• Síndrome de Wernicke-Korsakoff’s, un desorden neuropsiquiátrico causado por la deficiencia de tiamina, como consecuencia de las carencias nutricionales en alcoholicos.
  • Deterioro de la memoria.
  • Déficit de atención.

Por último, la dependencia del alcohol produce entre otras cosas, daños significativos en otros ámbitos de la vida como el ocupacional, social e interpersonal (con, por ejemplo, disfunción sexual).

Se entiende por carne todas las partes blandas comestibles de los animales, como los músculos y las vísceras del animal mamífero o ave, utilizables para la alimentación. Las especies más consumidas son el vacuno (ternera, añojo y vaca), el cerdo, el cordero y el pollo; mientras que otras de menor consumo son el cabrito, conejo, perdices, codornices, liebre, etc. Las carnes se han clasificado desde un punto de vista de su color en carnes rojas y carnes blancas. Las rojas contienen mayor mioglobina que las blancas, que es una proteína muscular que contiene hierro, aunque en cuanto al contenido en proteína apenas hay diferencia entre ambas. Las rojas son las de bovino, caprino, equino y ovino, mientras que entre las blancas se encuentran el conejo, el pavo y el pollo entre otras.

En valor energético es muy variable en los distintos tipos de carnes, que depende fundamentalmente del contenido en grasa de la pieza cárnica. El contenido energético oscila entre 200-300 kcal/100g. Proporciona proteínas (16 y 20%) de alto valor biológico (ligeramente inferiores a la calidad del huevo, leche o soja). El contenido puede ser menor cuando hay una proporción grande de tejido conectivo.

En cuanto a la grasa, el porcentaje de la misma es muy variable de unas carnes a otras. Así, los lípidos constituyen menos del 10% en el caballo, conejo, cabrito y pollo sin piel; entre el 11 y el 20% en ternera y algunos cortes de vaca y cerdo; y entre el 21 y el 30% en carne de cerdo y cordero). Se trata sobre todo de triglicéridos y ácidos grasos saturados de cadena larga, y en mucha menor medida ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados. La grasa saturada, procedente de los animales terrestres, tiene incidencia sobre los niveles plasmáticos de colesterol, y por tanto en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y en otras alteraciones patológicas. Por esto hay que tener presente que la ingesta elevada de proteínas de animales terrestres conlleva a su vez una ingesta elevada de grasa saturada y colesterol.

Los carbohidratos que contienen no son valorables desde el punto de vista nutricional. En cuanto a los minerales destaca por ser una buena fuente de hierro con una alta biodisponibilidad, ya que se encuentra en forma “hemo”, que es fácilmente absorbido por el aparato digestivo. Además contienen hierro “no hemo” que se absorbe mejor cuando se combina en la comida con alimentos ricos en vitamina C.

En cuanto a vitaminas son ricas en vitaminas B12 y niacina, conteniendo también cantidades moderadas de vitaminas B1 y B2. Las vitaminas liposolubles se encuentran en las vísceras. Las vísceras son los órganos y partes blandas no musculares, pueden ser rojas y blancas. Las rojas son las más consumidas, como el hígado, riñones y corazón, constituyen un buen aporte de proteínas, vitaminas liposolubles y B12, así como hierro, fósforo, colesterol y purinas. Entre las blancas se encuentran el tuétano, sesos, y criadillas, caracterizadas por un elevado contenido en grasa saturada y colesterol. Estas últimas tienen un sabor más fuerte, lo que hace que su consumo sea menos generalizado.

El contenido en purinas es mayor en las vísceras que en el músculo, lo que se debe tener en cuenta en casos de problemas de ácido úrico (hiperuricemia) y gota, evitando o disminuyendo en gran medida su consumo. El contenido en hierro es mayor que el de la carne llegando hasta 8 mg/100 g en el hígado, siendo la fuente alimenticia de hierro más importante.

El hígado, además, contiene cantidades importantes de las vitaminas; B2, niacina, ácido fólico, B12, A y D, lo que le convierte en un alimento especialmente interesante. El foie-gras y los patés elaborados a partir de hígado de distintos animales terrestres, a pesar de ser alimentos con un elevado contenido en grasa, son buenos sustitutos del hígado, en cuanto al aporte de los nutrientes que acabamos de comentar. Se caracterizan por tener una elevada cantidad de proteínas, grasa y sal como conservante. Dado que se trata de grasa mayoritariamente saturada y colesterol, hacen que se aconseje solamente un consumo de moderado a bajo.

Entre los derivados cárnicos podemos destacar: salazones (jamón y cecina), ahumados y adobados; embutidos, chacina y charcutería (chorizo, salchichón, longaniza, butifarra, chistorra, mortadela, salchichas, etc.); productos cárnicos cocidos y fiambre (jamón, paleta, frankfurt) y patés (pastas a base de hígado de distintas procedencias). Son una buena fuente de hierro (semejante al de la carne) y presenta un contenido vitamínico similar al de la carne, excepto de vitamina B12, que apenas contiene.

En un país como México, con una larga tradición en medicina herbolaria, es común que de tanto en tanto salgan a la luz las propiedades medicinales de determinada planta, como la hierba del sapo, que ingerida como infusión se dice que ayuda a reducir los niveles de colesterol en la sangre. Se vende incluso por Internet. Páginas como De Remate.com y Mercado Libre la ofrecen como "suplemento alimenticio para desintoxicar, quemar grasa, nivelar el índice de colesterol y eliminar la grasa del hígado y la vesícula" y como "la planta que cura el colesterol y los cálculos biliares".

Sus propiedades corren de boca en boca, y atraen todos los días a personas interesadas en sus beneficios, pero ¿cuál es la realidad? El Eryngium heterophyllum, tal es su nombre científico, ha sido usado en México desde la época prehispánica como remedio para diversos males, pero fue apenas en 2001 que investigadores del Programa Universitario de Plantas Medicinales de la Universidad Autónoma de Chapingo, presentaron los resultados de un estudio sobre sus efectos como auxiliar en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares.

Aunque en las comunidades indígenas se la usaba para tratar problemas en vejiga y como remedio para dolores de espalda y enfermedades broncorrespiratorias, el equipo de Chapingo detectó que la planta podía reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre y, por tanto, tenía potencial para el tratamiento de padecimientos cardiacos. Encabezado por Eric Estrada, el equipo descubrió además que el principio activo de esta planta puede eliminar igualmente otras toxinas y auxiliar en la prevención y eliminación de los cálculos biliares y renales.

Los investigadores probaron la infusión, que combina la hierba del sapo con cola de caballo (Equisetum hyemale) y coachalalate (Amphipterigium adstringens), en 2 mil pacientes, en los cuales se observaron buenos resultados en el descenso de los niveles de colesterol. La publicidad del descubrimiento disparó la demanda y, si bien no existen cifras precisas, la hierba del sapo es un remedio muy solicitado tanto en las tiendas de productos naturistas como en los puestos de plantas medicinales del Mercado Sonora de la ciudad de México, y hasta en el Centro Médico Siglo XXI, del Instituto Mexicano del Seguro Social, en el sótano de la cafetería, donde funciona el Instituto de Medicina Alternativa e Investigación, y se comercializa como PC-R en presentaciones de 250 gramos para 15 días.

La hierba del sapo no es milagrosa. Aunque sus propiedades tienen un respaldo científico, no puede ser usada por todas las personas con colesterol alto ni ingerida en las mismas dosis. Sin orden médica, sus beneficios pueden revertirse y dañar la salud, pues su uso prolongado afecta los riñones, advierte la doctora Silvia Martínez, del equipo médico del Instituto de Medicina Alternativa.

"La hierba del sapo sí baja el colesterol, pero lo mismo hacen otras 500 plantas medicinales, como el diente de león, el té de limón y la bardana. Tampoco tiene el mismo efecto en todos los pacientes: se han detectado casos en que los niveles de colesterol se mantienen sin cambios aun tomando el té", señala. Considera que se ha hecho demasiada publicidad al producto, e insiste en que lo más importante para lograr buenos resultados es tomarlo bajo prescripción médica, pues, como ocurre con otros padecimientos, muchos pacientes se automedican, complicándolos §

Conviene tener en cuenta, aunque a veces pueda perecer falso, que: El alcohol, no es un alimento.

El alcohol no quita la sed, la aumenta. No es estimulante ni excitante.

No da calor, sino todo lo contrario. Calienta superficialmente haciendo perder el calor interno. Ser reacio a hablar de todo lo relacionado con la bebida.

Decir que bebe menos de lo que realmente bebe.

Esta revisión reúne información actualizada sobre el importante papel nutricional del zinc, mineral que hasta 1961 no se le había reconocido su esencialidad para los seres humanos. Su localización, transporte y metabolismo, sus funciones, causas y síntomas de deficiencia de este mineral, usos, requerimientos, fuentes, presentación y toxicidad son presentados. Palabras clave: Zinc, deficiencia, nutrición humana.

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  • En todos los casos: Pulsatilla 15 CH (5 gránulos al día durante 2 meses).
  • Si aparecen trastornos digestivos (hepáticos con vómitos y diarrea), hipersensibilidad emocional (lloros, búsqueda de caricias), hipersensibilidad bacteriana cutánea, miedos, deseos de fuga: Phosporus 15 CH (5 gránulos al día durante 2 meses).
  • Si el perro está desmineralizado, raquítico, con trastornos cutáneos frecuentes (supuración crónica, otitis), parasitismo: Silicea 15CH (5 gránulos al día durante 2 meses).
  • Si es un perro emotivo, muy sensible, hiper nervioso, miedoso, con un apetito caprichoso: Lycopodium 15CH (5 gránulos al día durante 2 meses).

TRASTORNOS DE DESRITUALIZACIÓN

En el caso del nacimiento de un bebé en la familia:

  • Tratamiento comportamental:
    Para prevenir eventuales conductas agresivas es aconsejable acariciar al perro en presencia del bebé y no prestarle atención cuando el bebé está ausente.
  • Tratamiento homeopático:
    En todos los casos: Arnica montana 15CH (5 gránulos al día durante 1 mes) indicado por el traumatismo emocional.
  • Si hay hiperafectividad por parte del perro con vuelta a un comportamiento de cachorro: Pulsatilla 15 CH (5 gránulos al día durante 2 meses).
  • Si aparecen enuresis, heridas de lamido (automutilación por frustración), diarrea emocional: Staphysagria 15 CH (5 gránulos al día durante 2 meses).
  • Si el animal no puede hacer sus necesidades mientras se le mira, si busca el aislamiento, con o sin heridas de lamido: Ambra grisea 15 CH (5 gránulos al día durante 2 meses).

Como hemos visto hasta ahora, la forma en la que el enfermo (en este caso el perro) manifiesta la enfermedad (el trastorno emocional) es definitivo a la hora de elegir un remedio homeopático u otro, ésta es la razón por la que en homeopatía no existen enfermedades sino enfermos, siendo una terapéutica eficaz, sin efectos secundarios y sin producir ningún tipo de habituación ni dependencia. Por Marie-Noëlle Issautier, traducido y adaptado por Constantino Sánchez Martínez
Publicado en la revista El Mundo del Perro (2005)

La insuficiencia hepática ocurre cuando la función del cuerpo del hígado disminuye drásticamente. La insuficiencia hepática puede dar lugar a la amarillez en la piel (ictericia), náuseas, vómitos, sensibilidad en el abdomen y malestar general. En la mayoría de los casos, los pacientes con insuficiencia hepática se les recomienda generalmente un trasplante de hígado. Mientras se espera el transplante, o para los síntomas de insuficiencia hepática, una dieta especial deben cumplirse estrictamente a fin de mantener una razonable calidad de vida.

La ingesta protéica Debido a que un hígado dañado no puede procesar las proteínas, la posibilidad de una acumulación de amoníaco tóxico en el torrente sanguíneo es posible. Las dietas bajas en proteínas son importantes para los pacientes con insuficiencia hepática. Si usted tiene insuficiencia hepática, usted debe consumir no más de 40 a 60 gramos de proteína al día.

Ingesta de carbohidratos Mientras que un hígado sano utiliza el glucógeno de los carbohidratos para obtener energía, un hígado dañado no puede. Por lo tanto, una mayor ingesta de hidratos de carbono se convierte en necesaria para las personas con insuficiencia hepática. Los carbohidratos deben ser la principal fuente de calorías.

Las restricciones de sodio y la ingesta de líquidos Cualquier persona con daño en el hígado debe consumir una dieta baja en sodio para evitar problemas adicionales de salud y complicaciones. Debido a la presión arterial alta puede ocurrir en la vena principal del hígado en pacientes con insuficiencia hepática, puede provocar ascitis. La ascitis es la acumulación de fluidos en la cavidad abdominal. Los pacientes de insuficiencia hepática deben limitar los líquidos y sodio, ya que ambos pueden contribuir a este tipo de aumento de presión arterial.

Para mantener lo más sano posible al hígado dañado los pacientes también deben seguir una dieta con restricción de sodio de no más de 2.000 miligramos, o 2 gramos de sodio al día. Es muy importante leer las etiquetas de los alimentos para las personas con daño hepático. Cualquier alimento con la etiqueta “libre de sodio” contiene sólo una cantidad insignificante de sodio por porción; etiquetas que indican “muy bajo en sodio” significa que el alimento contiene 5 mg o menos por porción, alimentos “bajos en sodio” tienen menos de 140 mg o menos de sodio.

Reducido en sodio” significa que el contenido de sodio se reduce en un 25 por ciento, los alimentos “light” tienen un contenido de sodio reducido al menos un 50 por ciento. Por lo tanto, mirando las etiquetas permitirá a los pacientes dañados del hígado para mantener una dieta baja en sodio. Los pacientes de insuficiencia hepática pueden comer de estos alimentos bajos en sodio: frutas y verduras frescas; bajo contenido de sodio, verduras enlatadas lavadas, carnes sin procesar, el pescado sin procesar o aves de corral, huevos, frutos secos sin sal, pastas secas, cereales cocidos, granola, crema de hielo; la leche y quesos bajos en sal.

Además, las personas con insuficiencia hepática no deben consumir más de 1,5 l de líquido al día (esto incluye el contenido de agua de los alimentos), ya que puede tener el mismo efecto que la dieta de sodio en exceso. Suplementos de Vitaminas y Minerales

Debido a que el cuerpo de un paciente del hígado dañado no puede almacenar gran cantidad de vitaminas y minerales, la vitamina A y un suplemento mineral es necesario para la buena salud. Los pacientes de insuficiencia hepática deben tomar un suplemento equilibrado, con agregado vitaminas del complejo B, ya que es especialmente difícil para el hígado para almacenar estos. La ingesta de grasas

El consumo de grasas moderado es importante para que vitaminas solubles en grasa pueden ser procesadas. Además, el aumento de los carbohidratos y grasas en la dieta de hígado fallo puede ayudar a preservar la proteína en el cuerpo para ayudar a prevenir la degradación de las proteínas, que es común en pacientes con insuficiencia hepática. Etiquetas: dieta hepática, si tiene daño hepatico puede consumir glucerna, dieta de proteccion hepatica, alimentos permitidos para un pasientee hepatico grave, insuficiencia hepatica dieta, dietas para enfermos insuficiencia hepatica y renal

Nutrición para desintoxicar el hígado naturalmente
El hígado es el órgano más grande en su cuerpo, es responsable de muchas funciones del cuerpo, pero es quizás mejor conocido por su capacidad de eliminación de toxinas. El hígado es el filtro de las drogas, el alcohol y los productos de desecho de la sangre, el hígado también almacena las grasas, produce colesterol […] Dieta hígado graso
La enfermedad del hígado graso es una condición que produce un exceso de acumulación de grasa en el hígado. La condición puede ser causada por la obesidad, el consumo excesivo de alcohol, o una predisposición genética. El hígado, sin embargo, tienen la capacidad de regenerarse a sí misma, incluso después de daños graves. El tratamiento […]

Dieta Hepatitis B: Alimentos prohibidos y permitidos para la hepatitis B
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La hipertensión es una de las enfermedades más comunes, por lo general uno de cada tres o cuatro adultos sufren de hipertensión, y una de las maneras de evitar esta peligrosa enfermedad es mediante una dieta. Aunque existen medicamentos para ayudar a controlar la hipertensión, usted necesita controlarla con cambios en la dieta; a grandes rasgos usted deberá comer más alimentos integrales y limitar la ingesta de grasas saturadas puede ayudar a bajar su presión…

Dieta gota: Nutrición recomendada para evitar los ataques de gota
La gota es una forma dolorosa de artritis causada por la acumulación de ácido úrico en el torrente sanguíneo. Afecta a las articulaciones en su cuerpo y, a menudo se inicia en el dedo gordo del pie. Aunque la medicina es el mejor tratamiento para reducir el ácido úrico, cambiar su dieta puede ayudar a prevenir la gota. Los alimentos ricos en purinas puede elevar los niveles de ácido úrico en la sangre, y las… Dieta hipertensos: Consejos para reducir la hipertensión con la dieta
La hipertensión es causada por la presión arterial alta y tradicionalmente se trata con medicamentos recetados que pueden causar efectos secundarios graves. Si bien algunas personas pueden tener una predisposición genética a desarrollar hipertensión, la presión arterial alta es casi siempre provocada por el estrés y los hábitos poco saludables. Con cambios de estilo de […]

Dieta para hipertensos: Nutrición para bajar la presión arterial
La hipertensión es una de las enfermedades más comunes, y la causante de la mayoría de las muertes por ataque cardíaco. La presión alta se puede mantener en niveles bajos con una dieta baja en sodio, y además cambiando el estilo de vida. Una dieta para hipertensos tiene un alto promedio de éxito, y no […] Dieta para Hipertensos: Evite las grasas animales, el sodio y el exceso de proteinas
La hipertensión, también conocida como presión arterial alta, es una dolencia común en los adultos. El estrés, una dieta inadecuada y la falta de ejercicio son algunas de las causas de la hipertensión. Una dieta sana desempeña un papel integral en ayudar a las personas con hipertensión a mantenerse lo más saludable posible. Lo que […]

La cirrosis hepática es el estadio final de todas las enfermedades hepáticas crónicas progresivas

Es una enfermedad crónica, irreversible, caracterizada por el reemplazo de tejido hepático normal y presencia de fibrosis y nódulos de regeneración (estructuralmente anormales) que interfiere con la estructura y el funcionamiento del hígado. La zona del hígado más afectada comprende los espacios portales y periportales donde se comunican los canalículos biliares de cada lobulillo para formar los conductos biliares. Estas áreas se inflaman y los conductos se obstruyen con bilis y pus espesos. El hígado intenta formar nuevos conductos biliares y en consecuencia hay proliferación excesiva de tejido, compuesto en gran medida por conductos recientes desconectados y rodeados de tejido cicatrizal.

Cirrosis alcohólica: el tejido cicatrizal rodea en forma característica las áreas portales. Es el tipo más común, y suele ser producto de alcoholismo crónico. Cirrosis posnecrótica: aparecen bandas anchas de tejido cicatrizal como resultado tardío de hepatitis viral aguda.

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Las infecciones por los virus de las hepatitis B y C constituyen las principales causas de desarrollo de cáncer de hígado en todo el mundo. Unos desencadenantes cuyo segundo escalón estaría ocupado por el consumo excesivo de alcohol y por la esteatosis hepática no alcohólica –el consabido ‘hígado graso’–. Sin embargo, y dados los avances alcanzados en el tratamiento de las hepatitis B y, sobre todo, C, se espera que el alcohol se convierta en principal factor de riesgo de este tumor en los próximos años. De hecho, el abuso del alcohol ya es la primera causa de cáncer de hígado en Francia. Un consumo ‘desmadrado’ que, además, supone el origen de hasta un 25-30% de los casos que se detectan cada año en Estados Unidos –si bien el alcohol es descartado cuando hay otro factor de riesgo, por lo que su implicación en el desarrollo de la enfermedad es probablemente mucho mayor. Por tanto, y como ya han constatado infinidad de estudios, el alcohol es uno de los principales desencadenantes del cáncer de hígado. Pero, que el tumor tenga o no su origen en el alcohol, ¿tiene alguna importancia en el pronóstico de los pacientes? O dicho de otra manera, ¿la supervivencia de los afectados se ve condicionada por haber abusado o no del alcohol?

Los pacientes con cáncer de hígado relacionado con el alcohol tienen una menor supervivencia al presentar una peor función hepática Para responder a esta pregunta, los autores siguieron durante cinco años la evolución de 894 pacientes que acababan de ser diagnosticados de cáncer de hígado, 582 de los cuales –el 65% del total– tenían un historial de consumo abusivo de alcohol –no así los 312 restantes–. Es más; los autores se fijaron especialmente en si los pacientes con cáncer de hígado asociado al alcohol habían dejado o no su consumo en el momento del diagnóstico.

Concluida los cinco años del estudio, 601 de los participantes habían fallecido. Y de acuerdo con los resultados, los pacientes con cáncer de hígado originado por el alcohol tenían una peor función hepática y, lo que es más importante, un menor promedio de supervivencia –5,7 meses frente a 9,7 meses– que los participantes cuyos tumores tuvieron su origen en otras causas. Pero esta mortalidad más precoz asociada al cáncer causado por el abuso de alcohol, ¿no podría ser consecuencia de un diagnóstico más tardío en este grupo de pacientes? Pues no. Los autores dividieron a los pacientes en varios grupos en función del estadio de la enfermedad en el momento del diagnóstico. Y en este caso, y con independencia del factor desencadenante del tumor, la supervivencia fue similar para todos los participantes que ‘compartían’ la misma fase de evolución del tumor.

Como apuntan los autores, «nuestros hallazgos sugieren que los pacientes con cáncer de hígado relacionado con el alcohol tienen una menor supervivencia general debido principalmente a una peor función hepática y a las características del tumor en el diagnóstico». En este contexto, y dado que la mayoría de los pacientes con este tipo de cáncer presentan signos de cicatrización en el hígado –la consabida ‘cirrosis hepática’– en el momento del diagnóstico del tumor, los autores evaluaron si la participación en programas de seguimiento de la cirrosis antes de la detección del cáncer podía influir en el pronóstico de los pacientes. Y de acuerdo con los resultados, sí: los pacientes cuyo tumor fue detectado durante el seguimiento de su cirrosis tuvieron una mejor supervivencia que aquellos en los que el cáncer de detectó de forma ‘incidental’. Sobre todo en el caso de los participantes con hígado graso o que, aun con un cáncer asociado al alcohol, habían dejado de beber. De hecho, los participantes con menor supervivencia fueron aquellos que seguían bebiendo en el momento del diagnóstico –con independencia del grado de cirrosis.

En definitiva, el alcohol parece encontrarse detrás de los tumores de hígado más letales. Tal es así que debe requerirse a los médicos que presten una especial atención a la población con problemas de alcoholismo. Y a la ciudadanía, que limite –o suspenda– su consumo de alcohol. Como concluye Charlotte Costentin, «una menor carga tumoral y una mejor función hepática al diagnóstico se traducirían en mayores tasas de pacientes con cáncer hepático relacionado con el alcohol susceptibles de recibir tratamiento curativo, caso de una resección tumoral o de un trasplante de hígado».

El hígado en uno de los principales órganos del cuerpo, el cual se encuentra en la parte superior derecha del abdomen y se divide en derecho e izquierdo. Está compuesto por hepatocitos y tiene las funciones de procesar nutrientes que se absorben en el intestino, eliminar las sustancias tóxicas de la sangre, producir bilis para digerir los alimentos y crear proteínas que ayudan al proceso de coagulación. La enfermedad hepática puede ser benigna, como es la presencia de quistes hepáticos o hemangiomas, cuyo tratamiento dependerá del tamaño de la lesión, de la localización y los síntomas que provoque, o maligna, como las lesiones provocadas por metástasis de cánceres de otros órganos o cánceres primarios del propio hígado como el carcinoma hepatocelular.

En algunos casos, los tumores del hígado aparecen sobre pacientes que ya han sufrido una enfermedad hepática, como cirrosis o hepatitis B o C. Por esto, es fundamental el seguimiento de los pacientes con estos antecedentes para la detección precoz de posibles cánceres.

  • Carcinoma hepatocelular. Es el más frecuente, sobre todo en hombres de entre 60 y 70 años. Suele originarse sobre hígados que han sufrido o sufren una enfermedad.
  • Colangiocarcinoma intrahepatico. Se produce en los conductos biliares que atraviesan el hígado y es el segundo más frecuente, también sobre hígados ya enfermos por hepatitis B o C, colangitis esclerosante primaria o NASH.
  • Carcinoma fibrolamelar: es más frecuente en gente joven de entre 20 y 30 años, tanto en hombres como en mujeres, y es menos agresivo que el carcinoma hepatocelular.

Existen una serie de enfermedades o factores relacionados con el desarrollo de enfermedad en el hígado:

  • Hepatitis B o C. Los pacientes en los que esta infección es crónica presentan predisposición a canceres primarios en el hígado
  • Cirrosis causada por el exceso de alcohol
  • Hígado graso no alcohólico (o Esteatohepatitis no alcohólica), que se da en gente con sobrepeso, obesidad, diabetes tipo II o síndrome metabólico
  • Hemocromatosis: enfermedad hereditaria que provoca una acumulación excesiva e incorrecta del hierro en los órganos por un mal metabolismo del hierro
  • Ingesta de arsénico, presente en el agua o en productos químicos como algunos materiales plásticos

Los problemas de hígado suelen ser asintomáticos, pero cuando se producen síntomas suelen ser dolor abdominal, cansancio, náuseas, fiebre, pérdida de peso, falta de apetito o ictericia (coloración amarillenta de la piel). Las enfermedades benignas del hígado en muchos casos se detectan casualmente al realizar una revisión por algún otro motivo. Por otro lado, en los pacientes con factores de riesgo se recomienda realizar una ecografía periódicamente para detectar lesiones benignas y malignas. Para confirmar el diagnóstico la mejor opción es realizar entonces una biopsia hepática guiada por ecografía, TAC, o mediante cirugía laparoscópica.

En el estudio inicial se realizará una analítica: ésta servirá para observar la función hepática a través de la bilirrubina y las alteraciones en la coagulación. Además, permitirá solicitar marcadores tumorales como la alfa fetoproteina, relacionada con el carcinoma hepatocelular. Cuando se sospecha de que pueda haber una enfermedad hepática, se recomienda realizar un TAC o tomografía computerizada o una resonancia magnética (RMN) para localizar las lesiones, su tamaño y su relación con otros tejidos y órganos. Así, se podrá elegir el tratamiento más adecuado.

Un seguimiento por parte de un especialista es imprescindible en todos los pacientes que tuvieron cáncer de hígado. Para un seguimiento efectivo, es preciso un trabajo coordinado multidisciplinar, donde los diferentes especialistas combinen estudios de laboratorio, con el estudio de la función hepática y coagulación, y pruebas de imagen como las ecografías o resonancias magnéticas. En IQL trabajan en esa tarea radiólogos altamente experimentados, puesto que el haber realizado tratamientos previos sobre el hígado dificulta la evaluación de las pruebas. La finalidad es la detección precoz en caso de aparecer nuevas enfermedades o repetición de las previas.

Las enfermedades benignas sólo se trataran en caso de gran tamaño, hemorragias o en caso que el paciente sienta un intenso dolor abdominal, dado que la mayoría de ellas presentan un riesgo muy escaso de malignizar, que se podrá controlar con seguimiento. La posibilidad de tratamiento quirúrgico viene determinada por el tipo de lesión, su situación en el hígado y su relación con los vasos. El equipo especializado de IQL, con alta experiencia en cirugía del hígado, valoraran cada caso a nivel individual para ofrecer la mejor combinación de tratamiento, tanto con cirugía como con quimioterapia o radiología intervencionista si fuera necesario.

Según el tipo de lesión y su localización, los pacientes podrán beneficiarse de técnicas mínimamente invasivas como la laparoscópica. Así, a través de pequeñas incisiones se puede extirpar la lesión en el hígado, reduciendo la hemorragia y mejorando el dolor postoperatorio, con una más rápida reincorporación a la rutina diaria del paciente. En ocasiones la complejidad de la enfermedad o las condiciones del paciente no permiten utilizar la laparoscópica. En estos casos deberá llevarse a cabo la cirugía abierta a través de una incisión en el abdomen por debajo de las costillas.

En cirugía hepática o del hígado, el paciente normalmente saldrá de quirófano con drenajes permiten a los cirujanos descartar hemorragias, infecciones o fugas de bilis. Así, permanecerá ingresado en la unidad de cuidados intensivos (UCI), al menos las primeras 24-48h. En algunos casos, la localización o el tipo de lesión del hígado hacen imposible su resección. En estos casos, se puede utilizar radiología intervencionista, mediante la cual se realizaran punciones percutáneas de dichas lesiones para realizar radiofrecuencia o microondas y conseguir un control local de la enfermedad, que puede permanecer estable durante un largo tiempo.

En el Instituto Quirúrgico Lacy IQL los pacientes son evaluados por un equipo multidisciplinario conformado por cirujanos, oncólogos médicos y radioterápicos, radiólogos y patólogos que permitirán tomar la decisión más acertada de forma individualizada.

Los pacientes con cánceres hepáticos relacionados con el abuso del alcohol presentan una menor supervivencia que aquellos cuyos tumores tienen su origen en otras causas

M. LÓPEZ
@abc_salud MADRID Actualizado: 29/03/2018 23:28h

Cada año se diagnostican en nuestro país en torno a 5.900 nuevos casos de cáncer de hígado, muy especialmente en varones y personas mayores de 50 años. Un tipo de tumor que, si bien sexto en frecuencia a nivel global, se corresponde con la segunda enfermedad oncológica más letal en todo el mundo. La razón para esta elevada mortalidad se explica por los retrasos en el diagnóstico de la enfermedad –en sus fases iniciales no presenta síntomas específicos– y, sobre todo, por la falta de tratamientos eficaces una vez el tumor ha progresado. De ahí la importancia, vital, de evitar los factores que aumentan el riesgo de padecer un cáncer de hígado. Muy especialmente el consumo excesivo de alcohol. No en vano, y como muestra un estudio dirigido por investigadores del Hospital Universitario Henri-Mondor en Créteil (Francia), los pacientes con cáncer de hígado causado por el alcohol presentan la menor supervivencia de todos los afectados por este tipo de tumor. Como explica Charlotte Costentin, directora de esta investigación publicada en la revista «Cancer», «en aras de mejorar el pronóstico del cáncer de hígado en la población alcohólica, resulta necesaria la implementación de programas de cribado efectivos tanto para la cirrosis como para el propio tumor, así como mejorar el acceso de los pacientes a los servicios para el tratamiento del alcoholismo».

Las infecciones por los virus de las hepatitis B y C constituyen las principales causas de desarrollo de cáncer de hígado en todo el mundo. Unos desencadenantes cuyo segundo escalón estaría ocupado por el consumo excesivo de alcohol y por la esteatosis hepática no alcohólica –el consabido ‘hígado graso’–. Sin embargo, y dados los avances alcanzados en el tratamiento de las hepatitis B y, sobre todo, C, se espera que el alcohol se convierta en principal factor de riesgo de este tumor en los próximos años. De hecho, el abuso del alcohol ya es la primera causa de cáncer de hígado en Francia. Un consumo ‘desmadrado’ que, además, supone el origen de hasta un 25-30% de los casos que se detectan cada año en Estados Unidos –si bien el alcohol es descartado cuando hay otro factor de riesgo, por lo que su implicación en el desarrollo de la enfermedad es probablemente mucho mayor. Por tanto, y como ya han constatado infinidad de estudios, el alcohol es uno de los principales desencadenantes del cáncer de hígado. Pero, que el tumor tenga o no su origen en el alcohol, ¿tiene alguna importancia en el pronóstico de los pacientes? O dicho de otra manera, ¿la supervivencia de los afectados se ve condicionada por haber abusado o no del alcohol?

Los pacientes con cáncer de hígado relacionado con el alcohol tienen una menor supervivencia al presentar una peor función hepática Para responder a esta pregunta, los autores siguieron durante cinco años la evolución de 894 pacientes que acababan de ser diagnosticados de cáncer de hígado, 582 de los cuales –el 65% del total– tenían un historial de consumo abusivo de alcohol –no así los 312 restantes–. Es más; los autores se fijaron especialmente en si los pacientes con cáncer de hígado asociado al alcohol habían dejado o no su consumo en el momento del diagnóstico.

Concluida los cinco años del estudio, 601 de los participantes habían fallecido. Y de acuerdo con los resultados, los pacientes con cáncer de hígado originado por el alcohol tenían una peor función hepática y, lo que es más importante, un menor promedio de supervivencia –5,7 meses frente a 9,7 meses– que los participantes cuyos tumores tuvieron su origen en otras causas. Pero esta mortalidad más precoz asociada al cáncer causado por el abuso de alcohol, ¿no podría ser consecuencia de un diagnóstico más tardío en este grupo de pacientes? Pues no. Los autores dividieron a los pacientes en varios grupos en función del estadio de la enfermedad en el momento del diagnóstico. Y en este caso, y con independencia del factor desencadenante del tumor, la supervivencia fue similar para todos los participantes que ‘compartían’ la misma fase de evolución del tumor.

Como apuntan los autores, «nuestros hallazgos sugieren que los pacientes con cáncer de hígado relacionado con el alcohol tienen una menor supervivencia general debido principalmente a una peor función hepática y a las características del tumor en el diagnóstico». En este contexto, y dado que la mayoría de los pacientes con este tipo de cáncer presentan signos de cicatrización en el hígado –la consabida ‘cirrosis hepática’– en el momento del diagnóstico del tumor, los autores evaluaron si la participación en programas de seguimiento de la cirrosis antes de la detección del cáncer podía influir en el pronóstico de los pacientes. Y de acuerdo con los resultados, sí: los pacientes cuyo tumor fue detectado durante el seguimiento de su cirrosis tuvieron una mejor supervivencia que aquellos en los que el cáncer de detectó de forma ‘incidental’. Sobre todo en el caso de los participantes con hígado graso o que, aun con un cáncer asociado al alcohol, habían dejado de beber. De hecho, los participantes con menor supervivencia fueron aquellos que seguían bebiendo en el momento del diagnóstico –con independencia del grado de cirrosis.

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La cirrosis es la 9na-10ma causa de muerte en Cuba y la decimotercera en todo el mundo. Su tasa de mortalidad a nivel mundial se ha incrementado en un 45,6% de 1990 a 2013. Los rasgos fisiopatológicos de la enfermedad incluyen el daño progresivo del hígado y la fibrosis, que provocan hipertensión portal y sus consecuencias: ascitis, peritonitis bacteriana espontánea, encefalopatía hepática, várices hemorrágicas, síndrome hepatorrenal y carcinoma hepatocelular. En este artículo se hace una revisión de los tratamientos prácticos de pacientes con cirrosis, con un enfoque en descubrimientos recientes. Las recomendaciones que se proponen están basadas en resultados de estudios clínicos, siempre que hayan estado disponibles; y en la práctica clínica actual, en aquellos casos en que no se hayan realizado estudios controlados. Alcohol, cirrosis y predisposición genética.
Fuente: Rev Col Gastroenterol vol.31 no.1 Bogotá Jan./Mar. 2016.
Autores: Mónica Marcela Gaviria C y cols.

La cirrosis hepática es la tercera causa de muerte alrededor del mundo que es atribuible al consumo de alcohol. Más del 80% de los consumidores crónicos de alcohol desarrollan esteatosis y entre el 20% al 40% presentan otras complicaciones como fibrosis, hepatitis alcohólica y cirrosis; sin embargo, no todos los individuos con consumo crónico de alcohol desarrollan cirrosis, en parte debido al componente genético de cada individuo. El grado de actividad de las enzimas que metabolizan el alcohol está influenciado por polimorfismos presentes en los genes que codifican para estas enzimas, y corresponde a uno de los factores determinantes para el desarrollo de una hepatopatía terminal en respuesta al consumo de alcohol. Entre las enzimas implicadas en el metabolismo del alcohol están la alcohol deshidrogenasa (ADH), el citocromo P450 2E1 (CYP2E1) y la acetaldehído deshidrogenasa (ALDH), de las cuales se ha reportado que la mayor actividad de ADH y CYP2E1 y la menor actividad de ALDH pueden conferir riesgo en algunas poblaciones por la acumulación de acetaldehído, el cual es tóxico para el organismo. Estos elementos son revisados de manera actualizada en el presente artículo. Investigadores del IRB Barcelona dan con una nueva explicación de la angiogénesis patólogica, causante de las hemorragias digestivas.

La angiogénesis es la formación de vasos sanguíneos a partir de vasos preexistentes. Puede ser normal (necesaria para el desarrollo embrionario) o patológica. De este último caso resulta una de las principales complicaciones en los pacientes con cirrosis y un factor clave en la evolución y empeoramiento de la enfermedad. Ahora, un estudio del IRB Barcelona y cuyos resultados se publican en la revista Gut demuestra que el crecimiento anormal de nuevos vasos sanguíneos en la cirrosis no sólo depende de la angiogénesis patológica mediada por el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), sino también de un proceso en el que están involucradas células madre progenitoras, proceso conocido como vasculogénesis. Estas células madre, que se encuentran en las diferentes capas que forman los vasos sanguíneos, se activan en la cirrosis, proliferan y forman vasos nuevos. Continue Reading »

Autores: Holguín Cardona A y cols. Fuente: Rev Col Gastroenterol. 2015; 30 (3).
La peritonitis bacteriana espontánea (PBE) es una de las principales complicaciones de los pacientes cirróticos con ascitis y tiene gran importancia por las altas tasas de mortalidad y de recurrencia que presenta y que pueden mejorar considerablemente si se tiene un diagnóstico oportuno y se brinda el tratamiento óptimo. Es de tener en cuenta que, incluso en pacientes asintomáticos, se ha documentado una alta prevalencia de PBE. La profilaxis primaria y secundaria se constituye como una medida de gran relevancia al mejorar la sobrevida y disminuir las tasas de incidencia o recurrencia; sin embargo, deben ser aplicadas con mucha rigurosidad y con un buen seguimiento de los pacientes que van a ser sometidos a las mismas con el fin de prevenir la aparición de resistencia antibiótica. Los pacientes con cirrosis hepática son susceptibles a presentar un deterioro de la función renal que puede ser de naturaleza funcional y/o estructural. La insuficiencia renal aguda (IRA) prerrenal representa la forma más frecuente en el 68% de los casos, e incluye un tipo especial de insuficiencia renal funcional conocida como síndrome hepatorrenal (SHR).Estos elementos son revisados e el artículo Patogenia, diagnóstico y tratamiento de la disfunción renal en cirrosis, que ha sido publicado en la Revista Colombiana de Gastroenterología (Rev Col Gastroenterol vol.30 no.2 Bogotá abr./jun. 2015), por el Dr. Rolando José Ortega Quiroz y sus colaboradores. Excelente material para apropiarse de elementos conceptuales y actualizarse en el manejo de esta complicación.

Autor: Roberto de Franchis.
Fuente: Journal of Hepatology. 2015 (manuscrito aceptado). A través del enlace con ClinicalKey, es posible acceder al manuscrito aceptado del artículo que contiene las recomendaciones del consenso de Baveno VI para el diagnóstico y tratamiento de la hipertensión portal. El evento tuvo como tema central la estratificación e individualización de la atención al paciente con hipertensión portal e incluyó discusiones acerca del uso de métodos invasivos y no invasivos para el pesquisaje y la progresión de las várices esofágicas, el impacto de la etiología de la cirrosis, la prevención primaria de la descompensación, la hemorragia digestiva por várices y gastropatía y las enfermedades vasculares en el paciente cirrótico.

Un hígado saludable es una parte esencial de la salud y bienestar general de un perro. El hígado descompone las toxinas en el cuerpo y quita los elementos desechables, así como también ayuda en la coagulación de la sangre. También es una parte importante del proceso digestivo ya que descompone las grasas y almacena vitaminas. Los signos de problemas hepáticos en los perros incluyen debilidad, letargo e ictericia (se ve color amarillento en los ojos). Un veterinario puede ordenar exámenes físicos y análisis de sangre para ver si tu perro tiene problemas hepáticos y existen varios tipos de medicina que puede recetar. La nutrición correcta y los suplementos dietarios también son una parte importante para lidiar con los problemas hepáticos. La hepatoxicidad es una afección causada por la cantidad excesiva de toxinas en el cuerpo del perro. A veces puede ser resultado de causas medioambientales, como agua contaminada. Según la Dog Health Guide, el primer método de tratamiento generalmente implica limpiar el colon e inducir el vómito. Un veterinario también puede prescribir remedios con hierbas y antioxidantes, como N-acetilcisteína, silibinina y vitamina E.

La hepatitis, que puede ocurrir en perros, está clasificada entre las enfermedades necroinflamatorias. El tratamiento incluye el uso de drogas esteroides e inmunomoduladoras, que afectan y cambian el sistema inmunológico del perro. Las medicaciones antifibróticas, que afectan el tejido corporal, también se pueden recetar así como también los antioxidantes. La hepatopatía vacuolar es una afección en la cual las células hepáticas quedan "hinchadas" debido al exceso de almacenamiento de glucosa. Está asociada con la constante liberación de glóbulos blancos o "citoquinas". La hepatopatía vacuolar a menudo está relacionada con complicaciones de enfermedad dental, infecciones en la piel y enfermedad de Cushing, un problema de la glándula pituitaria. El Lysodreno es un tratamiento conveniente y barato, aunque pueden aparecer efectos secundarios como vómitos, diarrea, pérdida de apetito y letargo. Aunque el uso de esta medicación implica frecuentes análisis de sangre, a menudo es exitosa para tratar esta enfermedad. Generalmente, el perro vuelve a estar saludable después de algunos meses.

Esta afección es causada cuando la sangre de las venas se mezcla con la sangre arterial en el hígado. A menudo no tiene síntomas visibles, aunque un perro puede mostrar síntomas como convulsiones. El pronóstico para este perro generalmente es bueno, y la afección se puede tratar con dietas bajas en proteínas y los antibióticos Neomicina y Metronidazol. Uno de los remedios "naturales" más comúnmente recomendados para los problemas hepáticos en perros (especialmente con hepatitis) es el extracto de cardo mariano y de diente de león. El extracto de cardo mariano, en particular, es un poderoso antioxidante. Otros remedios incluyen bardana, que limpia la sangre; el natrium sulfato, que es una "sal bioquímica" que purifica el hígado; y la metionina, que lo desintoxica. Una dieta correcta también es importante para la salud del hígado de un perro. Holistic Pet Info recomienda comidas pequeñas e infrecuentes que sean bajas en grasa pero altas en "granos digeribles". Varios expertos también recomiendan vitaminas como B12, que ayudan al cuerpo a digerir y absorber el alimento.

Respuestas a las preguntas más comunes sobre la artritis. Encuentre cobertura médica.

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La artritis reumatoide (AR) es una forma común de artritis que causa inflamación en el revestimiento de las articulaciones, causando calor, reducción en el rango de movimiento, hinchazón y dolor en la articulación. La AR tiende a persistir durante muchos años, suele afectar diferentes articulaciones del cuerpo y puede causar daños en cartílagos, huesos, tendones y ligamentos de las articulaciones. ¿EN QUÉ SE DIFERENCIA LA AR DE OTRAS FORMAS DE ARTRITIS?

Una manera de distinguir la AR de otros tipos de artritis es por el patrón de las articulaciones afectadas. Por ejemplo, la AR afecta la muñeca y muchas de las articulaciones de la mano pero, por lo general, no afecta las articulaciones que están más próximas a las uñas. Por el contrario, la osteoartritis, un tipo de artritis más común, afecta más a menudo a las articulaciones más próximas a las uñas que otras áreas de la mano. Otras articulaciones que pueden verse afectadas por la AR incluyen:

La espina dorsal no suele ser afectada directamente por la AR, a excepción del cuello. Otra característica esencial de la AR es que las articulaciones en ambos lados del cuerpo tienden a verse afectadas. Es decir, si los nudillos de la mano derecha están inflamados, es probable que algunos nudillos de la mano izquierda también lo estén. El patrón general de las articulaciones afectadas, junto con ciertos resultados en pruebas de laboratorio o rayos X, hacen posible que un médico pueda distinguir la AR de otras afecciones.

Todavía no se sabe la causa de la AR; sin embargo, el sistema inmunológico del cuerpo desempeña un papel importante en la inflamación y en el daño que la AR ocasiona en las articulaciones. El sistema inmunológico es la defensa del cuerpo contra bacterias, virus y otras células extrañas. En la AR, el sistema inmunológico ataca a las propias articulaciones y pudiera afectar a otros órganos del cuerpo.En la AR, las células del sistema inmunológico invaden los tejidos de las articulaciones y provocan inflamación. Estas células en el tejido y en el líquido de la articulación producen muchas sustancias, entre las que se incluyen enzimas, anticuerpos y citosinas, que atacan la articulación y pueden dañarla. El papel de los genes

Los genes desempeñan un papel importante en el desarrollo de la AR. Los genes que están asociados con la AR son más frecuentes en la población anglosajona. Sin embargo, no todas estas personas llegarán a desarrollar AR. Se cree que estos genes generan, en algunas personas, una susceptibilidad o tendencia a incrementar el riesgo de desarrollar AR. Aún se desconoce la razón por la cual algunas personas que poseen estos genes presentan mayor riesgo de desarrollar AR y otras no.

Los síntomas de la AR varían de una persona a otra y en casi todas las personas también varían de un día para el otro, aunque siempre existe un cierto grado de artritis. En algunas personas, la enfermedad puede ser leve, con períodos de actividad (en los que la inflamación de las articulaciones empeora) conocidos como períodos de agudización. En otras, la enfermedad permanece activa continuamente y empeora, o progresa con el paso del tiempo. Articulaciones que se pueden ver afectadas por la artritis reumatoide:

Si tiene AR, es probable que sienta los siguientes síntomas en algunas articulaciones: • dificultad en la movilidad

Estas señales físicas de la artritis se deben a la inflamación del revestimiento, o sinovio, de las articulaciones. Si esta inflamación persiste o no responde bien al tratamiento, puede causar ladestrucción de cartílago, hueso, tendones y ligamentos adyacentes, conduciendo así, a las deformidades de las coyunturas. La artritis reumatoide puede hacerle sentir completamente enfermo, particularmente durante los períodos de agudización y usted podría:

• presentar fiebre de temperatura baja (febril) • volverse anémico (tener un número de glóbulos rojos más bajo de lo normal); y

• desarrollar nódulos reumatoides (bultos de tejido que se forman bajo la piel) La artritis reumatoide puede afectar diferentes partes de una articulación, como:

A menudo los nódulos reumatoides se forman sobre áreas óseas expuestas a presión. Éstos frecuentemente se encuentran alrededor del codo, y también en otras partes del cuerpo, como los dedos, sobre la espina dorsal o en los pies. En ocasiones, las personas con AR presentan inflamación de:

• los revestimientos que rodean al corazón (pericarditis) y a los pulmones (pleuritis). • las glándulas lacrimógenas y salivares (síndrome de sica / resequedad o síndrome de Sjögren)

• los vasos sanguíneos (vasculitis) Historial clínico y examen físico

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Agentes que pueden producir enfermedades coronarias: Alcohol complejo que forma parte de todas las grasas y aceites animales. Se puede activar para formar la vitamina D. El colesterol pertenece a un grupo de compuestos conocidos como esteroides, y está relacionado con las hormonas sexuales producidas en las gónadas y las hormonas de la corteza suprarrenal.

Existe una estrecha relación entre los niveles de colesterol de la sangre, los niveles de otras grasas o lípidos y el desarrollo de la aterosclerosis. En esta enfermedad, las placas que contienen colesterol se depositan en las paredes de las arterias, en especial las de pequeño y mediano tamaño, reduciendo su diámetro interior y el flujo de sangre. La coagulación sanguínea, como la que puede darse en las arterias coronarias que produce un ataque al corazón, se desarrolla en lugares donde las paredes arteriales se han endurecido por el efecto de estas placas. Aunque muchos alimentos, sobre todos los lácteos y grasa de la carne, contienen colesterol, el cuerpo también lo sintetiza a partir de sustancias libres de colesterol. No obstante, las investigaciones indican que una dieta rica en colesterol genera en la sangre niveles anormalmente altos de colesterol, así como de grasas y lípidos relacionados con él. Las pruebas demuestran de una manera contundente que las personas con dichos niveles son más propensas a padecer aterosclerosis e infartos que las personas con niveles bajos. También resulta significativo el hecho de que los científicos hayan identificado dos tipos de proteínas que transportan el colesterol en la sangre, llamadas lipoproteínas de alta y de baja densidad. Se cree que la proteína de baja densidad favorece la aterosclerosis, mientras que el componente de alta densidad puede retrasarla. Los altos niveles de lipoproteínas de alta densidad en el plasma aumentan también el riesgo de infarto y enfermedades del corazón.

Las personas que por herencia tienen niveles de colesterol anormalmente altos especialmente colesterol de baja densidad, pueden reducir el riesgo de infarto disminuyendo el colesterol en la sangre. Esto se consigue con una dieta baja en colesterol y grasas saturadas, haciendo suficiente ejercicio y utilizando cierto tipo de fármacos. Actualmente existen varios tipos de fármacos que inhiben la síntesis de colesterol. Numerosos estudios médicos han vinculado el consumo de tabaco con el cáncer de pulmón, las afecciones vasculares del corazón, el enfisema y otras enfermedades; todo ello ha llevado a muchos países a financiar intensas campañas orientadas a restringir el uso y la venta de tabaco. En general, el consumo ha disminuido en occidente, aunque ha aumentado entre ciertos grupos sociales, como las mujeres de los países del sur de Europa. Un reglamento del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio) autoriza a los países signatarios a "considerar la salud humana más importante que la liberalización del comercio", pero el comercio internacional de tabaco sigue creciendo a buen ritmo. En los países en desarrollo, el consumo aumenta a razón del 2% anual.

Enfermedad crónica y habitualmente progresiva producida por la ingestión excesiva de alcohol etílico, bien en forma de bebidas alcohólicas o como constituyente de otras sustancias. La OMS define el alcoholismo como la ingestión diaria de alcohol superior a 50 gramos en la mujer y 70 gramos en el hombre (una copa de licor o un combinado tiene aproximadamente 40 gramos de alcohol, un cuarto de litro de vino 30 gramos y un cuarto de litro de cerveza 15 gramos). El alcoholismo parece ser producido por la combinación de diversos factores fisiológicos, psicológicos y genéticos. Se caracteriza por una dependencia emocional y a veces orgánica del alcohol, y produce un daño cerebral progresivo y finalmente la muerte. El alcoholismo afecta más a los varones adultos, pero está aumentando su incidencia entre las mujeres y los jóvenes. El consumo y los problemas derivados del alcohol están aumentando en todo Occidente desde 1980, incluyendo Estados Unidos, la Unión Europea y la Europa oriental, así como en los países en vías de desarrollo.

El alcoholismo, a diferencia del simple consumo excesivo o irresponsable de alcohol, ha sido considerado en el pasado un síntoma de estrés social o psicológico, o un comportamiento aprendido e inadaptado. El alcoholismo ha pasado a ser definido recientemente, y quizá de forma más acertada, como una enfermedad compleja en sí, con todas sus consecuencias. Se desarrolla a lo largo de años. Los primeros síntomas, muy sutiles, incluyen la preocupación por la disponibilidad de alcohol, lo que influye poderosamente en la elección por parte del enfermo de sus amistades o actividades. El alcohol se está considerando cada vez más como una droga que modifica el estado de ánimo, y menos como una parte de la alimentación, una costumbre social o un rito religioso. Al principio el alcohólico puede aparentar una alta tolerancia al alcohol, consumiendo más y mostrando menos efectos nocivos que la población normal. Más adelante, sin embargo, el alcohol empieza a cobrar cada vez mayor importancia, en las relaciones personales, el trabajo, la reputación, e incluso la salud física. El paciente pierde el control sobre el alcohol y es incapaz de evitarlo o moderar su consumo. Puede llegar a producirse dependencia orgánica (física), lo cual obliga a beber continuamente para evitar el síndrome de abstinencia.

El alcohol produce sobre el organismo un efecto tóxico directo y un efecto sedante; además, la ingestión excesiva de alcohol durante periodos prolongados conduce a carencias en la nutrición y en otras necesidades orgánicas, lo cual complica la situación. Los casos avanzados requieren hospitalización. Los efectos sobre los principales sistemas del organismo son acumulativos e incluyen un amplio rango de alteraciones en el aparato digestivo, entre las que destacan las úlceras de estómago y de duodeno, la pancreatitis crónica y la cirrosis hepática, así como lesiones irreversibles en los sistemas nerviosos central y periférico. Pueden llegar a producirse desmayos, alucinaciones e intensos temblores, síntomas del síndrome de abstinencia alcohólica más grave, y el delirium tremens, que puede ser mortal a pesar del tratamiento adecuado; esto último contrasta con los síndromes de abstinencia de los opiáceos como la heroína, que aunque muy aparatosos rara vez son fatales. Se ha demostrado en fechas recientes que la ingestión de alcohol durante la gestación, incluso en cantidades moderadas, puede producir daños graves en el feto, especialmente retraso en el desarrollo físico y mental; la forma más grave de este retraso, poco frecuente, se llama síndrome de alcoholismo fetal.

El tratamiento primario comienza con el reconocimiento del alcoholismo como un problema que necesita atención específica, en vez de considerarlo secundario a otro problema subyacente como se hacía antaño. Se están desarrollando rápidamente residencias especializadas para su tratamiento y unidades específicas en los hospitales generales y psiquiátricos. A medida que la sociedad se conciencia de la verdadera naturaleza del alcoholismo, disminuye su consideración como estigma social, los enfermos y sus familias lo ocultan menos y el diagnóstico no se retrasa tanto. Los tratamientos más precoces y mejores están produciendo unas altas y esperanzadoras tasas de recuperación. Además de resolver las complicaciones orgánicas y los cuadros de abstinencia, el tratamiento pasa por los consejos y entrevistas individualizados y por las técnicas de terapia de grupo encaminadas a conseguir una abstinencia no forzada de alcohol y otras drogas. La abstinencia es el objetivo deseado, a pesar de que algunas opiniones muy discutidas manifiestan que es posible volver a beber con moderación en sociedad sin peligro. La adicción a otras drogas, sobre todo tranquilizantes y sedantes, es muy peligrosa para los alcohólicos. El Antabús, fármaco que produce intolerancia grave al alcohol, se utiliza a veces como adyuvante. Alcohólicos Anónimos, grupo de apoyo para enfermos sometidos a otros tratamientos, puede servir a veces para la recuperación sin necesidad de recurrir al tratamiento psiquiátrico formal.

A pesar de los resultados esperanzadores del tratamiento actual, se estima en más de 100.000 el número de muertos anuales sólo en Estados Unidos a causa del alcohol. En la Federación Rusa un 12 por 100.000 de la población ingresa anualmente en los hospitales para ser tratados de intoxicaciones etílicas agudas. El Plan Europeo de Acción contra el Alcohol de la OMS pretende reducir en un 25% el consumo de alcohol entre 1980 y el año 2000, prestando especial atención a la Europa oriental. En los últimos años, España ha pasado a ocupar el segundo lugar en el mundo en tasa de alcoholismo. En México, y según las últimas encuestas, el porcentaje de hombres dependientes del alcohol es de 12,5%, mientras que el de las mujeres es

de 0.6%. El grupo de edad que manifestó una incidencia más alta fue de 18 a 29 años. (Encuesta Nacional de Adicciones, 1988). Trabajo sobre el corazón Página:21 de 22

Enfermedad de Chagas (tripanosomiasis)

  • Enfermedad parasitaria (Trypanosoma Cruzi) transmitida por la picadura de vinchuca, en general durante el descanso nocturno de la victima.
  • Muy presente en las ciudades de Cochabamba y Sucre, las vinchucas colonizan las construcciones precarias de tierra y paja.
  • Zonas rurales de regiones tropicales y subtropicales.
  • El dengue se manifiesta por una fuerte fiebre, dolor de cabeza y dolores musculares.
  • Ninguna vacuna ni tratamiento especifico esta disponible por le momento.

    Muchas personas suelen ser propensas a buscar por internet todas las cosas que les ocurren en la vida diaria, esto incluye que cuando algo les duele, empiezan sin consultar médicos a buscar sus síntomas por la web y revisar qué posibles padecimientos pueden tener.

    Si eres alguien que hace esto de vez en cuando, seguramente ya varias veces te has llevado grandes sustos, porque lees que el hígado puede estar implicado en muchas enfermedades y no sabes ni donde está el hígado, así que a la vez que te preocupas, te preguntas eso. Tranquilo, primero aconsejarte que busques a un profesional de la salud antes de causarte enfermedades sicosomáticas (creadas por tu mente y que no tienes en realidad) y segundo, pues te ayudaremos, para que sepas donde está el hígado y cuándo debes descartar que está involucrado en tus padecimientos.

    Para ser totalmente exactos y sin recurrir a términos médicos, te podemos explicar que la ubicación del hígado en el cuerpo está exactamente detrás de tus costillas del lado derecho; la caja que se forma con todas tus costillas unidas, se llama caja torácica y es la que protege tu corazón y entre otras cosas, tu hígado. Por lo tanto ahora ya sabes de que lado está el hígado. Hacia el lado derecho. El hígado es de un tamaño relativamente grande, así que abarca desde la parte derecha de tu caja torácica, hasta poco después del medio, llegando a la parte izquierda de la misma pero por el centro; es el único lugar en el cual no está bien protegido.

    Pero entonces te das cuenta de que pocas veces has tenido dolores ahí, bajo tus costillas a la derecha, pues entonces significa sin duda alguna que debes dejar de preocuparte por las posibilidades de que tengas problemas con tu hígado. Por supuesto, si la cuestión es grave, sea o no en ese lugar el dolor, no dudes en acudir a los profesionales que tantos años estudiaron para poder tener una respuesta a las enfermedades. Hay exámenes específicos que pueden ayudar a saber si las funciones de todos tus órganos están en orden.

    Como ya se sabe el hígado es un órgano que tiene una de las funciones más importantes en nuestro organismo, es de vital importancia cuidarlo y mantenerlo saludable. El dolor de hígado puede suceder debido a muchas causas, la gran mayoría de ellas son muy graves y potencialmente letales, si no se hace el diagnostico adecuado y se administra a tiempo el tratamiento. Cuando el hígado está enfermo, por alguna enfermedad que afecta de carácter directo al hígado o indirecto por el consumo excesivo de sustancias dañinas para el hígado, como son los medicamentos y el alcohol. Se puede sentir un malestar en el área del abdomen donde está ubicado el hígado.

    En muchos casos el dolor de hígado puede ser complicado diagnosticarlo con otros dolores en el abdomen, debido a su cercanía con otros órganos y que además causa un dolor similar. El dolor en el hígado generalmente suele ser constante. Entre las causas de dolor de hígado tenemos las siguientes: Es la causa más frecuente de dolor de hígado, se trata de una inflamación del hígado producto de una infección viral. Además de dolor abdominal, se presenta un color amarillento en la piel y ojos, nauseas, vómitos y malestar general.

    El hígado graso también llamado esteatosis, es la acumulación de ácidos grasos en las células del hígado. No todas las personas presentan síntomas. Y para curar esta enfermedad, debemos consumir alimentos saludables como verduras, frutas y vegetales.

    • Cirrosis Hepática

    Es el resultado de un daño persistente al hígado, causado por una enfermedad prolongada como Hepatitis o Hígado Graso, pero también por una mala alimentación o consumo de alcohol.

    • Aumento de tamaño del Hígado

    El aumento de tamaño del hígado, tiene causas muy diversas. En la actualidad, la má frecuente está relacionadas al acumulo de grasa en el higado (hígado graso o estetosis) que es ocasionado por sobrepeso, diabetes, ingestión descomunal de bebidas alcohólicas, elevación del colesterol en la sangre, bien sea por herencia o malos hábitos alimenticios.

    • Quistes Hepáticos.

    Son bolsitas llenas de líquido en el hígado, que no representan un riesgo a tu salud, pero suelen ser muy dolorosas. El médico te recomendara un tratamiento para que disminuya de tamaño.

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    Si detener el consumo de alcohol es difícil, el médico puede recomendar un programa de tratamiento para la adicción al alcohol. Pérdida de peso

    Las personas con cirrosis causada por la enfermedad de hígado graso no alcohólica pueden ser más saludables si pierden peso y controlan sus niveles de azúcar en la sangre. Es importante mantener una ingesta adecuada de proteínas al intentar bajar de peso en el entorno de la cirrosis.

    Los medicamentos para controlar la hepatitis Los medicamentos pueden limitar aún más el daño a las células hepáticas causadas por la hepatitis B o C a través de un tratamiento específico de estos virus.

    Los medicamentos para controlar otras causas y síntomas de la cirrosis Los medicamentos pueden retardar la progresión de ciertos tipos de cirrosis hepática.

    Por ejemplo, para las personas con cirrosis biliar primaria (ahora conocida como colangitis biliar primaria) que se diagnostica a tiempo, la medicación puede retrasar significativamente la progresión a cirrosis. Otros medicamentos pueden aliviar ciertos síntomas, como picazón, fatiga y dolor.

    Suplementos alimenticios pueden ser prescritos para contrarrestar la malnutrición asociada a la cirrosis y para evitar cualquier debilidad en los huesos (osteoporosis). Su médico trabajará para tratar las complicaciones de la cirrosis, incluyendo:

    El exceso de líquido en su cuerpo Una dieta baja en sodio y medicamentos para prevenir la acumulación de líquido en el cuerpo puede ayudar controlar la ascitis y la hinchazón.

    La acumulación de líquido más grave puede requerir procedimientos para drenar los fluidos u otras intervenciones para aliviar la presión. A veces, un pequeño tubo se coloca en la vena porta del hígado para reducir la presión sanguínea en el hígado y reducir la acumulación de líquido.

    Hipertensión de la vena porta Ciertos medicamentos para la presión arterial pueden controlar el aumento de la presión en las vena porta del hígado (hipertensión portal) y prevenir la hemorragia grave.

    Su médico le realizará una endoscopia superior a intervalos regulares para buscar venas dilatadas en el esófago o el estómago (várices) que pueden sangrar. Si desarrolla várices, es probable que necesite medicamentos para reducir el riesgo de sangrado.

    Si no es capaz de tolerar la medicación y tienen indicios de que las várices están sangrando o que son propensas a sangrar, es posible que necesite un procedimiento para detener el sangrado o reducir el riesgo de sangrado posterior. Infecciones

    Puede recibir antibióticos u otros tratamientos para las infecciones. Su médico también es probable que recomiende la vacunación de la gripe, neumonía y hepatitis.

    Aumento del riesgo de cáncer de hígado Su médico le recomendará análisis de sangre y pruebas de ultrasonido cada seis meses para buscar signos de cáncer de hígado.

    Encefalopatía hepática Se le puede recetar medicamentos para ayudar a prevenir la acumulación de toxinas en la sangre debido al mal funcionamiento del hígado.

    El trasplante de hígado En casos avanzados de cirrosis, cuando el hígado deja de funcionar, un trasplante de hígado puede ser la única opción de tratamiento.

    La gente en general tiene que considerar esta opción cuando se desarrollan los síntomas de la cirrosis, como la ictericia (coloración amarilla en la piel), retención de líquidos significativa (ascitis), várices, encefalopatía hepática, disfunción renal, cáncer o sangrado. Un trasplante de hígado reemplaza su hígado con un hígado sano de un donante fallecido o con parte de un hígado de un donante vivo.

    La cirrosis es la razón más común para un trasplante de hígado. Los candidatos para trasplante de hígado se someten a pruebas exhaustivas para determinar si son lo suficientemente sanos como para tener un buen resultado después de la cirugía.

    Además, los centros de trasplante suelen requerir un periodo de abstinencia de alcohol para las personas con enfermedad hepática relacionada con el alcohol antes de que puedan recibir trasplantes. Las semillas negras de la papaya se han encontrado beneficiosas en el tratamiento de la cirrosis del hígado, causada por el alcoholismo y la desnutrición. Una cuchara de sopa de jugo obtenida moliendo las semillas, mezcladas con diez gotas del jugo de lima fresco, se debe dar una vez o dos veces al día por alrededor de un mes como medicina para esta enfermedad.

    La hierba de Training Eclipta, conocida en botánica como eclipta alba, ha probado inestimable en la cirrosis del hígado. El jugo de todas las partes de esta planta se debe tomar en las dosis de una cucharilla, mezcladas con una cucharilla de More…miel, diarios tres veces. Picrorhiza, botánico conocido como kurroa del picrorhiza, es una droga de la opción en el ayurveda para la cirrosis del hígado entre adultos. La raíz de la hierba se da en forma pulverizada. Una cuchara sopera del polvo, mezclada con una cantidad igual de miel, se debe administrar tres veces al día. En caso de que de acompañar el estreñimiento, la dosis se deba aumentar al doble y se deba dar con una taza del agua caliente, tres a cuatro veces al día. Estimula el hígado para producir más bilis, la excreción de la cual alivia la congestión del hígado y de los tejidos finos.

    El jugo de zanahorias, conjuntamente con el jugo de la espinaca, se ha encontrado beneficioso en el tratamiento de la cirrosis del hígado. El jugo de espinaca -200 ml, debe ser mezclado con 300 ml de jugo de la zanahoria para preparar 500 ml o medio litro de jugos combinados. Alternativamente, 300 ml de jugo de la zanahoria, combinados con 100 ml por cada uno de jugos del pepino y de la remolacha se pueden utilizar con eficacia. Dietarios para la cirrosis del hígado

    El paciente debe abstener del alcohol en cualquier forma. Él debe experimentar un programa inicial del hígado-limpieza yendo a un ayuno de jugo rápidamente por siete días. Los jugos recientemente extraídos de remolachas rojas, del limón, de la papaya, y de las uvas se pueden tomar durante este período. Después de la dieta de la fruta y de la leche, el paciente debe emprender una dieta bien-equilibrada, que consisten en, semillas, granos, vegetales, y frutas con énfasis sobre los alimentos crudos, orgánico-crecidos. Las verduras tales como remolachas, calabazas, calabaza amarga, berenjena, tomates, zanahorias, rábanos, y papaya son especialmente útiles en esta condición.

    Todas las grasas y aceites se deben excluir de la dieta por varias semanas. El paciente debe evitar los alimentos todo refinados, procesados, y conservados; especias y condimentos; té y café fuertes; alimentos fritos; todas las preparaciones cocinaron en ghee, aceite, o mantequilla; todas las carnes; y todos los añadidos químicos en alimento. El uso de la sal debe ser restricto. El otro tratamiento de la cirrosis del hígado

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    Cuando existe cirrosis se generan problemas de diversa índole (Figura 3), que a su vez dan origen a situaciones que requieren atención médica especializada. Uno de los principales problemas es que se bloquea el normal flujo de sangre a través del órgano, generando una situación de alza en la presión sanguínea sectorizada, en las venas del abdomen. Esto se denomina HIPERTENSIÓN PORTAL. Ello puede llevar por una parte a la acumulación de líquido en el abdomen, (lo que se conoce como ASCITIS, y por otra parte a la dilatación de las venas ubicadas en el interior del abdomen. El aumento de la presión en dichas venas condiciona la aparición de venas dilatadas en el esófago (VÁRICES ESOFÁGICAS) o estómago (VÁRICES GASTRICAS). La cirrosis también lleva a la pérdida progresiva de las múltiples tareas que el hígado realiza, como son la formación de proteínas, tanto estructurales como de defensa; la regulación de los niveles sanguíneos de variadas moléculas como por ejemplo la glucosa, insulina, hormonas sexuales, colesterol o triglicéridos; la formación de la bilis para la digestión de alimentos; la depuración de bacterias o toxinas, como fármacos o el alcohol; además del rol de almacenamiento de nutrientes, minerales y vitaminas. Esta situación se hace evidente sólo cuando el daño del hígado es severo, apareciendo coloración amarilla de la piel o mucosas (ICTERICIA). También el paciente puede experimentar alteraciones de conciencia (perdida de memoria, pérdida de la orientación en el tiempo o el espacio, pérdida del equilibrio, temblores, o somnolencia) lo que se llama ENCEFALOPATÍA HEPÁTICA, la que se cree se debe a una suerte de "intoxicación del cerebro", muchas veces asociado a síntomas generales como pérdida de peso y/o debilidad.

    Finalmente, la cirrosis es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de CÁNCER DEL HÍGADO (llamado también HEPATOCARCINOMA). En nuestro país la gran mayoría de los cánceres del hígado se desarrollan en un hígado cirrótico (sobre el 85%). Los detalles más relevantes de las complicaciones de la Cirrosis son:

    1. La hemorragia digestiva alta por rotura de várices esófago gástricas, complicación grave que siempre tiene un riesgo elevado de morir directamente por ella o por complicaciones asociadas. Por ello requiere siempre de terapia precoz, con endoscopia y fármacos específicos, así como de ingreso en una unidad de cuidados intensivos. La mortalidad global por ella, esta entre el 15 y 30%, dependiendo de la experiencia del equipo médico, así como de lo avanzado que esté el daño hepático en el individuo. 2. La acumulación de líquido en el abdomen, conocida como Ascitis, suele tener una cuantía variable e instalarse lentamente en la mayoría de los casos. Su aparición es señal de una enfermedad hepática avanzada, con un pronóstico de vida pobre a 5 años plazo. La ingesta de sal excesiva así como algunos medicamentos, especialmente anti-inflamatorios suelen agravarla o desencadenarla. Su tratamiento es con reposo, dieta pobre en sal, y diuréticos.

    3. El deterioro neurológico conocido como encefalopatía hepática o coma hepático, caracterizado por un trastorno funcional y reversible del sistema nervioso. Se produce por la menor capacidad del hígado para eliminar toxinas con efecto sobre el cerebro; la más conocida es el amonio. Pueden desencadenarlo una multitud de situaciones clínicas, las mas importantes son la hemorragia digestiva, las infecciones, y la insuficiencia renal, también pueden hacerlo el estreñimiento, las trasgresiones alimentarias, las pérdidas de líquidos o sales (vómitos y/o diarrea), y el uso de sedantes o inductores del sueño. Los síntomas suelen ser muy variados desde leves alteraciones del lenguaje, del ánimo, de la motricidad fina o del equilibrio, hasta el coma, pasando el comportamiento francamente inadecuado, la desorientación, el lenguaje incoherente y la somnolencia. El tratamiento requiere de suspensión temporal de diuréticos y psicofármacos, acelerar el transito intestinal, a veces con enemas, mas una dieta baja en carnes, todo ello unido a fármacos específicos. Según la magnitud de cada caso se podrá tratar en forma ambulatoria u hospitalizada. ADVERTENCIA; LA DETECCIÓN DE UNA DE ESTAS COMPLICACIONES; ASCITIS, ENCEFALOPATÍA, HEMORRAGIA DIGESTIVA POR VÁRICES, O DE UN HEPATOCARCINOMA, CAMBIA Y ENSOMBRECE DRAMATICAMENTE EL PRONOSTICO DE VIDA DEL PACIENTE, POR LO QUE SIEMPRE DEBE EVALUARSE EN ÉL, LA FACTIBILIDAD DE EFECTUAR UN TRASPLANTE DE HÍGADO.

    LO QUE TODO ENFERMO DEL HIGADO DEBE SABER O NO PUEDE DESCONOCER Hay algunas complicaciones determinadas por el daño hepático que en si mismas tienen un alto riesgo de mortalidad, y que pueden ser prevenidas o tratadas a tiempo, mejorando mucho su pronóstico.

    Ellas son la hemorragia digestiva, las infecciones y el desarrollo de un cáncer hepático. HEMORRAGIA DIGESTIVA POR VARICES ESOFAGO GASTRICAS

    La principal causa de muerte en los cirróticos sigue siendo la hemorragia digestiva por varices esófago gástricas Esta complicación se debe a la rotura de las venas dilatadas del esófago o estómago, la que se manifiesta por vómito de sangre o de color café negruzco, o deposiciones negras y/o con restos de sangre. Esta complicación tiene una mortalidad alta especialmente, si no se actúa rápidamente. Siempre hay que hospitalizar y realizar estudio y tratamiento para detener el sangrado e impedir que nuevas complicaciones se agreguen.

    ¿Cómo prevenirla? Esta complicación puede prevenirse si se detectan a tiempo várices grandes o con señales de riesgo alto de rotura en su pared (manchas rojas). Ello se hace con un estudio endoscópico del esófago y estómago. Por ello todo paciente enfermo del hígado debe hacerse precozmente este estudio de endoscopia para evaluar la existencia o no de varices.

    De existir várices grandes o con signos de riesgo debe iniciarse un tratamiento que prevenga esta complicación, lo que se puede hacer o con un fármaco que hay que tomar diariamente, o con un procedimiento endoscopico de sellado de las várices (ligadura elástica). El término hígado graso se refiere a una enfermedad del hígado caracterizada por acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas (hepatocitos). El alcohol es una causa frecuente de hígado graso, y es un factor que siempre debe considerarse en un paciente con hígado graso. En este artículo nos referiremos a la esteatosis hepática no asociada al consumo de alcohol. La acumulación de grasa en los hepatocitos puede llevar a inflamación hepática, con la posibilidad de desarrollar fibrosis y finalmente terminar en el daño hepático crónico (o cirrosis).

    La obesidad y el sobrepeso son las causas más importantes de hígado graso. El hígado graso se conoce de varias formas:

    • Hígado graso: Término general. Cuando no es por alcohol es conocida como hígado graso no alcohólico, en inglés NAFLD (non-alcoholic fatty liver disease).
    • Esteatosis hepática: Acumulación de grasa en el hígado, sinónimo de hígado graso.
    • Esteatohepatitis no alcohólica: Cuando la acumulación de grasa en el hígado también es acompañada por un proceso inflamatorio. En inglés se conoce como NASH (non-alcoholic steatohepatitis).
    • Esteatohepatitis metabólica: También se ha propuesto llamar a esta enfermedad esteatohepatitis metabólica (metabolic steatohepatitis; MESH).

    Un paso crítico en el tratamiento del hígado graso es un cambio en los hábitos de alimentación, reduciendo las comidas calóricas y los excesos de grasa. La causa de la acumulación de grasa en el hígado no se conocen con certeza, pero hay algunos mecanismos que han demostrado ser muy importantes en el desarrollo de la enfermedad:

    • Resistencia a la insulina.
    • El estrés oxidativo.
    • Liberación de citokinas.

    El hallazgo de hígado graso es extremadamente frecuente. Esta enfermedad está asociada con los siguientes factores de riesgo:

    • Obesidad y sobrepeso.
    • Sedentarismo.
    • Diabetes.
    • Hipercolesterolemia.
    • Hipertrigiceridemia.

    Sin embargo, cada vez es más común encontrar personas con hígado graso sin estos factores de riesgo. No todas las personas con hígado graso desarrollan complicaciones o daño hepático crónico.

    En Chile, un estudio realizado por el Departamento de Gastroenterología de la Universidad Católica de Chile muestra que la prevalencia de hígado graso en la población general de Santiago es del 23%. El hígado graso es habitualmente asintomático, y se descubre sólo después de una ecografía (o ultrasonido) abdominal que muestra el hígado con aumento de ecogenicidad (“brillante”). La otra manera de llegar al diagnóstico es a través del hallazgo de aminotransferasas (transaminasas) elevadas en un análisis de sangre rutinario o por cualquier otra razón. Algunas personas se quejan de dolor leve a moderado abdominal en el hipocondrio derecho (la zona donde se encuentra el hígado). Sólo un pequeño porcentaje de los pacientes desarrollan síntomas de insuficiencia hepática con elevación de bilirrubina o síntomas como ascitis o encefalopatía hepática.

    Una parte fundamental del tratamiento consiste en un cambio de hábitos alimenticios, dejando comidas calóricas y exceso de grasas El diagnóstico de hígado graso se basa en los hallazgos de la biopsia hepática. Esta muestra acumulación de grasa en los hepatocitos, y también puede haber diversos grados de inflamación y fibrosis.

    Aunque la biopsia hepática es el único examen que certifica el diagnóstico y es un procedimiento de bajo riesgo, no todas las personas con sospecha de hígado graso son sometidas a este procedimiento. Es común hacer el diagnóstico presuntivo de hígado graso en alguien con imágenes sugerentes (ecografía, tomografía computada o resonancia magnética). La biopsia hepática es, sin embargo, la única prueba que distingue entre “esteatosis simple” (acumulación de grasa) y “esteatohepatitis “(grasa asociada a inflamación y fibrosis). Algunas personas con hígado graso tienen adicionalmente elevación de las transaminasas o aminotransferasas en la sangre (SGOT y SGPT, también conocidas como ALT y AST). En estos casos es importante descartar otras causas de inflamación hepática, como la infección por virus de hepatitis B y hepatitis C, la hemocromatosis y la hepatitis autoinmune, entre otros.

    La mayoría de las personas con hígado graso no desarrollará una enfermedad con consecuencias graves. Aproximadamente el 20% de los sujetos puede tener algún grado de fibrosis hepática en la biopsia, que puede progresar a etapas más avanzadas de la enfermedad, como cirrosis y cáncer hepático. El hígado graso es probablemente la causa más común de cirrosis criptogénica (cirrosis, sin causa aparente). El tratamiento del hígado graso consiste fundamentalmente en la normalización del peso y aumentar la actividad física. La obesidad y el sobrepeso, principales factores de riesgo son modificables mediante cambios en el estilo de vida. Otras recomendaciones incluyen evitar el alcohol y los medicamentos innecesarios.

    En los pacientes que se encuentran en etapas más avanzadas de la enfermedad (inflamación o fibrosis hepática importante), algunos medicamentos pueden ayudar, como antioxidantes (vitamina E) o agentes sensibilizadores a la insulina. El uso de pioglitazona, que ha demostrado beneficios normalizando las aminotransferasas y la histología hepática, sigue siendo algo controversial. 1. ¿Qué es el hígado graso? El hígado graso es una enfermedad en la que el hígado aumenta el contenido de grasas (triglicéridos y colesterol). Esto puede hacer que el hígado aumente de tamaño y tome una coloración amarillenta, llegando.

    Si Ud. tiene cirrosis o alguna enfermedad hepática, le interesarán estos consejos sobre la alimentación, dieta y nutrición. Las transaminasas o aminotransferasas son exámenes que indican inflamación hepática. Este examen está alterado casi por definición en todas las hepatitis.

    Las enfermedades hepáticas como la hepatitis y la cirrosis, podrían cambiar la manera en que el cuerpo utiliza los nutrientes de los alimentos. Es posible que algunas personas con enfermedades del hígado no obtengan suficientes nutrientes y pierdan peso. Una dieta para enfermedad del hígado proporciona la cantidad correcta de calorías, nutrientes y líquidos que usted necesita para controlar los síntomas de una enfermedad hepática. El dietista trabajará con usted para elaborar un plan alimenticio basado en el tipo de enfermedad hepática que usted tenga. Es muy importante consumir cada día una variedad de alimentos de todos los grupos alimenticios para permanecer en un peso saludable. Es posible que usted no sienta hambre o que se sienta lleno inmediatamente después de comer. Tome de 4 a 6 comidas pequeñas a lo largo del día para asegurarse de consumir suficientes calorías. Pregunte al dietista cuántas calorías y cuánto de lo siguiente usted debería consumir cada día:

    • Proteína: Es importante consumir la cantidad correcta de proteínas cuando se tiene una enfermedad en el hígado. Los siguientes alimentos son buenas fuentes de proteínas. La cantidad de proteínas (en gramos) están enseguida de cada alimento.
      • 3 onzas de carne, puerco, pavo, pollo o pescado (21 gramos)
      • 1 taza de leche o yogur (8 gramos)
      • 1 huevo grande (7 gramos)
      • 2 cucharadas de crema de cacahuate (7 gramos)
      • ½ taza de tofu (7 gramos)
      • ¼ de taza de requesón (7 gramos)
      • 1 onza de queso (7 gramos).
      • ½ taza de frijoles pinto, riñón o blanco cocidos (3 gramos).
    • Grasas: Algunas personas con enfermedad en el hígado tienen problemas para digerir y absorber la grasa. La grasa que no se digiere, es eliminada a través de las evacuaciones intestinales. Si usted tiene este problema de salud, es posible que necesite consumir menos grasas. Pida al médico o dietista mas información acerca de una dieta baja en grasas.
    • Carbohidratos: Los carbohidratos se encuentran en el pan, pasta, arroz, cereal, granos (arroz, avena) y vegetales con almidón (papas, elote, chícharos). La enfermedad del hígado podría provocar que los niveles de azúcar en la sangre se eleven o bajen demasiado en algunas personas. Es posible que usted necesite controlar la cantidad de carbohidratos que consume para ayudarlo a controlar los niveles de azúcar en la sangre.

    Pregunte al dietista si usted necesita limitar o evitar algunos alimentos. Esto dependerá del tipo de enfermedad hepática y otros problemas de salud que usted tenga.

    • Sodio: Es posible que usted necesite disminuir la cantidad de sodio en la dieta si su cuerpo está reteniendo líquidos. Cuando usted retiene líquidos, tendrá inflamación en el cuerpo. Pida mas información al médico acerca de una dieta baja en sodio. Algunos alimentos que contienen altas cantidades de sodio son:
      • Sal de mesa
      • Tocino, chorizo y carnes gourmet
      • Vegetales enlatados y jugo de vegetales
      • Comidas congeladas y bocadillos empaquetados, como papas fritas y pretzels
      • Salsa de soya, de barbacoa y teriyaki
      • Sopas
    • Líquidos: También es posible que necesite consumir menos líquido si tiene inflamación. Los líquidos incluyen el agua, leche, jugo, gaseosa y otras bebidas. Algunos alimentos contienen líquido, como las sopas. Los alimentos que son líquido a temperatura ambiente, como las gelatinas o paletas de hielo, también deben contarse como líquido. Pregunte al dietista cuánto líquido debería beber cada día.
    • Alcohol: Evite el alcohol porque podría empeorar la enfermedad del hígado. Hable con el médico si tiene preguntas acerca del alcohol en la dieta.

    El dietista podría pedirle que tome suplementos vitamínicos y minerales. Tome solo el suplemento que el médico le recomiende. Hable con el dietista acerca de otros cambios que necesita realizar en la dieta. La enfermedad hepática podría provocarle problemas de salud que usted puede controlar a través de cambios en la dieta.

    Si usted no sigue la dieta para enfermedad del hígado, los síntomas de la enfermedad hepática podrían empeorar. Es posible que usted desarrolle otros problemas de salud.

    • Gana o pierde mucho peso dentro de un corto periodo de tiempo.
    • Tiene preguntas o inquietudes acerca de la dieta para enfermedad del hígado.

    Always consult your healthcare provider to ensure the information displayed on this page applies to your personal circumstances. ¿Qué alimentos nos ayudan a proteger el hígado? Es el principal encargado de desintoxicarnos y expulsar toxinas filtrando la sangre. El buen funcionamiento del cuerpo pasa por la actividad del hígado. En Viviendosanos.com te contamos alimentos beneficiosos para el hígado.

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    DEPLETAR. Pérdida de proteínas y grasas corporales que constituyen los reservorios del organismo; generalmente es debido a una enfermedad. DENSIDAD CALÓRICA. Cantidad de energía en un mililitro de alimento.

    DESNUTRICIÓN. Disminución de las funciones de la Nutrición (ver). DESOBEN. Complemento alimenticio consistente en leche descremada, cocoa, harina de soya, aceite vegetal, almidón de maíz y vitaminas.

    DIETA. Conjunto de alimentos que se consumen cada día y que constituyen la unidad de alimentación. Para hacerla especifica debe agregársele el adjetivo correspondiente, por ejemplo: dieta vegetariana. DIETA ELEMENTAL. Alimentos predigeridos para ser administrados a personas con deficiencias en el sistema digestivo o con ayuno prolongado; contiene aminoácidos, ácidos grasos y azúcar.

    DIETA OLIGOMÉRICA. Régimen alimenticio modificado con valores fijos de nutrimento, de acuerdo a la patología contra la cual vaya a ser empleada. DIETA ORGANOLÉPTICA. Preparación de alimentos que deben reunir ciertas características como color, olor, sabor y temperatura, incluyendo la combinación de alimentos líquidos y secos, reuniendo cualidades para hacerla atractiva y facilitar su ingesta por el paciente.

    DIETA POLIMÉRICA. Régimen alimenticio que contiene diferentes nutrientes, incluyendo proteínas, lípidos e hidratos de carbono. E, VITAMINA. Tocoferol. Vitamina liposoluble que tiene una importante actividad antioxidante, lo cual se traduce en una disminución del envejecimiento, de los efectos tóxicos ambientales y del inicio de algunos desarrollos cancerosos. Sus principales fuentes son los aceites de maíz, soya, girasol y oliva, así como la leche, margarina, salmón, germen de trigo, verduras de hojas verdes y mayonesa. La dosis recomendada en el adulto VIH positivo es de 400 miligramos diarios.

    EGAPAC. Material de envoltura que es útil para guardar alimentos en el refrigerador, especialmente las carnes crudas, evitando de esta manera que su sangre contamine otros alimentos. ELECTROLITO. Sustancia que utiliza el organismo para regular líquidos y presiones intra y extra celulares; los electrolitos trabajan en pares, por ejemplo el potasio que está dentro de la célula debe equilibrarse con el sodio que está afuera de ella. Son electrolitos el sodio, potasio, magnesio y calcio.

    ELIBAC. Uno de los bactericidas recomendables para purificar el agua y para desinfectar frutas, verduras y legumbres. ENDOVENOSA. Ver Alimentación endovenosa.

    ENTERAL. Ver Alimentación enteral. ENTEROPATÍA. Lesión o enfermedad intestinal.

    FIBRA. Celulosa. Alimento esencial para los animales herbívoros y que el ser humano no puede digerir. Existen fibras solubles y fibras no solubles. FIBRA INSOLUBLE. Fibra que ayuda al tránsito de los alimentos por el intestino, absorbe agua y da forma a las heces.

    FIBRA SOLUBLE Fibra que ayuda a formar un gel que cubre la mucosa intestinal e inhibe la absorción de glucosa y colesterol. Se encuentra principalmente en el arroz y las frutas. FOLACINA. Ver Ácido fólico.

    FORMULA 2 DE CUTTER. Complemento alimenticio. Contiene todos los elementos necesarios para una alimentación balanceada; cada dosis equivale a una comida. FOSFATO. Mineral íntimamente relacionado con el calcio, es una importante fuente de energía pues interviene en el metabolismo de la glucosa; constituyente de un sistema en el riñón para regular la filtración de líquidos. Se obtiene principalmente del queso, avena, lenteja y almendras.

    FOSFOLÍPIDO. Grasa bipolar que forma membranas. FRENCH. Medida del calibre de las sondas, el cual equivale a 0.131 milímetros de diámetro.

    GASTROSTOMÍA. Ostomía que se practica a nivel de estómago. Puede ser mediante sonda colocada con endoscopía. GLUCÓGENO. Reserva orgánica de glucosa, empleada en las primeras fases de ayuno.

    GLUCOSA. Azúcar. Fuente de energía básica para la realización de todas las funciones del organismo. GLUTAMINA. Aminoácido indispensable en estados de enfermedad, ya que estimula la inmunidad y la reproducción celular. Se encuentra principalmente en huevos, carne y leche.

    HERNIA HIATAL. Desplazamiento de la unión esófago gástrica, por arriba del diafragma y que provoca agruras. HIDRATO DE CARBONO. Nutrimento fundamental para el ser humano que incluye glucosa y almidones.

    HIDROCLORAZONE. Sustancia bactericida con presentación en tabletas que sirve para desinfectar agua, frutas, legumbres y verduras. HIDROSOLUBLE. Soluble en agua, como las vitaminas B1, B2, B6, B12 y C.

    HIERRO. Mineral que interviene en la respiración celular, se relaciona con diversos componentes de la sangre, especialmente con la hemoglobina. Se encuentra principalmente en el hígado, carne magra de res, yema de huevo, leguminosas, granos enteros, espinacas, camarones y ostiones. HIPERMOTILIDAD. Aumento de la motilidad de las vísceras huecas, como los intestinos.

    HIPERVITAMINOSIS. Administración excesiva de vitaminas que puede ser dañina para el organismo, causando por ejemplo toxicidad, neuropatía periférica por exceso de vitamina B6 o cálculos por la vitamina C. HIPOCLORITO DE SODIO. Blanqueador para ropa que puede usarse como bactericida para desinfectar agua, frutas, legumbres y verduras.

    HIPOMOTILIDAD. Disminución de la motilidad de las vísceras huecas. HIPOSMOLAR. Alimento o sustancia con una osmolaridad menor de 300 miliosmoles, que se considera la osmolaridad normal del plasma.

    HUEVO. Las personas inmunodeprimidas deben evitar comer los huevos crudos o tibios - pasados por agua - por que pueden estar contaminados de Salmonella avium, Listeria monocytogenes, Versinia, Campylobacter, Aeromas, Vibrio bacillus cereus, Shigela y otros protozoarios y virus; aun los huevos estrellados deben voltearse al freírlos, para que queden bien cocidos. Es muy conveniente lavar muy bien el cascarón antes de romperlo, pues es posible que estén contaminados microscópicamente con materia fecal de la gallina y contener la salmonela. INMUNO ACE. Complemento alimenticio con Beta Caroteno, minerales y vitaminas C y E.

    INMUNO C. Complemento alimenticio e inmunorregulador. Contiene própolis de abeja, proteasa y vitaminas A y C. ISOCAL. Complemento alimenticio con un gran número de calorías.

    K, VITAMINA. Menadiona. Vitamina liposoluble importante por su acción antihemorrágica por ser factor coagulante de la sangre. Sus principales fuentes se encuentran en las espinacas, acelgas, pápalo, bróculi, col, lechuga, nabo, frutas, cereales, huevos, queso, tocino y germen de trigo. LACTALBÚMINA. Proteína proveniente del huevo de fácil digestión y alto valor biológico.

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    Las personas con cirrosis causada por el abuso de alcohol deben dejar de beber licor. Si usted tiene cirrosis, es esencial dejar de beber ya que cualquier cantidad de alcohol es tóxica para el hígado.

    Si detener el consumo de alcohol es difícil, el médico puede recomendar un programa de tratamiento para la adicción al alcohol. Pérdida de peso

    Las personas con cirrosis causada por la enfermedad de hígado graso no alcohólica pueden ser más saludables si pierden peso y controlan sus niveles de azúcar en la sangre. Es importante mantener una ingesta adecuada de proteínas al intentar bajar de peso en el entorno de la cirrosis.

    Los medicamentos para controlar la hepatitis Los medicamentos pueden limitar aún más el daño a las células hepáticas causadas por la hepatitis B o C a través de un tratamiento específico de estos virus.

    Los medicamentos para controlar otras causas y síntomas de la cirrosis Los medicamentos pueden retardar la progresión de ciertos tipos de cirrosis hepática.

    Por ejemplo, para las personas con cirrosis biliar primaria (ahora conocida como colangitis biliar primaria) que se diagnostica a tiempo, la medicación puede retrasar significativamente la progresión a cirrosis. Otros medicamentos pueden aliviar ciertos síntomas, como picazón, fatiga y dolor.

    Suplementos alimenticios pueden ser prescritos para contrarrestar la malnutrición asociada a la cirrosis y para evitar cualquier debilidad en los huesos (osteoporosis). Su médico trabajará para tratar las complicaciones de la cirrosis, incluyendo:

    El exceso de líquido en su cuerpo Una dieta baja en sodio y medicamentos para prevenir la acumulación de líquido en el cuerpo puede ayudar controlar la ascitis y la hinchazón.

    La acumulación de líquido más grave puede requerir procedimientos para drenar los fluidos u otras intervenciones para aliviar la presión. A veces, un pequeño tubo se coloca en la vena porta del hígado para reducir la presión sanguínea en el hígado y reducir la acumulación de líquido.

    Hipertensión de la vena porta Ciertos medicamentos para la presión arterial pueden controlar el aumento de la presión en las vena porta del hígado (hipertensión portal) y prevenir la hemorragia grave.

    Su médico le realizará una endoscopia superior a intervalos regulares para buscar venas dilatadas en el esófago o el estómago (várices) que pueden sangrar. Si desarrolla várices, es probable que necesite medicamentos para reducir el riesgo de sangrado.

    Si no es capaz de tolerar la medicación y tienen indicios de que las várices están sangrando o que son propensas a sangrar, es posible que necesite un procedimiento para detener el sangrado o reducir el riesgo de sangrado posterior. Infecciones

    Puede recibir antibióticos u otros tratamientos para las infecciones. Su médico también es probable que recomiende la vacunación de la gripe, neumonía y hepatitis.

    Aumento del riesgo de cáncer de hígado Su médico le recomendará análisis de sangre y pruebas de ultrasonido cada seis meses para buscar signos de cáncer de hígado.

    Encefalopatía hepática Se le puede recetar medicamentos para ayudar a prevenir la acumulación de toxinas en la sangre debido al mal funcionamiento del hígado.

    El trasplante de hígado En casos avanzados de cirrosis, cuando el hígado deja de funcionar, un trasplante de hígado puede ser la única opción de tratamiento.

    La gente en general tiene que considerar esta opción cuando se desarrollan los síntomas de la cirrosis, como la ictericia (coloración amarilla en la piel), retención de líquidos significativa (ascitis), várices, encefalopatía hepática, disfunción renal, cáncer o sangrado. Un trasplante de hígado reemplaza su hígado con un hígado sano de un donante fallecido o con parte de un hígado de un donante vivo.

    La cirrosis es la razón más común para un trasplante de hígado. Los candidatos para trasplante de hígado se someten a pruebas exhaustivas para determinar si son lo suficientemente sanos como para tener un buen resultado después de la cirugía.

    Además, los centros de trasplante suelen requerir un periodo de abstinencia de alcohol para las personas con enfermedad hepática relacionada con el alcohol antes de que puedan recibir trasplantes. La cirrosis criptogénica es una condición que afecta la función hepática. Las personas con esta enfermedad desarrollan enfermedad hepática irreversible causada por la cicatrización del hígado (cirrosis), por lo general a mediados o finales de la edad adulta.

    El hígado es una parte del sistema digestivo que ayuda a descomponer los alimentos, almacenamiento de energía, y eliminar los productos de desecho, incluyendo toxinas. Los daños menores en el hígado pueden ser reparados por el cuerpo. Sin embargo, el daño grave o a largo plazo puede dar lugar a la sustitución de tejido de hígado normal con tejido cicatrizante.

    En las primeras etapas de la cirrosis criptogénica, la gente a menudo no tienen síntomas debido a que el hígado tiene suficiente tejido normal para funcionar. Los signos y síntomas se hacen evidentes a medida que más tejidos del hígado se sustituyen por tejido cicatrizal (tejido fibroso). Las personas con cirrosis criptogénica pueden desarrollar hipertensión en la vena que lleva sangre al hígado (hipertensión portal).

    La cirrosis criptogénica puede conducir a la diabetes tipo 2, aunque el mecanismo no está claro. Algunas personas con cirrosis criptogénica desarrollan cáncer del hígado (cáncer hepatocelular). Los síntomas incluyen fatiga; pérdida de peso sustancial; ictericia; fiebre; hinchazón en el abdomen; y sangre en las heces.

    Como los síntomas aparecen cuando el hígado ya tiene tejido cicatrizal, puede conducir a un deterioro rápido del mismo, que con el tiempo requiere el trasplante de hígado. Esta condición se encuentra más frecuente en las personas mayores de 60 años de edad. En el caso de la identificación temprana, su progresión puede ser retrasada y los síntomas pueden aliviarse mediante la terapia nutricional y algunos remedios naturales.

    Aunque la causa de la cirrosis criptogénica no se identifica fácilmente, algunos sugieren que la causa podría ser la obesidad y la diabetes tipo 2 – que son las causas más comunes de cirrosis no alcohólica-. Ese es también el caso de la causa de la EHNA (Hígado Graso No Alcohólico) cuando la enfermedad progresa a cirrosis.

    No existe un tratamiento directo para la cirrosis del hígado, excepto un trasplante de hígado, que nunca se lleva a cabo excepto en respuesta a las etapas finales de la enfermedad. El tratamiento indirecto para detener la progresión implica el tratamiento de la enfermedad subyacente, como el alcoholismo, la obesidad o la diabetes.

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    Existen otras sanciones que pueden ser aplicadas de acuerdo a lo que estimen las autoridades, como por ejemplo, decomiso de los ejemplares, cierre de establecimientos, decomiso de instalaciones y equipos o instrumentos, trabajos comunales y cualquier otra medida que determine la autoridad competente, que pueda evitar, corregir o reparar el daño causado. La Ley establece un plazo de 180 días desde su publicación para su aplicación y registro de los animales por parte de sus dueños, una vez transcurrido este período, las autoridades podrán ejecutar las medidas que consideren necesarias, decomisos, sanciones, penalizaciones y otras contempladas en esta ley.

    castren a sus perros para que no haya mas perros en la calle El bazo es un órgano esponjoso, suave y color púrpura situado en la parte superior del abdomen, cuyas funciones son eliminar materiales de desecho de la sangre y defender al organismo de agresiones externas. Hay ocasiones en que su funcionamiento se altera y es necesario extirparlo.

    Es importante saber que el bazo está constituido por dos tipos de tejido denominados pulpa blanca y roja. El primero de ellos tiene la labor de producir linfocitos (células sanguíneas que forman parte de los glóbulos blancos), los cuales participan de manera activa en la lucha contra infecciones. Por su parte, la llamada pulpa roja contiene otros glóbulos blancos (fagocitos) que se encargan de "ingerir" elementos que pueden ser perjudiciales o que ya no le sirven al organismo, como bacterias o células defectuosas presentes en la sangre. Pero ahí no termina la labor de dicha porción del bazo, ya que también controla a los glóbulos rojos; determina cuáles son demasiado viejos o anormales y los destruye.

    Al respecto, el cirujano Jesús Reyes Zamorano refiere que "el bazo es un órgano situado justo debajo de las costillas, el cual pesa entre 100 y 250 gramos y, pese a sus labores de defensa y purificación, hay ocasiones en que estas funciones pueden verse afectadas debido a la existencia de trastornos en la sangre, ruptura del bazo a causa de accidentes o golpes severos y enfermedades que generan hiperesplenismo, trastorno que ocasiona que el bazo trabaje exageradamente y, por ende, destruya células sanguíneas sin control. Ante tal situación se hace necesaria la extirpación del órgano". "Cabe destacar que con la extirpación del bazo, el organismo pierde parte de su capacidad para producir anticuerpos y eliminar bacterias de la sangre, lo que en consecuencia hace más susceptible al paciente a adquirir infecciones. No obstante, con el paso del tiempo, el hígado, principalmente, aumenta sus defensas para compensar dicha pérdida y ello impide que se sufran este tipo de padecimientos".

    Entre los diversos problemas que este órgano presenta, está el aumento del tamaño del bazo, el cual puede ser generado por cáncer en sangre e infecciones crónicas. Cuando lo anterior ocurre, dicho órgano incrementa su capacidad de atrapar y almacenar células sanguíneas, lo que puede reducir la cantidad de glóbulos rojos y blancos, así como las plaquetas (encargadas de la coagulación) presentes en la circulación. En el momento en que el bazo agrandado atrapa gran cantidad de células sanguíneas anormales, éstas lo obstruyen e interfieren en su funcionamiento, pues cuantas más estructuras celulares captura, más crece.

    Es necesario tomar en cuenta que cuando el bazo elimina demasiadas células sanguíneas de la circulación se pueden presentar diversos padecimientos, por ejemplo, anemia (escasa cantidad de glóbulos rojos), infecciones frecuentes (debido al reducido número de glóbulos blancos) y trastornos hemorrágicos (por falta de plaquetas). Finalmente, el bazo demasiado agrandado también atrapa células sanguíneas normales y las destruye junto con las anormales. A la cirugía mediante la cual se extirpa el bazo se le llama esplenectomía, procedimiento que forma parte del arsenal terapéutico en aquellas enfermedades de la sangre donde el bazo se convierte en el órgano de destrucción predominante de las células del vital líquido.

    De acuerdo al Dr. Reyes, además de las afecciones antes descritas hay otras condiciones en las que se puede requerir la extirpación del bazo, por ejemplo:

    • Lesión importante en el órgano con sangrado incontrolable.
    • Ruptura del bazo espontánea.

    En caso electivo (cuando hay tiempo de elegir el tratamiento):

    • Anemia hemolítica. Trastorno en el cual los glóbulos rojos de la sangre se destruyen más rápido de lo que la médula ósea (tejido esponjoso que se encuentra en el interior de los huesos) puede producirlos.
    • Esferocitosis hereditaria. Enfermedad que afecta a la membrana de los glóbulos rojos, de modo que las células más dañadas se destruyen fácilmente y ello da lugar a anemia grave.
    • Linfomas. Tumores cancerosos que invaden al sistema que se encarga de transportar las defensas a todo el organismo, al cual se le denomina linfático.
    • Púrpura trombocitopénica idiopática. Enfermedad que se caracteriza por disminución considerable de plaquetas (elementos que intervienen en la coagulación de la sangre), por lo cual se presentan hemorragias en la piel que forman manchas de color violeta, como los populares moretones (equimosis), o diminutos puntos rojos debajo de la piel que son el resultado de hemorragias muy pequeñas (petequias).
    • Trombosis de los vasos sanguíneos del bazo. Formación de coágulos en venas y arterias que impiden que la circulación sanguínea del órgano se efectúe adecuadamente.

    Para detectar dichos padecimientos es preciso que el médico palpe el bazo, el cual en muchas ocasiones puede sentirse agrandado, lo que deberá apoyarse con una radiografía del abdomen; en algunos casos se puede solicitar la realización de una tomografía, estudio que proporciona imagen más detallada (muestra lesiones o ruptura del órgano). Por otra parte, también es fundamental efectuar análisis de sangre para determinar si hay reducción en el número de las células que la conforman, además de examen de médula ósea debido a que puede detectar la presencia de cáncer en la sangre. Una vez confirmado el diagnóstico se procede a la esplenectomía o extirpación del bazo, intervención quirúrgica que se realiza con el paciente bajo anestesia general en la que se hace una incisión en el abdomen, se ubica al órgano y se separa de sus adherencias a las estructuras circundantes. Luego de ello, se retira el bazo del abdomen, se vigila la hemorragia y se cierra el corte abdominal.

    Cabe destacar que la extirpación del bazo puede efectuarse mediante cirugía abierta y laparoscópica; esta última consiste en hacer cuatro orificios, a través de los cuales se introducen unas pinzas especiales y pequeña cámara que le permiten al médico intervenir al paciente vigilando el proceso a través de un monitor. Aunque las indicaciones son prácticamente las mismas para cirugía abierta o de invasión mínima, "la principal ventaja entre ambos procedimientos quirúrgicos es el beneficio cosmético (por el tamaño de la herida), ya que no hay diferencias significativas, como en el tiempo de recuperación y complicaciones, aunque sí la hay en el costo. El mejor candidato es aquel paciente con bazo pequeño, mientras que en individuos con bazos de grandes proporciones el beneficio de una cirugía laparoscópica es más cuestionable", advierte el cirujano.

    La recuperación del paciente tras la intervención quirúrgica suele ser rápida y requiere un periodo de hospitalización menor a una semana (1 a 2 días en caso de esplenectomía laparoscópica) y la curación completa se llega a presentar en un lapso de 4 a 6 semanas. Es muy importante tener en cuenta que la extirpación quirúrgica del bazo aumenta la susceptibilidad a ciertas infecciones, particularmente las causadas por neumococos y meningococos. "Por esta razón los pacientes que se someten a esplenectomía, sobre todo niños, se deben vacunar contra estos gérmenes antes (cuando el procedimiento es electivo) o después (cuando se trata de un caso de emergencia). Asimismo, se requiere tratamiento con antibióticos a manera de prevención antes, durante y después del procedimiento", indica el doctor Reyes Zamorano.

    Ahora bien, después de la cirugía el organismo puede reaccionar de diversas maneras por la ausencia del bazo, lo cual puede incluir trombocitosis (aumento del conteo de plaquetas, que puede causar coágulos sanguíneos), hemólisis (destrucción de glóbulos rojos) y aumento de la susceptibilidad a infecciones severas, problemas a los que se les debe dar un manejo especial mientras el cuerpo logra adaptarse. Queda por decir que el resultado de la esplenectomía varía dependiendo de la enfermedad que se padezca o de la extensión de otras lesiones, no obstante, en la mayoría de los casos el paciente logra recuperarse completamente.

    Enviado por daqj94 • 4 de Diciembre de 2013 • 2.573 Palabras (11 Páginas) • 358 Visitas El páncreas es una glándula lobulada o compacta de los seres vertebrados que se encuentra ubicada junto al intestino delgado. Sus conductos excretores desembocan en el duodeno.

    Es posible dividir el páncreas en varias partes, como la cabeza, el cuello, el cuerpo, la cola, el conducto pancreático o de Wirsung y el conducto pancreático accesorio o de Santorini.  Situado detrás del estómago

     varia en dimensiones según el sexo, más voluminoso en varones  Es una glándula grande, alargada, con forma de pez

     Su longitud es entre 20 y 30 cm  Tiene una anchura de 4 cm y un grosor de 5 cm.

     Con un peso que oscila entre 70 a 150 g. El páncreas tiene una parte exocrina y una parte endocrina.

    La parte exocrina está constituida por células epiteliales dispuestas en estructuras esféricas u ovoides huecas llamados acianos pancreáticos. Formados por las células acinosas y en parte por las centroacinosas. Célula alfa: La parte endocrina se agrupa en islotes de Langerhans, que consisten en cúmulos de células secretoras de hormonas que producen insulina, glucagón y somatostatina.

    Célula beta: Sintetizan y liberan glucagón. El glucagón aumenta el nivel de glucosa sanguínea (hormona hipoglucemiante), al estimular la formación de este carbohidrato a partir del glucógeno almacenado en los hepatocitos. También ejerce efecto en el metabolismo de proteínas y grasas. La liberación del glucagón es inhibida por la hiperglucemia. Representan entre el 10 y el 20% del volumen del islote y se distribuyen de forma periférica. Las células beta producen y liberan insulina, hormona hipoglucemiante que regula el nivel de glucosa en la sangre (facilitando el uso de glucosa por parte de las células, y retirando el exceso de glucosa, que se almacena en el hígado en forma de glucógeno)

    Célula delta: Producen somatostatina, hormona que inhibe la contracción del músculo liso del aparato digestivo y de la vesícula biliar cuando la digestión ha terminado. Células G: Estas células producen y liberan la hormona gastrina. Esta hormona estimula la liberación gástrica de HCL, la motilidad y el vaciamiento gástrico.

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    El Adenocarcinoma: Se origina en las células glandulares del recubrimiento del intestino delgado y es el tipo más común de cáncer del intestino delgado. La mayoría de estos tumores afectan la sección del intestino delgado próxima al estómago. Suelen crecer y bloquear el intestino. El Leiomiosarcoma: Se inicia en las células musculares lisas del intestino delgado. En su mayoría, estos tumores se manifiestan en la sección del intestino delgado próxima al intestino grueso.

    Colon Irritable: Es un trastorno de consulta muy frecuente en la actualidad. Consiste en una alteración motora del tubo digestivo como resultado de cuadros tensiónales, angustia y estrés. Se caracteriza por dolor o malestar abdominal que habitualmente se alivia después de las defecaciones, y que es más frecuentemente percibido en la parte inferior izquierda del abdomen, e incluso, en algunos, casos irradiados hacia la espalda. Hay alteraciones en el hábito intestinal, pudiéndose presentar estreñimiento, diarrea o episodios alternados de ambos. Es usual además que se presenten deseos de evacuación intestinal después de comer, aumento en la producción de gases e hinchazón abdominal. Aunque no se conoce el origen específico de esta alteración en la motilidad digestiva, se relaciona estrechamente con el aumento del estrés. Cáncer del Colon: El cáncer del colon o el recto también se conoce como cáncer colorrectal. Si se detecta anticipadamente, con frecuencia es curable. Es más común en las personas mayores de 50 años de edad y el riesgo aumenta con la edad. Se es más propenso a presentar un cáncer colorrectal si se tiene:

    Pólipos: crecimientos de tejido dentro del colon y el recto que pueden tornarse cancerosos Antecedentes familiares o personales de cáncer colorrectal

    Colitis ulcerativa o enfermedad de Crohn Los síntomas pueden incluir sangre en las heces, heces más delgadas, cambios en los hábitos intestinales y malestar estomacal general. Sin embargo, es posible no presentar síntomas en sus inicios, de modo que las pruebas de detección son importantes. Todas las personas mayores de 50 años de edad deben someterse a un estudio para descartar el cáncer colorrectal. El tratamiento incluye cirugía, quimioterapia, radiación o una combinación de todas.

    Cáncer del Ano o Anal: El cáncer anal es un tipo raro de cáncer. El ano es por donde las heces se expulsan del cuerpo cuando usted va al baño. Está formado por las capas externas de la piel y el extremo del intestino grueso. El cáncer anal es una enfermedad en la cual se forman células cancerígenas en los tejidos del ano. Los síntomas incluyen hemorragia, dolor o abultamientos en la zona anal. La picazón y las secreciones también pueden ser señales de un cáncer anal. Los posibles tratamientos incluyen radiación, quimioterapia y cirugía. El tratamiento dependerá si el tumor se ha diseminado y del tipo, el tamaño y la ubicación del mismo.

    Hemorroides; las hemorroides son venas hinchadas en el recto o ano. El tipo de hemorroide depende de dónde ésta ocurre. Las hemorroides internas involucran las venas dentro del recto. Las hemorroides internas usualmente no duelen pero pueden sangrar sin ocasionar dolor.

    Las hemorroides prolapsadas pueden estirarse hacia abajo hasta salirse del ano. Una hemorroide prolapsada puede volver a invaginarse dentro del recto por cuenta propia, o se puede empujarla cuidadosamente de vuelta hacia adentro. Las hemorroides externas ocurren en las venas afuera del ano. Pueden dar comezón o doler y algunas veces pueden rajarse y sangrar.
    Si se tiene una hemorroide se puede sentir un abultamiento sensible al tacto en el borde del ano. También es posible que se vea sangre en el papel higiénico o en el inodoro después de tener una evacuación intestinal.

    Las hemorroides son por causa del aumento en la presión de las venas del ano o del recto. Una de las principales causas es hacer esfuerzo cuando está tratando de tener una evacuación intestinal (defecar). Esto puede ocurrir si se está constipado o si se tiene diarrea. También puede que ocurran si se sienta en el inodoro durante mucho tiempo. Las hemorroides también pueden ser por causa de la obesidad, de levantar objetos pesados o de cualquier otra actividad que se tenga que hacer esfuerzo. El hígado ayuda al organismo a digerir los alimentos, almacenar energía y eliminar las toxinas. La hepatitis es la inflamación del hígado que impide su buen funcionamiento. Puede llevar a la escarificación, denominada cirrosis, o a un cáncer.

    Los virus causan la mayoría de los casos de hepatitis. El tipo de hepatitis recibe su nombre de acuerdo con el virus que la produjo; por ejemplo, hepatitis A, hepatitis B o hepatitis C. El consumo de drogas o alcohol también puede provocar una hepatitis. En otros casos, el organismo ataca equivocadamente sus propios tejidos. Se puede ayudar a prevenir algunas formas virales mediante la vacunación. Algunas veces, la hepatitis desaparece espontáneamente. Si no sucede así, puede tratarse con fármacos. Algunas otras veces, la hepatitis dura toda la vida. Algunas personas que tienen hepatitis no presentan síntomas. Otros pueden presentar:

    Orina oscura y evacuaciones de coloración pálida Ictericia, tonalidad amarilla de la piel y los ojos

    La cirrosis es el conjunto de cicatrices en el hígado. El tejido cicatricial se forma por lesiones o enfermedades prolongadas. El tejido escamoso no puede hacer lo que hace el tejido hepático sano: producir proteínas, ayudar a combatir las infecciones, limpiar la sangre, ayudar a digerir los alimentos y almacenar energía. La cirrosis puede conducir a: Ocurrencia de hematomas o hemorragias con facilidad o sangrado nasal

    Hinchazón del abdomen o las piernas Sensibilidad adicional a las medicinas

    Aumento de la presión en la vena que penetra en el hígado Venas dilatadas en el esófago y el estómago

    La cirrosis puede tener muchas causas. Las causas más comunes son el alcoholismo crónico, la hepatitis, etc. Nada hará desaparecer el tejido escamoso, pero tratar la causa puede evitar que empeore la enfermedad. Si se forma demasiado tejido escamoso, es posible que quizá deba pensar en un trasplante de hígado.
    Carcinoma hepatocelular Aproximadamente 5 por ciento de las personas con cirrosis desarrolla cáncer de hígado.

    Nombres Alternativos: Cáncer del hígado; Cáncer hepático; Carcinoma primario de las células del hígado; Tumor del hígado. El carcinoma hepatocelular es responsable del 80 a 90% de todos los tipos de cáncer del hígado. Su incidencia es más frecuente en los hombres que en las mujeres, generalmente en personas entre los 50 y los 60 años de edad.

    La causa del cáncer del hígado generalmente es cirrosis (cicatrización del hígado). La cirrosis puede ser causada por hepatitis viral (especialmente hepatitis B y C), consumo excesivo de alcohol (la causa más común de cirrosis), hemocromatosis, ciertas enfermedades autoinmunitarias del hígado y otras patologías que ocasionan inflamación hepática crónica. Cálculos Biliares: La vesícula biliar es un órgano con forma de pera ubicado debajo del hígado. Almacena bilis, un líquido producido por el hígado para digerir las grasas. Cuando el estómago y el intestino digieren los alimentos, la vesícula biliar libera bilis a través de un tubo denominado conducto biliar común. Ese conducto conecta a la vesícula biliar y el hígado con el intestino delgado.

    Es más probable que la vesícula cause problemas si algo obstruye el flujo de bilis a través de los conductos biliares. Eso suele ocurrir con los cálculos biliares. Los cálculos se forman cuando hay sustancias en la bilis que se endurecen. Las crisis por cálculos suelen presentarse después de las comidas. Los signos de una crisis por cálculos incluyen nauseas, vómitos o dolor en el abdomen, la espalda o debajo del brazo derecho. Los cálculos biliares son más comunes entre los adultos mayores, las mujeres, las personas con sobrepeso. El tratamiento más común es la remoción de la vesícula biliar. Afortunadamente, la vesícula biliar no es un órgano imprescindible para la vida. La bilis tiene otras vías para llegar al intestino delgado.

    Peritonitis: Es la inflamación del peritoneo (una membrana que recubre la cavidad abdominal), por acción de bacterias patógenas provenientes de la ruptura del apéndice (apendicitis mal cuidada) o por la perforación del estómago. El cáncer de páncreas o cáncer pancreático: Es un tumor maligno que se origina en la glándula pancreática. Dependiendo de la extensión del tumor en el momento del diagnóstico, el pronóstico es generalmente muy malo ya que pocos enfermos sobreviven más de cinco años después del diagnóstico y la remisión completa es extremadamente rara.
    Cerca del 95% de los tumores pancreáticos son adenocarcinomas. El 5% restante son tumores neuroendocrinos pancreáticos como el insulinoma, que tienen un diagnóstico y tratamiento completamente diferente, con un mejor pronóstico generalmente.
    Todavía se desconoce la etiología y el mecanismo de carcinogénesis pancreática. Se cree que el proceso se inicia por una alteración de las células de los conductos pancreáticos. Los carcinógenos alcanzarían estas células provocando su transformación maligna por tres posibles vías de acceso:

    Diabetes: Otros nombres: Azúcar en la sangre, Diabetes de comienzo en la edad adulta, Diabetes no insulinodependiente, Glucosa en la sangre. La diabetes es una enfermedad en la que los niveles de glucosa (azúcar) de la sangre están muy altos. La glucosa proviene de los alimentos que se consumen. La insulina es una hormona que ayuda a que la glucosa entre a las células para suministrarles energía. En la diabetes tipo 1, el cuerpo no produce insulina. En la diabetes tipo 2, el tipo más común, el cuerpo no produce o no usa la insulina adecuadamente. Sin suficiente insulina, la glucosa permanece en la sangre.

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