de alcohol. La esteatohepatisis no alcohólica puede conducir a daño hepático permanente. El hígado puede agrandarse y con el tiempo las células hepáticas pueden ser reemplazadas por tejido cicatricial. Esto se llama cirrosis. El hígado no puede funcionar bien y puede que desarrolles insuficiencia hepática, cáncer de hígado y muerte relacionada con el hígado. La esteatohepatisis no alcohólica es una de las principales causas de cirrosis. Ambos tipos de enfermedad hepática no alcohólica son cada vez más comunes. Hasta un 20% de los adultos pueden tener hígado graso o esteatohepatisis no alcohólica. Y más de 6 millones de niños tienen una de estas condiciones, que son más comunes en los niños asiáticos e hispanos. La evidencia reciente indica que la esteatohepatisis no alcohólica aumenta el riesgo de enfermedades del corazón en los niños que tienen sobrepeso o son obesos.

    La causa de la enfermedad del hígado graso no alcohólico no está claro. Ciertos factores tienden a aumentar el riesgo, pero en algunos casos, no se presentan factores de riesgo. Sin embargo, el desarrollo de grasa en el hígado por enfermedad hepática no alcohólica tiende a darse en familias. También se presenta con mayor frecuencia en personas que son de mediana edad y con sobrepeso u obesidad. Estas personas a menudo tienen niveles altos de colesterol o triglicéridos y diabetes o prediabetes (resistencia a la insulina), también.

    • Medicamentos
    • Hepatitis viral
    • Enfermedad hepática autoinmune o heredada
    • La pérdida rápida de peso
    • Desnutrición

    Estudios recientes muestran que un crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado y otros cambios en el intestino puede estar asociado con la enfermedad de hígado graso no alcohólico. Algunos investigadores sospechan ahora que esto puede desempeñar un papel en la progresión de la enfermedad hepática no alcohólica y a la esteatohepatisis no alcohólica. Aunque es muy raro, la grasa se acumula en el hígado de la madre durante el embarazo, poniendo tanto a la madre como al feto en riesgo grave. Cualquiera de los dos puede desarrollar insuficiencia hepática, insuficiencia renal, infección grave, o hemorragia. Nadie entiende plenamente su causa, pero las hormonas pueden jugar un papel.

    Una vez que se confirma el diagnóstico, el bebé tiene que nacer lo más rápido posible. Aunque la madre puede necesitar cuidados intensivos durante varios días, la función hepática a menudo retorna a la normalidad en pocas semanas. Acumular grasa en el hígado es a menudo silencioso, no produce síntomas, sobre todo al principio. Si la enfermedad avanza – que es por lo general durante un período de años, o incluso décadas – puede causar problemas como:

    • Fatiga
    • Pérdida de peso o pérdida del apetito
    • Debilidad
    • Náusea
    • Confusión, juicio dañado, o dificultad para concentrarse

    Estos síntomas también pueden estar presentes:

    • Dolor en el centro o la parte superior derecha del abdomen
    • Agrandamiento del hígado
    • Irregular decoloración oscura de la piel, generalmente en el cuello o la zona de la axila

    Con la enfermedad hepática alcohólica, los síntomas pueden empeorar después de períodos de consumo excesivo de alcohol. Con el hígado graso por enfermedad hepática no alcohólica, el proceso de la enfermedad puede detenerse o revertirse, o puede empeorar. Si hay la cirrosis, el hígado pierde su capacidad de funcionamiento. Esto puede causar signos y síntomas tales como:

    • Retención de líquidos
    • Pérdida de masa muscular
    • Hemorragia interna
    • Ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos)
    • Insuficiencia hepática

    A menudo, el diagnóstico de un hígado graso se presenta durante un chequeo de rutina. El médico puede notar que el hígado se agranda ligeramente o ver signos de grasa en el hígado en un análisis de sangre. O bien, el médico puede sospechar un problema después de tomar un historial de salud o hacer un examen físico.

    1. Análisis de sangre. Durante las pruebas de sangre de rutina, elevaciones de ciertas enzimas hepáticas pueden aparecer. Estos podrían incluir la alanina aminotransferasa o aspartato aminotransferasa.
    2. Estudios de imagen. Un hígado graso también puede aparecer en los estudios por imágenes, como una ecografía abdominal.
    3. Biopsia hepática. La única manera de confirmar el diagnóstico de grasa en el hígado es con una biopsia del hígado. Esto se hace generalmente una vez que otras causas han sido descartadas. Después de aplicación de anestesia local, el médico inserta una aguja a través de la piel para eliminar un pequeño trozo de hígado. Esto se examina bajo un microscopio para detectar signos de grasa, inflamación y células hepáticas dañadas. Si la inflamación o el daño no está presente, el diagnóstico es simplemente un hígado graso.

    DR. JORGE ADEVA ALFONSO / GREGORIO DEL ROSARIO | javier Martes 12.11.2013

    Luis Montes, excoordinador de Urgencias del hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid) y presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) desde 2009, ha fallecido hoy tras sufrir un infarto cuando se dirigía a la localidad murciana de Molina de Segura, donde iba a participar en un acto La fermentación, proceso conocido desde la antigüedad en alimentos como yogur, queso, vino o cerveza, vive ahora una época dorada gracias a su uso en productos funcionales que responden a necesidades concretas de los consumidores y de los que se habla, y mucho, en Alimentaria 2018 de Barcelona

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    • .@OVBAllfinanzSp y @AXASegurosEs lanzan #PIAS Proyecto Futuro, un plan para complementar la jubilación https://t.co/5SAzHVmaA708:00:16 AM Abril 17, 2018 from HootsuiteReplyRetweetFavorite
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    El hígado graso es una de las condiciones hepáticas más comunes derivada de una dieta alta en grasa y ciertos hábitos nocivos. Conocida médicamente como esteatosis hepática, este cuadro en principio benigno requiere de diversos ajustes en nuestra rutina diaria con el fin de eliminar la grasa del hígado y evitar posibles y graves complicaciones como la esteatohepatitis, la cirrosis hepática o el cáncer de hígado. En este artículo de ONsalus te explicamos con detalle las causas, síntomas y tratamiento del hígado graso. El hígado graso es una condición generalmente benigna y mayoritariamente asintomática, en la que la grasa se acumula en el hígado produciendo un aumento en el tamaño de este órgano y la aparición clara de lípidos en la zona.

    Uno de sus mayores detonantes es el consumo excesivo de alcohol, un hábito que puede comprometer seriamente la salud de este órgano conduciendo a patologías graves como la cirrosis. Sin embargo esta condición también puede presentarse en pacientes con una ingesta muy baja de alcohol, a este cuadro se le conoce como esteatosis hepática no alcohólica. En personas que consumen con frecuencia alcohol y en aquellas que padecen claramente de alcoholismo, el hígado graso es una condición muy común. Sin embargo existe un importante grupo de pacientes que no beben con frecuencia y que sin embargo lo presentan, esto se debe a que existen otras causas que potencian esta condición, por ejemplo:

    • Contar con sobrepeso u obesidad, uno de los principales detonantes de esta patología.
    • Llevar una dieta muy alta en grasa, lo que hace que los lípidos no puedan ser adecuadamente procesados y eliminados del cuerpo, acumulándose en el hígado.
    • Padecer de diabetes, lo que aumenta las posibilidades de sufrir de hígado graso.
    • Sufrir de hipertensión arterial o de colesterol y triglicéridos elevados.
    • Los pacientes con enfermedades inflamatorias del intestino tienen más posibilidades de desarrollar esta condición.
    • Además la esteatosis hepática puede presentarse en pacientes que han perdido peso de forma muy rápida y radical, en los que consumen de forma excesiva antiinflamatorios, corticoides o drogas así como en quienes cuentan con enfermedades metabólicas hereditarias.

    En una gran mayoría de casos el hígado graso es una condición completamente asintomática que se diagnostica mediante un análisis de sangre simple. Sin embargo algunos pacientes manifiestan ciertas señales dependiendo de si existe o no daño hepático severo.

    Los síntomas del hígado graso son:

    • Dolor abdominal en la parte superior derecha.
    • Fatiga y cansancio.
    • Sensación de pesadez.

    Si se presenta un daño hepático mayor, entonces el paciente puede experimentar:

    • Nauseas y vómitos.
    • Pérdida del apetito.
    • Pérdida de peso.
    • Retención de líquidos de forma notoria.
    • Ictericia o coloración amarilla en la piel y ojos.

    Además de un análisis de sangre simple en el que el especialista podrá detectar la alteración de ciertos valores que indiquen la presencia de hígado graso, es posible que se realicen otros exámenes para confirmar el diagnóstico como una ecografía abdominal, una resonancia magnética o una tomografía computarizada. Si el especialista sospecha que esta condición ha avanzado a una esteatohepatitis es posible que desee realizar una biopsia en el hígado. No existe un tratamiento farmacológico para el hígado graso, por lo que la única forma de eliminar la acumulación de lípidos en esta zona es realizando un cambio en los hábitos cotidianos. Para curar esta condición se recomienda:

    • Eliminar por completo el consumo de alcohol, medida imprescindible en casos de esteatosis hepática alcohólica. Si es necesario se debe acudir a un centro de rehabilitación.
    • Perder peso en el caso de contar con obesidad y sobrepeso, lo que ayudará a eliminar por completo los lípidos acumulados en el hígado y a mejorar notablemente la salud pues no se debe olvidar que la obesidad aumenta el riesgo de padecer condiciones como la diabetes o enfermedades cardíacas.
    • Reducir la presencia de grasa en la dieta consumiendo más alimentos frescos como verduras y frutas y optando por preparaciones saludables hechas al horno, al vapor, cocinas o a la plancha.
    • Se recomienda además evitar la ingesta de dulces, bollería industrial, refrescos y sal, ingredientes que pueden favorecer la ganancia de peso y el exceso de grasa en la dieta.
    • Realizar ejercicio físico es imprescindible para controlar el peso y eliminar la acumulación de grasa en el cuerpo. Se recomienda practicar actividad física entre 3 y 5 veces a la semana optando especialmente por actividades cardiovasculares como caminar a ritmo intenso, correr, bailar, realizar ejercicios aeróbicos y nadar.
    • Además resulta imprescindible que las personas con diabetes, hipertensión arterial o colesterol y triglicéridos elevados controlen estas condiciones con el fin de evitar que el hígado graso avance.

    En la mayoría de los casos, y especialmente cuando la esteatosis hepática no se produce por la ingesta excesiva de alcohol, esta condición resulta benigna y puede controlarse siguiendo las recomendaciones mencionadas anteriormente. Sin embargo en algunos casos la patología avanza generando serias complicaciones como:

    • Esteatohepatitis, una condición en la que además de grasa en el hígado se presenta también inflamación y daño en el órgano.
    • Cirrosis, se manifiesta cuando el hígado cuenta con cicatrización y un funcionamiento deficiente, una condición muy común en quienes abusan del alcohol.
    • Cáncer de hígado, una de las consecuencias de la cirrosis.

    Debido a que la esteatosis hepática se produce mayoritariamente por llevar hábitos inadecuados, prevenir el hígado graso es posible teniendo en cuenta algunas medidas básicas:

    • Moderar la ingesta de alcohol o eliminarla por completo si existen antecedentes en la familia de problemas hepáticos.
    • Llevar una dieta adecuada baja en grasa y rica en frutas y vegetales.
    • Mantener un peso adecuado y evitar la obesidad. Si se cuenta con esta condición es importante buscar un profesional en nutrición e iniciar cuanto antes una dieta para la pérdida de peso.
    • Realizar ejercicio físico con frecuencia pues la actividad reduce notablemente la posibilidad de sufrir de esta condición.
    • Evitar el consumo excesivo de medicación, la automedicación o la ingesta de drogas, hábitos que pueden afectar severamente la salud hepática.
    • Si se sufre de diabetes o hipertensión resulta importante controlar adecuadamente la enfermedad para evitar complicaciones.

    Este artículo es meramente informativo, en ONsalus.com no tenemos facultad para recetar tratamientos médicos ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

    Si deseas leer más artículos parecidos a Hígado graso: causas, síntomas y tratamiento, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Sistema digestivo. La combinación de interferon pegilado más ribavirina es el tratamiento actual para la hepatitis C. Su efectividad fue mejorando año tras año pero en los pacientes con genotipo 1 su respuesta es del 50 % aproximadamente.

    Biblioteca pública en Suecia Es decir que nos queda mucho camino para recorrer tratando de encontrar el tratamiento ideal con alta efectividad y pocos efectos adversos.

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    Su función es almacenar y conservar la sangre. Regula la cantidad de sangre puesta a disposición de las distintas actividades del organismo. El hígado es el estratega que planea el conjunto de actividades del organismo. Cuando la actividad muscular es intensa, el hígado cede parte de la sangre almacenada a los músculos. Si no cumple esta función aparecen calambres musculares, cansancio, menstruaciones cortas o ausencia de ellas.

    • Controla los músculos y tendones: cuando nuestro hígado funciona correctamente podemos correr y saltar sin ninguna dificultad; en cambio, si el hígado está alterado aparecen temblores, contracturas o calambres, tics, dolores articulares y musculares, hipertensión y migrañas.
    • Controla la visión y los movimientos oculares. Si el hígado se debilita, la nutrición de los ojos será débil y aparecerán: ojos secos y rojos, visión borrosa, miopía, hipermetropía, etc.
    • Su energía se manifiesta en las uñas. Cuando el hígado está débil: las uñas son delgadas, frágiles, secas, deformadas y se astillan.
    • Lo que le desagrada al órgano del hígado es la tensión, pero si se ingiere alimentos dulces se relajará esa tensión.
    • El canal de hígado se comunica con la vesícula biliar.

    A nivel psíquico: rige la memoria inconsciente, la imaginación (el hígado es el gran estratega), la iniciativa, la ambición y el deseo. Cuando su energía es excesiva aparece la ira, los celos y la irritabilidad. Cuando está debilitado aparece la falta de imaginación, incoordinación de ideas, poca iniciativa, estados de ansiedad y frustración, pesadillas al dormir, susceptibilidad emocional. Una persona propensa a la ira suele ser irritable, un rasgo común entre los que sufren de cáncer gastrointestinal. Otra característica negativa cuando la energía del canal del hígado está bloqueada es el egoísmo, la persona sólo se preocupará por sí misma y sus intereses, en cambio, si la energía del hígado fluye libremente, la persona se preocupará sinceramente por los demás.

    Cuando el hígado se encuentra sano la persona es generosa, amable, perseverante, paciente y creativa, la convivencia con sus parientes es respetuosa, posee capacidad para transformar lo negativo en positivo y le nace algún tipo de interés por el arte. Una caminata diaria de quince minutos por un parque levantando las manos y dejándolas caer cada diez pasos o ir al campo ayuda a descongestionar el meridiano del hígado. Un vaso con extracto de piña (no ácida) en ayunas mejora la energía del hígado. Como mencioné anteriormente, el hígado se comunica con la vesícula biliar, a quien corresponde el poder de decisión; es decir, la energía del hígado crea el plan o estrategia y la decisión final corresponde a la vesícula. Ambos mantienen relaciones tan estrechas que sus patologías se enlazan o están en continuidad a menudo. En la antigua China taoísta, cuando un hombre era decidido y no dudaba, se decía:”ese hombre posee una gran vesícula”.

    Es el distribuidor de la sangre en todo el organismo. Si el bazo está afectado no puede poner en circulación los humores (sangre, linfa) y los miembros son privados de la energía de los alimentos que recibe el estómago. Cuando el bazo está débil tenemos diarrea, el rostro se nos pone amarillo, los labios pálidos y las extremidades están frías y sin fuerza.

    • Función de ascender. Después de comer, la energía de los alimentos sube desde el estómago al pulmón y corazón a través del bazo. En cambio, la función del estómago es descender. Si se altera esta función aparecen vómitos, náuseas y eructos debido al ascenso de la energía del estómago y si tenemos diarreas, hinchazón abdominal y ruidos intestinales se debe al descenso de la energía del bazo; en los dos casos, se debe de tratar con dietas especificas y acupresión.
    • La energía del bazo se manifiesta en la boca y en las mejillas. Los labios rojos y brillantes indican que tenemos suficiente sangre y energía en el bazo. Si el bazo es deficiente, los labios son pálidos, cuarteados con falta de apetito.
    • Controla la sangre. Si la función del bazo es anormal habrá hemorragias, reglas abundantes o irregulares.
    • Lo que le desagrada al órgano del bazo es la humedad, pero ingerir alimentos amargos seca tal humedad.
    • El canal del bazo se comunica con el estómago y páncreas.

    A nivel psíquico: tiene que ver con el pensar y recordar. Si una persona está constantemente pensando, se preocupa demasiado, siente ansiedad o angustia, permanece constantemente en los recuerdos, estudia mucho, tiene pensamientos obsesivos, come a deshoras, congestionará el meridiano del bazo, lo cual afecta el aparato digestivo provocando pérdida de apetito, flatulencia en el pecho y el abdomen o pérdida de memoria.
    Se debe sedar o tonificar el meridiano del bazo según el caso l as actividades que pueden ayudar a las personas con estas dificultades son la actuación, el canto y la docencia. Si la energía del meridiano del bazo fluye correctamente, la persona será reflexiva, compasiva, con buena memoria, asimilará fácilmente las ideas, tendrá una crítica constructiva, buen sueño y apetito. Su función es conservar la esencia vital. Toda la energía llega al riñón, que se encarga de almacenarla o distribuirla según las necesidades. Relacionado con la reproducción, crecimiento y desarrollo. Si su energía disminuye se produce envejecimiento prematuro, esterilidad y crecimiento lento

    • Lo que le desagrada al órgano del riñón es la sequedad, pero ingerir alimentos picantes moviliza los líquidos corporales y lubrican los riñones
    • El canal del riñón se comunica con la vejiga

    A nivel psíquico: Está relacionado con la responsabilidad, determinación y fuerza de voluntad. Si su energía es débil habrá una voluntad débil, la persona será desconfiada y tendrá poco deseo sexual. Así mismo, el exceso de responsabilidad, perfeccionismo, exceso de trabajo físico o psíquico, excesos sexuales o cualquier otro tipo de exceso contribuyen a disminuir la energía del riñón y, por tanto, nuestra vitalidad.

    La emoción relacionada con el riñón es el miedo. Un miedo prolongado puede acabar dañando la energía del riñón y apareciendo patologías en las áreas que rige; la vejiga por ejemplo. Un trauma o miedo no resuelto implica energía acumulada en los riñones. El temor y el miedo apagan la energía de los riñones, lo cual pueden producir trastornos psicosomáticos, como la pérdida de control sobre la defecación y la micción, diarrea, emisión seminal involuntaria e insuficiencia sexual. Las circunstancias externas pueden provocar que suframos un exceso de energía en los riñones, como por ejemplo, si perdemos a un ser querido; si nos comunican que tenemos una enfermedad grave o bien y en menor grado, si de pronto tenemos que cambiar de domicilio o de trabajo forzados por las circunstancias. Cuando su energía está equilibrada la persona es dulce, voluntariosa, auténtica, veraz, segura de sí misma, planificadora e intuitiva.

    • Genera las médulas y el cerebro, tanto la médula ósea, que origina los huesos y la sangre, como la médula espinal y el cerebro; es, por tanto, quien crea el sistema nervioso. Es también el origen de todas las glándulas endocrinas productoras de las hormonas, como insulina, tiroxina, hormonas sexuales, etc. También es responsable de la hipófisis, hipotálamo y de las glándulas suprarrenales.
    • Controla el agua del organismo: regulación de líquidos, control de orina, control de los iones de la sangre.
    • Proyecciones en el organismo: oído, huesos, cabello. Cuando hay deficiencia de los riñones existirá fragilidad ósea, artrosis, disminución de la audición, sordera, caída del cabello, calvicie, caída de dientes, etc.

    Enfermedades por el exceso de carbohidratos

    Se produce, generalmente por el consumo en exceso de los carbohidratos llamados refinados que son los azucares, almidones y sus combinaciones manufacturadas. También es provocada por la obesidad. El metabolismo de carbohidratos es el que se encarga de convertir los carbohidratos que consumimos en energía. La mayoría de los carbohidratos refinados provocan un aumento del índice de glucosa en el organismo.

    Exceso de carbohidratos dulces, especialmente en los niños. Por lo que lo más importante es mantener una dieta equilibrada y comer sano. Enfermedades por deficiencia de carbohidratos

    Estas enfermedades, si bien no se provocan por el mal funcionamiento del organismo, tienen su causa en la psiquis, tiene como principal síntoma la supresión de alimentos del tipo de los carbohidratos almidones y progresivamente la mayoria de los carbohidratos. Debido a que los carbohidratos son la fuente de energía, por lo que si no se consumen en cantidades adecuadas la desnutricion comienza. El cuerpo intenta conseguir esa energía quitándola a los órganos que considere menos importantes y con el tiempo se vuelve esquelético y a partir de ahí por la falta de carbohidratos comenzarán a fallar el resto de órganos.

    Enfermedades por exceso de proteínas las proteínas, sobre todo animales, suelen ir acompañadas de grasas saturadas las cuales en exceso aumentarán nuestro colesterol.

    La proteína animal ayuda a perder o eliminar calcio ya que además de mucho fósforo se acostumbra cocinarse con mucha sal. El alto consumo de proteínas altera el proceso de reciclaje vital de las neuronas por lo que se desarrolla una degeneración progresiva y eventual muerte celular, sobre todo en aquellas que regulan el movimiento y emociones, dando origen a esta enfermedad.

    El alto consumo de proteínas animales causa pérdida ósea, sobre todo en caderas. Enfermedades por deficiencia de proteínas

    Es una enfermedad causada por una deficiencia severa de proteínas y calorías que afectan a los bebés y niños muy pequeños, resultando a menudo en la deshidratación y pérdida de peso. Causada por una deficiencia severa de proteínas en dietas que contienen calorías principalmente de hidratos de Carbono como ñame, arroz y plátanos.

    Es una afección que involucra la deficiencia de la proteína, agotamiento de los músculos esqueléticos y un aumento en la tasa de degradación de proteínas. Enfermedades por exceso de grasa

    Es una enfermedad producida por la acumulación de grasa a modo de placas en la parte interna de las paredes de las arterias. Conforme estas placas van creciendo se va produciendo un estrechamiento de la luz arterial y, por lo tanto, el flujo sanguíneo disminuye. Es producida por la presencia de colesterol en la sangre por encima de los niveles normales. Se considera que una persona está afectada de hipercolesterolemia cuando el nivel de colesterol en la sangre es superior a 200mg/dl.

    Consiste en la acumulacion, fundamentalmente, de triglicéridos en células como, por ejemplo, los hepatocitos (células del hígado). Enfermedades por deficiencia de grasas

    El consumo inadecuado de grasa puede producir enfermedades psicológicas como la depresión. Según la revista “Psychology Today”, la depresión grave es el resultado de la disfunción de la serotonina. Una dieta baja en grasa puede contribuir a perjudicar el funcionamiento, disminuyendo las grasas necesarias en las membranas de las células nerviosas. Las grasas son necesarias en el cuerpo para la absorción de las vitaminas esenciales. Las vitaminas se dividen en el tipo soluble en agua, como la vitamina By C, y las solubles en grasa, las vitaminas A, D, E y K. La deficiencia puede hacer variar de desórdenes digestivos y dolor en los huesos a una mala salud en la piel.

    El palillo (Cúrcuma Longa L.) es maravillosa para la salud del hígado, se recomienda también el uso en pacientes propensos a padecer cáncer, cálculos renales, diabetes. Si buscas integrar buenos alimentos a tu dieta para prevenir o tratar enfermedades como cáncer, colesterol, hígado graso la cúrcuma es un ingrediente que tiene que estar en tu dieta, esta planta es muy usada en la gastronomía de la india y está llena de propiedades medicinales que muy fácilmente podemos aprovechar.

    También conocido como cúrcuma. Es una de las principales plantas medicinales usada hace 4,000 años en la india. Planta perenne de un metro de altura que se desarrolla en los climas tropicales, pertenece a la familia de las cingiberáceas. Tiene tubérculos gruesos, cilíndricos o elipsoides, amarillo-naranja por dentro. Inflorescencia cilíndrica. La cúrcuma Curcuma longa L. es una planta del cual se utiliza su rizoma como especia o planta medicinal. Usado tradicionalmente por los asiáticos y cultura india.
    Tiene olor aromático semejante al kion (jengibre) y un sabor ardiente, ligeramente amargo. Posee flores de color blanco amarillento y sus raíces (rizomas) que pueden tener un grosor de 5 a 8 cm son pardas y muy arrugadas, si las abrimos en su interior presentan un color amarillo anaranjado intenso y son usadas como un producto alimenticio y medicinal; este rizoma es picante, fresco y amargo; se usa seco y en polvo y es recetado solamente a personas mayores de 18 años. La cúrcuma es uno de los principales ingredientes del curry, un colorante culinario de la india, constituido además por pimienta, coriandro, canela, jengibre, clavo de olor, cardamomo, pimiento, comino y nuez moscada; este curry debe tomarse con moderación pues puede provocar efectos irritativos sobre la mucosa gástrica.

    Cúrcuma longa (Curcumae longae rhizoma): materias colorantes (3-5%), llamadas curcuminoides de las cuales la principal es la curcumina. Aceite esencial (20-70 mg/kg), rico en carburos terpénicos (zingibereno, beta y delta-curcumeno, ar-curcumeno) y cetonas sesquiterpénicas (turmeronas). Arabinogalactanas (ukonanas). Curcuma xanthorrhiza (Curcumae xanthorrhizae rhizoma): Curcuminoides (dicinamoil derivados, 1-2%): curcumina. Aceite esencial (3-12%): terpenos (beta-curcumeno, ar-curcumeno, xantorrizol). El rizoma de curuma es utilizado en polvo para preparados medicinales, siendo las culturas india y china las originarias de estas técnicas medicinales. Además, es un ingrediente o especia usado como colorante en la preparación de diversas recetas de cocina como guisos, purés, salsas, arroz, etc.

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    Aunque no lo parezca, o no lo sepamos, el hígado es uno de nuestros principales organos vitales ya que son muchas sus funciones que ahora os enumeramos.

    • Almacena grasas de los alimentos
    • Produce las proteínas del plasma
    • Almacena y libera la glucosa en sangre según las necesidades corporales
    • Produce el colesterol y lo usa para fabricar componentes de la bilis (que nos ayuda a desintoxicarnos)
    • Procesa los fármacos y alcohol para su eliminación a través de la orina
    • Almacena el hierro, cobre y vitaminas como la D la A y la B12
    • Ayuda a desintoxicar las impurezas de la sangre
    • Transforma el producto de la descomposición de las proteínas, el amoniaco tóxico en la urea que es menos tóxica y se elimina por la orina.

    Es importante que cuidemos de nuestro hígado y que llevemos una dieta sana o equilibrada, aunque de hecho podemos señalar una serie de alimentos concretos y que son beneficiosos para este órgano. Alimentos que además son considerados muy saludables y no son difíciles de encontrar.

    Un tesoro para la salud, el ajo es una hortaliza de la familia de las Allium donde también están las cebollas, y los puerros. Los ajos contiene azufre que activa las enzimas hepáticas responsables del la desintoxicación de las toxinas. los ajos contienen selenio alicina es un potente antioxidante, anti hongos muy beneficiosa para el hígado. A sus muchas propiedades el té verde une la de frenar la acumulación de grasa en el hígado. El efecto desintoxicante del té verde se fundamenta en los beneficios que aporta al hígado. Diferentes estudios evidencias que el té verde protege las células del hígado además de estimular el sistema inmunológico. Las catequinas, poderosos antioxidantes presentes en el té verde, protegen el hígado del alcohol, el tabaco y otras sustancias.

    Las uvas junto a otras plantas poseen un potente antioxidante el resveratrol. Esta sustancia ha demostrado sus efectos saludables en la salud cardiovascular y el hígado graso. El resverastrol ayuda a mantener un mejor metabolismos y salud del hígado. Espinacas, acelgas, rúcula, achicoria, berros, brócoli posee sustancias antioxidantes que ayudan a neutralizar los metales pesados. Las verduras de hoja verde poseen variedad de antioxidantes, flavonoides y carotenoides sustancias que tienen un efecto protector para el organismo.

    Reducen el riesgo de cáncer de estómago así como de otros tipos de cáncer. Las verduras de hoja verde poseen un bajo índice glucémico por lo que son beneficiosas para las personas con diabetes tipo 2. Ricas en fito nutrientes que nos protegen, como los tocoferoles, los fitoesteroles, el selenio, los flavonoides los ácidos omega-3. Las nueces posee L-arginina un aminoácido que junto a los ácidos grasos omega-3 ayuda a desintoxicar el hígado.

    Son ricos en vitamina B6, vitamina C, vitamina E, potasio, magnesio y ácido fólico. Tienen más potasio que los plátanos y son ricos en grasas monoinsaturadas. Consumir de forma regular aguacate es beneficioso para el hígado. Las investigaciones ha descubierto que los aguacates poseen sustancias químicas que ayudan a reducir el daño en el hígado. Una especia del Oriente medio muy usada en la medicina China y Ayurvedica. Es de la familia del jengibre y uno de los ingredientes de la especia de curry. La cúrcuma es muy beneficiosa para el sistema digestivo. La curcumina es una sustancia procedente de la cúrcuma posee grandes propiedades como anti inflamatorio, para evitar la formación de úlceras, y la enfermedad inflamatoria intestinal.

    La cúrcuma ayuda al hígado en su labor de desintoxicación, ayuda a prevenir el daño de los radicales libres. Si te ha gustado el artículo puedes compartirlo en Facebook, Twitter o Google +, gracias por leer Viviendosanos.com

    Existen otro tipo de alimentos que te pueden ayudar muy bien a desintoxicar al máximo el hígado y así mejorar tu salud. Además de los que hemos visto anteriormente, hay una mezcla de ellos que es perfecta para poder hacer la misma función. Veamos algunos de estos alimentos y combinaciones:

    • -Verduras: Las verduras y vegetales son muy buenos para el hígado. Se tratan de sustancias químicas que neutralizan al máximo todas las toxinas como sucede por ejemplo con los alimentos anteriores. Las verduras como el brócoli, los coles de Bruselas, el coliflor o el repollo cuentan en su interior con glucosinolatos que hacen que en el hígado se produzcan enzimas que terminarán afectando y creando que el cuerpo se desintoxique al máximo.
    • -Cebolla y ajo: Ya vimos antes que el ajo es uno de los desintoxicantes por excelencia para que tu cuerpo esté bien en todo momento. La combinación de ambos puede ser el desintoxicante natural más potente que hayas probado, así que intenta mezclarlos de alguna forma con el fin de mejorar tu hígado.
    • Limón en agua caliente: El limón cuando se le quita todo su zumo y se lo coloca en una taza de agua caliente para ayudar por la mañana puede ser un buen limpiador de hígado en general ayudar a la desintoxicación. Además de ello, ayuda a que se pueda limpiar también el intestino, el estómago y la producción de bilis algo fundamental para que toda la zona estomacal funcione a la perfección.
    • -Frutos antioxidantes: hay algunos frutos que son más antioxidantes que otros, al es el caso por ejemplo de los arándanos, las moras, las fresas, las frambuesas, las ciruelas, naranjas, pomelo rosa o el melón. Todos ellos ayudan que se pueda proteger el hígado con altos niveles haciendo que así el proceso de desintoxicación sea mucho mayor. Un caso aparte merece la manzana, la cual al contener pectina reduce al máximo la carga del hígado y hace que sus capacidades de desintoxicación sean mucho mayores.
    • Ensaladas de hoja verde: Bien decíamos antes que los vegetales son fundamentales en el proceso de desintoxicación. En lo que se refiere al diente de león, achicoria, escarola o rúcula son alimentos perfectos para poder estimular la bilis y así dejar fluir al máximo todo el hígado.

    Como verás, la combinación de alimentos es muy variada, con lo que solo queda que elijas qué tipo de alimentos vas a consumir para mejorar la salud de tu hígado. Después de haber visto los alimentos que puedes consumir para mejorar la salud de tu hígado, es importante tener en cuenta que hay muchas otras rutinas, a parte de la alimentación, con las que vamos a poder mejorar la salud de este órgano tan importante en nuestra vida. En este sentido, vamos a decirte que cuidar del hígado se puede hacer con mucho más que con solo una dieta adecuada. Vamos a ver estas rutinas:

    • Cuidado con las emociones: aunque no lo parezca, el hígado se ve afectado por las diferentes emociones que experimentamos en la vida. Es especialmente sensible a las emociones que contenemos y que no podemos expresar por cualquier motivo. Es por ello que expresar las emociones que sentimos y cuando las sentimos es una buena manera de poder mejorar la salud de este órgano tan importante en nuestras vidas. En este caso, podemos deciros que podéis tomar infusiones para mejorar el estado de nervios o bien podéis también tomar tres bolitas de Chamomilla 15CH, un medicamento homeopático de lo más eficaz.
    • Insomnio: las personas que padecen de insomnio también están afectando a la salud de su hígado y es que el insomnio es algo que afecta, en general, a todo nuestro organismo. El hígado trabaja de maravilla cuando tenemos el descanso adecuado y usar una bolsa de agua tibia nos ayudará a conciliar más fácilmente el sueño. Además, si la ponemos justo encima del hígado, este va a trabajar mucho mejor, pues la temperatura es una gran ayuda para él a la hora de hacer todos los procesos.
    • Limpiar y tonificar el hígado: para ayudar a que nuestro hígado trabaje mejor y poder limpiarlo de todas las impurezas que quedan en él tenemos un remedio de lo más eficaz: tomar una cucharada de jugo de limón natural y una cucharada de aceite de oliva. Esto es algo que debemos hacer nada más despertarnos y después de tomar estas cucharadas tendremos que esperar unos 20 minutos y deberemos tomar dos vasos de agua tibia. Al cabo de un rato, ya podremos desayunar como hacemos cada día.
    • Plantas medicinales: hay una gran cantidad de plantas medicinales con las que podremos ayudar a trabajar mejor a nuestro hígado y podremos limpiarlo correctamente. Las plantas medicinales que más se usan son el diente de león, la alcachofera, el cardo mariano, el boldo y la celidonia. Para tomar estas plantas medicinales, lo haremos a modo de infusión y les podemos añadir miel de romero o estevia para darles un poco más dulzor.

    Como puedes ver, no solo puedes ayudar a mejorar la salud de tu hígado a través de la dieta, sino que hay también otros aspectos a tener en cuenta que te ayudarán a que tu hígado funcione mejor. La verdad es que son pocas las personas que suelen preocuparse de su hígado antes de tener problemas con él y es por esto que nosotros hemos querido hablar de ello para que podamos tomar consciencia de lo necesario que es para la salud tener el hígado en condiciones saludables.

    Parásitos externos, Acaros. TABERNIL POMADA ACARICIDA

    Parásitos externos e internos IVOMEC ( Ivermectina )
    Inyectable para ovinos

    Infecciones de los ojos, oídos y heridas Infecciones de los ojos y heridas

    OFTALMOLOSA CUSI AUREOMICINA TERRAMICINA CON VITAMINAS

    Bactericida (Salmonelosis y otras bacterias) Ascarides, gusanos y parásitos intestinales

    MYCOSTATIN
    suspensión oral Squibb Industria Farmacéutica SA

    Desinfectante para jaulas Sandoz Novartis Farmacéutica SA

    Dosificación para las aves y modo de empleo de algunos medicamentos: - IVOMEC: 1 cc por 453 cc de agua. Se quita el agua de beber la noche anterior y por la mañana se les pone el agua con IVOMEC durante 1 hora para asegurarse de que todas las aves beben, a continuación se les pone agua normal porque la Ivermectina es un insecticida muy agresivo. Se repite el tratamiento a los 15 días. Es aconsejable realizar esta medicación cada 6 meses.

    - TEDIPRIMA: 5 cc por litro de agua durante 5 días, se puede repetir el tratamiento cada 6 meses. A continuación se les da 3 días agua con vitaminas. - FLAGY: 5 cc por litro de agua durante 5 días, se puede repetir el tratamiento cada 3 meses. A continuación se les da 3 días agua con vitaminas. Las trichomonas atacan sobre todo a las tórtolas.

    - MYCOSTATIN: 1 cc por litro de agua durante 2 semanas. - DAYAMINERAL: 10 gotas por litro de agua.

    - SYNTOCINON: Son unas inyecciones, se ponen en un cuentagotas mediante una jeringa para evitar que caigan partículas de cristal. Cuando una hembra sufre retención del huevo se le pone una gota en el ano y la absorbe parcialmente al hacer movimientos de contracción. A continuación os expongo un artículo muy interesante, hallado en una magnífica web argentina, concretamente en "Asociación Jilguericultura Lanús", la cual os recomiendo si queréis verlo completo.

    Enfermedades y Medicación Los antibióticos tanto en polvo como en Inyectable (en casos extremos de no poder salvar al animal) solo se tienen que usar como último remedio, ya que afectan a la flora intestinal. Para ello una vez tratado el pájaro, administraremos - Probioticos - existen varios en el Mercado (Prolyte etc.) - durante una semana y complejo B. Siempre se debería administrar antibióticos una vez efectuado un antibiograma para estar seguros de que realmente padece una infección bacteriana, lamentablemente muchos pájaros fallecen por ser mas costoso tratar al animal en un buen veterinario que reponerlo por otro, esta errónea idea del Secretismo pajarero en cuanto a los medicamentos ha hecho que muchos mueran por no existir historiales amplios de enfermedades cotidianas que muchas veces se tratan de oído (este me ha dicho, el otro me ha aconsejado etc.)

    ADVERTENCIA: Siempre que se administre tetraciclinas se tiene que suprimir el grit ya que inactiva el medicamento.

    Oxitetraciclina (Terramicina):
    En polvo 50 mg por 80 a 100 ml de agua de bebida.
    En inyectable de 2 a 4 mg dia. Clorotetraciclina (Aureamycine)
    En polvo 1 comprimido de 100 mg por cada 200 a 300 cc de agua de Boinon.

    actos culturales en el ecuador

    Administrado inmediatamente y en suficiente cantidad, la vitamina C cura el alfabeto entero de la hepatitis, A a E. que la infusión intravenosa de la vitamina C puede ser necesaria hacer la derecha del trabajo. Roberto F. Cathcart, M.D., escribe en su Web site, http://www.orthomed.com:

    "Desde la hepatitis aguda A, B, C, etc., se cura fácilmente con las dosis masivas del ascorbate, intravenoso y con carta recordativa con el ácido ascórbico oral, es trágico que no está utilizado correctamente. La hepatitis C es un problema especial porque solamente alrededor de un cuarto de casos presenta como agudo (cuando sería curado fácilmente). La hepatitis crónica C es más de un problema; no obstante con las dosis masivas del ácido ascórbico oral, de una dieta del ninguno-azúcar, de una vitamina E, de un selenio, de un silymarin (un antioxidante del thistle de la leche), y de un ácido lipoic de la alfa entre otros alimentos, nunca he visto un caso para ir sobre necrosis hepática aguda o el cáncer del hígado." He conocido personalmente a las personas que llevaron vitamina C oral la tolerancia del intestino y la hepatitis del golpe. También he visto a persona fallar con la dosificación oral solamente, así que no tomo ningunas ocasiones con Hep. Conseguir el IV.

    ADVERTENCIA: esta página no se ofrece de ninguna manera como receta, o diagnostico de tratatamiento para cualquier enfermedad o dolencia.
    Personas que necesitan la atención médica deben obtenerla de un médico. Consulte con su doctor antes de tomar cualquier decisión de salud.

    El cáncer de hígado (carcinoma hepatocelular) es el tumor primario del hígado más frecuente. Es una enfermedad en la cual se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos de este órgano.

    Se presenta mayoritariamente en el contexto de daño hepático provocado por infección crónica del virus de la hepatitis B (VHB) o C (VHC), cirrosis alcohólica y esteopatitis no alcohólica (Non-Alcoholic Steato Hepatitis, NASH), una enfermedad que consiste en la acumulación de grasa e inflamación del hígado y que se presenta en pacientes con resistencia a la insulina o diabetes mellitus tipo 2 con mal control metabólico. El control de salud frecuente en este grupo de pacientes es fundamental para detectar lesiones en etapas precoces que sean susceptibles de tratamiento.

    El hepatocarcinoma se presenta mayoritariamente en el contexto de daño hepático provocado por infección crónica del virus de la hepatitis B (VHB) o C (VHC), cirrosis alcohólica y esteatohepatitis no alcohólica (Non-Alcoholic Steato Hepatitis, NASH), una enfermedad que consiste en acumulación de grasa e inflamación del hígado y que se presenta en pacientes con resistencia a la insulina o diabetes mellitus tipo 2 con mal control metabólico. ¿CÓMO PREVENIR?

    HEPATITIS B
    Vacuna gratuita. Dosis: 2, 4, 6 y 18 meses.
    Vacuna de 3 dosis. Para personal de salud, transfusiones periódicas, múltiples parejas sexuales.
    – No compartir agujas u otros elementos cortopunzantes.
    – Usar preservativo. HEPATITIS C
    – Evitar el contacto con sangre o materiales contaminados.

    – Sobre 45 años, se sugiere chequeo preventivo a través de exámenes de sangre. CIRROSIS ALCOHÓLICA
    Beber con moderación y mantener una dieta sana.

    ESTEATOPATITIS NO ALCOHÓLICA
    – Mantener niveles normales de colesterol y triglicéridos.
    – Controlar la resistencia a la insulina y diabetes. No hay una sintomatología específica del cáncer de hígado, dado que muchos de sus síntomas pueden aparecer en enfermedades del aparato digestivo, como hepatitis, cálculos en la vesícula biliar, pancreatitis, etc.
    Puesto que la mayoría de las veces el hepatocarcinoma se desarrolla sobre un hígado cirrótico, el paciente puede padecer los síntomas propios de la cirrosis.
    Un porcentaje mínimo de pacientes, cuyo hepatocarcinoma se desarrolla sobre un hígado sano, puede presentar síntomas inespecíficos. En ocasiones puede aparecer un bulto en lado derecho del abdomen como consecuencia del crecimiento del hígado, que puede acompañarse de dolor irradiado hacia la parte derecha de la espalda. Otras veces la bilis no se puede eliminar adecuadamente y se acumula en la sangre, dando un color amarillo de la piel (ictericia).

    Los pacientes con daño hepático crónico, deben realizar un seguimiento cada 6 meses a través de un examen de sangre que mide el marcador tumoral alfa feto proteína. La medición de este marcador permite diagnosticar tempranamente el 90% de los tumores y cuando el resultado es positivo, se suma una ecografía abdominal, un TAC dinámico helicoidal multicorte o una resonancia nuclear magnética. La clasificación TNM -utilizada para etapificar otros tipos de tumores- no es útil para hepatocarcinoma en la práctica clínica, debido a que solamente recoge el tamaño del tumor primario, la presencia de infiltración ganglionar y la presencia de enfermedad metastásica o a distancia. En el cáncer de hígado es mucho más importante el grado de deterioro de la función hepática, el número de nódulos tumorales y las posibilidades funcionales (según la normalidad o no del tejido hepático) de poder realizar un tratamiento local con intención curativa.

    FACTORES PRONÓSTICOS

    En el cáncer de hígado el principal factor pronóstico es el estadio funcional del hígado, valorado internacionalmente por la clasificación de CHILD-PUG.
    También es relevante el tamaño de la lesión tumoral hepática o el número y tamaño de las lesiones tumorales existentes para poder considerar un tratamiento curativo.
    Así, un tumor pequeño en un hígado muy dañado puede tener tan mal pronóstico como un tumor más grande, o varios nódulos tumorales en un hígado funcionalmente sano. ESTADIOS DEL TUMOR
    De manera práctica, el cáncer de hígado se divide en tres categorías:
    Tumor localizado:El tumor es solitario, o existen varios tumores menores de 3 centímetros.
    Tumor localizado que no se puede operar: El tumor está en el hígado o afectando a los órganos vecinos pero no está indicada la intervención quirúrgica, bien por la localización del tumor o bien por que hay cirrosis.
    Tumor avanzado:En esta situación el hepatocarcinoma se ha extendido a otros lugares del cuerpo como por ejemplo los ganglios linfáticos, huesos o pulmón.

    Dado que el cáncer de hígado aparece en la mayoría de los casos asociado a una cirrosis hepática y que el grado de función hepática va a determinar las opciones terapéuticas y la supervivencia independientemente de la presencia del propio tumor, es imprescindible para poder establecer una evaluación pronóstica, considerar conjuntamente el grado de disfunción hepática y la extensión tumoral. Actualmente el único sistema pronóstico que vincula la estadificación con el tratamiento y que además ha sido validado tanto en Europa como en EEUU y Asia, es el sistema Barcelona Clinic Liver Cancer (BCLC). Este sistema incluye las variables asociadas al estadio tumoral, función hepática, estatus físico y la presencia de síntomas relacionados con el cáncer y además establece el pronóstico de acuerdo con cuatro estadios que se vinculan a la posible indicación del tratamiento. El estadio inicial incluye pacientes con buena función hepática (Child-Pugh A y B) con un único nódulo o hasta tres menores de tres centímetros. Estos pacientes pueden tratarse con intención curativa con resección, trasplante hepático o ablación percutánea consiguiendo supervivencias a los 5 años de entre 50-75%. Un subgrupo de pacientes con muy buen pronóstico serían aquellos con tumores muy incipientes, asintomáticos, con nódulos

    Los científicos, encabezados por Raúl Méndez, profesor de investigación ICREA en el Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona), y Mercedes Fernández, del IDIBAPS de Barcelona, ​​revelan que la inhibición de la proteína CPEB4 puede prevenir el desarrollo de los vasos sanguíneos anormales asociados con cirrosis. La angiogénesis patológica es una de las complicaciones más graves en pacientes con cirrosis y un factor clave en el desarrollo y empeoramiento de la enfermedad. En consecuencia, muchos de los esfuerzos de investigación se centran en la identificación de tratamientos para esta condición. Los resultados del estudio se han publicado en la edición más reciente de Gastroenterología.

    En los países occidentales, la cirrosis está entre las 10 principales causas de muerte entre los adultos. Es una enfermedad muy común en España y la primera causa de trasplante hepático en este país. Es responsable de una alta tasa de hospitalizaciones y uso de los recursos de salud debido a las complicaciones que se presentan en etapas avanzadas de la enfermedad. La cirrosis es una lesión crónica que se caracteriza por la acumulación de tejido cicatricial (nódulos fibrosos), lo que altera la estructura y la función normal del órgano. Lesiones hepáticas crónicas son causadas principalmente por el alcoholismo, la hepatitis C, y cada vez más por la obesidad.

    La acumulación de tejido cicatricial impide la circulación de sangre en el hígado, lo que conduce a la hipertensión portal (la vena porta). Para aliviar la presión en la vena, los vasos sanguíneos colaterales se desarrollan fuera del hígado. El problema, es luego dos veces, primero porque el hígado recibe incluso menos sangre, causando con ello un mayor daño al órgano, y segundo porque los vasos sanguíneos son de mala calidad (angiogénesis patológica). “Las células hepáticas tratan de reparar las lesiones del hígado, pero la forma en la que hacen esto resulta ser fatal para el órgano. Este es un bucle que se hace más grande y, finalmente, pone en peligro la vida del paciente. Además, los vasos sanguíneos colaterales forman venas varicosas en el esófago y el estómago de los pacientes con cirrosis, estas venas son frágiles y tienen una alta tendencia a estallar, causando sangrado abundante que es difícil de parar”, explica Mercedes Fernández, del IDIBAPS y co-líder del estudio. “Esta es la razón por un tratamiento que retrocede y / o impide venas patológicas – lo cual no es actualmente disponible – sería eficiente”, añade.

    VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular) es la principal proteína efectora en el desarrollo de los vasos sanguíneos. “Todos los medicamentos actuales, que tienen como objetivo prevenir la neovascularización, se basan en la inhibición de los receptores de VEGF o VEGF, pero el problema es que el ataque indiscriminado de esta proteína altera el desarrollo normal de los vasos sanguíneos, lo que provoca efectos adversos intolerables”, explica Méndez, del IRB Barcelona. En un estudio anterior publicado en Nature Medicine, Méndez, junto con investigadores del Hospital del Mar de Barcelona, ​​ya habían descubierto que las proteínas CPEB están involucrados en el desarrollo de vasos sanguíneos en páncreas y el cáncer de cerebro. Dada la necesidad urgente de identificar nuevas dianas para la angiogénesis patológica, Méndez y Fernández comenzaron a colaborar para examinar el papel de CPEB4 en este proceso, en el contexto de la cirrosis, una enfermedad caracterizada por una profunda neovascularización.

    “Lo mejor acerca del estudio es que se demuestra que el desarrollo de los vasos sanguíneos patológicos se puede detener, al interferir con las proteínas CPEB4, mientras la vascularización positiva se mantiene intacta”, dice Méndez. Los experimentos en células in vitro, en modelos animales, y en muestras tomadas de pacientes con cirrosis, han revelado los mecanismos moleculares a través del cual el aumento de la CPEB4 favorece la sobreexpresión de VEGF en la cirrosis. Los investigadores sostienen que el ciclo de reparación que entra en el hígado, empeora la situación en la medida en que los nódulos de regeneración, que muestran altos niveles de CPEB4, forman carcinomas hepáticos. En este contexto, la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), ha otorgado más de un millón de euros para el tándem Méndez-Fernández, quienes, junto con Jordi Bruix (IDIBAPS-Hospital Clínic), trabajarán en coordinado, de manera a desentrañar el papel de esta molécula y proponer un tratamiento para carcinomas hepáticos, el cáncer de hígado principal y tercera causa de muerte por cáncer en el mundo, con una tasa de supervivencia a 5 años de menos de 10%.

    En paralelo, el laboratorio de Méndez en el IRB Barcelona, está trabajando en un proyecto de investigación sobre los inhibidores CPEB4. El año pasado se resolvieron las estructuras de estas proteínas a nivel atómico – el paso previo al diseño computacional de inhibidores, que se está llevando a cabo en colaboración con Modesto Orozco, en el mismo centro. Por otra parte, y con el apoyo de la Fundación Botín, Méndez ha puesto a punto un ensayo para probar inhibidores CPEB4, con el objetivo de acelerar la detección de moléculas con mayor potencial terapéutico. El hígado es un órgano vital en nuestro organismo, es por ello que es importante que estemos pendientes de su salud. Para conocer un poco sobre cuáles son los problemas que suelen afectar con mayor frecuencia al hígado y sepas como estar alerta de sus síntomas y sobre cómo prevenir cualquiera de esas enfermedades, he aquí todo lo que necesitas saber.

    Enfermedades más frecuentes en el hígado ¿Cuáles son las enfermedades más comunes en el hígado?

    La enfermedades del hígado graso o esteatosis hepática es una de las principales enfermedades experimentadas en la actualidad y si bien esta no es una enfermedad que acabe con el hígado, si le afecta en cuanto a su buen funcionamiento ya que los ácidos grasos se acumulan al alrededor del hígado y no solamente la grasa, sino también los triglicéridos en las células hepáticas. Puedes saber si padeces de este problema en el hígado si después de comer sientes sensaciones de pesadez sobre todo en el estómago, sensaciones de fatiga muy fuertes, dolores en el cuerpo y sobre todo dolor en el área derecha del abdomen, la cual es una característica clave para conocer si padeces o no de esta enfermedad, así mismo las personas que presentan Ictericia suelen padecer de esta condición.
    Si bien antes se relacionaba el hígado graso a las personas que consumían bebidas alcohólicas en exceso, hoy en día se relaciona mayormente a las personas con sobre peso, con altos niveles de obesidad y a personas con niveles de colesterol y triglicéridos altos.
    Por lo que la mejor forma de tratar esta condición es llevar siempre una alimentación sana y alta en frutas, verduras y carnes magras, así mismo es importante que nuestra dieta sea baja en grasas, evitando así las comidas rápidas y alimentos fritos.

    También es importante que el paciente realice ejercicio regularmente para disminuir sus niveles de colesterol y triglicéridos, mientras que pierde la grasa sobrante del cuerpo y la grasa localizada en el hígado se pueda ir quemando gradualmente. Ver también:

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    Una creencia popular es que la cirrosis siempre es causada por el consumo excesivo. Eso no es siempre el caso, como la cirrosis puede ser causada por otros problemas y puede aparecer en personas que no beben alcohol en absoluto. La cirrosis es una enfermedad crónica que es causada por una lesión en el hígado, y se caracteriza por el deterioro y mal funcionamiento del hígado. El tejido cicatrizal reemplaza los tejidos sanos normales de los bloques del hígado y parcialmente el flujo de sangre a través del hígado. La cirrosis es causada generalmente por factores tales como el alcoholismo excesivo y ciertas condiciones médicas, tales como la hepatitis B y C. Sin embargo, en algunos casos, la cirrosis es de naturaleza idiopática, sin una causa específica para su ocurrencia.

    La ictericia es uno de los síntomas que a menudo se asocian con la cirrosis del hígado. El hígado ayuda a producir y mantener los niveles de bilirrubina en el cuerpo; sin embargo, en los pacientes que padecen cirrosis, el hígado pierde total o parcialmente su capacidad para desempeñar sus funciones. Como resultado, grandes cantidades de bilirrubina se acumulan en el torrente sanguíneo del individuo, lo que causa coloración amarillenta de la piel o ictericia. Otro síntoma común que se asocia con la cirrosis es fácil aparición de moretones. Una de las principales funciones del hígado humano es la producción de factores de coagulación de la sangre, que desempeñan un papel vital en la ayuda del proceso de coagulación de la sangre en las heridas o lesiones. Sin embargo, en el caso de la cirrosis, el hígado pierde su capacidad para producir factores de coagulación de la sangre. Esta reducción en el número de factores de coagulación de la sangre puede hacer que una persona sea más susceptible a otros riesgos para la salud y las complicaciones debido a retraso en la cicatrización de las lesiones y heridas.

    El dolor abdominal es un síntoma más común que las personas que sufren de cirrosis hepática pueden experimentar. Esta condición se produce principalmente debido a la acumulación de líquido en el abdomen, lo que reduce el flujo de sangre a varios órganos, causando dolor severo. Otros síntomas comunes, tales como náuseas, debilidad extrema, sensación de cansancio, incluso mientras se está sentado inactivo, prurito y pérdida excesiva de peso se asocian a menudo con la cirrosis del hígado.

    Ciertas complicaciones como hinchazón de las piernas y los brazos, agrandamiento del bazo, el desarrollo de cálculos biliares y resistencia a la insulina a menudo se asocian con estados avanzados de cirrosis. Si se deja sin tratar durante un largo período de tiempo, los individuos también pueden desarrollar condiciones tales como cáncer de hígado y encefalopatía hepática, una condición en la que los desechos tóxicos se acumulan en el cerebro debido a que no se filtran de la sangre por el hígado mal funcionamiento. Esto puede llevar al coma e incluso la muerte. La cirrosis hepática es una enfermedad crónica en la que el órgano se convierte en cicatrices como respuesta a daño crónico. El hígado tiene muchas funciones del cuerpo, incluyendo los nutrientes de fabricación, purificar la sangre y la desintoxicación del cuerpo. La cicatrización causada por la cirrosis no es reversible, por lo que la condición de tiempo puede causar el hígado falle. Las causas de la cirrosis incluyen el uso crónico de alcohol, la fibrosis quística, hepatitis B y C, enfermedad de hígado graso y problemas con los conductos biliares. El tratamiento depende de la causa, pero cuando es causada por otra condición médica, el control de esa condición es la clave.

    Una de las causas más comunes de cirrosis en los Estados Unidos es el alcoholismo, de acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud. El consumo excesivo de alcohol comienza a dañar el hígado, ya que se ve obligado a trabajar en el disco. La cantidad de consumo de alcohol que causa cirrosis varía de persona a persona, pero las personas que son diagnosticadas con cirrosis que dejar de beber por completo. Si los pacientes no pueden dejar de beber por su cuenta, su médico puede recomendar un programa de tratamiento para combatir la adicción. Debido a que la cirrosis es una condición crónica y el daño al hígado es irreversible, el tratamiento en muchos casos se centra en la gestión y tratamiento de las complicaciones. Una complicación común es la acumulación de líquido en el cuerpo, llamado edema. En los casos leves o moderados, diuréticos pueden prescribir o una dieta baja en sodio serán recomendados. En casos severos, el exceso de líquido puede ser tiene que ser drenado. Otras complicaciones incluyen infecciones, que pueden ser tratadas con antibióticos, y el aumento de la presión sanguínea en ciertas venas, que se puede controlar con los medicamentos para la presión arterial. La mayoría de los pacientes con cirrosis también se proyectarán para el cáncer de hígado, porque la condición aumenta el riesgo de una persona para ello.

    Cuando la cirrosis llega a etapas avanzadas y el hígado comienza a fallar, algunos pacientes pueden ser colocados en la lista de espera para un trasplante de hígado. En un trasplante de hígado, se retira hígado enfermo de un paciente y se reemplaza con un hígado sano de un donante de órganos o una pieza de un hígado de un donante vivo. No todos los pacientes con cirrosis serán elegibles para un trasplante, sin embargo. Por ejemplo, las personas que abusan del alcohol no podrán recibir un trasplante. El hígado es un órgano muy importante para la supervivencia global del cuerpo humano, y condiciones crónicas como la cirrosis biliar primaria puede haber condiciones muy graves y peligrosos. Para diagnosticar la condición, el médico utilizará un análisis de sangre, una prueba de imagen, como una ecografía o una resonancia magnética y una biopsia hepática para detectar cualquier daño extenso del hígado o cicatrices.

    El cuerpo humano tiene una intrincada red de tubos que se refiere como los conductos biliares. La bilis es una sustancia que se produce en el hígado y que el cuerpo utiliza para descomponer las grasas y disponer de los glóbulos rojos muertos. Los conductos biliares transportan la bilis desde el hígado hasta las diferentes partes del cuerpo que más lo necesitan. La condición de la cirrosis biliar primaria es el deterioro gradual de los conductos biliares, causando la acumulación de bilis en el hígado - y las sustancias que se suponía que la bilis para eliminar a acumularse en el cuerpo. Según la Clínica Mayo, la razón exacta de por qué los conductos biliares se destruyen lentamente aún se desconoce. Es posible diagnosticar la cirrosis biliar primaria antes de experimentar ningún síntoma perceptible. En algunos casos, un médico puede notar la aparición de la cirrosis biliar primaria a través de los niveles encontrados en un análisis de sangre. Pero los primeros síntomas de la cirrosis biliar primaria, aunque modestos ya menudo ignorado, se pueden observar si la persona sabe lo que son. Estos primeros síntomas incluyen fatiga crónica que no parece ser mejor no importa cuánto descanso la persona recibe, un problema picazón crónica que puede llegar a ser tan grave que puede causar que la persona se despierta de un sueño profundo y un descenso apreciable de la producción de la saliva y las lágrimas que pueden dar lugar a sequedad de los ojos y la boca.

    Algunos de los síntomas avanzados de la cirrosis biliar primaria son muy notables. Uno de los síntomas posteriores es la ictericia. Esto es cuando la bilis comienza a filtrarse en el cuerpo gracias a la descomposición de los conductos biliares y le da un tinte amarillento en la piel y la parte blanca de los ojos. Otros síntomas posteriores incluyen los pies hinchados y dolorosos, dolor abdominal y calambres, diarrea crónica y dolor al orinar que es el resultado de infecciones recurrentes de las vías urinarias. No hay cura para la cirrosis biliar primaria, así que el tratamiento se enfoca en retrasar la progresión de la enfermedad y ofreciendo la mejor calidad de vida posible. Hay una serie de medicamentos que un médico puede utilizar para ayudar a retrasar el desarrollo de la cirrosis biliar primaria y reducir los efectos de los síntomas. En algunos casos, la cirrosis biliar primaria puede causar el hígado para empezar a fallar. En estas circunstancias extremas un trasplante de hígado puede ser usado para reemplazar el hígado morir. Aunque esto le ayudará a prolongar la vida de una persona mientras que sufren de cirrosis biliar primaria, un trasplante de hígado no va a curar la enfermedad.

    La Clínica Mayo sugiere que 9 de cada 10 personas que contraen la cirrosis biliar primaria son mujeres. Es una condición que es muy poco frecuente en los niños y es más propenso a atacar a personas en sus años 40, 50 o 60 años. La condición no es genético y no se transmite de una generación a otra dentro de la misma familia. Pero los números sugieren que una historia familiar de la cirrosis biliar primaria tiende a aumentar las posibilidades de contraer la enfermedad. La cirrosis es una enfermedad en la que el hígado se convierte en cicatrices y daña. La cicatrización es irreversible y, finalmente, puede hacer que el hígado falle. El hígado tiene muchas funciones, incluyendo la purificación de la sangre, la desintoxicación del cuerpo y los nutrientes de fabricación. Las dos causas más comunes de la cirrosis en los Estados Unidos son las infecciones de abuso de alcohol y la hepatitis C, según los Institutos Nacionales de Salud. Varias otras condiciones médicas pueden causar la afección, pero no es causada por una lesión en el hígado. El tratamiento varía dependiendo de la causa, sino el control de las condiciones subyacentes es la clave.

    Cuando la cirrosis es causada por el abuso del alcohol, los pacientes deben dejar de beber para detener el daño al hígado de progresar. Si los pacientes continúan bebiendo, el hígado se continuará con cicatrices y dañada y, finalmente, se producirá un error. Las personas que son adictas al alcohol a menudo tienen dificultades para dejar de beber. Los médicos pueden ayudar a recomendar un programa de tratamiento o instalación a los pacientes que están teniendo problemas para dejar por su cuenta. Debido a que la cirrosis es irreversible, el tratamiento de los pacientes a menudo se centra en el manejo de las complicaciones causadas por la enfermedad. Por ejemplo, la cirrosis causa el exceso de acumulación de líquido en el cuerpo, una condición llamada edema. Los pacientes con edema pueden seguir una dieta baja en sodio o tomar diuréticos para ayudar a controlar el edema. Otras complicaciones que pueden resultar de la cirrosis incluyen el aumento de la presión sanguínea en ciertas venas y las infecciones más frecuentes, los cuales se pueden controlar con los medicamentos recetados. Pacientes con cirrosis también se aconseja someterse regularmente exámenes para el cáncer de hígado debido a la condición aumenta el riesgo de padecerla.

    Cuando la cirrosis progresa hasta el punto de que el hígado está fallando, la única opción de tratamiento es el trasplante de hígado. Los pacientes que cumplan con ciertos criterios serán colocados en una lista de espera de trasplante de órganos. Un trasplante de hígado consiste en quitar el hígado enfermo y su reemplazo, ya sea con un hígado de un donante fallecido o de una parte de un hígado de un donante vivo. No todos los pacientes con cirrosis serán elegibles para un trasplante. Por ejemplo, los que siguen a abusar del alcohol no recibirán un trasplante. La cirrosis se clasifica como la cicatrización del hígado que ocurre después de un daño hepático a largo plazo. Después de bastante daño, el hígado no es capaz de curarse a sí mismo y deja de funcionar. Si se deja sin tratamiento, el pronóstico para las personas con cirrosis es bastante pobre.

    Si se detecta a tiempo, el daño al hígado causado por la cirrosis puede ser minimizado y el pronóstico puede ser positivo. Muy a menudo, el tratamiento implica abstenerse de beber alcohol; si la hepatitis es la causa, se pueden recetar medicamentos. Cirrosis severa puede causar insuficiencia hepática. Si el hígado deja de funcionar, el paciente puede tener que someterse a un trasplante de hígado para sobrevivir. Según Merck, después de las enfermedades cardíacas y el cáncer, la cirrosis es la tercera causa de muerte más común de las personas en el grupo de edad de 45 a 65.

    Otras complicaciones de la cirrosis incluyen infecciones más frecuentes, el cáncer de hígado, desnutrición y presiones ejercidas sobre las venas que llevan la sangre al hígado. La cirrosis puede ser causada por una serie de factores, incluyendo la enfermedad, el alcoholismo, los parásitos y la acumulación de grasa. El pronóstico puede ser afectado en gran medida si se identifica la causa de los daños e inmediatamente remediada.

    Varias opciones de estilo de vida pueden prevenir la cirrosis, como la moderación de su peso, limitar el consumo de alcohol y la garantía de no contraer enfermedades como la hepatitis que afectan al hígado. El hígado, un órgano esencial en el cuerpo humano, lleva a cabo varias funciones esenciales, tales como la desintoxicación de sustancias nocivas, la purificación de la sangre, la fabricación de nutrientes vitales, por lo que las proteínas que regulan la coagulación de la sangre, y la producción de la bilis para absorber grasas y vitaminas solubles en grasa, una sana es necesario para la supervivencia de hígado. Es capaz de regenerar la mayoría de sus propias células cuando se dañan. Cuando el hígado no es capaz de repararse a sí mismo, el tejido cicatricial se forma que bloquea parcialmente el flujo de sangre a través del hígado y deteriora la capacidad del órgano para controlar las infecciones.

    La cirrosis es una enfermedad en la que el hígado se deteriora y funciona mal debido a una lesión crónica lentamente. Con la formación de tejido cicatricial, el hígado ya no es capaz de realizar como debería. La sangre puede pasar por alto el hígado, pasando sustancias venenosas en el cerebro que podría resultar en somnolencia, confusión y coma. Los síntomas pueden incluir fatiga, debilidad, agotamiento, hemorroides sangrantes, ictericia, pérdida de peso, hinchazón de las piernas, dolor abdominal, disminución del gasto urinario y fiebres. Desafortunadamente, esta enfermedad no muestra síntomas en sus primeras etapas,

    La causa principal de cirrosis del hígado es el alcoholismo a largo plazo. Muchas personas tienen más de una base de la enfermedad, incluyendo la obesidad, enfermedades hereditarias, la acumulación de hierro en el cuerpo y una infección de la hepatitis C. Las complicaciones causadas por la enfermedad pueden incluir la malnutrición, las infecciones frecuentes, aumento del riesgo de cáncer de hígado y un alto nivel de toxinas en la sangre.

    Un profesional médico discutirá la historia clínica y los síntomas del paciente con él y programar un examen físico completo. Workups laboratorio incluirán pruebas de sangre y procedimientos de imagen, incluyendo una tomografía computarizada, resonancia magnética y ecografía. Una biopsia de hígado también puede ser programado para determinar la causa de la enfermedad, la extensión de los daños y opciones de tratamiento. Examen de tejidos es el único método definitivo para confirmar un diagnóstico de cirrosis. El tratamiento puede incluir antibióticos, análisis de sangre periódicos, exámenes de ultrasonido, medicamentos para la presión arterial, diuréticos o medicamentos para controlar la hepatitis. El individuo puede necesitar dejar de tomar ciertos medicamentos o buscar tratamiento para la dependencia del alcohol. Un trasplante de hígado será necesario cuando las complicaciones de la enfermedad no pueden ser controlados por el tratamiento y la condición se convierte en peligrosa para la vida.

    La cirrosis es causada por la cicatrización irreversible del hígado. No es posible curar el hígado o recuperar su funcionamiento normal. Esta es una condición muy seria que puede llevar a muchas complicaciones. Consejo médico Sound, el tratamiento y un cambio en el estilo de vida son necesarios para la supervivencia. Hígados sanos son capaces de regenerar y sanar. La cirrosis hepática es una enfermedad que se produce con el tiempo. La primera etapa de la enfermedad hepática se caracteriza por la inflamación del hígado. Si no se trata o no diagnosticada, que la inflamación comienza a formar tejido cicatrizal en el hígado. El tejido cicatricial reemplaza el tejido sano del hígado y causa la disfunción hepática.

    El tejido cicatrizado no puede realizar de la misma manera que el tejido sano del hígado se puede. Como resultado, se disminuye la capacidad de su hígado. Ya no es tan eficaz en el control de infecciones; filtrar las toxinas y las bacterias de la sangre; el procesamiento de drogas y nutrientes; y la producción de las proteínas que contribuyen a la coagulación de la sangre. La producción de bilis de su hígado también se ve afectada. La bilis ayuda a su cuerpo a absorber las vitaminas solubles en grasa y metabolizar las grasas. A medida que la cirrosis avanza, los síntomas externos como picazón en la piel, pérdida de peso y la aparición de los vasos sanguíneos de araña en la superficie de la piel comienzan a emerger. Síntomas externos adicionales incluyen el ir de discotecas de sus puntas de los dedos, la aparición de pequeñas protuberancias de color amarillo en la piel y la ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos).
    Algunos síntomas adicionales en esta etapa pueden incluir náuseas / vómitos, cambios en el apetito, fatiga y debilidad.
    Muchas personas que tienen cirrosis no presentan síntomas en las primeras etapas de la enfermedad.

    Debido a que su cuerpo no es capaz de absorber la grasa y vitaminas como efectivamente, la pérdida de peso es común. Síntomas externos adicionales incluyen la atrofia (o pérdida) de los músculos, el enrojecimiento de las palmas de las manos (una condición llamada eritema palmar) y agrandamiento de las glándulas salivales. Los hombres a menudo experimentan una atrofia de los testículos, menor vello de las axilas y la ginecomastia (agrandamiento de las mamas). Un síntoma más externa es la contractura de Dupuytren, que es causada por la contracción de los tendones en la mano, lo que resulta en los dedos de curling.
    Síntomas internos incluyen el mal funcionamiento de los nervios de todo el sistema nervioso central, agrandamiento del bazo, acumulación de líquido en el abdomen y los cambios en el tamaño del hígado. Debido a la capacidad del cuerpo para absorber la vitamina D disminuye, la osteoporosis puede desarrollarse. Las complicaciones de la cirrosis incluyen problemas internos. La formación de venas retorcidas puede formar en el estómago, el recto o la porción inferior del esófago. Si esas zonas retorcidas sangran, los pacientes pueden vomitar sangre. La insuficiencia renal y la función cerebral reducida son comunes en cirrosis en etapa terminal.

    Las causas comunes de la cirrosis incluyen la obesidad, el consumo excesivo de alcohol, hepatitis C, hepatitis B, la hepatitis D, enfermedad de hígado graso y cualquier enfermedad que pueda causar daños a los conductos biliares. Si usted tiene algún factor de riesgo para el desarrollo de la cirrosis, debe hablar con su médico acerca de tener chequeos regulares. La captura de cualquier enfermedad hepática en las primeras etapas es la única manera de prevenir un daño permanente. Cuando el hígado se daña debido a una enfermedad, una condición conocida como la cirrosis, el tejido cicatrizal se acumula en el hígado y le impide funcionar correctamente. A diferencia de algunos de los órganos de su cuerpo --- el bazo y la vesícula biliar, por ejemplo --- usted no puede vivir sin el hígado. Se filtra las toxinas en la sangre y crea nutrientes esenciales. Aunque un hígado ligeramente dañado por lo general puede repararse a sí mismo, cirrosis grave acortará su vida útil.

    Debido a que el hígado es un órgano vital como, su vida puede acortarse considerablemente si el hígado se vuelve demasiado dañado para funcionar correctamente. Como con cualquier condición que amenaza la vida, el número de años perdidos puede variar de persona a persona, dependiendo de si hay otras complicaciones presentes. Si usted tiene cirrosis del hígado debido al consumo excesivo de alcohol y deje de beber y comenzar un estilo de vida saludable con un montón de comida nutritiva y ejercicio, usted tendrá una alta probabilidad de revertir o al menos detener el progreso de su daño en el hígado. Sin embargo, si usted continúa con consumo excesivo de alcohol y un estilo de vida poco saludable, la probabilidad de una muerte temprana de la enfermedad hepática es mucho mayor. Al igual que la presión arterial alta, la cirrosis es a menudo un asesino silencioso. A menudo no hay síntomas hasta que la enfermedad es grave o incluso irreversible. Las personas que tienen síntomas pueden ser fatigados, han hinchazón en las piernas y el abdomen, sentir náuseas, moretones o sangrar con facilidad, y tienen una pérdida inesperada de apetito y pérdida de peso. Aunque usted puede no sentir ningún síntoma, una simple prueba de sangre a intervalos regulares (durante su examen físico anual, por ejemplo) puede detectar posibles problemas en el hígado. El descubrimiento de daño hepático temprano puede ayudar a prolongar su vida útil.

    Existen varias enfermedades que contribuyen a la cirrosis. El más frecuente son el abuso a largo plazo de alcohol y la hepatitis B y C. El exceso de hierro o de cobre en el cuerpo también puede dar lugar a daños en el hígado, mientras que la fibrosis quística, la enfermedad de hígado graso, y los conductos biliares inadecuados o dañados también pueden causar cirrosis. En algunos países en desarrollo, los parásitos pueden contribuir a la enfermedad hepática. En todas estas condiciones, el tejido cicatrizal se acumula en el hígado con el tiempo y puede acortar drásticamente la esperanza de vida. Los factores de riesgo para la cirrosis incluyen el abuso a largo plazo de alcohol. Los consumidores de drogas intravenosas también están en alto riesgo de cirrosis ya la hepatitis B y C se puede contraer a través de compartir agujas. Estas enfermedades también pueden transmitirse a través de tatuaje o piercing agujas no desinfectadas. En años anteriores, los pacientes de cirugía a veces en contacto con la hepatitis C a través de transfusiones de sangre, pero el suministro de sangre en los EE.UU. hoy en día es cribado para prevenir esto. Otros factores de riesgo para la cirrosis incluyen los factores genéticos, tales como la malformación o disfunción de los conductos biliares, así como condiciones como la fibrosis quística.

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    Aunque la propia cirrosis no se puede curar, el tratamiento de las afecciones y enfermedades que causaron que puede ayudar al hígado a repararse a sí mismo hasta cierto punto. Si usted tiene hepatitis B o C, los tratamientos antivirales pueden ayudar en la gestión de estas condiciones y limitar el daño a su hígado. Poner fin al uso de alcohol es imprescindible y si le resulta difícil, buscar un programa que le ayudará. Cuando la cirrosis se ha avanzado demasiado, un trasplante de hígado es la única solución. Aunque esta cirugía requiere de un hígado de un donante de órganos, se requiere sólo una parcial del hígado de una persona que vive compatible, tal vez un hijo o hermano. Ya sea reduciendo el peligro para el hígado en la cirrosis leve o reemplazo de su hígado en la cirrosis avanzada, sus posibilidades de una vida más larga es mucho mayor. Durante la fase inicial de la cirrosis, el paciente experimenta pocos síntomas. Estas incluyen efectos vagas físicas: fatiga, sequedad de boca, la ictericia, agrandamiento o sensibilidad en el abdomen superior derecho y picazón en todo el cuerpo. Si una prueba de la función hepática ofrece resultados anormales, una biopsia se debe tomar. La etapa de cirrosis el paciente ha alcanzado será determinado por los resultados de la biopsia. En la primera etapa, el tejido anormal y la inflamación han desarrollado en el hígado. Este se limita principalmente a la zona alrededor de las áreas que las ramas de la vía biliar, la vena porta y la arteria hepática casa portal.

    Como enfermedad hepática progresa a la segunda etapa, las áreas de tejido anormal se empiezan a formar en bandas rígidas de tejido conectivo, una condición conocida como fibrosis. Estas y la inflamación se han extendido para incluir tanto las áreas del portal y las regiones periportal circundantes. La tercera etapa se caracteriza por la fusión de áreas de fibrosis. Este puente se agranda las regiones afectadas. Esto puede conducir a una degradación del funcionamiento del hígado, visto a menudo como una capacidad reducida para digerir las grasas y para absorber las vitaminas solubles en grasa.

    La cuarta etapa es la cirrosis final del hígado. Los pacientes en esta etapa pueden recuperarse de un trasplante de hígado, pero sin él, la esperanza de vida es de menos de 10 años para los que progresan a una fase sintomática de la cirrosis. La cirrosis del hígado es una condición en la cual el hígado comienza a deteriorarse, y el tejido cicatrizante reemplaza el tejido sano. La cicatrización del tejido hepático conduce a la incapacidad del hígado para funcionar. El tejido cicatricial es causada por lesiones de la enfermedad crónica. Con cirrosis leve, el hígado puede ser capaz de curarse a sí mismo, pero la cirrosis severa puede ser mortal.

    Las primeras etapas de cirrosis pueden no tener síntomas, pero a medida que la enfermedad progresa los síntomas se hacen más notorias. Estos síntomas pueden incluir náuseas, vómitos, pérdida de peso, picazón, fatiga, pérdida del apetito y debilidad. Otros síntomas pueden incluir hinchazón, dolor abdominal y hematomas fácilmente. La cirrosis hepática tiene muchas causas, pero la más común es la hepatitis C y el abuso del alcohol. Las mujeres que beber tres a cuatro tragos al día y los hombres que beber cuatro o cinco copas al día durante un período de años están en mayor riesgo de cirrosis. El virus de la hepatitis C infecta y daña el hígado con el tiempo conduce a la disfunción hepática. Enfermedad del hígado graso no alcohólico es una acumulación de grasa en el hígado que causa cirrosis y se asocia con la obesidad, la diabetes y la enfermedad de la arteria coronaria.

    Su médico le realizará análisis de sangre para medir el recuento de sangre y ver qué está causando la cirrosis. Un TAC o resonancia magnética mostrará la extensión del daño al hígado. Una biopsia de hígado consiste en tomar una muestra del tejido del hígado para examinar los signos de cirrosis. Cuando se descubre la cirrosis del hígado temprana, los tratamientos están dirigidos a reducir y prevenir más daño. Tendrá que ser detenido si esa es la causa de la cirrosis El abuso de alcohol. Su médico puede ayudarle a encontrar un grupo de AA a unirse para ayudarlo en la adicción al alcohol. Medicamentos para la hepatitis pueden limitar el daño a las células hepáticas. Los medicamentos recetados dependerán del tipo de hepatitis tiene.

    Otros tratamientos son por causas complicaciones de la cirrosis. La cirrosis puede causar retención de líquidos en las piernas y el abdomen. Comer una dieta baja en sodio y tomar píldoras de agua puede ayudar a su cuerpo a deshacerse del exceso de líquido. Medicamentos para la presión arterial pueden controlar la presión en las venas en la parte superior del estómago para prevenir el sangrado. Las personas con cirrosis avanzada del hígado pueden necesitar un trasplante de hígado para sobrevivir. Se le puede poner en lista de espera durante meses o años antes de que un hígado de un donante fallecido que se disponga. Debe tener amplios seguimientos con su médico y el cirujano después de la cirugía.

    El hígado es un órgano esencial; almacena glucógeno, produce proteínas de la sangre y los filtros de toxinas del cuerpo. También tiene un papel importante en el metabolismo. Cuando se forma tejido cicatricial en el hígado como resultado de la cirrosis, se reduce la cantidad de sangre que puede fluir libremente a través de este órgano. Esto afecta negativamente a la capacidad del hígado para realizar con normalidad, y conduce a problemas graves de salud. Cirrosis temprana típicamente no produce síntomas evidentes; como la enfermedad progresa, sus efectos se vuelven gradualmente más pronunciada. Los síntomas más comunes de la cirrosis son ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), pérdida de peso, náuseas, fatiga, pérdida de apetito, picazón en las palmas de las manos y plantas de los pies y las arañas vasculares. En casos graves, puede causar cirrohosis ascitis (acumulación de líquido en la cavidad abdominal), edema (hinchazón de las extremidades) y encefalopatía (confusión mental).

    Los signos de cirrosis se descubren normalmente durante un examen médico de rutina. Su médico puede notar que su hígado se siente agrandado y firme, que es el resultado de las cicatrices causadas por la enfermedad. Para verificar el diagnóstico, análisis de sangre se realizan generalmente para evaluar qué tan bien está funcionando su hígado. Una ecografía, TAC o una resonancia magnética también puede realizarse para visualizar el hígado. Los resultados de estas pruebas pueden sugerir fuertemente la cirrosis, pero sólo la biopsia hepática puede diagnosticar definitivamente la enfermedad. Durante una biopsia hepática, el médico inserta una aguja larga y delgada a través del abdomen y recoge una muestra de tejido del hígado para su examen microscópico. La única cura para la cirrosis es el trasplante de hígado. Por desgracia, hay muchas más personas que necesitan trasplantes de órganos que los que hay órganos disponibles. La parte más importante del tratamiento para la cirrosis es el tratamiento de la condición que provocó que para evitar más daños. Otros tratamientos incluyen planes de dieta en nutrientes para ayudar a las células dañadas en el hígado se curan, medicamentos para la presión arterial para reducir el riesgo de sangrado, la abstención de alcohol, la reducción de la ingesta de sodio para aliviar la acumulación de líquido, antihistamínicos u otros medicamentos para reducir la picazón y la lactulosa. La lactulosa es un azúcar sintético que puede reducir el nivel de amoníaco en la sangre; niveles de amoníaco en la sangre son comunes en personas que tienen cirrosis.

    La cirrosis es a menudo considerado como la enfermedad de un alcohólico y es cierto que el abuso de alcohol a largo plazo puede causar la condición. Sin embargo, no todos los que se desarrolla abusa del alcohol cirrosis o para el caso, las bebidas en absoluto. Sólo el 21 por ciento de los casos de cirrosis en los Estados Unidos son el resultado de alcoholismo. A nivel mundial, las causas más comunes de cirrosis son la hepatitis B y la hepatitis C. La cirrosis también puede ser causada por un trastorno del sistema inmunológico, ciertos medicamentos recetados, la enfermedad de hígado graso, trastornos de las vías biliares y enfermedades hereditarias poco frecuentes, como la fibrosis quística y enfermedad de Wilson. No hay manera de curar la cirrosis, pero hay tratamientos para mantener la condición empeore. La única forma segura de deshacerse del cuerpo de la cirrosis es el trasplante de hígado, pero eso es sólo para un hígado que está demasiado marcada para seguir funcionando.

    1 Dejar de beber alcohol por completo. La principal causa de cirrosis es el consumo de alcohol. Si se le diagnostica cirrosis, el primer paso debe ser absoluta para detener totalmente potable. Si es necesario, buscar opciones de tratamiento, tales como Alcohólicos Anónimos. 2 No tome ningún medicamento, vitaminas, suplementos herbales, o tratamiento con medicamentos de venta libre sin consultarlo con su médico. La cirrosis hace que su hígado sensible a algunos medicamentos.

    3 vacunarse para protegerse de la hepatitis A, la hepatitis B, la gripe y la neumonía. Un hígado debilitado, un sistema inmune debilitado. 4 Evite comer mariscos crudos y ostras. Pueden contener bacterias que pueden causar infecciones graves.

    5 Tome la leche de cardo, una alternativa, el tratamiento a base de hierbas que se cree que ayuda con cirrosis y otras enfermedades del hígado. También puede ayudar a reducir el colesterol, reducir la resistencia a la insulina en personas con diabetes tipo 2 que también tienen cirrosis, y reducir de mama, cuello uterino y próstata. La silimarina se extrae de las semillas de la planta de cardo mariano y se convierte en una cápsula o un té. No son, y han sido, muchos estudios sobre el cardo de leche, pero la mayoría de los resultados han sido mixtos. También puede causar efectos laxantes, malestar estomacal y reacciones alérgicas.

    • La cirrosis es una enfermedad muy grave, y un médico siempre debe ser contactado antes de intento de cualquier régimen de tratamiento.

    El hígado es uno de los órganos más indispensables del cuerpo. Con la responsabilidad de la limpieza del torrente sanguíneo, produciendo los nutrientes esenciales y la desintoxicación de sustancias nocivas, que es vital para la salud adecuada. También es muy resistente, y es perfectamente capaz de hacer frente a la cirrosis leve o cirrosis de un evento a corto plazo. Siempre y cuando el daño es limitado, el hígado repararse a sí mismo, pasar por alto cualquier tejido cicatricial y continuar con su trabajo. Pero el daño hepático permanente o progresiva hace que la recuperación sea imposible. En un determinado momento, la cicatrización se hace demasiado grande para el órgano para compensar, y conjuntos de insuficiencia hepática en. Es precisamente este tipo de degeneración y el fracaso que los posibles curas para la cirrosis deben tratar de superar.

    Cirrosis normalmente hace una cierta cantidad de daño antes de que los síntomas se manifiestan. Los tratamientos estándar giran en torno a detener o frenar el avance de la enfermedad lo antes posible, o aliviar los efectos de daño avanzado. Las complicaciones potenciales de avance de la cirrosis incluyen exceso de líquido en el torso o las piernas, infección, aumento de los niveles de toxinas de la sangre, y un mayor potencial para el cáncer de hígado. Su médico puede ayudarle a manejar estos efectos, u otros que pudieran surgir. La línea de última instancia para la cirrosis avanzada es el trasplante de hígado. Una palabra de precaución. Organizaciones de la salud coinciden en que la corriente dominante en la actualidad no existe una cura para la cirrosis. Algunos médicos alternativos no están de acuerdo. Mientras que muchas autoridades principales no rechazan explícitamente la búsqueda de enfoques alternativos, recomiendan uniforme que cualquier tipo de experimentación se realiza bajo la supervisión de un médico.

    La Clínica Mayo ha identificado dos tratamientos alternativos cirrosis que han recibido al menos alguna prueba científica: el cardo mariano y la SAM (un compuesto sintético diseñado para imitar los aminoácidos naturales y trifosfato de adenosina). Aunque ninguna de estas sustancias ha demostrado ninguna eficacia clara en el tratamiento de la enfermedad, que parecen ser más o menos químicamente segura en un programa monitorizado. Algunos remedios a base de hierbas alternativas para la cirrosis no sólo son ineficaces, sino que pueden causar un daño real a su hígado. Entre ellos se encuentran la valeriana, solideo, cohosh negro, kava, consuelda y poleo. Para proteger su salud, asegúrese de que usted consulte a un médico antes de intentar cualquier tratamiento cirrosis alternativas.

    La investigación médica ha producido al menos una posibilidad de un futuro curar la cirrosis. En 2007, investigadores de la Universidad de California, San Diego, fueron capaces no sólo para detener, sino para revertir la acumulación de tejido cicatrizal en el hígado de los ratones de prueba. Mientras que estos ratones no tenían cirrosis, sino más bien una enfermedad separada que causa síntomas similares, los científicos creen que los resultados se aplican a ratones cirrosis también. La investigación adicional está en sus primeras etapas, pero no hay razón para esperar que estos resultados pueden proporcionar un día a un alivio permanente para los pacientes con cirrosis humanos. Enfermedad cirrosis biliar primaria es una lenta destrucción de los conductos biliares en el hígado. La bilis conductos transportan la bilis, un líquido producido por el hígado. La bilis ayuda a liberar su cuerpo de colesterol y metales tóxicos. Cuando los conductos biliares se dañan, se permite la acumulación de toxinas en el hígado que conduce a daños en el hígado y cirrosis. Cirrosis biliar tiene dos etapas, la etapa temprana y fase tardía.

    La causa de la cirrosis biliar es desconocida, pero la genética y el medio ambiente podría ser factores. El trastorno se encuentra en una clase de enfermedades autoinmunes en las que el cuerpo ataca a sus propios tejidos sanos, en este caso los conductos biliares. Síntomas cirrosis biliar etapa temprana incluyen fatiga, picor y sequedad en la boca y los ojos. Los niveles de energía son normalmente mejor en la mañana y la fatiga tiende a poner en más tarde en el día. Resto no mejora la sensación de lentitud cansado. La picazón es un síntoma común y es más prevalente en los brazos, espalda y piernas. La picazón puede ser peor en la noche interrumpiendo el sueño y causan fatiga a empeorar. La inflamación se produce en las glándulas que secretan la humedad en sus ojos y la boca. Resultados Esta inflamación en la disminución de la producción de saliva y las lágrimas que resulta en la boca seca y los ojos que puede causar sensibilidad a la luz y dificultad para tragar.

    Cirrosis biliar etapa temprana se encuentra normalmente en la sangre o del hígado pruebas de rutina. Pruebas de función hepática comprobar las enzimas en el hígado de las indicaciones de daño hepático. Las imágenes por ultrasonido creará imágenes del hígado y los conductos biliares y mostrar si cualquier bloqueo o daño está presente. En una biopsia de hígado, una pequeña muestra de tejido se toma de su hígado y se prueba para confirmar el diagnóstico o para determinar el estadio de la enfermedad está en. Una ERM es una elastografía por resonancia magnética que combina imágenes de la RM con ondas de sonido de baja frecuencia. Este procedimiento mostrará imágenes de los tejidos del hígado y la rigidez en la cirrosis hepática que confirma. El tratamiento para la etapa temprana cirrosis biliar se centrará en la ralentización de la progresión de la enfermedad y aliviar los síntomas. El ácido ursodesoxicólico es normalmente la primera línea de defensa en el tratamiento de las primeras etapas de cirrosis biliar. El medicamento afecta los ácidos biliares del cuerpo y reduce la inflamación en los conductos biliares. Colestiramina y colestipol pueden proporcionar un alivio de la picazón constante. La rifampicina también proporciona alivio de la picazón y se prescribe para no personas capaces de tolerar la colestiramina y colestipol. El inconveniente es la rifampicina es de acción lenta y puede tardar hasta un mes para tener efecto. Antagonistas de los opioides también aliviar el picor, pero la medicación tiene que ser administrado por vía intravenosa. Estos medicamentos tienen efectos secundarios por lo que es mejor discutir con su médico el mejor tratamiento para usted.

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