A diferencia de lo que comúnmente se piensa, el hígado puede producir dolor. También es habitual sentir dolor por trastornos que lo inflaman, como es el caso del hígado graso (en el que por determinados hábitos o por sobrepeso, el hígado ha almacenado una cantidad excesiva de grasas y se encuentra inflamado. Seguidamente les presentamos una serie de pistas que le ayudaran a esclarecer, que realmente padece un dolor hepático. Con lo que podrá acudir a su especialista con las ideas más claras.

  • Dolor en riñones
    Es habitual confundirlo, por su cercanía. Puede ser síntoma de dolor de hígado.
  • Dolor sordo
    Se define como aquel dolor que sin ser agudo, molesta y es constante. En este caso ubicado en la parte abdominal derecha.
  • Dolor abdominal o dolor de espalda
  • Erupciones en la piel, piel amarillenta o blanqueamiento de ojos (ictericia)
  • Olor corporal, heces pálidas o perdida de peso

Otros síntomas más extremos (y que de darse debe visitas de forma urgente su médico son: fatiga extrema, vómitos de sangre, desmayos, confusión, dolor cuando toses, dolor al respirar, problemas para memorizar, dolores en el hombro o alucinaciones.

  • Definición:El dolor de hígado lo podemos causas por una sobreingesta de medicamentos. Por ejemplo un exceso de paracetamol puede causar lesiones en el hígado.
  • Diagnóstico: Dolor aparece justo después de la ingesta del medicamento en cuestión.
  • Tratamiento: No existe un tratamiento específico, pero le aconsejamos visitas a su especialista para que le modifique la pauta de medicación.
  • Definición:Esta dolencia puede ser por un consumo abusivo puntual o un habito permanente de consumo anormal. De ser el caso estamos hablando de una enfermedad llamada cirrosis.
  • Diagnóstico: Suele presentarse con dolencias abdominales, heces negras, dificultad de concentración, aumento de peso, sed o náuseas.
  • Tratamiento: Obviamente, el primer paso será dejar de consumir bebidas alcohólicas y seguir una dieta rica en carbohidratos y proteínas. En el caso de tener un hígado muy dañado la solución será el trasplante del hígado.
  • Definición:Se produce por un crecimiento inusual de las células del hígado.
  • Diagnóstico:Suele estar relacionado con decoloración de la piel, blanqueamiento de ojos, nauseas, fática y vómitos. Se detecta cuando ya está muy avanzado o en un chequeo. En pacientes con cirrosis o hepatitis es más habitual padecerlas.
  • Tratamiento: Existen diferentes formas de combatirlos aunque lo más habitual será extirparlo, trasplantar el órgano o tratarlo con quimioterapia.
  • Definición: Se definen como bultos de líquido. Pueden crecer y causar molestias pero no suelen causar molestias.
  • Diagnóstico: Molestias y dolor en el abdomen derecho. No suelen derivar en mayores complicaciones.
  • Tratamiento: Se suelen tratar con una serie de medicamentos para reducirlos.
  • Definición: Se define como la inflamación del hígado por daños en las células. Existen distintos tipos de hepatitis. La hepatitis A, E y B.
  • Diagnóstico: Orina oscura, fiebre, diarrea o dolores musculares son los síntomas
  • Tratamiento: Se trata con antivirales y fármacos especiales para combatir esta enfermedad. Padecer hepatitis b aumenta el riesgo de desarrollar cáncer hepático
  • Definición:Normalmente la padecen personas con sobrepeso y consiste en tener un índice elevado de grasa en el hígado. Otras personas con colesterol alto o diabetes también pueden padecerla. Suele ser un problema hereditario.
  • Diagnóstico: Fatiga, debilidad, dolor al orinar son los más comunes
  • Tratamiento: No existe un tratamiento específico, pero le aconsejamos visitas a su especialista para que le modifique la pauta de medicación.
  • Definición:Siguiente fase de la cirrosis. En esta fase se desarrollan tejidos fibrosos y nódulos que dificultan la circulación de sangre en el hígado.
  • Diagnóstico: Similares a la cirrosis pero más acentuados.
  • Tratamiento: El mismo que en la cirrosis. Deja de ingerir alcohol y cambiar el estilo de vida. Si el hígado se vió muy afectado la solución sera el trasplante.

No somos nutricionistas pero si le han diagnosticado una enfermedad hepática ya le habrán dicho que la dieta es fundamental. Recuerda que el hígado es un órgano fundamental que también interfiere en el proceso digestivo.

Los cambios que seguramente le realizarán son:

  1. Reduzca la cantidad de sal. La sal suele empeorar la retención de líquidos.
  2. Tome vitaminas (solo si se lo receta su especialista) para combatir problemas nutricionales a raíz de la enfermedad de hígado.
  3. Aumente la ingesta de carbohidratos proporcionalmente a la cantidad de proteínas,
  4. Baja la cantidad de grasas. En especial si nuestro problema es por problemas de sobrepeso

Aunque determinadas enfermedades del hígado será imposible prevenirlas, si podemos seguir unos prácticos consejos para reducir la probabilidad de padecer las molestias más comunes. Se los describimos a continuación:

  • Realice actividad física (correr o caminar pueden ser fantásticos aliados)
  • Modere el consumo del alcohol
  • Controle el sobrepeso y enfermedades como el hígado graso
  • Siga una dieta mediterránea (rica en proteínas y baja en grasas)
  • Vigile el colesterol
  • Evite la sal

Tenemos distintas formas de aliviar los síntomas de un dolor de hígado. Le explicamos cómo puede hacerlo, si es leve (recuerde acudir a un especialista si es grave y nunca sustituya estos remedios por tratamientos o diagnósticos):

  • Té hepático
    Es un potente aliado para favorecer la desintoxicación del hígado y bajar su inflamación.
  • Té verde
    Originario de Asia es cada vez más consumido por occidente. Funcionan tanto como antioxidantes como para reducir la inflamación
  • Diente de león
    Útil para lograr la desintoxicación de hígado.

La insuficiencia renal es una complicación de la cirrosis de difícil manejo y es uno de los factores de riesgo más importante cuando se hace el trasplante hepático. Los pacientes con cirrosis e insuficiencia renal tienen un riesgo elevado de de muerte a la espera del trasplante, mayor frecuencia de complicaciones y menor supervivencia después del trasplante, comparados con los pacientes sin insuficiencia renal. En 2002, el puntaje del Model for End-Stage Liver Disease (MELD) (Modelo para la Etapa Final de la enfermedad hepática—basado en las determinaciones de la bilirrubina sérica, el cociente internacional normalizado del tiempo de protrombina y la creatinemia—destinado a evaluar la función renal pretrasplante se presentó como una ayuda para la asignación de órganos entre los candidatos al trasplante hepático. El uso de este sistema de puntaje ha aumentado el número de pacientes con insuficiencia renal que reciben un trasplante hepático y ha reducido la mortalidad en los pacientes que esperan un trasplante de hígado. En los últimos años se han hecho progresos importantes en la comprensión de la patogénesis y la historia natural de la insuficiencia renal en la cirrosis. Por otra parte, intervenciones clínicas novedosas pueden ayudar a prevenir y a manejar esta complicación.

Fisiopatología de la insuficiencia renal Existe muchas evidencia de que la insuficiencia renal en los pacientes con cirrosis está principalmente relacionada con las alteraciones de la función circulatoria—sobre todo, la reducción de la resistencia vascular sistémica debido a la vasodilatación arterial esplácnica primaria, provocada por la hipertensión portal. La vasodilatación arterial aumenta la producción o la actividad de los factores vasodilatadores—en particular el óxido nítrico,el monóxido de carbono y los cannabinoides endógenos—en especial en la circulación esplácnica.

Estudios realizados en animales de laboratorio y en pacientes con cirrosis indican que la traslocación bacteriana—es decir, el pasaje de bacterias de la luz intestinal a los ganglios mesentéricos—puede desempeñar un papel importante en el empeoramiento de la función circulatoria en la cirrosis avanzada. La traslocación bacteriana puede provocar una respuesta inflamatoria con aumento de la producción de citocinas proinflamatorias (sobre todo del factor de necrosis tumoral α y la interleucina-6) y de factores vasodilatadores como el óxido nítrico, en la zona esplácnica. Esta respuesta, a su vez, puede dar lugar a la vasodilatación de las arterias esplácnicas. Los pacientes con cirrosis y niveles elevados de la proteína ligada a los lipopolisacáridos o del ADN bacteriano circulante (que pueden ser considerados marcadores indirectos de la traslocación bacteriana) tienen un aumento de las citocinas séricas, menor resistencia vascular sistémica y aumento del gasto cardíaco en comparación con aquellos que tienen cirrosis no esos marcadores de traslocación bacteriana. Por otra parte, la administración de norfloxacina, un antibiótico que provoca la descontaminación intestinal selectiva y reduce la traslocación de las bacterias, mejora pero no normaliza las alteraciones hemodinámicas en los pacientes con cirrosis. Los pacientes con cirrosis y disfunción circulatoria o suboclusión arterial, aumento de la actividad de los vasoconstrictores endógenos que afectan a la circulación intrarrenal, y aumento de la respuesta inflamatoria sistémica son particularmente propensos a la insuficiencia renal, la que puede ocurrir espontáneamente o ser desencadenada por una serie de eventos que se producen con frecuencia en la cirrosis avanzada. Tales eventos incluyen la hipovolemia, inducida por la pérdida de líquido renal y gastrointestinal y las infecciones bacterianas. La hipovolemia por hemorragia gastrointestinal, diarrea o administración excesiva de diuréticos es una causa común de deterioro de la función renal en la cirrosis.

La insuficiencia renal es común y particularmente grave en pacientes con peritonitis bacteriana espontánea. En estos casos, la causa más frecuente es la presencia de bacterias gram negativas por traslocación bacteriana. Dicha infección provoca una respuesta inflamatoria grave en la cavidad peritoneal con aumento de los niveles de citocinas proinflamatorias y producción persistente de mediadores vasoactivos que pueden alterar la función circulatoria y causar insuficiencia renal. Otros tipos de infección bacteriana también pueden ocasionar insuficiencia renal en pacientes con cirrosis. Sin embargo, la gravedad de la respuesta inflamatoria y la insuficiencia renal no son tan marcadas como en la peritonitis bacteriana espontánea. Los antiinflamatorios no esteroides pueden también causar insuficiencia renal en pacientes con cirrosis, ya que su función renal depende mucho de la síntesis de prostaglandinas renales. Por último, en algunos pacientes cirróticos puede haber enfermedades renales intrínsecas que no están relacionados con alteraciones hemodinámicas sistémicas, sino más bien con factores etiológicos subyacentes a la enfermedad del hígado. Estas formas de nefropatía son las glomerulonefritis asociadas a las hepatitis B o C y a la cirrosis alcohólica.

Evaluación de la función renal La función renal debe ser monitoreada en forma sistemática en todos los pacientes con cirrosis avanzada, especialmente aquellos con ascitis. En estos pacientes, sobre todo si tienen hiponatremia, infecciones bacterianas, hemorragia gastrointestinal o retención grave de sodio, se encuentran en alto riesgo de fallo renal, como lo están todos los pacientes hospitalizados por descompensación aguda de la cirrosis. En los ensayos clínicos, el método más útil y aceptado para evaluar la función renal en los pacientes con cirrosis sigue siendo la determinación de la concentración de creatinina sérica. A pesar de que la medición del índice de filtración glomerular (IFG), basada en la depuración de la inulina o de sustancias con talio, es más precisa y representa la norma, no lo es tanto para hacer las evaluaciones repetidas de la función renal que se requieren en estas circunstancias.

Las fórmulas como la de Cockcroft-Gault y la Modificación de la dieta en la Enfermedad Renal, las cuales se utilizan para determinar la creatininemia como así otras mediciones sobrestiman el IFG en los cirróticos y generalmente no se usan para evaluar la función renal en estos pacientes. Por último, la depuración de la creatinina también sobreestima el IFG, además de que requiere precisión en la recolección de la orina, lo que tampoco es práctico, en particular en los pacientes ambulatorios. Hasta la fecha, la mayoría de los estudios y conferencias de consenso han definido a la insuficiencia renal en la cirrosis como una creatininemia >1,5 mg/dL. En los pacientes con cirrosis, la baja producción de creatinina secundaria a la reducción de la masa muscular da como resultado la subestimación del IFG. Por lo tanto, la definición actual de insuficiencia renal en la cirrosis identifica solo a los pacientes con un IFG muy reducido ( 2,5 mg/dL]) en menos de 2 semanas; el tipo 2 sigue un curso estable, menos progresivo que el tipo 1. Los pacientes con síndrome hepatorrenal tipo 1 tienen disfunción multiorgánica grave, la cual afecta no solo a los riñones sino también al corazón, la circulación sistémica, el cerebro, las glándulas suprarrenales y el hígado, mientras que el curso clínico de los pacientes con síndrome hepatorrenal de tipo 2 se caracteriza principalmente por presentar ascitis refractaria.

El uso prudente de los diuréticos previene la insuficiencia renal. La insuficiencia renal debido a hemorragia gastrointestinal puede evitarse mediante la inversión rápida de la hipovolemia, el tratamiento precoz de las causas de la hemorragia y el uso de la profilaxis antibiótica (ya sea con norfloxacina o cefalosporinas de tercera generación) para evitar las infecciones bacterianas. Se debe evitar la administración de fármacos antiinflamatorios no esteroides o de aminoglucósidos en todos los pacientes con cirrosis, ya que estos agentes pueden alterar la función renal. Por último, no hay un método efectivo para prevenir la glomerulonefritis asociada con las enfermedades del hígado.

Insuficiencia renal y trasplante hepático Como se mencionó antes, la mortalidad entre los pacientes
con cirrosis hepática e insuficiencia renal es muy elevada, sobre todo entre aquellos con síndrome hepatorrenal de tipo 1. Por lo tanto, es necesario considerar el trasplante de hígado en todos los pacientes que no tienen contraindicaciones para este procedimiento; se debe llevar a cabo lo antes posible debido a que la gravedad de la insuficiencia renal es un factor que anticipa el mal resultado del transplante. El tratamiento del síndrome hepatorrenal con albúmina y el análogo de la vasopresina terlipresina, previo al trasplante, puede mejorar el resultado post-trasplante.

Efectos del puntaje MELD sobre el trasplante De hecho, el puntaje MELD fue desarrollado para conocer la prioridad de los candidatos al trasplante de hígado que sufren cirrosis con disfunción renal Aunque los puntajes elevados indican el trasplante temprano del hígado, esto ha generado preocupaciones. Será importante comparar los resultados del trasplante de hígado antes y después de la introducción del puntaje MELD, ya que todavía no está claro si la supervivencia post-trasplante será mejora o empeora, si la incidencia de la disfunción renal aguda o crónica ha aumentado o disminuido, y si el número de trasplantes combinados de hígado y riñón aumenta o disminuye como resultado del puntaje MELD.

Supervivencia del paciente Desde la introducción del sistema de puntaje MELD en los Estados Unidos en febrero de 2002, el número de pacientes con insuficiencia renal sometidos a trasplante hepático se ha incrementado. El porcentaje de receptores de trasplante con una creatinina sérica >2,0 mg/dL aumentó de 7,9% en el período pre-MELD a 10% en el período MELD; el porcentaje de pacientes que recibió transplante durante el tratamiento de reemplazo renal aumentó de 3,7% en el período pre-MELD a 5,3% en el periodo MELD. No obstante, no se comprobó que en el período MELD se redujera la tasa de supervivencia a los 3 años comparada con la tasa del período pre-MELD. Así, la supervivencia global de los pacientes después de la introducción del puntaje MELD no fue peor que la supervivencia basada en los criterios pre-MELD.

Función renal Cualquier análisis de la función renal después del trasplante de hígado debe considerar tanto la incidencia inicial como final de la disfunción renal. Entre los pacientes en los que el IFG previo al trasplante era por lo menos de 80 ml/minuto/1,73 m2 de superficie corporal, menos del 10% de los receptores requirió diálisis post trasplante. Por otra parte, solo el 7% de los pacientes cuya función renal pretrasplante era buena desarrollaron una disfunción renal grave (IFG 60 ml/minuto), 6 meses después del trasplante. Por otra parte, el 60% de los pacientes con un IFG <40 ml/minuto antes de del trasplante de hígado tiene un IFG mayor, 1 año después del trasplante. De este modo, después del trasplante hepático la disfunción renal puede ser mejorada en cierta medida, incluso en presencia de la inhibición crónica de la calcineurina. En general, sin embargo, si la función renal es mejor antes del trasplante, se espera que el IFG sea mejor al año. Sin embargo, cabe señalar que la nefropatía crónica del aloinjerto se produce en los receptores de hígado, corazón, pulmón; en los receptores de riñón es la tercera razón más común para que los pacientes entren en lista de espera para un trasplante renal.

Trasplante combinado de hígado y riñón Una de las consecuencias potenciales de utilizar el sistema de puntaje MELD fue un aumento del uso del trasplante combinado de hígado y riñón. Antes de que se aplicara dicho sistema, el porcentaje de trasplante combinado era del 2,6%; en cambio, en la época MELD, dicho porcentaje ascendió al 4,4%. En teoría, el trasplante combinado debe utilizarse solo para pacientes con insuficiencia renal irreversible pero todavía no se han identificado cuáles son los factores predictivos más confiables de reversibilidad del fallo renal después de trasplante hepático. En algunos estudios, no así en otros, la presencia de insuficiencia renal sostenida pre-trasplante puede ser una indicación potencialmente útil de trasplante combinado. La presencia de síndrome hepatorrenal parece ser una indicación absoluta de trasplante combinado, ya que la supervivencia de los pacientes con síndrome hepatorrenal que recibieron trasplante de hígado solo es similar a la de los pacientes tratados con el trasplante combinado; la mayoría de los pacientes recupera la función renal después del trasplante hepático solo. Otro factor que ha sido investigado es la duración del tratamiento de reemplazo renal antes del trasplante de hígado. En los pacientes que han estado recibiendo tratamiento de reemplazo renal durante más de 8 a 12 semanas, la supervivencia es mejor con el trasplante combinado de hígado y riñón que con el trasplante de hígado solo. Por lo tanto, se ha propuesto que los pacientes que reciben terapia de sustitución renal a largo plazo sean tratados mediante el trasplante combinado.

Un análisis reciente de los resultados comunicados por United Network for Organ Sharing (UNOS) evaluó el beneficio del trasplante combinado de hígado y riñón. En la era MELD—después de hacer comparaciones por edad del donante, raza, causa de muerte y puntaje MELD del receptor y el estado en la diálisis antes del trasplante—no hubo diferencias significativas en la tasa de supervivencia a 1 año entre los pacientes que recibieron el trasplante combinado y los sometidos al trasplante de hígado solo (82,0% y 81,8%, respectivamente). ¿Qué hacen los familiares de la persona enferma, que le diagnosticó cirrosis del hígado? ¿Cuántos viven en este tipo de pacientes cómo aliviar su condición? Todas estas preguntas están constantemente le piden al médico observar y tratamiento. En la mayoría de los casos, un médico puede dar un pronóstico exacto en la cirrosis hepática, porque mucho depende del estado de ánimo del deseo del paciente para salir del estado de la enfermedad y el deseo de la vida. La medicina moderna y la farmacología tienen un gran arsenal de herramientas que no sólo puede inhibir el proceso patogénico en el parénquima hepático, y traerlo de vuelta.

Pero esto requiere de una condición importante. La persona enferma debe eliminar por completo de su vida de la causa de la enfermedad. Por desgracia, en nuestro país, en la mayoría de los casos en la génesis de esta enfermedad alcohólica. Los pacientes rara vez se niegan aún más el consumo de bebidas alcohólicas, lo que reduce la duración de sus vidas en la cirrosis hepática por lo menos 4 veces.

Como se mencionó anteriormente, la esperanza de vida en la cirrosis depende eliminar los factores patógenos. La persona enferma debe:

  • abandonar por completo el consumo de bebidas alcohólicas (especialmente cerveza peligroso, vodka, brandy);
  • dejar de fumar tabaco;

    ^^
  • normalizar el régimen y la dieta, la eliminación de los productos gepatogennoy;
  • comer productos lácteos (tanto contienen metionina, que restaura las células del hígado), frutas y verduras frescas;
  • beber regularmente agua mineral de origen natural;
  • evitar el consumo de grandes cantidades de drogas;
  • vigilar el estado de la piel;
  • realizar cursos de terapia de rehabilitación y para controlar la falta de estancamiento en la cavidad de la vesícula biliar.

    Todo esto ayuda a eliminar toxinas de las células del hígado y comenzar el proceso de regeneración de tejidos. En conjunción con la recepción de las preparaciones de fosfolípidos basados ​​en el cardo mariano (silimarina, CARS) y la normalización de drenaje biliar ayuda a prolongar la vida en la cirrosis y 20 años. En mi experiencia, hay casos de recuperación completa de la función hepática en un período relativamente corto de tiempo. Algunos pacientes con cirrosis del hígado se recuperó por completo después de 6 meses. Así que durante todo el período de actividad de la enfermedad y retenido físico continuado en su lugar de trabajo.

    Entre ellos se encontraban aquellos pacientes cuya enfermedad tenía naturaleza viral. Si parénquima hepático comienza después de sufrir una hepatitis viral, a continuación, tratar a estos pacientes es mucho más difícil. Actualmente no existe un medicamento específico que sería capaz de iluminar completamente este agente. Por lo general, se almacena en las células del hígado durante toda la vida.

    En la práctica de gran valor en el tratamiento de pacientes que tienen terapia de estimulación inmune en conjunto con los productos a base de zinc. La estimulación del rendimiento del sistema inmune contra los efectos nocivos de zinc sobre la multiplicación del virus conduce a la limpieza completa del organismo a partir del patógeno. Después de este tratamiento se puede llevar a cabo reparaciones. Por lo general, el pronóstico de la cirrosis decepcionante para el paciente y sus familiares. Si no va a abordar las causas subyacentes de la enfermedad, la supervivencia de los pacientes la gente rara vez supera el umbral de cinco años. La mayoría de las personas con hepatitis C en combinación con el alcohol o adicción a las drogas, mueren dentro de 2 a 3 años a partir de hígado severa e insuficiencia cardíaca.

    En la etapa final del desarrollo de ascitis acumulación de líquido en las cavidades interiores del cuerpo (abdominal, torácica, pleural). Mucho depende de la realización del análisis bioquímico de la sangre. Si las pruebas de función hepática se encuentran dentro de los límites normales, podemos asumir que la vida humana va a durar por lo menos 5 años. Cuando un estado estimado parénquima ultrasonido y el número de hepatocitos sanos.

    De esto también depende de la duración de la vida en la cirrosis hepática. Decir exactamente cuántas personas viven en cirrosis imposible. Hay frías estadísticas que indican que aproximadamente el 70% de estos pacientes mueren dentro de los próximos 3-5 años. Muy a menudo la causa de la muerte se convierte en tumoral El cáncer que comienza a crecer rápidamente en el tejido sclerosed y gradualmente captura las partes sanas del hígado.

    El hígado es un órgano con una miríada de funciones, entre ellas el filtrado de toxinas que se acumulan en la sangre, la producción de proteínas y hormonas, y el rompimiento de moléculas complejas. El hígado es esencial para la supervivencia. El Carcinoma Hepatocelular (CHC), también conocido como cáncer primario de hígado, se produce cuando se desarrolla un tumor en el hígado.

    Este tipo de cáncer se diferencia del cáncer de hígado metastásico, que emerge en otras partes del cuerpo y se disemina al hígado a través del torrente sanguíneo. (Muchos más pacientes adquieren cáncer de hígado de esta manera). El CHC es el quinto cáncer más común en los Estados Unidos, donde su incidencia ha aumentado en los últimos años, una tendencia proyectada para continuar a través de la próxima década.

    A nivel mundial, los tipos de hepatitis B y C son los culpables de más del 80 por ciento de cáncer de hígado primario. En los Estados Unidos, el cáncer de hígado primario es causado principalmente por la hepatitis C y el alcoholismo crónico y cirrosis relacionada.

    La investigación sugiere que el aumento reciente de CHC se debe en parte a un mayor número de casos de obesidad y diabetes. El alcoholismo, la hepatitis, el abuso de drogas y otras infecciones del hígado están muy asociados con la cirrosis – la cicatrización del tejido hepático avanzado.

    La cirrosis se desarrolla durante décadas, con el tiempo los daños al hígado se vuelven significativos. A menudo, este daño no se reconoce ya que los síntomas están ausentes. La tasa de mortalidad de cáncer primario de hígado es alta, y la detección temprana es crucial. Todos los pacientes con cirrosis, independientemente de su causa, deben someterse a la detección de carcinoma hepatocelular.

    Los datos sugieren que la tasa de supervivencia media es de 11 meses entre todos los pacientes con CHC, y de 16 a 24 meses para los pacientes que recibieron dos tratamientos farmacológicos. Las tasas de supervivencia están mejorando a medida que las modalidades de tratamiento mejoran con el tiempo.

    El Carcinoma Hepatocelular o cáncer de hígado puede crecer desapercibido durante años. Cuando los síntomas aparecen, la ictericia – coloración amarillenta de la piel y los ojos – es común. Este síntoma se debe a la incapacidad del hígado para eliminar la bilirrubina, un producto de desecho, de la sangre.

    El CHC también se revela a través de los siguientes síntomas:

    • Pérdida del apetito o de peso.
    • Fatiga.
    • Náusea.
    • Dolor en el abdomen.
    • Cavidad abdominal hinchada de acumulación de fluidos.

    La infección crónica por virus de la hepatitis B y C se produce cerca del 80 por ciento de los casos en todo el mundo. En los Estados Unidos, la cirrosis relacionada con el alcohol es otra causa importante de CHC.

    • Cirrosis relacionada con las drogas.
    • Hemocromatosis, una enfermedad hereditaria en la que el cuerpo no puede eliminar adecuadamente el exceso de hierro.
    • Enfermedad del hígado graso.
    • Hepatitis C, Hepatitis B.
    • El consumo excesivo de alcohol.
    • Cirrosis.
    • La hemocromatosis hereditaria.
    • Obesidad.
    • Diabetes.
    • Enfermedad del hígado graso no alcohólico.

    Esta enfermedad suele estar vinculada a la hepatitis B o la cirrosis de cualquier causa, y los pacientes afectados por lo general experimentan síntomas sólo después de que la enfermedad ha alcanzado una etapa posterior. Cuando los síntomas – dolor abdominal, pérdida de peso, ictericia – se reconocen, el análisis de sangre puede revelar niveles anormales de varias proteínas que marcan el Carcinoma Hepatocelular (CHC) y las imágenes del hígado puede revelar una masa.

    1. Formación de imágenes de tres fases a través de resonancia magnética, con contraste dinámico.
    2. Trifásica, tomografía computarizada helicoidal (TC)

    Con cualquier método, los resultados son suficientes para generar un diagnóstico formal de Carcinoma Hepatocelular.

    La imagen con TC y RM es muy precisa con tumores de 2 cm o más, pero mucho menos precisa en la revelación de los tumores más pequeños. Los tumores hepáticos pueden ser solitarias o múltiples en número. Ellos pueden invadir los vasos sanguíneos del hígado y/o haberse diseminado fuera del hígado (metástasis).

    El tratamiento más adecuado para el Carcinoma Hepatocelular depende del tamaño del tumor, el número y la ubicación, la participación de los vasos sanguíneos, y de la gravedad de la enfermedad hepática subyacente. Los tratamientos curativos potenciales incluyen la hepatectomía (resección quirúrgica) y el trasplante de hígado, pero sólo un pequeño porcentaje de los pacientes son candidatos apropiados para estos tratamientos.

    Las terapias más comunes consisten en matar las células tumorales o retardar su crecimiento. La ablación por radiofrecuencia (destrucción del tumor mediante ondas de energía eléctrica).

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    Las personas con cirrosis causada por el abuso de alcohol deben dejar de beber licor. Si usted tiene cirrosis, es esencial dejar de beber ya que cualquier cantidad de alcohol es tóxica para el hígado.

    Si detener el consumo de alcohol es difícil, el médico puede recomendar un programa de tratamiento para la adicción al alcohol. Pérdida de peso

    Las personas con cirrosis causada por la enfermedad de hígado graso no alcohólica pueden ser más saludables si pierden peso y controlan sus niveles de azúcar en la sangre. Es importante mantener una ingesta adecuada de proteínas al intentar bajar de peso en el entorno de la cirrosis.

    Los medicamentos para controlar la hepatitis Los medicamentos pueden limitar aún más el daño a las células hepáticas causadas por la hepatitis B o C a través de un tratamiento específico de estos virus.

    Los medicamentos para controlar otras causas y síntomas de la cirrosis Los medicamentos pueden retardar la progresión de ciertos tipos de cirrosis hepática.

    Por ejemplo, para las personas con cirrosis biliar primaria (ahora conocida como colangitis biliar primaria) que se diagnostica a tiempo, la medicación puede retrasar significativamente la progresión a cirrosis. Otros medicamentos pueden aliviar ciertos síntomas, como picazón, fatiga y dolor.

    Suplementos alimenticios pueden ser prescritos para contrarrestar la malnutrición asociada a la cirrosis y para evitar cualquier debilidad en los huesos (osteoporosis). Su médico trabajará para tratar las complicaciones de la cirrosis, incluyendo:

    El exceso de líquido en su cuerpo Una dieta baja en sodio y medicamentos para prevenir la acumulación de líquido en el cuerpo puede ayudar controlar la ascitis y la hinchazón.

    La acumulación de líquido más grave puede requerir procedimientos para drenar los fluidos u otras intervenciones para aliviar la presión. A veces, un pequeño tubo se coloca en la vena porta del hígado para reducir la presión sanguínea en el hígado y reducir la acumulación de líquido.

    Hipertensión de la vena porta Ciertos medicamentos para la presión arterial pueden controlar el aumento de la presión en las vena porta del hígado (hipertensión portal) y prevenir la hemorragia grave.

    Su médico le realizará una endoscopia superior a intervalos regulares para buscar venas dilatadas en el esófago o el estómago (várices) que pueden sangrar. Si desarrolla várices, es probable que necesite medicamentos para reducir el riesgo de sangrado.

    Si no es capaz de tolerar la medicación y tienen indicios de que las várices están sangrando o que son propensas a sangrar, es posible que necesite un procedimiento para detener el sangrado o reducir el riesgo de sangrado posterior. Infecciones

    Puede recibir antibióticos u otros tratamientos para las infecciones. Su médico también es probable que recomiende la vacunación de la gripe, neumonía y hepatitis.

    Aumento del riesgo de cáncer de hígado Su médico le recomendará análisis de sangre y pruebas de ultrasonido cada seis meses para buscar signos de cáncer de hígado.

    Encefalopatía hepática Se le puede recetar medicamentos para ayudar a prevenir la acumulación de toxinas en la sangre debido al mal funcionamiento del hígado.

    El trasplante de hígado En casos avanzados de cirrosis, cuando el hígado deja de funcionar, un trasplante de hígado puede ser la única opción de tratamiento.

    La gente en general tiene que considerar esta opción cuando se desarrollan los síntomas de la cirrosis, como la ictericia (coloración amarilla en la piel), retención de líquidos significativa (ascitis), várices, encefalopatía hepática, disfunción renal, cáncer o sangrado. Un trasplante de hígado reemplaza su hígado con un hígado sano de un donante fallecido o con parte de un hígado de un donante vivo.

    La cirrosis es la razón más común para un trasplante de hígado. Los candidatos para trasplante de hígado se someten a pruebas exhaustivas para determinar si son lo suficientemente sanos como para tener un buen resultado después de la cirugía.

    Además, los centros de trasplante suelen requerir un periodo de abstinencia de alcohol para las personas con enfermedad hepática relacionada con el alcohol antes de que puedan recibir trasplantes. La cirrosis criptogénica es una condición que afecta la función hepática. Las personas con esta enfermedad desarrollan enfermedad hepática irreversible causada por la cicatrización del hígado (cirrosis), por lo general a mediados o finales de la edad adulta.

    El hígado es una parte del sistema digestivo que ayuda a descomponer los alimentos, almacenamiento de energía, y eliminar los productos de desecho, incluyendo toxinas. Los daños menores en el hígado pueden ser reparados por el cuerpo. Sin embargo, el daño grave o a largo plazo puede dar lugar a la sustitución de tejido de hígado normal con tejido cicatrizante.

    En las primeras etapas de la cirrosis criptogénica, la gente a menudo no tienen síntomas debido a que el hígado tiene suficiente tejido normal para funcionar. Los signos y síntomas se hacen evidentes a medida que más tejidos del hígado se sustituyen por tejido cicatrizal (tejido fibroso). Las personas con cirrosis criptogénica pueden desarrollar hipertensión en la vena que lleva sangre al hígado (hipertensión portal).

    La cirrosis criptogénica puede conducir a la diabetes tipo 2, aunque el mecanismo no está claro. Algunas personas con cirrosis criptogénica desarrollan cáncer del hígado (cáncer hepatocelular). Los síntomas incluyen fatiga; pérdida de peso sustancial; ictericia; fiebre; hinchazón en el abdomen; y sangre en las heces.

    Como los síntomas aparecen cuando el hígado ya tiene tejido cicatrizal, puede conducir a un deterioro rápido del mismo, que con el tiempo requiere el trasplante de hígado. Esta condición se encuentra más frecuente en las personas mayores de 60 años de edad. En el caso de la identificación temprana, su progresión puede ser retrasada y los síntomas pueden aliviarse mediante la terapia nutricional y algunos remedios naturales.

    Aunque la causa de la cirrosis criptogénica no se identifica fácilmente, algunos sugieren que la causa podría ser la obesidad y la diabetes tipo 2 – que son las causas más comunes de cirrosis no alcohólica-. Ese es también el caso de la causa de la EHNA (Hígado Graso No Alcohólico) cuando la enfermedad progresa a cirrosis.

    No existe un tratamiento directo para la cirrosis del hígado, excepto un trasplante de hígado, que nunca se lleva a cabo excepto en respuesta a las etapas finales de la enfermedad. El tratamiento indirecto para detener la progresión implica el tratamiento de la enfermedad subyacente, como el alcoholismo, la obesidad o la diabetes.

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    Con la cirrosis criptogénica, se desconoce la causa (a excepción de que el abuso del alcohol se pueda descartar), lo que dificulta el tratamiento. Con los pacientes que sufren de obesidad o la diabetes, el tratamiento de estas condiciones puede detener la cirrosis también, pero no siempre. Dado que la causa de la cirrosis criptogénica es desconocida, el pronóstico es algo peor que con los casos en que la causa de la enfermedad puede ser identificada.

    La cirrosis criptogénica es muy probable que progrese a la etapa en que se hace necesario un trasplante de hígado, e incluso entonces, la nueva formación de cicatrices a menudo se desarrolla en el hígado trasplantado. A menos que la causa de la enfermedad se puede encontrar o al menos acertando correctamente, el pronóstico es pobre.

    La cirrosis criptogénica puede atacar a las víctimas de cualquier grupo de edad, en teoría. Sin embargo, la mayoría de los casos ocurre con los pacientes que tienen más de sesenta años de edad. La cirrosis se caracteriza por un daño de las células del hígado y su reemplazo por un tejido cicatricial que impide el tránsito normal del flujo sanguíneo por el hígado e interfiere muchas de las funciones vitales de este órgano.

    Mucha gente cree que sólo los alcohólicos sufren cirrosis, y aunque es cierto que el consumo de alcohol es la primera causa de esta enfermedad en los Estados Unidos, también lo es que el abstemio también puede padecer la enfermedad. La posibilidad de padecer cirrosis depende de la cantidad y frecuencia con que se bebe en relación con el peso de la persona, su estatura y la capacidad de su cuerpo para metabolizar productos alcohólicos presentes en la sangre circulante. Es una enfermedad crónica del hígado en la que las células sanas sufren daños y son reemplazadas por células cicatriciales. Esta afección impide

    el tránsito habitual del flujo sanguíneo por el hígado y no permite que este órgano funcione debidamente. El hígado contiene tejido capaz de regenerarse cuando ha sido dañado, pero el grado de regeneración de las células depende de cada persona. Una cirrosis que no se trate puede derivar en insuficiencia hepática (del hígado) o incluso en la muerte. El hígado es un órgano grande y complejo, del tamaño de un balón de fútbol americano, que pesa cerca de 1,3 kg (3 libras). Se encuentra debajo de las costillas en la parte superior derecha del abdomen y está conectado con el intestino delgado por las vías biliares, que transportan a los intestinos la bilis que produce. Un hígado sano es suave y liso al tacto.

    Es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano pues constituye una de las “fábricas” de procesamiento y refinado químico más desarrolladas. Casi toda la sangre procedente del estómago y de los intestinos circula a través del hígado. Además, éste se encarga de depurar el organismo de sustancias tóxicas o venenosas, procesar nutrientes, hormonas o medicamentos y producir proteínas y factores de la coagulación, todos ellos de capital importancia para la salud. En la persona enferma de cirrosis, las sustancias tóxicas y la bilis quedan retenidas en el torrente sanguíneo, porque el hígado no las elimina. La cirrosis no es contagiosa, no se transmite de una persona a otra. Su origen hay que buscarlo más bien en otros factores:

    – Consumo de alcohol. Es la causa más frecuente. Cerca de un tercio de las personas muy bebedoras, acaban presentando cirrosis. El resto puede sufrir otras formas de enfermedad hepática. – Hepatitis vírica crónica (inflamación del hígado): la hepatitis (normalmente de los tipos B, C y D) es la segunda causa más común de cirrosis.

    – La enfermedad de Wilson, que produce acumulación de cobre en el hígado, cerebro, riñones y ojos. – La fibrosis quística, que provoca la acumulación de secreciones mucosas en los pulmones, hígado, páncreas e intestinos.

    – La hemocromatosis, causante de acumulación de hierro en el hígado y otros órganos. – El bloqueo o inflamación de los conductos biliares (la llamada cirrosis biliar).

    – La insuficiencia cardíaca congestiva. – Los trastornos de almacenamiento del glucógeno, que impiden la debida utilización de los azúcares por el hígado.

    – Las infecciones parasitarias. – La reacción anómala a los medicamentos recetados, toxinas medioambientales y abuso de inhalaciones (exposición a sustancias tóxicas por vía nasal).

    Signos y síntomas de la cirrosis En las primeras fases, la cirrosis se considera una enfermedad silenciosa, ya que ocasiona pocos síntomas. Con el paso del tiempo, sin embargo, los enfermos de cirrosis empiezan a experimentar cansancio, debilidad y pérdida del apetito. Son habituales las náuseas y la pérdida de peso. Conforme la cirrosis empeora, el hígado produce menos proteínas de las que el organismo necesita, lo cual da lugar a otros síntomas:

    – Menor produción de la proteína albúmina, con lo que el agua se acumula en las piernas (edema) del enfermo o en el abdomen (ascitis). – Lentificación de la producción de proteínas del plasma sanguíneo como el fibrinógeno, factor esencial para la coagulación, lo que hace al enfermo de cirrosis más propenso a las hemorragias.

    – La cirrosis puede provocar ictericia, alteración caracterizada por un color amarillento de la piel y el blanco de los ojos. Este trastorno se debe a la acumulación en la sangre de bilirrubina (pigmento biliar), que normalmente el hígado depura del torrente circulatorio y evacua hacia el intestino a través de las vías biliares. – Algu nos enfermos de cirrosis sienten también una picazón intensa, debida a la acumulación de pigmentos biliares en la piel.

    – La cirrosis impide que el hígado depure la sangre de toxinas y otras sustancias nocivas, así como de medicamentos. La acumulación de estos elementos en el organismo altera las funciones mentales y la personalidad del enfermo. Entre los primeros indicios de cirrosis figuran el descuido del aspecto, los despistes, problemas de concentración y hábitos de sueño alterados. La pérdida de conciencia o el coma son posibles síntomas más tardíos.

    – La cirrosis también puede afectar a los vasos sanguíneos abdominales. Normalmente, la vena porta, que es un vaso de amplia capacidad, transporta la sangre desde el intestino y el higado hasta el hígado. La cirrosis bloquea este flujo, lo cual repercute en un aumento de la presión arterial en este circuito (hipertensión portal). Conforme el higado se inflama, el cuerpo intenta dar salida a la sangre a través de otros vasos sanguíneos, pero puede ocurrir que estos vasos no sean lo suficientemente fuertes para soportar el flujo y se rompan; entonces, el enfermo vomita sangre, signo de una situación de alto riesgo.

    Diagnóstico El primer paso en el diagnóstico cirrosis consiste en evaluar el historial médico del enfermo y efectuar un examen físico. La detección de un hígado inflamado o de tamaño mayor al normal, de edema o de ascitis, así como la presencia de síntomas de confusión mental por la acumulación de sustancias tóxicas en el cerebro, sirven al médico para sentar el diagnóstico. Puede encargarse una tomogra-fía computada (TC) o bien ecografías para comprobar si el tejido del hígado tiene cicatrices. También es útil la biopsia por punción, procedimiento mediante el cual se introduce en la piel una aguja para aspirar una muestra de tejido. El hígado también se inspecciona con el laparoscopio, instrumento de observación que se introduce en el organismo a través de una incisión minúscula en el abdomen. Otro indicio de cirrosis es la presencia de telangiectasia, formación de “arañas vasculares” en la piel, a base de redes de minúsculos vasos sanguíneos que se dilatan, especialmente en el rostro y la parte superior del pecho. Tratamiento El tratamiento depende del tipo de cirrosis y de lo avanzada que se encuentre la enfermedad. El objeto es detener su evolución y, al mismo tiempo, contrarrestar el daño infligido al hígado. Si la causa de la cirrosis es el alcohol, la primera medida que debe tomarse es dejar de beber.

    En la actualidad no existe un tratamiento para “curar” la cirrosis. La picazón se puede tratar con medicamentos. Para el edema o la ascitis se utilizan diuréticos (medicamentos que eliminan el exceso de sal y de agua del cuerpo). En casos graves de disfunción hepática, es decir, cuando las células del hígado dejan de funcionar, el transplante de hígado es la única solución. Los adultos que siguen una dieta nutritiva y limitan su consumo de alcohol previenen la destrucción de células sanas en el hígado. A continuación figuran otras medidas de utilidad para la prevención de la cirrosis hepática:

    – No mezclar nunca medicamentos, especialmente los de venta libre, con el alcohol. – Seguir al pie de la letra las indicaciones de uso de los productos químicos: asegurarse de que están en lugares bien ventilados, no mezclar sustancias químicas, evitar la inhalación y el contacto de productos químicos con la piel, lavar rápidamente cualquier zona que haya sufrido una exposición accidental y utilizar ropa de protección.

    – Evitar el abuso de inhalantes de todo tipo. – Evitar el uso de drogas intravenosas, posibles vehículos de contagio de las variedades de hepatitis B, C, y D.

    Convivencia con la cirrosis Los enfermos de cirrosis pueden convivir muchos años con la enfermedad. Incluso cuando surgen complicaciones, existe tratamiento. Muchos de estos enfermos han sobrevivido con el trasplante de hígado y continúan haciendo vida normal. Los enfermos de cirrosis deben abstenerse de beber alcohol. Se cree que la mala alimentación, particularmente si está asociada al alcohol o al abuso de drogas, tiene mucho que ver con la aparición de la cirrosis, aunque continúa la investigación al respecto. Entre tanto se recomienda una dieta sana y equilibrada.

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    Las Proteínas de alta calidad son mejor digeridas y tienen un contenido de aminoácidos cerca de los niveles que tu perro necesita. Los alimentos que provienen de animales o de plantas tales como soja, gluten de trigo y productos lácteos son mejor tolerados que las proteínas de carne. La mayoría de los veterinarios recomiendan que los propietarios alimenten a sus perros una mezcla de proteínas animales y vegetales. Esto porque el uso de la soja o la lactosa que contienen las dietas de proteínas lácteas no son apreciadas por algunos perros y pueden causar diarrea.

    Aprende cómo hacer Comida Casera para Perros Las calorías no proteicas ayudan a prevenir el uso de aminoácidos como energía. Y reducen la necesidad de que el cuerpo produzca glucosa en el hígado mediante la conversión de moléculas de proteínas.

    Normalmente, la energía proviene de la grasa y es una fuente concentrada de energía. Los perros con enfermedad hepática pueden tolerar mayores cantidades de grasa en su dieta (30 – 50% de calorías). Cantidades moderadas de fibra dietética soluble e insoluble pueden ayudar a un perro con enfermedad hepática. La fibra soluble tal como la pulpa de la remolacha disminuye la producción y la absorción del amoníaco. Y ayuda al crecimiento de bacterias beneficiosas.

    La Fibra (soluble e insoluble) también ayuda a tu perro a librarse de los ácidos biliares. Las fibras insolubles (lignina, celulosa, hemicelulosa) ayudan a normalizar el tiempo de tránsito de las heces y prevenir el estreñimiento. Los alimentos para perros con problemas hepáticos deben incluir suplementos vitamínicos que actúen como antioxidantes. Las enfermedades hepáticas causan una mayor generación de radicales libres y estrés oxidante. La suplementación con antioxidantes ayuda a reducir las lesiones hepáticas.

    A menudo se recomienda doblar la dosis de mantenimiento normal, ya que este es un enfoque clínicamente apoyado en los seres humanos. La vitamina C es un antioxidante y debe ser parte de la dieta de alimentos para perros con problemas hepáticos. La mayoría de los alimentos para perros cumplen con los requerimientos diarios de vitamina C. Cuidado con una sobredosis vitamina c ya que podría aumentar la ingesta de cobre.

    La suplementación adicional sólo debe ser necesaria si en el hígado de tu perro está teniendo problemas con la digestión de la grasa. Puede prevenir que la enfermedad hepática canina empeore reduciendo la lesión de radicales libres y oxidantes. Se prefiere una forma soluble en agua de vitamina E. Ya que la absorción de vitaminas liposolubles puede disminuir en algunas formas de enfermedad hepática.

    Te contamos acerca de las Vitaminas para Perros Ayuda con la coagulación de la sangre y se recomienda en casos de enfermedad hepática crónica. El hígado produce factores de coagulación, y no produce ni almacena vitamina K cuando está enfermo.

    Los alimentos para perros con problemas hepáticos también debe ser suplementados con zinc, ya que es un antioxidante. También reduce el riesgo de una función cerebral anormal. Esta es causada por el paso de sustancias tóxicas del hígado a la sangre. El zinc reduce la acumulación de cobre en el hígado. Puede ser útil para reducir la lesión hepática. Es normalmente producida por el hígado y es necesaria para muchas funciones del mismo. También es un antioxidante. Proporcionar a su perro con un suplemento oral ayuda a mejorar la función antioxidante y tiene propiedades anti-inflamatorias.

    En los alimentos para perros con problemas hepáticos se debe evitar el potasio. Si tu perro no está comiendo y por lo tanto no obtiene potasio tu veterinario puede optar por darle el mineral a través de líquidos intravenosos. Moderada restricción de sodio dietético si se recomienda para perros que tienen un apetito inferior al normal o si tiene hipertensión.

    Se recomiendan dietas de bajo contenido de cobre para ciertas razas que son propensas a una forma de enfermedad hepática llamada enfermedad de almacenamiento de cobre. En esta se acumula demasiado cobre en el hígado y causa problemas con la función hepática. Cabe señalar que los perros con enfermedad de almacenamiento de cobre no deben recibir vitamina C. Esta combinación puede aumentar el daño al hígado.

    Si tu perro tiene poco o ningún apetito puedes intentar calentar la comida un poco para que sea más apetecible. Trata de alimentar pequeñas cantidades varias veces al día. Si eso no funciona, puede ser necesario que tu perro deba ser alimentado con una jeringa o un tubo de alimentación. Tu perro también necesita estar recibiendo un montón de líquidos. Si no está bebiendo por su cuenta, puede que necesites darle líquidos intravenosos o subcutáneos para prevenir la deshidratación.

    Revitaliza tu vida cotidiana y siéntete en total libertad para hacer cualquier clase de actividad con ayuda de la Cúrcuma. Una planta fascinante cuyo parecido físico al jengibre es bastante notable. Continúa leyendo y nutre tu mente con todo lo que debes saber sobre la cúrcuma, planta que debes conocer. La cúrcuma,Curcuma longa, es una especia muy comúnmente usada en la India desde hace cientos de años. Posee un color mostaza o amarillo característico que denota su potencial cantidad de nutrientes para el cuerpo humano. Esta especia no solo sirve para darle saber a la comida, sino para mucho más. Aprovecha al máximo el potencial de la cúrcuma y descubre para qué es bueno. ¡No dejes de leer y empieza a comer saludablemente!

    El mundo herbal tiene mucha clase de vertientes e ingredientes con los cuales preparar toda clase de cosas. Desde remedios hasta comidas deliciosas, lo que se te ocurra puede ser potenciado por algún producto de la naturaleza. ¡No esperes más y úsalos en tu vida diaria! La cúrcuma, como ya se mencionó, es una planta usada como especia proveniente de la India y del sudeste asiático. Es usada desde hace más de 4000 años en la gastronomía y en uno que otro remedio en particular. Otros nombres con los cuales se conoce a la cúrcuma son palillo de azafrán u oro indio.

    Este producto natural tiene toda una gama de propiedades medicinales que valen la pena saber. Entre ellas se tienen las siguientes: Propiedades benéficas para el estómago: Esta especia picante es una aliada efectiva para cualquier tipo de trastorno del estómago. Tiene una alta cantidad de componentes activos que producen más jugo gástrico y por tanto, pueden mejorar la digestión. Para personas con dispepsia, gastritis, o que simplemente tienen falta de apetito esta planta es la ideal. Por si fuera poco, ayuda a promover más creación de jugo pancreático y a equilibrar el pH de este órgano.

    Propiedades contra los problemas hepáticos: La planta cúrcuma cuenta con la capacidad de proteger el hígado. El compuesto que le da ese color tan característico, es el encargado de ayudar a este órgano en específico. Puede ayudar a eliminar los cálculos en la vesícula biliar y a evitar la inflamación en esa zona tan particular. Todo lo que tenga que ver con cirrosis, ictericia o trastornos hepáticos y de vesícula pueden ser contrarrestados con éxito. ¡Haz la prueba! Propiedades contra el cáncer: Quizás no pueda combatir todos los tipos de cáncer, pero si los más representativos. Investigaciones recientes dan a conocer que esta planta cuenta con 10 compuestos activos que combaten el cáncer. Los tipos de cáncer que la cúrcuma puede tratar son: cáncer de mama, cáncer de colon y cáncer de piel.

    Propiedades contra la depresión: En la lista de alimentos que alegran tu vida figura, por supuesto, la cúrcuma. La medicina tradicional china hacia alarde de esta propiedad de la cúrcuma a diestra y siniestra sin contemplación. ¡Realmente funcionaba! Sus componentes estimulantes influyen de manera positiva en el ánimo y en el sistema inmune en general. ¡Funciona también contra el estrés! Propiedades que ayudan a la piel y al sistema respiratorio: Si buscas un expectorante natural, pues la cúrcuma puede servirte. Gracias a la acción antiinflamatoria de la cúrcuma, puedes tratar problemas graves como la bronquitis. Por si fuera poco, también es bastante útil para eliminar hongos o piel de atleta.

    Propiedades especiales para todas las mujeres: La cúrcuma longa funciona como regulador del ciclo menstrual femenino. Disminuye los dolores de vientre bajo y de cabeza a un nivel realmente sorprendente y acelerado. ¡El aliado ideal de cualquier mujer! Propiedades contra los microbios: La cantidad de componentes activos que tienen pueden luchar sin problemas contra cualquier tipo de microbio. Ello evita que las heridas se infecten de manera acelerada y puedan ser curadas de manera más segura.

    Que esta lista sea tan abundante, es reflejo directo de que esta especia asiática es perfecta para cualquier malestar. Todas las bondades y beneficios de la cúrcuma ya se han mencionado, ahora resta saber cómo utilizarla eficientemente. ¡No te separes de aquí y descúbrelo cuanto antes! En la actualidad existen mucha clase de usos para la cúrcuma que no se limitan únicamente a la cocina. Cada modo de emplear la cúrcuma te ayuda a solventar un tipo de molestia o malestar en específico. Ya se han mencionado algunos trastornos que ayuda a contrarrestar esta planta, ahora verás cómo hacer para solventarlos. Lee detalladamente el siguiente listado con las formas de usar la cúrcuma:

    Toma la cúrcuma en su forma de raíz e ingiérela en trozos. Si haces esto, puedes contrarrestar eficientemente problemas respiratorios, problemas del corazón, y evitar el cáncer. Toma la cúrcuma en polvo y disuélvela en agua caliente como si fuera un té. De esta forma, podrás obtener relajación, mejorar tu sistema inmune y sentirte mucho mejor en el día.

    Toma la cúrcuma en forma de aceite y podrás contrarrestar todos esos problemas hepáticos que te aquejan. Opta por ingerir dos gotas de este aceite en un vaso de agua y verás cómo mejoras. Si tienes desorden con tu ciclo menstrual, puedes usar esta presentación de la cúrcuma también. Toma la cúrcuma y prepárala en forma de masa. Para ello, solo debes de mezclar agua con cúrcuma en polvo y jengibre en polvo. Puedes aplicarlo de manera tópica para tratar lesiones o cortadas serias. ¡Así evitas que se infecten! También puedes mezclarla con aloe vera y así tendrás un potente analgésico para las quemaduras graves.

    Añade la cúrcuma como mejor te parezca a todas tus comidas, desde la mañana hasta la noche. Combatirás el cáncer de mama de manera exagerada y podrás tu cuerpo en armonía. Además ¡le darás mucho sabor a todas tus comidas! No importa la presentación de la cúrcuma, siempre y cuando uses de forma medicinal, esta te hará bien. Sigue probando y experimentando con la raíz de cúrcuma y la planta en general para tratar padecimientos específicos.

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    *Imagen de hombre dormido sobre portátil vía Shutterstock Extractos reproducidos bajo licencia de United Mitochondrial Disease Foundation, Inc.
    http://www.umdf.org

    Nota de la editora de VER/OÍR: varios niños en Texas que son impedidos visuales o sordociegos tienen, como causa de su pérdida sensorial, enfermedades Mitocondriales. Para entender más acerca de estos padecimientos, visité el sitio web de la United Mitochondrial Disease Foundation. Aprendí que tenemos una magnífica oportunidad en Texas de aprender más sobre estas enfermedades porque su 5ta. Conferencia Internacional sobre Enfermedades Mitocondriales se llevará a cabo este año en Dallas. Quiero agradecer a la UMDF por permitirme reproducir algunos fragmentos de la rica información que proporcionan en su sitio web para compartirla con los lectores de VER/OÍR. Les recomiendo que visiten este sitio web si tienen un hijo(a) con alguna enfermedad Mitocondrial o si usted es un maestro que trabaja con alguno de estos niños. Las enfermedades mitocondriales son resultado de la falla de las mitocondrias, los compartimentos especializados presentes en cada célula del cuerpo, con excepción de los glóbulos rojos de la sangre. Las mitocondrias son las responsables de la creación de más del 90% de la energía que el cuerpo necesita para mantener la vida y apoyar el crecimiento. Cuando fallan, se genera cada vez menos energía al interior de la célula. Puede entonces presentarse lesión celular o incluso la muerte de la célula. Si este proceso se repite en todo el cuerpo, los sistemas completos comienzan a fallar y la vida de la persona que lo sufre, está en grave riesgo. Esta enfermedad afecta principalmente a los niños, pero los brotes en adultos se están volviendo más y más comunes.

    Las enfermedades de las mitocondrias parecen ocasionar el mayor daño a las células del cerebro, del corazón, del hígado, músculo esqueléticas, del riñón así como a los sistemas endocrino y respiratorio. Dependiendo de qué células resulten afectadas, los síntomas pueden incluir pérdida de control motor, debilidad muscular y dolor; desórdenes gastrointestinales y dificultades para deglutir; crecimiento deficiente, enfermedades cardiacas, del hígado, diabetes, complicaciones respiratorias, convulsiones, problemas visuales y auditivos, acidosis láctica, retrasos en el desarrollo y susceptibilidad a contraer infecciones.

    No hay una característica única para identificar una enfermedad mitocondrial. Los pacientes presentan varios problemas que pueden surgir desde el nacimiento hasta en la edad adulta madura. Piense en las mitocondrias cuando:

    • Una “enfermedad común” presente características atípicas que la distingan del resto.
    • Haya tres o más órganos involucrados
    • Se presenten recaídas recurrentes, o cuando ocurran brotes de infección en una enfermedad crónica.

    Las enfermedades mitocondriales o citopatías, deberán considerarse como posibles en diagnósticos diferenciales, cuando aparezcan estas características inexplicables, especialmente cuando ocurran en combinación con: Introducción: A fin de entender las enfermedades del hígado, es importante conocer las funciones normales de este complicado órgano. El hígado sirve para mantener en equilibrio el metabolismo y las funciones del cuerpo. Se calcula que el hígado se encarga de realizar más de 1.500 funciones básicas a un nivel bioquímico. El fallo de cualquiera de estas funciones bioquímicas podría provocar la muerte del animal.

    Algunas de las principales funciones del hígado incluyen el control apropiado de los carbohidratos (azúcares, almidones), los lípidos (grasas, colesterol, ácidos biliares) y las proteínas. Entre algunas de las proteínas importantes que produce el hígado se encuentran los factores de coagulación sanguínea, la urea (la cual es utilizada por los riñones para ayudar a preservar el agua del cuerpo) y la albúmina (la proteína principal de la sangre que ayuda a mantener el volumen apropiado de fluido en los vasos cardiacos y sanguíneos). Además, el hígado se encarga de producir, almacenar y alterar vitaminas y minerales esenciales que el cuerpo utiliza. El hígado ayuda con las funciones del sistema inmunológico, del sistema endocrino y a mantener saludables los glóbulos sanguíneos. Los ácidos biliares que se producen y se almacenan en el hígado y en la vesícula biliar se utilizan en el tracto digestivo para separar los compuestos de los alimentos. Una importante función del hígado es el papel que desempeña como filtro del cuerpo del tracto digestivo. Todo el tracto digestivo contiene bacterias de alimentos en diferentes etapas de descomposición. Los nutrientes que se encuentran en el estómago y los intestinos son absorbidos en la sangre por medio de pequeños tubos capilares. La sangre del tracto digestivo podría considerarse como "sucia", debido a su cercanía a una fuente de contaminación, la cual consiste en millones de bacterias y sustancias potencialmente dañinas que ingresan al cuerpo por la boca. De aquí, la sangre entra al sistema portal sanguíneo del hígado donde éste "desintoxica" todas las sustancias dañinas y actúa como el primer frente de defensa contra las bacterias invasoras.

    Una condición específica denominada encefalopatía hepática suele desarrollarse al presentarse enfermedades en las que el hígado deja de desempeñar su función de filtro. La "encefalopatía hepática", en realidad quiere decir que hay una enfermedad del cerebro relacionada con el hígado. Esta afección se presenta cuando productos secundarios tóxicos, que por lo general son filtrados en el hígado, llegan en niveles altos al cerebro por medio del torrente sanguíneo. Estos productos derivados de la digestión, particularmente el amoníaco, producen síntomas semejantes a las alucinaciones en el cerebro, además de marcha en círculos, agresividad, ceguera intermitente, "presión con la cabeza" (el animal se para con la cabeza hacia abajo y hace presión contra una esquina o una pared) y comas hepáticas. El ganado también se caracteriza por la vocalización excesiva. El hígado tiene una gran capacidad de reserva para la regeneración y el funcionamiento. Es capaz de soportar lesiones y maltrato de mejor modo que la mayoría de los órganos sin dejar de funcionar (aunque la enfermedad sea muy aparente en el cuerpo), y se puede reparar a sí mismo de forma sorprendente tras sufrir un daño. Si bien este vital órgano cuenta con estas maravillosas características, tales pueden dificultar la identificación de una enfermedad seria que lo esté afectando.

    Introducción: Las enfermedades hepáticas se producen cuando el hígado se inflama (hepatitis) o sufre algún tipo de daño. Estas enfermedades puede ser el resultado de un acontecimiento aislado o a consecuencia de daños e inflamaciones continuos que ocurren por un tiempo prolongado. La insuficiencia hepática se presenta cuando aproximadamente un 75% de los tejidos del hígado se dañan paulatinamente o de un solo golpe. Esta cantidad de daño sobrepasa la reserva funcional del hígado y conduce a signos clínicos de insuficiencia hepática. Agentes causantes: Entre algunas de las posibles causas de las enfermedades hepáticas se encuentran las siguientes:

    1. Enfermedad negra (Clostridium novyi): En el caso de la enfermedad negra, las toxinas producidas por las bacterias causan hepatitis necrótica infecciosa. La enfermedad negra comienza, por lo general, a raíz de una infestación de trematodos (Fasciola hepatica) que daña al hígado y establece las condiciones ideales para el crecimiento excesivo de la bacteria Clostridium novyi. En la página F120 se encuentran más detalles sobre la enfermedad negra.
    2. Hemoglobinuria bacilar u "orina roja" (Clostridium hemolyticum): La hemoglobinuria bacilar es otra enfermedad clostridial que afecta al hígado. Al igual que la enfermedad negra, la hemoblobinuria bacilar por lo general comienza a raíz de una infestación de trematodos (Fasciola hepatica) que daña al hígado y establece las condiciones ideales para el crecimiento excesivo de la bacteria Clostridium hemolyticum. En la página F120 se encuentran más detalles sobre esta enfermedad.
    3. Administración o consumo de medicinas tóxicas o veneno:
      1. Debido a que el hígado es el primer órgano que procesa todas las medicinas orales, la sobredosis de éstas podría producir una insuficiencia hepática. Entre las medicinas de las que se conoce que causan insuficiencia hepática aguda se incluyen los gases anestésicos inhalados, algunos anticonvulsivos, la tetraciclina y los antibióticos con sulfato de trimetoprim.
      2. Las sustancias y las plantas venenosas también pueden dañar el hígado. Entre algunas de éstas se incluye la vegetación que contiene alcaloides pirrolicidínicos, las algas verdeazuladas, la aflatoxina, la alfalfa mohosa y los metales pesados (hierro, cobre).

    Signos clínicos: Los signos clínicos de las enfermedades hepáticas normalmente son dramáticos, no obstante, no suelen ser específicos. Los signos de encefalopatía hepática (la cual se trató anteriormente) con frecuencia son notorios y podrían ser intensos, con depresión y desorientación severas. Otros signos que a veces se observan son deshidratación, pérdida de peso, diarrea, ascitis (acumulación de fluido bajo la piel), prurito (comezón) y fotosensibilidad. En ocasiones se presenta la ictericia (encías amarillentas y ojos blancuzcos). En la mayoría de los casos severos, los animales podrían sufrir hemofilia (hemorragias debidas a la pérdida de la capacidad de coagulación). El daño que se extiende por todo el hígado y que no es muy grave podría conducir a una insuficiencia hepática crónica si sólo quedan pocos tejidos sanos que regenerar.

    Diagnóstico: El diagnóstico de las enfermedades hepáticas se hace con una variedad de pruebas. Por lo general, primero se efectúa un examen físico, seguido de un conteo sanguíneo completo, un panel de suero químico y un análisis de orina. El aumento en las enzimas hepáticas g-glutamiltransferasa (GGT), aminotransferasa de aspartato (AST), lactatodeshidrogenasa (LDH), aminotransferasa de alanina (ALT) y fosfatasa alcalina (ALP), suele indicar un problema hepático. La pruebas de ácido sérico biliar y de bilirrubina se recomiendan generalmente para cualquier enfermedad hepática. Para que se pueda hacer un diagnóstico completo, el veterinario patólogo podría obtener y examinar una biopsia de hígado. Tratamiento: El tratamiento de las enfermedades hepáticas gira en torno a una agresiva atención de apoyo y, si es posible, en la eliminación de la causa de la insuficiencia. Es imprescindible descontinuar el uso de cualquier medicina que pudiera ser la causa del fallo del hígado. Se debe comenzar lo más pronto posible una terapia de fluidos, al igual que la lenta corrección del equilibrio de la base ácida sanguínea y de los niveles de sal disuelta (sodio, potasio, cloruro). Si se presenta un cuadro de encefalopatía hepática, esta condición debe tratarse de forma específica mediante la reducción de los niveles de amoníaco en el torrente sanguíneo. Con ese fin, administre laxantes (aceite mineral), lactulosa y medicamentos orales. Los antibióticos (neomicina) deben seleccionarse de forma específica por su capacidad de reducir las bacterias productoras de amoníaco. Se debe empezar una terapia dietética lo más pronto posible. Las dietas bajas en proteínas son muy importantes para la recuperación y se proporcionan en un principio en cantidades pequeñas varias veces al día. El tratamiento puede continuar por varias semanas y hasta por meses, e incluso puede ser indefinido en algunos casos a fin de prevenir la recurrencia de la insuficiencia hepática. Los animales que no quieren comer deben ser alimentados por la fuerza. Para ello, administre gachas mediante sondas orogástrica o fístulas ruminales. Se recomienda mezclar fluido ruminal normal con harina de alfalfa (15% de proteína) y grano desecado proveniente de fábricas de cerveza o pulpa de remolacha con cloruro potásico. La transfaunación (un proceso que consiste en tomar los jugos ruminales de un animal sano y proporcionárselos a un enfermo) puede estimular el apetito y ayudar a que el rumen de una vaca enferma vuelva a la normalidad.

    Existen otros tratamientos que se utilizan dependiendo de la causa de la insuficiencia hepática. Estos incluyen el uso de antibióticos (ceftiofur, penicilina, sulfato de trimetoprim), vitamina B, ácido fólico y vitamina K. Pronóstico: El pronóstico de la recuperación depende de la severidad del daño que ha sufrido el hígado, de la capacidad de eliminar la causa de la enfermedad y del estado de salud general de los animales. Los animales adultos que están en malas condiciones físicas podrían sufrir insuficiencias de varios órganos al mismo tiempo con un daño relativamente moderado en el hígado; sin embargo, los terneros más jóvenes y saludables que padecen la misma afección hepática se podrían recuperar totalmente con el tratamiento apropiado. Por regla general, si el animal no come, sigue teniendo acidosis continua o no responde a los tratamientos iniciales, el pronóstico no es alentador.

    Introducción: Esta afección hepática se presenta cuando el ganado consume vegetación que contiene alcaloides pirrolicidínicos. Los efectos de este tipo de alcaloides son acumulativos, lo cual significa que la dosis tóxica de las plantas no se tiene que consumir a un mismo tiempo para que cause daño al hígado. Algunos animales sufren daños en el hígado o incluso mueren tras consumir una fuerte dosis de alcaloides pirrolicidínicos, mientras que otros ingieren cantidades pequeñas pero dañinas hasta que se llega a un "límite", y esto desemboca en el comienzo de los signos clínicos. Signos clínicos: Los signos que se observan a causa de la intoxicación por alcaloides pirrolicidínicos se relacionan de forma directa con el daño que ésta ocasiona al hígado. Los signos que se observan comúnmente son, entre otros, deshidratación, pérdida de peso, diarrea, ascitis (acumulación de fluido bajo la piel) y prolapso rectal. En ocasiones también se observan cambios de conducta y signos neurológicos en el ganado.

    Diagnóstico: Los casos en los que se sospecha de intoxicación por alcaloides pirrolicidínicos se pueden identificar cuando se detectan elevaciones de enzimas hepáticas en muestras de sangre. Los niveles de ácido sérico biliar y de bilirrubina también se encuentran elevados. La biopsia de hígado es una de las mejores maneras de determinar si se trata de un caso de intoxicación por alcaloides pirrolicidínicos. Si el animal ya ha muerto debido a este tipo de intoxicación, los hallazgos de necropsis ayudan a determinar la causa. En la necropsia, el hígado se observa pequeño, firme y de un color de marrón pálido a amarillento. También se pueden analizar muestras del alimento del animal para determinar la presencia de vegetación que contenga alcaloides pirrolicidínicos. Tratamiento: Las opciones de tratamiento para las enfermedades hepáticas relacionadas con la intoxicación por alcaloides pirrolicidínicos dependen de la severidad del daño del hígado. Si los animales han consumido cantidades significativas de alcaloides pirrolicidínicos durante mucho tiempo y el daño que ha sufrido el hígado es de seriedad a tal grado que se ha convertido en fibrosis, el tratamiento no dará ningún beneficio. No obstante, si el hígado sólo ha sufrido una leve irritación o un daño menor, podría repararse por sí mismo y volver a un estado relativamente normal. En la página 3 de la sección F477 se encuentra una descripción detallada de las opciones de tratamiento para las enfermedades hepáticas.

    La siguiente es una lista de plantas que se conoce que causan intoxicación por alcaloides pirrolicidínicos: Este es el nombre que recibí para designar un espacio físico y virtual en dónde el ser humano es RE-conocido como SER Holístico, como ser indiviso del TODO Y PARTE DEL TODO. En ambos sitios el trabajo a desarrollar es para el autoconocimiento y la evolución. Aquí podrás encontrar cursos, talleres, meditaciones, fotos y videos en relación a mi personal camino espiritual, a mi labor terapeútica y por supuesto la posibilidad de hacer contacto y seguir con la misión de "TENDER PUENTES".

    Del correcto funcionamiento hepático depende el organismo todo. Situado bajo el diafragma, en la parte superior derecha de la cavidad abdominal, el hígado es el órgano de la vitalidad, la asimilación y la desintoxicación. Tiene gran cantidad de tareas (digestivas, depurativas, hormonales, inmunológicas, etc), habiéndosele inventariado casi seiscientas funciones orgánicas. El hígado cumple un papel primordial en todas las funciones vitales, a tal punto que es el productor de la albúmina. Esta sustancia es la base de nuestra materia viva y sobre todo de la inmunología. Ahora se comienza a comprender que las células cancerígenas son degeneraciones que tienen que ver con albúmina defectuosa, consecuencia directa del mal funcionamiento hepático.

    El hígado no solo filtra y elimina desechos, sino que también se ocupa de neutralizar venenos, toxinas, microbios y sustancias cancerígenas. Mata virus y microbios, desactiva y evacua las sustancias tóxicas que ingresan al organismo por diferentes vías, purifica la sangre de residuos del metabolismo celular y elimina desechos de fermentaciones y putrefacciones intestinales. O sea que debe lidiar con todas las problemáticas del modernismo… ¡¡¡y al mismo tiempo. A nivel farmacológico, es bien conocida la importante función del hígado en los procesos que tienen que ver con el mecanismo de acción de las drogas. La mayoría de ellas deben pasar por el hígado: algunas se activan allí y otras son desactivadas por él, pues les resultan tóxicas. Por esta razón se prescriben dosis elevadas de ciertos fármacos, a fin de compensar este mecanismo de desactivación. Sabiendo esto, es sencillo imaginar que sucede en un paciente medicado, cuya función hepática está comprometida (algo bastante frecuente y hasta lógico, considerando que este órgano es generalmente el primero en acusar los desórdenes corporales): algunos fármacos no le surten efecto (aún en altas dosis) y otros lo intoxican gravemente (aún en bajas dosis).

    Otra de las tareas hepáticas es la secreción continua de bilis, a razón de casi un litro diario de este vital fluido alcalino y amargo. La bilis, luego almacenada y dosificada oportunamente por la vesícula biliar, tiene múltiples funciones: digestión de grasas y proteínas, asimilación del calcio, alcalinización del bolo alimentario luego del "baño" ácido de los jugos gástricos, estimulación del peristaltismo intestinal (ciertos estreñimientos se deben su carencia), evacuación de toxinas y excesos (entre ellos, el colesterol) desde el hígado hacia los intestinos, etc. El flujo biliar suele estar bloqueadas por la presencia de acumulaciones tóxicas intra hepáticas que con el tiempo adoptan la forma de verdaderos cálculos que asfixian y congestionan al hígado. Esta toxemia crónica, muy frecuente hoy día, hace que las personas dispongan de muy baja secreción biliar, con los consiguientes perjuicios digestivos, nutricionales e intestinales. EMOCIONALIDAD Y FISIOLOGIA

    El estado emocional y la claridad mental de una persona, dependen de la libre circulación de la energía y la sangre. El hígado controla ambos factores, y por tanto la estabilización del estado emocional. Un hígado sano proporciona juicio claro y decisiones firmes; la acción que genera es rápida y consecuente. La emoción positiva de un hígado sano es el idealismo. El bloqueo de la energía del hígado, crea un estado depresivo. La tendencia psíquica negativa es la cólera, que se produce como reacción a la depresión y es acompañada por crisis de irritabilidad, mal humor y violencia. Las crisis de cólera son normalmente reprimidas hasta el momento en el cual se liberan, desembocando en verdaderas erupciones volcánicas. Esta emoción se considera la más dañina, pues condiciona todas las funciones del sistema energético.

    Cefaleas y migrañas, consideradas enfermedades generadas por el hígado, aparecen cuando este órgano se siente afectado y no llega a desempeñar su función de empujar y distribuir la energía hacia la cabeza y las extremidades: entonces la cabeza se congestiona y se calienta, al mismo tiempo que las manos y los pies se enfrían. Síntomas físicos como: dificultades para asimilar alimentos, inapetencia, dolores de cabeza luego de comer, boca pastosa, lengua blancuzca o amarillenta, sabor amargo en la boca, hinchazón de vientre, acumulación de gases, nauseas, vértigo, piel amarillenta, cutis graso, granos, catarro, estreñimiento, heces en forma de confites o poco consistentes y de color amarillento, insomnio en las primeras horas de la noche y dificultades para despertar por la mañana, picazón de piel, caspa, caída del cabello, migrañas, cefaleas, dolor en la nuca, síndrome premenstrual (catabolismo hormonal), fatiga muscular, edemas, calambres, mala circulación venosa, coloración verdosa del rostro y los ojos, fobia a la luz, dificultad para permanecer al viento, problemas de visión, afecciones oculares y precoz pérdida de la vista, son causados por un hígado cansado y sobrecargado. Una dieta que mejora la condición hepática, incrementa la capacidad visual. Dos líneas verticales en el entrecejo indican un hígado agotado.

    Los desequilibrios biliares se asocian con rigidez de pensamiento, cólera, excesiva preocupación por los detalles, frustraciones y miedo hacia lo desconocido. Decisiones y acciones quedan paralizadas. Los síntomas físicos son: dolores de caderas, migrañas (localizadas sobre todo en la sien derecha), boca amarga por la mañana, vómitos ácidos, tensiones en el hombro derecho, dolores en las articulaciones (rodillas en particular), cuello rígido, ansiedad e insomnio. El color de la piel suele ser pálido o amarillento, tonalidad que también se evidencia en los ojos.

    El hígado es el "maestro de la astucia y de la acción", así como la vesícula biliar lo es de la "fuerza de decisión". La salud de ambos órganos determina la capacidad de ser un líder; es el "eterno ganador". La capacidad de previsión, o sea de anticipar la realidad interior y exterior, depende de la salud del sistema hígado/vesícula. Moraleja 1: Pensar dos veces antes de decir que alguien es nervioso o está estresado. ¿No es más correcto decir que la persona esta intoxicada?

    Moraleja 2: Antes de medicarse ¿no es mejor desintoxicarse? Home » Roedores » Ratas » Enfermedades Transmitidas por las Ratas

    Las ratas son consideradas responsables de la Peste Negra durante la Edad Media y son conocidas por transmitir más de 70 enfermedades, desde la transmisión de la Peste Bubónica hasta al Tifus y el Hantavirus. Una infestación de ratas puede provocar efectos negativos para la salud humana. Una de las enfermedades más peligrosas que pueden transmitir las ratas es la Peste Bubónica y sus variantes. La transmisión ocurre cuando las ratas infestadas, o las pulgas de las ratas, muerden a los seres humanos. Los síntomas incluyen dolor de cabeza, debilidad y tos. La Peste Septicémica puede resultar en hemorragia en la piel y en otros órganos. Esta enfermedad es fatal y mata a las víctimas el mismo día en que los síntomas aparecen.

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    Por el cuidado de su salud, usted puede ser capaz de retardar la progresión de la enfermedad. Comer sano y reducir el sodio en su dieta como sodio tiende a hincharse tejidos. Evite el alcohol, ya que acelera el daño al hígado. Para reducir el uso de compresas frías y húmedas picazón y tomar baños de avena. El hígado es el órgano más grande del cuerpo y lleva a cabo varias funciones importantes, incluyendo la conversión de los alimentos en energía y la eliminación de alcohol y otras toxinas del cuerpo. Además de la eliminación de sustancias extrañas del cuerpo, la bilis producida en el hígado ayuda a la digestión. La cirrosis hepática, una enfermedad degenerativa, hace que el órgano funcione mal debido a la cicatrización del tejido hepático. La National Digestive Diseases Information Clearinghouse afirma que la cirrosis impide que el cuerpo absorba la grasa, controlar las infecciones o el procesamiento de alimentos, medicamentos y hormonas.

    De acuerdo con la Fundación Americana del Hígado, el hígado descompone el alcohol, por lo que es más fácil para el cuerpo para digerir. Las personas que han estado en los grandes bebedores durante mucho tiempo aumentan su riesgo de cirrosis debido a que el hígado no puede procesar grandes cantidades de alcohol. Como el alcohol causa el deterioro hepático, proteínas proceso el hígado lesionado ya no puede, grasas e hidratos de carbono. La cirrosis no se puede revertir; Sin embargo, la abstinencia de alcohol disminuye el daño hepático. Las personas que no paran de beber riesgo de morir de esta enfermedad. La Asociación Americana de Gastroenterología señala que la cirrosis hepática relacionada con la obesidad es la principal causa de muerte entre los no bebedores. La obesidad es un factor de riesgo de cirrosis, ya que conduce a un hígado graso y la enfermedad crónica. Enfermedad del hígado graso no alcohólico se produce porque un IMC alto provoca resistencia a la insulina, lo que conduce a una acumulación de grasa en las células del hígado. Cuanto más grasa contenida en el hígado; mayor es el daño al hígado. Los médicos recomiendan la reducción de peso para disminuir los hígados grasos y otras condiciones que causan daño al hígado, como la diabetes y la enfermedad arterial coronaria.

    El hígado ayuda al cuerpo a metabolizar los fármacos y toxinas químicas que pasan a través del cuerpo. Este es un riesgo menos común cirrosis factores presentes en personas que han tenido reacciones negativas a ciertos medicamentos o que han sido expuestos a las toxinas químicas durante un largo período de tiempo. El hígado finalmente pierde la capacidad de procesar estas sustancias debido a daños en el hígado. En las personas que experimentan reacciones negativas a ciertos medicamentos, cambio de medicamentos y evitando ciertos over-the-counter medicamentos alivian algunos de los daños en el hígado. La National Digestive Diseases Information Clearinghouse afirma que los trastornos genéticos como la fibrosis quística, la enfermedad de Wilson, la alfa-1 antitripsina y enfermedades glucógeno de almacenamiento son factores de riesgo de cirrosis. Estas condiciones obstaculizan la capacidad del hígado para procesar y almacenar las enzimas, proteínas y otras sustancias necesarias en el cuerpo a causa de acumulaciones anormales de hierro y cobre. La cirrosis hepática se produce si estas condiciones no se tratan a tiempo. Sin embargo, los médicos pueden recetar medicamentos orales que ayudan al cuerpo a eliminar estas sustancias a través de la orina.

    De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina, el hígado produce la bilis, la sustancia que facilita la digestión en el cuerpo. Cuando se produce la bilis, la vesícula biliar mueve a los conductos biliares y al intestino delgado. Conductos biliares bloqueados aumentan el riesgo de cirrosis debido a la obstrucción evita que la bilis que sale del cuerpo a través del intestino delgado. En cambio, la bilis se acumula en el hígado, causando inflamación y cicatrización. Conductos biliares bloqueados son el resultado de otras condiciones médicas, tales como cálculos biliares, pancreatitis y complicaciones de la cirugía de la vesícula biliar. En algunos casos, los cirujanos realizan cirugía de derivación para abrir bloqueos. Como la gente envejece, su riesgo de desarrollar cirrosis hepática aumenta, según el National Digestive Diseases Information Clearinghouse. La cirrosis ocurre en parte debido a la exposición a largo plazo a los virus, los medicamentos, las condiciones de salud y las toxinas ambientales. El envejecimiento, por supuesto, no se puede evitar, pero manteniendo un estilo de vida saludable disminuye este riesgo. Los medicamentos, también, tratar varias condiciones que son factores de riesgo de cirrosis.

    La National Digestive Diseases Information Clearinghouse afirma que todas las formas de hepatitis son un factor de riesgo de cirrosis y pueden infectar el hígado durante años antes de los médicos descubren las condiciones. La hepatitis puede conducir a infecciones crónicas del hígado y las inflamaciones que se desarrollan en la sangre. Hepatitis autoinmune, a diferencia de otras formas de hepatitis, no se contrae por el contacto humano. Esto se produce porque el sistema inmunológico del cuerpo ataca las células del hígado, disminuyendo gradualmente las funciones del hígado. Las personas que sufren de enfermedades autoinmunes como el VIH y el SIDA son particularmente susceptibles a cirrosis hepática. Estas condiciones no son curables; Sin embargo, varias opciones de tratamiento disponibles para ayudar a las personas a manejar la hepatitis. La cirrosis del hígado es una enfermedad altamente peligrosa, a menudo fatal del hígado. La cirrosis es una condición en la que la inflamación y la cicatrización excesiva se producen en el hígado. Esta enfermedad se asocia a menudo como un subproducto del alcoholismo. El tratamiento hospitalario para la cirrosis incluye pero no se limita a la cirugía o prescritas medicamentos para el dolor. Tratamiento en el hogar para esta dolencia médica, por supuesto, se diferencia de los procedimientos del hospital, en el sentido de ayudar al paciente a hacer frente en casa, lejos de los hospitales.

    Dado que se trata en relación con el tratamiento en el hogar y no una cura, lo que tienes que hacer es mantener la conciencia de la cirrosis. Usted tiene que mirar hacia fuera en busca de signos de mejora o un empeoramiento de la condición. El más mínimo cambio necesita atención como pueden ocurrir complicaciones y sin previo aviso. Puede ser necesaria la atención médica de emergencia para este tipo de eventos. Puesto que el consumo excesivo de alcohol es la causa principal de la cirrosis del hígado es muy recomendable para detener el consumo de bebidas alcohólicas inmediatamente. El ir pavo frío sólo ayudará a la condición. Ser consciente dieta es importante. Evite todos los alimentos con alto contenido de sodio. Los alimentos salados contribuyen a la retención de líquidos en pacientes con cirrosis, ya que tienden a retener sodio más debido a su hígado saludable. Recuerde, sin sal.

    Evite los medicamentos sin receta como Tylenol y el ibuprofeno; sólo tome los medicamentos por orden de su médico. ¿Por qué evitar el Tylenol o ibuprofeno? Estos son medicamentos que pueden causar más daño que bien al hígado. Tylenol se sabe que causa daño al hígado si se usa en exceso. Revise todos los medicamentos que ingieren con su médico. El médico sabrá exactamente qué prescribir y en qué dosis. La mezcla de diferentes medicamentos sin el conocimiento del médico puede provocar la muerte. La cirrosis del hígado es generalmente irreversible. En los peores casos, un trasplante de hígado es necesario. Esto no significa que su calidad de vida tiene que deteriorarse. Siga los pasos, continúe consulta con su médico, mantener una actitud positiva y usted puede ver un cambio en su estado para mejor.

    Factores que contribuyen a la existencia de este bajo Hcto:

    • Almacenar y liberar glucosa cuando el cuerpo lo necesita.
    • Intervenir en el procesamiento de la hemoglobina para utilizar el hierro.
    • Aclaramiento de la bilirrubina.

    Un estudio realizado en la Virginia Commonwealth University Medical Center, de Estados Unidos, presentado durante el congreso DDW-2009 muestra qué pasó en el estado del hígado en los pacientes después de cinco años de la cura de la hepatitis C con el tratamiento realizado utilizando interferón y ribavirina. Los resultados del estudio muestran que aquellos pacientes que responden al tratamiento consiguiendo la cura de la enfermedad logran mejorías impresionantes en el estado del hígado, incluso la desaparición de la cirrosis, según explica el Dr. Richard Sterling, uno de los coordinadores del estudio.

    Fueron incluidos en el estudio pacientes atendidos en el hospital desde el año de 1991 comparando el resultado de las biopsias realizadas cuando diagnosticados, con el resultado de biopsias realizadas años después. Un grupo de 230 pacientes fue acompañado durante cinco años, entre esos pacientes 41 se recusaron a recibir el tratamiento y 189 fueron tratados con interferón, pero no consiguieron respuesta con el tratamiento, permaneciendo infectados.

    Un segundo grupo era formado por 102 pacientes que lograron la cura de la enfermedad (respuesta sostenida) con el tratamiento utilizando el interferón. Entre los que consiguieron la cura de la enfermedad la biopsia inicial mostraba que 29% presentaban fibrosis portal, 52% presentaban fibrosis en puentes y, 19% se encontraban con cirrosis. Al se comparar el resultado de las biopsias realizadas cinco años antes con el estadio actual del hígado en el grupo que no obtuvo la cura con la biopsia de los pacientes que no aceptaron el tratamiento fue observado que no existía ninguna diferencia significante con relación a la progresión de la enfermedad, demostrando que el tratamiento fracasado no producía ningún beneficio con relación a la inflamación o al grado de fibrosis o cirrosis.

    Cuando comparadas biopsias realizadas antes del tratamiento con las realizadas cinco años después de obtener la cura en los 102 pacientes del segundo grupo fue observada una reducción significante en el grado de fibrosis: Concluyen los investigadores que los pacientes que logran la cura de la enfermedad utilizando el interferón convencional o el interferón pegilado, con o sin ribavirina, obtiene excelentes beneficios en el daño hepático.

    Con lo pasar de los años es emocionante verificar los beneficios que logra el paciente que cura la hepatitis C, comprobando por diversos estudios que el hígado posee un formidable poder de recuperación. Alerto para tener en cuenta que el hígado consigue se regenerar si no existen otros factores que permanezcan afectando su funcionamiento, esto es, si el paciente solamente ésta infectado con a hepatitis C y logra curar la enfermedad el hígado va a se regenerar lentamente, pero si existen otras enfermedades o condiciones que continúan a atacar el hígado, entonces el daño hepático va a continuar progresando.

    Hago el alerta porque es muy común que individuos que curan la hepatitis C me preguntan se pueden volver a ingerir bebidas alcohólicas, llevando como respuesta de mi parte que cada uno es dueño de su libre arbitrio y se suicida con el veneno que quiera, explicando a continuación que él logró eliminar el virus de la hepatitis, pero que eso no significa que el hígado quedó automáticamente libre de cualquier daño o deterioro. Los datos de esta investigación muestran que es posible regenerar el hígado, pero que se trata de un proceso lento, demorado, que en mucho va a depender de como el propio paciente ayuda para que esa regeneración pueda acontecer. ¡Nunca olviden qué alcohol, peso arriba del normal, diabetes, presión alta, otras hepatitis, HIV/SIDA, vida sedentaria, estrés, etc. etc., también afectan el hígado!
    No es posible una comparación exacta con la escala Metavir, pero aproximadamente una fibrosis portal podría se situar como una fibrosis F1 y una fibrosis en puentes podría se situar aproximadamente como una fibrosis F2 ó F3.

    Este artículo fue redactado con comentarios e interpretación personal de su autor, tomando como base la siguiente fuente:
    Shiffman M, et al "The long term effects of interferon based (IFNTx) therapy on hepatic histology in patients with chronic hepatitis C virus: results of a five year prospective evaluation on fibrosis progression and fibrosis regression" DDW 2009; Abstract 7.

    Carlos Varaldo
    Grupo Optimismo

    Las hemorroides externas se pueden producir cuando hay un aumento de presión dentro de las venas hemorroidales externas. Cuando estas venas alrededor del ano se hinchan e inflaman, una persona puede desarrollar síntomas como prurito anal, sangrado y dolor. Hay varios factores que pueden aumentar su riesgo de desarrollar esta condición. Por ejemplo, el embarazo, la obesidad y la cirrosis son algunas de las condiciones que puede poner presión extra sobre las venas hemorroidales externas. Las opciones de tratamiento pueden incluir cambios en la dieta, modificar los hábitos intestinales y la cirugía. Hay una serie de factores que pueden aumentar la presión dentro de las venas hemorroidales externas. Estos factores de riesgo incluyen:

    • Exceso de presión para expulsar las heces u otros malos hábitos intestinales como estar sentado por largos períodos de tiempo.
    • Embarazo
    • Envejecimiento.
    • Estreñimiento o diarrea crónica.
    • El coito anal
    • Cirrosis
    • Obesidad
    • Una dieta rica en grasa y pobre en fibra.

    A diferencia de las hemorroides internas, que no suelen ser dolorosas, las hemorroides externas pueden ser muy dolorosas. Para una persona con una hemorroide externa, los síntomas también pueden incluir:

    • Sangrado
    • Comezón o picazón anal.

    Estos síntomas pueden ser causados por un esfuerzo excesivo, por frotación o mal método de limpieza alrededor del ano. La presencia de moco también puede causar picazón.

    Los síntomas de hemorroides externas pueden incluir un bulto duro alrededor del ano que resulta cuando se forma un coágulo de sangre. Esta condición se conoce como hemorroide externa trombosada. Tenga en cuenta que no todas las personas con hemorroides externas presentan síntomas. Con el fin de diagnosticar las hemorroides externas, el médico comenzará haciendo una serie de preguntas (conocido como el historial médico), seguido de un examen físico. Él o ella también pueden recomendar ciertas pruebas. Una minuciosa evaluación y un diagnóstico efectivo de las hemorroides por parte del médico es muy importante en el momento que se presente sangrado del recto o sangre en las heces. El sangrado también puede ser un síntoma de otras enfermedades digestivas, incluyendo cáncer de colon o de recto.

    En la mayoría de los casos, el tratamiento para las hemorroides externas se centra en:

    • Aliviar síntomas de las hemorroides.
    • Aliviar la presión mediante el aumento de fibra y líquidos en la dieta.
    • Modificación de los hábitos intestinales.

    Prevención de las hemorroides externas La mejor forma de prevenir las hemorroides externas incluye:

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    Disminucin de la produccin de orina y orina oscura; edema; picazn en la piel; y dificultad para respirar. A medida que los niveles de creatinina aumenten pueden indicar problemas renales y dao a los riones, lo mejor es consultar a su mdico para el diagnstico y tratamiento adecuado. Adems, se puede probar algunos remedios caseros y consejos dietticos para ayudar a controlar el problema. Beber mucha agua, por ejemplo, es muy recomendable cuando se trata de este problema. Adems, hay algunas hierbas que actan como diurticos naturales y por lo tanto ayudan a proporcionar algo de alivio. Puede seguir uno o ms de estos remedios a base de hierbas todos los das durante unas pocas semanas o hasta que sus niveles de creatinina se reduzcan. Es importante consultar a un profesional de la salud antes de tomar estas hierbas o sus combinaciones, ya que puede interferir con ciertos medicamentos recetados o pueden no ser adecuados para algunos casos. Algunos de estos remedios pueden no ser adecuados.

    Para las personas con un historial de clculos renales u otras condiciones preexistentes. 1. t de manzanilla Un estudio publicado encontr una disminucin de los niveles de creatinina en los participantes del estudio que beban t de manzanilla. Adems, esta hierba funciona como un sedante suave e induce a la relajacin. Ponga dos o tres cucharaditas de flores secas de manzanilla en una taza de agua caliente. Deje reposar durante tres a cinco minutos. Colar el t y beberlo. Beber un par de tazas de t de manzanilla diariamente. 2. Ortiga La ortiga puede ayudar a eliminar los desechos metablicos y promover la excrecin renal debido a sus propiedades diurticas. Adems, purifica la sangre y mejora la inmunidad. Aadir dos o tres cucharaditas de hojas de ortiga seca a una taza de agua caliente. Deje reposar durante 10 minutos. Colar y beber. Beber este t de ortiga, una o dos veces.

    Al da. nota: este remedio puede interferir con diluyentes sanguneos, presin arterial alta, diurticos y medicamentos para la diabetes. Consulte a su mdico antes de usar este remedio. 3. Raz de diente de len EL t de raz de Diente de len tambin funciona como un diurtico natural para eliminar las toxinas y los niveles de creatinina. Tambin ayuda a mejorar la funcin renal y aliviar el edema o hinchazn debido a la retencin. De agua. Ponga una cucharada de polvo de raz de diente de len seca en una taza de agua caliente. Permitir que se empape durante unos 10 minutos. Colar y beber. Beber este t dos o tres veces al da durante unos pocos das o semanas. Nota: El diente de len puede interactuar con medicamentos para la diabetes y la presin arterial alta.

    DESCRIPCION El prurito es un síntoma frecuente en varias enfermedades biliares y hepatobiliares. En particular, tanto la colestasis intra-hepática como la extrahepática pueden producir prurito: la primera se debe a una insuficiencia secretora de los hepatocitos, como ocurre en la colestasis intrahepática del embarazo, la hepatitis viral, algunos tipos de hepatitis inducida por fármacos, la colestasis familiar benigna y otras enfermedades hepáticas, pero también se debe a una lesión del conducto biliar intrahepático. Por su parte, la colestasis extrahepática es menos frecuente, se debe sobre todo a obstrucciones biliares y produce menos prurito que la colestasis intrahepática

    Debe considerarse la colestasis como causa de un prurito crónico en cualquier paciente que no muestre signos de una enfermedad dermatológica. Los pacientes con prurito colestásico suelen tener una picazón más intensas en las palmas de las manos y en las plantas de los pies, pero la comezón puede ser general. En la mayoría de los pacientes se manifiesta por la tarde y durante las primeras horas de la noche. Al comienzo no se observan lesiones de la piel, pero pronto el intenso rascado hace que aparezcan escoriaciones y prurigo nodular. La intensidad del prurito puede ser pequeña, sin interferir con las actividades de la vida diaria hasta discapacitante. Se han dado casos de pacientes con tales molestias que les han llevado a pensar en el suicidio, de tal forma que estos casos extremos puede estar indicado el trasplante hepático Sólo en una minoría de los pacientes se observan signos clínicos de enfermedades hepáticas crónicas tales como ictericia, angioma o eritema palmar u otras condiciones como contractura de Dupuytren, leuconiquia, ginecomastia o atrofia testicular en los hombres. Esto se debe a que el prurito empieza a manifestarse en los estadios más precoces de las enfermedades hepáticas. Por este motivo, en el examen clínico de los pacientes con prurito inespecífico es recomendable llevar a cabo estudios de la función hepática, incluyendo las transaminasas y la fosfatasa alcalina.

    PATOGENESIS Aunque se sabe que el desarrollo del prurito colestásico es independiente de la histamina, su patogenesis es casi completamente desconocida. Tampoco se conocen los agentes pruritogénicos en la colestasis. El tratamiento con fármacos que alivian la colestasis, como la colestiramina, con inductores hepáticos como el fenobarbital o la rifampina, con antagonistas opioides como la naloxona o la naltrexona o con inhibidores de la recaptación de serotonina han llevado a la conclusión que los agentes pruritogénicos en la colestasis son biotransformados en el hígado y quizás en el intestino, son excretados en la bilis, experimentan una circulación enterohepática e interaccionan con los sistemas opioides y serotoninérgicos internos. Se ha especulado que la acumulación de sales biliares, metabolitos de la progesterona y opiáceos endógenos son los responsables de la inducción del prurito.

    En efecto, en la enfermedad colestásica se acumulan ácidos biliares en el organismo. En los pacientes con estenosis del conducto biliar y prurito intratable, este mejora cuando se elimina la obstrucción biliar o cuando se lleva a cabo un drenaje nasobiliar. También mejora el prurito cuando se administra colestiramina, un secuestrante intestinal de los ácidos biliares. ¿Acaso son los ácidos biliares los inductores del prurito colestásico? Las evidencias son contradictorias: a) la severidad del prurito no está relacionada con los niveles de ácidos biliares; b) el desarrollo del prurito en los pacientes con cirrosis biliar primaria es independiente del estadio de la enfermedad e incluso disminuye en los pacientes en estadio terminal, cuando son mayores las concentraciones de ácidos biliares; c) con el tiempo, el prurito disminuye manteniéndose o incluso aumentando la enfermedad colestásica; las resinas de intercambio iónico alivian el prurito no solo en los pacientes con enfermedad colestásica sino que también lo hacen en los pacientes con enfermades dermatológicas en las que no hay aumentos de ácidos biliares. Por su parte, en la colestasis intrahepática del embarazo el prurito se desarrolla en el segundo y tercer trimestre del embarazo, en paralelo con aumentos de metabolitos de progesterona y de sales biliares. Se ha observado un paralelismo entre la intensidad del prurito en estas mujeres y los niveles urinarios de metabolitos disulfatados de progesterona. Aunque después de iniciar un tratamiento con ácido ursodesoxicólico mejoró el prurito, no se observó ninguna correlación entre su intensidad y las sales biliares. ¿Pueden ser lo sulfatos de progesterona inductores del prurito colestásico del embarazo? No se sabe con certeza

    La cirrosis hepática es la consecuencia final de muchas enfermedades hepáticas crónicas que lleva a la pérdida de la arquitectura normal del hígado y una disminución progresiva de sus funciones. La cirrosis hepática es la consecuencia final de muchas enfermedades hepáticas crónicas que lleva a la pérdida de la arquitectura normal del hígado y una disminución progresiva de sus funciones. Cualquier enfermedad que produzca una inflamación crónica del hígado puede, en el curso de años, llegar a producir cirrosis. La cirrosis se define por las alteraciones estructurales que aparecen en el hígado. Las fundamentales son tres:
    ➤ necrosis hepatocelular
    ➤ fibrosis
    ➤ nódulos de regeneración.

    Necrosis significa muerte o destrucción de las células del hígado. En los pacientes que llegarán a desarrollar cirrosis esta muerte celular se produce de modo continuo, como consecuencia del daño hepático que produce la causa de la enfermedad. Las células muertas son, durante mucho tiempo, sustituidas por otras nuevas, hecho denominado regeneración. La fibrosis es la consecuencia del proceso de cicatrización que producen las lesiones inflamatorias que ocurren en el hígado, de manera que con el paso de los años el hígado se convierte en un órgano con gran cantidad de tejido cicatricial que altera por completo su estructura. Como consecuencia, las células nuevas, generadas para sustituir a las desaparecidas, no pueden colocarse en el lugar adecuado y se sitúan donde les permite la trama de cicatrices que surca el hígado. Por este motivo se habla de nódulos de regeneración, por encontrarse grupos de células hepáticas rodeados de fibras colágenas (de cicatriz) formando nódulos. Además, esta trama fibrosa produce un segundo efecto que es cerrar y endurecer los pequeños vasos hepáticos (sinusoides) por los que circula la sangre a través del hígado. Este hecho va a tener una consecuencia muy importante: aumentar la dificultad (resistencia) para que la sangre que entra en el hígado por la vena porta circule a través del órgano. Esta dificultad genera un aumento de presión en todo el sistema venoso que aporta sangre al hígado (el sistema portal) y a este hecho, capital en las complicaciones de la cirrosis, se le denomina hipertensión portal. Por otra parte, la capacidad de regeneración hepática no es infinita, de manera que llega un momento en que empieza a disminuir la cantidad total de células hepáticas, y el hígado es progresivamente más incapaz de cumplir adecuadamente sus múltiples funciones. Por lo tanto, al final, todas las manifestaciones clínicas de la cirrosis son la consecuencia de dos hechos fundamentales: la insuficiencia hepatocelular y la hipertensión portal. Epidemiológicamente es una enfermedad importante que está incluida entre las 10 principales causas de muerte en los países occidentales. Hay muchas causas de cirrosis. Las principales en nuestro medio son dos: El consumo excesivo de alcohol (cirrosis etílica o alcohólica) y la hepatitis crónica por virus C (cirrosis por virus C), que son responsables del 80 por ciento de los casos de cirrosis en España. Además, se puede producir cirrosis por hepatitis crónica por virus B, por infección crónica mixta por virus B y virus D, por enfermedades, denominadas colestásicas crónicas (que afectan a la producción o a la salida de la bilis del hígado, tales como la cirrosis biliar primaria o la colangitis esclerosante) y por enfermedades metabólicas congénitas del hígado que se manifiestan en la vida adulta, como la hemocromatosis primaria (sobrecarga hepática de hierro -bastante frecuente-), la enfermedad de Wilson (sobrecarga hepática de cobre -muy rara-) y el déficit de alfa-1-antitripsina (también bastante rara). Otras causas poco comunes de cirrosis son la hepatitis autoinmune, en la que se produce una agresión al hígado por parte de nuestro propio sistema defensivo, y la toxicidad hepática por algunos fármacos. Existen otras causas mucho más raras y algunas específicas de la infancia que producen cirrosis precoz en niños o adolescentes. Todas las enfermedades citadas necesitan años de evolución para llegar a producir cirrosis. Además, en muchos casos, el consumo excesivo de alcohol o la hepatitis crónica por virus C no llegan a producir cirrosis y el paciente fallece por un motivo independiente de la enfermedad hepática.

    ¿Quiénes están expuestos a padecer cirrosis? Todas las personas con una enfermedad hepática crónica tienen riesgo de desarrollar cirrosis. Por este motivo, para individualizar el riesgo, para valorar la posibilidad de tratamiento de la enfermedad causante del daño hepático y para prevenir complicaciones, estas personas deben ser vigiladas periódicamente por el médico.

    Los síntomas dependen de la gravedad del daño hepático. Cuanto más insuficiencia hepática y más hipertensión portal existan más intensos son los síntomas del paciente. En las fases iniciales los pacientes pueden estar asintomáticos y llevar una vida normal no siendo, por tanto, conscientes de su enfermedad. De hecho, en algunos casos la enfermedad se descubre de modo casual durante una revisión general de salud o al consultar por otra enfermedad no relacionada. Más adelante, el paciente se encuentra cansado, le falta energía, pierde el apetito, puede tener molestias digestivas y perder peso y masa muscular. Cuando la enfermedad está avanzada, el paciente se encuentra siempre enfermo, no puede llevar vida normal y aparecen, entre otros los siguientes síntomas principales: ➤ Ictericia, que es una coloración amarillenta de la piel debida a la incapacidad del hígado de eliminar la bilirrubina de la sangre.

    ➤ Cambios en la piel: Aparición de dilataciones vasculares sobre todo en las mejillas, tronco y brazos, que según su forma se llaman telangiectasias o arañas vasculares. Además, puede aparecer enrojecimiento de las palmas de las manos y los pulpejos de los dedos y las uñas cambian su color rosado por otro más blanquecino. ➤ Retención de sal y agua, que se manifiesta por un acúmulo de líquido en las extremidades inferiores (edemas) y en al abdomen (ascitis), que se distiende.

    ➤ Facilidad para el sangrado: El hígado fabrica muchas de las sustancias que permiten la coagulación de la sangre. Al fallar el hígado es frecuente el sangrado por las encías, por la nariz y la aparición de hematomas con golpes suaves. Además, debido a la hipertensión portal el bazo secuestra plaquetas, que son células de la sangre muy importantes para la coagulación, lo que también facilita el sangrado. Algunos pacientes presentan hemorragias internas graves, sobre todo en el aparato digestivo, debido a la rotura de varices (venas dilatadas, que se forman como consecuencia de la hipertensión portal) en el esófago o el estómago. Estas hemorragias son graves, pueden ser mortales y requieren ingreso en un hospital para su tratamiento. ➤ Cambios en la conducta y en el nivel de consciencia: El hígado se encarga de retirar de la sangre sustancias tóxicas para el cerebro. Cuando el hígado fracasa, estas sustancias producen una intoxicación cerebral que se manifiesta por insomnio nocturno, somnolencia diurna, cambios en la conducta y en el humor y finalmente, desorientación y progresiva disminución del nivel de consciencia que puede llegar al coma. Esta complicación es grave y requiere ingreso hospitalario.

    ➤ Cambios en la función sexual: Debido a cambios hormonales y a la desnutrición, es frecuente la pérdida del deseo y la potencia sexual en los varones y de la menstruación y de la fertilidad en las mujeres aún en edad de procreación. Además, en los varones estos cambios hormonales pueden producir aumento del tamaño de las mamas (ginecomastia), que a veces son dolorosas. ➤ Desnutrición: El hígado es muy importante en la absorción y aprovechamiento de los nutrientes que ingerimos. Por ello, en fases avanzadas, los cirróticos se hallan desnutridos y pierden mucha masa y fuerza muscular.

    ➤ Otras complicaciones: la cirrosis es el factor de riesgo más importante para la aparición de cáncer de hígado y esta es una complicación muy grave que aparece en algunos pacientes cirróticos. La cirrosis se sospecha por:
    ➤ Historia clínica; antecedentes de consumo de alcohol, factores de riesgo para la hepatitis crónica B y C (uso de drogas por vía parenteral, promiscuidad sexual, pareja sexual de enfermos de Hepatitis B o C); fármacos, tratamientos de herbolarios y homeópatas y consumo de drogas; presencia de prurito en la mujer, patología pulmonar o historia familiar de enfermedades hepáticas.

    ➤ Exploración del paciente; presencia de hepatomegalia (aumento del tamaño del hígado), esplenomegalia (aumento del bazo), presencia de lesiones cutáneas como las arañas vasculares, telangiectasias en los pómulos o enrojecimiento de las palmas de las manos. ➤ Estudios analíticos; alteración en el número de células sanguíneas, marcadores de la función hepática, o de infecciones por los virus de la hepatitis B o C, entre otros y estudio de la coagulación.

    ➤ Ecografía abdominal es muy útil y permite frecuentemente el diagnóstico indirecto. ➤ El diagnóstico directo de certeza se realiza mediante biopsia hepática.

    Las cosas más importantes que puede hacer una persona para prevenir la cirrosis son: no consumir alcohol en exceso y hacer una consulta inicial para valorar clínica y analíticamente si existe una enfermedad hepática crónica silente que pueda llegar a producir cirrosis. Si un paciente sabe que tiene alguna enfermedad hepática debe consultar periódicamente con su médico por si es una enfermedad tratable, cuya progresión se pueda evitar (enfermedad alcohólica o hepatitis B o C, por ejemplo). La cirrosis como tal carece de tratamiento médico específico dado que es irreversible. Se pueden tratar algunas de las enfermedades que la producen y evitar o retardar la evolución de una cirrosis en estadio inicial a las fases avanzadas. En las Cirrosis por Hepatitis B o C, existen distintos fármacos, según el virus causal, indicados para el tratamiento de hepatitis crónica activa o cirrosis hepática. Deben evitarse escrupulosamente las sustancias hepatotóxicas (drogas, algunos medicamentos, plantas medicinales y el alcohol). Tienen tratamiento preventivo o paliativo algunas de las complicaciones de la cirrosis tales como las hemorragias digestivas, la retención de líquidos y la encefalopatía hepática, que siempre deben ser indicados por un médico. Se emplean tratamientos dietéticos y farmacológicos. Entre los dietéticos está la reducción de la sal para prevenir la retención de líquidos y la de proteínas (carnes, pescados) para la encefalopatía hepática. Como es necesaria una buena nutrición y, hasta que hay riesgo de encefalopatía, la restricción de proteínas no es necesaria, la dieta debe ser siempre supervisada por el médico. A veces se necesitan suplementos de vitaminas y minerales. Entre los fármacos se usan fundamentalmente los diuréticos para tratar la retención de líquidos y los llamados beta-bloqueantes para prevenir las hemorragias digestivas. Pueden ser necesarios otros muchos fármacos para tratar las complicaciones pero la mayor parte de ellos se usan fundamentalmente en el ámbito hospitalario. Finalmente hay que conocer que el tratamiento definitivo de la cirrosis es el trasplante hepático. Se realiza en los pacientes en que se estima una supervivencia menor de dos años, a consecuencia de la cirrosis, y en los que no existe contraindicación para realizarlo por otros motivos. Es muy importante que todo paciente con cirrosis sea visitado por su médico al menos 2 veces al año y siempre que presente alguna complicación. Esto permite al médico estimar más fiablemente el momento en el que el paciente debe ser considerado candidato a trasplante y proceder a su estudio como tal. Esperar a que el paciente esté en muy mala situación por cirrosis muy avanzada aumenta mucho las posibilidades de que el fallecimiento se produzca antes de que de tiempo a realizar el trasplante.

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    No se recogen datos de la necesidad de detener el tratamiento con beta-bloqueadores o continuarlo en los pacientes que han llevado este tratamiento como profilaxis del sangrado digestivo con síndrome hepatorrenal tipo 1. Se han reportado algunos estudios sobre el uso de la paracentesis en los pacientes con SHR tipo 1. Sin embargo, si el paciente presenta ascitis grado 3 o a tensión, es útil realizar una paracentesis evacuadora total, con un empleo adecuado de albúmina, para aliviar las molestias del paciente. Todos los diuréticos deberán ser suspendidos en la evaluación inicial y diagnóstico del SHR. 23

    El método más efectivo de tratamiento del SHR es la administración de drogas vasoconstrictoras. Entre estas drogas, las más extensamente utilizadas son los análogos de la vasopresina, en particular la terlipresina. El uso racional de los análogos de la vasopresina mejora marcadamente la disfunción circulatoria renal a través de una vasoconstricción extrema en el territorio esplácnico, marcadamente dilatado, y con este elevan los valores de la presión arterial. Un gran número de estudios randomizados y no randomizados han demostrado que el uso de la terlipresina mejora la función renal en pacientes con SHR tipo 1. El tratamiento es efectivo en 40-50 % de los pacientes, aproximadamente. La dosis de utilización al comienzo es de 1 mg cada 4-6 h y se incrementa a 2 mg cada 4-6 h si no mejoran los valores de la creatinina, esto se determina comparándolos con los valores basales cada 3 d, luego de iniciado el tratamiento. 24 Existen otras drogas vasoconstrictoras análogas de la vasopresina que se pueden utilizar, por ejemplo, en el tratamiento del SHR tipo 1, que incluyen la noradrenalina, midodrine y octreótido.

    El trasplante hepático es el tratamiento de elección para ambos SHR (tipo 1 y 2) con un índice de supervivencia de 65 % en el tipo 1. Los pacientes con SHR tipo 1 tienen elevada mortalidad por lo que deben ser priorizados en la lista del trasplante. 25 OTRAS COMPLICACIONES DE LA ASCITIS EN EL CIRRÓTICO

    La hiponatremia es común en los pacientes con cirrosis descompensada y se relaciona con una dificultad en la excreción de agua libre de solutos, secundaria a una hipersecreción de vasopresina (hormona antidiurética), de lo que resulta una desproporcionada retención de agua y sodio. Por lo tanto, la hiponatremia se define por la presencia de concentraciones de sodio 26 Los pacientes con cirrosis pueden desarrollar 2 tipos de hiponatremia.

    1. Hiponatremia por hipervolemia: Es la más común y se caracteriza por bajos niveles de sodio sérico con expansión del volumen del líquido extracelular, con ascitis y edema. Puede aparecer espontáneamente o secundaria a complicaciones de la cirrosis, como la PBE. 2. Hiponatremia por hipovolemia: Es menos común y se caracteriza por bajo nivel de sodio sérico y ausencia de ascitis y edemas. Es secundaria a la excesiva terapia con diuréticos.

    La concentración de sodio sérico es un importante marcador pronóstico en la cirrosis y la presencia de hiponatremia está asociada con una disminución de la supervivencia. Además, la hiponatremia se asocia con un incremento de la morbilidad, por ejemplo, con la aparición de complicaciones neurológicas y con una reducción de la supervivencia después del trasplante. 27 Tratamiento de la hiponatremia

    Se plantea que la hiponatremia debe ser tratada cuando los niveles de sodio sérico son 28 1. Runyou BA. AASLD Practice guidelines committee. Management of adult patients with ascites due to cirrhosis: an up date. Hepatology. 2009;49(6):2087-107.

    2. Salermo F, Camma C, Enea M, Rossie M, Wong F. Transyugular intrahepatic portosystemic shunt for refractory ascites: a meta analysis of individual patient data. Gastroenterology. 2007;133:825-34. 3. Singh V, Dheerendra PC, Singh B. Midridines versus albumin in the prevention of paracentesis-induce circulatory dysfunction in the cirrotics: a randomized pilot study. Am J Gastroenterology. 2008;103:1399-405.

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    Aprobado: 28 de julio de 2011.

    Dra. Yadina Martínez Pérez. Instituto de Gastroenterología. Calle 25 No. 503 entre H e I, El Vedado. La Habana, Cuba. Los objetivos del tratamiento para la cirrosis hepática son para frenar la progresión de tejido cicatrizal en el hígado y prevenir o tratar las complicaciones de la enfermedad. La hospitalización puede ser necesaria para la cirrosis con complicaciones.

    El tratamiento para la cirrosis del hígado depende de la causa de la enfermedad y si se presentan complicaciones. Si usted es un bebedor empedernido, debe dejar de consumir alcohol. Su médico será capaz de ofrecerle un plan integral para ayudar a que lo haga. Las perspectivas de su enfermedad no es bueno si continúan bebiendo mientras que los beneficios de dejar son enormes. Usted se detiene la progresión de la enfermedad desde el primer día y también se sentirá mucho mejor. Algunos de los síntomas de la cirrosis puede aliviarse con medicamentos. Ascitis y la retención de líquidos pueden ser tratados con medicamentos conocidos como diuréticos que ayudan a eliminar el exceso de líquido. Una dieta baja en sodio y la ingesta de restricción de líquidos también puede ayudar con estos problemas.

    Si la cirrosis hepática es causada por la hepatitis viral, que se puede tratar con medicamentos antivirales para reducir el daño permanente. El tratamiento de la hepatitis B y C en las primeras etapas es cada vez más éxito en la prevención de la cirrosis. La hepatitis autoinmune se puede tratar con esteroides u otros medicamentos que suprimen el sistema inmunológico. La encefalopatía hepática es tratado por la limpieza del intestino con lactulosa, un laxante por vía oral o en enemas. Los antibióticos son añadidos al tratamiento si es necesario. Los pacientes pueden solicitar que reducir la ingesta de proteínas de la dieta. La encefalopatía hepática puede mejorar a medida que otras complicaciones de la cirrosis son controlados.

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    Sala 3 Marca de tu verdad a la superficie. Su verdad interior se revela sutilmente, en un lenguaje que es profunda, suave y tímida. Con el fin de escuchar y apreciar su mensaje, tienes que pasar el tiempo de conexión al mismo. Para mí, esto significa tomar un paseo, escribir en mi diario o tener una salvaje fiesta de baile en solitario de mi música favorita en mi dormitorio. Para usted que podría significar la oración, la meditación, caminatas, tomar un baño, la reproducción de música o la lectura de textos sagrados. Ley 4 como un perro. ¿Alguna vez has visto a un perro "agradable falso" a alguien que no le gustaba? No. Cuando un perro no le gusta alguien, gruñe, ladra, evita esa persona. No estoy diciendo que a ladrar, morder o salir de su manera de ser un idiota para la gente que no le gusta, pero estoy diciendo que-como regla general-la mayoría de nosotros poner demasiada energía en ser demasiado amable para personas que prefieren tener nada que ver con. Usted no tiene que gustar a todo el mundo. No todo el mundo tiene a gustarme. Está bien ser indiferente, distante y contenida cuando en presencia de la gente que no le gusta.

    5 Antes de hablar, pregúntese: "¿Es lo que voy a decir la verdad? ¿Podría reformular mis palabras de una manera que refleje mejor mi verdad esencial?" Use palabras cuidadosamente, porque las cosas que dices tienen un poder tremendo. 6 Siéntelo en su intestino. La verdad más a menudo se irradia desde algún lugar que no sea su mente. La mente puede girar y girar, complicar y diluir, mientras que el intestino simplemente responde. Esta es la forma más pura de la verdad. Cuando usted consigue una corazonada o un fuerte instinto, preste atención!

    7 Rodéese de buscadores de la verdad, dicen la verdad y verdad hígados. Cuanto más esté cerca de personas sinceras, más usted será capaz de decir la verdad a ti mismo. Mientras que usted no puede estar alrededor de 100 personas-por ciento veraz, el 100 por ciento de las veces, es importante buscar conscientemente otros que valoran la verdad en sus vidas. 8 Tenga cuidado con los enemigos. Algunas personas no les gustará tu verdad. Serán molesto, enojado, a la defensiva, amenazada y asustada. No es necesario discutir o pelear estas personas, pero sí es necesario prestar atención. Cuando ves que alguien está tratando de aplastar a su verdad, debe prestar especial atención a que queda fuerte, tranquilo y centrado.

    • Permita que su verdad para tener compasión. Vivir su verdad no significa estar siempre discutiendo con las personas que están en desacuerdo o reclutar a otros a su sistema de creencias. Recuerde que su verdad no es la verdad.
    • Tenga en cuenta que su verdad puede cambiar a medida que aprende y crece con nuevas experiencias de vida. Esto está bien. Verdad esencial no se trata de leyes férreas, sino de vivir plenamente y honestamente en cada momento. Somos seres dinámicos y que sólo tiene sentido que nuestras verdades serán dinámicas también.
    • Eres hermosa. Esto es cierto.

    El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo. Produce proteínas, almacena vitaminas y minerales, que hace que la bilis necesaria para la digestión y hace mucho más. Cuando se produce la enfermedad hepática el hígado ya no es capaz de funcionar correctamente. Hay varios tipos de enfermedades hepáticas como la hepatitis, la cirrosis y el cáncer. De hecho, hay cerca de 100 diferentes tipos de enfermedad hepática. Cuando una persona sufre un daño hepático irreversible la única opción es el trasplante de hígado. Vivir con la enfermedad de hígado puede ser una batalla cuesta arriba. A continuación se presentan algunas estrategias que le ayudarán a sobrellevar la situación.

    1 Para ser informado. Si usted ha sido diagnosticado con una enfermedad hepática aprender todo lo que pueda acerca de su condición. Consulte con su médico y discutir todas las opciones de tratamiento disponibles. La comprensión de su condición es el primer paso para vivir con ella. 2 Cuida tu alimentación. Las personas que sufren de enfermedades hepáticas necesitan una dieta especial con el fin de optimizar el funcionamiento del hígado y mantener el hígado del trabajo duro. Esto es importante ya que el hígado ayuda a metabolizar toda la comida que se ingiere. Su médico puede sugerirle una dieta especial y proporcionar directrices dietéticas. Coma porciones pequeñas y no comer nada al menos dos horas antes de la hora de acostarse. Evite los alimentos fritos y picantes. Evite el alcohol por completo.

    3 Fuera de la caja y considerar opciones alternativas, así como el tratamiento convencional. Las hierbas tales como la leche de cardo, achicoria y diente de león puede ayudar a la regeneración de las células hepáticas. Consulte con su médico y póngase en contacto con un practicante de herbolario o homeopático calificado para aprender más acerca de estas hierbas y sus posibles beneficios. 4 Deje que los amigos y miembros de la familia ayudan a sobrellevar su enfermedad. Ellos quieren ayudarle en todo lo que puedan. Ellos pueden ofrecer apoyo emocional cuando más lo necesitas. También ayuda a unirse a un grupo de apoyo. Nadie entiende lo que está pasando mejor que otra persona que está tratando con la misma condición. Al unirse a un grupo de apoyo que puede ofrecer apoyo, así como recibirla. Es más fácil hacer frente cuando no los haga solo. Hay fuerza y ​​apoyo en los números.

    Los niveles de enzimas hepáticas a menudo realizarse como parte de un análisis de sangre de rutina. Enzimas hepáticas elevadas no siempre indican enfermedad o lesión hepática. En los casos en que las enzimas hepáticas elevadas pueden ser indicativos de enfermedad hepática, su médico probablemente ordenará exámenes adicionales. En muchos casos, un análisis de sangre que indica las enzimas hepáticas es la primera indicación de una persona sufre una enfermedad hepática. Muchos medicamentos, incluyendo los medicamentos, de venta libre y productos a base de hierbas, pueden causar aumento de las enzimas hepáticas. Si un análisis de sangre revela enzimas hepáticas altas y usted está en la medicación, el médico puede hacer que usted tome la prueba nuevamente sin tomar el medicamento.

    Trastornos como la hepatitis autoinmune, cirrosis billary primaria y colangitis esclerosante primaria pueden causar elevación de enzimas hepáticas. Trastornos que afectan las vías biliares también pueden causar la afección. Un efecto de varias enfermedades hepáticas metabólicas, incluyendo la hemocromatosis, se eleva las enzimas hepáticas.

    Los diabéticos frecuentemente han enzimas hepáticas elevadas como resultado de la enfermedad. El consumo excesivo de alcohol puede causar elevación de enzimas hepáticas. De hecho, la enfermedad hepática grave riesgo para la salud asociado con el alcoholismo o el consumo excesivo de alcohol.

    Las personas con cálculos biliares a menudo tienen elevados de enzimas hepáticas. Los tumores en el hígado, los conductos biliares y el páncreas pueden causar elevación de enzimas hepáticas.

    La tiña es una infección por hongos que ataca la capa externa de la piel y las uñas, provocando una erupción circular roja protuberante que puede extenderse a otras áreas del cuerpo. La tiña se puede transmitir a través del contacto y se propaga fácilmente de una persona o animal a otro. Es imprescindible para detener un brote de tiña tan pronto como se detecte. 1 Trate el área infectada inmediatamente. Si usted o un miembro de la familia tiene una erupción que se asemeja a la tiña, usted debe comprar medicamentos tópicos para tratar las infecciones fúngicas. Si el medicamento de venta libre no funciona, entonces consulte a su médico para verificar que la condición es la tiña y para recibir posible medicación oral.

    Contacto 2 Límite con la gente. La tiña se transmite por contacto de la persona infectada o un objeto a otro. Si usted tiene tiña, limitar su contacto con la gente hasta que se curó. Si alguien en su hogar u oficina tiene tiña, limite el contacto con ellos y todos los objetos que utilizan. Una vez que el hongo se disemina a otra persona, es probable que se traslade de nuevo. 3 Limpie las superficies. El hongo de la tiña se puede encontrar en muchas zonas cálidas húmedas incluyendo vestuarios y duchas comunes. (Esta es una de las principales causas del pie de atleta). Use un trapeador o lavar el paño y limpie todas las superficies con una solución limpiadora antibacteriana y antifúngica.

    4 Use calcetines limpios. La tiña se puede atacar a los pies y las uñas de los pies, causando una infección que es difícil de tratar el uso de medicamentos aplicados. Calcetines usados ​​durante una sesión de ejercicios que son sudoroso y la izquierda en un suelo del vestuario o un banco puede recoger el hongo fácilmente y difundirlo. Después de hacer ejercicio, cambiar a un nuevo par de calcetines. 5 Use sandalias en los vestuarios y duchas. Si usted puede mantener sus pies descalzos en el suelo, se pone de pie un riesgo mucho menor de contraer la infección por hongos y transmitirla a los demás. Las sandalias de sí mismos pueden convertirse en un paraíso para los hongos si se deja en oscuras, lugares cálidos húmedos, por lo que limpiar su calzado con regularidad.

    De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina, el edema es más probable que ocurra en las piernas, tobillos o pies. La piel puede ser brillante, estirado e hinchados, según informa la Clínica Mayo. Los médicos pueden tener los pacientes edema usan medias de compresión para prevenir la acumulación de líquido en los tejidos. Las medias de compresión funcionan bien para mantener la presión sobre las piernas del paciente y minimizar los efectos del edema.

    Los médicos pueden prescribir medicamentos diuréticos para pacientes edema a la fuerza a los riñones a excretar más agua y reducir la retención de líquidos. Los pacientes pueden experimentar una mejoría del edema si restringen su ingesta dietética de sal siguiendo las indicaciones de un médico. Las personas pueden desarrollar edema si permanecen en la misma posición o estar sentado por un período prolongado de tiempo, comer cantidades excesivas de alimentos salados y si están embarazadas.

    El edema es un síntoma de varias enfermedades graves, como la enfermedad renal, cirrosis hepática e insuficiencia cardíaca congestiva. Los pacientes con edema deben ver a un médico tan pronto como sea posible. La hepatitis B crónica es una infección grave del hígado que es causada por el contacto con un virus conocido como el VHB. El virus se contrae normalmente a través del contacto con fluidos corporales de una persona infectada de la actividad sexual o el uso de la misma aguja durante el uso de drogas intravenosas. Puede resultar en daño hepático grave, como el cáncer, cirrosis e insuficiencia hepática. Los síntomas incluyen náuseas y vómitos, dolor abdominal, orina oscura, fatiga y una coloración amarillenta de la piel y la esclerótica de los ojos llamada ictericia. Las opciones de tratamiento son limitadas, pero pueden ser eficaces.

    1 Contactar con un profesional médico de inmediato de que usted cree que puede haber sido infectado. Una inyección con inmunoglobulina de hepatitis B dentro de 24 horas a menudo puede prevenir la enfermedad. También debe iniciar una serie de tres inyecciones de vacunación contra la hepatitis B, según la Clínica Mayo. 2 Comenzar la terapia con medicamentos si se diagnostica la hepatitis B. Medicamentos disponibles incluyen interferón, que puede estimular el sistema inmunológico de su cuerpo contra el VHB; La telbivudina, que puede detener la replicación del VHB en sus células; El entecavir, que es un medicamento antivírico que se toma en forma de píldora; La lamivudina, que funciona de manera similar telbivudina, pero no es tan fuerte; y adefovir dipivoxil, que también puede prevenir la replicación del VHB en células, de acuerdo con la Clínica Mayo.

    3 Hable con su médico acerca de los factores pertinentes que indican que el fármaco debe ser administrado y por cuánto tiempo, incluyendo su género y cuánto tiempo usted ha sido infectado. El objetivo inicial del tratamiento farmacológico es reducir la carga viral y la fuerza del sistema inmune, y entecavir se prescribe a menudo para este propósito, de acuerdo con la hepatitis B Abogado. 4 Someterse a un trasplante de hígado si el medicamento resulta ineficaz. Si bien las mejoras en la tecnología médica han hecho trasplantes de hígado más éxito, todavía hay una enorme escasez de hígados disponibles para satisfacer la demanda, según la Clínica Mayo.

    Hígados sanos son capaces de curar o regenerar las células dañadas. Cuando el hígado ya no puede regenerar las células debido a una lesión o enfermedad que se empieza a formar tejido cicatrizal. Este proceso degenerativo se llama fibrosis. Si no se trata con el tiempo esto cicatrices debido a la fibrosis provoca que el hígado para reducir y endurecer, lo que lleva a daño permanente al hígado llamada cirrosis. La cirrosis del hígado es la principal causa de muerte decimocuarta En los Estados Unidos. La cicatrización del hígado, o fibrosis, puede ser causada por virus transmitidos por la sangre de la hepatitis B, C y D. Estos virus causan todo inflamación y daño al hígado. Daños Lesión de las vías biliares, enfermedades genéticas como Watson y la hemocromatosis y repetidos ataques de insuficiencia cardíaca también puede causar cicatrización del hígado.

    El abuso crónico de alcohol es la causa más común de cirrosis. También es el más evitable. De acuerdo con la Digestive Disease Cámara de Compensación Nacional, "La cantidad de alcohol que toma para dañar el hígado varía mucho de persona a persona. Para las mujeres, el consumo de dos a tres bebidas: --- incluyendo cerveza y vino --- por día y para los hombres, tres a cuatro tragos por día, pueden conducir a daño hepático y cirrosis ". El primer paso en la detección de la cirrosis es el reconocimiento de los síntomas de la enfermedad. Los síntomas serán únicas para el paciente individual. Las primeras etapas de cirrosis pueden no presentar síntomas detectables. A medida que la enfermedad empeora los síntomas incluyen sangrado de las hemorroides, náuseas, pérdida de peso, confusión, ictericia, hinchazón abdominal y dolor, la impotencia y la pérdida de interés en el sexo, la picazón y la debilidad corporal general.

    Los pasos finales en la confirmación del diagnóstico de cirrosis comienzan con un examen médico. El médico tomará una historia detallada del paciente incluyendo antecedentes genéticos, los medicamentos que toma, y ​​las opciones de estilo de vida. Él o ella le hará un control físico de un agrandamiento del hígado, las palmas rojas, color amarillento en la parte blanca de los ojos o la piel del paciente, abdomen distendido, el exceso de tejido de mama, testículos encogidos o arañas vasculares en la piel del paciente. El médico puede ordenar exámenes de sangre o una resonancia magnética, gammagrafía del hígado o tomografía computarizada para detectar la acumulación de líquidos en el abdomen, reducción del flujo sanguíneo a través del hígado o hepatomegalia. Basándose en los resultados de estas pruebas y observaciones un médico puede determinar que un paciente sufre de cirrosis del hígado y de iniciar el tratamiento. Sin embargo, un diagnóstico definitivo de la cirrosis completamente requiere una biopsia en vivo.

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    • Síndrome de insuficiencia hepática: La cirrosis comienza prácticamente por cualquiera de los síntomas y signos de la insuficiencia hepática.
      • Astenia. Se presenta en grado variable, según la evolución del caso.
      • Fiebre. La fiebre producida sólo por la actividad de la afección hepática no es frecuente, por lo que ante ella deben agotarse todas las posibilidades para demostrar un proceso séptico. Descartadas otras causas, la fiebre aparece en la cuarta parte de los cirróticos. Es moderada y mantenida.
      • Dolor. Con frecuencia el paciente manifiesta dolor en el hemiabdomen superior, que si se intensifica, debe hacer sospechar un hepatoma.
      • Dispepsia. Los síntomas dispépticos y la flatulencia son habituales.
      • Trastornos neuropsiquiátricos. Estos síntomas son variables y van desde la somnolencia hasta el coma (ver el capítulo "Encefalopatía hepática").
      • Ictericia. Se presenta en aproximadamente la mitad de los casos cuando no se trata de una cirrosis biliar, en que es constante. Suele ser de moderada a ligera, aunque a veces se intensifica. Se debe a la alteración parenquimatosa que dificulta la captación y conjugación de la bilirrubina, y a la obstrucción intrahepática causada por la distorsión, compresión y destrucción de los conductillos biliares ocasionadas por los tractos fibrosos inflamados, lo que provoca un obstáculo al flujo biliar. La colestasis que se ve en algunos pacientes es por mecanismo extrahepático, ya que en la cirrosis la litiasis biliar es frecuente. A veces se asocia una pancreatitis, que puede producir una oclusión biliar extrahepática, o una hiperdestrucción hemática por toxicidad del alcohol, mecanismos inmunitarios o por hiperesplenismo. En ausencia de éste, se describe un síndrome dado por hiperlipemia, anemia hemolítica, hígado graso y cirrosis (Zieve).
      • Arañas vasculares. Estas formaciones se presentan comúnmente en la cirrosis, pero se ven también en el curso de otras lesiones crónicas o agudas del hígado, y en otras situaciones como el embarazo, personas sanas, etc. Consisten en una dilatación arteriolar central de la que parten pequeños capilares, en forma radiada, como patas de araña; el centro es pulsátil y cuando se presiona, palidece el resto de la lesión. Se distribuyen con mayor frecuencia en la cara, cuello, hombros y la porción superior del tórax. Se acompañan de otro tipo de dilataciones vasculares cutáneas muy finas, sin arteriola central, denominadas telangiectasias. Se considera que las arañas vasculares se deben a un aumento de la formación periférica de estrógenos por una reducción del aclaramiento hepático de su precursor, la androstendiona.
      • Eritema palmar. La mayoría de los cirróticos presentan un enrojecimiento de las eminencias tenar e hipotenar y el pulpejo de los dedos, llamado eritema palmar. Aunque se le encuentra en otras enfermedades y aun en personas sanas, su intensidad está en relación con el grado de insuficiencia hepática del cirrótico. Su patogenia es similar a la de las arañas vasculares.
      • Esfera endocrina. Se reporta una reducción de la libido en los hombres, en los que además no es infrecuente hallar ginecomastia bilateral. También puede encontrarse reblandecimiento y atrofia testicular, al igual que disminución del vello de la barba, del tórax y del pubis. En las mujeres hay trastornos del ciclo menstrual, con reglas escasas e irregulares y, en ocasiones, amenorrea. No está clara la relación entre estos trastornos endocrinos y las anomalías halladas en el metabolismo hormonal.
      • Hemorragias. En la cirrosis descompensada se ven hemorragias espontáneas en cualquier lugar de la economía, producto del trastorno de la coagulación que presentan estos pacientes.
      • Edemas. Se presentan en aproximadamente el 50 % de los casos, y por lo general se deben a la hiposerinemia y los trastornos hidrosalinos que comporta la insuficiencia hepática.
    • Síndrome de hipertensión portal: La hipertensión portal se produce cuando existe un obstáculo a la circulación de la sangre venosa proveniente del territorio portal. De acuerdo con el sitio donde se localice la obstrucción, se clasifica en presinusoidal, sinusoidal y postsinusoidal. En los pacientes cirróticos, este síndrome, de tipo sinusoidal, aparece como complicación en fases avanzadas de la enfermedad y es la consecuencia de la resistencia que ofrecen la fibrosis y los nódulos de regeneración al flujo de la sangre portal, una vez desorganizado el lobulillo. Las manifestaciones clínicas fundamentales de la hipertensión portal son: la esplenomegalia, que se palpa en el 50 % de los cirróticos, aunque por laparoscopia se evidencia un mayor porcentaje, y en la necropsia se llega a demostrar hasta en el 80 % de los casos; tiene como consecuencia el hiperesplenismo.

    La hemorragia por ruptura de várices esofagogástricas, que por lo general es abundante, pone en peligro la vida del paciente y tiene tendencia a las recidivas; se produce por el desarrollo de cortocircuitos colaterales portosistémicos. Al carecer de válvulas, el sistema porta permite el flujo retrógrado de la sangre desde el sistema venoso porta de presión elevada hacia la circulación venosa sistémica, que tiene una presión más baja. Se establece un flujo colateral en las venas alrededor del recto (hemorroides), en la unión cardioesofágica (várices esofagogástricas), en el espacio retroperitoneal y en el ligamento falciforme del hígado (colaterales periumbilicales o de la pared abdominal).

    La circulación colateral de la pared abdominal se ve en el abdomen superior y tórax inferior, y en raras ocasiones como venas epigástricas tortuosas que salen radialmente del ombligo y se dirigen hacia el apéndice xifoides y el reborde costal (cabeza de medusa). Existen además otras causas de sangramiento digestivo en el paciente cirrótico, como son las úlceras gastroduodenales y las gastritis hemorrágicas.

    La ascitis y la encefalopatía son también elementos del síndrome de hipertensión portal.

    • Síndrome ascítico: La ascitis constituye un fenómeno importante en la cirrosis hepática. Se trata de una ascitis libre y se presenta en más del 60 % de los cirróticos. La presencia de una gran ascitis condiciona un aumento marcado del abdomen, que contrasta con la delgadez de la cara y las extremidades (si acaso las piernas parecen gruesas, es por el edema) Objetivizando este contraste, Fiessinger decía que el cirrótico se inunda por abajo pero se deseca por arriba.

    Desde el punto de vista patogénico, la ascitis obedece a varios factores: está demostrada la presencia de concentraciones elevadas de adrenalina y noradrenalina, por lo que hay un aumento del estímulo simpático central en los pacientes cirróticos con ascitis, lo que disminuye la natriuresis al activar el sistema renina-angiotensina y reducir la sensibilidad al péptido natriurético auricular. La hipertensión portal es uno de los factores más importantes en la producción de ascitis al aumentar la presión hidrostática dentro del lecho vascular esplácnico. Otro factor que contribuye a la formación de ascitis es la hipoalbuminemia, que al disminuir la presión oncótica plasmática, ayuda a la salida de líquido hacia la cavidad peritoneal desde el plasma. La linfa hepática puede, por la distorsión y obstrucción de los sinusoides y de los linfáticos hepáticos, exudar libremente en la superficie del hígado cirrótico y así participar en la producción de ascitis. Desempeñan un importante papel en el mantenimiento de la ascitis, los factores renales, ya que en estos pacientes hay un aumento de la reabsorción renal de sodio, tanto en el túbulo proximal como en el distal; en este último por el crecimiento de la actividad de renina plasmática y el hiperaldosteronismo secundario. Contribuye a la retención de sodio la vasoconstricción renal, producto de un aumento de las concentraciones plasmáticas de prostaglandinas o catecolaminas.

    Actualmente se acepta que el factor desencadenante para la aparición de la ascitis, pudiera ser la retención inadecuada de agua y sodio por el riñón ("flujo aumentado"), o la reducción del volumen intravascular ("llenado insuficiente") por la retención inadecuada de líquido en el lecho vascular esplácnico por la hipertensión portal. El riñón, al detectar esta disminución aparente del volumen intravascular, retiene sodio y agua; o la vasodilatación arteriolar producida por la hipertensión portal trae como consecuencia un llenado insuficiente del espacio vascular arterial, lo que estimula, mediado por barorreceptores, el sistema renina-angiotensina, el tono simpático y la liberación de hormona antidiurética. En relación con las manifestaciones clínicas de la ascitis, el paciente nota el aumento de volumen del abdomen y puede tener dificultad respiratoria si acumula una gran cantidad de líquido dentro de la cavidad peritoneal. Cuando esta cantidad es mayor de 500 ml, en el examen físico del abdomen se encuentra matidez cambiante (declive) por la oleada de aquél. Se debe determinar la presencia de factores desencadenantes de la ascitis que aparece o aumenta: no cumplimiento del tratamiento farmacológico, consumo excesivo de sal, infección intercurrente, empeoramiento de la hepatopatía, trombosis de la vena porta o aparición de un carcinoma hepatocelular.

    Para confirmar el síndrome ascítico, se realiza una paracentesis con aguja de pequeño calibre. Este proceder se utiliza también para el seguimiento evolutivo del enfermo, sobre todo cuando existe fiebre inexplicable o dolor abdominal, lo que obliga a descartar infección, tumor u otras posibles causas o complicaciones de la ascitis. Por lo general existen alteraciones en el volumen del órgano, que aparece normal o aumentado de tamaño o disminuido. Cuando es palpable, se nota su borde fino, cortante y la superficie nodular.

    La Cirrosis Hepática es una afección frecuente que se presenta en todas las latitudes y grupos humanos, y se observa más a menudo pasada la edad media de la vida. Predomina en los hombres, excepto en los grupos más jóvenes, pues aunque la cirrosis ocurre poco antes de los 20 años, cuando lo hace es más común en la mujer. Son varios los factores etiológicos que se reconocen en la cirrosis hepática; los más frecuentes son el alcohol y los virus de la hepatitis B y C.

    • Alcohol. Dado que solamente el 10 a 15 % de los alcohólicos crónicos desarrollan una cirrosis hepática, se considera que en su aparición deben desempeñar un papel importante, además, factores nutricionales, inmunológicos y genéticos. Se plantea que la hepatitis alcohólica sea la precursora de la cirrosis o que en realidad haya una estimulación directa de la fibrogénesis por el alcohol.
    • Virus de la hepatitis. El 5 o 10 % de las cirrosis se debe al virus de la hepatitis B. Incluso se ha producido ésta en los portadores crónicos de virus B, en los países en que esta infección es endémica. Un alto porcentaje de pacientes catalogados como portadores de una cirrosis criptogénica, tienen anticuerpos contra el virus de la hepatitis C. También se han encontrado estos anticuerpos (anti-VHC) en enfermos portadores de cirrosis alcohólica o HBsAg-positiva, lo que hace plantear que este virus tenga participación en la patogenia de la cirrosis de estos casos.
    • Cirrosis biliar primaria. Inicialmente los conductillos biliares están destruidos por una reacción inmunológica; después hay inflamación, necrosis celular con fibrosis y colagenización.
    • Cirrosis biliar secundaria. Se ve en el curso de afecciones capaces de bloquear el flujo biliar durante un largo tiempo (como mínimo 3 meses).
    • Obstáculo al drenaje venoso del hígado. En la etapa final de cualquier congestión venosa crónica del hígado, se puede producir una cirrosis hepática (insuficiencia cardíaca congestiva, pericarditis constrictiva, síndrome de Budd-Chiari).
    • Fármacos. No es frecuente que los fármacos produzcan cirrosis hepática; se ha visto con la administración de metotrexate de forma prolongada y con la alfametildopa, la oxifenisatina, la hidralazina y la amiodarona, luego de un largo período de hepatitis crónica.
    • Entidades de base genética. Hay un grupo de enfermedades hereditarias y metabólicas que se acompañan de cirrosis hepática, tales como: hemocromatosis, déficit de alfa1-antitripsina, la enfermedad de Wilson, galactosemia, tirosinemia, porfiria cutánea tarda, fibrosis quística del páncreas y la telangiectasia hemorrágica hereditaria.
    • Diversas causas. Se puede producir una lesión hepática igual a la de la hepatitis alcohólica, con esteatosis, fibrosis centrolobulillar y cirrosis, por medio de la anastomosis yeyunoileal o yeyunocólica en el tratamiento de la obesidad refractaria. Igual lesión se ha observado en los pacientes diabéticos tipo 2 obesos.
    • Causa desconocida. Aproximadamente en el 10 a 15 % de los enfermos con cirrosis se desconoce su causa.

    La Cirrosis hepática, al igual que el resto de las enfermedades que afectan al hígado, tiene repercusión sobre el correcto funcionamiento de la mayoría de los sistemas orgánicos, lo cual pudiera tener como concecuencia las siguientes complicaciones:

    • Hipertensión portal y sus consecuencias (por ejemplo: várices esofagogástricas hemorrágicas y esplenomegalia congestiva).
    • Ascitis.
    • Encefalopatía hepática.
    • Peritonitis bacteriana espontánea (PBE).
    • Síndrome hepatorrenal.
    • Carcinoma hepatocelular.

    [Bibliografías consultadas: -Roca Goderich, Reinaldo / Temas de medicina interna: tomo II. 4a ed. La Habana: Editorial Ciencias Médicas; 2002. (Cáp. 22). - Castellanos Fernández, Marlen Ivón / Nutrición y cirrosis hepática. En: Revista Cubana Acta Médica: Vol 11 No. 1. La Habana: Editorial Ciencias Médicas; Enero – Diciembre, 2003. - La Cirrosis: sus muchas causas - Liver Health Information - The American Liver Foundation; [Internet] Disponible en: http://www.liverfoundation.org/db/articles/1041; Consultado: 5 de enero de 2007. - MedlinePlus Enciclopedia Médica: Cirrosis; [Internet] Disponible en: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/ spanish/ency/article/000255.htm; Consultado: 5 de enero de 2007.

      1. Promoción y prevención de salud, su importancia:

      Puesto que la Cirrosis Hepática es una enfermedad que tiene como característica el ser irreversible, su tratamiento, se encuentra dirigido principalmente hacia la prevención. En nuestro país se realiza un arduo trabajo para seguir mejorando la salud de la población. Esta tarea se lleva a cavo mediante el programa de la Atención Primaria de Salud; que con el médico y enfermera de la familia, cuya principal herramienta es promoción y prevención de salud; juegan un papel protagónico en la lucha contra las enfermedades.

      Los conceptos de promoción y prevención de salud, según: Rojas Torres, María E.; Brito Hernández, Idania / Promoción y prevención de salud. (Cáp. 13) En: Enfermería familiar y social / Colectivo de autores. La Habana: Editorial Ciencias Médicas; 2004. Son los siguientes: Promoción de salud: La atención integral considera la unidad de los aspectos curativos con los preventivos, de lo biológico con lo social, así como las condiciones del ambiente físico que están en interacción con el individuo y su colectividad, que condicionan el proceso salud enfermedad. Para cumplir estas funciones, el médico y la enfermera de la familia, deben realizar acciones de prevención y promoción de salud.

      En 1986, la Conferencia Internacional de Promoción de la Salud en Ottawa, en la que se caracterizó a la promoción de salud como "el proceso de proporcionar a los pueblos las medidas necesarias para que puedan mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre las mismas", además, estableció que la promoción se centra en alcanzar la equidad en salud. La acción de promoción de salud debe estar encaminada a reducir las diferencias en el estado actual de salud. La promoción de la salud y la salud en sí, es una responsabilidad colectiva que requiere el establecimiento de un nuevo pacto social que garantice su desarrollo en armonía con el desarrollo global de la sociedad. Esto implica un proceso de transformación cultural hacia la formación de una cultura de la salud con ideas, costumbres que garanticen la promoción y protección de la vida.

      La promoción de salud en Cuba, constituye una prioridad para el desarrollo de la sociedad. En medio de la actual situación socio económica que atraviesa el país, cobra vital importancia dentro de una política saludable, crear ambiente físicos y sociales que permitan llevar a la población a una vida sana, capacitando a la población en la identificación, planificación y solución de los problemas. Desde el punto de vista conceptual, la promoción de salud está dada por acciones de salud que se realizan con el objetivo de cambiar estilos de vida, conocimientos, costumbres higiénico sanitarias, aumentar el bienestar de los individuos, familia y comunidad, es una estrategia que permite recuperar la importancia del entorno social, elemento indispensable para lograr una verdadera equidad en salud.

      Hoy en día se considera la salud como un recurso y un proceso de tipo dinámico existiendo en las personas y en los grupos un potencial de salud que puede ser reforzado y, mejorado para lograr un mejor estado de salud el cual es determinado por diferentes elementos. Promoción de salud consiste en proporcionar a los pueblos los medios necesarios para alcanzar un estado adecuado de bienestar físico, mental y social en el individual, familia o comunidad. Una buena salud es el mejor recurso para el progreso personal, económico, social y una dimensión importante de la calidad de vida.

      La promoción de salud se realiza individualmente o en forma colectiva educando a la población sobre los aspectos relacionados con la salud como por ejemplo; la importancia y responsabilidad de las inmunizaciones, de realizar un diagnóstico precoz de cáncer cérvico uterino, mama, pulmón, boca, etc., la importancia del ejercicio físico, así como efectuar actividades tempranamente que estimulan el desarrollo psicomotor del niño. Estas actividades educativas también se orientan para disminuir los factores de riesgos como el hábito de fumar, la hipercolesterolemia, la obesidad, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, el sedentarismo, etc. El objetivo mundial de la promoción de salud establecidos en las diferentes conferencias internacionales y nacionales de la APS es lograr "Salud para todos en el año 2000" para ello hay que tener en cuenta los siguientes aspectos.

      Para la promoción de salud pueden utilizarse distintos tipos de programas:

      • La divulgación de la información: este programa de promoción de salud es uno de los medios más usados, permite la comunicación a través de diferentes medios de difusión, radio, televisión, propaganda escrita, gráfica, folletos, artículos, libros con informaciones importantes para prevenir enfermedades.
      • Valoración del estado de salud: Estos programas informan a las personas de zaquellos factores de riesgo que son inherentes a su vida y que se pueden reducir.
      • Programas de cambios de estilo de vida y conductas: Estos exigen participación de las personas y están encaminados hacia un aumento en la calidad de la vida y prolongación del tiempo de vida tomando en cuenta los cambios en el estilo de vida después que informan de la necesidad de modificar su conducta.
      • Programas de bienestar laboral: Se aplican por lo general para cubrir las necesidades de las personas que pasan gran parte de su tiempo en el trabajo,. Tratan normas de calidad y protección para determinados colectivos laborales, en su prevención de accidentes, información de estado físico y técnicas de relajación.
      • Programas de control ambiental: Están dirigidos al aumento de contaminantes de origen humano introducido en el ambiente tales como determinantes del aire, alimentos, agua, desechos tóxicos, herbicidas y pesticidas.

      Prevención de salud: Después del triunfo de la revolución en nuestro país se ha producido un creciente interés dirigido a prevenir la ocurrencia de enfermedades importantes y tras que se detectan tempranamente en su estado asintomático con la finalidad de prevenir la morbilidad y la mortalidad subsecuente. En Cuba la calidad científica, la profundidad e investigación en el campo de la medicina con tecnologías avanzadas produjeron un número de pruebas e investigaciones que pueden detectar situaciones clínicas en su estado más temprano,. El cuidado preventivo tiene potencial atractivo de alcanzar un número de medios que incluye:

      • Valorizar calidad de vida.
      • Disminuir la morbilidad.
      • Aumentar el período de vida.
      • Reducir los costos.

      En nuestro país el médico y la enfermera han contribuido de manera definitiva a definir las intervenciones preventivas que han demostrado a través de una evidencia científica su eficacia para ser llevada a la práctica diaria. La prevención de salud se refiere a las acciones específicas que se realizan para evitar la aparición de alteraciones de la salud o complicaciones de dichas alteraciones.

      La prevención se puede realizar tanto en el personal sano, en el enfermo, de riesgo o el discapacitado. A diferencia de la promoción, la prevención se considera, para el médico y la enfermera, de más fácil aplicación y de la obtención de modificaciones a un corto plazo sin percatarnos de que con anterioridad hubo que emplear acciones promocionales de envergadura que también contribuyen a esos rápidos resultados. De ahí que no puede existir una línea divisoria entre promoción de salud y prevención por el contrario, casi toda la acción de promoción está en función preventiva aunque conceptualmente existen aspectos que la diferencian. Ambas persiguen como meta la salud, pero la prevención lo hace situando su punto de mira en la enfermedad. El objetivo de la prevención es "la ausencia de la enfermedad "y el de la promoción es "maximizar la salud".

      Promover la salud significa educar, es decir, instaurar en la población comportamientos que hayan probado ser realmente efectivos para una salud óptima. Esto implica formar conductas, modificar actitudes y fomentar creencias favorables mediante diferentes tipos de relaciones funcionales. Desde la perspectiva del concepto del médico y enfermera de la familia es el enfoque individual frente a su paciente y es donde se puede hacer las mayores contribuciones. De acuerdo con esto hay tres componentes importantes de los cuidados clínicos preventivos:

      1. Prevención de la enfermedad: Es la más antigua de esta actividad clínica e intenta impedir la enfermedad antes que comience. Ejemplo típico es la amplia campaña de vacunación disponible.
      2. Detección temprana de la enfermedad antes que se vuelva sintomática: El médico y la enfermera de la familia como nivel primario de atención de salud juegan un papel muy importante en este aspecto a diferencia de otros niveles de atención de salud. Ejemplos importantes son la detección precoz del cáncer cérvico uterino y cifras elevadas de tensión arterial.
      3. Consejería sobre estilos de vida: El equipo de salud desempeña un papel clave en la provisión de consejos a sus familias, ejemplo importante en el hábito de fumar o aconsejar a pacientes fumadores a abandonar el hábito. La labor de aconsejar se basa ante todo en la capacidad de comunicar y establecer relaciones, ayudar a las personas a comprender lo que pueden hacer por sus propios esfuerzos para manejar su modo de vivir y evitar la enfermedad.

      La prevención tiene su clasificación de acuerdo al nivel de afectación de las necesidades del individuo:

      • Prevención primaria.
      • Prevención secundaria.
      • Prevención terciaria.

      La prevención primaria se reduce a aspectos biológicos, también incluye elementos sociosicológicos y ambientales que afectan al individuo y a la comunidad, esta corresponde a todas las actividades que se realizan antes que aparezca la enfermedad.

      Ejemplo: Los programas de vacunación, analizar el comportamiento de enfermedades transmisibles y no transmisibles en la población, detección de grupos de riesgos relacionado con enfermedades crónicas no transmisibles como el alcoholismo, la hipertensión entre otras, aplicar medidas de control para enfermedades transmisibles según la vía de transmisión, pesquizaje del cáncer de cuello uterino mediante citología cervical, consejería para factores de riesgo, mensuraciones en el recién nacido, el examen físico minucioso, los cuidados prenatales, orientación de hábitos nutricionales, etc. La prevención secundaria se relaciona con las actividades que se realizan cuando aparecen las enfermedades, su principal expectativa es disminuir las complicaciones.
      Ejemplo: El diagnóstico precoz de enfermedades, seguimiento de enfermos con afecciones crónicas.

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    1. Los trastornos de la flora intestinal producen un gran aumento de NH4 + e intoxican las neuronas
    • episodios de sangrado gastrointestinal
    • infecciones
    • enfermedad renal
    1. Para disminuir NH4 +:

    — Y cuando la enfermedad, digamos, avanza. — їEs una enfermedad frecuente?

    Qué es el hígado graso -esteatosis hepática Publicada el: 17 jun de 2012

    Gran parte de la información ha sido obtenida de 1-Ramón Planas y Javier Salmerón Manual de Enfermedades Hepáticas 2007 Ed Permanyer Asociación Española para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas

    El hígado graso es una enfermedad en la que se produce acumulación de grasa en el hígado. Al contrario de lo que mucha gente puede pensar el hígado graso puede aparecer también en personas que no abusan del alcohol. Inicialmente se creía que el hígado graso era un trastorno totalmente benigno. Sin embargo hoy día se sabe que algunos pacientes, alrededor de un 25-30%, pueden desarrollar otras enfermedades del hígado más graves como la esteatohepatitis (hígado graso con inflamación), que puede llegar a producir una cirrosis hepática. Por ello, los médicos prefieren utilizar el término enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHGNA), porque refleja mejor el potencial evolutivo de esta enfermedad del hígado. -La forma más benigna se denomina hígado graso simple, en la que sólo se encuentran depósitos de grasa sin otras alteraciones en la biopsia del hígado.

    -Una forma más avanzada es la esteatohepatitis o hígado graso con inflamación, en la que además de los depósitos de grasa empiezan ya a apreciarse en la biopsia hepática alteraciones inflamatorias y degenerativas, como la fibrosis. -Por último, la forma más grave es la cirrosis hepática, que supone un factor de riesgo muy importante para la aparición del cáncer de hígado.

    La frecuencia del hígado graso parece estar aumentando en todos los países desarrollados, mientras que es poco frecuente en los países del tercer mundo. Las razones de estas diferencias radican en el estilo de vida que predomina en el mundo occidental, como es el sedentarismo y la sobrealimentación. La frecuencia de la esteatosis hepática se ha duplicado entre 1989 y 2000, lo que sugiere que, de continuar esta tendencia, dentro de quince años podría afectar en mayor o menor medida a un tercio de las personas que viven en los países desarrollados. Esto supondría que serían las alteraciones del hígado más frecuentes del siglo XXI en el mundo occidental. Causas de la esteatosis hepática

    La obesidad es la principal causa de esta enfermedad del hígado. Un estudio demostró que entre personas que no tenían enfermedad hepática conocida, el 76% de las personas que no bebían alcohol, pero que eran obesas, presentaba un hígado graso; mientras que esta proporción era mucho menor, del 16%, entre las perso- nas que tenían un peso normal. Estos datos demuestran la importancia de la obesidad como causa del hígado graso. La diabetes del adulto o diabetes tipo 2 es la segunda causa, en términos de frecuencia, de la EHGNA; se encuentra entre el 34 y el 75% de los pacientes diabéticos y está frecuentemente asociada a la obesidad.

    Los pacientes con diabetes de tipo 2 y los pacientes obesos presentan un trastorno metabólico común, que se conoce como «resistencia a la insulina», que puede predisponer a la aparición de hipertensión arterial y de alteraciones en las grasas de la sangre, como el colesterol y los triglicéridos. Todas estas alteraciones metabólicas, la diabetes de tipo 2, la obesidad de predominio abdominal, la hipertensión arterial y las alteraciones de las grasas de la sangre o dislipemia configuran lo que actualmente se denomina «síndrome metabólico», que se considera la principal causa de hígado graso en el mundo desarrollado. El síndrome metabólico contribuye de manera determinante a la acumulación de grasa dentro del hígado. Otras causas menos frecuentes de hígado graso son determinadas enfermedades metabólicas hereditarias, ciertos medicamentos como los corticoides y los antiinflamatorios y algunos procedimientos quirúrgicos para el tratamiento de la obesidad y otras enfermedades intestinales. Se pueden encontrar varios factores o causas en un mismo paciente, aunque también se han descrito casos sin causa aparente.

    Posibles consecuencias La evolución clínica y la progresión de la esteatosis hepática son muy variables, y desgraciadamente no existe un determinado parámetro clínico, analítico o histológico que se haya demostrado que sirva para valorar la evolución. Se sabe que factores como el estado clínico del paciente, la intensidad, duración y persistencia de la causa del hígado graso y la aparición de fallo hepático u otras complicaciones funcionales pueden jugar un importante papel en la evolución de la esteatois. En cualquier caso, son el grado de inflamación, degeneración y fibrosis en la biopsia hepática los parámetros que mejor predicen el riesgo evolutivo y la mortalidad de esta patología

    En un estudio en pacientes con esteatosis diagnosticados mediante biopsia hepática se clasificaron a los pacientes en 4 tipos diferentes en función del grado de lesión hepática: tipo 1, hígado graso simple; tipo 2, hígado graso más inflamación; tipo 3, hígado graso más degeneración celular, y tipo 4: hígado graso más degeneración celular y más fibrosis. Se vió que la evolución a cirrosis a los 10 años era más frecuente en los tipos 3 y 4 (21% y 26%, respectivamente) que en los tipos 1 y 2 (2% y 0%, respectivamente). Estos datos confirmaron que el pronóstico de la EHGNA, cuando está en fases precoces (hígado graso simple o con inflamación), es claramente benigno, mientras que en los casos en los que ya se observa degeneración celular o fibrosis en la biopsia hepática, es posible la evolución a cirrosis en un plazo de 10 años con repercusión negativa en las tasas de supervivencia. ¿Existen factores de riesgo para la aparición de fibrosis hepática?

    No se han encontrado datos clínicos que permitan distinguir qué pacientes pueden evolucionar hacia formas avanzadas de enfermedad hepática, como la cirrosis, y cuáles van a tener un curso evolutivo benigno. Sí hay factores de riesgo. Una edad superior a 45 años se ha demostrado como un factor claramente relacionado con cirrosis. Esto parece reflejar que cuanto más tiempo dure el hígado graso mayor será la probabilidad de aparición de fibrosis. Este concepto tiene un gran interés a la luz de la creciente incidencia de la obesidad infantil, lo que podría indicar que la acumulación de grasa en el hígado ya en fases tempranas de la vida podría favorecer la evolución a cirrosis en edades más jóvenes. También se ha asociado con un mayor riesgo de fibrosis hepática un cociente de transaminasas AST/ALT > 1 y un cociente GGT/ALT > 1. También se ha observado que el peso corporal, medido como índice de masa corporal, se asocia con una mayor probabilidad de fibrosis, al igual que la presencia de diabetes de tipo 2. Los siguientes factores se asocian con el riesgo de fibrosis en pacientes con hígado graso.

    Factores de riesgo de fibrosis en pacientes con hígado graso

    • Edad > 45 años
    • Índice de masa corporal > 28 kg/m2
    • Transaminasa ALT > 2 veces su valor normal Cociente AST/ALT > 1
    • Cociente GGT/ALT > 1
    • Triglicéridos elevados en sangre
    • Presencia de enfermedades asociadas:

    ¿Cuándo hacer una biopsia hepática? La biopsia hepática se debe realizar cuando la información esperada vaya a ser decisiva a la hora de establecer un pronóstico en la evolución de la enfermedad e indicar una determinada estrategia en el tratamiento.

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