Disminucin de la produccin de orina y orina oscura; edema; picazn en la piel; y dificultad para respirar. A medida que los niveles de creatinina aumenten pueden indicar problemas renales y dao a los riones, lo mejor es consultar a su mdico para el diagnstico y tratamiento adecuado. Adems, se puede probar algunos remedios caseros y consejos dietticos para ayudar a controlar el problema. Beber mucha agua, por ejemplo, es muy recomendable cuando se trata de este problema. Adems, hay algunas hierbas que actan como diurticos naturales y por lo tanto ayudan a proporcionar algo de alivio. Puede seguir uno o ms de estos remedios a base de hierbas todos los das durante unas pocas semanas o hasta que sus niveles de creatinina se reduzcan. Es importante consultar a un profesional de la salud antes de tomar estas hierbas o sus combinaciones, ya que puede interferir con ciertos medicamentos recetados o pueden no ser adecuados para algunos casos. Algunos de estos remedios pueden no ser adecuados.

Para las personas con un historial de clculos renales u otras condiciones preexistentes. 1. t de manzanilla Un estudio publicado encontr una disminucin de los niveles de creatinina en los participantes del estudio que beban t de manzanilla. Adems, esta hierba funciona como un sedante suave e induce a la relajacin. Ponga dos o tres cucharaditas de flores secas de manzanilla en una taza de agua caliente. Deje reposar durante tres a cinco minutos. Colar el t y beberlo. Beber un par de tazas de t de manzanilla diariamente. 2. Ortiga La ortiga puede ayudar a eliminar los desechos metablicos y promover la excrecin renal debido a sus propiedades diurticas. Adems, purifica la sangre y mejora la inmunidad. Aadir dos o tres cucharaditas de hojas de ortiga seca a una taza de agua caliente. Deje reposar durante 10 minutos. Colar y beber. Beber este t de ortiga, una o dos veces.

Al da. nota: este remedio puede interferir con diluyentes sanguneos, presin arterial alta, diurticos y medicamentos para la diabetes. Consulte a su mdico antes de usar este remedio. 3. Raz de diente de len EL t de raz de Diente de len tambin funciona como un diurtico natural para eliminar las toxinas y los niveles de creatinina. Tambin ayuda a mejorar la funcin renal y aliviar el edema o hinchazn debido a la retencin. De agua. Ponga una cucharada de polvo de raz de diente de len seca en una taza de agua caliente. Permitir que se empape durante unos 10 minutos. Colar y beber. Beber este t dos o tres veces al da durante unos pocos das o semanas. Nota: El diente de len puede interactuar con medicamentos para la diabetes y la presin arterial alta.

DESCRIPCION El prurito es un síntoma frecuente en varias enfermedades biliares y hepatobiliares. En particular, tanto la colestasis intra-hepática como la extrahepática pueden producir prurito: la primera se debe a una insuficiencia secretora de los hepatocitos, como ocurre en la colestasis intrahepática del embarazo, la hepatitis viral, algunos tipos de hepatitis inducida por fármacos, la colestasis familiar benigna y otras enfermedades hepáticas, pero también se debe a una lesión del conducto biliar intrahepático. Por su parte, la colestasis extrahepática es menos frecuente, se debe sobre todo a obstrucciones biliares y produce menos prurito que la colestasis intrahepática

Debe considerarse la colestasis como causa de un prurito crónico en cualquier paciente que no muestre signos de una enfermedad dermatológica. Los pacientes con prurito colestásico suelen tener una picazón más intensas en las palmas de las manos y en las plantas de los pies, pero la comezón puede ser general. En la mayoría de los pacientes se manifiesta por la tarde y durante las primeras horas de la noche. Al comienzo no se observan lesiones de la piel, pero pronto el intenso rascado hace que aparezcan escoriaciones y prurigo nodular. La intensidad del prurito puede ser pequeña, sin interferir con las actividades de la vida diaria hasta discapacitante. Se han dado casos de pacientes con tales molestias que les han llevado a pensar en el suicidio, de tal forma que estos casos extremos puede estar indicado el trasplante hepático Sólo en una minoría de los pacientes se observan signos clínicos de enfermedades hepáticas crónicas tales como ictericia, angioma o eritema palmar u otras condiciones como contractura de Dupuytren, leuconiquia, ginecomastia o atrofia testicular en los hombres. Esto se debe a que el prurito empieza a manifestarse en los estadios más precoces de las enfermedades hepáticas. Por este motivo, en el examen clínico de los pacientes con prurito inespecífico es recomendable llevar a cabo estudios de la función hepática, incluyendo las transaminasas y la fosfatasa alcalina.

PATOGENESIS Aunque se sabe que el desarrollo del prurito colestásico es independiente de la histamina, su patogenesis es casi completamente desconocida. Tampoco se conocen los agentes pruritogénicos en la colestasis. El tratamiento con fármacos que alivian la colestasis, como la colestiramina, con inductores hepáticos como el fenobarbital o la rifampina, con antagonistas opioides como la naloxona o la naltrexona o con inhibidores de la recaptación de serotonina han llevado a la conclusión que los agentes pruritogénicos en la colestasis son biotransformados en el hígado y quizás en el intestino, son excretados en la bilis, experimentan una circulación enterohepática e interaccionan con los sistemas opioides y serotoninérgicos internos. Se ha especulado que la acumulación de sales biliares, metabolitos de la progesterona y opiáceos endógenos son los responsables de la inducción del prurito.

En efecto, en la enfermedad colestásica se acumulan ácidos biliares en el organismo. En los pacientes con estenosis del conducto biliar y prurito intratable, este mejora cuando se elimina la obstrucción biliar o cuando se lleva a cabo un drenaje nasobiliar. También mejora el prurito cuando se administra colestiramina, un secuestrante intestinal de los ácidos biliares. ¿Acaso son los ácidos biliares los inductores del prurito colestásico? Las evidencias son contradictorias: a) la severidad del prurito no está relacionada con los niveles de ácidos biliares; b) el desarrollo del prurito en los pacientes con cirrosis biliar primaria es independiente del estadio de la enfermedad e incluso disminuye en los pacientes en estadio terminal, cuando son mayores las concentraciones de ácidos biliares; c) con el tiempo, el prurito disminuye manteniéndose o incluso aumentando la enfermedad colestásica; las resinas de intercambio iónico alivian el prurito no solo en los pacientes con enfermedad colestásica sino que también lo hacen en los pacientes con enfermades dermatológicas en las que no hay aumentos de ácidos biliares. Por su parte, en la colestasis intrahepática del embarazo el prurito se desarrolla en el segundo y tercer trimestre del embarazo, en paralelo con aumentos de metabolitos de progesterona y de sales biliares. Se ha observado un paralelismo entre la intensidad del prurito en estas mujeres y los niveles urinarios de metabolitos disulfatados de progesterona. Aunque después de iniciar un tratamiento con ácido ursodesoxicólico mejoró el prurito, no se observó ninguna correlación entre su intensidad y las sales biliares. ¿Pueden ser lo sulfatos de progesterona inductores del prurito colestásico del embarazo? No se sabe con certeza

La cirrosis hepática es la consecuencia final de muchas enfermedades hepáticas crónicas que lleva a la pérdida de la arquitectura normal del hígado y una disminución progresiva de sus funciones. La cirrosis hepática es la consecuencia final de muchas enfermedades hepáticas crónicas que lleva a la pérdida de la arquitectura normal del hígado y una disminución progresiva de sus funciones. Cualquier enfermedad que produzca una inflamación crónica del hígado puede, en el curso de años, llegar a producir cirrosis. La cirrosis se define por las alteraciones estructurales que aparecen en el hígado. Las fundamentales son tres:
➤ necrosis hepatocelular
➤ fibrosis
➤ nódulos de regeneración.

Necrosis significa muerte o destrucción de las células del hígado. En los pacientes que llegarán a desarrollar cirrosis esta muerte celular se produce de modo continuo, como consecuencia del daño hepático que produce la causa de la enfermedad. Las células muertas son, durante mucho tiempo, sustituidas por otras nuevas, hecho denominado regeneración. La fibrosis es la consecuencia del proceso de cicatrización que producen las lesiones inflamatorias que ocurren en el hígado, de manera que con el paso de los años el hígado se convierte en un órgano con gran cantidad de tejido cicatricial que altera por completo su estructura. Como consecuencia, las células nuevas, generadas para sustituir a las desaparecidas, no pueden colocarse en el lugar adecuado y se sitúan donde les permite la trama de cicatrices que surca el hígado. Por este motivo se habla de nódulos de regeneración, por encontrarse grupos de células hepáticas rodeados de fibras colágenas (de cicatriz) formando nódulos. Además, esta trama fibrosa produce un segundo efecto que es cerrar y endurecer los pequeños vasos hepáticos (sinusoides) por los que circula la sangre a través del hígado. Este hecho va a tener una consecuencia muy importante: aumentar la dificultad (resistencia) para que la sangre que entra en el hígado por la vena porta circule a través del órgano. Esta dificultad genera un aumento de presión en todo el sistema venoso que aporta sangre al hígado (el sistema portal) y a este hecho, capital en las complicaciones de la cirrosis, se le denomina hipertensión portal. Por otra parte, la capacidad de regeneración hepática no es infinita, de manera que llega un momento en que empieza a disminuir la cantidad total de células hepáticas, y el hígado es progresivamente más incapaz de cumplir adecuadamente sus múltiples funciones. Por lo tanto, al final, todas las manifestaciones clínicas de la cirrosis son la consecuencia de dos hechos fundamentales: la insuficiencia hepatocelular y la hipertensión portal. Epidemiológicamente es una enfermedad importante que está incluida entre las 10 principales causas de muerte en los países occidentales. Hay muchas causas de cirrosis. Las principales en nuestro medio son dos: El consumo excesivo de alcohol (cirrosis etílica o alcohólica) y la hepatitis crónica por virus C (cirrosis por virus C), que son responsables del 80 por ciento de los casos de cirrosis en España. Además, se puede producir cirrosis por hepatitis crónica por virus B, por infección crónica mixta por virus B y virus D, por enfermedades, denominadas colestásicas crónicas (que afectan a la producción o a la salida de la bilis del hígado, tales como la cirrosis biliar primaria o la colangitis esclerosante) y por enfermedades metabólicas congénitas del hígado que se manifiestan en la vida adulta, como la hemocromatosis primaria (sobrecarga hepática de hierro -bastante frecuente-), la enfermedad de Wilson (sobrecarga hepática de cobre -muy rara-) y el déficit de alfa-1-antitripsina (también bastante rara). Otras causas poco comunes de cirrosis son la hepatitis autoinmune, en la que se produce una agresión al hígado por parte de nuestro propio sistema defensivo, y la toxicidad hepática por algunos fármacos. Existen otras causas mucho más raras y algunas específicas de la infancia que producen cirrosis precoz en niños o adolescentes. Todas las enfermedades citadas necesitan años de evolución para llegar a producir cirrosis. Además, en muchos casos, el consumo excesivo de alcohol o la hepatitis crónica por virus C no llegan a producir cirrosis y el paciente fallece por un motivo independiente de la enfermedad hepática.

¿Quiénes están expuestos a padecer cirrosis? Todas las personas con una enfermedad hepática crónica tienen riesgo de desarrollar cirrosis. Por este motivo, para individualizar el riesgo, para valorar la posibilidad de tratamiento de la enfermedad causante del daño hepático y para prevenir complicaciones, estas personas deben ser vigiladas periódicamente por el médico.

Los síntomas dependen de la gravedad del daño hepático. Cuanto más insuficiencia hepática y más hipertensión portal existan más intensos son los síntomas del paciente. En las fases iniciales los pacientes pueden estar asintomáticos y llevar una vida normal no siendo, por tanto, conscientes de su enfermedad. De hecho, en algunos casos la enfermedad se descubre de modo casual durante una revisión general de salud o al consultar por otra enfermedad no relacionada. Más adelante, el paciente se encuentra cansado, le falta energía, pierde el apetito, puede tener molestias digestivas y perder peso y masa muscular. Cuando la enfermedad está avanzada, el paciente se encuentra siempre enfermo, no puede llevar vida normal y aparecen, entre otros los siguientes síntomas principales: ➤ Ictericia, que es una coloración amarillenta de la piel debida a la incapacidad del hígado de eliminar la bilirrubina de la sangre.

➤ Cambios en la piel: Aparición de dilataciones vasculares sobre todo en las mejillas, tronco y brazos, que según su forma se llaman telangiectasias o arañas vasculares. Además, puede aparecer enrojecimiento de las palmas de las manos y los pulpejos de los dedos y las uñas cambian su color rosado por otro más blanquecino. ➤ Retención de sal y agua, que se manifiesta por un acúmulo de líquido en las extremidades inferiores (edemas) y en al abdomen (ascitis), que se distiende.

➤ Facilidad para el sangrado: El hígado fabrica muchas de las sustancias que permiten la coagulación de la sangre. Al fallar el hígado es frecuente el sangrado por las encías, por la nariz y la aparición de hematomas con golpes suaves. Además, debido a la hipertensión portal el bazo secuestra plaquetas, que son células de la sangre muy importantes para la coagulación, lo que también facilita el sangrado. Algunos pacientes presentan hemorragias internas graves, sobre todo en el aparato digestivo, debido a la rotura de varices (venas dilatadas, que se forman como consecuencia de la hipertensión portal) en el esófago o el estómago. Estas hemorragias son graves, pueden ser mortales y requieren ingreso en un hospital para su tratamiento. ➤ Cambios en la conducta y en el nivel de consciencia: El hígado se encarga de retirar de la sangre sustancias tóxicas para el cerebro. Cuando el hígado fracasa, estas sustancias producen una intoxicación cerebral que se manifiesta por insomnio nocturno, somnolencia diurna, cambios en la conducta y en el humor y finalmente, desorientación y progresiva disminución del nivel de consciencia que puede llegar al coma. Esta complicación es grave y requiere ingreso hospitalario.

➤ Cambios en la función sexual: Debido a cambios hormonales y a la desnutrición, es frecuente la pérdida del deseo y la potencia sexual en los varones y de la menstruación y de la fertilidad en las mujeres aún en edad de procreación. Además, en los varones estos cambios hormonales pueden producir aumento del tamaño de las mamas (ginecomastia), que a veces son dolorosas. ➤ Desnutrición: El hígado es muy importante en la absorción y aprovechamiento de los nutrientes que ingerimos. Por ello, en fases avanzadas, los cirróticos se hallan desnutridos y pierden mucha masa y fuerza muscular.

➤ Otras complicaciones: la cirrosis es el factor de riesgo más importante para la aparición de cáncer de hígado y esta es una complicación muy grave que aparece en algunos pacientes cirróticos. La cirrosis se sospecha por:
➤ Historia clínica; antecedentes de consumo de alcohol, factores de riesgo para la hepatitis crónica B y C (uso de drogas por vía parenteral, promiscuidad sexual, pareja sexual de enfermos de Hepatitis B o C); fármacos, tratamientos de herbolarios y homeópatas y consumo de drogas; presencia de prurito en la mujer, patología pulmonar o historia familiar de enfermedades hepáticas.

➤ Exploración del paciente; presencia de hepatomegalia (aumento del tamaño del hígado), esplenomegalia (aumento del bazo), presencia de lesiones cutáneas como las arañas vasculares, telangiectasias en los pómulos o enrojecimiento de las palmas de las manos. ➤ Estudios analíticos; alteración en el número de células sanguíneas, marcadores de la función hepática, o de infecciones por los virus de la hepatitis B o C, entre otros y estudio de la coagulación.

➤ Ecografía abdominal es muy útil y permite frecuentemente el diagnóstico indirecto. ➤ El diagnóstico directo de certeza se realiza mediante biopsia hepática.

Las cosas más importantes que puede hacer una persona para prevenir la cirrosis son: no consumir alcohol en exceso y hacer una consulta inicial para valorar clínica y analíticamente si existe una enfermedad hepática crónica silente que pueda llegar a producir cirrosis. Si un paciente sabe que tiene alguna enfermedad hepática debe consultar periódicamente con su médico por si es una enfermedad tratable, cuya progresión se pueda evitar (enfermedad alcohólica o hepatitis B o C, por ejemplo). La cirrosis como tal carece de tratamiento médico específico dado que es irreversible. Se pueden tratar algunas de las enfermedades que la producen y evitar o retardar la evolución de una cirrosis en estadio inicial a las fases avanzadas. En las Cirrosis por Hepatitis B o C, existen distintos fármacos, según el virus causal, indicados para el tratamiento de hepatitis crónica activa o cirrosis hepática. Deben evitarse escrupulosamente las sustancias hepatotóxicas (drogas, algunos medicamentos, plantas medicinales y el alcohol). Tienen tratamiento preventivo o paliativo algunas de las complicaciones de la cirrosis tales como las hemorragias digestivas, la retención de líquidos y la encefalopatía hepática, que siempre deben ser indicados por un médico. Se emplean tratamientos dietéticos y farmacológicos. Entre los dietéticos está la reducción de la sal para prevenir la retención de líquidos y la de proteínas (carnes, pescados) para la encefalopatía hepática. Como es necesaria una buena nutrición y, hasta que hay riesgo de encefalopatía, la restricción de proteínas no es necesaria, la dieta debe ser siempre supervisada por el médico. A veces se necesitan suplementos de vitaminas y minerales. Entre los fármacos se usan fundamentalmente los diuréticos para tratar la retención de líquidos y los llamados beta-bloqueantes para prevenir las hemorragias digestivas. Pueden ser necesarios otros muchos fármacos para tratar las complicaciones pero la mayor parte de ellos se usan fundamentalmente en el ámbito hospitalario. Finalmente hay que conocer que el tratamiento definitivo de la cirrosis es el trasplante hepático. Se realiza en los pacientes en que se estima una supervivencia menor de dos años, a consecuencia de la cirrosis, y en los que no existe contraindicación para realizarlo por otros motivos. Es muy importante que todo paciente con cirrosis sea visitado por su médico al menos 2 veces al año y siempre que presente alguna complicación. Esto permite al médico estimar más fiablemente el momento en el que el paciente debe ser considerado candidato a trasplante y proceder a su estudio como tal. Esperar a que el paciente esté en muy mala situación por cirrosis muy avanzada aumenta mucho las posibilidades de que el fallecimiento se produzca antes de que de tiempo a realizar el trasplante.

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Su función es almacenar y conservar la sangre. Regula la cantidad de sangre puesta a disposición de las distintas actividades del organismo. El hígado es el estratega que planea el conjunto de actividades del organismo. Cuando la actividad muscular es intensa, el hígado cede parte de la sangre almacenada a los músculos. Si no cumple esta función aparecen calambres musculares, cansancio, menstruaciones cortas o ausencia de ellas.

  • Controla los músculos y tendones: cuando nuestro hígado funciona correctamente podemos correr y saltar sin ninguna dificultad; en cambio, si el hígado está alterado aparecen temblores, contracturas o calambres, tics, dolores articulares y musculares, hipertensión y migrañas.
  • Controla la visión y los movimientos oculares. Si el hígado se debilita, la nutrición de los ojos será débil y aparecerán: ojos secos y rojos, visión borrosa, miopía, hipermetropía, etc.
  • Su energía se manifiesta en las uñas. Cuando el hígado está débil: las uñas son delgadas, frágiles, secas, deformadas y se astillan.
  • Lo que le desagrada al órgano del hígado es la tensión, pero si se ingiere alimentos dulces se relajará esa tensión.
  • El canal de hígado se comunica con la vesícula biliar.

A nivel psíquico: rige la memoria inconsciente, la imaginación (el hígado es el gran estratega), la iniciativa, la ambición y el deseo. Cuando su energía es excesiva aparece la ira, los celos y la irritabilidad. Cuando está debilitado aparece la falta de imaginación, incoordinación de ideas, poca iniciativa, estados de ansiedad y frustración, pesadillas al dormir, susceptibilidad emocional. Una persona propensa a la ira suele ser irritable, un rasgo común entre los que sufren de cáncer gastrointestinal. Otra característica negativa cuando la energía del canal del hígado está bloqueada es el egoísmo, la persona sólo se preocupará por sí misma y sus intereses, en cambio, si la energía del hígado fluye libremente, la persona se preocupará sinceramente por los demás.

Cuando el hígado se encuentra sano la persona es generosa, amable, perseverante, paciente y creativa, la convivencia con sus parientes es respetuosa, posee capacidad para transformar lo negativo en positivo y le nace algún tipo de interés por el arte. Una caminata diaria de quince minutos por un parque levantando las manos y dejándolas caer cada diez pasos o ir al campo ayuda a descongestionar el meridiano del hígado. Un vaso con extracto de piña (no ácida) en ayunas mejora la energía del hígado. Como mencioné anteriormente, el hígado se comunica con la vesícula biliar, a quien corresponde el poder de decisión; es decir, la energía del hígado crea el plan o estrategia y la decisión final corresponde a la vesícula. Ambos mantienen relaciones tan estrechas que sus patologías se enlazan o están en continuidad a menudo. En la antigua China taoísta, cuando un hombre era decidido y no dudaba, se decía:”ese hombre posee una gran vesícula”.

Es el distribuidor de la sangre en todo el organismo. Si el bazo está afectado no puede poner en circulación los humores (sangre, linfa) y los miembros son privados de la energía de los alimentos que recibe el estómago. Cuando el bazo está débil tenemos diarrea, el rostro se nos pone amarillo, los labios pálidos y las extremidades están frías y sin fuerza.

  • Función de ascender. Después de comer, la energía de los alimentos sube desde el estómago al pulmón y corazón a través del bazo. En cambio, la función del estómago es descender. Si se altera esta función aparecen vómitos, náuseas y eructos debido al ascenso de la energía del estómago y si tenemos diarreas, hinchazón abdominal y ruidos intestinales se debe al descenso de la energía del bazo; en los dos casos, se debe de tratar con dietas especificas y acupresión.
  • La energía del bazo se manifiesta en la boca y en las mejillas. Los labios rojos y brillantes indican que tenemos suficiente sangre y energía en el bazo. Si el bazo es deficiente, los labios son pálidos, cuarteados con falta de apetito.
  • Controla la sangre. Si la función del bazo es anormal habrá hemorragias, reglas abundantes o irregulares.
  • Lo que le desagrada al órgano del bazo es la humedad, pero ingerir alimentos amargos seca tal humedad.
  • El canal del bazo se comunica con el estómago y páncreas.

A nivel psíquico: tiene que ver con el pensar y recordar. Si una persona está constantemente pensando, se preocupa demasiado, siente ansiedad o angustia, permanece constantemente en los recuerdos, estudia mucho, tiene pensamientos obsesivos, come a deshoras, congestionará el meridiano del bazo, lo cual afecta el aparato digestivo provocando pérdida de apetito, flatulencia en el pecho y el abdomen o pérdida de memoria.
Se debe sedar o tonificar el meridiano del bazo según el caso l as actividades que pueden ayudar a las personas con estas dificultades son la actuación, el canto y la docencia. Si la energía del meridiano del bazo fluye correctamente, la persona será reflexiva, compasiva, con buena memoria, asimilará fácilmente las ideas, tendrá una crítica constructiva, buen sueño y apetito. Su función es conservar la esencia vital. Toda la energía llega al riñón, que se encarga de almacenarla o distribuirla según las necesidades. Relacionado con la reproducción, crecimiento y desarrollo. Si su energía disminuye se produce envejecimiento prematuro, esterilidad y crecimiento lento

  • Lo que le desagrada al órgano del riñón es la sequedad, pero ingerir alimentos picantes moviliza los líquidos corporales y lubrican los riñones
  • El canal del riñón se comunica con la vejiga

A nivel psíquico: Está relacionado con la responsabilidad, determinación y fuerza de voluntad. Si su energía es débil habrá una voluntad débil, la persona será desconfiada y tendrá poco deseo sexual. Así mismo, el exceso de responsabilidad, perfeccionismo, exceso de trabajo físico o psíquico, excesos sexuales o cualquier otro tipo de exceso contribuyen a disminuir la energía del riñón y, por tanto, nuestra vitalidad.

La emoción relacionada con el riñón es el miedo. Un miedo prolongado puede acabar dañando la energía del riñón y apareciendo patologías en las áreas que rige; la vejiga por ejemplo. Un trauma o miedo no resuelto implica energía acumulada en los riñones. El temor y el miedo apagan la energía de los riñones, lo cual pueden producir trastornos psicosomáticos, como la pérdida de control sobre la defecación y la micción, diarrea, emisión seminal involuntaria e insuficiencia sexual. Las circunstancias externas pueden provocar que suframos un exceso de energía en los riñones, como por ejemplo, si perdemos a un ser querido; si nos comunican que tenemos una enfermedad grave o bien y en menor grado, si de pronto tenemos que cambiar de domicilio o de trabajo forzados por las circunstancias. Cuando su energía está equilibrada la persona es dulce, voluntariosa, auténtica, veraz, segura de sí misma, planificadora e intuitiva.

  • Genera las médulas y el cerebro, tanto la médula ósea, que origina los huesos y la sangre, como la médula espinal y el cerebro; es, por tanto, quien crea el sistema nervioso. Es también el origen de todas las glándulas endocrinas productoras de las hormonas, como insulina, tiroxina, hormonas sexuales, etc. También es responsable de la hipófisis, hipotálamo y de las glándulas suprarrenales.
  • Controla el agua del organismo: regulación de líquidos, control de orina, control de los iones de la sangre.
  • Proyecciones en el organismo: oído, huesos, cabello. Cuando hay deficiencia de los riñones existirá fragilidad ósea, artrosis, disminución de la audición, sordera, caída del cabello, calvicie, caída de dientes, etc.

Enfermedades por el exceso de carbohidratos

Se produce, generalmente por el consumo en exceso de los carbohidratos llamados refinados que son los azucares, almidones y sus combinaciones manufacturadas. También es provocada por la obesidad. El metabolismo de carbohidratos es el que se encarga de convertir los carbohidratos que consumimos en energía. La mayoría de los carbohidratos refinados provocan un aumento del índice de glucosa en el organismo.

Exceso de carbohidratos dulces, especialmente en los niños. Por lo que lo más importante es mantener una dieta equilibrada y comer sano. Enfermedades por deficiencia de carbohidratos

Estas enfermedades, si bien no se provocan por el mal funcionamiento del organismo, tienen su causa en la psiquis, tiene como principal síntoma la supresión de alimentos del tipo de los carbohidratos almidones y progresivamente la mayoria de los carbohidratos. Debido a que los carbohidratos son la fuente de energía, por lo que si no se consumen en cantidades adecuadas la desnutricion comienza. El cuerpo intenta conseguir esa energía quitándola a los órganos que considere menos importantes y con el tiempo se vuelve esquelético y a partir de ahí por la falta de carbohidratos comenzarán a fallar el resto de órganos.

Enfermedades por exceso de proteínas las proteínas, sobre todo animales, suelen ir acompañadas de grasas saturadas las cuales en exceso aumentarán nuestro colesterol.

La proteína animal ayuda a perder o eliminar calcio ya que además de mucho fósforo se acostumbra cocinarse con mucha sal. El alto consumo de proteínas altera el proceso de reciclaje vital de las neuronas por lo que se desarrolla una degeneración progresiva y eventual muerte celular, sobre todo en aquellas que regulan el movimiento y emociones, dando origen a esta enfermedad.

El alto consumo de proteínas animales causa pérdida ósea, sobre todo en caderas. Enfermedades por deficiencia de proteínas

Es una enfermedad causada por una deficiencia severa de proteínas y calorías que afectan a los bebés y niños muy pequeños, resultando a menudo en la deshidratación y pérdida de peso. Causada por una deficiencia severa de proteínas en dietas que contienen calorías principalmente de hidratos de Carbono como ñame, arroz y plátanos.

Es una afección que involucra la deficiencia de la proteína, agotamiento de los músculos esqueléticos y un aumento en la tasa de degradación de proteínas. Enfermedades por exceso de grasa

Es una enfermedad producida por la acumulación de grasa a modo de placas en la parte interna de las paredes de las arterias. Conforme estas placas van creciendo se va produciendo un estrechamiento de la luz arterial y, por lo tanto, el flujo sanguíneo disminuye. Es producida por la presencia de colesterol en la sangre por encima de los niveles normales. Se considera que una persona está afectada de hipercolesterolemia cuando el nivel de colesterol en la sangre es superior a 200mg/dl.

Consiste en la acumulacion, fundamentalmente, de triglicéridos en células como, por ejemplo, los hepatocitos (células del hígado). Enfermedades por deficiencia de grasas

El consumo inadecuado de grasa puede producir enfermedades psicológicas como la depresión. Según la revista “Psychology Today”, la depresión grave es el resultado de la disfunción de la serotonina. Una dieta baja en grasa puede contribuir a perjudicar el funcionamiento, disminuyendo las grasas necesarias en las membranas de las células nerviosas. Las grasas son necesarias en el cuerpo para la absorción de las vitaminas esenciales. Las vitaminas se dividen en el tipo soluble en agua, como la vitamina By C, y las solubles en grasa, las vitaminas A, D, E y K. La deficiencia puede hacer variar de desórdenes digestivos y dolor en los huesos a una mala salud en la piel.

El palillo (Cúrcuma Longa L.) es maravillosa para la salud del hígado, se recomienda también el uso en pacientes propensos a padecer cáncer, cálculos renales, diabetes. Si buscas integrar buenos alimentos a tu dieta para prevenir o tratar enfermedades como cáncer, colesterol, hígado graso la cúrcuma es un ingrediente que tiene que estar en tu dieta, esta planta es muy usada en la gastronomía de la india y está llena de propiedades medicinales que muy fácilmente podemos aprovechar.

También conocido como cúrcuma. Es una de las principales plantas medicinales usada hace 4,000 años en la india. Planta perenne de un metro de altura que se desarrolla en los climas tropicales, pertenece a la familia de las cingiberáceas. Tiene tubérculos gruesos, cilíndricos o elipsoides, amarillo-naranja por dentro. Inflorescencia cilíndrica. La cúrcuma Curcuma longa L. es una planta del cual se utiliza su rizoma como especia o planta medicinal. Usado tradicionalmente por los asiáticos y cultura india.
Tiene olor aromático semejante al kion (jengibre) y un sabor ardiente, ligeramente amargo. Posee flores de color blanco amarillento y sus raíces (rizomas) que pueden tener un grosor de 5 a 8 cm son pardas y muy arrugadas, si las abrimos en su interior presentan un color amarillo anaranjado intenso y son usadas como un producto alimenticio y medicinal; este rizoma es picante, fresco y amargo; se usa seco y en polvo y es recetado solamente a personas mayores de 18 años. La cúrcuma es uno de los principales ingredientes del curry, un colorante culinario de la india, constituido además por pimienta, coriandro, canela, jengibre, clavo de olor, cardamomo, pimiento, comino y nuez moscada; este curry debe tomarse con moderación pues puede provocar efectos irritativos sobre la mucosa gástrica.

Cúrcuma longa (Curcumae longae rhizoma): materias colorantes (3-5%), llamadas curcuminoides de las cuales la principal es la curcumina. Aceite esencial (20-70 mg/kg), rico en carburos terpénicos (zingibereno, beta y delta-curcumeno, ar-curcumeno) y cetonas sesquiterpénicas (turmeronas). Arabinogalactanas (ukonanas). Curcuma xanthorrhiza (Curcumae xanthorrhizae rhizoma): Curcuminoides (dicinamoil derivados, 1-2%): curcumina. Aceite esencial (3-12%): terpenos (beta-curcumeno, ar-curcumeno, xantorrizol). El rizoma de curuma es utilizado en polvo para preparados medicinales, siendo las culturas india y china las originarias de estas técnicas medicinales. Además, es un ingrediente o especia usado como colorante en la preparación de diversas recetas de cocina como guisos, purés, salsas, arroz, etc.

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EPILEPSIA Y SINDROMES EPILEPTICOS SINTOMATICOS RELACIONADOS CON LOCALIZACIONES (FOCALES) (PARCIALES) Y CON ATAQUES PARCIALES SIMPLES DERMATITIS DE CONTACTO POR IRRITANTES

BRONQUITIS CRONICA NO ESPECIFICADA ARTROSIS SECUNDARIA DE OTRAS ARTICULACIONES

ENFERMEDAD POR DESCOMPRESION (DE LOS CAJONES SUMERGIDOS) OSTEONECROSIS EN LA ENFERMEDAD CAUSADA POR DESCOMPRESION (T70.3+)

EFECTOS NO ESPECIFICADOS DE LA RADIACION TUMOR MALIGNO DE SITIOS NO ESPECIFICADOS

OTROS TUMORES MALIGNOS Y LOS NO ESPECIFICADOS DEL TEJIDO LINFATICO, DE ORGANOS HEMATOPOYETICOS Y TEJIDOS AFINES OTROS TUMORES MALIGNOS DE LA PIEL

TRASTORNO DE LA RETINA, NO ESPECIFICADO TRASTORNO DE LA CORNEA, NO ESPECIFICADO

DERMATITIS ALERGICA DE CONTACTO DERMATITIS DE CONTACTO POR IRRITANTES, DEBIDA A ACEITES Y GRASAS

TUMOR MALIGNO DE LOS BRONQUIOS Y DEL PULMON MESOTELIOMA DE OTROS SITIOS ESPECIFICADOS

TUMOR MALIGNO DE LOS BRONQUIOS Y DEL PULMON OTRAS SEPTICEMIAS ESTREPTOCOCICAS

NEUMOCONIOSIS DE LOS MINEROS DEL CARBON.
MENINGITIS EN ENFERMEDADES BACTERIANAS CLASIFICADAS EN OTRA PARTE

OTRAS FIEBRES VIRALES HEMORRAGICAS, NO CLASIFICADAS EN OTRA PARTE
PALUDISMO (MALARIA) DEBIDO A PLASMODIUM FALCIPARUM

PALUDISMO (MALARIA) DEBIDO A PLASMODIUM VIVAX
PALUDISMO (MALARIA) DEBIDO A PLASMODIUM MALARIAE

Los pulmones poseen dos funciones: Endocardio. Es una membrana de tejido conectivo. La componen:

Enfermedades del miocardio. Enfermedades del pericardio.

Tiene como funciones principales: Trastornos del desarrollo.

Timoma (de tipo A, AB, B1, B2 y B3). Hemorragia uterina disfuncional.

Acidosis tubular renal (ATR).

Funciones principales: Se compone de tres partes:

Sus funciones comprenden: Para su estudio se subdivide en diferentes partes:

Es un tejido de tipo blando que interviene en el movimiento del cuerpo. Dentro de las propiedades del berro existen un sin numero de beneficios no solamente para bajar de peso, sino también para prevenir ciertas enfermedades de manera natural con el consumo de esta legumbre, que desde la antigüedad, se usaba como afrodisíaco entre la nobleza. El berro (Nasturtium officinalis) es una planta semiacuática perenne de la familia de las brasicáceas, conocida desde tiempo inmemorial por sus propiedades saborizantes, terapéuticas y afrodisiacas.

El berro crece en las orillas de arroyos y ríos de Europa, Asia y América. Se caracteriza por sus pequeñas hojas redondas de sabor picante. Sus flores blancas aparecen en racimos planos llamados corimbos. Las hojas son utilizadas antes del florecimiento de la planta, puesto que tras éste se vuelven agrias y pierden sus propiedades. La planta tiene una variedad de usos culinarios y medicinales. El jugo de berro también puede utilizarse como saborizante sobre otros jugos o como bebida medicinal. El berro es rico en fibra, antioxidantes, vitamina C, beta-caroteno, ácido fólico, potasio, calcio, fósforo, hierro y yodo. Sus niveles de calcio son mayores a los de la leche y su hierro es mayor al contenido en las espinacas. Sus principios activos se clasifican como tioglucósidos (glucósidos que contienen azufre), agentes anti-trombosis con un efecto anticoagulante leve. El berro también contiene cantidades moderadas de vitaminas B1 y B2, zinc, cobre y manganeso. Veamos a continuación algunas propiedades del berro en la medicina natural.

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El berro tiene cantidades de propiedades terapéuticas. Sin embargo, siendo su sabor fuertemente agrio, nunca se consume solo sino que se agrega a jugos, ensaladas y demás platos como ingrediente saborizante o aderezo. Efecto antianémico: Dentro de las propiedades del berro se puede notar que son particularmente eficaces para tratar diferentes tipos de anemia debido a su alto contenido de hierro, el cual es esencial para la síntesis de la hemoglobina, y ácido fólico, el cual es importante para la maduración de los glóbulos rojos de la médula espinal. La vitamina C, también contenida en el berro, facilita la absorción del hierro.

Propiedades antinflamatorias: los berros son ricos en vitamina C, la cual tiene acción antinflamatoria y puede ayudar a prevenir o curar resfriados y gripes. Efectos antioxidantes y anticancerígenos: como muchas otras plantas, el berro es rico en antioxidantes. Estas sustancias que se encuentran dentro de las propiedades del berro ayudan a prevenir o a combatir el daño causado por los radicales libres en los tejidos, de modo que previenen el envejecimiento prematuro y reducen el riesgo de desarrollar cáncer y otras enfermedades crónicas o degenerativas.

Efecto afrodisiaco: varias fuentes históricas hablan de los usos afrodisiacos que se le daban al berro entre los antiguos romanos y los persas. Esto probablemente se debe a su alto contenido de zinc y hierro. Acción contra la glucosa: aunque no ha sido comprobado de forma definitiva, parece que otra de las propiedades del berro es que pueden ayudar a controlar los niveles de azúcar en la sangre (glucosa). Es probable que su efecto hipoglucémico se deba a sus altos contenidos de fibra soluble, la cual ayuda a reducir la absorción de carbohidratos en el intestino. Este efecto es particularmente útil en casos de diabetes.

Beneficios óseos: la proporción adecuada de calcio, magnesio, manganeso, vitaminas A, C y K en el berro ayuda a mejorar la salud ósea. Tratamiento para la tos: los tioglucósidos del berro modifican las secreciones bronquiales y ejercen un efecto expectorante, lo cual puede servir para tratar muchas formas de bronquitis crónica.

Función digestiva: los berros mejoran la digestión gracias a su contenido de vitamina C y fibra, sustancias que estimulan las secreciones salivares y gástricas y la fluidez del tracto intestinal respectivamente. ADN celular: en una prueba de laboratorio se encontró que el consumo regular del berro aumenta la habilidad de las células linfocíticas para resistir los daños de su ADN.

Salud ocular: el alto contenido de los fitonutrientes luteína y zeaxantina es un potente antioxidante, y junto a la vitamina A y al zinc también contenidos en el berro ayuda a mejorar la salud ocular. Beneficios para el cabello: Estas propiedades del berro para tratar el pelo resulta que puede ser usado de modo tópico para tratar la caspa y prevenir la caída del cabello gracias a su contenido de azufre, hierro, zinc y vitamina A. Los mejores resultados se obtienen aplicando un tinte hecho a base de berros sobre el cuero cabelludo.

Resacas: Algunas de las propiedades del berro tienen que ver con las resacas cuando el hígado es sobrecargado de alcohol. El jugo de berro posee propiedades limpiadoras tan concentradas que activa las enzimas desintoxicantes del hígado para aliviar el malestar. Efectos purificadores: Hablamos de propiedades del berro que han sido usado durante siglos por sus efectos purificadores. Lo que hace es impulsar la diuresis y ayudar a limpiar el colon, removiendo las toxinas del organismo.

Salud de la piel: empleado de modo tópico, el agua de berro puede ayudar a aliviar el eccema y dolencias de la piel similares. Su alto contenido de vitamina A y C, obtenido de forma más notable como jugo, también es beneficioso para la piel. Beneficios para la tiroides: el alto contenido de yodo del berro puede ayudar a prevenir el bocio, mejorar la función de la glándula tiroidea y aliviar los síntomas de muchas formas de hipotiroidismo.

El berro puede usarse como ingrediente básico para hacer ensaladas (las hojas), salsas o sopas. El jugo de la planta puede agregarse a una variedad de jugos vegetales para mejorar su sabor. El jugo de berro es bastante agrio. Al igual que el pasto de trigo, que es muy potente, no es recomendable tomar más de 2 onzas de este jugo: debe mezclarse con otro jugo no solamente para mejorar su sabor sino también para no alterar el estómago. Pruebe con jugos como el de zanahoria, papa, espinaca y nabo. Incluya un poco de perejil por su poder medicinal sinérgico. Finalmente exprima medio limón para reducir el sabor agrio. En China es común el berro hervido como sopa acompañada de dátiles, zanahorias, ginseng, bayas de Goji, pimienta negra, jengibre, etc. Sin duda, algunos nutrientes serán diluidos en el calor de la preparación. Los fitonutrientes no serán destruidos pero se filtrarán en la sopa. Deshágase de las hojas.

Las personas que sufran inflamación de la vejiga deben limitar el consumo de berro debido a sus posibles efectos dolorosos en la vejiga. Las personas que sufran hipertiroidismo también deben limitar su consumo de esta planta debido al yodo que contiene. Si usted toma medicamentos, es aconsejable que consulte a su médico sobre los efectos del berro o su jugo en su caso. El berro es tan maravillosamente potente en sus propiedades saludables que puede tener reacciones con respecto a algunos fármacos.

En el presente trabajo se trata el tema del la Cirrosis Hepática, enfermedad que por afectar a uno de los órganos más importantes del cuerpo, e indispensables para la vida (el hígado). Es de gran interés para profesionales de la salud y toda la población mundial. En el mismo serán abordados temas como: la anatomía y función del hígado, el concepto, causas y las medidas de prevención de la Cirrosis Hepática, entre otros. La realización de este trabajo se ha llevado a cavo utilizando como método la revisión bibliográfica, y ha tenido como objetivo: demostrar la importancia que tiene llevar el conocimiento de lo que es la Cirrosis Hepática, sus causas y las formas en que es posible prevenirla, a los diferentes sectores de la población, mediante la acción de la Atención Primaria de Salud como el principal eslabón en la prevención de enfermedades.

La realización del presente trabajo ha sido destinada a la investigación de la Cirrosis Hepática, dado que esta enfermedad afecta directamente al hígado, uno de los órganos más importantes del cuerpo, ya que el mismo cumple la importante función de ser el principal órgano encargado del metabolismo. Además, en la actualidad, esta enfermedad ha alcanzado notables índices de incidencia en la población mundial, por lo que es necesidad de todos los profesionales de la salud y la población en general conocer cuáles son sus principales causas, manifestaciones clínicas y la forma en que es posible prevenirla. La lucha contra esta enfermedad está dirigida especialmente hacia la profilaxis (prevención); desarrollada por los médicos y enfermeras de la familia, los cuales en nuestro país constituyen el primer eslabón de la Atención Primaria de Salud, y se encuentran insertados directamente en las comunidades. Esta labor de prevención la realizan a través de talleres, charlas educativas, plegables, video debates, el uso de carteles o pancartas y otros métodos, que son capaces de llevar el conocimiento de lo que es la Cirrosis Hepática, lo que representa para la población y la repercusión de la misma en nuestro país y el mundo, así como las distintas formas en que se puede prevenir dicha enfermedad.

Nota: El método que se emplea en la realización de este trabajo es la Revisión bibliográfica. Para la realización del presente trabajo los objetivos que han sido trazados son los siguientes:

  • Demostrar la importancia que tiene llevar el conocimiento de lo que es la Cirrosis Hepática, sus causas y las formas en que es posible prevenirla, a los diferentes sectores de la población, mediante la acción de la Atención Primaria de Salud como el principal eslabón en la prevención de enfermedades.
  • Definir Cirrosis Hepática partiendo de su fisiopatología, teniendo en cuenta la morfología y función del hígado.
  • Identificar las posibles causas o etiología de la Cirrosis Hepática, haciendo énfasis en la cultura alimentaria y otros hábitos de la población.
  • Proponer formas de prevenir la Cirrosis Hepática, teniendo en cuenta las distintas formas en que es posible educar a al población en dicho tema.

El hígado es el órgano más voluminoso del cuerpo, cuyo peso se encuentra alrededor de los 1500 gr. en el cadáver y de los 1900 gr. en el individuo vivo, ya que en este último el órgano presenta sangre contenida. Su forma es cónica y es de color marrón rojizo. Este se encuentra situado en la parte superior derecha de la cavidad abdominal, debajo del diafragma y por encima del estómago, el riñón derecho y de los intestinos.

Este órgano consta de dos lóbulos principales, el derecho y el izquierdo, los cuales se encuentran divididos por un ligamento, llamado falciforme y el ligamento redondo. El lóbulo izquierdo además tiene otros dos pequeños lóbulos: el cuadrado y el caudado. Los lóbulos hepáticos se encuentran formados por miles de lobulillos, los cuales se conectan con pequeños conductos que, a su vez, están conectados a conductos más grandes y que finalmente forman el conducto hepático, el cual transporta la bilis producida por las células del hígado hacia la vesícula biliar y el duodeno. La irrigación sanguínea del hígado tiene como característica el ser doble, puesto que recibe sangre oxigenada de las arterias hepáticas derecha e izquierda y sangre rica en nutrientes a través de la vena porta. Estos vasos entran a él a través de una porción denominada hilio, por donde también sale el conducto hepático. La sangre que sale del hígado por las venas hepáticas drena en la vena cava inferior.

En el hígado se encuentran distintos tipos de células, las cuales cumplen determinadas funciones, participando en importantes procesos para el organismo. Las mismas mantienen una estrecha relación de morfología y función entre ellas. A continuación se muestra una breve panorámica de estas y la función que cumplen:

  • Las células de Küpfer son los macrófagos residentes, los cuales se cree que son migratorias ya que no establecen uniones intercelulares con las células vecinas y se relacionan con las células de revestimiento sinusoidal.
  • Las células estrelladas que se encuentran alrededor del sinusoide y constituyen un tercio de las células no parenquimatosas del hígado. Estas almacenan la Vitamina A. En el hígado normal estas células no son proliferativas.
  • Las células endoteliales poseen receptores que permiten la endocitosis de sustancias como el LDL y ácido hialurónico. Estas también producen mediadores vasoactivos como la endotelina-1.
  • Los hepatocitos son las principales células del parénquima hepático, según su localización dentro del lobulillo, manifiestan diferentes propiedades estructurales, histoquímicas y bioquímicas. Además, no solo hacen contacto entre ellas, sino que bordean un espacio (Espacio de Disse) y por esto se dice que el mismo hepatocito tiene distintos dominios dentro de su citoplasma.
  • Dominios Laterales: Esta zona de la membrana plasmática tiene altas concentraciones de Na-K ATPasa y adenilciclasa.
  • Dominios sinusoidales: Es la cara que da hacia el espacio de Disse. También tiene microvellosidades y es rica en receptores para la manosa 6-P, Na-K ATPasa y adenilciclasa, ya que es aquí en donde el hepatocito hace su descarga endocrina.

Organización de los hepatocitos:

  • Lobulillo hepático clásico: Los hepatocitos se encuentran organizados en torno a una vena central. La sangre va a los sinusoides a través de las ramas de la vena porta y arteria hepática, las cuales se encuentran ubicadas hacia la periferia.
  • El acino hepático es la unidad estructural y funcional del hígado, este se encuentra compuesto por un conjunto de células que rodean un dúctulo y pequeñas ramas terminales de la vena porta y de la arteria hepática. Es la base para diferenciar las distintas zonas dentro del hígado; las cuales son:
  • La zona uno, representa el área de tejido hepático que rodea en forma inmediata al dúctulo biliar y a las ramas terminales de la vena porta y la arteria hepática. Es la que cuenta con más abundancia de oxigeno.
  • La zona dos, está formada por el tejido hepático ubicado entre la zona 1 y 3.
  • La zona tres, es la capa más externa y es la región que rodea a la vena central. Es la más deficiente en oxígeno.

Las personas con diabetes tienen un riesgo 2,61 veces mayor de desarrollar el tumor. Y además, este riesgo se incrementa proporcionalmente con el aumento de peso

A día de hoy se sabe que el exceso de peso se asocia a un mayor riesgo de padecer diferentes tipos de cáncer. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado recientemente un informe en el que relaciona la obesidad con hasta ocho enfermedades oncológicas. Es el caso, entre otros, del cáncer de hígado. Pero un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Sociedad Americana Contra el Cáncer (ACS) va aún más allá. Y es que de acuerdo con los resultados, publicados en la revista «Cancer Research», el exceso de peso, ya sea valorado a partir del índice de masa corporal (IMC) o del perímetro de la cintura, incrementa, y mucho, el riesgo de cáncer hepático. Un riesgo, además, que incluso es mayor en los casos en los que la obesidad se acompaña de diabetes. Un aspecto a tener muy en cuenta dado que, por sí sola, la diabetes tipo 2 ya aumenta hasta 2,61 veces la probabilidad de aparición de un tumor en el hígado. Como explica Peter Campbell, director de la investigación, «nuestros resultados suponen una razón adicional para mantener un peso ‘normal’. Unos resultados, además, que son consistentes con otros hallazgos que indican que la obesidad y la diabetes podrían estar jugando un papel en el rápido incremento de la incidencia de cáncer de hígado en la última década. Y es que el cáncer hepático no se asocia únicamente con el consumo de alcohol y las infecciones por hepatitis virales».

La incidencia del cáncer de hígado se ha triplicado en Estados Unidos en las últimas cuatro décadas. Un periodo en el que, asimismo, los casos de obesidad y de diabetes tipo 2 se han disparado. Entonces, ¿puede esperarse que exista una relación entre, por un lado, los tumores hepáticos y, por otro, la obesidad y la diabetes? Pues para evaluar esta posibilidad, los autores revisaron los datos de 14 grandes estudios prospectivos llevados a cabo con 1,57 millones de adultos que, sin diagnóstico de cáncer de hígado en el momento de su reclutamiento, habían contestado a distintos cuestionarios para conocer su peso, estatura, consumo de alcohol, hábito tabáquico y otros factores de riesgo de cáncer hepático. Los resultados mostraron que cada incremento de 5 kg/m2 en el IMC se asoció con un aumento muy significativo del riesgo de desarrollo de cáncer de hígado –de un 25% en el caso de las mujeres y de hasta un 38% en el de los varones.

Asimismo, y con independencia del sexo del participante, el aumento de 5 cm en el perímetro de la cintura conllevó un incremento de la probabilidad de aparición del tumor del 8%. El cáncer de hígado no se asocia únicamente con el consumo de alcohol y las infecciones por hepatitis virales Peter Campbell

Y lo que es más importante, con independencia del consumo de alcohol, el hábito tabáquico y el IMC, los participantes con diabetes tipo 2 tuvieron un riesgo hasta 2,61 veces mayor de padecer un tumor en el hígado. Es más; este riesgo, ya de por sí muy considerable, se incrementó de forma paralela con el IMC. Como indica Peter Campbell, «en nuestro estudio observamos que cada uno de estos tres factores se asoció de forma consistente con el riesgo de cáncer de hígado. Tres factores que, no lo olvidemos, se encuentran directamente relacionados con las disfunciones metabólicas. En consecuencia, nuestros hallazgos refuerzan las evidencias de que el cáncer de hígado debe estar en la lista de tumores asociados a la obesidad».

En definitiva, el aumento de la prevalencia de la obesidad y de una de sus principales enfermedades asociadas –la diabetes tipo 2– explica, cuando menos parcialmente, el notable incremento de los casos de cáncer hepático tanto en Estados Unidos como en todo el mundo. Como refiere el director de la investigación, «el riesgo de desarrollar un cáncer hepático a lo largo de la vida se establece en torno al 1% en Estados Unidos. Así, 8 de cada 100.000 adultos acaban padeciendo el tumor cada año. Y según muestran nuestros resultados, el riesgo de aparición de este tipo de cáncer es más del doble en la población con diabetes tipo 2».

Por tanto, y con objeto de combatir la creciente incidencia del cáncer hepático, los autores inciden en la necesidad de dedicar más esfuerzos a la lucha frente a la obesidad. Como concluye Katherine A. McGlynn, co-autora de la investigación, «desde una perspectiva de salud pública, nuestros resultados son muy importantes porque, desafortunadamente, la obesidad y la diabetes son muy comunes en la población. Y si bien hay otros factores de riesgo muy bien establecidos para el tumor, caso de los virus de las hepatitis B y C, son factores mucho menos comunes que la obesidad o la diabetes».

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Los factores de riesgo para el hepatoblastoma incluyen los síndromes y afecciones siguientes: Los factores de riesgo para el carcinoma hepatocelular incluyen los síndromes y afecciones siguientes:

Algunos pacientes con tirosinemia o enfermedad intrahepática familiar progresiva recibirán un trasplante de hígado antes de que haya signos o síntomas de cáncer. Los signos y síntomas son más comunes después de que el tumor se agranda. Otras afecciones pueden producir los mismos signos y síntomas. Consulte con el médico si su niño tiene alguno de los problemas siguientes:

  • Una masa en el abdomen que tal vez cause dolor.
  • Hinchazón en el abdomen.
  • Pérdida de peso sin razón conocida.
  • Pérdida del apetito.
  • Náuseas y vómitos.

Para identificar (encontrar) y diagnosticar el cáncer de hígado infantil, y para determinar si el cáncer se diseminó, se utilizan pruebas que examinan el hígado y la sangre.

Es posible que se utilicen las pruebas y procedimientos siguientes:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para verificar los signos generales de salud, como identificación de signos de enfermedad, tales como nódulos o cualquier otro aspecto inusual. También se toman los datos sobre los hábitos en relación con la salud, las enfermedades y los tratamientos anteriores del paciente.
  • Prueba sérica de marcadores tumorales: procedimiento por el que se analiza una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias liberadas en la sangre por órganos, tejidos o células tumorales en el cuerpo. Ciertas sustancias se vinculan con tipos específicos de cáncer cuando se encuentran en altas concentraciones en la sangre. Se llaman marcadores tumorales. La sangre de los niños que presentan cáncer de hígado tal vez contengan cantidades altas de una hormona que se llama gonadotropina coriónica humana β (GCh-β), o una proteína que se llama alfafetoproteína (AFP). Otros tipos de cáncer y ciertas afecciones no cancerosas, como la cirrosis y la hepatitis, también pueden aumentar las concentraciones de AFP.
  • Recuento sanguíneo completo (RSC): procedimiento mediante el que se toma una muestra de sangre que se analiza para verificar lo siguiente:
  • La cantidad de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.
  • La cantidad de hemoglobina (la proteína que transporta oxígeno) en los glóbulos rojos.
  • La parte de la muestra de sangre compuesta por glóbulos rojos.

Se puede realizar la siguiente prueba en la muestra de tejido que se extirpa:

  • Inmunohistoquímica: prueba en la que se agregan anticuerpos a una muestra de tejido para verificar si tiene ciertos antígenos. Por lo general, el anticuerpo está unido a una sustancia radioactiva o a un tinte que hace que el tejido se ilumine en el microscopio. Este tipo de estudio se usa para determinar la presencia de cierta mutacióngenética y determinar la diferencia entre distintos tipos de cáncer.

El pronóstico (probabilidad de recuperación) y las opciones de tratamiento del hepatoblastoma dependen de los siguientes aspectos:

  • El grupo de PRETEXT o POSTTEXT.
  • Si el cáncer se diseminó a otros lugares del cuerpo, como los pulmones o ciertos vasos sanguíneos grandes.
  • Si el tumor se puede extirpar completamente mediante una operación.
  • La forma en que el tumor reacciona a la quimioterapia.
  • El aspecto de las células cancerosas en el microscopio.
  • Si las concentraciones de AFP en la sangre disminuyen después del tratamiento.
  • Si el cáncer recién se diagnosticó o recidivó.
  • La edad del niño.

El pronóstico (probabilidad de recuperación) y las opciones de tratamiento del carcinoma hepatocelular dependen de los siguientes aspectos:

  • El grupo de PRETEXT o POSTTEXT.
  • Si el cáncer se diseminó a otros lugares del cuerpo, como los pulmones.
  • Si el cáncer se puede extirpar completamente mediante cirugía.
  • La forma en que el tumor reacciona a la quimioterapia.
  • El aspecto de las células en el microscopio.
  • Si el niño tiene una infección por hepatitis B.
  • Si el cáncer recién se diagnosticó o recidivó.

Para el cáncer de hígado infantil que recidiva (vuelve) después del tratamiento inicial, el pronóstico y las opciones de tratamiento dependen de los siguientes aspectos:

  • Lugar del cuerpo en donde recidivó el tumor.
  • Tipo de tratamiento que se usó para tratar el cáncer inicial.

El cáncer de hígado infantil se puede curar si el tumor es pequeño y si se extirpa completamente mediante una operación. La extirpación completa es posible más a menudo para el hepatoblastoma que para el carcinoma hepatocelular.

  • Después del diagnóstico del cáncer de hígado infantil, se realizan pruebas para determinar si las células cancerosas se diseminaron dentro del hígado o hacia otras partes del cuerpo.
  • Hay dos sistemas de agrupación para el cáncer de hígado infantil.
  • Hay cuatro grupos PRETEXT y POSTTEXT:
    • Grupo I de PRETEXT y POSTTEXT
    • Grupo II de PRETEXT y POSTTEXT
    • Grupo III de PRETEXT y POSTTEXT
    • Grupo IV de PRETEXT y POSTTEXT
  • El cáncer se disemina en el cuerpo de tres maneras.
  • El cáncer se puede diseminar desde donde comenzó a otras partes del cuerpo.

Después del diagnóstico del cáncer de hígado infantil, se realizan pruebas para determinar si las células cancerosas se diseminaron dentro del hígado o hacia otras partes del cuerpo.

El proceso que se usa para determinar si el cáncer se diseminó dentro del hígado, a los tejidos u órganos cercanos, o a otras partes del cuerpo se llama estadificación. En el caso del cáncer de hígado infantil, en lugar del estadio se utilizan los grupos PRETEXT y POSTTEXT para planificar el tratamiento. Los resultados de las pruebas y procedimientos utilizados para detectar, diagnosticar y saber si el cáncer se diseminó se usan para determinar los grupos PRETEXT y POSTTEXT.

Se utilizan dos sistemas de agrupación para el cáncer de hígado infantil:

  • El grupo PRETEXT describe el tumorantes de que el paciente se trate.
  • El grupo POSTTEXT describe el tumor después de que el paciente se trató.

El hígado se divide en cuatro secciones. Los grupos PRETEXT y POSTTEXT dependen de cuáles secciones del hígado presentan cáncer. En el grupo I, el cáncer se encuentra en una sección del hígado. Tres secciones del hígado contiguas no tienen cáncer.

En el grupo II, el cáncer se encuentra en una o dos secciones del hígado. Dos secciones del hígado que están una junto a la otra no tienen cáncer. En el grupo III, se presenta una de las siguientes situaciones:

  • El cáncer se encuentra en tres secciones del hígado y una sección no tiene cáncer.
  • El cáncer se encuentra en dos secciones del hígado y dos secciones que no están una al lado de la otra no tienen cáncer.

En el grupo IV, el cáncer se encuentra en las cuatro secciones del hígado.

El cáncer se puede diseminar a través del tejido, el sistema linfático y la sangre:

  • Tejido. El cáncer se disemina desde donde comenzó y se extiende hacia las áreas cercanas.
  • Sistema linfático. El cáncer se disemina desde donde comenzó hasta entrar en el sistema linfático. El cáncer se desplaza a través de los vasos linfáticos a otras partes del cuerpo.
  • Sangre. El cáncer se disemina desde donde comenzó y entra en la sangre. El cáncer se desplaza a través de los vasos sanguíneos a otras partes del cuerpo.

Cuando el cáncer se disemina a otra parte del cuerpo, se llama metástasis. Las células cancerosas se desprenden de donde se originaron (el tumor primario) y se desplazan a través del sistema linfático o la sangre.

  • Sistema linfático. El cáncer penetra el sistema linfático, se desplaza a través de los vasos linfáticos, y forma un tumor (tumor metastásico) en otra parte del cuerpo.
  • Sangre. El cáncer penetra la sangre, se desplaza por los vasos sanguíneos, y forma un tumor (tumor metastásico) en otra parte del cuerpo.

El tumor metastásico es el mismo tipo de cáncer que el tumor primario. Por ejemplo, si el cáncer de hígado infantil se disemina a los pulmones, las células cancerosas en los pulmones son, en realidad, células de cáncer de hígado. La enfermedad es cáncer de hígado metastásico y no cáncer de pulmón. El cáncer de hígado infantil recidivante es cáncer que recidivó (volvió) después de haber sido tratado. El cáncer puede volver al hígado o a otras partes del cuerpo. El cáncer que se multiplica o empeora durante el tratamiento se considera una enfermedad progresiva.

  • Hay diferentes tipos de tratamiento para los pacientes de cáncer de hígado infantil.
  • El tratamiento de los niños con cáncer de hígado debe ser planificado por un equipo de proveedores de atención de la salud con experiencia en el tratamiento de este cáncer poco frecuente en la infancia.
  • A veces, el tratamiento del cáncer de hígado infantil causa efectos secundarios.
  • Se utilizan seis tipos de tratamiento estándar:
    • Cirugía
    • Espera cautelosa
    • Quimioterapia
    • Radioterapia
    • Terapia de ablación
    • Tratamiento antivírico
  • Se están probando nuevos tipos de tratamiento en ensayos clínicos.
    • Terapia dirigida
  • Los pacientes podrían considerar la participación en un ensayo clínico.
  • Los pacientes pueden ingresar en los ensayos clínicos antes, durante o después de comenzar su tratamiento para el cáncer.
  • A veces se necesitan pruebas de seguimiento.

Hay diferentes tipos de tratamiento disponibles para los niños con cáncer de hígado. Algunos tratamientos son estándar (el tratamiento que se usa en la actualidad) y otros se encuentran en evaluación en ensayos clínicos. Un ensayo clínico de un tratamiento consiste en un estudio de investigación que procura mejorar los tratamientos actuales u obtener información sobre tratamientos nuevos para pacientes de cáncer. Cuando los ensayos clínicos muestran que un nuevo tratamiento es mejor que el tratamiento estándar, el tratamiento nuevo se puede convertir en el tratamiento estándar.

Se debe considerar la participación de todos los niños con cáncer de hígado en un ensayo clínico. Algunos ensayos clínicos están abiertos solo para pacientes que no han comenzado un tratamiento.

El tratamiento de los niños con cáncer de hígado debe ser planificado por un equipo de proveedores de atención de la salud con experiencia en el tratamiento de este cáncer poco frecuente en la infancia.

El tratamiento será supervisado por un oncólogo pediatra, que es un médico que se especializa en el tratamiento de niños con cáncer. El oncólogo pediatra trabaja con otros proveedores de atención de la salud que son expertos en tratar a niños con cáncer de hígado y que se especializan en ciertas áreas de la medicina. Es especialmente importante contar con un cirujano pediatra con experiencia en la cirugía del hígado, quien pueda enviar a los pacientes a un programa de trasplante de hígado, de ser necesario. Otros especialistas pueden ser los siguientes: Para obtener más información sobre los efectos secundarios que comienzan durante el tratamiento para el cáncer, consulte nuestra página sobre Efectos secundarios.

Los efectos secundarios del tratamiento de cáncer que empiezan después de este y continúan durante meses o años se llaman efectos tardíos. Los efectos tardíos del tratamiento del cáncer pueden incluir los siguientes trastornos:

  • Problemas físicos.
  • Cambios en el humor, los sentimientos, el pensamiento, el aprendizaje o la memoria.
  • Segundos cánceres (nuevos tipos de cáncer).

Algunos efectos tardíos se pueden tratar y controlar. Es importante consultar con el médico del niño sobre los efectos del tratamiento de cáncer que puede tener. (Para obtener más información, consulte el sumario del PDQ Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez). Cuando es posible, el cáncer se extirpa mediante cirugía.

  • Hepatectomía parcial: extirpación de la sección del hígado en la que se encuentra el cáncer. La sección extirpada puede ser una cuña de tejido, un lóbulo entero o una parte más grande del hígado junto con una pequeña cantidad de tejido normal la rodea.
  • Hepatectomía total y trasplante de hígado: extirpación de todo el hígado seguido de un trasplante de un hígado sano de un donante. El trasplante de hígado es posible cuando el cáncer no se diseminó más allá de este y se encuentra un hígado donado. Si el paciente necesita esperar por la donación de un hígado, se administra otro tratamiento según sea necesario.
  • Resección de metástasis: cirugía para extirpar cáncer que se diseminó fuera del hígado, como a los tejidos cercanos, los pulmones o el cerebro.

Los siguientes son los factores que afectan el tipo de cirugía que se utiliza:

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Estas situaciones son de urgencia médica, con lo cual se recomienda a las personas que las sufren que acudan rápidamente al hospital. Pueden tratarse si se eliminan las causas que las han provocado, pero con riesgo de que re-aparezcan al cabo de un tiempo. Cuando hay cirrosis es fundamental eliminar completamente el consumo de alcohol y de tabaco, ya que con estas sustancias el proceso de la cirrosis se acelera. Si esta situación se mantiene en el tiempo puede dar lugar a la aparición de un carcinoma hepatocelular (cáncer de hígado).

El equilibrio del cuerpo humano es tan frágil que un pequeño problema puede causar que todo el cuerpo llegue a su fin. El cuerpo humano está construido de tal manera que combate los problemas y con un poco de ayuda puede llegar a curarse a sí mismo rápidamente. La cirrosis es una de las enfermedades más alarmantes y degenerativas del hígado. El daño causado por lo general no es reparable y conduce a una cascada de otros problemas, enfermedades e infecciones. Sin embargo el hígado es conocido por ser uno de los órganos más regenerativos del cuerpo humano. Así que, si algo hace que se degenere, significa que hay una causa por la cual preocuparse y un punto del que no se puede volver. No hay cura conocida para la cirrosis, pero hay formas y medios para prevenir esta enfermedad y mantenerla bajo control.

Mientras que muchas personas se someten a tratamiento alopático para asegurar la buena salud, los remedios caseros complementan las medicinas y tratamiento. Los remedios caseros también ayudan a asegurar un alivio más rápido. La cirrosis causa daño a los tejidos del hígado, lo que significa que el tejido hepático se sustituye por tejido de la cicatriz o tejido dañado, y como resultado, el hígado deja de funcionar normalmente. Como el hígado y el cuerpo intentan reparar el tejido dañado, se da paso a la formación de nódulos en el cuerpo que son regenerativos. Todo esto conduce al hecho de que el hígado pierde su capacidad para funcionar normalmente y altera las funciones del cuerpo.

Los remedios caseros aseguran que uno puede mantener la propagación de la cirrosis en jaque ya que no hay forma de revertir los efectos de las enfermedades después de su aparición. Toma semillas de papaya y aplástalas de manera adecuada para extraer el jugo. Ahora, toma una cucharada de jugo de semillas de papaya y mezcla con dos cucharadas de jugo de limón, bebe el jugo mezclado dos veces al día para mejorar el funcionamiento del hígado.

Toma dos tazas de agua y añádeles dos cucharas llenas de yogur natural y 2 cucharadas de semillas de comino en polvo. Añadir sal marina al gusto. Básicamente, la idea es hacer suero de leche y tomarlo dos veces al día. Es útil para mantener niveles saludables de bacterias en el cuerpo, aliviar dolores de estómago y ayudar a la digestión. Toma un vaso de agua, exprime un limón en ella y añade un poco de sal marina también. Debes tomarlo 3 veces al día. Evita el azúcar, ya que es difícil de digerir y no es fácil de procesar para el hígados ya afectado por cirrosis. Esta mezcla trae alivio del problema de estómago y ayuda a la digestión. El limón es bueno para la digestión y también funciona como un laxante natural.

Las zanahorias son ricas en beta caroteno y la espinaca es una rica fuente de hierro. Lava algunas zanahorias y una cantidad considerable de hojas de espinaca. Machaca o muele y mezcla hasta lograr una pasta fina. Cuela la mezcla con un colador fino y bebe este jugo para obtener algo de alivio de los síntomas de la cirrosis hepática y cuidar de tu hígado, al mismo tiempo podrás proporcionar los nutrientes vitales para el cuerpo. El vinagre de manzana es bueno ya que ayuda a mejorar el metabolismo de las grasas. También funciona como un buen agente desintoxicante para el hígado. Toma un vaso de agua y añádele una cucharada de vinagre de sidra de manzana y una cucharadita de miel. Bebe esta mezcla, 3 veces al día para conseguir un hígado sano.

Los hogares de la India están llenos de encurtidos y conservas de todo tipo. Estos pueden ser acreditados a sus propiedades para la salud y la capacidad para mantener el cuerpo sano por dentro y por fuera. La grosella espinosa india o amla como se le conoce comúnmente para la mayoría de nosotros, es un ingrediente increíble para mantener el daño hepático en jaque. Como el amla es una fuente rica de vitamina C, su consumo mantiene la función hepática correctamente. Se puede consumir el amla en su forma conservada. Otra forma es la de deshacerse de la semilla en el centro de la fruta y rallarlo. Come esta grosella rallada con la ensalada o cuajada. Si es posible, mastícala un poco para liberar el jugo en la boca y asimilar la vitamina C más rápido en el cuerpo.

Esta es beneficiosa para la piel y los órganos internos, la cúrcuma es una rica fuente de anti-sépticos, con propiedades anti-bacterianas, anti-hongos, y antioxidantes. La cúrcuma puede hacer maravillas para nuestro hígado y tratar la cirrosis hepática. Hay muchas maneras sencillas para consumir la cúrcuma, mientras que la más común es su uso en nuestra cocina diaria. Alternativamente, podemos usar la antigua receta de nuestras madres y abuelas que consiste en agregar una cucharada de cúrcuma en un vaso de leche caliente y agregar un poco de miel a la misma. Esta también una gran manera de consumirla. La cúrcuma se encarga del hígado y mantiene los radicales libres del cuerpo antes de que puedan causar cualquier daño o perjuicio.

Las semillas de lino han surgido en los últimos tiempos como un participante final de la carrera de beneficios para la salud. Las semillas de lino podrían no beneficiar directamente la condición de la cirrosis hepática, pero sí ayudar a reducir la carga sobre el hígado que ya está sufriendo. Las semillas de lino son ricas en fitonutrientes y estos fitonutrientes ayudan a prevenir el exceso no deseado de las hormonas circulantes en la sangre. Hay muchas maneras de comer las semillas de lino. Se pueden añadir a las ensaladas y sándwiches después de asarlas un poco y alternativamente muchas personas las están utilizando en batidos y smoothies sobre una base diaria. También se pueden comer simplemente asadas y recibir directamente un poco de estas semillas todos los días, temprano en la mañana con el estómago vacío para obtener mejores resultados.

Comer frutas frescas es una manera maravillosa de permanecer en buena salud y mantener tu cuerpo sano por dentro. La papaya es un buen remedio casero para la cirrosis hepática. La mejor manera de preparar la papaya para obtener beneficios directos para el hígado es el consumo de jugo de papaya. Toma dos cucharadas de este jugo y añade una o media cucharadita de jugo de limón fresco y bebe esto todos los días. Si es posible, hazlo 3 o 4 veces al día para mejores resultados. Estas son sólo algunas de las causas de la cirrosis hepática y no son exhaustivas. Dependiendo de los factores de estilo de vida y el medio ambiente, podría haber muchas otras razones para la enfermedad.

  • La causa más común y conocida de la cirrosis es el consumo excesivo de alcohol. El alcohol parece bloquear el metabolismo normal de grasa, proteínas y carbohidratos. Esto conduce a que el hígado produzca tejidos de cicatrizados.
  • En algunos casos, la hepatitis también conduce a la cirrosis. La hepatitis conduce a la acumulación de grasa en el hígado y, como resultado los tejidos se cicatrizan. Otras causas de este tipo de daños en el hígado también pueden ser la obesidad, diabetes, y enfermedades de las arterias coronarias.
  • Si el conducto biliar en la persona se ve afectado, puede causar daños secundarios en el hígado que conducen a la cirrosis.

La enfermedad crónica del hígado se caracteriza por la destrucción gradual del tejido del hígado con el paso del tiempo. Entre las distintas enfermedades que conforman esta categoría se incluyen las siguientes:

  • Cirrosis hepática.
  • Fibrosis hepática.

Según el Instituto Nacional de la Diabetes y de las Enfermedades Digestivas y del Riñón (National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, su sigla en inglés es NIDDK), la cirrosis es la 12ma causa principal de muerte en Estados Unidos. Debido al daño crónico del hígado, el tejido cicatrizante reemplaza lentamente al tejido del hígado de funcionamiento normal, lo que causa la disminución progresiva del flujo sanguíneo que atraviesa el órgano. A medida que se pierde el tejido normal del hígado, los nutrientes, las hormonas, las drogas y las sustancias tóxicas no son procesados eficientemente por el hígado. Además, se inhibe la producción de proteínas y de otras sustancias producidas por el hígado.

Los síntomas de la cirrosis varían según la severidad de la condición. La cirrosis leve puede no mostrar ningún síntoma. A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la cirrosis. Sin embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir los siguientes:

  • Función nerviosa anormal.
  • Ascitis: acumulación de fluido en la cavidad abdominal.
  • Agrandamiento de mamas en el hombre.
  • Toser o vomitar sangre.
  • Dedos rizados (contractura de Dupuytren de las palmas).
  • Cálculos en la vesícula biliar.
  • Caída del cabello.
  • Comezón.
  • Ictericia: color amarillo de la piel y de los ojos.
  • Insuficiencia renal.
  • Encefalopatía hepática.
  • Pérdida de masa muscular.
  • Poco apetito.
  • Hipertensión portal.
  • Enrojecimiento de las palmas.
  • Agrandamiento de las glándulas salivales de las mejillas.
  • Disminución del tamaño testicular.
  • Venas en forma de araña en la piel.
  • Debilidad.
  • Pérdida de peso.

Los síntomas de la cirrosis pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos. Consulte siempre a su médico para el diagnóstico. La causa más común de la cirrosis es el abuso de alcohol. Otras causas pueden incluir las siguientes:

  • Hepatitis y otros tipos de virus.
  • Uso de determinadas drogas.
  • Exposición a sustancias químicas.
  • Obstrucción del conducto biliar.
  • Enfermedades autoinmunológicas.
  • Obstrucción del flujo de salida de la sangre del hígado (por ejemplo, síndrome Budd-Chiari).
  • Alteraciones del corazón y de los vasos sanguíneos.
  • Deficiencia de alfa1-antitripsina.
  • Altos niveles de galactosa en la sangre.
  • Altos niveles de tirosina en la sangre al momento de nacer.
  • Enfermedad por almacenamiento de glucógeno.
  • Fibrosis quística.
  • Diabetes.
  • Desnutrición.
  • Acumulación hereditaria de exceso de cobre (enfermedad de Wilson) o de hierro (hemocromatosis).

Además del examen físico y la historia médica completa, los procedimientos de diagnóstico para la cirrosis pueden incluir los siguientes:

  • Exámenes de laboratorio.
  • Exámenes de la función del hígado - serie de exámenes de sangre especiales que pueden determinar si el hígado funciona correctamente.
  • Biopsia del hígado - procedimiento en el que se toman muestras de tejido del hígado (con aguja o durante una operación) para examinarlas con un microscopio.
  • Colangiografía - examen de rayos X de los conductos biliares mediante una tintura de contraste intravenosa (su sigla en inglés es IV).
  • Tomografía computarizada (También llamada escáner CT o CAT.) - este procedimiento de diagnóstico por imagen utiliza una combinación de tecnologías de rayos X y computadoras para obtener imágenes transversales (a menudo llamadas "rebanadas") del cuerpo, tanto horizontales como verticales. Una tomografía computarizada muestra imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo, incluidos los huesos, los músculos, el tejido graso y los órganos. La tomografía computarizada muestra más detalles que los rayos X regulares.
  • Ecografía (También llamada sonografía.) - técnica de diagnóstico por imágenes que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia y una computadora para crear imágenes de vasos sanguíneos, tejidos y órganos. Las ecografías se usan para visualizar los órganos internos del abdomen como hígado, bazo y riñones, y para evaluar el flujo sanguíneo de varios vasos.

El tratamiento específico para la cirrosis será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

  • Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
  • Qué tan avanzada está la enfermedad.
  • Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
  • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
  • Su opinión o preferencia.

La cirrosis es una enfermedad del hígado progresiva y el daño hecho al hígado es irreversible. Sin embargo, una correcta nutrición, evitar ciertas toxinas (como el alcohol), tomar suplementos vitamínicos y el manejo adecuado de las complicaciones de la cirrosis suelen demorar o detener un mayor daño del hígado. En los casos severos de cirrosis, se puede evaluar la posibilidad de un trasplante de hígado.

La fibrosis es el crecimiento de tejido cicatrizante como resultado de una infección, inflamación, lesión o incluso de la curación. El crecimiento excesivo de tejido cicatrizante puede afectar prácticamente a cualquier órgano. La fibrosis en el hígado puede inhibir el correcto funcionamiento del órgano. Con frecuencia la fibrosis hepática es el resultado de la cirrosis. Haz click aquí para ir a la página de
Recursos en la Red de Las Enfermedades del Hígado, la Bilis y el Páncreas

La cirrosis es una enfermedad de carácter crónico que afecta al funcionamiento normal del hígado. La causa más frecuente es un excesivo consumo de alcohol. Entre los síntomas más característicos destacan el dolor abdominal, acumulación de líquidos en las piernas, fatiga y problemas de concentración. El diagnóstico puede incluir análisis de sangre, exploración física y biopsia.

  1. Elena Pereira Jiménez DUE. Interclinik
  2. Ana Hermosín Alcalde DUE. Centro de diálisis Diaverum (Cartaya).
  3. Irene Calviño García. Grado de Enfermería. Clínica Los Naranjos Huelva

Al tratarse de una enfermedad crónica, se hará imprescindible cambiar los hábitos de vida y administrar la medicación adecuada a los síntomas que lleva consigo la cirrosis. En cuanto a los cuidados de Enfermería, será prioritario concienciar al paciente y a sus familiares del carácter crónico de la enfermedad. Además, se vigilaran los síntomas para actuar ante ellos en caso de complicación, ya sea con medicamentos o prestando el apoyo anímico necesario. Palabras claves: hígado, alcoholismo, hepatitis b, hepatitis c, vías biliares.

Introducción La cirrosis es una enfermedad crónica del hígado, que consiste en un incremento del tejido fibroso y en la aparición de nódulos, con alteración de la estructura normal del órgano. Es la consecuencia final de diversas causas que han ido lesionando el hígado durante mucho tiempo. El origen más frecuente en España, y en la mayoría de los países de nuestro entorno, es el consumo excesivo de alcohol, pero hay otras causas importantes que se explican más adelante.

La destrucción de la estructura normal y la disminución de células hepáticas conllevan un deterioro en el funcionamiento normal del órgano. El hígado interviene de forma importante en la digestión de los alimentos, pero además es la pieza fundamental en el metabolismo de los medicamentos y en la síntesis de proteínas, entre ellas las que intervienen en los fenómenos de coagulación de la sangre. La cirrosis es una enfermedad grave, aunque el pronóstico individual depende de la fase de su evolución en la que se realice el diagnóstico. Los enfermos con cirrosis “compensada” (sin complicaciones graves) tienen una probabilidad del 50% de seguir vivos a los 10 años, pero los enfermos “descompensados” tienen una mortalidad del 70% al cabo de 3 años. En todo caso, el pronóstico empeora si la cirrosis es alcohólica y el enfermo sigue bebiendo.

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La cirrosis hepática es una enfermedad hepática grave que puede causar la muerte si no se trata. La cirrosis se produce cuando se forma tejido cicatricial en el hígado, lo que limita la función del hígado y la eficiencia. El abuso de alcohol es una causa común de la cirrosis; según MedicineNet.com, "altos niveles crónicos, del consumo de alcohol se lesionan las células del hígado. Treinta por ciento de los individuos que beben todos los días por lo menos ocho a dieciséis onzas de licor fuerte o el equivalente de quince o más años desarrollarán cirrosis." Otras causas incluyen el virus de la hepatitis, enfermedad del hígado graso no alcohólico y toxinas. Acarring que ya está presente en el hígado no se puede revertir, pero usted puede tomar medidas para detener la cicatrización y signficantly retardar la progresión de la cirrosis. 1 Detectar cirrosis en las primeras etapas. Los problemas hepáticos anteriores se detectan, mayor es la probabilidad de detener o ralentizar la progresión de la cirrosis y pronóstico a largo plazo mejor será la del paciente. Si no se detecta la cirrosis hasta las etapas avanzadas, es poco lo que puede hacer para mejorar su condición, aparte de la espera de un trasplante de hígado.

2 Tratar las enfermedades subyacentes. Muchos de los casos de cirrosis hepática se ven agravadas por las condiciones subyacentes, como la hepatitis A, B y C. Gestión, tratamiento y que toman medicamentos para estas condiciones subyacentes puede ayudar a detener o cirrosis lento. 3 Detenga el consumo de alcohol y dejar todos los medicamentos o fármacos que empeoran la cirrosis. La abstinencia de alcohol por sí solo puede ayudar al hígado a recuperar alguna función y puede incluso revertir el daño hepático parcial si las cicatrices aún no ha ocurrido. La mayor parte ilegal y algunos con receta y de venta libre medicamentos pueden empeorar la cirrosis, especialmente si se toma al mismo tiempo que el consumo de alcohol. Pregúntele a su médico acerca de las interacciones del hígado al iniciar cualquier nuevo medicamento recetado.

4 Siga una dieta saludable y tomar un suplemento vitamínico. Dado que el hígado sufre daños durante la cirrosis, el hígado es a menudo no es capaz de procesar las vitaminas, minerales y otros nutrientes de manera eficiente. Comer una dieta baja en sodio evita la retención de agua. Las vitaminas D, K y B son particularmente útiles en el retraso de la progresión de la cirrosis. De acuerdo con MayoClinic.com, "algunos tratamientos alternativos han tenido algunas pruebas limitadas en personas con enfermedad hepática. Aunque ninguno ha mostrado ninguna evidencia clara que [ellos] pueden ayudar a las personas con enfermedades del hígado, los tratamientos son relativamente seguros cuando discutió con su médico y usa como se indica. Ejemplos incluyen el cardo mariano y la SAM ".

5 Vacúnese contra la gripe, la hepatitis A y la hepatitis B. Las infecciones, especialmente la hepatitis, la cirrosis puede empeorar. Evite a las personas enfermas y lavarse las manos con frecuencia. La cirrosis es una enfermedad que puede dañar el hígado y, a su vez, en gran medida amenazar el cuerpo humano. Este artículo discutirá la identificación de la cirrosis, las causas, los efectos de la cirrosis y las advertencias de la enfermedad. La cirrosis es una enfermedad muy grave y un médico debe ser consultado si se sospecha de la enfermedad.

De acuerdo con el National Digestive Diseases Information Clearinghouse, la cirrosis es identificado mediante análisis de sangre y lecturas enzimáticas de la sangre. Es causada por la formación de tejido cicatricial en el hígado y por lo general empeora con el tiempo. Cirrosis finalmente hace que el hígado para descomponer y dejar de funcionar correctamente. La sangre también deja de fluir a través del hígado debido a la obstrucción de la cicatrización. La cirrosis también se identifica por una serie de síntomas que incluyen fatiga, pérdida de peso y coloración amarillenta de la piel. La Clínica Mayo enumera las causas de la cirrosis que incluyen el uso excesivo de alcohol durante largos períodos de tiempo, la obesidad, la hepatitis C, la hepatitis B y D, las drogas y las toxinas y otras enfermedades que atacan a los conductos biliares en el hígado. El virus de la hepatitis ataca el hígado y causa inflamación y daño, lo que resulta en la cicatrización.
Enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHNA) también puede causar cirrosis. En la EHGNA, la grasa se acumula en el hígado y eventualmente causa la cirrosis. Esta enfermedad hepática cada vez más común se asocia con la obesidad, la diabetes, la malnutrición de proteínas, enfermedad de la arteria coronaria y el uso de fármacos corticosteroides.

La cirrosis puede prevenir siguiendo una dieta saludable. Esto proporcionará los nutrientes que son necesarios para la función hepática adecuada. Los chequeos de rutina pueden ayudar a controlar su peso y determinar si usted tiene cualquier irregularidad en las enzimas hepáticas. Control del consumo de alcohol también puede prevenir la cirrosis.
El tratamiento de la cirrosis incluye la prescripción de diuréticos para ayudar con el fluido producido a partir de la cirrosis. Otras opciones incluyen la pérdida de peso y el ejercicio para bajar el porcentaje de grasa corporal y reducir la obesidad. Algunos médicos recetan antibióticos para ayudar con cirrosis también. La cirrosis puede ser un atacante silencioso sin síntomas en sus primeras etapas. Sin embargo, algunos de advertencia se puede ver en los síntomas de debilidad, náuseas, vómitos, pérdida de peso inexplicable, fatiga y la lentitud y dolor de estómago. Puede haber comezón en la piel y un aumento de la araña-venas en las extremidades inferiores.

Los efectos de la cirrosis son el edema (hinchazón y acumulación de líquido), la facilidad de sangrado y hematomas en el cuerpo, la presión arterial alta (hipertensión), los vasos sanguíneos agrandados en el esófago y agrandamiento del bazo. Efectos adicionales de la cirrosis pueden incluir los cálculos biliares y la coloración amarillenta de la piel conocida como ictericia.
La cirrosis también puede aumentar la resistencia del cuerpo a la insulina y conducir a la diabetes tipo 2. El cáncer de hígado puede desarrollar y una reducción global del sistema inmune del cuerpo y el rendimiento también puede resultar. La cirrosis tiene un alto potencial de ser fatal. Si no toma la vida de un paciente, puede ser devastador para el cuerpo y causar daño permanente.

Una creencia popular es que la cirrosis siempre es causada por el consumo excesivo. Eso no es siempre el caso, como la cirrosis puede ser causada por otros problemas y puede aparecer en personas que no beben alcohol en absoluto. El hígado es un órgano esencial; almacena glucógeno, produce proteínas de la sangre y los filtros de toxinas del cuerpo. También tiene un papel importante en el metabolismo. Cuando se forma tejido cicatricial en el hígado como resultado de la cirrosis, se reduce la cantidad de sangre que puede fluir libremente a través de este órgano. Esto afecta negativamente a la capacidad del hígado para realizar con normalidad, y conduce a problemas graves de salud.

Cirrosis temprana típicamente no produce síntomas evidentes; como la enfermedad progresa, sus efectos se vuelven gradualmente más pronunciada. Los síntomas más comunes de la cirrosis son ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), pérdida de peso, náuseas, fatiga, pérdida de apetito, picazón en las palmas de las manos y plantas de los pies y las arañas vasculares. En casos graves, puede causar cirrohosis ascitis (acumulación de líquido en la cavidad abdominal), edema (hinchazón de las extremidades) y encefalopatía (confusión mental). Los signos de cirrosis se descubren normalmente durante un examen médico de rutina. Su médico puede notar que su hígado se siente agrandado y firme, que es el resultado de las cicatrices causadas por la enfermedad. Para verificar el diagnóstico, análisis de sangre se realizan generalmente para evaluar qué tan bien está funcionando su hígado. Una ecografía, TAC o una resonancia magnética también puede realizarse para visualizar el hígado. Los resultados de estas pruebas pueden sugerir fuertemente la cirrosis, pero sólo la biopsia hepática puede diagnosticar definitivamente la enfermedad. Durante una biopsia hepática, el médico inserta una aguja larga y delgada a través del abdomen y recoge una muestra de tejido del hígado para su examen microscópico.

La única cura para la cirrosis es el trasplante de hígado. Por desgracia, hay muchas más personas que necesitan trasplantes de órganos que los que hay órganos disponibles. La parte más importante del tratamiento para la cirrosis es el tratamiento de la condición que provocó que para evitar más daños. Otros tratamientos incluyen planes de dieta en nutrientes para ayudar a las células dañadas en el hígado se curan, medicamentos para la presión arterial para reducir el riesgo de sangrado, la abstención de alcohol, la reducción de la ingesta de sodio para aliviar la acumulación de líquido, antihistamínicos u otros medicamentos para reducir la picazón y la lactulosa. La lactulosa es un azúcar sintético que puede reducir el nivel de amoníaco en la sangre; niveles de amoníaco en la sangre son comunes en personas que tienen cirrosis. La cirrosis es a menudo considerado como la enfermedad de un alcohólico y es cierto que el abuso de alcohol a largo plazo puede causar la condición. Sin embargo, no todos los que se desarrolla abusa del alcohol cirrosis o para el caso, las bebidas en absoluto. Sólo el 21 por ciento de los casos de cirrosis en los Estados Unidos son el resultado de alcoholismo. A nivel mundial, las causas más comunes de cirrosis son la hepatitis B y la hepatitis C. La cirrosis también puede ser causada por un trastorno del sistema inmunológico, ciertos medicamentos recetados, la enfermedad de hígado graso, trastornos de las vías biliares y enfermedades hereditarias poco frecuentes, como la fibrosis quística y enfermedad de Wilson.

La cirrosis y enfermedad renal son las dos condiciones graves que afectan a órganos vitales delicados. El hígado y los riñones son esenciales para completar las funciones más básicas del cuerpo. Si usted ya tiene cirrosis, que puede causar enfermedad renal en forma de enfermedad hepatorrenal, una condición potencialmente mortal. Cirrosis (también conocido como la cirrosis del hígado) es la sustitución sistemática del tejido hepático con tejido cicatricial fibroso. Esta enfermedad hepática puede ser causada por el abuso crónico de alcohol, la hepatitis y enfermedad de hígado graso. También puede ser causado por problemas de procesamiento de azúcares de la leche, la acumulación de hierro o parásitos. El primer síntoma de la cirrosis es una notable pérdida de peso, pero también puede causar fácil aparición de moretones y sangrado. También puede observar una acumulación de líquido en el abdomen.

La enfermedad renal (a menudo llamada enfermedad renal crónica o enfermedad renal crónica) es la pérdida gradual de la función renal debido a una o una combinación de factores. Algunas causas comunes de enfermedad renal son la hipertensión arterial, la diabetes o la enfermedad renal poliquística. El colesterol elevado, anemia de células falciformes y el lupus también te ponen en riesgo de desarrollar enfermedad renal. Enfermedad renal a menudo se manifiesta como dolor de espalda, micción frecuente o sangre en la orina. La relación entre la cirrosis y la enfermedad renal se encuentra en el síndrome hepatorrenal, una condición donde los riñones están dañados como consecuencia de la cirrosis hepática. A medida que la cirrosis impide que el hígado funcione, se producen cambios en la forma en que la sangre circula a través de los intestinos. Esto a su vez altera el flujo de sangre a los riñones, dañar los pequeños vasos sanguíneos para permitir que los riñones funcionan. Los síntomas del síndrome hepatorrenal incluyen hinchazón abdominal, el delirio y la piel amarillenta. También se dará cuenta orina oscura o una disminución en la producción de orina.

El síndrome hepatorrenal puede ser fatal. El tratamiento comienza con medidas inmediatas para mejorar la función renal. El paciente será hospitalizado. Casi todos los pacientes con síndrome hepatorrenal se ponen inmediatamente en diálisis. Cualquier tratamiento que requiere la cirugía no es recomendada debido a la cirrosis puede hacer una cirugía muy arriesgada. La excepción a esto es un trasplante de hígado. Muchos de los casos el síndrome hepatorrenal requieren un trasplante de hígado. La prevención es esencial. El síndrome hepatorrenal es a menudo fatal, y ambas enfermedades renales y hepáticas a menudo se consideran irreversibles. La prevención del síndrome hepatorrenal comienza con la prevención de la cirrosis. Limite su consumo de alcohol y buscar tratamiento inmediato de abuso de alcohol. Practique el sexo seguro y hacer no comparta agujas. Siempre obtenga chequeos médicos regulares, de modo que cualquier enfermedad hepática que tienes puede ser diagnosticado y tratado a tiempo. El diagnóstico precoz aumenta el éxito de cualquier tratamiento.

1 cirrosis esperar a detectar sólo incidentalmente en la etapa temprana de la enfermedad. Estos pacientes suelen ser asintomáticos hasta que la enfermedad está avanzada. 2 Observar los síntomas que se producen cuando el hígado comienza a fallar, y las células sanas son reemplazadas por tejido cicatrizado. El paciente puede experimentar dolor abdominal, cansancio, fatiga, pérdida de apetito, náuseas, debilidad y pérdida de peso. Algunos pacientes también pueden presentar un patrón de tela de araña de los vasos sanguíneos en la piel.

3 síntomas Aviso de complicaciones de la cirrosis de un examen físico. Estos incluyen comúnmente sangrado, hematomas, edemas, cálculos biliares, picazón e ictericia. 4 pruebas de laboratorio Run para encontrar otros signos de cirrosis. Estos pueden revelar una mayor sensibilidad a los medicamentos, los niveles más altos de toxinas en la sangre y la vena porta hipertensión. Los pacientes con cirrosis también pueden desarrollar la diabetes tipo 2 y cáncer de hígado.

5 Hacer el diagnóstico en la mayoría de los casos sobre la base de los síntomas, el examen físico y pruebas de laboratorio. Una biopsia de hígado puede realizarse para confirmar el diagnóstico, aunque esto rara vez es necesario. La biopsia se examinó histológicamente para detectar signos de cicatrización o enfermedad. 1 Limite su consumo de alcohol para reducir el riesgo de cirrosis alcohólica. Consumir más de dos bebidas al día aumenta las posibilidades de cirrosis.

2 Obtener una vacunación contra la hepatitis B. Esta es una causa importante de la cirrosis y la única forma común de hepatitis con una vacuna. 3 Reducir al mínimo el riesgo de contraer la hepatitis C, evitando comportamientos sexuales de alto riesgo. Esto incluye relaciones sexuales sin protección y múltiples parejas. No use cocaína o comparten agujas nasales con otros usuarios de drogas. La mitad de los casos de hepatitis C se contrae de parafernalia de drogas contaminados.

4 Tenga cuidado al utilizar productos químicos. Los productos de limpieza y pesticidas pueden ser una fuente importante de cirrosis inducida químicamente. Use ropa de protección y una mascarilla si el manejo de los productos químicos a menudo. 5 Abordar las causas subyacentes de la cirrosis. Cirrosis existente suele ser irreversible, pero más daño se puede minimizar. Por ejemplo, la enfermedad de Wilson hace que la acumulación de cobre en el hígado y requiere terapia de quelación de toda la vida.

La hepatitis C es un virus que puede afectar a cualquier persona. Por lo general, se transmite o se transfiere de la madre al niño durante el parto sexual. También puede ser causada por compartir agujas, transfusiones de sangre o trasplantes de órganos antes de que los médicos comenzaron el tamizaje de donantes para la hepatitis C en 1992 A pesar de que normalmente no hay síntomas de la hepatitis C, hasta la etapa final, pueden aparecer algunos síntomas parecidos a la gripe, cuando la enfermedad es primero contratado. Estos síntomas pueden incluir una fiebre baja, náuseas, dolor muscular y la sensibilidad en el área del hígado. La hepatitis C no siempre requiere tratamiento, ya que no siempre causa daño hepático irreparable. Si se le diagnostica la hepatitis C y su médico no ve problemas en el hígado, que seguirá vigilando la función hepática mediante la administración de los análisis de sangre periódicos. Si se detecta daños en el hígado o si tiene un sistema inmune debilitado, el médico puede recetar medicamentos antivirales para tratar la hepatitis C. El médico hará un seguimiento con exámenes de sangre para determinar si usted todavía tiene la hepatitis C después de una ronda de la medicación. Si todavía resulta positivo para la hepatitis C, el médico puede recomendar otra ronda de la medicación antiviral.

Si el hígado tiene un daño irreversible grave debida a la hepatitis C, el médico puede recomendar un trasplante de hígado. Sacar el hígado dañado, sin embargo, no significa necesariamente que la hepatitis C ha desaparecido por completo del cuerpo. Sin un curso, o, a veces varios cursos de tratamiento antibiótico, lo más probable que ocurra la hepatitis, incluso con un nuevo hígado. Según la Clínica Mayo, el 20 por ciento de las personas que han tenido hepatitis C durante más de 10 años desarrollan cirrosis del hígado. Sin un monitoreo frecuente de un médico y el tratamiento es necesario, se puede producir cirrosis hepática. Aproximadamente la mitad de las personas que desarrollan cirrosis del hígado desarrollará cáncer de hígado o insuficiencia hepática. El trasplante de hígado es la mejor opción para las personas en las etapas finales de la hepatitis C, y un paciente por lo general se coloca en la lista de donantes tan pronto como se descubra la cirrosis. Los síntomas de la hepatitis etapa final C incluyen náuseas, vómitos, fiebre, piel amarilla y ojos, hinchazón abdominal y dolor y sangrado gastrointestinal. Si no se trata el cáncer de hígado o insuficiencia dará lugar a un daño cerebral, daño de órganos y la muerte eventual.

La insuficiencia hepática se refiere a el rápido deterioro de la función hepática como resultado de una variedad de trastornos, incluyendo la cirrosis del hígado, la hepatitis crónica y daño hepático inducido por fármacos. El hígado es el órgano más grande del cuerpo humano y es uno de los más importantes en particular porque es responsable de varios procesos incluyendo la reproducción, la digestión y el crecimiento. La insuficiencia hepática tiene una serie de síntomas en función de la causa subyacente de la emisión. Aquí están los pasos sobre cómo usted puede identificar estos síntomas para que usted o su paciente puede recibir un tratamiento adecuado. 1 Busque la decoloración de la piel. Uno de los síntomas más comunes de la insuficiencia hepática es la ictericia, en la que la piel y los ojos adquieren un color amarillento. En un paciente que sufre de insuficiencia hepática, esta se vuelve aún más pronunciada con el tono amarillo cada vez más oscuro, inclinándose hacia un tinte más naranja.

2 Compruebe si hay hematomas o sangrado. Los pacientes con disfunción hepática también pueden magullar excesivamente. La insuficiencia hepática hace que la sangre delgada como el recuento de plaquetas disminuye por lo que cuando se produce una lesión, es aún más difícil que la sangre se coagule como lo haría normalmente. 3 Pruebe los procesos mentales del paciente. Debido a que el hígado no es capaz de filtrar eficazmente los desechos y toxinas de los alimentos, la sangre que va al cerebro puede no ser capaz de transportar oxígeno y nutrientes suficientes para el buen funcionamiento. Un paciente que sufre de insuficiencia hepática puede experimentar confusión, inquietud y fatiga. Él puede ser incapaz de pensar con claridad.

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El hígado es un órgano complejo, central en el metabolismo de los carbohidratos, grasas y proteínas. Además, sintetiza y secreta bilis, lipoproteínas y proteínas plasmáticas, entre ellas factores de coagulación. Mantiene estables los niveles de glucemia mediante la captación y almacenamiento de glucosa como glucógeno (glucogénesis), por su degradación a glucosa cuando es necesario (glucogenólisis) y a través de la formación de glucosa a partir de otras fuentes, tales como aminoácidos (gluconeogénesis). Con la excepción de la mayoría de los lípidos, los productos que se absorben de los alimentos pasan directamente desde el intestino al hígado por el sistema portal. Microscópicamente, la unidad funcional primaria del hígado es el ácino, territorio abastecido por cada rama terminal de la arteria hepática y de la vena porta. El ácino hepático se divide en 3 zonas según el aporte sanguíneo; la zona 3 es la que tiene menor perfusión y la que alberga el mayor número de mitocondrias. Las enfermedades hepáticas a menudo se traducen en elevación de las enzimas, con niveles que exceden en dos desviaciones estándar los valores normales ya que su descenso, con excepción de la albúmina, no tiene significado clínico. Factores que deben considerarse cuando se observa elevación de las aminotransferasas. Abordaje esquemático de la alteración enzimática hepática

Las alteraciones enzimáticas pueden variar de una región geográfica a otra y según el origen étnico de los enfermos. Por ejemplo, el 60% de los casos de incremento de aspartato-aminotransferasa (AST) en Gales obedece a enfermedad tóxica o isquémica, mientras que en otras regiones es esencialmente atribuible a hepatitis infecciosa. La incidencia de cirrosis biliar primaria y la prevalencia de la mutación homocigota C282Y del gen HFE de la hemocromatosis también varía ostensiblemente de una región a otra. De allí que los médicos deben conocer la distribución epidemiológica de las patologías hepáticas de la región en la que ejercen con la finalidad de reducir el número de estudios innecesarios. El antecedente de viajes recientes es importante en cualquier paciente. La edad del enfermo, la existencia de patologías intercurrentes y la ingesta de medicamentos son antecedentes esenciales a tener en cuenta. Por ejemplo, la posibilidad de que las alteraciones enzimáticas sean atribuibles a enfermedad de Wilson es mayor en pacientes jóvenes que en personas de edad avanzada. Cabe destacar, agregan los autores, que cualquier fármaco puede potencialmente afectar las enzimas hepáticas, inclusive aquellos de venta libre. Otro elemento importante a considerar es el patrón del trastorno: hepatocelular versus colestásico, la magnitud de la elevación enzimática, la modificación temporal (aumento o descenso en el tiempo) y la naturaleza del cambio (fluctuación leve o aumento progresivo).

Patrón de alteración con predominio hepatocelular El daño hepático, agudo o crónico, se asocia invariablemente con elevación sérica de las aminotransferasas. La AST y la alanino-aminotransferasa (ALT) requieren vitamina B6 pero la deficiencia de fosfato de piridoxal afecta más la actividad de la ALT que la de la AST, fenómeno que adquiere relevancia en pacientes con enfermedad alcohólica en quienes el déficit de vitamina B6 puede ocasionar disminución de la actividad de ALT y aumento de la relación AST/ALT.

Ambas enzimas están muy concentradas en hígado; la AST también se localiza en corazón, músculo esquelético, riñones, cerebro y glóbulos rojos mientras que la ALT se encuentra en baja concentración en músculo esquelético y riñones. Por lo tanto, la elevación de la ALT es más específica de daño hepático. En hígado, la ALT sólo se ubica en el citoplasma mientras que la AST también es mitocondrial. La zona 3 del ácino hepático tiene una elevada concentración de AST y el daño de esta región, isquémico o tóxico, puede ocasionar alteración en los niveles de AST. La depuración de las aminotransferasas ocurre dentro del hígado por las células sinusoidales. La vida media en la circulación es aproximadamente de 47 horas para la ALT, 17 horas para la AST total y 87 horas para la AST mitocondrial. La alteración puede clasificarse en leve (menos de 5 veces por encima del límite superior normal), moderada (entre 5 y 10 veces por encima del límite superior normal) y marcada (más de 10 veces por encima del límite superior normal), separación, sin embargo, arbitraria; las dos últimas categorías suelen considerarse conjuntamente.

Elevación moderada y marcada de las aminotransferasas Los pacientes con aumento enzimático marcado suelen tener daño hepático agudo. Sin embargo, estudios en enfermos con hepatitis viral aguda sugieren que el nivel de corte más sensible y específico para identificar lesión aguda está en el espectro del incremento moderado (5 a 10 veces por encima de los valores normales). Además, debe recordarse que el aumento varía en el transcurso de la patología. No obstante, cuando la elevación es muy notoria debe pensarse en lesión tóxica o isquémica ya que el incremento de esta magnitud se observa menos frecuentemente en hepatitis viral aguda. En hepatitis isquémica o tóxica, los niveles de AST habitualmente aumentan antes que los de ALT, ya que la zona 3 es más vulnerable al daño de estas características. Más aún, en la lesión isquémica, los niveles de aminotransferasas tienden a disminuir rápidamente después del ascenso. En alrededor del 80% de los pacientes con isquemia, la bilirrubina es inferior a 34 µmol/l y la lactato deshidrogenasa (LDH), un marcador de daño isquémico, puede alcanzar concentraciones muy altas (ALT/LDH 2.5 y hay ictericia en más del 60% de los pacientes. La elevación de AST suele ser moderada en el 98% de los enfermos con hepatopatía alcohólica y la relación AST/ALT es > 1 en el 92% de los casos. Por último, señalan los autores, deben considerarse hepatitis por otros virus (Epstein-Barr, citomegalovirus) y autoinmunes, extrahepáticas y congénitas.

Elevación leve de las aminotransferasas Es la alteración bioquímica más frecuente en la práctica diaria. Deben excluirse causas extrahepáticas, fundamentalmente en individuos con aumento aislado de la AST. Habitualmente se considera como primer abordaje la repetición de los estudios. Sin embargo, en opinión de los autores, un segundo estudio normal no es suficiente para excluir la presencia de patología y según ellos está indicada, desde el principio, la pesquisa más detallada para detectar las causas más prevalentes de enfermedad hepática. De hecho, añaden, la hepatitis por virus C se caracteriza por aumento fluctuante de las aminotransferasas alrededor de los valores de referencia. La biopsia de hígado puede ser una alternativa útil en pacientes particulares.

La enfermedad hepática grasa no alcohólica (esteatosis no alcohólica) es la causa más común de elevación leve de las aminotransferasas en el mundo occidental, según el National Health and Nutrition Survey. Además, suele observarse aumento de la GGT en casi la mitad de los enfermos en ausencia de consumo de alcohol. Al igual que en las hepatitis virales crónicas, la relación AST/ALT > 1 -que se observa en el 61% de los enfermos con fibrosis avanzada y en el 24% de los individuos con fibrosis incipiente o sin fibrosis- es altamente sugestiva de enfermedad hepática avanzada. Un incremento del índice de masa corporal, diabetes, hiperlipemia e hipertensión -factores asociados con el síndrome metabólico o con estado de resistencia a la insulina- deben hacer pensar en hepatitis grasa no alcohólica. La distinción entre esteatosis simple con inflamación mínima o sin ella y esteatohepatitis no alcohólica con fibrosis es imposible desde el punto de vista clínico; la biopsia es necesaria para establecer el diagnóstico y pronóstico. Deben investigarse factores de riesgo de hepatitis por virus B y C. La hemocromatosis hereditaria relacionada con el HFE es una enfermedad autosómica recesiva relativamente común que se caracteriza por el depósito anormal de hierro en hígado, páncreas y corazón. La concentración de ferritina, hierro y el índice de saturación de transferrina deben determinarse siempre en pacientes con elevación de las transaminasas. De hecho, un aumento en el nivel de ferritina y, fundamentalmente, un índice de saturación de transferrina por encima de 45% son fuertemente sugestivos de hemocromatosis. La presencia de diabetes, enfermedad cardíaca o artritis también deben hacer pensar en la patología. El estudio genético de la mutación en el gen HFE confirma el diagnóstico, especialmente si el enfermo es oriundo del norte de Europa.

La presencia de elevación leve de aminotransferasas en mujeres con otros trastornos inmunitarios obliga a descartar hepatitis autoinmune, cuya prevalencia oscila entre 1:6 000 y 1:7 000. Casi el 80% de los pacientes tiene hipergammaglobulinemia aun en ausencia de cirrosis hepática. Deben solicitarse anticuerpos antinucleares, antimúsculo liso y antimicrosómicos pero los criterios diagnósticos son complejos e incluyen el estudio histológico. Los enfermos suelen responder favorablemente a los esteroides pero la evolución puede ser crónica y fluctuante. La enfermedad de Wilson debe sospecharse en pacientes jóvenes con signos de hemólisis o síntomas psicológicos o neurológicos concomitantes. La deficiencia de alfa-1-antitripsina no es una patología rara: afecta entre 1:1 600 y 1:2 800 de los recién nacidos de Europa y de los Estados Unidos. Sin embargo, es una causa infrecuente de elevación de las aminotransferasas; los enfermos suelen ser identificados durante la niñez. Puede sospecharse en presencia de patología pulmonar concomitante (enfisema). Finalmente, añaden los autores, alrededor del 10% de los enfermos con hipertransaminasemia inexplicada tiene enfermedad celíaca. Patrón con predominio colestático

Esta alteración se encuentra menos frecuentemente en la práctica médica. Es una enzima que transporta metabolitos a través de las membranas. Las enfermedades del hígado y del hueso son las causas más comunes de elevación patológica de la fosfatasa alcalina (FAL) aunque la enzima también puede originarse en placenta, riñones, intestino o leucocitos. Durante el tercer trimestre de la gestación y en la adolescencia se produce un aumento aislado de los niveles de FAL. La FAL hepática está presente en la superficie del epitelio de los conductos biliares. La colestasis aumenta la síntesis y liberación de FAL. Su vida media en la circulación es de aproximadamente una semana. Para determinar el origen de la elevación de la FAL puede medirse la concentración de GGT o estudiarse las isoenzimas de FAL. La ecografía hepática puede revelar la presencia de dilatación de los canalículos biliares, demostrar signos de enfermedad hepática crónica, incluso cirrosis, o identificar masas hepáticas.

El daño hepático inducido por drogas puede presentarse con un patrón colestásico (aumento preferencial de la FAL o relación entre ALT/FAL inferior a 2); sin embargo, la magnitud de la alteración de la FAL es variable y puede estar acompañada de hiperbilirrubinemia. Debe indagarse el uso de antihipertensivos (inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina) y hormonas (estrógenos) que pueden originar colestasis. La alteración de la FAL en pacientes con enfermedad inflamatoria del intestino (esencialmente colitis ulcerosa) sugiere la presencia de colangitis esclerosante primaria. El mismo patrón de alteración bioquímica en una mujer de edad intermedia con antecedente de prurito y patología autoinmunitaria debe hacer pensar en cirrosis biliar primaria. El estudio posterior incluye la búsqueda de anticuerpos anticitoplasma de neutrófilos y antimitocondriales. En pacientes con colangitis esclerosante primaria o cirrosis biliar primaria, los niveles séricos de bilirrubina tienen valor pronóstico.

La elevación de FAL por obstrucción del conducto biliar común puede estar anticipada por un pico de aumento de las aminotransferasas, síntomas típicos e hiperbilirrubinemia conjugada. También es posible que la FAL adopte un patrón fluctuante con concentración normal de bilirrubina en pacientes que tienen un obstáculo en los conductos biliares. El aumento de FAL también puede reflejar enfermedad metastásica del hígado, linfoma o patologías infiltrativas como sarcoidosis. Aunque la ecografía es de gran utilidad en estos casos, en muchos enfermos suele ser indispensable la biopsia. La magnitud de elevación de la FAL no parece tener relevancia diagnóstica específica. La gammaglutamiltranspeptidasa (GGT) está presente en los hepatocitos y en las células biliares epiteliales, túbulos renales, páncreas e intestino. Los mecanismos asociados con su alteración son similares a los descritos en el caso de la FAL. La GGT es una enzima microsómica y su actividad puede ser inducida por varias drogas, tales como anticonvulsivos y anticonceptivos orales. Pueden encontrarse niveles elevados de GGT en diversas patologías extrahepáticas, entre ellas, enfermedad pulmonar obstructiva crónica e insuficiencia renal. También puede mantenerse elevada durante semanas después del infarto agudo de miocardio. En pacientes alcohólicos, su incremento obedece a inducción enzimática y menor depuración.

En particular, los niveles de GGT pueden estar 2 a 3 veces por encima de los valores normales en más del 50% de los pacientes con hígado graso no alcohólico y en alrededor del 30% de los sujetos con hepatitis por virus C. Más aun, la elevación en los niveles de GGT en pacientes con hepatopatía crónica se asocia con daño de los conductos y con fibrosis. Dada su alta sensibilidad (aunque escasa especificidad) la GGT puede ser de ayuda para identificar causas de alteración en los niveles de FAL; en combinación con otras anormalidades (AST/ALT > 2) es probable el diagnóstico de enfermedad hepática alcohólica. Es el producto del catabolismo de la bilirrubina en el sistema reticuloendotelial. La bilirrubina no conjugada puede aumentar por mayor producción, menor captación o conjugación hepática o por ambos mecanismos. En adultos, las causas más comunes de hiperbilirrubinemia no conjugada son la hemólisis y el síndrome de Gilbert. La primera situación se evalúa mediante el recuento de reticulocitos y la determinación de hemoglobina y haptoglobina. El síndrome de Gilbert está ocasionado por una variedad de defectos genéticos en la UDP-glucuroniltransferasa, presentes en alrededor del 5% de la población. Por lo general, el nivel de bilirrubina indirecta no excede los 68 µmol/l y el resto de los estudios son normales. El paciente debe conocer que el trastorno es de naturaleza benigna. Otras causas menos comunes de hiperbilirrubinemia no conjugada incluyen la reabsorción de grandes hematomas y la eritropoyesis ineficiente.

En personas sanas, casi no hay bilirrubina conjugada en suero, esencialmente por el rápido proceso de secreción biliar. Los niveles se elevan cuando el hígado pierde al menos el 50% de su capacidad de excreción; por lo tanto, la presencia de hiperbilirrubinemia conjugada habitualmente es un signo de enfermedad hepática. La alteración, en combinación con aumento marcado de las transaminasas, puede sugerir hepatitis viral aguda o lesión hepática isquémica o tóxica; el patrón también puede ser la forma de presentación de la hepatitis autoinmune. Por su parte, el trastorno puramente colestásico con hiperbilirrubinemia conjugada, aumento de la concentración de ALP e incremento insignificante de las transaminasas puede reflejar una reacción colestásica a drogas. La obstrucción biliar puede originar diverso grado de hiperbilirrubinemia, según la magnitud y la duración de la obstrucción y la reserva funcional del hígado. Una vez que desaparece la causa de la obstrucción, sea cual fuere, los niveles de bilirrubina en suero se normalizan con un patrón bimodal, con un descenso rápido primero y una declinación más lenta después, atribuible a la unión de la bilirrubina con la albúmina. El complejo tiene la misma vida media que la albúmina sérica, alrededor de 20 días.

Valoración de la concentración de albúmina y del tiempo de protrombina: їEvalúan realmente la función del hígado? Habitualmente se considera que ambas mediciones permiten determinar la funcionalidad hepática. De hecho, la síntesis de albúmina tiende a descender en la enfermedad hepática terminal y la prolongación en el tiempo de protrombina depende de la disminución en la síntesis de factores de la coagulación que se producen en hígado (I, II, V, VII y X). Sin embargo, ninguna de estas determinaciones es específica de patología hepática: el descenso de la albúmina puede obedecer a síndrome nefrótico, malabsorción, enteropatía perdedora de proteínas o desnutrición. Asimismo, la prolongación del tiempo de protrombina puede atribuirse a tratamiento con warfarina, a deficiencia de vitamina K (necesaria para activar a los factores II, VII y X) o a coagulopatía por consumo. Sin embargo, cuando se ha establecido que el motivo de la alteración es por enfermedad del hígado, los niveles séricos de albúmina y el tiempo de protrombina son útiles para monitorear la actividad sintética del hígado. La albúmina desciende cuando se produce cirrosis mientras que en enfermos con necrosis hepatocelular masiva aguda, los niveles de albúmina en sangre pueden ser normales. El tiempo de protrombina no es útil para valorar la función del hígado en pacientes con alteración leve de las aminotransferasas, ya que el primer parámetro puede permanecer dentro de valores normales durante períodos prolongados a menos que la función hepática se comprometa considerablemente. Al contrario, pacientes con cirrosis compensada pueden tener tiempo normal de protrombina. Por lo tanto, cualquiera de estas pruebas debe interpretarse en el contexto clínico y bioquímico del enfermo.

La ictericia obstructiva puede asociarse con descenso de la absorción de vitamina K y, por ende, con aumento del tiempo de protrombina. La alteración responde al tratamiento parenteral con vitamina K. Por último debe recordarse que el tiempo de protrombina depende estrictamente del International Sensitivity Index del reactivo empleado, por lo que es muy difícil efectuar comparaciones y estandarizaciones. La elevación de las enzimas hepáticas es uno de los problemas más frecuentes que enfrenta el profesional. El conocimiento fisiopatológico de las enzimas del hígado es esencial para comprender las causas de la alteración. El patrón de anormalidad, interpretado en el contexto general del paciente, permite dirigir el estudio posterior, concluyen los autores.

El esófago es un tubo muscular para alimentos y líquidos, que va desde la parte posterior de la boca (la faringe) hasta la parte superior del estómago. Es relativamente duro y resistente como órganos, construido para llevar la mayor parte del material que los seres humanos ingieren. En su mayor parte, no es un órgano muy complicado. Dependiendo de la altura de la persona, posee cerca de 10 pulgadas de largo (25 cm) y 1 pulgada de diámetro (2-3 cm). La geografía del esófago se divide por lo general en tres secciones: cervical en la parte superior, torácica en el centro, y abdominal en la parte inferior. La parte superior del esófago tiene una puerta, o expresado más anatómicamente, un esfínter, que consiste en un conjunto de músculos conocido como el esfínter faríngeo inferior. Trabajando en sincronización con la lengua y los músculos en la parte posterior de la faringe, este esfínter se abre para permitir que el alimento, el aire y el líquido entren en el esófago, y luego se cierra para evitar la aspiración no deseada. Por supuesto, esto es sólo parte de lo que llamamos 'tragar'.

Una vez pasado este puerta, los alimentos y los líquidos comienzan a bajar por el esófago, por el área que identificamos como la garganta. Los alimentos por lo general descienden con la ayuda de la gravedad, pero las contracciones rítmicas de los músculos que recubren la pared del esófago hacen la mayor parte del trabajo. Este movimiento, conocido como peristalsis, empuja el material hacia abajo así como los intestinos mueven el material desde el estómago hasta el ano. También cerca de la parte superior del esófago existe un enlace con la tráquea, custodiado por la epiglotis, un colgajo de músculo y tejido que se abre y se cierra para permitir que el aire pase a la laringe y a la tráquea. Es fácil comprender que el tiempo del movimiento muscular - esfínter faríngeo, la epiglotis, los músculos del esófago - es importante. Todo el mundo ha tenido la experiencia de una ingestión incorrecta, o "mal tragado" (envío de alimentos por la tráquea), dolor de garganta, dificultad para tragar y quizás atragantarse con un trozo de comida.

Una vez pasada la epiglotis, el esófago es sobre todo una caída recta hacia el estómago. En esta zona torácica, desde el punto de vista quirúrgico, hay sólo dos puntos de interés. Una es el área donde el esófago atraviesa la zona cerca del corazón, específicamente el arco aórtico. El otro está en el agujero donde el esófago atraviesa el diafragma, la membrana que separa la región torácica de la abdominal. Estos puntos de cruce pueden complicar la cirugía. Existe otro esfínter, donde el esófago penetra en el estómago, llamado unión gastroesofágica. Aquí el esfínter se abre para permitir que el alimento entre en el estómago y se cierra para evitar que los fluidos estomacales (biliares, ácidos gástricos) entren en el esófago. Desafortunadamente, este es uno de los puntos débiles del sistema digestivo. La vejez, comer en exceso, la obesidad y un número de enfermedades pueden causar que la unión gastroesofágica funcione mal, permitiendo que los fluidos del estómago pasen al esófago. Cuando esto sucede de vez en cuando, lo llamamos acidez, sensación de ardor o reflujo ácido y tal vez tomamos un antiácido. Cuando esto ocurre a menudo (constituyendo una afección crónica), se convierte en la enfermedad por reflujo gastroesofágico, o GERD.

Una enfermedad común del esófago, al menos en el mundo desarrollado, se inicia con el GERD. Si no se trata, el lavado constante por parte del ácido estomacal daña el tejido del revestimiento del esófago. A medida que el daño progresa, se produce una enfermedad conocida como esófago de Barrett y las células del esófago comienzan a mutar en las células del estómago. Aunque la bioquímica exacta se desconoce, este proceso hace que el área inferior (abdominal) del esófago sea propensa al adenocarcinoma, un tipo de cáncer que se extiende rápidamente de forma cada vez más frecuente. Esta imagen de un trago de bario muestra una longitud de unos 4 a 5 cm en el esófago distal caracterizados por una mucosa irregular nodular con bordes sobresalientes, probable ulceración y la obstrucción significativa para el paso del comprimido de bario. Resultados como éstos son típicamente preocupantes para un proceso neoplásico y por lo general requieren una evaluación adicional con endoscopia y biopsia de tejido.

Como era de esperar, las enfermedades del esófago a menudo se relacionan con lo que comemos, bebemos y respiramos. Fumar tabaco, en particular, tiene muchos efectos desagradables como el cáncer (células escamosas por lo general). El consumo de alcohol fuerte es igualmente destructivo para el tejido del esófago y puede conducir a cáncer de esófago. Los médicos pueden tratar el cáncer de esófago con quimioterapia, radiología y cirugía. La opción quirúrgica es generalmente la eliminación de todo o parte del esófago, una esofagectomía, junto con el tumor (s) y cualquier otro tejido, tales como los ganglios linfáticos afectados por el cáncer. Una esofagectomía para el cáncer, especialmente en la porción abdominal del esófago es una operación muy difícil y complejo. Las técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas (por ejemplo, una esofagectomía thoracolaparoscopic) ayudan a reducir el trauma y el tiempo de recuperación.

La primera fase de líquidos claros comenzará 5 días antes de la cirugía. Se le pedirá que solamente beba líquidos claros y es de esperar que se adhiera a esto durante un mínimo de 3 días antes de la cirugía, dependiendo de qué operación vaya a someterse. Los pacientes de bypass gástrico deben seguir la dieta clara durante 5 días. Continuará bebiendo únicamente líquidos claros durante 24-48 horas tras la cirugía y proseguirá con suplementos de proteína según las instrucciones del doctor. El cuerpo necesita tiempo para recuperarse y los líquidos claros le proporcionarán electrólitos y le mantendrán hidratado. Esto incluye agua, Crystal Light y prácticamente cualquier bebida sin calorías y sin azúcar. El Dr. Belsley y su equipo estarán controlando su progreso y observando cómo tolera usted los líquidos bajos en azúcar y no carbonatados, tales como agua, té y caldo. La gelatina sin azúcar es otra opción. Utilice una taza y evite beber de la botella o con pajilla.

Permanecerá en esta fase durante al menos 2 semanas tras la cirugía. Se hartará de líquidos y puede que durante los primeros días no consiga los objetivos de ingesta de fluidos. En esta fase solo debe consumir alimentos líquidos y evitar todos los alimentos sólidos. Su fuente principal de energía y proteína serán los batidos de proteína. Pruebe diferentes batidos y bebidas de proteína antes de la cirugía para contar con algunos de ellos después de la operación. Disponga de diferentes sabores y texturas para añadirle interés y alterne entre bebidas calóricas y bebidas sin calorías a lo largo del día. Asegúrese de beber mucha agua. Tras su primera visita de seguimiento con el Dr. Belsley comentaremos sus progresos y fijaremos una la fecha en la que usted deberá empezar la Fase II. Por favor, advierta que los alimentos de la Fase II no deberían tomarse antes de dos semanas desde la operación.

Como en otras fases de la dieta de cirugía post-bariátrica, el tiempo exacto de la Fase III es variable. La Fase III suele empezar al principio de la semana 5 y continúa durante el resto de su vida. El objetivo es elegir comidas saludables y equilibradas a la vez que realizar cambios en el estilo de vida para convertirse en una nueva persona sana. Su operación bariátrica es permanente. Salvo enfermedad grave, su banda no será retirada ni su operación revertida. Si usted tiene la manga gástrica o el bypass, entonces su anatomía nunca podrá volver a la normalidad. Debido a la naturaleza de la cirugía, debe centrarse en cambiar su estilo de vida. Recuerde que NO está a DIETA, sino que está tomando elecciones saludables para el resto de su vida. Debe renovar su compromiso cada día y atenerse a él.

El colon contiene bacterias que ayudan a descomponer alimentos; es más corto que el intestino delgado pero de mayor diámetro. El páncreas es una glándula que forma parte del sistema digestivo así como un sistema hormonal que controla el azúcar.

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  • Producción de bilis y otras enzimas (proteínas) digestivas.
  • Control de infecciones.
  • Producción de proteínas que ayudan a la coagulación de la sangre.
  • Metabolismo del colesterol.
  • Almacenamiento de glicógeno que sirve de combustible a los músculos.
  • Mantención y regulación de los niveles hormonales.
  • Metabolización de medicamentos, alcohol y otras drogas.

Considerando todas las funciones del hígado, no es sorprendente que las enfermedades hepáticas alteren todas las demás funciones del cuerpo. Una de las enfermedades más importantes del hígado es la cirrosis. La cirrosis es la consecuencia de un daño acumulado en el hígado, habitualmente durante varios años, que se caracteriza por la acumulación de fibrosis (“cicatrices”) en el tejido hepático y disminución del tejido hepático funcionante. Estos cambios del hígado interfieren con la estructura y funcionamiento normal del hígado, ocasionando serias complicaciones en la circulación de la sangre a través de dicho órgano y en sus funciones.

Existen numerosas causas que pueden desencadenar la cirrosis hepática, entre las principales están:

  • Virus de hepatitis B, hepatitis C, y hepatitis D.
  • Consumo excesivo de alcohol.
  • Hígado graso no alcohólico (también llamada esteatohepatitis no alcohólica): Condición frecuente en la población general, asociada a diabetes y obesidad.
  • Enfermedades autoinmunes: Hepatitis autoinmune y cirrosis biliar primaria.
  • Enfermedades hereditarias o congénitas como:
    • Hemocromatosis, en la cual se acumula hierro dentro del hígado dañando el tejido.
    • La enfermedad de Wilson, la cual es causada por una alteración en el transporte del cobre, acumulándose en el hígado y en otros tejidos.
  • Obstrucción prolongada del conducto biliar, como la colangitis esclerosante.
  • Ausencia de proteínas específicas o enzimas para metabolizar diferentes substancias en el hígado, como la deficiencia de alfa 1-antitripsina.
  • Ciertas enfermedades del corazón (insuficiencia cardiaca).
  • Reacción severa a drogas o medicamentos.
  • Exposición prolongada a agentes tóxicos en el medio ambiente.

Sí. La mayoría de las veces las causas de la cirrosis se pueden identificar:

  • En caso de cirrosis alcohólica: Antecedentes de consumir alcohol regularmente o en exceso, cambios físicos o de conducta y una biopsia del tejido hepático.
  • En caso de hepatitis: Exámenes de sangre para detectar el virus u otros marcadores específicos de la enfermedad, imágenes y biopsia hepática entre otros. La biopsia hepática es una muestra del tejido del hígado que se obtiene bajo anestesia local.

Muchas personas que ingieren alcohol en cantidades excesivas desarrollan cierto grado de daño al hígado, pero no necesariamente lleva a la cirrosis hepática. Entre aquellos individuos que consumen entre 200 y 400 mL de alcohol diariamente por un período de 15 años o más, aproximadamente una tercera parte desarrollará cirrosis hepática, otra tercera parte desarrollará hígado graso y el resto tendrá problemas hepáticos leves. En general, mientras más beba y mientras más frecuente y regularmente lo haga, mayor será la probabilidad de que termine desarrollando cirrosis hepática. El alcohol por sí sólo en cantidades excesivas es un tóxico que puede causar cirrosis. Sí. Los individuos que ingieren alcohol socialmente también pueden desarrollar cirrosis. Los factores que contribuyen al desarrollo de la enfermedad son:

  • Cantidad de alcohol consumida.
  • Frecuencia con que se consume alcohol.
  • Factores genéticos o hereditarios.
  • Estado físico y nutricional.

No se saben las razones por las que algunos individuos son más propensos que otros a los efectos del alcohol. Las mujeres toleran peor el alcohol que los hombres. Muchos investigadores creen que la razón de esto es que los hombres tienen una habilidad mayor que las mujeres para metabolizar y eliminar el alcohol. Investigaciones indican que las mujeres, aún consumiendo menos alcohol que los hombres, desarrollan cirrosis más frecuentemente que los hombres.

Algunos pacientes con hepatitis crónica viral desarrollan cirrosis, Hay 5 tipos conocidos de virus causantes de hepatitis.

  • La hepatitis aguda de tipo A y la hepatitis E no llevan a la hepatitis crónica (se han descrito casos excepcionales de hepatitis E crónica en pacientes inmunosuprimidos, pero no es lo habitual).
  • La hepatitis tipo B aguda lleva a una infección crónica en el 5% de los pacientes adultos. En una minoría de estos pacientes, la hepatitis crónica progresa a cirrosis.
  • La hepatitis aguda tipo D afecta sólo a individuos previamente infectados con el virus de la hepatitis B.
  • La hepatitis aguda tipo C se convierte en crónica en aproximadamente 80% de los adultos infectados. Una minoría de estos pacientes (20 – 30%) progresará a cirrosis hepática en un período de varios años (10 a 30 años).

El principio de la cirrosis es por lo general silencioso siendo muy pocos los síntomas específicos. A medida que se acumula el daño en el hígado, pueden aparecer los siguientes síntomas:

  • Pérdida de apetito.
  • Malestar general.
  • Náusea y vómitos.
  • Pérdida de peso.
  • Aumento del tamaño del hígado.
  • Ictericia o coloración amarilla de la piel y la parte blanca de los ojos, debido a la acumulación de la sangre cuando el hígado no es capaz de eliminar bien la bilis.
  • Prurito o picazón.
  • Ascitis o acumulación de líquido en el abdomen.
  • Vómitos con sangre, por ruptura de venas (várices) en la parte baja del esófago.
  • Encefalopatía o cambios del estado de conciencia, los que pueden ser sutiles (confusión) o profundo (coma).

El diagnóstico de la cirrosis puede ser inesperado. Una persona puede presentarse al médico con síntomas que no aparezcan de enfermedad hepática y luego de un examen físico y análisis de sangre descubrir que tiente cirrosis. El tratamiento para la cirrosis depende del tipo de cirrosis que padezca la persona, el tiempo que haya durado la enfermedad y el daño permanente que haya sufrido el hígado. Algunas veces el daño que sufren el hígado se puede corregir si se encuentra la causa específica de la cirrosis y se da el tratamiento adecuado.

  • En el caso de la cirrosis alcohólica, la abstención total y una dieta balanceada son partes importantes del tratamiento.
  • En el caso de la cirrosis secundaria a hepatitis viral, se usan medicamentos para aumentar la respuesta del sistema de inmunidad contra el virus, como el interferón.
  • En casos de cirrosis causada por hepatitis autoinmune, los corticosteroides solos o combinados con la azatioprina pueden ser un tratamiento efectivo.
  • En los pacientes cirróticos con ictericia, el tratamiento suplementario con vitaminas liposolubles pueden ayudarlos.
  • En el caso de la enfermedad de Wilson, se eliminan las cantidades excesivas de cobre en el organismo por medio de medicamentos.
  • En la hemocromatosis, se elimina el exceso de hierro por medio de flebotomías (extracción de sangre).
  • Muchos tipos de cirrosis requieren un trasplante de hígado cuando la insuficiencia hepática está avanzada.

Las complicaciones de la cirrosis incluyen la ascitis, la encefalopatía hepática y la hemorragia por ruptura de várices esofágicas.

  • La ascitis es tratada reduciendo la ingesta de sal más la administración de diuréticos. En algunos casos es necesaria la evacuación directa de grandes cantidades de líquido en el abdomen por medio de un catéter a través de la pared abdominal, también llamado paracentesis.
  • El tratamiento del coma hepático o principio de coma (encefalopatía hepática) requiere medicamentos específicos, reducir la ingesta de proteínas y el control de la hemorragia digestiva.
  • El tratamiento de las hemorragias por las várices esofágicas incluye tratamientos endoscópicos como la ligadura o escleroterapia (inyección directa de una sustancia química que destruye la várice en su interior) y otros tratamientos como medicinas que disminuyen la tendencia a sangrar, compresión de una várice sangrante por medio de balones inflables especiales y un procedimiento llamado shunt protosistémico intrahepático transyugular (TIPS).

La responsabilidad del hígado por el funcionamiento adecuado de todo el organismo es tan grande que una enfermedad crónica del hígado puede modificar las respuestas de su organismo a una variedad de enfermedades. El funcionamiento anormal del hígado en la cirrosis puede:

  • Afectar la dosis de medicamentos requeridos para el tratamiento de otras enfermedades.
  • Modificar el tratamiento de la diabetes.
  • Afectar la respuesta del organismo a las infecciones.
  • Alterar la tolerancia a procedimientos quirúrgicos.

Los pacientes con cirrosis son propensos a desarrollar infecciones bacterianas, trastornos en el funcionamiento del riñón, úlceras estomacales, cálculos en la vesícula, cierto tipo de diabetes y cáncer del hígado.

El tratamiento de la cirrosis hepática con adherencia adecuada a las recomendaciones de su médico puede llevar a una mejoría de los síntomas, con lo que el paciente puede llevar una vida y actividades normales. Cuando la cirrosis no es descubierta a tiempo, el pronóstico puede ser menos favorable con respecto a tener una mejoría y las complicaciones como la ascitis y la hemorragia son más frecuentes.

  • No beba en exceso. Evite el uso de bebidas alcohólicas. El alcohol destruye las células del hígado. El grado de regeneración de las células del hígado varia de persona a persona. Un daño previo al hígado por virus desconocidos o sustancias químicas pueden afectar el proceso de regeneración.
  • Siga una alimentación balanceada, mantenga un peso adecuado, coma frutas y verduras; y haga actividad física regular.
  • Busque ayuda médica. Manténgase bajo cuidado médico si desarrolla una hepatitis viral hasta que su mejoría esté asegurada.

El hígado es un órgano grande, con gran reserva funcional, capaz de seguir desempeñando sus funciones vitales aunque esté dañado. También tiene la capacidad de repararse a sí mismo en cierto grado. Las células que mueren pueden se reemplazadas por otras nuevas. Si la causa de la cirrosis puede ser eliminada o controlada, esta capacidad del hígado permite que se logre cierta mejoría y puede permitir desempeñar una vida normal. La enfermedad hepática alcohólica comprende una serie amplia de manifestaciones que abarca un amplio espectro, desde un hígado graso asintomático hasta hepatitis alcohólica y cirrosis hepática descompensada con ascitis, hemorragia digestiva por várices o encefalopatía. Generalidades Si bien la mayoría de las personas toma alcohol.

La encefalopatía portal o hepática es una complicación de la cirrosis hepática. Se manifiesta como somnolencia, desorientación, alteraciones del sueño o cambios de carácter. La cirrosis biliar primaria es una enfermedad de tipo autoinmune que afecta la vía biliar. Es de lenta progresión y tiene tratamiento específico.

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Hola mi papá tiene eso quiero saber jorge, hola. pudes decirme que remedio natural cura esta enfermedad, xfavor respondeme.mi correo es… coty.guarda@gmail.com

Jorge Ramos Me puedes mandar el tratamiento alemán para la cirroces Yo perdi a mi padre hace 18 días solo les digo a las personas q tienen esa enfermedad q buscan la cura xq está enfermedad es muy dolorosa para la familia y para el paciente xq cuando hay hemorragia es traumatico q nunca se puede olvidar solo les digo q se cuiden mucho bendiciones para cada uno de las personas q tiene esa enfermedad.

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Los diabéticos pueden necesitar atención especial durante enfermedades, especialmente en el caso de infecciones; durante embarazos y partos; o en caso de cirugía. El alcohol no está totalmente prohibido, pero se debe consumir sólo en cantidades muy pequeñas. Los diabéticos deben ser conscientes de las probables complicaciones, de manera que puedan buscar un tratamiento lo antes posible. En los países industrializados el cáncer se encuentran entre las principales causas de muerte. Resulta cada vez más evidente que ciertos tipos de cáncer se asocian con algunas dietas y factores antinutricionales. Como ocurre con la enfermedad coronaria, la hipertensión, la obesidad y la diabetes, la evidencia epidemiológica sugiere que algunos tipos de cáncer son menos comunes en las personas que regularmente consumen cereales, legumbres, frutas y hortalizas.

Los cánceres de colon, próstata y mama, que son muy frecuentes en países industrializados, son en general mucho menos comunes en los países en desarrollo. Muchos creen que estos cánceres aumentan a medida que las dietas cambian con una disminución de frutas, hortalizas y fibra, y más cantidad de grasa. Ciertamente, el cáncer del colon parece estar influido por estos tipos de dietas. Por el contrario, las dietas basadas en vegetales en las que los principales alimentos son cereales no procesados, legumbres, frutas y hortalizas, parecen ser protectores contra el cáncer de colon y quizás otros tipos de cáncer. Estas dietas tradicionales son altas en fibra, y las dietas altas en fibra aumentan el tiempo de tránsito de los alimentos del estómago hasta su excreción en las heces. La pregunta sigue abierta sobre si la vitamina C, la vitamina E y el beta caroteno (vitaminas antioxidantes) u otros compuestos no nutrientes, de las frutas y hortalizas son protectores contra estos u otros tipos de cáncer, incluyendo los del aparato gastrointestinal. Un alto consumo de alcohol parece resultar en mayores tasas de cáncer de hígado y estómago. Las madres que lactan a sus hijos parecen presentar menores tasas de cáncer de mama que las que no han amamantado.

En algunos países en desarrollo, especialmente en África y el sudeste asiático, el cáncer primario de hígado es mucho más común que en los países industrializados del Norte. En algunos países africanos, este tipo de cáncer, también denominado hepatoma, es el más común. La investigación ahora demuestra que las altas tasas de prevalencia son el resultado de hepatitis previa en la vida, causada por el virus de hepatitis B. Algunos cánceres hepáticos, al igual que algunas otras enfermedades hepáticas, se pueden relacionar con el consumo de hepatotoxinas (toxinas para el hígado) en los alimentos. La que más comúnmente se menciona es la aflatoxina. La osteoporosis es una enfermedad crónica, muy común ahora en las personas mayores, sobre todo mujeres, en los países industrializados. La enfermedad se caracteriza por excesiva desmineralización de los huesos. En general, la reducción en el contenido de calcio de los huesos se ha considerado como un proceso normal de envejecimiento. Sin embargo, la pérdida de densidad ósea en las mujeres postmenopáusicas de los países industrializados es particularmente acelerada.

La osteoporosis aumenta en buena parte el riesgo de fracturas, aún por caídas o traumas menores. Las fracturas del cuello del fémur (cerca de la articulación de la cadera) son casi epidémicas en las mujeres ancianas de EE.UU. y Europa; además, estas personas tienen con mucha frecuencia fracturas en las vértebras. La estatura disminuye, las espaldas se doblan y hay dolores muy fuertes. La causa de la osteoporosis no se conoce. Casi con certeza, en las mujeres después de la menopausia, se debe en parte a niveles menores de hormonas (como el estrógeno) y a que hacen menos ejercicio. Algunos consideran que el bajo consumo de calcio tiene un papel importante y muchos millones de personas toman calcio medicinal porque creen que reducirán el riesgo de sufrir osteoporosis. Sin embargo, el consumo dietético de calcio es mucho mayor en EE.UU. donde la prevalencia de osteoporosis es más alta que en muchos otros países de Asia y África, donde la osteoporosis es poco común. Un consumo alto de proteína aumenta la necesidad de calcio, por lo tanto las personas que consumen dietas altas en proteína tienen mayores necesidades de calcio.

Existe alguna evidencia de que al aumentar el consumo de flúor se ayuda a mantener la densidad ósea, y el flúor se ensayó en el pasado para tratar la osteoporosis, pero ahora no se recomienda tanto. Muchas mujeres en los países industrializados ahora toman estrógenos después de la menopausia y esto quizá reduce la desmineralización que lleva a la osteoporosis. El ejercicio regular relativamente extenuante además reduce la pérdida de masa ósea. Las mujeres rurales de África, Asia y América Latina, quienes habitualmente trabajan en el campo, transportan leña y agua, caminan largas distancias al mercado y en general son bastante activas, cumplen con los requisitos para disminuir la probabilidad de osteoporosis. Los seres humanos inmovilizados, ya sean individuos con fracturas destinados a guardar o los astronautas en el espacio, pierden definitivamente calcio de sus huesos. En EE.UU. y Europa el aumento en el consumo de calcio puede reducir la probabilidad de desarrollar osteoporosis. En Estados Unidos y en el Reino Unido, la leche aporta de 30 a 50 por ciento del calcio dietético consumido. La leche entera, si se consume en las cantidades que con frecuencia se recomiendan para prevenir la osteoporosis, además aumentará apreciablemente la posibilidad de niveles no saludables de consumo de grasa total, grasa saturada y energía. En general se recomienda utilizar suplementos de calcio. Recientes experimentos en seres humanos demuestran que el tratamiento con hormonas paratiroideas puede ser efectivo en algunos casos de osteoporosis.

OTRAS ENFERMEDADES CRÓNICAS CON IMPLICACIONES NUTRICIONALES Las caries de los dientes, o caries dentales, es la enfermedad más común en los seres humanos del mundo entero. Esta condición y el papel de la dieta en su etiología se describen con detalle en el Capítulo 21.

El consumo excesivo de alcohol, que puede ser esporádico o alcoholismo con una dependencia crónica o adicción al alcohol, son problemas comunes en muchos países del Norte y el Sur. El alcohol aporta energía (aproximadamente 7 kcal por gramo de etanol) y en una persona que mantiene un peso óptimo, la energía del alcohol puede reducir el consumo de alimentos en 30, 50 o incluso hasta el 70 por ciento. Una persona que apenas consume un 50 por ciento de los alimentos de otra persona de la misma edad y peso, recibe sólo la mitad de los minerales y vitaminas esenciales que suministra una dieta normal. Por lo tanto, en los alcohólicos son comunes las condiciones y enfermedades por carencias. Una enfermedad grave, el síndrome de Wernicke-Korsakoff, debido a carencia de tiamina, es común en los alcohólicos (véase el Capítulo 16). Los alcohólicos a menudo desarrollan cirrosis hepática que casi siempre progresiva hasta provocar la muerte de quien la sufre. La adicción crónica al alcohol puede llevar a graves consecuencias familiares y sociales, y éstas a su vez pueden tener implicaciones nutricionales. El dinero que se podría gastar en la compra de alimentos o para cubrir necesidades básicas de la familia se gasta en alcohol. Una esposa o un padre alcohólicos puede ser una esposa o padre malos y pueden tener dificultades cada vez mayores para obtener el sustento de la familia. El alcoholismo causa muchos problemas en la sociedad, incluso, por ejemplo, muertes por accidentes de tránsito y aumento de la violencia.

No hay pruebas de que el consumo moderado de alcohol sea dañino, siempre y cuando sea discreto. Inclusive se ha comprobado que un vaso de vino tinto con la comida principal, como parte de la «dieta mediterránea», puede reducir el riesgo de enfermedad cardíaca. Otros cuadros crónicos que tienen implicaciones nutricionales incluyen enfermedades de los riñones y del sistema urinario; del aparato gastrointestinal, donde se incluyen estómago; vesícula e hígado. Estas enfermedades se describen en textos médicos.

PROBLEMAS NUTRICIONALES DE LA POBREZA Y LA OPULENCIA - UN CONTRASTE Como se menciona en varios capítulos de la presente publicación, muchas de las principales enfermedades causadas por deficiencia nutricional que predominan en los países en desarrollo se asocian con falta de seguridad alimentaria, pobreza, enfermedades infecciosas, atención insuficiente y factores relativos a los mismos. Se ha podido demostrar claramente que el así llamado desarrollo económico, en especial el que va de la mano con el alivio de la pobreza, lleva rápidamente a importantes reducciones en la desnutrición y las infecciones. Ejemplos de países donde esto ha sucedido son: Costa Rica y Cuba en América Latina; Malasia y Tailandia en Asia y Mauricio en África. Las principales reducciones en malnutrición, en prevalencia de enfermedades transmisibles y en mortalidad infantil son probablemente el resultado de mejor educación y reducción del analfabetismo, de más seguridad alimentaria en el hogar y una mejor higiene y suministro de agua potable y un mayor acceso a servicios de salud razonablemente buenos.

En la mayoría de los países, a medida que se reducen las tasas de malnutrición proteinoenergética y de infecciones como la gastroenteritis y el parasitismo intestinal, aumenta a menudo la incidencia de enfermedad arteriosclerótica del corazón, obesidad, ciertos tipos de cáncer, diabetes y accidentes cerebrovasculares. Se hace con frecuencia evidente el cambio del perfil de salud, primero en los grupos más ricos y urbanos y luego en la población rural. En general no hay estadísticas confiables sobre morbilidad, pero en muchos países se publican datos sobre mortalidad. Estos datos demuestran claramente que en los países en desarrollo en mejor situación, las muertes a causa de infecciones y la malnutrición han declinado bastante y las tasas de mortalidad infantil han mejorado de modo significativo. Sin embargo, las tasas de mortalidad en las llamadas «enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta» aumentaron en estas naciones. Estas enfermedades incluyen neoplasmas malignos, diabetes, obesidad, enfermedades del sistema circulatorio (menos la fiebre reumática), enfermedad hepática crónica y cirrosis, colelitiasis y colecistitis. La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó estadísticas para 42 países con buenos datos de mortalidad para los años 1991 a 1992 (OMS, 1993d), que muestran cómo en algunos países industrializados, por ejemplo Australia, Japón, el Reino Unido y los Estados Unidos, las tasas de mortalidad por estas causas disminuyeron de 1960 a 1990, mientras que en países en desarrollo en mejor situación, como Ecuador, Mauricio y Tailandia, las tasas de mortalidad por estas causas aumentaron notablemente en el mismo período. En muchos de los países en desarrollo de nivel intermedio, las tasas de mortalidad por estas enfermedades, en personas de 45 a 54 años de edad, fueron muy semejantes a las de los países industrializados para el período 1985 a 1989. Es probable que la significante reducción en estas últimas naciones se deba a esfuerzos educativos y mensajes de salud pública que influyen en la gente para reducir el consumo alimentario de componentes dietéticos dañinos y para modificar los comportamientos que aumentan el riesgo de muerte a causa de estos desórdenes. En realidad, los cambios de comportamiento no nutricional, como por ejemplo la disminución del tabaquismo, también contribuyen a estas reducciones. El cambio alimentario que se considera generalmente más importante es la reducción del consumo de ciertas grasas.

El aumento de las enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta, en países de rápido crecimiento, probablemente afecta primero y en mayor grado a la gente pudiente, a menudo personas productivas, bien educadas y con cargos importantes en los sectores públicos y privados. Estas enfermedades pueden luego reducir la productividad de estos individuos y su tratamiento puede además empezar a absorber un segmento cada vez mayor del presupuesto de salud. El reto para los nutricionistas y otros trabajadores de salud es ayudar a los países en desarrollo a evitar la transición de una alta prevalencia de infecciones evitables y de desnutrición, a tasas mayores de enfermedades crónicas de la riqueza, que son parcialmente evitables. Los países en desarrollo, sobre todo los que se industrializan con rapidez y tienen un alto aumento en los ingresos, tienen la posibilidad de tomar medidas antes que aumenten tales enfermedades. Este es un reto que debe tomarse y que no se debe ignorar. Quizá las medidas para reducir el tabaquismo son inclusive más importantes que las que se toman para prevenir los cambios dañinos en el consumo alimentario, pero las acciones para prevenir las prácticas dietéticas dañinas merecen prioridad. China es un país que por lo menos considera estos problemas y toma acciones apropiadas. Su atención es particularmente importante debido a que es el país más populoso del mundo y se ha transformado en los últimos 50 años, de un país con extrema pobreza, graves carencias de alimentos y muchas muertes a causa de infecciones, a una nación con una economía pujante, seguridad alimentaria y servicios de salud que han controlado muchas infecciones evitables. El gobierno chino tiene mucho más control sobre sus ciudadanos que el que tienen muchos otros gobiernos, y podría dar los pasos requeridos para reducir las tasas ya crecientes de enfermedades relacionadas con la nutrición y con el tabaquismo crónico. Al hacerlo, China podría establecer un ejemplo para otros países.

En la mitad de la década de 1990, la atención se focaliza en la enfermedad cardiovascular que toma auge en los países de Europa oriental y la ex-Unión Soviética. La incidencia creciente de enfermedades crónicas en los países en desarrollo merece atención. Una guía alimentaria puede tener varios propósitos. Puede servir para definir prioridades nacionales en el sector de la salud, o para facilitar la planificación de las economías nacionales (metas alimentarias, objetivos dietéticos/nutricionales); o dirigirse a individuos (consumo de nutrientes recomendados, guías alimentarias). Todas estas formas de orientación tienen en común el propósito de ayudar a las poblaciones a lograr un estado de nutrición óptimo, conducente a una buena salud.

Como los seres humanos en todas partes tienen necesidades nutricionales bastante semejantes en relación con su edad, sexo y tamaño corporal, la orientación nutricional se puede preparar hasta cierto punto con una perspectiva global. Las estrategias para lograr las metas nutricionales, sin embargo, varían de una población a otra y deben tener en cuenta el entorno biológico y físico de la población, así como los factores económicos y socioculturales sobresalientes. Estos aspectos se deben reflejar en las guías alimentarias. Las guías alimentarias son un conjunto de enunciados que orientan y suministran principios y criterios sobre prácticas alimentarias positivas para promover el bienestar nutricional de la población en general. Tienen como propósito que se utilicen por los individuos.

Las guías alimentarias se basan sobre todo en las necesidades nutricionales y el conocimiento científico actual y además, en forma indirecta pero firme, sobre los tipos de enfermedades relacionadas con la dieta predominantes en la sociedad. Las pautas toman en cuenta el patrón alimentario acostumbrado e indican las modificaciones que se deben establecer para contribuir a la reducción de estas enfermedades. Representan la forma práctica de alcanzar las metas globales nutricionales para una población. Hasta hace poco, las guías alimentarias se expresaban en términos técnicos nutricionales. Ahora, sin embargo, las guías alimentarias que se basan en grupos de alimentos y que enuncian los principios de una buena práctica de alimentación, son cada vez más comunes. Donde no se pueden expresar totalmente en términos de alimentos, están escritas en lenguaje corriente. Estas pautas evitan en lo posible utilizar términos técnicos de la ciencia de la nutrición. Las guías alimentarias con base en los alimentos varían entre los diversos grupos de población. Por lo tanto, es importante reconocer que en cada región o país puede existir más de un patrón de alimentación saludable, y por lo tanto desarrollar estrategias con base en los alimentos que sean apropiadas para la comarca local.

Los alimentos y la dieta no son los únicos componentes de un estilo de vicia saludable. Por lo tanto, las organizaciones que desarrollan guías alimentarias están cada vez más dispuestas a integrar mensajes relacionados con la alimentación, junto con otras políticas relacionadas con la salud (como tabaquismo, actividad física, consumo de alcohol). Se deben considerar en la preparación de guías alimentarias los siguientes puntos básicos:

los problemas de salud pública deben determinar la dirección y la relevancia de las guías alimentarias; las guías alimentarias se deben abordar en un contexto socio cultural específico y por lo tanto necesitan reflejar los factores sociales, económicos, agrícolas y ambientales más importantes, que afectan la disponibilidad de los alimentos y los patrones de alimentación;

las guías alimentarias necesitan reflejar los patrones alimentarios en vez de metas cuantitativas; las guías alimentarias necesitan ser positivas y deben estimular el placer de ingerir alimentos apropiados;

los diversos patrones alimentarios pueden ser compatibles con una buena salud. Para tratar en mejor forma los asuntos de consumo óptimo de nutrientes para el desarrollo de guías alimentarias basadas en los alimentos, la reciente Consulta de la FAO/OMS sobre Preparación y Uso de Guías Alimentarias Basadas en Alimentos (1995) promovió el concepto de densidad de nutrientes aplicada a la alimentación total - es decir, la cantidad de nutrientes esenciales suministrada por 1 000 kcal de energía provista por la dieta - como alternativa al enfoque tradicional de raciones dietéticas recomendadas para nutrientes específicos. La densidad de nutrientes de referencia, para nutrientes seleccionados, se presenta en el Anexo 4, con implicaciones importantes de salud pública al utilizar este enfoque en el desarrollo y la evaluación de guías alimentarias.

APROVECHE AL MÁXIMO SUS ALIMENTOS
UNA INICIATIVA DE LA FAO PARA PROMOVER EL DESARROLLO DE GUÍAS ALIMENTARIAS PRÁCTICAS La FAO recientemente ha producido una serie de materiales educativos sobre nutrición que se basan en las consideraciones anteriormente mencionadas y pueden facilitar el desarrollo de guías alimentarias prácticas. El paquete, titulado Aproveche al máximo sus alimentos se basa en reconocer que el alimento tiene un valor y una importancia más allá del suministro de nutrientes. El comer se encuentra entre las actividades más naturales y agradables conocidas, y dentro de la sociedad el alimento, y especialmente compartir y asegurar los alimentos, tiene un considerable significado social. Los múltiples papeles de los alimentos y las conductas que se relacionan con la comida necesitan reconocerse y apreciarse en el desarrollo de las guías alimentarias.

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1. Síntomas: generalmente ausentes. Puede presentarse cansancio, debilidad, malestar general o sensación de incomodidad en el cuadrante superior derecho del abdomen. La enfermedad se diagnostica con frecuencia de forma accidental al realizar una ecografía prescrita por otras causas, o después de identificar una elevación de enzimas hepáticas en el plasma. 2. Signos: obesidad, epatomegalia ( AST).

2) Rasgos de esteatosis hepática en ecografía en personas que no abusan de alcohol (ingesta × En el momento del diagnóstico, aproximadamente el 40% de los pacientes no presentan síntomas, ya que la mayor parte de los síntomas asociados al cáncer de hígado no ocurren hasta que la enfermedad es avanzada.

Los síntomas son inespecíficos y están fundamentalmente relacionados con la enfermedad crónica hepática si se desarrollan en este contexto. En los pacientes con cirrosis hepática que sin una causa aparente desarrollan ascitis, encefalopatía hepática, sangrado por varices esofágicas o fiebre de origen desconocido debe investigarse la presencia de CHC. La ictericia puede deberse a la compresión de la vía biliar o debido a la infiltración tumoral difusa del hígado, aunque principalmente se deberá a la enfermedad crónica hepática de base.

Raramente, los tumores pueden romperse dentro de la cavidad peritoneal causando hemorragia intraperitoneal y peritonitis. En tumores grandes bien vascularizados puede auscultarse un murmullo vascular en la zona del hígado en un 25% de los pacientes. Raramente, la trombosis de la vena hepática o de la vena cava inferior serán una manifestación inicial del CHC.

En la siguiente tabla se muestran los síntomas más comunes asociados al cáncer de hígado. Hay que resaltar que algunos de ellos pueden o no darse con frecuencia en función del tipo y, sobre todo, de la extensión del tumor. Por ello es recomendable asistir al médico de atención primaria ante la aparición de algunos de estos síntomas, especialmente si se prolongan en el tiempo, para poder realizar un diagnostico precoz y proporcionar el tratamiento más adecuado.

  • Dolores abdominales
  • Sensación de presión o plenitud en la parte superior del abdomen.
  • Pérdida de peso.
  • Ictericia: Coloración amarillenta en la piel, conjuntiva de los ojos, y membranas mucosas;
  • Murmullo vascular: Ruido anormal que se ausculta como resultado del flujo turbulento en un vaso sanguíneo reducido.
  • Ascitis
  • Sangrado esofágico
  • Fiebre de origen desconocido

El principal factor de riesgo para el desarrollo del cáncer de hígado es la cirrosis hepática. Por lo tanto, cualquier enfermedad que pueda dar lugar a cirrosis hepática debe considerarse un factor de riesgo para el CHC. Los principales factores de riesgo conocidos están bien definidos e incluyen, hepatitis crónicas víricas, tóxicos, enfermedades metabólicas del hígado, enfermedades hepáticas inmunitarias y enfermedades metabólicas hereditarias.

La presencia de más de un factor de riesgo aumenta significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de hígado. El desarrollo del CHC requiere aproximadamente 10 años a partir del diagnóstico de cirrosis y aproximadamente 30 años desde la exposición al virus de la hepatitis C. La secuencia temporal para los otros factores de riesgo no ha sido definida pero un tiempo de evolución parecido puede ser aplicable a la enfermedad crónica secundaria a la ingesta de alcohol.

El screening, cribado o diagnóstico precoz es un conjunto de actividades que pretenden detectar la enfermedad en sujetos sanos antes de que se manifieste clínicamente y poder adoptar el tratamiento adecuado precozmente, y así modificar la historia natural de la enfermedad y reducir la mortalidad. Más del 80% de los pacientes afectados de cáncer de hígado presentan una cirrosis hepática subyacente y en la actualidad el hecho de que se desarrolle CHC supone la principal causa de muerte en pacientes afectos de cirrosis.

Teniendo en cuenta que la única posibilidad de aplicar tratamientos con intención curativa es diagnosticando la enfermedad en una fase inicial asintomática deben considerarse candidatos para pruebas de diagnóstico precoz a todos los sujetos con cirrosis, que podrían recibir un tratamiento en el caso de ser diagnosticados de CHC. Está demostrado a través de diferentes estudios que el diagnóstico precoz es eficaz y puede llegar a reducir la mortalidad un 37%.

La prueba médica recomendada para la realización de un cribado es la ecografía abdominal, una prueba no invasiva, aceptada por la población, con un sensibilidad del 60-80% y una especificidad superior al 90% para la detección precoz del CHC. La ecografía abdominal debe ser realizada siempre por personal experto.

Se recomienda realizar cribado cada 6 meses. A aquellos pacientes de los que se sospecha que han desarrollado un cáncer de hígado, se le practicaran pruebas diagnósticas con los siguientes objetivos:

  • Confirmación del diagnóstico,
  • Determinación de la extensión de la enfermedad
  • Determinación de la reserva funcional hepática
  • Determinación de factores biológicos que afecten al pronóstico

Para realizar el diagnóstico, en primer lugar se lleva a cabo una exploración física del paciente, observando el cuerpo del mismo, la piel y los ojos en búsqueda de síntomas de ictericia y una palpación abdominal para comprobar si existen cambios en el tamaño del páncreas, el hígado o la vesícula biliar. Ante la sospecha de un problema con el hígado se solicita la realización de analíticas de sangre, heces y orina. También pueden ir acompañados de pruebas de diagnóstico por imagen (TAC), biopsia, o una resonancia magnética.

Para un diagnóstico completo del tipo de cáncer de hígado, así como para el seguimiento durante los tratamientos, se llevan a cabo pruebas adicionales que se describen a continuación. Las técnicas de imagen son la piedra angular en el diagnóstico del CHC.

Los cambios arquitecturales del hígado cirrótico, de todas formas, hacen difícil el diagnóstico, y los nódulos regenerativos son difíciles de distinguir de los nódulos neoplásicos. Existen las siguientes pruebas de imagen:

  • Ecografía con contraste,
  • Tomografía computerizada (TC) trifásica
  • Resonancia magnética (RM) trifásica.


El seguimiento para el estudio del nódulo hepático detectado mediante ecografía abdominal se recomienda hacer de esta manera:

Los nódulos menores de 1 cm detectados mediante ecografía de cribado deben seguirse mediante una ecografía cada 3 a 6 meses. Si tras 2 años no se detecta crecimiento, se debe volver al cribado habitual cada Los nódulos mayores o iguales a 1 cm detectados mediante ecografía en sujetos cirróticos pueden diagnosticarse de CHC sin necesidad de obtener una biopsia si presentan en técnicas de imagen dinámicas captación de contraste en fase arterial seguido de lavado en fases tardías.

En los nódulos de entre 1 y 2 cm, este patrón vascular debe detectarse de forma coincidente en 2 técnicas de imagen. La biopsia puede realizarse por punción, por aspiración o con aguja gruesa para la obtención de un cilindro de tejido guiadas por ecografía o por TC.

La biopsia hepática se realizará siempre en pacientes sin cirrosis y en pacientes con cirrosis en los cuales la masa hepática tenga un tamaño entre >1 centímetro y no presente una patrón vascular típico. Debe tenerse en cuenta que el rendimiento diagnóstico de una biopsia en nódulos pequeños no es óptimo y presenta una sensibilidad cercana al 70%. Por tanto, en estos casos una biopsia negativa no puede descartar el diagnóstico de CHC.

Entre las posibles complicaciones de la biopsia hepática están la ruptura del tumor, la hemorragia, y el sembrado local del tumor.
En la mayoría de tumores sólidos, se han desarrollado sistemas de estadificación que describen el grado de extensión del tumor y son útiles para determinar el pronóstico antes y después de un tratamiento particular y para guiar las decisiones terapéuticas.

Además, el estadiaje puede ser tener un papel crítico en la evolución del tratamiento al facilitar la selección adecuada del paciente apropiado para una terapéutica específica y al proporcionar una estratificación del riesgo después del tratamiento. Dado que el cáncer de hígado aparece en la mayoría de los casos asociado a cirrosis hepática y que el grado de alteración de la función hepática determina las opciones terapéuticas y la supervivencia (independientemente de la presencia del CHC), es imprescindible considerar conjuntamente el grado de disfunción hepática y la extensión tumoral.

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