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Cualquier enfermedad que produzca una inflamación crónica del hígado puede, en el curso de años, llegar a producir cirrosis. Son varias las complicaciones que pueden desembocar en una cirrosis hepática, por ello esta puede ser una forma de enfermar, más que una enfermedad en sí.
La importancia del hígado y sus enfermedades muchas veces pasan desapercibidas, y lo grave del asunto es que, si no se trata a tiempo, la consecuencia prácticamente inmediata es la muerte.

La cirrosis hepática es una inflamación crónica del hígado que provoca la aparición de fibrosis (formación de cicatrices) y de nódulos, por una acumulación desordenada de los hepatocitos (células del hígado) produciendo una disminución de sus funciones y bloqueando parcialmente la circulación de la sangre a través del hígado. El hígado es la víscera más grande del cuerpo humano con más de 500 funciones entre las que se destacan la producción de nueva y rápida energía cuando el cuerpo la necesita, previene la escasez de energía almacenando varia vitaminas, minerales y azúcares, produce sustancias proteicas en el cuerpo, regula la coagulación de la sangre, produce bilis y ayuda a la digestión de los alimentos; controla la producción y excreción de colesterol; destruye sustancias tóxicas, descompone los alcoholes, controla y mantiene los niveles propios de muchos químicos y drogas en la sangre.

La cirrosis tiene varias causas. En algunos países, las causas más comunes de cirrosis son el consumo abundante de alcohol y la hepatitis C crónica. La obesidad se está convirtiendo en una causa común de cirrosis, ya sea como causa única o en combinación con el alcohol, con la hepatitis C o con ambos. Muchas personas con cirrosis tienen más de una causa de daño hepático.
La cirrosis no es causada por trauma de hígado u otras causas de daño agudo o de corto plazo. Generalmente, años de lesión crónica son necesarios para causar la cirrosis. La mayoría de las personas que consumen alcohol no sufren daño hepático. Pero el consumo abundante de alcohol durante varios años puede causar una lesión crónica en el hígado. La cantidad de alcohol necesaria para provocar daño hepático varía mucho de una persona a otra. En el caso de las mujeres, consumir de dos a tres tragos (incluidos la cerveza y el vino) por día y en el caso de los hombres, de tres a cuatro tragos por día, puede provocar daño hepático y cirrosis. En el pasado, la cirrosis relacionada con el alcohol causaba más muertes que la cirrosis provocada por cualquier otra causa. Las muertes que son consecuencia de la cirrosis relacionada con la obesidad están aumentando.

El virus de la hepatitis C es una infección hepática que se transmite por contacto con la sangre de una persona infectada. La hepatitis C crónica provoca inflamación y daño al hígado que con el tiempo puede causar cirrosis. El virus de la hepatitis B es una infección hepática que se transmite por contacto con la sangre, semen u otro fluido corporal de una persona infectada. La hepatitis B, como la hepatitis C, provoca inflamación y lesiones al hígado que pueden provocar la cirrosis. La vacuna contra la hepatitis B se les administra a todos los bebés y a muchos adultos para prevenir el virus. La hepatitis D: es otro virus que infecta el hígado y puede provocar cirrosis, pero sólo se presenta en personas que ya tienen hepatitis B.

aquí se provoca un aumento de la grasa en el hígado que finalmente causa la cirrosis. Esta enfermedad hepática cada vez más común está asociada con la obesidad, la diabetes, la desnutrición proteica, la enfermedad de las arterias coronarias y los medicamentos corticoesteroides. Esta forma de hepatitis es causada por un ataque del sistema inmunitario del cuerpo a las células del hígado, lo que provoca inflamación, daño y finalmente cirrosis. Los investigadores creen que hay factores genéticos que pueden hacer que algunas personas sean más propensas a las enfermedades autoinmunes. Alrededor de un 70 por ciento de las personas con hepatitis autoinmune son mujeres.

Varias enfermedades pueden dañar o destruir las vías por donde se transporta la bilis desde el hígado, lo que provoca el reflujo de la bilis en el hígado y cause cirrosis. En los adultos, la afección más común de esta categoría es la cirrosis biliar primaria, enfermedad en la que las vías biliares se inflaman y se dañan y, finalmente, desaparecen. La cirrosis biliar secundaria puede presentarse si las vías se atan o lesionan por error durante una cirugía de vesícula biliar. La colangitis esclerosante primaria es otra afección que provoca daño y cicatrices en las vías biliares. En los bebés, el síndrome de Alagille o la atresia biliar, afecciones en las que las vías no existen o están lesionadas, comúnmente provocan daño del hígado.
Enfermedades hereditarias. La fibrosis quística, el déficit de alfa-1-antitripsina, la hemocromatosis, la enfermedad de Wilson, la galactosemia y las glicogenosis son enfermedades hereditarias que interfieren con la forma en que el hígado produce, procesa y almacena enzimas, proteínas, metales y otras sustancias que el cuerpo necesita para funcionar adecuadamente. Estas afecciones pueden causar cirrosis. Otras causas de cirrosis pueden ser las reacciones a medicamentos, la exposición prolongada a químicos tóxicos, las infecciones parasitarias y los ataques repetidos de insuficiencia cardíaca con congestión del hígado.

La consecuencia del daño en el hígado. producto de las enfermedades hepáticas, es la insuficiencia del órgano para cumplir sus funciones, acarreando complicaciones en el organismo. Además, se puede presentar resistencia al paso de sangre en el hígado, originando una hipertensión portal que deriva en sangrado por las varices del esófago o ascitis, por acumulación de líquido en la zona abdominal. Muchas personas con cirrosis no presentan síntomas en las primeras etapas de la enfermedad. Sin embargo, a medida que la enfermedad avanza, la persona puede experimentar los siguientes síntomas:
• debilidad
• fatiga
• pérdida del apetito
• náuseas
• vómitos
• pérdida de peso
• dolor abdominal e hinchazón cuando se acumula líquido en el abdomen
• picazón
• vasos sanguíneos en forma de araña cerca de la superficie de la piel

Si por el contrario la cirrosis es descompensada los síntomas son:
Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis)
Coloración amarillenta de la piel y mucosas (ictericia)
Trastornos de la conciencia (encefalopatía hepática). La E.H. es un trastorno neurológico, con una disminución variable del nivel de consciencia que va del adormecimiento al coma, y psiquiátrico habitualmente reversible con el tratamiento, que puede aparecer en las cirrosis descompensadas. Esta alteración tiene una serie de factores desencadenantes como: estreñimiento, consumo de sedantes, infecciones, consumo excesivo de proteínas, abuso de diuréticos y hemorragia digestiva entre otros. Hemorragia digestiva por rotura de varices esofágicas (Las varices esofágicas se producen cuando debido a la obstrucción y dificultad del flujo sanguíneo a su paso por el hígado, aumenta la presión de la vena encargada de suministrar al mismo (vena porta), provocando un aumento o dilatación de las venas que tenemos en el esófago).

El diagnóstico de cirrosis generalmente se basa en la presencia de un factor de riesgo para cirrosis, como por ejemplo el consumo de alcohol o la obesidad, y se confirma mediante exámenes físicos, pruebas de sangre e imágenes. El médico preguntará acerca de la historia médica y los síntomas de la persona y realizará un examen físico completo para buscar signos clínicos de la enfermedad. Por ejemplo, en el examen abdominal, el hígado puede sentirse duro o agrandado con signos de ascitis. El médico indicará pruebas de sangre que pueden resultar útiles para evaluar el hígado y aumentar la sospecha de cirrosis. Para ver en el hígado signos de aumento de tamaño, flujo sanguíneo reducido o ascitis, el médico puede indicar una tomografía computarizada (TC), una ecografía, una resonancia magnética (RM) o una gammagrafía del hígado. El médico puede observar el hígado directamente introduciendo un laparoscopio en el abdomen. El laparoscopio es un instrumento que tiene una cámara que transmite imágenes a un monitor.

El diagnóstico de cirrosis se puede confirmar mediante una biopsia de hígado, pero no siempre resulta necesaria. Generalmente, la biopsia se realiza si el resultado puede tener un impacto sobre el tratamiento. La biopsia se realiza mediante la introducción de una aguja entre las costillas o en una vena en el cuello. Se toman precauciones para minimizar las molestias. Se examina una pequeña muestra de tejido hepático con un microscopio para buscar cicatrices u otros signos de cirrosis. A veces, durante la biopsia se encuentra una causa de daño hepático que no es cirrosis. El tratamiento de la cirrosis depende de la causa de la enfermedad y si hay complicaciones presentes. Los objetivos del tratamiento son enlentecer el avance del tejido cicatricial en el hígado y prevenir o tratar las complicaciones de la enfermedad. Para la cirrosis con complicaciones, es posible que sea necesaria la hospitalización.
Consumir una dieta nutritiva: Como la desnutrición es común en las personas con cirrosis, es importante consumir una dieta saludable en todas las etapas de la enfermedad. Los proveedores de la salud recomiendan un plan de alimentación bien balanceado. Si se presenta ascitis, se recomienda una dieta baja en sodio. Una persona con cirrosis no debe comer mariscos crudos, los cuales pueden contener una bacteria que causa infecciones graves. Para mejorar la nutrición, el médico puede agregar un complemento líquido que se administre por vía oral o a través de un tubo naso gástrico, un tubo muy pequeño que se introduce por la nariz y la garganta hasta alcanzar el estómago.
Evitar el alcohol y otras sustancias: Se recomienda que las personas con cirrosis no consuman alcohol ni sustancias ilícitas, porque ambas provocarían más daño hepático. Muchas vitaminas y medicamentos, recetados y de venta libre, pueden afectar la función hepática, antes de tomarlos se debe consultar a un médico.
El tratamiento para la cirrosis también trata complicaciones específicas. Para el edema y la ascitis, el médico recomendará diuréticos, los cuales son medicamentos para eliminar líquidos del cuerpo. Se pueden eliminar grandes cantidades de líquido ascítico del abdomen y hacer pruebas de peritonitis bacteriana. Se pueden recetar antibióticos orales para evitar las infecciones. Las infecciones graves con ascitis requerirán antibióticos por vía intravenosa.
El médico puede recetar un betabloqueante o nitrato para la hipertensión portal. Los betabloqueantes pueden disminuir la presión en las várices y reducir el riesgo de hemorragias. Las hemorragias gastrointestinales requieren una endoscopia alta para buscar varices esofágicas. El médico puede realizar una ligadura con una banda utilizando un dispositivo especial para comprimir las várices y detener la hemorragia. Las personas que han tenido várices anteriormente quizás necesiten tomar medicamentos para evitar episodios en el futuro.
La encefalopatía hepática se trata limpiando el intestino con lactulosa, que es un laxante que se da oralmente o mediante enemas. Si es necesario, se agregan antibióticos al tratamiento. Es posible que se les indique a los pacientes que disminuyan el consumo de proteínas en la dieta. La encefalopatía hepática puede mejorar si controlan las otras complicaciones de la cirrosis.
Las personas con cirrosis que presentan insuficiencia hepato renal deben someterse a un tratamiento de hemodiálisis periódico, el cual utiliza una máquina para limpiar los desechos de la sangre. Además, se administran medicamentos para mejorar el flujo sanguíneo a través de los riñones.
Otros tratamientos atienden las causas específicas de la cirrosis. El tratamiento para la cirrosis causada por hepatitis depende del tipo específico de hepatitis. Por ejemplo, para la hepatitis viral se recetan interferón y otros medicamentos antivirales, la hepatitis autoinmune requiere corticoesteroides y otros medicamentos que deprimen el sistema inmunitario.
Se administran medicamentos para tratar varios síntomas de la cirrosis, como por ejemplo la picazón y el dolor abdominal.

Indicación de trasplante de hígado:
Se considera la posibilidad de un trasplante de hígado cuando no se pueden controlar las complicaciones mediante tratamiento. El trasplante de hígado es una operación importante en la que se extirpa el hígado enfermo y se reemplaza por uno sano de un donante de órgano. Un equipo de profesionales de la salud determina los riesgos y beneficios del procedimiento para cada paciente. En los últimos años las tasas de supervivencia han mejorado como consecuencia de los medicamentos que suprimen el sistema inmunitario y evitan que este ataque dañe el hígado nuevo.
El número de personas que necesita un trasplante de hígado supera ampliamente el número de órganos disponibles. Una persona que necesita un trasplante debe someterse a un complejo proceso de evaluación antes de ser agregado a una larga lista de espera para trasplantes. Generalmente, los órganos se les dan a las personas que tienen posibilidades de vivir más tiempo después del trasplante. La supervivencia después de un trasplante requiere un seguimiento intensivo y colaboración por parte del paciente y del médico. A medida que la función hepática se deteriora, se puede presentar una o más complicaciones. En algunas personas, las complicaciones pueden ser los primeros signos de la enfermedad:

Cuando el daño hepático pasa a una etapa avanzada, se acumula líquido en las piernas, llamado edema, y en el abdomen, llamado ascitis. La ascitis puede provocar peritonitis bacteriana, que es una infección grave. Cuando se detiene o enlentece la producción de proteínas necesarias para la coagulación sanguínea por parte del hígado, la persona sufre moretones o hemorragias fácilmente.

Normalmente, la sangre se transporta desde los intestinos y el bazo al hígado a través de la vena porta. Pero la cirrosis enlentece la circulación normal de la sangre, lo que aumenta la presión en la vena porta. Esta afección se llama hipertensión portal. Cuando se presenta la hipertensión portal, puede provocar vasos sanguíneos agrandados en el esófago, llamados várices, o en el estómago, llamado gastropatía, o ambos. Los vasos sanguíneos agrandados tienen más probabilidades de reventarse debido a paredes delgadas y al aumento de presión. Si se revientan, pueden provocar hemorragias graves en el esófago o en la parte superior del estómago, lo cual requerirá atención médica inmediata.

Cuando se presenta la hipertensión portal, con frecuencia el bazo se agranda y retiene glóbulos blancos y plaquetas, disminuyendo el número de estas células en la sangre. Una baja cantidad de plaquetas puede ser la primera prueba de que una persona padece cirrosis. La ictericia se presenta cuando el hígado enfermo no elimina suficiente bilirrubina de la sangre, lo que provoca una coloración amarillenta de la piel y en el blanco de los ojos, y oscurecimiento de la orina. La bilirrubina es el pigmento que le da a la bilis el color amarillo rojizo.
Cálculos biliares. Si la cirrosis no permite el flujo libre de la bilis desde y hacia la vesícula biliar, la bilis se endurece y se forman cálculos biliares.

La cirrosis enlentece la capacidad del hígado de filtrar medicamentos de la sangre. Cuando esto ocurre, los medicamentos actúan por más tiempo de lo normal y se acumulan en el cuerpo. Esto provoca una mayor sensibilidad de la persona a los medicamentos y a sus efectos secundarios. Si el hígado falla, no puede eliminar toxinas de la sangre y finalmente éstas se acumulan en el cerebro. La acumulación de toxinas en el cerebro, llamada encefalopatía hepática, puede provocar una disminución del funcionamiento mental y coma. Los signos de disminución del funcionamiento mental incluyen confusión, cambios de personalidad, pérdida de la memoria, problemas de concentración y cambio en los hábitos de sueño.

La cirrosis provoca resistencia a la insulina, una hormona producida por el páncreas que le permite al cuerpo usar la glucosa como energía. Con la resistencia a la insulina, los músculos y grasas del cuerpo así como las células del hígado no usan la insulina adecuadamente. El páncreas intenta satisfacer la demanda de insulina produciendo más, pero el exceso de glucosa se acumula en el torrente sanguíneo y causa la diabetes tipo 2. El carcinoma hepatocelular es un tipo de cáncer de hígado que puede presentarse en las personas con cirrosis. El carcinoma hepatocelular tiene una tasa de mortalidad alta, pero hay varias opciones de tratamiento disponibles.

La cirrosis puede causar disfunción del sistema inmunitario, lo que provoca riesgo de infección. La cirrosis también puede causar insuficiencia renal y pulmonar, conocidas como síndrome hepato renal y síndrome hepato pulmonar. La cirrosis es la doceava causa de muerte por enfermedad, causando 27,000 muertes por año.

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A veces el paciente consulta por Síntomas Digetivos Inespecíficos como: Anorexia.
Nauseas por la mañana.
Diarrea.
Sensación de malestar abdominal vago en el C.S. Dr.
Fiebre.

Es importante recoger de la historia clínica previa del Exceso de Alcohol, la existencia de Hepatomegalia, hipertrofia de parótida, Ginecomastia, atrofia testicular. COMPLICACIONES DE LA CIRROSIS HEPÁTICA.

Síndrome de hipertensión portal.
Ascítis.
Peritonitis espontanea o Bacteriana
Encefalopatía hepática.
Síndrome de insuficiencia hepática.
Hemorragia por várices esófago gastricas.
Insuficiencia renal.
Hepatocarcinoma.

Recursos en Parasitología - Departamento de Microbiología y Parasitología - Universidad Nacional Autónoma de México

Dra. Teresa Uribarren Berrueta
Departamento de Microbiología y Parasitología, Facultad de Medicina, UNAM
berrueta@unam.mx Fasciolosis es una zoonosis causada por el trematodo Fasciola hepatica, que afecta a animales vertebrados herbívoros (vacas, ovejas, cabras, entre otros) y a humanos. La infección se adquiere debido a la ingesta de diversos vegetales acuáticos crudos, algunos terrestres, o agua contaminados con metacercarias, la forma infectante.
Se estima que existen al menos 2.4 millones de personas infectadas en 70 paises. Ningún continente se encuentra libre de especies del género Fasciola (Fasciola hepatica y F. gigantica), y se considera que donde existen casos estas parasitosis en animales, también existen casos humanos (WHO).

El adulto de F. hepatica, trematodo de la clase Digenea presenta las siguientes características:
• Tamaño que oscila entre 2 - 4 cms.
• Aplanado en sentido dorsoventral.
• Simetría bilateral.
• No segmentado. Forma en hoja, oval.
• Fijación: ventosa oral (peribucal) y ventral (acetábulo).
• Tejido parenquimatoso.
• Un poro excretor en parte posterior.
• Tegumento sincitial con ornamentaciones (espinas).
• Musculatura en 3 capas.
• Aparato digestivo incompleto, con ciegos intestinales.
• Aparato excretor (osmorregulador) protonefridial.
• Sistema nervioso - Troncos nerviosos, ganglios.
• Aparato reproductor: los trematodos digenéticos son hermafroditas (excepto Schistosoma ).
• Los huevos que elimina son operculados (forma diagnóstica) y miden 130 - 150 x 60 - 90 µm. Ciclo biológico y mecanismos de transmisión:

El ciclo biológico de Fasciola hepatica (duela hepática) requiere de 2 hospederos: los animales herbívoros (bovinos, ovinos, caprinos, suinos, equinos, conejos, liebres, venados, otros) y el humano, todos ellos hospederos definitivos y los caracoles pulmonados de agua dulce del género Lymnaea spp. como hospederos intermediarios.
- Lymnaea cousini. Cercarias y redias. YouTube. El humano se infecta al ingerir plantas acuáticas (entre ellas berros, lechuga, alfalfa), otras plantas de tallo corto, terrestres, cultivadas en la vecindad de cuerpos de agua dulce contaminados con metacercarias. También se puede adquirir la infección a través de ingesta del agua contaminada.
El desenquistamiento de las metacercarias ocurre en el intestino delgado, gracias a componentes de la bilis. Las formas juveniles atraviesan la pared intestinal, migran a través de la cavidad peritoneal, penetran el parénquima hepático, donde tienen una fase de crecimiento que se prolonga unos 2 meses y terminan su desarrollo en los conductos biliares, hábitat del adulto. Pueden sobrevivir en el hospedero durante 9 - 13.5 años.
- Fasciola 1.2_0001. El parásito adulto en su hábitat. Hallazgo quirúrgico. YouTube.

Espectro clínico.
Se ha divido en 2 etapas.
Fase aguda o invasiva: Corresponde a la migración de los trematodos inmaduros desde intestino hasta vías biliares. Durante el período invasivo, el cuadro clínico incluye: dolor localizado en epigastrio y/o cuadrante superior derecho con irradiación a escápula del mismo lado, hepatomegalia, brotes febriles irregulares, naúsea, diarrea, malestar general, hiporexia, mialgias, artalgias, urticaria fugaz con dermografismo poco frecuente (Patel et al., 2016).
Esta fase puede causar complicaciones, entre ellas la presencia de hematomas subcapsulares o abscesos.
En la biometría hemática puede apreciarse leucocitosis con desviación a la izquierda, anemia e hiper eosinofilia (30 - 70% ). Diagnóstico.
Fase inicial (migración, aguda).
- Serología: ELISA e inmunofluorescencia indirecta.
Se han concentrado los esfuerzos en la obtención de antígenos de excreción/secreción (E/S) y moléculas recombinantes para mejorar las pruebas serológicas, de gran utilidad en el diagnóstico temprano de la enfermedad (fase de invasión).
Varias cisteínproteinasas, abundantes en los parásitos juveniles y adultos se emplean como marcadores específicos para el serodiagnóstico de la fasciolosis. También se han utilizado cisteinproteinasas recombinantes con resultados similares.
– BH (leucocitosis con eosinofilia)
– Hipergammaglobulinemia
– Pruebas funcionales hepáticas.

- Detección de coproantígenos. ELISA.
- Métodos invasivos: Estudio de contenido duodenal y biopsia de tejidos. Pueden ser necesarios estudios endoscópicos para identificar defectos de llenado en conductos biliares o vesícula, y recolectar las formas juveniles o adultas del parásito. El dolor abdominal y la eosinofilia se presentan en la mayor parte de los casos de infección por F. hepatica, por lo que debe realizarse diagnóstico diferencial con otras enfermedades infecciosas, entre ellas ascariasis, uncinariasis, strongyloidosis, larva migrans visceral, abscesos hepáticos, hepatitis virales (Escalona et al. 2012).

Tratamiento.
El fármaco de elección es el triclabendazol, no disponible en México, administrado en 1 - 2 dosis de 10 mg/kg, postprandial, el cual destruye formas inmaduras y adultas del parásito. En varios países se considera un problema la resistencia al químico (Cabada et al., 2016)
Se han obtenido resultados variables con nitazoxanida. A este respecto, existe un reporte del estado de Puebla, con el 100% de curación después de un segundo tratamiento en un grupo de niños con infecciones leves (Zumaquero-Ríos et al., 2013).
En ocasiones es necesaria la cirugía. Epidemiología.
El impacto de las infecciones por Fasciola hepatica y Fasciola gigantica se ha subestimado en relación a su prevalencia en el humano y a las pérdidas económicas en ganadería. En México se han reportado índices variables de infección por F. hepatica en ganado, que oscilan entre 5 - 40% (hasta el 100% en algunas rancherías).

Se ha identificado la asociación de la ingesta de verduras crudas y la fasciolosis. Se consideran de mayor riesgo el berro y rábano, y también la lechuga, mazorca de maíz, espinacas, jugo de alfalfa y brócoli.
Por lo que respecta a casos humanos, en la década de los 90s se habían diagnosticado menos de 100 casos en el país. Aunque se consideran zonas de alta prevalencia Puebla, México, Veracruz, Tabasco, Chiapas Hidalgo, Morelos, Oaxaca, San Luis Potosi y Sinaloa, son pocos los casos documentados. No es obligatorio el reporte, y la población rural con frecuencia no acude a servicios de salud para el diagnóstico (Zumaquero-Ríos et al., 2013).
Además, existen microclimas, favorecidos por los cambios climáticos, que determinan el desarrollo de los caracoles hospederos, incluso en zonas semiáridas. En nuestro país deben contemplarse ciertos hallazgos que podrían significar que la fasciolasis representa un problema nacional de salud pública: la presencia de casos humanos en varios estados, y la infecciones de ganado, de importancia; la identificación de pacientes con infección masiva; la presencia de infecciones en niños; y los reportes recientes de fasciolasis en inmigrantes provenientes de México en Canada y EEUU. (Zumaquero-Ríos et al., 2013).

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El tratamiento para la cirrosis depende del tipo de cirrosis que padezca la persona, el tiempo que . CIRROSIS HEPATICA El conocimiento sobre la fibrosis hepática ha evolucionado en los últimos años. Esta evolución se refleja en el desarrollo del conocimiento no solamente de los fundamentos moleculares de la fibrosis, sino también de la historia natural, y métodos de detección en la enfermedad. Esta evolución demuestra una clara evidencia de que la cirrosis hepática puede ser reversible, con expectativas realistas con el uso de terapia antifibrótica eficaz, capaz de modificar el manejo y el.

CIRROSIS HEPÁTICA Es una fibrosis hepática difusa, sistematizada, de carácter inflamatorio o desencadenada por necrosis de hepatocitos. La fibrosis delimita nódulos de parénquima remanente o con regeneración atípica de manera similar, en forma de septos, en todos los sectores del órgano. El concepto de cirrosis es morfológico, derivado de un hecho anatómico y no una entidad nosológica; la cirrosis representa un estado terminal de diversas enfermedades hepáticas. Microscopicamente consisten en:. sido destinado a la investigación de la Cirrosis Hepática. Sabias que esta enfermedad afecta directamente al hígado, y que es uno de los órganos mas importantes del cuerpo, ya que cumple con mas de 500 funciones en nuestro organismo, de las cuales al menos 22 son vitales para el buen funcionamiento de nuestro organismo. El hígado funciona como una gran fábrica química y considerando las funciones del hígado, no es sorprendente que las enfermedades hepáticas alteren todas las demás funciones del cuerpo.

IGNACIO CHÁVEZ” CIRROSIS HEPÁTICA PRESENTA: MPSS JAVIER CORTEZ BUENO ASESORA: DRA. ROSALBA GARCIA FIGUEROA MORELIA, MICHOACAN. MAYO 2013 CIRROSIS HEPATICA | JAVIER CORTEZ BUENO 1 ÍNDICE: PORTADA……………………………………………………..1 ÍNDICE…………………………………………………….……2 INTRODUCCIÓN……………………………………………. 3 CIRROSIS HEPATICA…………………….………………….4 ARTÍCULOS………………………………..…………………..8 CONCLUSIÓN……………………………………….……….22 REFERENCIAS………………………………………………23 CIRROSIS HEPATICA | JAVIER CORTEZ BUENO. CIRROSIS HEPATICA PROBENIENTE DEL ALCOHOL Enfermedad crónica del hígado causada por fibrosis y alteraciones de su estructura normal va adquiriendo un aspecto nodular, crónica difusa, afectando toda su estructura y produciendo alteraciones nodulares. La cirrosis se define como una enfermedad hepática crónica que cursa con lesión hepatocelular, fibrosis y nódulos de regeneración. La activación de las células hepáticas estrelladas produce la fibrosis hepática, y está en combinación con distorsión.

 INTRODUCCIÓN La cirrosis hepática es una enfermedad crónica y difusa del hígado que altera su estructura y función. Desde el punto de vista histopatológico se define: necrosis celular, fibrosis y nódulos de regeneración. Las manifestaciones clínicas son independientes de su etiología, por lo que se relacionan más con el grado de disfunción hepática. Las manifestaciones clínicas se atribuyen a la disfunción hepatocelular progresiva y la hipertensión portal. Conforme progresa la enfermedad. Medicina Nosología y clínica del aparato digestivo “CIRROSIS HÉPATICA” Dr. Roberto Flores Cortés Alumna: Montaño Flores Cristina Matricula: 201128438 Fecha de entrega: 18 de Marzo de 2014 Periodo: Primavera 2014 BUAP 2014 Definición La definición de cirrosis hepática se basa más en el aspecto de las descripciones anatomopatológicas que se presentan en la misma por ello se dice que es: La Enfermedad hepática crónica que se considera el proceso final de una serie.

Justificación de la Investigación Ésta investigación es realizada con el propósito de elaborar un sondeo sobre el conocimiento actual que la comunidad posee sobre la cirrosis y sus consecuencias, la investigación resulta oportuna, ya que en los últimos años se ha visto un alto crecimiento en las muertes por cirrosis en todo el territorio mexicano y por lo tanto se hace necesario saber que información maneja la comunidad sobre este tema, por lo tanto los beneficiados serán la comunidad en sí, ya. infecciosa. RELACION AGENTE – HUÉSPED - TOXICA: es la primera causa de cirrosis hepática por el consumo de alcohol en un exceso de un 50% aproximadamente. - VIRAL: la segunda causa de la cirrosis hepática crónica es producida por los virus del VHB, VHD, y VHC, la hepatitis auto inmune es una enfermedad que se presenta cuando las células inmunológicas atacan los hepatocitos produciendo inflamación crónica y posteriormente cirrosis. - ANTIGENICIDAD: la tercera causa son las determinadas condiciones.

CIRROSIS HEPATICA La cirrosis es la destrucción del tejido hepático normal, que origina tejido cicatricial no funcional que rodea a zonas de tejido hepático normal. Por lo general la causa más frecuente de cirrosis hepática es el abuso del alcohol, es decir, el consumo excesivo y continuado de bebidas alcohólicas durante un periodo prolongado de tiempo. Por otra parte existen en diferentes lugares del mundo tales como África y Asia donde la causa principal de ésta enfermedad es la hepatitis crónica. CONCEPTO La cirrosis hepática es la cirrosis que afecta al tejido hepático como consecuencia final de diferentes enfermedades crónicas. Las consecuencias de la cirrosis hepática sobre la salud del individuo dependen fundamentalmente del grado de funcionalidad que el hígado pueda conservar a pesar de la alteración histológica. ETIOLOGÍA Las principales causas de cirrosis en los países desarrollados son: El consumo excesivo de alcohol (cirrosis etílica, alcohólica o enólica) La hepatitis crónica.

* Cirrosis Hepática Causada por la degeneración crónica de las células del parénquima hepático y engrosamiento del tejido circundante. Los signos y síntomas pueden incluir fatiga, perdida de peso, disminución de la resistencia inmune, ictericia y trastornos gastrointestinales. Puede ser resultado de alcoholismo, hepatitis viral, fibrosis quística, estenosis biliar u otras enfermedades; el alcoholismo es la causa más común de cirrosis. La patogenia de la desnutrición proteínico-calórica en la. Cirrosis hepática La cirrosis hepática es la cirrosis que afecta al tejido hepático como consecuencia final de diferentes enfermedades crónicas. Las consecuencias de la cirrosis hepática sobre la salud del individuo dependen fundamentalmente del grado de funcionalidad que el hígado pueda conservar a pesar de la alteración histológica. Epidemiología Según la OMS, en total mueren anualmente aproximadamente unas 200.000 personas a causa de cirrosis hepática en los países desarrollados. [1].

C.I.: 19.552.318 Maracay, Abril 2015 Cirrosis Hepática Se define como aquel trastorno caracterizado por el reemplazo de tejido hepático funcional por tejido fibroso. Este se caracteriza por una conversión de la arquitectura hepática normal en nódulos de estructura anormal, formando bandas constrictoras que interrumpen el flujo en los canales vasculares y vías biliares hepáticas. Dicho proceso puede ser reversible, si se trata de forma satisfactoria la agresión. Cirrosis hepática by Dr. Alejandro Soza in Cirrosis varios años, que * Ciertas Lacantidades excesivas es un tóxico que puede causar cirrosis. ¿Puede una persona que bebe socialmente adquirir cirrosis? Sí. Los individuos que ingieren alcohol socialmente también pueden desarrollar cirrosis. Los factores que contribuyen al desarrollo de la enfermedad son: * Cantidad de alcohol consumida. * Frecuencia con que se algunos individuos son más propensos que otros a los efectos del alcohol.

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-La melancolía contrarresta el miedo -La tristeza contrarresta la ira

-El miedo contrarresta el júbilo Además de las siete emociones clásicas, algunos médicos chinos consideran otras como el duelo, amor, odio y deseo. El duelo es similar a la tristeza. El “amor” se refiere al amor obsesivo o mal dirigido, como cuando una persona ama a alguien que le hace daño de manera continua. El odio es una emoción negativa similar a la ira. “Deseo” significa ansia excesiva, incluirlo como causa de enfermedad refleja la influencia taoísta, confucionista y budista en la medicina china. Las tres filosofías chinas consideran el deseo excesivo como la raíz de muchos problemas emocionales. Esa ansia excesiva sería un aspecto de la emoción de “júbilo” en la medicina china, hace que el fuego ministerial ascienda hacia arriba y hostigue a la mente (Shen).

La definición de ira según la Real Academia Española (RAE):

  1. f. Pasión del alma que causa indignación y enojo.
  2. f. Apetito o deseo de venganza
  3. f. Furia o violencia de los elementos

El término ira debe ser interpretado en sentido amplio incluyendo otros estados emocionales relacionados como el resentimiento, ira reprimida, sentirse agraviado, frustración, irritación, cólera, indignación o amargura. Si persiste durante mucho tiempo, puede afectar al Hígado y causar estancamiento de Qi de Hígado, estasis de la Sangre de Hígado, elevación del Yang de Hígado o reactivación del Fuego de Hígado. La ira suele causar elevación del Qi y aparición de muchos síntomas y signos de la cabeza y el cuello, como cefalea, acufenos, mareos, manchas rojas en la parte frontal del cuello, sed, sabor amargo y una lengua Roja, sobre todo en los lados.

El efecto de la ira sobre el Hígado depende, por una parte de la reacción de la persona al estímulo emocional y, por otra, de los factores concurrentes. Si la ira es reprimida causará estancamiento del Qi de Hígado, mientras que si es expresada hará que el Yang de Hígado se eleve o el Fuego de Hígado se avive. En la mujer, el estancamiento de Qi de Hígado puede conducir con facilidad a estasis de la Sangre de Hígado. Si la persona sufre alguna deficiencia de Yin de Riñón (quizá por exceso de trabajo), experimentará elevación de Yang de Hígado. Por otro lado, si la persona tiene tendencia al Calor (quizá por consumo excesivo de alimentos calientes), tenderá a experimentar reactivación del Fuego de Hígado. La ira no siempre se manifiesta hacia fuera con brotes de cólera, irritabilidad, gritos, enrojecimiento facial, etc. Algunas personas pueden reprimir la ira durante años sin manifestarla nunca. La depresión de larga evolución se puede deber a esta ira reprimida o resentimiento. Puesto que la persona está muy deprimida, puede parecer sometida y pálida, caminar lentamente y hablar en voz baja, signos que se deben relacionar con depleción de Qi y Sangre derivada de la tristeza o el duelo. Sin embargo, cuando la causa de enfermedad es la ira en vez de la tristeza, el pulso y la lengua lo demostrarán con claridad: el pulso será lleno y de cuerda, y la lengua será roja con lados rojos y una saburra amarillenta seca. Este tipo de depresión se debe probablemente a resentimiento de larga evolución, muchas veces dirigido a un miembro de la familia.

En algunos casos, la ira se disfraza de otras emociones, como culpabilidad. Algunas personas pueden albergar culpabilidad en su interior durante muchos años y no pueden o no quieren reconocerla: quizá empleen la ira como una máscara para su culpabilidad. Además, existen algunas familias en las que todos sus miembros están permanentemente enfadados, en estos casos la ira se usa como una máscara para ocultar otras emociones como culpabilidad, miedo, disgusto por sentirse controlado, debilidad o complejo de inferioridad. Cuando pasa esto, es importante comprender la situación ya que no es necesario tratar la ira sino la condición psicológica y emocional que hay detrás.

En algunos casos, la ira puede afectar a órganos distintos del Hígado, en especial al Estómago. Esto se puede deber al estancamiento de Qi de Hígado que invade el Estómago. Ocurrirá con más frecuencia si la persona se enfada a la hora de comer, lo que puede suceder cuando las comidas familiares “se utilizan” para las broncas. También sucede cuando existe debilidad prexistente del Estómago, en cuyo caso la ira puede afectar sólo al Estómago, incluso sin afectar al Hígado. Si la persona se enfada con regularidad una o dos horas después de las comidas, la ira afectará más al Intestino que al Estómago. Por ejemplo, cuando la persona vuelve a un trabajo causante de estrés y frustración después de comer. Aquí el estancamiento de del Qi de Hígado invade el Intestino y causa dolor abdominal, distensión y alternancia entre estreñimiento y diarrea.

Por último la ira también afecta, como todas las emociones, al Corazón. Si tenemos en cuenta los Cinco Elementos, el Hígado es la madre del Corazón y el Fuego de Hígado es transmitido con frecuencia al Corazón y eleva el Fuego de Corazón. La ira hace que el Corazón se llene de sangre. Con el tiempo, esto conduce a Calor en la Sangre que afecta al Corazón, y por tanto, a la Mente. La ira afecta al Corazón en particular cuando la persona está expuesta a un exceso de trabajo o prisa. Así, la ira puede causar estancamiento de Qi de Hígado o elevación de Yang de Hígado. Cuando se aconseja al paciente hacer frente a la ira, debe tenerse en cuenta que si la ira ha producido estancamiento de Qi de Hígado, puede ser útil expresarla. Sin embargo, si la ira ha dado lugar a elevación del Yang de Hígado, no suele ser útil expresarla ya que puede hacer que se eleve aún más el Yang de Hígado.

Entre todas las emociones humanas, la ira es la más fácil de provocar pero la más difícil de controlar” Cheng Hao (1032-1085). El estancamiento del Qi no se debe siempre a la ira, y por tanto, puede afectar a órganos distintos del Hígado; en los problemas emocionales, el estancamiento de Qi puede afectar en especial a los Pulmones, Corazón y Bazo. La preocupación, la tristeza, el duelo y la culpabilidad pueden causar estancamiento de Qi en los Pulmones y/o el Corazón.

Para diferenciar si el estancamiento de Qi se debe al Hígado o a otro órgano, a parte de la diferencia de los síntomas, el pulso es un factor diagnóstico importante. De modo general, si existe estancamiento de Qi de Hígado el pulso va a ser de Cuerda en todas las posiciones. Si se debe a estancamiento de otro órgano, el pulso sólo será de cuerda en la posición de ese órgano; además, puede ser Tenso y no de Cuerda. Por ejemplo, en el estancamiento de Qi de Pulmón, el pulso de Pulmón es con frecuencia ligeramente Tenso (el pulso de Pulmón se siente relativamente blando en condiciones normales y sólo necesita un cambio pequeño para convertirse en “Tenso”). Puntos utilizados en la ira:

  • 3H Taichong (descenso del Yang de Hígado, refuerza y armoniza Hígado y Vesícula Biliar)
  • 20 VB Fengchi (dispersión del viento, refrigeración del calor)
  • 19 DM Houding (regulación del Qi hepático)
  • 13 VB Benshen (apoyo y regulación del yin Hepático, dispersa el viento)
  • 7C Shenmen (calma la mente, descenso del yang. Tranquiliza el espíritu y la mente mediante el equilibrio vago-simpático)

La definición según la RAE (del latín lubilum):

  1. m. Viva alegría y especialmente la que se manifiesta con signos exteriores.

Un estado normal de júbilo, alegría, es un estado mental beneficioso que favorece el funcionamiento suave de los Órganos Internos y las facultades mentales. El capítulo 39 de las Preguntas sencillas dice: “El júbilo proporciona paz y relajación de la Mente, benificia el Qi Nutritivo y Defensivo, y hace que el Qi se relaje y se frene”. Por otra parte, el capítulo 2 dice: “El Corazón… controla el júbilo, el júbilo lesiona el Corazón, el miedo contrarresta el júbilo”.

Lo que se entiende por “júbilo” como causa de enfermedad es un estado de excitación excesiva y ansia que puede lesionar el Corazón. Eso sucede en personas que viven en un estado de estimulación mental continua o de excitación excesiva. El “deseo” o ansia desmesurada es considerada una emoción negativa para las tres filosofías chinas principales: taoísmo, confucionismo y budismo. El deseo agita el Fuego Ministerial, que sobre estimula la Mente. El ansia es una causa emocional de enfermedad.

En el capítulo 8 de las Preguntas sencillas dice: “El júbilo dispersa el Corazón y lo priva de su residencia”. El júbilo aumenta el tamaño del Corazón. Eso conduce a estimulación excesiva del Corazón que con el tiempo puede originar síntomas y signos de origen cardiaco. Las manifestaciones principales pueden ser palpitaciones, excitabilidad excesiva, insomnio, inquietud, verborrea y punta Roja en la lengua. El pulso es en los casos típicos lento (al contrario de lo que se pueda pensar, porque dilata el corazón y frena la circulación, frena el Qi y provoca deficiencia del Qi de corazón), ligeramente Desbordante pero Vacío en la posición distal izquierda.

El júbilo de causa súbita también es causa de enfermedad. Por ejemplo, cuando se reciben buenas noticias inesperadas en determinada persona desencadena una crisis de jaqueca. En estos casos de júbilo súbito y excitación, el Corazón se dilata y se frena, con lo que el pulso será Lento y ligeramente Desbordante pero Vacío. Otro ejemplo de júbilo como causa de enfermedad es el de la carcajada súbita que desencadena un ataque cardiaco. Con este ejemplo también se confirma la relación existente entre el Corazón y la risa. Puntos utilizados en el júbilo como causa de enfermedad:

  • 7C Shenmen (calma la mente)
  • 7PC Daling (refrigeración y sedación: elimina o refresca calor-fuego del corazón, eliminación de presión en el pecho)
  • 19 Dm Houling (regulación del Qi hepático)
  • 15 RM Juiwei (refuerzo de Hígado, corazón y bazo)

PREOCUPACIÓN

Acción y efecto de preocupar o preocuparse (Del lat. praeoccupāre). 3. tr. Dicho de algo que ha ocurrido o va a ocurrir: Producir intranquilidad, temor, angustia o inquietud. U. t. c. prnl.

La preocupación es una de las causas emocionales de enfermedad más común en nuestra sociedad. Los cambios sociales tan rápidos y radicales ocurridos en las sociedades occidentales durante las décadas pasadas han creado un clima de tal inseguridad en todas las esferas de la vida que muy pocas personas son inmunes a la preocupación. Por otro lado, existen personas con una desarmonía prexistente de los órganos internos que les hace más susceptibles o predisponentes a la preocupación incluso por incidentes menores de la vida. Muchas personas tienen un aspecto muy tenso y se preocupan con frecuencia. El interrogatorio exhaustivo sobre el trabajo y la vida familiar no suele descubrir nada. Simplemente se preocupan de forma excesiva por actividades banales de la vida diaria y tienden a hacerlo todo con prisas, como si les faltase tiempo. Esto se debe a una debilidad constitucional del Bazo, Corazón o los Pulmones, aislados o en combinación.

La preocupación produce nudos en el Qi, lo que significa que causa estancamiento del Qi y afecta tanto a los Pulmones como al Bazo; a los Pulmones porque cuando la persona está preocupada su respiración es superficial, y al Bazo porque ese órgano es responsable del pensamiento y las ideas. La preocupación es la contrapartida patológica de la capacidad del Bazo para la concentración y el enfoque. En el capítulo 8 del Eje espiritual dice: “En el caso del Bazo, la preocupación excesiva lesiona el intelecto Yi”.

En muchos casos, la preocupación puede afectar también al Hígado directamente causando estancamiento de Qi de Hígado o elevando el Yang de Hígado. En ambos casos, cuando la preocupación afecta al Hígado, se manifiesta en los músculos de los hombros y causa rigidez y dolor del trapecio. Los signos y síntomas causados por la preocupación varían según si afecta a los Pulmones o al Bazo. Si afecta a los Pulmones causará una sensación de incomodidad en el tórax, disnea ligera, tensión de los hombros, a veces tos seca y una complexión pálida.

La posición distal derecha profunda del pulso (correspondiente a los Pulmones) puede revelar un pulso ligeramente Tenso o de Cuerda, lo que indica la acción causante de nudos de la preocupación sobre el Qi. En condiciones normales el pulso en la posición de Pulmón debe sentirse relativamente blando en relación con las otras posiciones del pulso. Si la preocupación afecta al Bazo puede causar falta de apetito, molestia epigástrica ligera, algún dolor y distensión del abdomen, cansancio y una complexión pálida. La posición media derecha profunda se sentirá ligeramente Tensa pero Débil. Si la preocupación afecta también al Estómago (como sucede cuando nos preocupamos en a las horas de las comidas), el pulso en posición de Bazo puede ser Tenso pero Vacío.

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Estas situaciones son de urgencia médica, con lo cual se recomienda a las personas que las sufren que acudan rápidamente al hospital. Pueden tratarse si se eliminan las causas que las han provocado, pero con riesgo de que re-aparezcan al cabo de un tiempo. Cuando hay cirrosis es fundamental eliminar completamente el consumo de alcohol y de tabaco, ya que con estas sustancias el proceso de la cirrosis se acelera. Si esta situación se mantiene en el tiempo puede dar lugar a la aparición de un carcinoma hepatocelular (cáncer de hígado).

El equilibrio del cuerpo humano es tan frágil que un pequeño problema puede causar que todo el cuerpo llegue a su fin. El cuerpo humano está construido de tal manera que combate los problemas y con un poco de ayuda puede llegar a curarse a sí mismo rápidamente. La cirrosis es una de las enfermedades más alarmantes y degenerativas del hígado. El daño causado por lo general no es reparable y conduce a una cascada de otros problemas, enfermedades e infecciones. Sin embargo el hígado es conocido por ser uno de los órganos más regenerativos del cuerpo humano. Así que, si algo hace que se degenere, significa que hay una causa por la cual preocuparse y un punto del que no se puede volver. No hay cura conocida para la cirrosis, pero hay formas y medios para prevenir esta enfermedad y mantenerla bajo control.

Mientras que muchas personas se someten a tratamiento alopático para asegurar la buena salud, los remedios caseros complementan las medicinas y tratamiento. Los remedios caseros también ayudan a asegurar un alivio más rápido. La cirrosis causa daño a los tejidos del hígado, lo que significa que el tejido hepático se sustituye por tejido de la cicatriz o tejido dañado, y como resultado, el hígado deja de funcionar normalmente. Como el hígado y el cuerpo intentan reparar el tejido dañado, se da paso a la formación de nódulos en el cuerpo que son regenerativos. Todo esto conduce al hecho de que el hígado pierde su capacidad para funcionar normalmente y altera las funciones del cuerpo.

Los remedios caseros aseguran que uno puede mantener la propagación de la cirrosis en jaque ya que no hay forma de revertir los efectos de las enfermedades después de su aparición. Toma semillas de papaya y aplástalas de manera adecuada para extraer el jugo. Ahora, toma una cucharada de jugo de semillas de papaya y mezcla con dos cucharadas de jugo de limón, bebe el jugo mezclado dos veces al día para mejorar el funcionamiento del hígado.

Toma dos tazas de agua y añádeles dos cucharas llenas de yogur natural y 2 cucharadas de semillas de comino en polvo. Añadir sal marina al gusto. Básicamente, la idea es hacer suero de leche y tomarlo dos veces al día. Es útil para mantener niveles saludables de bacterias en el cuerpo, aliviar dolores de estómago y ayudar a la digestión. Toma un vaso de agua, exprime un limón en ella y añade un poco de sal marina también. Debes tomarlo 3 veces al día. Evita el azúcar, ya que es difícil de digerir y no es fácil de procesar para el hígados ya afectado por cirrosis. Esta mezcla trae alivio del problema de estómago y ayuda a la digestión. El limón es bueno para la digestión y también funciona como un laxante natural.

Las zanahorias son ricas en beta caroteno y la espinaca es una rica fuente de hierro. Lava algunas zanahorias y una cantidad considerable de hojas de espinaca. Machaca o muele y mezcla hasta lograr una pasta fina. Cuela la mezcla con un colador fino y bebe este jugo para obtener algo de alivio de los síntomas de la cirrosis hepática y cuidar de tu hígado, al mismo tiempo podrás proporcionar los nutrientes vitales para el cuerpo. El vinagre de manzana es bueno ya que ayuda a mejorar el metabolismo de las grasas. También funciona como un buen agente desintoxicante para el hígado. Toma un vaso de agua y añádele una cucharada de vinagre de sidra de manzana y una cucharadita de miel. Bebe esta mezcla, 3 veces al día para conseguir un hígado sano.

Los hogares de la India están llenos de encurtidos y conservas de todo tipo. Estos pueden ser acreditados a sus propiedades para la salud y la capacidad para mantener el cuerpo sano por dentro y por fuera. La grosella espinosa india o amla como se le conoce comúnmente para la mayoría de nosotros, es un ingrediente increíble para mantener el daño hepático en jaque. Como el amla es una fuente rica de vitamina C, su consumo mantiene la función hepática correctamente. Se puede consumir el amla en su forma conservada. Otra forma es la de deshacerse de la semilla en el centro de la fruta y rallarlo. Come esta grosella rallada con la ensalada o cuajada. Si es posible, mastícala un poco para liberar el jugo en la boca y asimilar la vitamina C más rápido en el cuerpo.

Esta es beneficiosa para la piel y los órganos internos, la cúrcuma es una rica fuente de anti-sépticos, con propiedades anti-bacterianas, anti-hongos, y antioxidantes. La cúrcuma puede hacer maravillas para nuestro hígado y tratar la cirrosis hepática. Hay muchas maneras sencillas para consumir la cúrcuma, mientras que la más común es su uso en nuestra cocina diaria. Alternativamente, podemos usar la antigua receta de nuestras madres y abuelas que consiste en agregar una cucharada de cúrcuma en un vaso de leche caliente y agregar un poco de miel a la misma. Esta también una gran manera de consumirla. La cúrcuma se encarga del hígado y mantiene los radicales libres del cuerpo antes de que puedan causar cualquier daño o perjuicio.

Las semillas de lino han surgido en los últimos tiempos como un participante final de la carrera de beneficios para la salud. Las semillas de lino podrían no beneficiar directamente la condición de la cirrosis hepática, pero sí ayudar a reducir la carga sobre el hígado que ya está sufriendo. Las semillas de lino son ricas en fitonutrientes y estos fitonutrientes ayudan a prevenir el exceso no deseado de las hormonas circulantes en la sangre. Hay muchas maneras de comer las semillas de lino. Se pueden añadir a las ensaladas y sándwiches después de asarlas un poco y alternativamente muchas personas las están utilizando en batidos y smoothies sobre una base diaria. También se pueden comer simplemente asadas y recibir directamente un poco de estas semillas todos los días, temprano en la mañana con el estómago vacío para obtener mejores resultados.

Comer frutas frescas es una manera maravillosa de permanecer en buena salud y mantener tu cuerpo sano por dentro. La papaya es un buen remedio casero para la cirrosis hepática. La mejor manera de preparar la papaya para obtener beneficios directos para el hígado es el consumo de jugo de papaya. Toma dos cucharadas de este jugo y añade una o media cucharadita de jugo de limón fresco y bebe esto todos los días. Si es posible, hazlo 3 o 4 veces al día para mejores resultados. Estas son sólo algunas de las causas de la cirrosis hepática y no son exhaustivas. Dependiendo de los factores de estilo de vida y el medio ambiente, podría haber muchas otras razones para la enfermedad.

  • La causa más común y conocida de la cirrosis es el consumo excesivo de alcohol. El alcohol parece bloquear el metabolismo normal de grasa, proteínas y carbohidratos. Esto conduce a que el hígado produzca tejidos de cicatrizados.
  • En algunos casos, la hepatitis también conduce a la cirrosis. La hepatitis conduce a la acumulación de grasa en el hígado y, como resultado los tejidos se cicatrizan. Otras causas de este tipo de daños en el hígado también pueden ser la obesidad, diabetes, y enfermedades de las arterias coronarias.
  • Si el conducto biliar en la persona se ve afectado, puede causar daños secundarios en el hígado que conducen a la cirrosis.

La enfermedad crónica del hígado se caracteriza por la destrucción gradual del tejido del hígado con el paso del tiempo. Entre las distintas enfermedades que conforman esta categoría se incluyen las siguientes:

  • Cirrosis hepática.
  • Fibrosis hepática.

Según el Instituto Nacional de la Diabetes y de las Enfermedades Digestivas y del Riñón (National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, su sigla en inglés es NIDDK), la cirrosis es la 12ma causa principal de muerte en Estados Unidos. Debido al daño crónico del hígado, el tejido cicatrizante reemplaza lentamente al tejido del hígado de funcionamiento normal, lo que causa la disminución progresiva del flujo sanguíneo que atraviesa el órgano. A medida que se pierde el tejido normal del hígado, los nutrientes, las hormonas, las drogas y las sustancias tóxicas no son procesados eficientemente por el hígado. Además, se inhibe la producción de proteínas y de otras sustancias producidas por el hígado.

Los síntomas de la cirrosis varían según la severidad de la condición. La cirrosis leve puede no mostrar ningún síntoma. A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la cirrosis. Sin embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir los siguientes:

  • Función nerviosa anormal.
  • Ascitis: acumulación de fluido en la cavidad abdominal.
  • Agrandamiento de mamas en el hombre.
  • Toser o vomitar sangre.
  • Dedos rizados (contractura de Dupuytren de las palmas).
  • Cálculos en la vesícula biliar.
  • Caída del cabello.
  • Comezón.
  • Ictericia: color amarillo de la piel y de los ojos.
  • Insuficiencia renal.
  • Encefalopatía hepática.
  • Pérdida de masa muscular.
  • Poco apetito.
  • Hipertensión portal.
  • Enrojecimiento de las palmas.
  • Agrandamiento de las glándulas salivales de las mejillas.
  • Disminución del tamaño testicular.
  • Venas en forma de araña en la piel.
  • Debilidad.
  • Pérdida de peso.

Los síntomas de la cirrosis pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos. Consulte siempre a su médico para el diagnóstico. La causa más común de la cirrosis es el abuso de alcohol. Otras causas pueden incluir las siguientes:

  • Hepatitis y otros tipos de virus.
  • Uso de determinadas drogas.
  • Exposición a sustancias químicas.
  • Obstrucción del conducto biliar.
  • Enfermedades autoinmunológicas.
  • Obstrucción del flujo de salida de la sangre del hígado (por ejemplo, síndrome Budd-Chiari).
  • Alteraciones del corazón y de los vasos sanguíneos.
  • Deficiencia de alfa1-antitripsina.
  • Altos niveles de galactosa en la sangre.
  • Altos niveles de tirosina en la sangre al momento de nacer.
  • Enfermedad por almacenamiento de glucógeno.
  • Fibrosis quística.
  • Diabetes.
  • Desnutrición.
  • Acumulación hereditaria de exceso de cobre (enfermedad de Wilson) o de hierro (hemocromatosis).

Además del examen físico y la historia médica completa, los procedimientos de diagnóstico para la cirrosis pueden incluir los siguientes:

  • Exámenes de laboratorio.
  • Exámenes de la función del hígado - serie de exámenes de sangre especiales que pueden determinar si el hígado funciona correctamente.
  • Biopsia del hígado - procedimiento en el que se toman muestras de tejido del hígado (con aguja o durante una operación) para examinarlas con un microscopio.
  • Colangiografía - examen de rayos X de los conductos biliares mediante una tintura de contraste intravenosa (su sigla en inglés es IV).
  • Tomografía computarizada (También llamada escáner CT o CAT.) - este procedimiento de diagnóstico por imagen utiliza una combinación de tecnologías de rayos X y computadoras para obtener imágenes transversales (a menudo llamadas "rebanadas") del cuerpo, tanto horizontales como verticales. Una tomografía computarizada muestra imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo, incluidos los huesos, los músculos, el tejido graso y los órganos. La tomografía computarizada muestra más detalles que los rayos X regulares.
  • Ecografía (También llamada sonografía.) - técnica de diagnóstico por imágenes que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia y una computadora para crear imágenes de vasos sanguíneos, tejidos y órganos. Las ecografías se usan para visualizar los órganos internos del abdomen como hígado, bazo y riñones, y para evaluar el flujo sanguíneo de varios vasos.

El tratamiento específico para la cirrosis será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

  • Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
  • Qué tan avanzada está la enfermedad.
  • Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
  • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
  • Su opinión o preferencia.

La cirrosis es una enfermedad del hígado progresiva y el daño hecho al hígado es irreversible. Sin embargo, una correcta nutrición, evitar ciertas toxinas (como el alcohol), tomar suplementos vitamínicos y el manejo adecuado de las complicaciones de la cirrosis suelen demorar o detener un mayor daño del hígado. En los casos severos de cirrosis, se puede evaluar la posibilidad de un trasplante de hígado.

La fibrosis es el crecimiento de tejido cicatrizante como resultado de una infección, inflamación, lesión o incluso de la curación. El crecimiento excesivo de tejido cicatrizante puede afectar prácticamente a cualquier órgano. La fibrosis en el hígado puede inhibir el correcto funcionamiento del órgano. Con frecuencia la fibrosis hepática es el resultado de la cirrosis. Haz click aquí para ir a la página de
Recursos en la Red de Las Enfermedades del Hígado, la Bilis y el Páncreas

La cirrosis es una enfermedad de carácter crónico que afecta al funcionamiento normal del hígado. La causa más frecuente es un excesivo consumo de alcohol. Entre los síntomas más característicos destacan el dolor abdominal, acumulación de líquidos en las piernas, fatiga y problemas de concentración. El diagnóstico puede incluir análisis de sangre, exploración física y biopsia.

  1. Elena Pereira Jiménez DUE. Interclinik
  2. Ana Hermosín Alcalde DUE. Centro de diálisis Diaverum (Cartaya).
  3. Irene Calviño García. Grado de Enfermería. Clínica Los Naranjos Huelva

Al tratarse de una enfermedad crónica, se hará imprescindible cambiar los hábitos de vida y administrar la medicación adecuada a los síntomas que lleva consigo la cirrosis. En cuanto a los cuidados de Enfermería, será prioritario concienciar al paciente y a sus familiares del carácter crónico de la enfermedad. Además, se vigilaran los síntomas para actuar ante ellos en caso de complicación, ya sea con medicamentos o prestando el apoyo anímico necesario. Palabras claves: hígado, alcoholismo, hepatitis b, hepatitis c, vías biliares.

Introducción La cirrosis es una enfermedad crónica del hígado, que consiste en un incremento del tejido fibroso y en la aparición de nódulos, con alteración de la estructura normal del órgano. Es la consecuencia final de diversas causas que han ido lesionando el hígado durante mucho tiempo. El origen más frecuente en España, y en la mayoría de los países de nuestro entorno, es el consumo excesivo de alcohol, pero hay otras causas importantes que se explican más adelante.

La destrucción de la estructura normal y la disminución de células hepáticas conllevan un deterioro en el funcionamiento normal del órgano. El hígado interviene de forma importante en la digestión de los alimentos, pero además es la pieza fundamental en el metabolismo de los medicamentos y en la síntesis de proteínas, entre ellas las que intervienen en los fenómenos de coagulación de la sangre. La cirrosis es una enfermedad grave, aunque el pronóstico individual depende de la fase de su evolución en la que se realice el diagnóstico. Los enfermos con cirrosis “compensada” (sin complicaciones graves) tienen una probabilidad del 50% de seguir vivos a los 10 años, pero los enfermos “descompensados” tienen una mortalidad del 70% al cabo de 3 años. En todo caso, el pronóstico empeora si la cirrosis es alcohólica y el enfermo sigue bebiendo.

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Respuesta a su pregunta de Salud Título: Hepatopatía congestiva o cirrosis cardiaca.

Pregunta (formulada el 20 de Marzo del 2011): Tratamiento de la hepatopatía congestiva o cirrosis cardiaca

No hay estudios prospectivos realizados al día de hoy para evaluar el tratamiento médico de la cirrosis cardíaca.
Debido a que no hay datos que sugieran que la presencia de cirrosis cardíaca empeora la mortalidad o la morbilidad, el tratamiento va dirigido a la causa subyacente, aumento de la presión cardíaca derecha y la congestión venosa hepática.

* El inicio del tratamiento en un entorno hospitalario, tanto para descartar la cardiopatía isquémica y para la administración de diuréticos IV.
* En la mayoría de los casos, la diuresis es la piedra angular de la terapia médica inicial para el alivio sintomático.

* Una vez que el paciente está euvolémico (euvolemia es el estado de normalidad en el volumen de líquidos corporales), beta-bloqueadores y los inhibidores ACE (inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina ) se deberian agregar si la causa subyacente es la disfunción ventricular izquierda.
* La espironolactona se debe considerar, especialmente si hay una fase 3 o 4 de la clasificación NYHA (New York Heart Association) de insuficiencia cardíaca.

El tratamiento definitivo de la cirrosis cardíaca a veces requiere una intervención quirúrgica, sobre todo cuando la lesión estructural subyacente o anatómica sigue siendo sintomática a pesar del tratamiento médico máximo. Ejemplos de intervención quirúrgica son los siguientes:

* La cirugía coronaria o angioplastia coronaria transluminal percutánea para la cardiopatía isquémica
* Reparación de la válvula tricúspide o la sustitución de la insuficiencia tricúspide o estenosis tricúspide

* Pericardiectomía (decorticación cardíaca) de la pericarditis constrictiva
* La derivación peritoneovenosa no esta indicada para tratar la ascitis cardíaca

* Derivación portosistémica intrahepática transyugular (TIPS). La derivación portosistémica intrahepática transyugular esta generalmente contraindicada debido al riesgo de descompensación aguda en el lado derecho por retorno venoso aumentado. Fava M, Meneses L, Loyola S, Castro P y Barahona F. en el 2007 informaron del uso de un procedimiento de TIPS en un paciente con cirrosis cardiaca después de trasplante de corazón que resultó con éxito

* El trasplante cardíaco se puede considerar en fase terminal de miocardiopatía. La presencia de cirrosis cardíaca con fibrosis hepática significativa se considera una contraindicación para el trasplante.

Aunque los criterios estándar de trasplante se aplican, varias advertencias deben ser consideradas. En primer lugar, la insuficiencia cardiaca derecha puede estar acompañada de hipertensión pulmonar significativa, lo que puede requerir trasplante combinado de corazón y pulmón.

En segundo lugar, la función hepática sintética puede verse afectada, dando lugar a complicaciones hemorrágicas asociadas con el trasplante. Sin embargo, un estudio sobre la reversibilidad de la cirrosis cardíaca en pacientes sometidos a trasplante de corazón demostró que mejoró significativamente la función sintética en el plazo de 3 meses después de transplante

La restricción de sodio es un componente fundamental de la gestión a largo plazo. El objetivo de la ingesta de sodio debe de ser inferior a 2 g / d. Un programa de ejercicio sensato es apropiado para la mayoría de los pacientes con cirrosis cardiaca después de un control médico de su insuficiencia cardíaca subyacente.

Con pocas excepciones (por ejemplo, infarto agudo de miocardio del ventrículo derecho), la diuresis es la piedra angular de la gestión inicial de la cirrosis cardíaca. Como la cirrosis cardiaca es una complicación directa de la elevación de la presión venosa central, una diuresis eficaz debería mejorar las alteraciones hepáticas. La falta de mejoría debe motivar la búsqueda de enfermedad hepática primaria.

Más allá de los diuréticos, el tratamiento médico debe estar dirigido a tratar la insuficiencia cardíaca subyacente y la corrección de la causa de la elevación de la presión cardíaca derecha. El tratamiento inicial de la cirrosis cardíaca por lo general requiere un diurético de asa (por ejemplo, furosemida). La espironolactona puede proporcionar la diuresis adicional a través de sus efectos antagonistas de la aldosterona.

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Un estudio realizado en la Virginia Commonwealth University Medical Center, de Estados Unidos, presentado durante el congreso DDW-2009 muestra qué pasó en el estado del hígado en los pacientes después de cinco años de la cura de la hepatitis C con el tratamiento realizado utilizando interferón y ribavirina. Los resultados del estudio muestran que aquellos pacientes que responden al tratamiento consiguiendo la cura de la enfermedad logran mejorías impresionantes en el estado del hígado, incluso la desaparición de la cirrosis, según explica el Dr. Richard Sterling, uno de los coordinadores del estudio.

Fueron incluidos en el estudio pacientes atendidos en el hospital desde el año de 1991 comparando el resultado de las biopsias realizadas cuando diagnosticados, con el resultado de biopsias realizadas años después. Un grupo de 230 pacientes fue acompañado durante cinco años, entre esos pacientes 41 se recusaron a recibir el tratamiento y 189 fueron tratados con interferón, pero no consiguieron respuesta con el tratamiento, permaneciendo infectados.

Un segundo grupo era formado por 102 pacientes que lograron la cura de la enfermedad (respuesta sostenida) con el tratamiento utilizando el interferón. Entre los que consiguieron la cura de la enfermedad la biopsia inicial mostraba que 29% presentaban fibrosis portal, 52% presentaban fibrosis en puentes y, 19% se encontraban con cirrosis. Al se comparar el resultado de las biopsias realizadas cinco años antes con el estadio actual del hígado en el grupo que no obtuvo la cura con la biopsia de los pacientes que no aceptaron el tratamiento fue observado que no existía ninguna diferencia significante con relación a la progresión de la enfermedad, demostrando que el tratamiento fracasado no producía ningún beneficio con relación a la inflamación o al grado de fibrosis o cirrosis.

Cuando comparadas biopsias realizadas antes del tratamiento con las realizadas cinco años después de obtener la cura en los 102 pacientes del segundo grupo fue observada una reducción significante en el grado de fibrosis: Concluyen los investigadores que los pacientes que logran la cura de la enfermedad utilizando el interferón convencional o el interferón pegilado, con o sin ribavirina, obtiene excelentes beneficios en el daño hepático.

Con lo pasar de los años es emocionante verificar los beneficios que logra el paciente que cura la hepatitis C, comprobando por diversos estudios que el hígado posee un formidable poder de recuperación. Alerto para tener en cuenta que el hígado consigue se regenerar si no existen otros factores que permanezcan afectando su funcionamiento, esto es, si el paciente solamente ésta infectado con a hepatitis C y logra curar la enfermedad el hígado va a se regenerar lentamente, pero si existen otras enfermedades o condiciones que continúan a atacar el hígado, entonces el daño hepático va a continuar progresando.

Hago el alerta porque es muy común que individuos que curan la hepatitis C me preguntan se pueden volver a ingerir bebidas alcohólicas, llevando como respuesta de mi parte que cada uno es dueño de su libre arbitrio y se suicida con el veneno que quiera, explicando a continuación que él logró eliminar el virus de la hepatitis, pero que eso no significa que el hígado quedó automáticamente libre de cualquier daño o deterioro. Los datos de esta investigación muestran que es posible regenerar el hígado, pero que se trata de un proceso lento, demorado, que en mucho va a depender de como el propio paciente ayuda para que esa regeneración pueda acontecer. ¡Nunca olviden qué alcohol, peso arriba del normal, diabetes, presión alta, otras hepatitis, HIV/SIDA, vida sedentaria, estrés, etc. etc., también afectan el hígado!
No es posible una comparación exacta con la escala Metavir, pero aproximadamente una fibrosis portal podría se situar como una fibrosis F1 y una fibrosis en puentes podría se situar aproximadamente como una fibrosis F2 ó F3.

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Existen tratamientos para la mayoría de los pacientes con cáncer del estómago. Se emplea dos clases de tratamiento: -Cirugía (extracción del cáncer en una operación)

-Quimioterapia (uso de medicamentos para eliminar las células cancerosas). La radioterapia y la terapia biológica se están evaluando en ensayos clínicos.

La cirugía es un tratamiento común para todas las etapas del cáncer del estómago. El médico puede eliminar el cáncer empleando uno de los siguientes procedimientos: En una gastrectomía subtotal se extrae la parte del estómago que contiene cáncer y parte de otros tejidos y órganos que están cerca del tumor. También se extraen ganglios linfáticos cercanos (disección de ganglios linfáticos). El bazo (un órgano en el abdomen superior que filtra la sangre y extrae glóbulos viejos) puede extraerse si fuera necesario.

En una gastrectomía total se extrae todo el estómago y partes del esófago, el intestino delgado y otros tejidos cercanos al tumor. El bazo se extrae en algunos casos. También se extrae los ganglios linfáticos cercanos (disección de ganglios linfáticos). El esófago se conecta al intestino delgado para que el paciente pueda continuar comiendo y tragando. Si sólo se extrae parte del estómago, el paciente podrá seguir comiendo de una manera bastante normal. Si se extirpa todo el estómago, es posible que el paciente necesite ingerir comidas pequeñas y frecuentes y alimentos que contengan poca azúcar y mucha grasa y proteína. La mayoría de los pacientes pueden ajustarse a este nuevo régimen alimenticio.

La quimioterapia consiste en el uso de medicamentos para eliminar células cancerosas. La quimioterapia se puede tomar en forma de píldoras o introducirse en el cuerpo con una aguja en una vena o músculo. La quimioterapia se denomina un tratamiento sistémico debido a que el medicamento se introduce al torrente sanguíneo, viaja a través del cuerpo y puede eliminar células cancerosas fuera del estómago. El tratamiento que se administra después de la cirugía, cuando no se puede ver células cancerosas, se llama terapia adyuvante. La terapia adyuvante para el cáncer del estómago está siendo evaluada en ensayos clínicos.

La radioterapia consiste en el uso de rayos X de alta energía para eliminar células cancerosas y reducir tumores. La radiación puede provenir de una máquina fuera del cuerpo (radioterapia externa) o de materiales que producen radiación (radioisótopos) introducidos a través de tubos plásticos delgados al área donde se encuentran las células cancerosas (radioterapia interna). La terapia biológica trata de que el mismo cuerpo combata el cáncer. Emplea materiales hechos por el cuerpo o elaborados en un laboratorio para estimular, dirigir o restaurar las defensas naturales del cuerpo contra la enfermedad. La terapia biológica también se conoce como terapia modificadora de la respuesta biológica (BRM) o inmunoterapia.

El tratamiento para cáncer del estómago dependerá de la etapa de la enfermedad, la parte del estómago dónde se encuentra el cáncer y la salud general del paciente. El paciente podría tomar en cuenta el tratamiento estándar debido a su eficacia en pacientes en estudios anteriores o podría optar por participar en un ensayo clínico. Muchos pacientes con cáncer gástrico no se curan con terapia estándar y algunos tratamientos estándar podrían tener más efectos secundarios de los deseados. Por estas razones, los ensayos clínicos están diseñados para encontrar mejores maneras de tratar a los pacientes con cáncer y se basan en la información más actualizada.

El tratamiento podría ser cualquiera de los siguientes: 1. Cirugía para extraer parte del estómago (gastrectomía subtotal).

2. Cirugía para extraer el estómago entero y parte de los tejidos que lo rodean (gastrectomía total). Los ganglios linfáticos alrededor del estómago también pueden extraerse durante la cirugía (disección de ganglios linfáticos).

El tratamiento podría ser cualquiera de los siguientes: 1. Cirugía para extraer parte del estómago (gastrectomía subtotal) con extracción de los ganglios linfáticos asociados (linfadenotomia)

2. Cirugía para extraer el estómago entero y parte de los tejidos que lo rodean (gastrectomía total). Se podría extraer los ganglios linfáticos adyacentes (linfadenotomia).

-Cáncer Gástrico - Etapa II: El tratamiento podría ser cualquiera de los siguientes:

1. Cirugía para extraer parte del estómago (gastrectomía subtotal). 2. Cirugía para extraer el estómago entero y parte del tejido que lo rodea (gastrectomía total).

3. Un ensayo clínico de cirugía seguido de radioterapia adyuvante, quimioterapia o ambas. También se pueden extraer los ganglios linfáticos alrededor del estómago (disección de ganglios linfáticos).

-Cáncer Gástrico - Etapa III: El tratamiento podría ser cualquiera de los siguientes:

1. Cirugía para extraer el estómago entero y parte del tejido que lo rodea (gastrectomía total). Los ganglios linfáticos también pueden ser extraídos. 2. Un ensayo clínico de cirugía seguida de radioterapia adyuvante, quimioterapia o ambas.

3. Un ensayo clínico de quimioterapia con radioterapia o sin ella. -Cáncer Gástrico - Etapa IV:

El tratamiento podría ser cualquiera de los siguientes: 1. Cirugía para aliviar los síntomas, reducir hemorragias o para extraer un tumor que está bloqueando el estómago.

2. Quimioterapia para aliviar los síntomas. -Cáncer Gástrico - Recurrente:

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Edema de la anemia. La anemia, como factor aislado, puede provocar edema cuando el hematocrito desciende a menos del 20%. En esta situación hay vasoconstricción arteriolar y reducción del flujo plasmático renal, que ocasionan disminución de la filtración glomerular. Esta última conduce al aumento de la reabsorción renal de agua y sodio, y al edema. Es común que factores como la hipoproteinemia y la insuficiencia cardiaca estén presentes y coparticipen en el origen del edema. Edema idiopático. A pesar de no ser tan raro como parecería, el edema idiopático obviamente no tiene una fisiopatología clara. Son muchas las teorías:

Ø Permeabilidad capilar aumentada. Ø Exceso de hormona antidiurética.

Ø Deficiencia muscular de la pared venosa. Ø Deficiencia de inervación motriz vascular

- AGENTE: Alcohol que es de características químicas. Otros agentes pueden ser hepatitis B, C y D, enfermedades auto inmunes. enfermedades hereditarias y obstrucción biliar crónica que son de características biológicas · SEXO: afecta mas hombres que a mujeres

· COSTUMBRES: hábitos diarios de alcoholismo y promiscuidad · CARACTERÍSTICAS QUE LO HACEN SUCEPTIBLE: sea o no alcohólicas o desnutrido, contacto con sustancias químicas como el tetracloruro de carbono, naftaleno clorado, arsénico, fósforo y esquistosomiasis infecciosa.

- TOXICA: es la primera causa de cirrosis hepática por el consumo de alcohol en un exceso de un 50% aproximadamente. - VIRAL: la segunda causa de la cirrosis hepática crónica es producida por los virus del VHB, VHD, y VHC, la hepatitis auto inmune es una enfermedad que se presenta cuando las células inmunológicas atacan los hepatocitos produciendo inflamación crónica y posteriormente cirrosis.

- ANTIGENICIDAD: la tercera causa son las determinadas condiciones hereditarias que pueden causar daños permanentes del hígado cuando cursan una acumulación excesiva de metales. · FISICOS: exceso en consumo de alcohol

· BIOLÓGICOS: enfermedades auto inmunes VHB, VHD y VHC · SOCIALES: disminución en el factor económico y discriminación social

· MENTALES: pacientes con síndrome de alcoholismo · RECURSOS EN SALUD: auto formulación

La zona más afectada del hígado comprende los espacios porta y peri portales en que se comunican los conductillos biliares en cada lobulillo para formar conductos biliares, esta zona se inflama y los conductos se ocluyen con bilis y pus espeso. Del hígado intenta formar nuevos condu ctos y por esta razón hay proliferación excesiva de tejido, compuesta en gran medida por los conductos no formados, desconectados y rodeados por tejidos cicatrizados. - Dialogar con la comunidad a cerca de los posibles riesgos que se pueden adquirir por la ingesta excesiva de alcohol especialmente en los jóvenes.

- Explicar los medios por los cuales se puede adquirir las diferentes clases de hepatitis y como evitarlas. - Realizar cursos psicoprofilacticos explicando a las madres las posibles anomalías congénitas y los riesgos de causa de alcohol, las enfermedades de transmisión sexual y exposición de factores genéticos

El hígado sigue funcionando normalmente hasta que no ha suido destruido totalmente sino solo las dos terceras partes de éste.

  • Falta de apetito
  • Cansancio y adelgazamiento
  • Nauseas y vomito
  • Fenómenos de sangrado, coagulopatias
  • Alteración del cerebro con somnolencia y desorientación ( debido a acumulación de amonio en sangra) encefalopatía hepática
  • Edema de miembros inferiores
  • Coloración roja como si estuviera inflamada la palma de las manos
  • Uñas muy blancas
  • Alteraciones de la menstruación en la mujer
  • Impotencia y desarrollo de la mamas.
  • Vigilar y controlar los signos vitales
  • Controlar exámenes de laboratorio midiendo el valor de amoniaco en suero
  • Controlar la dieta y la ingesta de líquidos administrados y eliminados
  • Vigilar los electrolitos y realizar reposición según orden medica
  • Vigilar sangrado y edema.

L gravedad de las manifestaciones de la cirrosis ayudan a categorizar el trastorno en dos presentaciones principales. La CIRROSIS COMPENSADA, con sus síntomas menos graves y a menudo vago. Puede descubrirse mediante una exploración física de rutina. Las particularidades de las CIRROSIS DESCOMPENSADA resultan de la incapacidad del hígado para sintetizar proteínas, factores de coagulación y otras sustancias.

  1. HEPATOMEGALIA: en los comienzos de la cirrosis el hígado tiende aumentar de tamaño y los hepatocitos llenarse de grasa. Puede haber dolor abdominal por la hepatomegalia rápida y reciente, que genera tensión en la capa fibrosa que rodea la víscera, el hígado disminuye de volumen conforme se contrae el tejido cicatrizal y el parénquima.
  1. OBSTRUCCIÓN PORTAL: en la cirrosis no hay paso libre de la sangre portal, por lo cual esta se desvía al bazo y tracto. Como consecuencia, en los órganos mencionados hay congestión pasiva crónica, es decir están llenos de sangre y no pueden funciona. En tal situación, surgen indigestión y cambios en los hábitos de defecación.
  1. VARICES GASTROINTESTINALES: en el paciente cirrótico se observa distensión en los vasos abdominales, que son visibles en la inspección del abdomen y de los vasos de todo el aparato gastrointestinal.

4. EDEMA: hay producción excesiva de aldosterona, lo cual causa retención de sodio y agua y excreción de potasio.

5. DEFICIENCIA DE VITAMINAS Y ANEMIA: La anemia que suele acompañar a la cirrosis se debe a gastritis crónica o función gastrointestinal inadecuada, junto con dieta insuficiente y disminución de la función hepática. 6. DETERIRO DE LA FUNCION MENTAL: con amenaza de encefalopatía y coma hepático.

HEPATOMEGALIA: en los comienzos de la cirrosis el hígado tiende aumentar de tamaño y los hepatocitos llenarse de grasa. Puede haber dolor abdominal por la hepatomegalia rápida y reciente, que genera tensión en la capa fibrosa que rodea la víscera, el hígado disminuye de volumen conforme se contrae el tejido cicatrizal y el parénquima. • OBSTRUCCIÓN PORTAL: en la cirrosis no hay paso libre de la sangre portal, por lo cual esta se desvía al bazo y tracto. Como consecuencia, en los órganos mencionados hay congestión pasiva crónica, es decir están llenos de sangre y no pueden funciona. En tal situación, surgen indigestión y cambios en los hábitos de defecación.

VARICES GASTROINTESTINALES: en el paciente cirrótico se observa distensión en los vasos abdominales, que son visibles en la inspección del abdomen y de los vasos de todo el aparato gastrointestinal. • EDEMA: hay producción excesiva de aldosterona, lo cual causa retención de sodio y agua y excreción de potasio.

DEFICIENCIA DE VITAMINAS Y ANEMIA: La anemia que suele acompañar a la cirrosis se debe a gastritis crónica o función gastrointestinal inadecuada, junto con dieta insuficiente y disminución de la función hepática. • DETERIRO DE LA FUNCION MENTAL: con amenaza de encefalopatía y coma hepático.

ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA DEL HÍGADO Es el órgano mas grande y importantes en cuanto a la actividad metabólica del organismo. Desempeña funciones únicas y vitales como la síntesis de proteínas plasmáticas, elaboración de la bilis (necesaria para la digestión y absorción de las grasas), almacén de vitaminas, glucógeno, etc. Además, es el responsable de eliminar de la sangre las sustancias que pueden resultar nocivas para el organismo, transformándolas en otras innocuas.

El hígado se localiza en la región del hipocondrio derecho del abdomen. La bilis, producida por el hígado y expulsada a través del conducto colédoco en la segunda porción duodenal, actúa en el intestino delgado.

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Especialista en Terapia Intensiva, Médico clínico, Rosario Mira el protocolo de ingreso a transplante hepatico es muy estricto, y la inclusión o rechazo lo debes consultar en las oficinas del incucai mas cercana a tu domicilio o bien con el hepatólogo de cabecera o gastroenterologo que este atendiendo al paciente

1 especialista está de acuerdo Hepatólogo, Médico clínico, Adrogué

Lo mas importante es la dieta y sobre todo la actividad fisica regular. La medicación puede estar bien pero en general sus efectos son secundarios. El descenso de peso debe ser escalonado. Y tome el ejercicio fisico como parte de su vida. 1 especialista está de acuerdo

Médico estético, San Miguel de Tucumán Hola los sintomas de la cirrosis hepatica dependen del tiempo de evolución sobre todo y del estado previo del paciente. Ademas de la causa que la produce. Pero en general son: decaimiento. Dolores musculares. Aparición de hematomas por los trastornos de coagulación. Distensión abdominal por la ascitis que es la acumulación de liquido en el peritoneo. Edema de miembros inferiores. Temblores. Alteraciones del sensorio. Hasta la encefalopatia. Calambres musculares, hasta puede ocasionar hemorragia digestiva alta por varices esofagicas o por gastritis. Desnutrición por alterar la asimilación de nutrientes a nivel de intestino delgado. Infecciones por disminución de la inmunidad. Peritonitis, en los estadios avanzados puede producir insuficiencia renal y hasta alteraciones de la función respiratoria. Entre otros

Las varices en el estómago son venas submucosas dilatadas en el estómago, y pueden ser peligrosas para la vida debido a una hemorragia digestiva alta. Se encuentran más comúnmente en pacientes con hipertensión portal, o presión elevada en el sistema de la vena porta, lo que puede suponer una complicación de cirrosis.

Las varices gástricas también puede aparecer en pacientes con trombosis de la vena esplénica, donde las venas gástricas cortas drenan el fundus del flujo estomacal. Este último puede deberse a una complicación de la pancreatitis aguda, cáncer de páncreas, u otros tumores abdominales. Los pacientes con hemorragia por varices gástricas pueden presentar vómitos con sangre (hematemesis), heces oscuras y alquitranadas o sangrado rectal. El sangrado puede ser ligero y en momentos los pacientes pueden entrar en shock.

El tratamiento para las varices gástricas puede ser una inyección en las varices con adhesivo de cianoacrilato, o un procedimiento radiológico para disminuir la presión en la vena portal, denominado derivación portosistémica intrahepática transyugular o TIPS. El tratamiento con octreotida intravenosa también es útil para el flujo de derivación de la sangre fuera de la circulación del estómago. Existen tratamientos más agresivos incluyendo esplenectomía (o extirpación quirúrgica del bazo) o el trasplante de hígado puede ser necesario en algunos casos. Normalmente las varices estomacales no conllevan ningún tipo de síntoma, en el supuesto caso de que se produzca una rotura de la vena varicosa el paciente podrá presentar los siguientes síntomas:

  • Vómitos con sangre
  • Heces alquitranadas y oscuras
  • Sangrado rectal

El diagnóstico de varices gástricas se realiza mediante una endoscopia.

Algunas de las causas que pueden provocar la aparición de varices en el estómago pueden ser:

  • Presión arterial elevada
  • Cirrosis hepática
  • Algunas drogas como: azatioprina, metotrexato, arsénico entre otros)
  • Enfermedad de Hodgkin
  • Tumor en el páncreas

El tratamiento inicial de la hemorragia por varices gástricas se centra en la reanimación, al igual que con las varices esofágicas. Esto incluye la administración de fluidos, productos sanguíneos, y antibióticos. Los resultados de los dos únicos ensayos aleatorios que comparaban la ligadura de banda con el cianocrilato sugiere que la inyección endoscópica de cianoacrilato, conocido como obliteración variceal gástrica o GVO es superior a la ligadura con banda en la prevención de nuevas hemorragias. El cianoacrilato, que es un “súper adhesivo” a menudo se mezcla 1:1 con lipiodol para prevenir la polimerización en la óptica de la endoscopia. El GVO que se realiza generalmente está especializado en centros terapéuticos endoscópicos. Las complicaciones incluyen la sepsis, la embolización de pegamento, y la obstrucción de la polimerización en el lumen del estómago.

Otras técnicas contra la hemorragia refractaria incluyen:

  • Derivaciones transyugulares intrahepáticas portosistémicas (TIPS)
  • Borradura retrógada intravenosa del globo-ocluído (BARTO)
  • Trasplante de hígado
  • Ligadura de varices gástricas, aunque esta modalidad está decayendo
  • Taponamiento Intra-gástrico

El hígado tiene numerosas funciones importantes en el cuerpo humano. Por ejemplo, es necesario para procesar las grasas y proteínas de los alimentos en el hígado, que pasa fuera del hígado como la bilis y se excreta a través del intestino. El hígado también elimina las toxinas del cuerpo. Una de sus funciones más conocidas es para procesar y eliminar el alcohol, por lo que el alcoholismo y la cirrosis están tan estrechamente vinculados. Daños del abuso de alcohol en el hígado, que a su vez es cada vez menos capaz de procesar la ingesta de alcohol. La cirrosis del hígado es una condición donde el tejido hepático sano se sustituye gradualmente por tejido cicatricial. Como se acumula tejido cicatricial, incluso tejido hepático más normal muere. Como resultado, la función hepática se ve seriamente comprometida con el tiempo. Los síntomas de la cirrosis gama progresado desde la pérdida de peso y debilidad general de la ictericia, hemorragias internas y cambios de personalidad, esta última causada por las toxinas no procesadas que afectan al cerebro. También hay un aumento del riesgo de cáncer de hígado, y en última instancia un trasplante de hígado puede ser necesario.

La hipomagnesemia es un síntoma frecuente en pacientes alcohólicos y cirróticos. La hipomagnesemia es una falta de magnesio en la sangre y puede conducir a numerosos síntomas secundarios incluyendo hipocalcemia. La hipocalcemia es una causa de tetania, o involuntarias y espasmos musculares dolorosos. También puede conducir a otras complicaciones que amenazan la vida. La hipomagnesemia puede ser causada por una pobre dieta baja en magnesio en la dieta, pero también es causada por el alcoholismo y la cirrosis, independientemente de la ingesta de magnesio. La hipomagnesemia puede ser ayudado a través de tratamiento con sales de magnesio, incluyendo sulfato de magnesio, que es el término clínico para sales de Epsom. Sales de Epsom se llaman así porque el mineral era originario originalmente de-agua del spa en el pueblo Inglés de Epsom. Sales de Epsom son 100 por ciento de sulfato de magnesio y aunque las sales se pueden tomar internamente, se aconseja precaución, ya sobredosis es una posibilidad real y peligrosa. El exceso de magnesio se elimina del cuerpo por los riñones, por lo que las personas que sufren de problemas renales se les advierte que ser especialmente cuidadoso de tomar las sales de Epsom internamente. Las muertes por sobredosis accidental de sal de Epsom se han registrado.

Aunque el sulfato de magnesio debe ser tomado internamente sólo bajo supervisión médica, sales de Epsom se pueden añadir a un baño de efectos positivos. Los estudios llevados a cabo en la Universidad de Birmingham, Reino Unido, muestran que el magnesio es muy bien absorbido por la piel. Bañarse en baños de sulfato de magnesio se ha demostrado que aumenta directamente los niveles de magnesio en la sangre, y se considera un medio seguro de aumentar los niveles de magnesio en sangre en pacientes cirróticos. Hígados sanos son capaces de curar o regenerar las células dañadas. Cuando el hígado ya no puede regenerar las células debido a una lesión o enfermedad que se empieza a formar tejido cicatrizal. Este proceso degenerativo se llama fibrosis. Si no se trata con el tiempo esto cicatrices debido a la fibrosis provoca que el hígado para reducir y endurecer, lo que lleva a daño permanente al hígado llamada cirrosis. La cirrosis del hígado es la principal causa de muerte decimocuarta En los Estados Unidos.

La cicatrización del hígado, o fibrosis, puede ser causada por virus transmitidos por la sangre de la hepatitis B, C y D. Estos virus causan todo inflamación y daño al hígado. Daños Lesión de las vías biliares, enfermedades genéticas como Watson y la hemocromatosis y repetidos ataques de insuficiencia cardíaca también puede causar cicatrización del hígado. El abuso crónico de alcohol es la causa más común de cirrosis. También es el más evitable. De acuerdo con la Digestive Disease Cámara de Compensación Nacional, "La cantidad de alcohol que toma para dañar el hígado varía mucho de persona a persona. Para las mujeres, el consumo de dos a tres bebidas: --- incluyendo cerveza y vino --- por día y para los hombres, tres a cuatro tragos por día, pueden conducir a daño hepático y cirrosis ".

El primer paso en la detección de la cirrosis es el reconocimiento de los síntomas de la enfermedad. Los síntomas serán únicas para el paciente individual. Las primeras etapas de cirrosis pueden no presentar síntomas detectables. A medida que la enfermedad empeora los síntomas incluyen sangrado de las hemorroides, náuseas, pérdida de peso, confusión, ictericia, hinchazón abdominal y dolor, la impotencia y la pérdida de interés en el sexo, la picazón y la debilidad corporal general. Los pasos finales en la confirmación del diagnóstico de cirrosis comienzan con un examen médico. El médico tomará una historia detallada del paciente incluyendo antecedentes genéticos, los medicamentos que toma, y ​​las opciones de estilo de vida. Él o ella le hará un control físico de un agrandamiento del hígado, las palmas rojas, color amarillento en la parte blanca de los ojos o la piel del paciente, abdomen distendido, el exceso de tejido de mama, testículos encogidos o arañas vasculares en la piel del paciente.

El médico puede ordenar exámenes de sangre o una resonancia magnética, gammagrafía del hígado o tomografía computarizada para detectar la acumulación de líquidos en el abdomen, reducción del flujo sanguíneo a través del hígado o hepatomegalia. Basándose en los resultados de estas pruebas y observaciones un médico puede determinar que un paciente sufre de cirrosis del hígado y de iniciar el tratamiento. Sin embargo, un diagnóstico definitivo de la cirrosis completamente requiere una biopsia en vivo. Los casos tempranos o leves de cirrosis pueden causar pocos o ningún síntomas observables y el paciente puede experimentar una salud relativamente buena como la parte sana del hígado sigue funcionando normalmente. Aproximadamente un tercio de todos los pacientes con cirrosis nunca experimentan síntomas físicos.

Cuando la bilis que fluye a través de un hígado dañado se bloquea, el paciente puede desarrollar ictericia, una coloración amarillenta de la piel y los ojos. Su piel puede volverse pueden aparecer protuberancias de color amarillento con picazón y pequeñas, con frecuencia en los párpados. Además, la piel de los dedos del paciente puede espesar. Esto se conoce como "clubes". Como avanza la cirrosis, el hígado procesa menos ácidos grasos y las vitaminas solubles en grasa para el uso en el cuerpo, aumentando el riesgo de desnutrición. El paciente puede experimentar una disminución del apetito y heces grasosas con un olor desagradable.

Como el hígado no puede procesar la vitamina D suficiente, el paciente puede desarrollar la osteoporosis y la experiencia disminución de la capacidad de coagulación sanguínea, aumentando el riesgo de sangrado excesivo. Cirrosis severa del hígado puede resultar en insuficiencia hepática. Si esto sucede, pérdida de masa muscular puede ocurrir y los tendones de las manos puede contratar, por lo que los dedos parecen rizado. A medida que el hígado pierde la capacidad de descomponer el estrógeno en el cuerpo, los hombres pueden desarrollar pechos y atrofia los testículos, así como la reducción del pelo de la axila. Otros órganos pueden sufrir, incluyendo el bazo, y el líquido puede acumularse en el abdomen.

No hay cura para la cirrosis del hígado, pero la eliminación de la causa de la cicatrización puede evitar mayores daños. En pacientes con cirrosis avanzada, el trasplante puede ser la única oportunidad de supervivencia. La cirrosis es una enfermedad que puede dañar el hígado y, a su vez, en gran medida amenazar el cuerpo humano. Este artículo discutirá la identificación de la cirrosis, las causas, los efectos de la cirrosis y las advertencias de la enfermedad. La cirrosis es una enfermedad muy grave y un médico debe ser consultado si se sospecha de la enfermedad.

De acuerdo con el National Digestive Diseases Information Clearinghouse, la cirrosis es identificado mediante análisis de sangre y lecturas enzimáticas de la sangre. Es causada por la formación de tejido cicatricial en el hígado y por lo general empeora con el tiempo. Cirrosis finalmente hace que el hígado para descomponer y dejar de funcionar correctamente. La sangre también deja de fluir a través del hígado debido a la obstrucción de la cicatrización. La cirrosis también se identifica por una serie de síntomas que incluyen fatiga, pérdida de peso y coloración amarillenta de la piel. La Clínica Mayo enumera las causas de la cirrosis que incluyen el uso excesivo de alcohol durante largos períodos de tiempo, la obesidad, la hepatitis C, la hepatitis B y D, las drogas y las toxinas y otras enfermedades que atacan a los conductos biliares en el hígado. El virus de la hepatitis ataca el hígado y causa inflamación y daño, lo que resulta en la cicatrización.
Enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHNA) también puede causar cirrosis. En la EHGNA, la grasa se acumula en el hígado y eventualmente causa la cirrosis. Esta enfermedad hepática cada vez más común se asocia con la obesidad, la diabetes, la malnutrición de proteínas, enfermedad de la arteria coronaria y el uso de fármacos corticosteroides.

La cirrosis puede prevenir siguiendo una dieta saludable. Esto proporcionará los nutrientes que son necesarios para la función hepática adecuada. Los chequeos de rutina pueden ayudar a controlar su peso y determinar si usted tiene cualquier irregularidad en las enzimas hepáticas. Control del consumo de alcohol también puede prevenir la cirrosis.
El tratamiento de la cirrosis incluye la prescripción de diuréticos para ayudar con el fluido producido a partir de la cirrosis. Otras opciones incluyen la pérdida de peso y el ejercicio para bajar el porcentaje de grasa corporal y reducir la obesidad. Algunos médicos recetan antibióticos para ayudar con cirrosis también. La cirrosis puede ser un atacante silencioso sin síntomas en sus primeras etapas. Sin embargo, algunos de advertencia se puede ver en los síntomas de debilidad, náuseas, vómitos, pérdida de peso inexplicable, fatiga y la lentitud y dolor de estómago. Puede haber comezón en la piel y un aumento de la araña-venas en las extremidades inferiores.

Los efectos de la cirrosis son el edema (hinchazón y acumulación de líquido), la facilidad de sangrado y hematomas en el cuerpo, la presión arterial alta (hipertensión), los vasos sanguíneos agrandados en el esófago y agrandamiento del bazo. Efectos adicionales de la cirrosis pueden incluir los cálculos biliares y la coloración amarillenta de la piel conocida como ictericia.
La cirrosis también puede aumentar la resistencia del cuerpo a la insulina y conducir a la diabetes tipo 2. El cáncer de hígado puede desarrollar y una reducción global del sistema inmune del cuerpo y el rendimiento también puede resultar. La cirrosis tiene un alto potencial de ser fatal. Si no toma la vida de un paciente, puede ser devastador para el cuerpo y causar daño permanente.

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Otra imagen de persona con severa ascitis, cirrosis avanzada.
Se observa una persona con ascitis masiva debido a cirrosis hepática, Para agrandar la imagen en una nueva ventana presionar sobre ellas

Si te han realizado el diagnostico de cirrosis hepática es muy probable que estés considerando que la vida ha terminando para ti y que tus actividades laborales, sociales y familiares, deben cambiar radicalmente. Con bastante frecuencia recibo en el consultorio pacientes que el diagnostico cirrosis hepática les ha generado ansiedad, depresión, tristeza, aislamiento, porque consideran que los cambios que les proponen los médicos para mejorar su enfermedad,representan una perdida del disfrute y del placer de la vida. En otras palabras, que su vida ya no tiene sentido. Esto esta muy lejos de la realidad y para entender el como llegaste a una cirrosis y que puedes hacer para mejorar y cambiar el pronostico de vida voy a explicarte aquí, cuales son las causas mas frecuentes de cirrosis y como el tratar la causa y cambiar tu estilo de vida puede ser el primer paso para detener la progresión de la enfermedad. Las 3 principales causas que puedan afectar a nuestro “héroe anónimo” y producir cirrosis y cancer de higado son:

  • El consumo nocivo de alcohol,
  • La hepatitis viral B y C,
  • Los síndromes metabólicos relacionados con la obesidad y el hígado graso no alcohólico.

Un hígado cirrótico se caracteriza por la presencia de nódulos de tejido hepatico, rodeados por bandas de fibrosis, que impiden el paso de la sangre a las celulas hepaticas, llevando a la alteracion del funcionamiento del higado. Además, la presencia de bandas fibrosas altera la arquitectura de los vasos sanguineos, aumentando la resistencia en el tejido hepatico, que contribuye al aumentocreciente de la presión de la vena porta (vena que suministra el mayor porcentaje de sangre al higado), ocasionando hipertension de la vena porta y sus complicaciones.

En las primeras etapas, la cirrosis esta compensada sin síntomas y puede presentarse con pruebas de función hepática normales. Sin embargo, los signos y síntomas de un hígado enfermo (Cansancio o fatiga, coloración amarilla de piel y mucosas,falta de apetito, pérdida de peso), así como la alteración de las pruebas de laboratorio y las probabilidades de complicarse y morir aumentan, cuando el estado de la cirrosis empeora. La cirrosis es una enfermedad que genera una gran preocupación y ansiedad en todos los pacientes que la padecen, ya que esta enfermedad está marcada además por muchos cambios y complicaciones.

Estos cambios además causan un gran impacto en el bienestar psicológico de los pacientes con cirrosis, ya que producen en el cuerpo signos, síntomas y complicaciones como:

  • Hemorragia por ruptura de las varices del esofago.
  • Aumento de volumen del abdomen por acumulacion de liquido(ascitis)
  • Cambios en el estado de conciencia (encefalopatía hepática):inversion del sueño/vigilia (duermen mas de dia que de noche), irritabilidad del carácter, poco tolerante, calambres musculares, temblor fino en las manos, hasta progresar a coma hepatico
  • Coloracion amarilla de la piel y mucosas (ictericia)
  • Perdida de masa muscular y desnutricion

No es de extrañarse entonces que todos estos signos y síntomas causen un severo impacto en el estado emocional de los pacientes con cirrosis, estos pueden presentar:tristeza, ansiedad, estrés y depresión. No es fácil, aceptar que padeces de cirrosis y esto crea un estado de confusión y dudas con respecto a cómo llevar una vida normal, con el temor de que puedes morir. Saber que se tiene que vivir con cirrosis hepática tiene un marcado impacto en la calidad de vida del individuo, porque se considera que no puede llevar a cabo sus funciones habituales.

Hay fuerte evidencia que indica que la severidad de la enfermedad se asocia con un deterioro de la calidad vida del paciente, por lo que un diagnostico temprano antes de que se presenten la complicaciones es de vital importancia. Por ejemplo, una ascitis severa provoca malestar o dolor abdominal, dificultad para respirar, aumento de la ansiedad relacionada con la imagen corporal, inmovilidad y un aumento de la probabilidad de caídas. Además, el manejo de la ascitis consiste en procedimientos invasivos frecuentes (punciones para drenaje del liquido), tratamiento con medicamentosdebilitantes (dirueticos) y la aplicación de restricciones en la dieta, lo que causa preocupacion en los pacientes y sus familiares, de manera similar la hemorragia por ruptura de varices esofagicas es un indicador de peor pronostico y produce anemia que debilita al paciente, tambien la alteracion del ritmo del sueño y las alteraciones del estado de conciencia lo discapacitan para realizar sus actividades diarias.

A pesar de la clara relación entre la calidad de vida del paciente y la gravedad de la enfermedad, existen pocas revisiones médicas acerca de las pautas a seguir por los profesionales de la salud, para determinar los factores físicos y psicológicos que afectan la calidad de vida de los pacientes con cirrosis hepática. La clave para los profesionales de la salud en cuanto al manejo de los pacientes con cirrosis,es abordarlos precozmente a traves de una atención clínica integral (fisica, emocional, entorno familiar y laboral), lo que puede ayudar a mejorar la calidad de vida los pacientes, no verlos como un higado sino como “Un todo”.

La esperanza de vida con cirrosis depende en gran medida del estado del hígado en el momento del diagnóstico, por lo que es fundamental acudir al especialista para un diagnostico oportuno y los cambios que el paciente realice en su estilo de vida: Recomendaciones para el paciente:

  • Dejar de ingerir alcohol, cualqueira sea la causa de la cirrosis.
  • Cumplir con los consejos nutricionales para una alimentacion saludable acorde a las necesidades del paciente
  • Seguir indicaciones de tratamiento y actividad fisica
  • Acudir a apoyo psicoterapeuta de requerirlo
  • Reconocer que la unica discapacidad en la vida es una mala actitud.

Recomendaciones para el familiar:

  • No sintonices con su enfermedad, no alimentes la lastima, ni la tristeza.
  • Motiva una sonrisa, alegria y ganas de vivir
  • Genera energia positiva de respeto, admiracion y estimulalo a luchar

Ser Feliz y Ser Saludable es una decision de vida, el que tengas diagnostico de cirrosis no puede limitar tu vida. Decidelo Hoy! Decidelo YA!

La felicidad esta en tus manos y debemos reconocer que la vida es un milagro de Dios, quien esta contando con nuestra voluntad, con nuestra participación para hacernos felices y hacer felices a través de nosotros a los demás. La Cirrosis Hepática es una enfermedad crónica, difusa e irreversible del hígado, caracterizada por la presencia de fibrosis y nódulos de regeneración (cicatrices) en el hígado, lo cual se confirma al efectuar el estudio histopatológico (al microscopio) de las muestras tomadas de dicho órgano (biopsias).

La etiología (causas) de la Cirrosis Hepática son múltiples, dentro de ellas se enumeran las siguientes: 1) El Alcohol: Es la causa más frecuente (50% a 60% de todos los casos). El mecanismo por el cual se produce el daño no se conoce por completo pero posiblemente se desarrolle a través de sucesivos brotes de hepatitis alcohólica (inflamación hepática) que condicionan fibrogénesis (generación de fibrosis y cicatrices)

2) Agentes Infecciosos: El 5% a 10% de las cirrosis se deben al Virus de la Hepatitis “B” el cual es intensamente contagioso, frecuentemente puede evolucionar a Hepatitis Crónica y en un alto porcentaje a Cirrosis Hepática o incluso a Hepatocarcinoma (cáncer del hígado). El virus de la hepatitis “C” es otro agente infeccioso causal frecuente de cirrosis hepática, lo cual se puede evitar con el diagnóstico oportuno y manejo específico. 3) Cirrosis Biliar Primaria: Es una enfermedad crónica del hígado, cuya lesión inicial consiste en la destrucción de los conductillos biliares posiblemente por una reacción autoinmune (ataque de las defensas del cuerpo a sí mismo).

4) Fármacos: En raras ocasiones el uso prolongado de algunos fármacos específicos hepatotóxicos (tóxicos para el hígado) pueden producir cirrosis al condicionar inflamación hepática. 5) Otras: Existen múltiples etiologías (causas) condicionantes de Cirrosis Hepática por lo cual es muy importante efectuar un protocolo de estudio completo y detallado para determinar a el agente causal de la enfermedad y de esta forma normar la conducta diagnostica y/o terapéutica a seguir.

6) Criptogénica: En un porcentaje de pacientes no es posible determinar la causa de la cirrosis pese a un protocolo de estudio completo, pero es importante descartar en la medida de lo posible las etiologías (causas) conocidas más frecuentes. La cirrosis hepática suele diagnosticarse entre los 30 y los 60 años, aunque puede manifestarse a cualquier edad. Afecta ambos sexos, pero es más frecuente en el varón. En algunas ocasiones el diagnóstico es casual. Un examen médico efectuado por cualquier otro motivo descubre la presencia de “daño hepático”, esplenomegalia (bazo aumentado de tamaño), alteración en las pruebas de función hepática, trombocitopenia (plaquetas bajas) entre otras. Otras veces ya existen datos clínicos discretos como ictericia la cual es la coloración amarilla de piel o conjuntivas (mucosa de los ojos), gingivorragia (sangrado de las encías), petequias (puntos rojos en la piel por hemorragia), equimosis (moretones) y epistaxis (sangrado por la nariz), aumento del volumen abdominal por ascitis (líquido libre en el abdomen), agresividad o somnolencia, inversión en el ciclo del sueño vigilia (duermen de día y están despiertos de noche), hemorragia digestiva caracterizada por hematemesis (vómitos de sangre), evacuaciones con sangre “fresca” (roja brillante), evacuaciones melénicas (heces negras). Existen otras manifestaciones las cuales al igual que las anteriormente mencionadas pueden aparecer solas o acompañadas entre sí.

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1430 Garden Rd., Pearland, TX 77581 http://pbcers.org/ U.S. National Digestive Diseases Information Clearinghouse,

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    • Alteraciones de la piel: aproximadamente la cuarta parte de los enfermos desarrollan oscurecimiento de la piel.
  • Un buen consejo

  • Posibles complicaciones
    Perspectivas Se dispone de las siguientes opciones de tratamiento:

    Después de las enfermedades cardíacas y el cáncer, la cirrosis es la tercera causa más común de muerte en personas de 45-65 años.

    La cirrosis es un término general para la enfermedad hepática en fase terminal, que puede tener muchas causas, y que altera el tejido normal del hígado. La cirrosis no tiene cura, pero la eliminación de la causa subyacente puede retardar la enfermedad.

    La cirrosis puede ser causada por una serie de condiciones, incluyendo la inflamación de larga data, venenos, infecciones, y enfermedades del corazón. El alcoholismo más a menudo causa la enfermedad, seguido de la hepatitis, por lo general una infección víral del hígado.

    Sin embargo, el 30-50% de los casos de cirrosis, no se puede encontrar la causa. La cirrosis alcohólica: el alcohol puede envenenar todas las células vivas y hacer que las células del hígado se inflamen y mueran.

    Su muerte lleva a su cuerpo a formar tejido cicatrizal alrededor de las venas de su hígado. Las células hepáticas curativas (nódulos) también forman y presionan las venas hepáticas. Este proceso de cicatrización se produce en el 10-20% de los alcohólicos y es la forma más común de cirrosis. El proceso depende de la cantidad de alcohol que se consume y durante cuánto tiempo.

    Algunas familias pueden tener más riesgo de este tipo de cirrosis que otros. Cirrosis postnecrótica: hepatitis, una infección viral del hígado por lo general provoca esta enfermedad, a pesar de que sustancias venenosas también la pueden causar.

    Dos tipos de hepatitis, hepatitis B o hepatitis C, causan 25-75% de estos casos. Grandes áreas de tejido cicatricial se mezclan con grandes áreas de nódulos de curación. Cirrosis biliar: cuando los pequeños tubos que ayudan a digerir los alimentos se bloquean, su cuerpo por error se ataca a sí mismo y reacciona contra estos tubos biliares.

    Los cálculos biliares a menudo bloquean los tubos y causan este tipo de cirrosis. La enfermedad generalmente afecta a las mujeres de 35-60 años. Cirrosis cardiaca: el corazón es una bomba que impulsa la sangre por todo el cuerpo. Cuando el corazón no bombea bien, la sangre “retrocede” en el hígado.

    Esta congestión provoca daños en el hígado. Puede llegar a estar hinchado y ser doloroso. Más tarde se vuelve duro y menos doloroso. La causa de la insuficiencia cardíaca puede ser de problemas en las válvulas del corazón, el tabaquismo o la infección del músculo del corazón o del saco que rodea el corazón.

    El médico puede preguntar sobre el abuso del alcohol, la hepatitis, las exposiciones tóxicas, transfusiones de sangre, o el abuso de drogas intravenosas. Se puede experimentar alguno o varios de estos sintomas: náuseas, pérdida o aumento de peso, sobrecarga de líquidos, sensación de debilidad, cansancio y la pérdida de deseo sexual.

    La piel y ojos pueden ponerse amarillos (una condición llamada ictericia). Es posible sufrir fiebre, hinchazón o dolor abdominal, dificultad para respirar, vómitos, diarrea, sangrado de las encías o la nariz, sangre en el vómito o las heces, y períodos menstruales anormales (en las mujeres)

    Otros síntomas incluyen la pérdida de masa muscular, hinchazón de los tobillos, confusión (encefalopatía hepática), y las hemorroides. Los hombres pueden notar agrandamiento de los senos (ginecomastia), inflamación del escroto o testículos pequeños.

    El médico puede sospechar cirrosis si el paciente tiene un historial de abuso de alcohol, uso de drogas intravenosas, o la hepatitis, o si tiene sangrado, ictericia, ascitis (agua que se acumula en el abdomen), o cualquier trastorno cerebral. Puede ser diagnosticado con cirrosis después de las complicaciones. Por lo general, el médico puede hacer un diagnóstico basado en la historia clínica y examen físico por sí solo.

    Tomar una biopsia ( tomar un pequeño tejido del hígado y estudiarlo bajo un microscopio) sigue siendo el único diagnóstico que puede ser 100% seguro. El médico puede extraer sangre para buscar problemas con los electrolitos, hemograma, la capacidad de coagulación, o la función del hígado y el riñón.

    A menudo, los análisis de sangre de rutina pueden parecer normales, sin embargo, aun así se puede tener esta enfermedad. La cirrosis no se puede curar. El tratamiento se dirige a la causa subyacente de la enfermedad, para tratar de evitar más daños en el hígado, y reduce el dolor o las molestias de los síntomas de la enfermedad.

    El plan de tratamiento depende de la causa de la cirrosis, las complicaciones que experimenta, la edad y estado de salud. Medicamentos: discuta todos los medicamentos que esté tomando con su médico, incluyendo medicamentos con o sin receta, suplementos y medicamentos a base de hierbas.

    La dieta y estilo de vida: una dieta sana para evitar la desnutrición. Reducir el consumo de sal para evitar la hinchazón del estómago (ascitis) y las piernas (edema). Dejar de tomar cualquier cosa que pueda dañar el hígado, tales como ciertos medicamentos. De vital importancia, dejar de beber alcohol, ya que puede dañar más el hígado.

    Por último, obtener vacunas para virus de la hepatitis A, virus de la hepatitis B, el virus de la gripe y de la neumonía neumocócica si el médico se lo recomienda. Trasplante de hígado: no todas las personas con cirrosis necesitan un trasplante de hígado. Sin embargo, la causa principal de trasplantes de hígado es la cirrosis causada por la hepatitis C o el abuso de alcohol.

    Para pacientes que necesitan un trasplante, una sección del hígado o el hígado entero, pueden ser reemplazados con un hígado sano o una sección de hígado de otra persona. El trasplante puede provenir de un donante vivo o muerto. Antes de un trasplante, el paciente que recibe el nuevo órgano debe ser lo suficientemente sano como para someterse a la cirugía de trasplante.

    Las personas que tienen un trasplante de hígado deben tomar medicamentos por el resto de su vida para evitar que el cuerpo rechace el trasplante. Existen diferentes tipos de trastornos hepáticos, cuales afectan el hígado, el cual es un órgano responsable en digerir los alimentos y liberarlo de substancias toxicas. Estos trastornos pueden ser heredados u ocasionados por su estilo de vida.

    Estas enfermedades son como Hepatitis, Cirrosis, enfermedad del hígado graso, hemocromatosis, enfermedad de Wilson, Cancer del Higado, Fibrosis, La colangitis esclerosante primaria, Cirrosis biliar primaria. Por ejemplo yo padezco de Hepatitis C, una enfermedad viral del higado el cual ocasiona inflamación del hígado y una reducción en la función del órgano. Los síntomas asociados con trastornos del hígado incluyen inflamación abdominal, ojos y piel amarilla, picazón en la piel, orina obscura, heces de color claro, fatiga crónica, nausea y vómito, depresion, dolor en las articulaciones, enfermedad de Crohn, Colitis, pérdida de apetito e insuficiencia hepática incluyendo cirrosis y cáncer del hígado. Pacientes diagnosticados con Hepatitis C frecuentemente reportan usar cannabis para tratar sus síntomas así como la náusea asociada con la terapia antiviral. Un estudio encontró que personas que consumen cannabis son más probables en apegarse a su tratamiento en comparacion con quienes no lo consumían.

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    La hepatopatía grasa relacionada con la obesidad puede conducir a inflamación del hígado y cirrosis, además de vincularse con diabetes. Por ello, se encuentra diabetes tipo 2 en 37 por ciento de los pacientes cirróticos, cifra que es cinco veces mayor a la de los pacientes sin cirrosis. En el estudio, una muestra de 172 pacientes continuó recibiendo metformina después del diagnóstico de cirrosis, mientras que otras 78 personas dejaron de tomar el fármaco. Los pacientes que continuaron tomando metformina como parte de su tratamiento obtuvieron una mediana significativamente más larga en la supervivencia que quienes dejaron de tomar el fármaco. Durante el período de seguimiento médico, se descubrió que ninguno de los pacientes que tomaba metformina desarrolló acidosis láctica, afección que se creía era el efecto secundario más común del fármaco en los pacientes con cirrosis.

    El gastroenterólogo y autor experto del estudio, el Dr. Lewis Roberts comenta que “Nuestro estudio plantea que la metformina puede usarse sin peligro en los pacientes con cirrosis. Los diabéticos que toman metformina para controlar el nivel de la glucosa sanguínea pueden continuar tomándolo después del diagnóstico de cirrosis, siempre y cuando no exista una contraindicación específica”. Ante las posibles implicaciones de un gran cambio en la práctica clínica actual, los científicos tienen planificado colaborar con más instituciones y utilizar bases de datos nacionales para validar mejor los efectos provechosos de la metformina, añade el Dr. Xiaodan Zhang, coautor del estudio.

    Otros autores del estudio son: William Harmsen, Teresa Mettler, W. Ray Kim, Rosebud Roberts, Terry Therneau y Roongruedee Chaiteerakij.

    • Sangre en las heces
    • Shock, en casos graves

    La cirrosis hepática es una enfermedad crónica, que se desarrolla lentamente en el hígado- Ésta se caracterizada por la proliferación exagerada y continua de pequeñas cicatrices en el interior del hígado que impide el normal funcionamiento de este órgano (depurar la sangre, elaborar proteínas y vitaminas, formar elementos defensivos) y produce una alteración de la circulación sanguínea a través de este.

    La cirrosis hepática es más frecuente entre los varones mayores de 50 años aunque los primeros síntomas sue­len aparecer a partir de los 30. Por lo general, es causado por el consumo prolongado de elevadas cantidades de be­bidas alcohólicas, por Infecciones anteriores (hepatitis) y algunas intoxicaciones con sustancias químicas industriales (fós­foro) y medicamentos.

    En la primera etapa de esta enfermedad, la persona manifiesta pérdida de apetito, fatiga o indigestión. Luego aparecen otros síntomas como alteraciones en las hormonales sexuales (impotencia, disminución de la libido, cambios en la distribución del vello corporal, crecimiento de las mamas del hombre y reducción de las de la mujer, disminución del tamaño de los testículos, esterilidad y trastornos en el ciclo menstrual), hemorragias frecuentes, hinchazón del abdomen, dilatación de las venas del esófago, entre otros. Es importante observar que en la cirrosis hepática, al igual que otras enfermedades del hígado, la piel adopte un tinte amarillento debido a la permanencia y el depósito en la piel de un pigmento biliar, denominado bilirrubina, normalmente transformado en el hígado sano antes de su eliminación por la orina.

    También puede aparecer signos en las manos, como eritema (enrojecimiento) palmar, que puede llegar a afectar a los pulpejos de los dedos. También pueden presentarse uñas en «vidrio de reloj» o cianosis ungueal. Igualmente, se pueden apreciar cambios de conducta en las personas con cirrosis hepática de­bido a la acción ejercida sobre el cerebro por sustancias que un hígado no ha podido eliminar. Entre las alteraciones más comunes se encuentran los trastornos de la personalidad, los cambios bruscos de humor, la pérdida de la capacidad intelectual (memoria, concentración), la de­sorientación, el temblor de las manos, las alteraciones en la escritura, la som­nolencia diurna y el insomnio nocturno, etc.

    A continuación remedios caseros y naturales que ayudan a aliviar la cirrosis hepática Remedio para la cirrosis hepática #1: Dejar en remojo 30 almendras por toda la noche. Retirar la piel a la mañana siguiente y verter en 1/4 de litro. Luego colocar en una licuadora y batir por unos instantes. Filtrar y guardar en una botella. Tomar medio vaso un par de veces al día durante tres o cuatro días. Repetir este remedio cada dos o tres meses.

    Remedio para la cirrosis hepática #2: Tomar por 30 días consecutivos, preferiblemente en ayunas, 1 cucharada de aceite de oliva mezclada en un jugo de limón Remedio para la cirrosis hepática #3: Consumir a diario, en las ensaladas, 1 cebolla cruda picada. Igualmente, recomendado es el consumo, además, de sopa de cebolla.

    Remedio para la cirrosis hepática #4: Hervir 100 g de vainas de judías secas en 2 litros de agua hasta reducir a 1 litro. Filtrar y agregar 80 g de bayas de alquequenje y 30 g de bayas dé enebro. Dejar hervir nuevamente por 3 minutos, filtrar y distribuir en 6 partes que se tomarán durante 3 días, a razón de 2 veces diarias, por 6 días consecutivos; descansar 4 días y tomar 6 días más, hasta completar una cura de 3 a 5 períodos de 6 días. Remedio para la cirrosis hepática #5: Hervir hasta reducir de 2 litros a 1 litro 80 g de equiseto menor y 60 g de cardo mariano. Tapar y dejar en infusión durante media hora. Filtrar y distribuir en 6 partes, que se tomarán en 3 días, a razón de 2 veces diarias, durante 3 días consecutivos; descansar 1 o 2 días, y seguir 3 días más, 8 veces seguidas, es decir, 24 días en total.

    Remedio para la cirrosis hepática #6: Hervir, por 10 minutos, 1 cucharada de corteza de encina, otro de cardo mariano, otro de romero y un puñado de hojas de naranjo dulce en un litro de agua. Tapar, colar y dejar refrescar. Tomar esta preparación a lo largo del día. Remedio para la cirrosis hepática #7: Aplicar compresas en la zona del hígado elaboradas con flores de heno, serpol y hamamelis en 3 períodos de 8 días consecutivos separados por un descanso de 3 días, esdecir, 24 días en total

    Remedio para la cirrosis hepática #8: Hervir 20 grs. de raíz de guaycuru en un litro de agua. Tapar y dejar refrescar. Filtrar y tomar 2 tazas al día Remedio para la cirrosis hepática #9: Mezclar, a partes iguales, hojas de polipodio; brezo; vara de oro; correhuela; ajenjo y extraer 10 gramos. Verter en 1 taza de agua que esté hirviendo. Tapar y tomar 3 tazas al día, lejos de las comidas.

    Remedio para la cirrosis hepática #10: Mezclar a partes iguales, menta; boldo; condurango y melisa. Extraer 1 cucharada de la mezcla en una taza de agua que esté hirviendo. Tapar y dejar refrescar. Tomar 1 taza de esta preparación 3 veces al día.. Remedio para la cirrosis hepática #11: Mezclar trébol de agua, 10 gr, levístico, 15 gr., condurango, 15 gr., boldo, 10 gr. y menta, 20 gr. Extraer 1 cucharada de la mezcía y colocar en una taza de agua que esté hirviendo. Tapar, dejar en infusión y tomar 3 tazas por día. Una después de cada comida.

    Remedio para la cirrosis hepática #12: Mezclar boldo, 20 gr.; abedul, 20 gr.; cardo bendito, 10 gr. y menta, 10 gr. Extraer una cucharada y verter en una taza de agua que esté hirviendo. Tapar y dejar en infusión. Tomar 1 taza después de cada comida. Remedio para la cirrosis hepática #13: Mezclar 20 gr. de abedul y 10 gr. de cada una de las siguientes plantas: Menta, levístico, boldo, cardo santo y condurango. Extraer 1 cucharada de la mezcla y verter en una taza de agua. Hervir por 5 minutos. Tomar 1 taza después de cada comida.

    Remedio para la cirrosis hepática #14: Colocar 2 cucharadas de diente de león, la mitad de una alcachofa, un puñado de uvas y unas hojas de acelga en una licuadora junto a un vaso de agua. Licuar por unos instantes. Colar y tomar este jugo todos los días. Remedio para la cirrosis hepática #15: Machacar un puñado de hojas de la planta eclipta alba, previamente lavadas, y extraer su jugo. Tomar tres veces diarias una cucharadita mezcladas con unas giotas de miel.

    Evitar ingerir be­bidas alcohólicas Evitar el estrés. Para ello se debe asegurar las ocho horas de sueño nocturnas y practicar técnicas de relajación.

    Adoptar una dieta basada en alimentos de fácil asimilación (pavo y pescado) y ricos en fibra, pero bajo en grasa animal, especias, frituras y sal. Remedios para limpiar o depurar la vesícula biliar

    Dieta para las personas con problemas en la vesícula biliar Remedios para los cálculos biliares

    Remedios para los cólicos biliares Remedios naturales para la vesícula inflamada o colecistitis

    Remedios naturales para el higado graso Remedios para la hepatitis

    Remedios para limpiar y depurar el páncreas Remedios para la pancreatitis

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