• Agotamiento
  • Presión o sensación de hinchazón por encima del ombligo
  • Malestar general
  • Pérdida de peso
  • Nauseas y vómitos

Otros síntomas característicos de la cirrosis hepática son los signos que se muestran en la piel; son estos:

  • Telangiectasias (arañas vasculares), que aparecen sobre todo en la parte superior del cuerpo, en el cuello y el rostro. Aparecen en forma de nódulos vasculares puntiformes, de los que salen pequeños capilares como si se tratara de una tela de araña.
  • Enrojecimiento del pulgar y el meñique (eritema palmar)
  • Labios y lengua muy rojos y brillantes
  • Prurito
  • Uñas totalmente blancas
  • Adelgazamiento de la piel. La piel se muestra muy delgada y arrugada, los vasos capilares se ven claramente.

Nota: Estos síntomas no indican necesariamente una cirrosis hepática, en alrededor de la mitad de los embarazos se pueden dar arañas vasculares y eritema palmar y estos signos desaparecen en la mayoría de los casos tras el parto. También el adelgazamiento de la piel se puede dar a menudo sin que esté relacionado con la cirrosis hepática.

Otros posibles síntomas de la cirrosis hepática son los dolores en la zona del hígado y la fiebre. También es frecuente que aumente la presencia de hematomas y hemorragias, así como la retención de líquidos en las piernas (edema), y en el abdomen (ascitis). En los hombres, también pueden darse problemas de impotencia, debido a los trastornos hormonales, y cambios en el vello, lo que puede ocasionar la pérdida de éste. En algunos casos, los pechos del hombre se pueden desarrollar (es lo que se conoce como ginecomastia). En el caso de las mujeres, la cirrosis ocasiona a veces irregularidades en el preriodo (trastornos menstruales). Los signos de un claro empeoramiento de la función hepática son los siguientes:

  • Coloración amarilla del blanco de los ojos y de la piel (ictericia)
  • Trastornos en la coagulación de la sangre
  • Presión arterial elevada en la circulación hepática (llamada hipertensión portal) y sus consecuencias, tales como las varices del esófago (varices esofágicas) o del bazo (hiperesplenismo)
  • Encefalopatía hepática, que ocurre cuando el hígado no puede realizar adecuadamente su función de desintoxicación y se acumulan altas concentraciones en sangre de sustancias tóxicas para el tejido nervioso
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La cirrosis hepática se genera al ocurrir daño hepático crónico al depositarse tejido fibroso conectivo (colágena) que forma nódulos de tamaño variable con pérdida de la arquitectura y funcionamiento hepático normales, manifestándose por signos y síntomas que sugieren su presencia.

Las causas principales son:

  • Infección viral por virus de la hepatitis B y C
  • Uso prolongado de bebidas alcohólicas (hepatopatía alcohólica)
  • Inflamación crónica autoinmunitaria del hígado
  • Problemas con el drenaje biliar, como la cirrosis biliar primaria y colangitis esclerosante
  • Medicamentosa (efecto tóxico de algunos medicamentos)
  • Trastornos con el metabolismo de hierro (hemocromatosis) y cobre (enfermedad de Wilson)
  • Esteatosis hepática no alcohólica yesteatohepatitis no alcohólica

Los síntomas y signos se presentan gradualmente asociados a la gravedad de la cirrosis, aunque no siempre se presentan todos los síntomas en los pacientes. Los síntomas clínicos que acompañan a la cirrosis hepática son:

  • Malestar y debilidad general de grado variable
  • Náuseas y vómitos
  • Confusión mental de grado variable hasta el estupor y coma
  • Impotencia sexual, pérdida del deseo sexual (disminución de la libido) y desarrollo o crecimiento de mamas en hombres (ginecomastia)
  • Pérdida del vello axilar y púbico con aspecto ginecoide (femenino)
  • Pérdida de la menstruación (amenorrea) en mujeres fértiles
  • Dolor abdominal
  • Hemorragia nasal (epistaxis) y/o de encías (gingivorragia)
  • Disminución del apetito (hiporexia)
  • Pérdida de peso sin causa aparente

Los signos más frecuentes de la cirrosis son:

  • Hecespálidas o blanquecinas (hipocolia) y orina de color café (coluria)
  • Coloración amarillenta de la piel, las membranas mucosas o los ojos (ictericia)
  • Hinchazón o acumulación de líquidos en los pies y piernas (edema) y en el abdomen (ascitis)
  • Vasos sanguíneos pequeños en forma de araña en la piel (telangiectasias) y palmas de las manos muy enrojecidas
  • Crecimiento de hígado (hepatomegalia) y de bazo (esplenomegalia)
  • Dedos pequeños y adelgazados
  • Aparición de moretones (equimosis) espontáneos o con traumatismos leves
  • Testículos pequeños
  • Venas de la pared abdominal dilatadas

Los comentarios aquí expresados se ofrecen con la voluntad de informar. No representan una consulta médica, pues no hay expendiente, exploración física, etc. Tratamos de responder a todas sus dudas pero no siempre es posible hacerlo inmediatamente.

Para poder ofrecerle una mejor opinión, por favor incluya su EDAD, GÉNERO Y LUGAR DE RESIDENCIA, así como el tiempo de evolución de su padecimiento. SI SU CASO ES URGENTE, CONSULTE INMEDIATAMENTE A SU MÉDICO.

Si Ud. vive cerca de Monterrey, solicite una consulta con nosotros al (81) 8348-1510. Por favor incluya su EDAD, GÉNERO Y LUGAR DE RESIDENCIA. En el caso de padecimientos, incluya también el tiempo de evolución del mismo.

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(81) 8348 1604 Blog creado por Martín Iglesias Vilanova, estudiante de 1º de Enfermería en la Escuela Universitaria de Enfermería de Santiago de Compostela.

Con frecuencia el médico puede diagnosticar cirrosis por los síntomas que presenta la persona y por pruebas de laboratorio. Examen físico. Mediante un examen físico el médico puede notar un cambio en el tacto y tamaño del hígado. Su médico golpeará levemente su abdomen en el área que se encuentra sobre el hígado (percusión). El sonido resultante puede indicar un cambio en el tamaño y posición del hígado. También revisará el estado de salud de su hígado ejerciendo presión en el área circundante. Un hígado normal no se encuentra encogido ni agrandado, y tampoco se encuentra sensible al tacto.

E n cogimiento del hígado. La hepatitis crónica puede degenerar en cirrosis o, posiblemente, cáncer del hígado. En los pacientes con cirrosis el hígado comienza a encogerse y se endurece. También ocurre cicatrización del hígado. Este cambio en la estructura del hígado puede resultar en el deterioro permanente de las funciones del hígado. Pérdida total de las funciones hepáticas. Según empeora la cirrosis, la mayoría de las funciones hepáticas se pierden. El hígado se endurece y se reduce en tamaño. Puede ocurrir acumulación de líquido en el abdomen y en las piernas. Es común el sangrado gastrointestinal agudo secundario a várices del esófago y también puede presentarse lentitud mental.

Pruebas de sangre. Si el médico tiene sospecha de cirrosis, le recomendará se realice ciertas pruebas de sangre. Estas pruebas le ayudarán a determinar si existe una enfermedad hepática. Pruebas de imágenes. En algunos casos, el médico puede recomendar otras pruebas diagnósticas como el TAC (tomografía axial computadorizada), el ultrasonido y el escáner del hígado/bazo por radioisótopos.

Biopsia del hígado. El médico puede recomendar un biopsia del hígado para confirmar el diagnóstico de cirrosis. La biopsia hepática se realiza por medio de la inserción de una aguja a través de la piel hasta el hígado para tomar muestras del tejido hepático. Cirugía. En ocasiones, el diagnóstico se realiza durante una cirugía que le permite al médico examinar completamente el hígado. También el hígado puede ser examinado por medio de una laparoscopía (procedimiento en el que se inserta un tubo flexible a través de una pequeña incisión en el abdomen que le permite ver el hígado).

El hígado es el órgano más grande del cuerpo con un peso aproximado de 3 libras. Tiene forma de gajo y está localizado debajo de la caja torácica, al lado derecho del cuerpo. El hígado es un órgano importante que recibe sangre de dos fuentes distintas. Muchas de las sustancias transportadas a través de la sangre son modificadas durante su paso por el hígado. Este órgano lleva a cabo una variedad compleja de funciones como: limpiar y purificar el suministro de sangre, degradar ciertas sustancias químicas en la sangre y fabricar otras. La cirrosis hepática presenta una anatomía patologica característica, y que define la enfermedad. La anormalidad principal es la presencia de fibrosis, que consiste en el depósito en el hígado de fibras de colágeno, pero para que se pueda hacer el diagnóstico anatomopatológico de cirrosis, este acúmulo de fibras ha de delimitar nódulos, es decir, ha de aislar áreas de tejido hepático, alterando la arquitectura del órgano y dificultando la relación entre los hepatocitos y los finos vasos sanguíneos a través de los cuales ejercen su función de síntesis y depuración y a través de los cuales se nutren.

De modo esquemático, la fibrosis forma algo parecido a una red tridimensional dentro del hígado, en la que las cuerdas de la red serían la fibrosis y las áreas que quedan entre las mismas los nódulos de células que regeneran dentro del mismo. Esta alteración se denomina nódulo de regeneración y es la característica que permite establecer el diagnóstico de cirrosis. Existen otras alteraciones hepáticas que se acompañan de fibrosis, que no se consideran cirrosis al no cumplir la condición de formar nódulos de regeneración. La responsabilidad del hígado por el funcionamiento adecuado de todo el organismo es tan grande que una enfermedad crónica del hígado puede modificar las respuestas de su organismo a una variedad de enfermedades. El funcionamiento anormal del hígado en la cirrosis puede:

  • Afectar la dosis de medicamentos requeridos para el tratamiento de otras enfermedades.
  • Afectar el tratamiento de la diabetes.
  • Afectar la respuesta del organismo a la infección.
  • Alterar la tolerancia a procedimientos quirúrgicos.

Los pacientes con cirrosis son propensos a desarrollar infecciones bacterianas, trastornos en el funcionamiento del riñón, úlceras estomacales, cálculos en la vesícula, cierto tipo de diabetes y cáncer del hígado.

  • No beba en exceso
    Evite el uso de bebidas alcohólicas. El alcohol destruye las células del hígado. El grado de regeneración de las células del hígado varia de persona a persona. Un daño previo al hígado por virus desconocidos o sustancias químicas pueden afectar el proceso de regeneración.
  • Tome precauciones al usar productos químicos.
    El hígado tiene que procesar mucho compuestos químicos que no existían en el pasado. Se necesitan más investigaciones para determinar el efecto de estos compuestos. Cuando use productos químicos en su trabajo, al limpiar su casa o al trabajar en el jardín tome las siguientes precauciones:
    • Asegúrese de que haya buena ventilación.
    • Use el producto siguiendo las instrucciones.
    • Nunca mezcle substancias químicas.
    • Evite el contacto de estas substancias con su piel, pues se pueden absorber a través de ella y lávese prontamente si esto ocurre.
    • Evite inhalar substancias químicas.
    • Use ropa que lo proteja.
  • Busque ayuda médica.
    Manténgase bajo cuidado médico si desarrolla una hepatitis viral hasta que su mejoría esté asegurada.

El hígado es un órgano grande, con gran reserva funcional, capaz de seguir desempeñando sus funciones vitales aunque esté dañado. También tiene la capacidad de repararse a sí mismo en cierto grado. Las células que mueren pueden se reemplazadas por otras nuevas. Si la causa de la cirrosis puede ser eliminada, estos factores ayudan a tener cierta mejoría y a desempeñar una vida normal.

Las complicaciones de la cirrosis incluyen la ascitis, la encefalopatía hepática y la hemorragia por ruptura de várices esofágicas.

  • La ascitis es tratada reduciendo la ingesta de sal más la administración de diuréticos. En algunos casos es necesaria la evacuación directa de grandes cantidades de líquido en el abdomen por medio de un catéter a través de la pared abdominal, también llamado paracentesis.
  • El tratamiento del coma hepático o principio de coma (encefalopatía hepática) requiere medicamentos específicos, reducir la ingesta de proteínas y el control de la hemorragia digestiva.
  • El tratamiento de las hemorragias por las varices esofágicas incluye tratamientos endoscópicos como la ligadura o escleroterapia (inyección directa de una sustancia química que destruye la várice en su interior) y otros tratamientos como medicinas que disminuyen la tendencia a sangrar, compresión de una várice sangrante por medio de balones inflables especiales y un procedimiento llamado shunt protosistémico intrahepático transyugular (TIPS).

El tratamiento para la cirrosis depende del tipo de cirrosis que padezca la persona, el tiempo que haya durado la enfermedad y el daño permanente que haya sufrido el hígado. Algunas veces el daño que sufren el hígado se puede corregir si se encuentra la causa específica de la cirrosis y se da el tratamiento adecuado.

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Tratamiento diurético para ascitis no complicada: Usualmente se utiliza espironolactona o furosemida 11. Las dosis iniciales dependerán de las cifras de sodio urinario.

  • Sodio urinario > 10 mEq/L: Iniciar tratamiento con 100 mg/día de espironolactona y 40 mg/día de furosemida.
  • Sodio urinario 11.
  • Antibioterapia sistémica en peritonitis bacteriana espontanea: Se debe administrar vía endovenosa y por 5 días alguno de los siguientes 11:

Ceftriaxona 2 gr/ 24 Horas Amoxicilina/ácido clavulánico 1 gr/200 mg cada 6 Horas

La administración de aminoglicósidos está contraindicada en peritonitis bacterianas espontaneas Se puede administrar en forma conjunta, con el fin de prevenir una disfunción circulatoria, albumina humana en dosis de 1,5 gr/kg el primer día y 1 gr/kg al tercer día 11.

  • Tratamiento agudo para reducción de amonio en pacientes con encefalopatía:

Se recomienda iniciar el tratamiento con lactulosa o lactitol9. La administración de lactulosa se iniciará a dosis de 30-45 ml (20-30 gr), de 2 a 4 veces por día, y se debe titular con el objetivo de conseguir 2 a 3 deposiciones blandas al día. Una dosis equivalente de lactitol es de 67-100 gr de polvo diluidos en 100 ml de agua.

Si el paciente no presenta mejoría en 48 horas, o si no puede consumir lactulosa o lactitol, se puede utilizar rifaximina a dosis de 400 mg vía oral 3 veces al día o 550 mg vía oral 2 veces al día 9. El daño hepático crónico representa una importante causa de mortalidad en nuestro país, y muchas veces pasa desapercibido hasta que se encuentra en etapas avanzadas, por lo tanto, es importante que como médicos lo sospechemos, preguntemos por hábitos y factores de riesgo, y lleguemos a un diagnóstico certero de la etiología de este, ya que existen muchas causas tratables en las que el daño pudiese ser incluso reversible si es que se detecta a tiempo. En lo que respecta a la medicina de urgencia, es importante saber cuándo sospechar, y poder reconocer las diferentes manifestaciones de una descompensación, y a pesar de que muchas veces el tratamiento de estas no se realizara de forma aguda en el servicio de urgencias también es importante tener claro cómo enfrentarse a un paciente cirrótico descompensado y tener presente cuales son las alteraciones que ponen en mayor riesgo su vida y las medidas iniciales que podemos tomar, y de igual manera tener claro siempre cual es nuestro alcance como médicos generales o médicos de urgencia y de esta forma poder derivar oportunamente a los pacientes que lo requieran.

Referencias [1] MINSAL. Encuesta Nacional de Salud ENS Chile 2009-2010. Chile [Internet]: Ministerio de salud; 2011. Sección V.2.11, Daño hepático crónico; p. 302-303, 307

[2] Medina L Ernesto, Kaempffer R Ana M.. Mortalidad del adulto en Chile. Rev. méd. Chile [Internet]. 2000 Oct; 128( 10 ): 1144-1149. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-98872000001000011&lng=es. [3] DEIS-MINSAL. Indicadores básicos de salud Chile 2014. Chile [Internet]: Ministerio de salud; 2016. 23 p.

[4] Bacon B. Cirrhosis and it’s complications. En: Kasper D, Fauci A, Hauser s, et al., editors. Harrison’s principles of internal medicine. 19th edición. Estados unidos: Mc Graw Hill education; 2015. P. 2058-67 [5] Mitchell R, Kumar V, Abbas A, et al. Compendio de Robbins y Cotran Patología estructural y funcional. 8th edición. Barcelona, España: Elsevier España; 2012. P. 439-40

El 30 por ciento de los pacientes con cirrosis hepática fallecen de un síndrome conocido como 'insuficiencia hepática aguda sobre la cirrosis', siendo la principal causa de muerte de estos enfermos. Así lo ha señalado en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) el doctor Vicente Arroyo, una de las máximas autoridades de la Hepatología y Nefrología europeas, que ha participado en el I Symposium Nacional de Hígado y Riñón, organizado por el Hospital General 'La Mancha Centro', ha informado la Junta en nota de prensa.

El doctor Arroyo ha mostrado a los 120 hepatólogos y nefrólogos asistentes los resultados de un estudio multicéntrico europeo sobre la materia. Según el experto, este nuevo síndrome "está relacionado con un trastorno inflamatorio sistémico, que a veces es debido a infecciones, otras al alcohol, o en muchos casos no se sabe; y que determina que no solamente falle el hígado, sino que también otros órganos como el riñón, el corazón, el cerebro. es decir, se produce un fallo multisistémico". Los organizadores del primer congreso que se celebra en España entre especialistas de ambas especialidades han señalado la necesidad que había de celebrar un encuentro como éste, dado que "los nefrólogos y hepatólogos tratamos nuestras patologías de forma aislada y nunca nos juntamos para resolver dudas que nos surgen de una y otra rama".

Y más aún teniendo en cuenta que la investigación está avanzando a pasos agigantados y "hay muchos pacientes renales que tienen patologías del hígado, y viceversa, por lo que al juntarnos podemos obtener mejores resultados a nivel de diagnóstico y tratamiento de estos pacientes", en palabras de la responsable de Nefrología del Hospital Mancha Centro y presidenta del comité organizador, Rebeca García. Por su parte, el especialista en Hepatología del hospital alcazareño y también organizador del congreso, Sami Aofi, ha informado de que en el Hospital Mancha Centro se llevan a cabo múltiples líneas de investigación que engloban hígado y riñón, entre ellas un estudio nacional multicéntrico liderado por ambos especialistas sobre la situación hepática del paciente con hepatitis C crónica en hemodiálisis.

Esto fue lo que les llevó a organizar el primer Symposium, del que ya han avanzado que habrá más ediciones que se están planificando. "Hemos conseguido atraer a este congreso los ponentes que más experiencia tienen en el tema y, por lo tanto, estamos convencidos de que sacaremos múltiples conclusiones que nos ayudarán a mejorar la calidad de nuestros pacientes", según el doctor Aoufi. La inauguración también ha contado con la presencia de la coordinadora del Grupo de virus en Diálisis de la Sociedad Española de Nefrología, Guillermina, Barril, quien ha mostrado los buenos resultados registrados desde la creación de este grupo a la hora de reducir la transmisión dentro de las unidades de diálisis.

Como prueba de ello, ha señalado que en el año 1991 cuando empezaron, un 37 por ciento de los pacientes tenían anticuerpos del virus C positivo, y ahora están por debajo del 10 por ciento, "gracias al esfuerzo y a la concienciación de todos". Programa científico

El I Symposium Nacional de Hígado y Riñón ha arrancado hoy con dos mesas redondas. En la primera de ellas, sobre cirrosis e insuficiencia renal, se abordan los avances en el síndrome hepatorrenal, la insuficiencia renal crónica en el paciente cirrótico y los aspectos relacionados con la diálisis en el paciente con hepatopatía crónica. La segunda mesa redonda, sobre hepatitis y riñón, ha abordado las manifestaciones extrahepáticas de la infección por el virus de la hepatitis B y C, la infección oculta por el virus C, y el diagnóstico y el tratamiento de la infección crónica por el virus C en el paciente con enfermedad renal crónica.

Para este sábado se han programado otras dos mesas redondas, la segunda dedicada a la hepatitis y el riñón, con ponencias que mostrarán las conclusiones del estudio nacional multicéntrico SHECTS, la experiencia del nefrólogo en el tratamiento de la hepatitis C crónica y las nuevas estrategias terapéuticas en la infección crónica por el virus B y C en los pacientes renales. La última mesa redonda del Symposium estará centrada en el trasplante de hígado-riñón, sus indicaciones, epidemiología y la prevención de la infección por el virus B en el trasplante hepático y renal.

Introducción: La glándula hepática puede ser el asiento de enfermedad tumoral primaria (hepatocarcinomas) o secundaria (metástasis).
La Quimioembolización hepática es una forma de administrar tratamiento quimioterapico contra el cáncer en forma directa mediante catéteres que se colocan dentro del mismo tumor. Si bien el órgano donde más se usa este método es el hígado, esto puede hacerse en otros órganos.

¿Que síntomas producen los tumores hepáticos? Los síntomas aparecen cuando los tumores alcanzan un tamaño considerable, o bien cuando comprimen estructuras importantes como la vía biliar o algunas venas. Pueden presentar dolor abdominal, perdida de peso, falta de apetito, coloración amarillenta de la piel (ictericia), masa palpable al examinar el abdomen. En otras situaciones ciertos tumores generan determinadas sustancias que provocan síntomas como diarrea, eritema cutáneo, enrojecimiento de la piel de la cara, hipertensión arterial, ulceras gástricas de topografía no habitual, crisis de hipoglucemia que pueden llevar a la perdida de conocimiento. Estos síntomas se presentan en los denominados tumores neuroendócrinos. Un tumor hepático puede llegar a crecer bastante sin dar manifestaciones.
Lo más frecuente es que aparezca alguna lesión en algún exámen rutinario como una ecografía

¿Cómo se diagnostican? Obviamente lo primero en realizar es la consulta al especialista hepatólogo o cirujano cuando se presentan estos síntomas o se descubre accidentalmente estas lesiones.
Un hígado dañado (cirrosis hepática) es el principal factor de riesgo para que aparezca un Carcinoma Hepatocelular. La cirrosis hepática se puede producir por el consumo exagerado de alcohol, infecciones crónicas por virus de hepatitis (B ó C), enfermedades metabólicas, etc.
El antecedente de haber presentado un cáncer digestivo (estómago, colon, recto, páncreas, etc.) nos hace estar atentos a la aparición de metástasis hepáticas aún años después de haber operado el cáncer original.

El exámen más usado es la Tomografía Computada en lo posible helicoidal y en especial con técnica trifásica. También la Resonancia Nuclear Magnética aporta información al igual que la ecografia que suele ser el examen que realiza los diagnostico en forma accidental en un control de rutina.
En general las lesiones hepáticas NO se punzan para hacer una biopsia por lo que es de vital importancia la experiencia del equipo tratante para decidir la conducta adecuada.
Existen algunos marcadores tumorales, que en exámenes de sangre especializados, nos orientan o confirman la naturaleza histológica de estos tumores.
¿Cómo se tratan los tumores hepáticos?

ley 1437 de 2011 ejecutoria de los actos administrativos

-Lo que le molesta al órgano de corazón es la relajación, pero los alimentos de sabor ácido contraen tal relajación.
-El canal de corazón se comunica con el intestino delgado. – A nivel psíquico: el corazón controla la mente, el espíritu y el pensamiento. Cuando tenemos insomnio, mala memoria, delirio, confusión, odio, arrogancia y exceso de alegría es que existe una alteración de la energía del corazón. En equilibrio, la persona es amorosa y servicial. Una herramienta muy importante para vencer sus estados emocionales negativos es la creatividad y ser auténticos; con ello se puede superar la arrogancia y la propensión a la charlatanería, el sedentarismo y la holgazanería.

Estas tendencias negativas conllevan a padecer enfermedades del aparato circulatorio. Cuando la alegría es excesiva o negativa dispersa la energía del corazón, lo cual provoca alteraciones en el espíritu, produciendo insomnio, histeria, manías y palpitaciones. Un ejemplo de alegría negativa es la satisfacción que producen para alguna gente, los sufrimientos e inconvenientes de los demás. – El corazón controla el habla. Cuando se está muy alegre, se habla muy deprisa, si hay demasiada alegría e incluso si se traba la lengua, se debe a un exceso de energía en el meridiano del corazón, que debe ser tratado.

La condición del corazón se refleja en nuestras palabras que emitimos, por consecuencia, al mejorar nuestra forma de hablar, mejoramos el estado de nuestro corazón (siendo veraces, auténticos, serviciales, bondadosos, no insultar, no criticar, etc.). Las drogas y el alcohol aumentan peligrosamente la energía del corazón. – Su función es controlar y distribuir correctamente la energía.

Controlan a la vez, la piel y los poros. Si la energía del pulmón no es suficiente, la piel es seca. – Se refleja en la nariz. Cuando el pulmón es atacado por el frío, se produce obstrucción nasal y pérdida del olfato.

– Lo que le molesta al órgano del pulmón es la energía rebelde que asciende, pero ingerir alimentos salados hará descender dicha energía.
– El canal del pulmón se comunica con el intestino grueso. – A nivel psíquico: La energía del pulmón en equilibrio se manifiesta en la persona con: serenidad, rectitud, coraje, mirar dentro de nosotros mismos y la vitalidad. Cuando la energía del pulmón se ve afectada aparece la tristeza, la nostalgia, la depresión, la melancolía, el ánimo decae. Los casos graves de melancolía pueden conducir a la demencia (el deterioro de la inteligencia) y al cáncer

Cuando una persona presenta ronquera, mal olfato, eczema, tristeza, exceso de vellos, sinusitis, rinitis, es nostálgico, etc. indica que la función del pulmón y su meridiano respectivo está afectada. El miedo a la muerte está relacionado con una deficiencia de energía en los pulmones. Con la práctica de Chikung, Yoga o Taichí mejoramos inmediatamente nuestros pulmones.

– Su función es almacenar y conservar la sangre. Regula la cantidad de sangre puesta a disposición de las distintas actividades del organismo. El hígado es el estratega que planea el conjunto de actividades del organismo. Cuando la actividad muscular es intensa, el hígado cede parte de la sangre almacenada a los músculos. Si no cumple esta función aparecen calambres musculares, cansancio, menstruaciones cortas o ausencia de ellas. – Controla los músculos y tendones: cuando nuestro hígado funciona correctamente podemos correr y saltar sin ninguna dificultad; en cambio, si el hígado está alterado aparecen temblores, contracturas o calambres, tics, dolores articulares y musculares, hipertensión y migrañas.

– Controla la visión y los movimientos oculares. Si el hígado se debilita, la nutrición de los ojos será débil y aparecerán: ojos secos y rojos, visión borrosa, miopía, hipermetropía, etc. – Su energía se manifiesta en las uñas. Cuando el hígado está débil: las uñas son delgadas, frágiles, secas, deformadas y se astillan.

– Lo que le desagrada al órgano del hígado es la tensión, pero si se ingiere alimentos dulces se relajará esa tensión.
– El canal de hígado se comunica con la vesícula biliar. – A nivel psíquico: rige la memoria inconsciente, la imaginación (el hígado es el gran estratega), la iniciativa, la ambición y el deseo. Cuando su energía es excesiva aparece la ira, los celos y la irritabilidad. Cuando está debilitado aparece la falta de imaginación, incoordinación de ideas, poca iniciativa, estados de ansiedad y frustración, pesadillas al dormir, susceptibilidad emocional.

Una persona propensa a la ira suele ser irritable, un rasgo común entre los que sufren de cáncer gastrointestinal. Otra característica negativa cuando la energía del canal del hígado está bloqueada es el egoísmo, la persona sólo se preocupará por sí misma y sus intereses, en cambio, si la energía del hígado fluye libremente, la persona se preocupará sinceramente por los demás. Cuando el hígado se encuentra sano la persona es generosa, amable, perseverante, paciente y creativa, la convivencia con sus parientes es respetuosa, posee capacidad para transformar lo negativo en positivo y le nace algún tipo de interés por el arte.

Una caminata diaria de quince minutos por un parque levantando las manos y dejándolas caer cada diez pasos o ir al campo ayuda a descongestionar el meridiano del hígado. Un vaso con extracto de piña (no ácida) en ayunas mejora la energía del hígado.

Como mencioné anteriormente, el hígado se comunica con la vesícula biliar, a quien corresponde el poder de decisión; es decir, la energía del hígado crea el plan o estrategia y la decisión final corresponde a la vesícula. Ambos mantienen relaciones tan estrechas que sus patologías se enlazan o están en continuidad a menudo. En la antigua China taoísta, cuando un hombre era decidido y no dudaba, se decía:”ese hombre posee una gran vesícula”. -Es el distribuidor de la sangre en todo el organismo. Si el bazo está afectado no puede poner en circulación los humores (sangre, linfa) y los miembros son privados de la energía de los alimentos que recibe el estómago. Cuando el bazo está débil tenemos diarrea, el rostro se nos pone amarillo, los labios pálidos y las extremidades están frías y sin fuerza.

Función de ascender. Después de comer, la energía de los alimentos sube desde el estómago al pulmón y corazón a través del bazo. En cambio, la función del estómago es descender. Si se altera esta función aparecen vómitos, náuseas y eructos debido al ascenso de la energía del estómago y si tenemos diarreas, hinchazón abdominal y ruidos intestinales se debe al descenso de la energía del bazo; en los dos casos, se debe de tratar con dietas especificas y acupresión. -La energía del bazo se manifiesta en la boca y en las mejillas. Los labios rojos y brillantes indican que tenemos suficiente sangre y energía en el bazo. Si el bazo es deficiente, los labios son pálidos, cuarteados con falta de apetito.

Controla la sangre. Si la función del bazo es anormal habrá hemorragias, reglas abundantes o irregulares. – Lo que le desagrada al órgano del bazo es la humedad, pero ingerir alimentos amargos seca tal humedad.
– El canal del bazo se comunica con el estómago y páncreas.

-A nivel psíquico: tiene que ver con el pensar y recordar. Si una persona está constantemente pensando, se preocupa demasiado, siente ansiedad o angustia, permanece constantemente en los recuerdos, estudia mucho, tiene pensamientos obsesivos, come a deshoras, congestionará el meridiano del bazo, lo cual afecta el aparato digestivo provocando pérdida de apetito, flatulencia en el pecho y el abdomen o pérdida de memoria. Se debe sedar o tonificar el meridiano del bazo según el caso y hacer movimientos de chikung referidos al bazo.

Las actividades que pueden ayudar a las personas con estas dificultades son la actuación, el canto y la docencia. Si la energía del meridiano del bazo fluye correctamente, la persona será reflexiva, compasiva, con buena memoria, asimilará fácilmente las ideas, tendrá una crítica constructiva, buen sueño y apetito. La infusión de hinojo descongestiona el bazo y el estómago.

Los riñones – Su función es conservar la esencia vital. Toda la energía llega al riñón, que se encarga de almacenarla o distribuirla según las necesidades. Relacionado con la reproducción, crecimiento y desarrollo. Si su energía disminuye se produce envejecimiento prematuro, esterilidad y crecimiento lento

– Lo que le desagrada al órgano del riñón es la sequedad, pero ingerir alimentos picantes moviliza los líquidos corporales y lubrican los riñones
– El canal del riñón se comunica con la vejiga – A nivel psíquico: está relacionado con la responsabilidad, determinación y fuerza de voluntad. Si su energía es débil habrá una voluntad débil, la persona será desconfiada y tendrá poco deseo sexual. Así mismo, el exceso de responsabilidad, perfeccionismo, exceso de trabajo físico o psíquico, excesos sexuales o cualquier otro tipo de exceso contribuyen a disminuir la energía del riñón y, por tanto, nuestra vitalidad.

La emoción relacionada con el riñón es el miedo. Un miedo prolongado puede acabar dañando la energía del riñón y apareciendo patologías en las áreas que rige; la vejiga por ejemplo. Un trauma o miedo no resuelto implica energía acumulada en los riñones. El temor y el miedo apagan la energía de los riñones, lo cual pueden producir trastornos psicosomáticos, como la pérdida de control sobre la defecación y la micción, diarrea, emisión seminal involuntaria e insuficiencia sexual. Las circunstancias externas pueden provocar que suframos un exceso de energía en los riñones, como por ejemplo, si perdemos a un ser querido; si nos comunican que tenemos una enfermedad grave o bien y en menor grado, si de pronto tenemos que cambiar de domicilio o de trabajo forzados por las circunstancias. Cuando su energía está equilibrada la persona es dulce, voluntariosa, auténtica, veraz, segura de sí misma, planificadora e intuitiva.

Genera las médulas y el cerebro, tanto la médula ósea, que origina los huesos y la sangre, como la médula espinal y el cerebro; es, por tanto, quien crea el sistema nervioso. Es también el origen de todas las glándulas endocrinas productoras de las hormonas, como insulina, tiroxina, hormonas sexuales, etc. También es responsable de la hipófisis, hipotálamo y de las glándulas suprarrenales. – Controla el agua del organismo: regulación de líquidos, control de orina, control de los iones de la sangre.

Proyecciones en el organismo: oído, huesos, cabello. Cuando hay deficiencia de los riñones existirá fragilidad ósea, artrosis, disminución de la audición, sordera, caída del cabello, calvicie, caída de dientes, etc. Para los riñones y demás órganos recomiendo practicar los sonidos curativos

responsabilidad extracontractual del estado por actos administrativos


hechos y actos juridicos procesales

Tanto hombres como mujeres pueden quedar estériles. En las mujeres causa Enfermedad Pélvica Inflamatoria o EPI que causa infertilidad. Los hombres con la epididimitis también pueden verse afectado el transporte de espermatozoides. Una madre que tiene gonorrea puede contagiar a su bebé durante el parto causando ceguera.

Causa una alteración inmunitaria que desencadena la bacteria que afecta a los ojos con conjuntivitis o uveítis, articulaciones (artritis reactiva) y genitourinarias (uretritis o cervicitis). Secreción espesa amarilla o blanca de la vagina.

Hay dos objetivos en el tratamiento de una enfermedad de transmisión sexual, especialmente una que se propaga tan fácilmente como la gonorrea. El primero es curar la infección en el paciente y el segundo localizar y examinar a todas las otras personas con las cuales el paciente tuvo contacto sexual y tratarlas para prevenir la diseminación mayor de la enfermedad. Se puede usar azitromicina (Zithromax), 2 g en una sola dosis para personas que tengan reacciones alérgicas severas a ceftriaxona, cefixima o penicilina.

La penicilina solía ser el tratamiento estándar, pero ya no se usa dado que no cura la gonorrea todas las veces. La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) causada por la bacteria Treponema pallidum. A menudo se le ha llamado "la gran imitadora" porque muchos de sus signos y síntomas no se distinguen fácilmente de otras enfermedades.

La sífilis se transmite de una persona a otra a través del contacto directo con una úlcera sifilítica. Las úlceras aparecen principalmente en los genitales externos, la vagina, el ano o el recto. También pueden salir en los labios y en la boca. Muchas personas que tienen sífilis no presentan síntomas durante años, pero aun así enfrentan el riesgo de tener complicaciones en la fase avanzada si no se tratan la enfermedad. Las personas que están en la fase primaria o secundaria de la enfermedad transmiten la infección aunque muchas veces las úlceras sifilíticas no se puedan reconocer. Por lo tanto, las personas que no saben que están infectadas pueden contagiar la enfermedad.

Fase primaria: La fase primaria de la sífilis suele estar marcada por la aparición de una sola úlcera (llamada chancro), pero puede que haya muchas. El tiempo que transcurre entre la infección por sífilis y la aparición del primer síntoma puede variar de 10 a 90 días (con un promedio de 21 días). Por lo general, el chancro es firme, redondo, pequeño e indoloro. Aparece en el sitio por donde la sífilis entró al organismo. El chancro dura de 3 a 6 semanas y desaparece sin ser tratado. Sin embargo, si no se administra el tratamiento adecuado la infección avanza a la fase secundaria. Fase secundaria: La fase secundaria se caracteriza por erupciones en la piel y lesiones en las membranas mucosas. Esta fase suele comenzar con la aparición de una erupción de la piel en una o más áreas del cuerpo, que por lo general no produce picazón. Las erupciones de la piel asociadas a la sífilis secundaria pueden aparecer cuando el chancro se está curando o varias semanas después de que se haya curado. La erupción característica de la sífilis secundaria puede tomar el aspecto de puntos rugosos, de color rojo o marrón rojizo, tanto en la palma de las manos como en la planta de los pies.

Fase latente y terciaria: La fase latente (oculta) de la sífilis comienza con la desaparición de los síntomas de las fases primaria y secundaria. Sin tratamiento, la persona infectada seguirá teniendo sífilis aun cuando no presente signos o síntomas ya que la infección permanece en el cuerpo. Esta fase latente puede durar años. En el 15% de las personas que no reciben tratamiento para la sífilis, la enfermedad puede avanzar hasta las fases latente y terciaria, que pueden aparecer de 10 a 20 años después de haberse adquirido la infección. En esta fase avanzada la sífilis puede afectar posteriormente órganos internos como el cerebro, los nervios, los ojos, el corazón, los vasos sanguíneos, el hígado, los huesos y las articulaciones. ¿Qué efectos tiene la sífilis en la mujer embarazada y en su bebé?

La bacteria de la sífilis puede infectar al bebé durante el embarazo. Dependiendo de cuánto tiempo una mujer embarazada ha estado infectada, puede enfrentar un alto riesgo de tener un bebé que nazca muerto o de dar a luz un bebé que muere poco después de haber nacido. Un bebé infectado puede que nazca sin los signos y síntomas de la enfermedad. Sin embargo, si no es sometido a tratamiento de inmediato, el bebé puede presentar serios problemas al cabo de unas cuantas semanas. Si estos bebés no reciben tratamiento, pueden sufrir de retraso en el desarrollo, convulsiones o morir. ¿Cómo se diagnostica la sífilis?

Algunos médicos pueden diagnosticar la sífilis mediante el análisis de una muestra líquida del chancro (la úlcera infecciosa) en un microscopio especial llamado microscopio de campo oscuro. Si las bacterias de la sífilis están presentes en la úlcera, se observarán en el microscopio. Otra manera de determinar si una persona tiene sífilis es mediante un análisis de sangre. Poco después de que una persona se infecta comienza a producir anticuerpos contra la sífilis que pueden ser detectados mediante una prueba de sangre segura, precisa y económica. El cuerpo presentará niveles bajos de anticuerpos en la sangre durante meses o incluso años después de que se haya completado el tratamiento de la enfermedad. Dado que la sífilis no tratada en una mujer embarazada puede infectar y posiblemente provocar la muerte de su bebé, toda mujer embarazada debe hacerse un análisis de sangre para detectar la sífilis.

¿Cuál es el tratamiento de la sífilis? Hoy la sífilis se puede curar fácilmente con antibióticos, como la penicilina, durante la fase primaria y secundaria. La penicilina también actúa en la última etapa aunque en ese caso debe ser penicilina g-sódica por vía intravenosa, ya que es la única forma de que se difunda el antibiótico por el LCR líquido cefalorraquídeo, que es donde se encuentra la bacteria durante esta última fase. Quienes la padecen deben llevar una vida saludable con una dieta equilibrada y un sueño adecuado. La bacteria Treponema pállidum, es una espiroqueta y puede ser tratada con penicilina benzatínica, en forma de inyección intramuscular, y si se presenta alergia a la penicilina se le recomienda al paciente Azitromicina.

Tratada a tiempo, la enfermedad tiene cura sencilla sin dejar secuelas. El padecer sífilis aumenta el riesgo de contraer otras enfermedades de transmisión sexual (como el VIH), ya que los chancros son una vía fácil de entrada en el organismo. Si no se trata a tiempo, puede ocasionar:

En algunos casos, las personas que supuestamente ya han obtenido la cura todavía pueden infectar a los demás. El haber padecido sífilis y haberse curado no implica inmunidad, ya que rápidamente se puede volver a contraer. Esto se debe a que la bacteria que produce la sífilis (Treponema pallidum) cuenta con tan sólo nueve proteínas en su cubierta, lo cual no es suficiente para que el sistema inmunitario humano la reconozca y pueda producir anticuerpos para combatirla o inmunizarse. La clamidia es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) frecuente, causada por la bacteria Chlamydia trachomatis, que puede dañar los órganos reproductivos de la mujer. Aunque generalmente la clamidia no presenta síntomas o tiene síntomas leves, hay complicaciones graves que pueden ocurrir "en forma silenciosa" y causar daños irreversibles, como infertilidad, antes de que una mujer se dé cuenta del problema. La clamidia puede también causar secreción del pene en un hombre infectado.

¿Cómo se contrae la clamidia? La clamidia puede ser transmitida durante relaciones sexuales y también ser transmitida de madre infectada a hijo durante el parto vaginal. Toda persona sexualmente activa puede ser infectada con clamidia. Entre mayor número de parejas sexuales tenga la persona, mayor es el riesgo de infección. Las niñas adolescentes y las mujeres jóvenes están expuestas a un mayor riesgo de infección si son activas sexualmente porque su cuello uterino (la abertura del útero) no se ha desarrollado completamente.

¿Cuáles son los síntomas de la clamidia? A la clamidia se le conoce como la enfermedad "silenciosa" porque casi 3 de cada 4 mujeres infectadas y cerca de la mitad de hombres infectados no presentan síntomas. Si hay síntomas, éstos aparecen generalmente entre 1 y 3 semanas después del contagio.

En las mujeres, la bacteria infecta inicialmente el cuello uterino y la uretra (el canal urinario). Las mujeres que tienen síntomas podrían presentar flujo vaginal anormal o una sensación de ardor al orinar. Algunas mujeres todavía no tienen signos ni síntomas cuando la infección se propaga del cuello uterino a las trompas de Falopio; otras presentan dolor de vientre, lumbago, náusea, fiebre, dolor durante el coito o sangrado entre los períodos menstruales. La infección clamidial del cuello uterino puede propagarse tambien al recto. Los hombres que tienen signos o síntomas podrían presentar secreción del pene o una sensación de ardor al orinar. Los hombres también podrían presentar una sensación de ardor y picazón alrededor de la abertura del pene. El dolor y la inflamación de los testículos es poco frecuente.

¿Qué tipo de complicaciones puede haber si no se trata la clamidia? Si la clamidia no es tratada, la infección puede avanzar y causar graves problemas reproductivos y de salud con consecuencias a corto y largo plazo. Al igual que la enfermedad, el daño que causa la clamidia es a menudo "silencioso".

En las mujeres, si la infección no es tratada, puede propagarse al útero o a las trompas de Falopio y causar enfermedad inflamatoria pélvica (EIP). Esto ocurre hasta en un 40% de las mujeres que tienen clamidia y no han recibido tratamiento. La EIP puede causar daño permanente a las trompas de Falopio, al útero y a los tejidos circundantes. El daño puede llegar a causar dolor pélvico crónico, infertilidad y embarazo ectópico (embarazo implantado fuera del útero) que es potencialmente mortal. Las mujeres infectadas con clamidia tienen hasta cinco veces más probabilidades de infectarse con el VIH, si están expuestas al virus. Para ayudar a prevenir las graves consecuencias de la clamidia, se recomienda que las mujeres sexualmente activas de 25 años de edad o menos se realicen una prueba de detección de la clamidia al menos una vez al año.

Las complicaciones entre los hombres son poco comunes. En ocasiones, la infección se propaga al epidídimo (el tubo que conduce el esperma desde los testículos) y causa dolor, fiebre y, rara vez, esterilidad. En muy pocos casos, la infección clamidial genital puede causar artritis que puede estar acompañada de lesiones en la piel e inflamación de los ojos y de la uretra (síndrome de Reiter). ¿Qué efectos tiene la clamidia en la mujer embarazada y en su bebé?

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Hay evidencias que sugieren que el trasplante de células madre es capaz de reducir la fibrosis hepática y mejorar la función hepática. Las Células Madre Mesenquimales (CMM) son el tipo más ampliamente estudiado de las células madre que se extrae de los tejidos adultos sin ningún tipo de problema ético ni riesgo alguno para el donante. Las Células Madre Mesenquimales (CMM) tienen la capacidad de diferenciarse en una variedad de células funcionales que incluyen las células del hígado (hepatocitos). Los pacientes con Cirrosis Hepática tratados con Células Madre Mesenquimales (CMM) han demostrado mejoras visibles en la función hepática y los síntomas asociados. Por otra parte, la progresión de la enfermedad ha disminuido significativamente después del trasplante de células madre.

(A) Las Células Madre Mesenquimales (CMM) se diferencian en hepatocitos del parénquima para mejorar la función hepática. Se estima que se necesitan aproximadamente 2-3 x 1010 hepatocitos parenquimatosos sanos para mantener la función normal de un hígado adulto. En hígados fibróticos o cirróticos graves, el número de hepatocitos se reduce significativamente. Se ha demostrado en varias ocasiones la trans-diferenciación de las células madre mesenquimales (CMM) de donantes para convertirse en hepatocitos parenquimatosos. (B) Las Células Madre Mesenquimales (CMM) evitan que el hígado de someterse a la fibrogénesis a través de la secreción de una variedad de citoquinas, tales como HGF, la interleucina (IL) -6 y -10 y

(C) Las Células Madre Mesenquimales (CMM) pueden disolver directamente la fibrosis. No había evidencia que sugiera que las células madre mesenquimales (CMM) fueran capaces de producir la metaloproteinasa de matriz (MPM), una enzima capaz de degradar la matriz extracelular, lo que alivia la cirrosis hepática directamente. Los pacientes con Cirrosis Hepática tratados con células madre generalmente observan mejoras en las siguientes áreas:

    mejora de la función hepática y los síntomas asociados
    Letargo
    Fatiga
    Ascitis
    Sangrado viático
    Coma hepático
    Cognición

Nosotros creemos que siempre hay esperanza y que los pacientes merecen un acceso a tratamientos seguros y efectivos.

Somos independientes, contamos con un departamento médico interno. Combinamos el servicio de hospitales acreditados internacionalmente con tratamientos de última generación, productos únicos y servicios que son integradores y efectivos para asegurar que el tratamiento tenga el mejor resultado posible.

En cuanto a las células madre que empleamos, nos aseguramos que el paciente reciba la célula madre correcta y necesaria en lo que concierne a la calidad, cantidad y viabilidad. Nuestro exclusivo compañero de investigación garantiza una viabilidad celular de 95%, mientras que muchas inyecciones tienen una sorprendente viabilidad de 98%-99%.

Los objetivos del tratamiento para la cirrosis hepática son para frenar la progresión de tejido cicatrizal en el hígado y prevenir o tratar las complicaciones de la enfermedad. La hospitalización puede ser necesaria para la cirrosis con complicaciones. El tratamiento para la cirrosis del hígado depende de la causa de la enfermedad y si se presentan complicaciones. Si usted es un bebedor empedernido, debe dejar de consumir alcohol. Su médico será capaz de ofrecerle un plan integral para ayudar a que lo haga. Las perspectivas de su enfermedad no es bueno si continúan bebiendo mientras que los beneficios de dejar son enormes. Usted se detiene la progresión de la enfermedad desde el primer día y también se sentirá mucho mejor.

Algunos de los síntomas de la cirrosis puede aliviarse con medicamentos. Ascitis y la retención de líquidos pueden ser tratados con medicamentos conocidos como diuréticos que ayudan a eliminar el exceso de líquido. Una dieta baja en sodio y la ingesta de restricción de líquidos también puede ayudar con estos problemas. Si la cirrosis hepática es causada por la hepatitis viral, que se puede tratar con medicamentos antivirales para reducir el daño permanente. El tratamiento de la hepatitis B y C en las primeras etapas es cada vez más éxito en la prevención de la cirrosis. La hepatitis autoinmune se puede tratar con esteroides u otros medicamentos que suprimen el sistema inmunológico.

La encefalopatía hepática es tratado por la limpieza del intestino con lactulosa, un laxante por vía oral o en enemas. Los antibióticos son añadidos al tratamiento si es necesario. Los pacientes pueden solicitar que reducir la ingesta de proteínas de la dieta. La encefalopatía hepática puede mejorar a medida que otras complicaciones de la cirrosis son controlados. Debido a que la malnutrición es común en personas con cirrosis, una dieta saludable es importante en todas las etapas de la enfermedad. Los médicos recomiendan un plan de alimentación que está bien equilibrado. Si la ascitis se desarrolla, una dieta restringida en sodio es recomendable. Una persona con cirrosis no deben comer mariscos crudos, que pueden contener una bacteria que causa infecciones graves. Para mejorar la nutrición, el médico puede agregar un suplemento líquido por vía oral oa través de una sonda nasogástrica, un pequeño tubo insertado a través de la nariz y la garganta que llega hasta el estómago.

Si la cirrosis es muy grave y el hígado deja de funcionar, el trasplante de hígado es la única opción. A menudo se recomienda cuando los síntomas se vuelven difíciles de controlar por otros métodos. La cirrosis es irreversible. la función de muchos pacientes de hígado poco a poco va a empeorar a pesar del tratamiento y las complicaciones de la cirrosis aumentará y se convierten en difíciles de tratar. Por lo tanto, cuando la cirrosis está muy avanzada, el trasplante de hígado es a menudo la única opción para el tratamiento. No todas las personas con cirrosis es un candidato para el trasplante. El trasplante de hígado no se suele administrar a las personas con cirrosis que están activamente el uso de alcohol o drogas, aunque las personas que tienen cirrosis como consecuencia de beber en exceso, y que puedan demostrar que han dejado, pueden ser buenos candidatos para el trasplante.

Los conductos biliares son tubos por los cuales la bilis pasa del hígado al intestino delgado. La bilis es una sustancia que ayuda con la digestión. Todos los conductos biliares juntos se denominan tracto biliar. Cuando los conductos biliares se hinchan o inflaman, esto bloquea el flujo de bilis. La acumulación de bilis daña las células del hígado y conduce a la cicatrización del hígado, llamada cirrosis. Esto se llama cirrosis biliar.

Se desconoce la causa de la inflamación de las vías biliares en el hígado. Sin embargo, la cirrosis biliar primaria es un trastorno autoinmunitario, lo cual significa que el sistema de defensas de su propio cuerpo ataca por error el tejido sano. La enfermedad puede estar relacionada con trastornos autoinmunitarios, como:

  • Celiaquía
  • Fenómeno de Raynaud
  • Síndrome de las mucosas secas (resequedad en ojos o boca)
  • Enfermedad de la tiroides

La enfermedad afecta más comúnmente a mujeres de mediana edad. Más de la mitad de los pacientes no tiene ningún síntoma al momento del diagnóstico. Los síntomas aparecen más a menudo de manera lenta. Los síntomas tempranos pueden incluir:

  • Náusea y dolor abdominal
  • Fatiga y pérdida de energía
  • Depósitos de grasa debajo de la piel
  • Deposiciones grasosas
  • Picazón
  • Poco apetito y pérdida de peso

A medida que empeora la función del hígado, los síntomas pueden incluir:

  • Acumulación de líquido en las piernas (edema) y en el abdomen (ascitis)
  • Color amarillo en la piel, en las membranas mucosas o en los ojos (icteria)
  • Enrojecimiento de las palmas de las manos
  • En hombres, impotencia, encogimiento de los testículos e hinchazón de las mamas
  • Fácil aparición de moretones y sangrado anormal, a menudo de las venas hinchadas en el tracto digestivo
  • Confusión o problemas para pensar
  • Heces pálidas o de color arcilla

El proveedor de atención médica llevará a cabo un examen físico.

Con los siguientes exámenes se puede revisar si el hígado está funcionando apropiadamente:

  • Examen de albúmina en la sangre
  • Pruebas de la función hepática (la fosfatasa alcalina en suero es la más importante)
  • Tiempo de protrombina (TP)
  • Exámenes de lipoproteínas y colesterol en la sangre

Otros exámenes que pueden ayudar a diagnosticar esta enfermedad son:

  • Nivel de inmunoglobulina M en la sangre elevado
  • Biopsia del hígado
  • Anticuerpos mitocondriales (los resultados son positivos en aproximadamente el 95% de los casos)

El objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. La colestiramina (o colestipol) puede reducir el prurito. El ácido ursodeoxicólico también puede mejorar la eliminación de bilis del torrente sanguíneo. Esto puede mejorar la supervivencia en algunos pacientes.

La terapia sustitutiva de vitaminas repone las vitaminas A, K y D, que se pierden en las deposiciones grasosas. Se pueden agregar un suplemento de calcio u otros medicamentos para los huesos para prevenir o tratar los huesos blandos y débiles. El trasplante de hígado puede ser eficaz si se hace antes de que se produzca insuficiencia hepática.

El desenlace clínico puede variar. Si la afección no recibe tratamiento, la mayoría de los pacientes morirá sin un trasplante de hígado. Aproximadamente un cuarto de los pacientes que ha tenido la enfermedad durante 10 años experimentará insuficiencia hepática. Los médicos ahora pueden emplear un modelo estadístico para predecir el mejor momento para realizar el trasplante. También se pueden presentar otras enfermedades como hipotiroidismo y anemia.
La cirrosis progresiva puede llevar a insuficiencia hepática. Las complicaciones pueden abarcar:

  • Sangrado
  • Daño al cerebro (encefalopatía)
  • Desequilibrio hidroelectrolítico
  • Insuficiencia renal
  • Malabsorción
  • Desnutrición
  • Huesos blandos o débiles (osteomalacia u osteoporosis)
  • Ascitis (acumulación de líquido en la cavidad abdominal)

Llame a su proveedor si presenta:

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Los órganos más afectados por el alcohol son el cerebro y el hígado, donde llega a producir lesiones irreversibles que pueden incluso llevar a la muerte. Así pues, para aprovechar sus aspectos positivos y librarnos de los negativos lo más inteligente es tomarlo en su justa medida: 1 ó 2 copitas al día. Y no más. Diversos estudios pusieron de manifiesto la llamada "paradoja francesa", donde se apreciaba la menor mortalidad por enfermedad cardiovascular entre la población francesa que tomaba habitualmente vino en cantidades moderadas aunque fueran consumidores de gran cantidad de grasas saturadas perjudiciales para la salud cardiovascular.

Los expertos aconsejan el consumo de vino tinto de buena calidad y pero en dosis moderadas. Para una persona sana, no sometida a ningún tipo de medicación, recomiendan unos una o dos copitas de vino diarios (10-30 g de alcohol/día) ingeridos durante la comida y siempre eligiendo vinos con denominación de origen que ofrezcan calidad. Efectivamente, el vino puede resultar beneficioso para nuestro organismo siempre y cuando se tome en cantidades moderadas. Resulta paradójico que sus efectos sean completamente diferentes si se consume en elevadas cantidades. – A dosis moderadas: estimula el apetito y aumenta la secreción gástrica; mejora el flujo sanguíneo y la vasodilatación impidiendo la oxidación del colesterol "malo" (LDL); aumenta el colesterol "bueno" (HDL) en la sangre e impide el depósito de grasa en las paredes de las arterias, disminuyendo el riesgo de infarto cardíaco y cerebral; el consumo moderado de vino disminuye el riesgo de mortalidad por cardiopatías a la mitad; el alcohol por sí mismo dificulta la agregación de las plaquetas y macrófagos, impidiendo la coagulación y reduciendo el riesgo de embolias y trombosis; previene la pérdida de masa ósea en mujeres postmenopáusicas; posee una acción antioxidante previniendo la aparición de ciertos tipos de cánceres y ralentizando la aparición de Alzheimer. El responsable de esta potente acción antioxidante parece ser el resveratrol, cuya capacidad antioxidante supera incluso a las de la vitamina E que es el antioxidante natural más eficaz que se conoce. Diversos estudios científicos han confirmado lo que en principio era una hipótesis, quedando demostrada la acción anticancerígena desarrollada por el resveratrol en un cultivo de células cancerígenas humanas y de ratas de laboratorio. El resveratrol frena el proceso cancerígeno provocando el suicidio máximo de células cancerígenas (apoptosis) al inhibir a una proteína responsable de su proliferación.

A elevadas dosis: disminuye las facultades físicas y mentales (un contenido de 0,5 g de alcohol por litro de sangre reduce peligrosamente la habilidad para conducir un automóvil); produce sobrepeso y obesidad; destruye el hígado, puede ocasionar cirrosis hepática; aumenta el riesgo de desarrollas úlceras y gastritis; debilita el corazón, da lugar a cardiopatías; provoca hipertensión; daña el cerebro ocasionando daños irreversibles; aumenta el riesgo de padecer cáncer; altera gravemente la calidad de vida; es un factor de riesgo de mortalidad. Además provoca desestructuración social, familiar y profesional. El vino, aliado indiscutible de cualquier reunión social o familiar, es el complemento perfecto de una buena comida. Degustar una copa de buen vino mientras saboreamos un exquisito plato es todo un placer y es un placer que hay que saber apreciar. La elección del vino que acompañará a una comida puede ser un verdadero quebradero de cabeza si comprobamos la amplia oferta de vinos comercializados, capaces de seducir al paladar más exigente. No desesperemos, tampoco hay que ser un experto enólogo para desenvolvernos con cierta soltura. Siguiendo unas normas básicas y paladeando algunos buenos vinos, poco a poco iremos distinguiendo los distintos matices que diferencian a unos de otros y saldremos triunfadores de nuestra elección.

El vino ideal debe ser un vino de calidad, que proporcione placer al mismo tiempo que potencie el plato al que acompaña. Será un vino que nos sepa a poco, que sintamos haber terminado la botella. Para los neófitos en la materia, se aconseja que elijan vinos con denominación de origen que garantiza la procedencia y calidad del vino elegido. Al elegir el vino más adecuado para acompañar un menú habrá que tener en cuenta el plato al que va a acompañar. El dogma de tinto para carnes, blancos para pescados y rosados para arroces no siempre tiene sentido. A veces, armonizar los sabores resulta casi imposible, hay platos difíciles de combinar y hay que dejarse llevar un poco por el sentido común y el gusto personal. En general, se aconseja que los vinos sean ligeramente más suaves o igual de potentes que el plato que acompañan, lo que se pretende es que ninguno solape el sabor del otro y podamos disfrutar tanto del plato como del vino.

Los blancos resultan perfectos para acompañar sopas, cremas y pescados, pero depende del tipo de pescado. Por ejemplo, un albariño, aromático y frutal, es ideal para un pescado ahumado, un marisco o una sopa de pescado, pero resulta inapropiado para acompañar una merluza. Un chardonnay es perfecto para el pescado blanco y los blancos de crianza son ideales para los pescados azules o de río. Los espárragos, que vuelven amargo el vino, y los ahumados, que a veces solapan su aroma, van muy bien con un blanco de crianza. El fino y la manzanilla son perfectos para aperitivos (jamón ibérico, los mariscos, frituras de pescado, almendras, aceitunas y quesos curados o semicurados). Para los postres, escojamos un blanco licoroso. Los tintos jóvenes acompañan a ensaladas suaves, huevos, quesos, morcillas, embutidos, estofados y carne en general, mientras que los tintos de crianza acompañan muy bien a platos de carne joven, de cerdo, de cordero lechal y pato, potajes así como platos que lleven alguna salsa ligeramente dulce. Los reserva y gran reserva son ideales para la caza mayor, las setas, las trufas o los asados en horno de leña.

Los rosados van bien con sabores fuertes donde se mezclan muchos ingredientes y se juega con los agridulces, con lo salado y lo dulce. Los arroces y paellas se sirven con un rosado, al igual que las alcachofas, tan difíciles de combinar. Los vinos espumosos, por su paladar fresco y chispeante, son perfectos para los meses de calor. Los cavas y espumosos son recomendados para el caviar, foie-gras y la mayoría de los platos, excepto los muy condimentados.

Cada vino necesita una temperatura determinada para apreciar sus cualidades en toda su plenitud. Los blancos y finos deben servirse entre los 6ºC y 8ºC; los rosados sobre los 10ºC, los tintos jóvenes sobre los 14ºC, los de más edad entre 17ºC y 19ºC, y el cava, siempre muy fresco, entre 4ºC y 6ºC. Los tintos con crianzas son muy sensibles a la temperatura. Si se sirven a temperaturas demasiado altas, el alcohol se percibe por encima de otros aromas; si la temperatura es demasiado baja, sus aromas se "esconden". Pero de nada nos sirve cuidar su temperatura a la hora de servirlos si previamente no se han conservado en óptimas condiciones de temperatura, humedad, iluminación. Un vino joven no mejora con el tiempo y debe ser bebido en un plazo corto de tiempo al igual que los espumosos, mientras que un vino demasiado viejo no es garantía de plenitud. Y respecto a los vinos de crianza, aunque mejoran con el tiempo, en general el tiempo de permanencia en botella no debe superar al que tuvieron de crianza.

Otro de los elementos fundamentales para valorar y degustar un vino son las copas, que deberán ser de cristal fino y transparente y de pie fino pero estable. En general, las copas de vino blanco son más pequeñas que las de tinto, y dentro de éstas, las de crianza deben ser más amplias que las de tinto joven con objeto de permitir una aireación más rápida que permita percibir sus aromas en un corto tiempo. Para los espumosos, utilizaremos una copa más esbelta y alta, de "flauta", para poder apreciar mejor sus burbujas. – El consumo de vino tinto, aunque presenta unos efectos beneficiosos sobre la salud, debe ser moderado y su cantidad debe reducirse en caso de tomar otras bebidas alcohólicas.

Las mujeres embarazadas deben evitar el consumo de alcohol. Beber durante el embarazo, aunque la cantidad de alcohol sea mínima, puede ser perjudicial para el feto. – Las personas mayores y las mujeres en período de lactancia pueden consumirlo en pequeña cantidad.

Los niños no deben tomar vino, ya que el hígado aún no posee la cantidad de enzimas necesarias para su correcto metabolismo. – El vino sin alcohol es una alternativa saludable al vino, ya que contiene los mismos flavonoides antioxidantes.

– El jugo de uva o mosto sin fermentar es mucho más saludable que el vino sin alcohol. La bilirrubina es un pigmento biliar que tiene un color amarillo o anaranjado. Este pigmento es el resultado de la degradación de la hemoglobina. La bilirrubina es un compuesto poco soluble en agua y es potencialmente tóxica y nociva.

La bilirrubina es emulsionada en el hígado con ácido glucurónico, lo cual produce una bilirrubina llamada “directa”, que es soluble, no tóxica y se excreta fácilmente a través de la bilis. A los niveles altos de bilirrubina se le conoce como hiperbilirrubinemia y esto a su vez se conoce como ictericia. Los niveles normales de ictericia son de aproximadamente 1mg/dL. Cuando estos niveles suben entre 2 y 3 mg/dL, entonces hay detección clínica de ictericia.

Cuando este aumento de bilirrubina es directa o conjugada, se elimina mediante la orina, la cual produce un color oscuro característico que se conoce con el nombre de coluria. Mientras ocurre el proceso de recuperación de una ictericia prolongada, la coluria puede menguar o desaparecer, pero la ictericia aún puede prevalecer, por lo que no es síntoma de que esta haya menguado. En caso contrario, cuando existe obstrucción de los conductos biliares o una deficiencia o falla acentuada de la excreción hepática de bilirrubina, ésta no llega al intestino, lo que provoca que la coloración café de las heces fecales no suceda y las deposiciones sean blanquecinas (lo cual se conoce como acolia).

La detección de bilirrubina alta puede ser directa o indirecta. La hiperbilirrubina indirecta es el aumento de bilirrubina por aumento del catabolismo de la hemoglobina, como en el caso de anemias hemolíticas o el síndrome de Gilbert, el cual se caracteriza por una disminución de la capacidad hepática de conjugación de la bilirrubina. Una causa poco frecuente es el síndrome de Crigler-Najjar, que suele diagnosticarse al momento de nacer por hiperbilirrubinemia acentuada de 20 mg/dL en Crigler-Najjar tipo I. La hiperbilirubinemia directa se relaciona con afecciones hepáticas, cuando el hígado está débil y es insuficiente su capacidad de excreción.

El aumento de bilirrubina directa puede ser provocado por varias causas:

  • Hepatitis agudas: cuando el hígado sufre de inflamación aguda, puede ocasionar elevaciones acentuadas de la bilirrubina debido a la deficiencia de la excreción hepática. Las hepatitis virales (virus hepatitis A, hepatitis B), y hepatitis por toxicidad de medicamentos ya sea por paracetamol, o tóxicos como hongos), pudiese ocasionar daño hepático e ictericia.
  • Obstrucción de la vía biliar: lo cual sucede cuando hay presencia de cálculos hepáticos, o tumores de la vía biliar o páncreas.
  • Enfermedades del hígado como cirrosis biliar primaria, hepatoxicidad por exceso de medicamentos y/o tóxicos, etc.
  • Cirrosis: esta afección hepática puede provocar elevaciones progresivas de la bilirrubina. Cabe mencionar que el aumento de bilirrubina es una reacción que sucede relativamente tarde en afecciones hepáticas crónicas, y refleja un daño importante de la función hepática.Elevaciones aisladas de bilirrubina directa pueden ser provocadas por el síndrome de Rotor y Dubin-Johnson.

La bilirrubina elevada habla, en general, de una debilidad hepática, por lo que se debe de enfocar en tratar de fortalecer el hígado y eliminar el exceso de toxinas, así como ayudar a la recuperación del hígado mediante una dieta de calidad.

  • Se recomienda que la persona se ponga a dieta de purificación dos días consecutivos comiendo una fruta, ya sea piña, naranja o uvas (escoger sólo una). Comer toda la que se apetezca durante el día, junto con dos litros de agua pura dosificándola en el día.
  • Luego, para el tercer día, hay que empezar a introducir alimentos paulatinamente, eliminando de la dieta por unos meses los siguientes: azúcar y harinas refinadas, huevo, leche de vaca y derivados, carnes rojas, comida procesada (chatarra), embutidos y fritos. Se debe procurar una dieta basada en vegetales frescos, cereales integrales y leches y aceites vegetales.
  • Beber dos litros de agua al día es básico para empezar un proceso de depuración de toxinas y grasas nocivas.
  • Las tisanas y tés no deben faltar en tu dieta. El té o infusión de alcachofa es excelente para depurar y fortalecer el hígado, así como el té de cardo mariano, diente de león, verbena, etc.
  • Evita consumir alcohol, y procura no comer a la hora de la comida con ninguna bebida dulce ni mezclar las frutas a la hora de la comida. Esto es muy importante, ya que si mezclas frutas o comida azucarada con los alimentos, estos fermentarán y producirán alcohol, así que aunque no tomes alcohol, es como si lo hicieras.
  • Bebe un vaso de jugo de vegetales al día. El mejor es el de aloe con zanahoria, o el de tomate con alfalfa o apio.
  • Empieza el día bebiendo en ayunas un te de diente de león con el jugo de un limón exprimido. Bébelo caliente e inmediatamente después de que hayas exprimido el limón.
  • La falta de ejercicio provoca muchos desequilibrios y desórdenes en el cuerpo, incluyendo el mal funcionamiento del hígado. Así que trata de realizar ejercicio, pues la vida sedentaria no ayudara a su recuperación. Debes practicar al día al menos 20 minutos de caminata, bicicleta o trote. El yoga es muy benéfico para el cuerpo en general.
  • Trata de descansar correctamente, pues todo abuso de falta de buen descanso debilitará el hígado.

Si eres iracundo, te enfadas a menudo o te guardas lo que sientes (sobre todo el enojo), tu hígado lo resentirá sin duda. Es necesario que aprendas formas de liberar tu ira de una manera que no te perjudique ni a ti ni a los demás. Desahogar la ira es muy saludable, así que cuando te enfades no lo dejes pasar o pegues gritos en donde estés. Trata de ir a un lugar donde puedas desahogarte, ya sea llorar, pegarle a una almohada o incluso gritar ahogando el grito en tu almohada o en el carro. Si no liberas tu ira, esta se guardara en tu cuerpo y creará mucha tensión en él. Una vez que liberes la ira, trata de entender nuevas formas de relacionarte y aprender de las experiencias, pues recuerda que cada cosa que te sucede es un desafío para que aprendas a conocerte mejor y te engrandezcas. Esta revisión reúne información actualizada sobre el importante papel nutricional del zinc, mineral que hasta 1961 no se le había reconocido su esencialidad para los seres humanos. Su localización, transporte y metabolismo, sus funciones, causas y síntomas de deficiencia de este mineral, usos, requerimientos, fuentes, presentación y toxicidad son presentados.

Palabras clave: Zinc, deficiencia, nutrición humana. Durante los estudios realizados en Shiraz, Irán, por la doctora Ananda S. Prasad en la década de los sesenta fue comprobado por primera vez el significado del zinc en la nutrición humana. Ella encontró primero en los pacientes iraníes y luego en pacientes egipcios un cuadro caracterizado por: anemia por déficit de hierro, hipogonadismo, enanismo, hepatoesplenomegalia, y geofagia, todos estos pacientes sufrían de malnutrición. 1-4

El zinc fue reconocido por primera vez como esencial para un sistema biológico en 1869 en estudios con Aspergillus níger, en 1926 fue demostrado ser esencial para plantas superiores y en 1934 se demostró su esencialidad para el crecimiento de ratas. En 1955 se relacionó la paraqueratosis en cerdos con deficiencia de Zn, posteriormente se conoció su importancia para el crecimiento de las gallinas. En humanos las primeras referencias datan de 1956 cuando se estudió el metabolismo del zinc en individuos cirróticos. 5 Aún al inicio de los sesenta se creía que la deficiencia de Zn nunca podía ocurrir en humanos ya que su presencia era ubicua y el análisis de los alimentos mostraba adecuada cantidad del mineral en la dieta humana, sin embargo es en 1961 que Prasad y otros describen lo que hoy se conoce como síndrome de deficiencia de zinc señalado en párrafos anteriores. 1

El cuerpo contiene 1,5 a 2,5 g de zinc. El metal se encuentra prácticamente en la totalidad de las células, pero existe con mayor abundancia en determinados tejidos animales. El músculo esquelético y el hueso combinados contienen el 90 % del zinc total del organismo. 3 En el músculo, el encéfalo, los pulmones y el corazón las concentraciones son relativamente estables y no responden a las variaciones del contenido del metal en la dieta. En otros tejidos como el hueso, los testículos, el pelo y la sangre, la concentración tiende a reflejar la ingesta dietética del mismo. 3 Los inhibidores de la absorción de zinc son fundamentalmente los fitatos –de alto contenido en los cereales 3 —, oxalatos, hemicelulosa, calcio, hierro y cobre. La absorción puede ser facilitada por la presencia de proteína animal y la histidina y puede ocurrir a lo largo del intestino delgado, hay estudios que sugieren que la absorción a este nivel puede variar en función de diferentes tipos de alimentos y del estado nutricional del organismo en relación con este mineral. 5

Una vez absorbido el zinc es transportado rápidamente y se concentra en el hígado, al que llega por la circulación portal. Se ha identificado la albúmina como la proteína plasmática que transporta el metal en la sangre del sistema porta. La distribución a los tejidos extra-hepáticos se produce a través del plasma en el que se encuentra aproximadamente 10-20 % del zinc total del organismo, 1/3 se encuentra unido a la albúmina laxamente y 2/3 a las globulinas estrechamente. 3 Los componentes del plasma que lo contienen son los hematíes (la principal proporción), plaquetas, los leucocitos, la alfa dos macroglobulina, la transferrina y los aminoácidos, sobre todo la cisteína y la histidina. 3

Las concentraciones séricas o plasmáticas de zinc experimentan oscilaciones circadianas, disminuyen durante el estrés y se hallan sometidas a depresiones posprandiales transitorias. Una ingesta excesiva de zinc puede incrementar en varias veces sus concentraciones sanguíneas. La velocidad inicial de captación de Zn por los tejidos a partir de una dosis oral dada es mayor en el hígado, seguido de la médula ósea, el hueso, la piel, el riñón y el timo, en este orden. La excreción de zinc se produce fundamentalmente por las heces, a partir de las secreciones pancreáticas, biliares o intestinales y de las células mucosas descamadas, también es excretado en la superficie corporal como parte de la descamación epitelial. La homeostasis de este elemento es óptima durante los períodos de escasa ingesta como resultado de la mayor absorción de este en la dieta. 3 La ubicua distribución del zinc en las células, junto al hecho de que es el oligoelemento intracelular más abundante, indica que sus funciones son muy básicas. Estas distintas funciones –catalítica, estructural y de regulación– definen el papel biológico que desempeña el zinc. Las funciones catalíticas son ejercidas por enzimas pertenecientes a las seis clases existentes. Se conoce que aproximadamente 300 enzimas requieren del zinc para su actividad metabólica –metaloenzimas– y debemos señalar que se considera que una enzima es una metaloenzima con zinc cuando la eliminación de zinc causa una reducción de la actividad sin afectar a la irreversibilidad de la proteína enzimática y cuando la reconstrucción con zinc restablece su actividad. La respuesta del crecimiento que se observa en los niños a los que se administra suplementos de zinc es un ejemplo más reciente en relación con la síntesis de proteína, quizás debido a un aumento de la actividad de la ARN polimerasa. 3,6,7

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TRIADA PORTAL RODEADA DE AREAS DE HIGADO GRASO ACUMULACION DE GRASA EN HIGADO, FOTO BAJO PODER

HIGADO GRASO, FOTO MAYOR PODER ESTEATOSIS = ACUMULACION DE GRASA EN CELULAS HEPATICAS

ESTEATOHEPATITIS = ACUMULACION DE GRASA EN CELULAS HEPATICAS + INFLAMACION Son varias las razones que pueden originar HIGADO GRASO ( ESTEATOSIS ), por lo que se ha visto en la necesidad de clasificar las causas para mejor comodidad de estudio de la enfermedad (2).

(Fig.4) Consecuencias de la Resistencia a la Insulina en el Hepatocito. LA SINTOMATOLOGIA DE LOS PACIENTES CON ESTEATOSIS O ESTEATOHEPATITIS ES MUY VARIABLE.

PUEDE NO HABER SINTOMAS, SER ESCASOS O MODERADAMENTE MOLESTOSOS AL EXAMEN FISICO DEL PACIENTE SE PUEDE APRECIAR:

EN GRAN NUMERO DE PACIENTES LA SOSPECHA DE HIGADO GRASO Y ESTEATOHEPATITIS SE HACE AL REALIZAR UNA ECOSONOGRAFIA O ULTRASONIDO DEL ABDOMEN SUPERIOR QUE PIDE EL MEDICO ESPECIALISTA AL RADIOLOGOCOMO PARTE DE UNA EVALUACION GENERAL DEL PACIENTE SIN EMBARGO LO MAS IMPORTANTE PARA QUE EL MEDICO PUEDEA DIFERENCIAR ENTRE UNA ESTEATOSIS Y UNA ESTEATOHEPATITIS SON LOS EXAMENES DE LABORATORIO EN DONDE LAS PRUEBAS HEPATICAS SON CLAVES

ESTEATOSIS = PRUEBAS HEPATICAS NORMALES ESTEATOHEPATITSI = PRUEBAS HEPATICAS ANORMALES

1. Cairns SR, and Peters TJ. Biochemical analysis of hepatic lipid in alcoholic,diabetic and control subjets. Clinical Science, 1983;65:645. 4. Powell E.E., Cooksley W.G, Hanson R, Searle J, Halliday J.W, Powell L.W. The natural history of nonalcoholic steatohepatitis: a follow-up study of forty-two patients for up to 21 years. Hepatology 1990;11:74-80.

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En la cirrosis hepática, tejido cicatricial (fibrosis) sustituye al tejido normal del hígado, bloqueando el flujo de la sangre a través del órgano y evitando que funcione correctamente. La cirrosis es la duodécima causa principal de muerte por enfermedad. Las causas pueden se diversas, aunque las más comunes son el alcoholismo y la hepatitis C.

- Enfermedad hepática alcohólica. Para muchas personas, la cirrosis hepática es sinónimo de alcoholismo crónico, pero de hecho, el alcoholismo es solamente una de las posibles causas. La cirrosis alcohólica se suele desarrollar después de más de una década de ingesta severa de alcohol. La cantidad de alcohol que puede dañar el hígado varía de persona a la persona. En las mujeres, sólo dos o tres bebidas al día pueden dar lugar a cirrosis, y en los hombres, tres o cuatro bebidas por día. El alcohol parece dañar el hígado al bloquear el metabolismo normal de proteínas, grasas y carbohidratos. - Hepatitis C crónica. La infección con este virus causa inflamación y daño moderado al hígado que, al cabo de varias décadas, puede dar lugar a cirrosis.

- Hepatitis crónica B y D. El virus de la hepatitis B es probablemente la causa más común de cirrosis en el mundo, pero es menos frecuente en occidente. La hepatitis B, como la hepatitis C, causa inflamación del hígado y lesión, que tras varias décadas puede producir cirrosis. La hepatitis D está causada por otro virus que infecta el hígado, pero solamente en personas que tienen ya hepatitis B. - Hepatitis autoinmune. Esta enfermedad es debida a que el propio sistema inmunitario ataca el hígado y provoca inflamación, lesión, y finalmente, cicatrización y cirrosis.

- Enfermedades hereditarias. La deficiencia de alfa-1 antitripsina, la hemocromatosis, la enfermedad de Wilson, la galactosemia, y las enfermedades relacionadas con el almacenamiento de glicógeno se encuentran entre las enfermedades hereditarias que interfieren con la manera que el hígado produce, procesa, y almacenan las enzimas, proteínas, metales, y otras sustancias que el cuerpo necesita para funcionar correctamente. - Esteatohepatitis no alcohólica. Enfermedad del hígado caracterizada por acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas que puede acabar produciendo fibrosis hepática, la cual a su vez, puede originar cirrosis. Este tipo de hepatitis parece estar asociada a la diabetes, malnutrición proteica, obesidad, enfermedad de las arterias coronarias, y tratamiento con corticosteroides.

- Conductos biliares bloqueados. Cuando se bloquean los conductos que transportan la bilis fuera del hígado, la propia bilis retrocede y daña el tejido hepático. En los niños pequeños, esto sucede principalmente debido a atresia biliar, una enfermedad en la cual los conductos biliares están ausentes o dañados. En adultos, la causa más frecuente es la cirrosis biliar primaria, una enfermedad en la cual los conductos se inflaman, se bloquean, y se produce una fibrosis (cicatrización). La cirrosis biliar secundaria puede suceder después de cirugía de la vesícula biliar cuando los conductos se dañan inadvertidamente. - Fármacos, toxinas, e infecciones. Reacciones severas a ciertos fármacos, exposición prolongada a toxinas ambientales, esquistosomiasis (infección causada por un parásito) pueden provocar cirrosis.

Existen diferentes tipos de trastornos hepáticos, cuales afectan el hígado, el cual es un órgano responsable en digerir los alimentos y liberarlo de substancias toxicas. Estos trastornos pueden ser heredados u ocasionados por su estilo de vida. Estas enfermedades son como Hepatitis, Cirrosis, enfermedad del hígado graso, hemocromatosis, enfermedad de Wilson, Cancer del Higado, Fibrosis, La colangitis esclerosante primaria, Cirrosis biliar primaria.

Por ejemplo yo padezco de Hepatitis C, una enfermedad viral del higado el cual ocasiona inflamación del hígado y una reducción en la función del órgano. Los síntomas asociados con trastornos del hígado incluyen inflamación abdominal, ojos y piel amarilla, picazón en la piel, orina obscura, heces de color claro, fatiga crónica, nausea y vómito, depresion, dolor en las articulaciones, enfermedad de Crohn, Colitis, pérdida de apetito e insuficiencia hepática incluyendo cirrosis y cáncer del hígado. Pacientes diagnosticados con Hepatitis C frecuentemente reportan usar cannabis para tratar sus síntomas así como la náusea asociada con la terapia antiviral. Un estudio encontró que personas que consumen cannabis son más probables en apegarse a su tratamiento en comparacion con quienes no lo consumían. Hallazgos Clínicos: Efectos del Cannabis Sobre Trastornos Hepaticos

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Buenas, he comprado una canaria para hacerle compañía a mi canario, esto hace un tiempo, pensé que ya estaba en época de celo, aunque se veía un poco desaliñada y sus alas caídas, además de pasar gran parte del día quieta, y sus alas entre abiertas, hacer unos extraños movimientos con la cola como tratando de botar algo, y perdidas de algunas plumas alrededor de la cloaca algo sucia, pensando que podría ser estreñimiento le he dado unas gotas de aceite de ricino, pero no mejora, no ha perdido peso, pero sigue igual Bueno días, mi canario refleja una inchasón en la cabeza de lado derecho, por arriba de su ojo, a dejado de cantar, y en ocasiones se ve como si estuviera inflado. que puedo
hacer

tengo un mixto jilguero al que le ha salido una especie de grano de aspecto seboso entre la base del pico y el ojo, ha ido creciendo hasta alcanzar el tamaño de un guisante ¿quien me puede orientar? el pajaro esta en perfectas condiciones, como si no tubiera nada Buenas tarde tengo un canario que tiene micosis y cual es el antibiotico que tendria que darle. Saludos y gracias

Tengo un canario que se está quedando pelado y esta muy delgado, estoy muy preocupada. Que puedo hacer? tengo varios pichones con diarrea blanquecina y embolados,¿ que podría darle? gracias.

pichones con heces blancas y embolados, ¿ que les puedo dar? Hola buenos días tengo una canaria y la tuve junta con un canario 4 días ahora está todo el día en el suelo de la jaula y sin moverse que le puede pasar gracias

doblale la cabeza para atras y pegale un golpe seco, con eso morira de una vez

    Hay dos tipos de tumores: los tumores benigos, y los tumores malignos. Los tumores benignos son conocidos como Lipomas. Pueden producirse por que tienen una alimentación muy grasa, si apenas se mueven de la jaula…en definitiva, un periquito obeso va a tener más probabilidades de tener lipomas que uno que esté en su línea. Suelen salir en la zona del vientre o pecho, y son fácilmente reconocibles. A diferencia de los tumores malignos, los lipomas son de color amarillento, y blandos al tacto.

    No son peligrosos, pero en casos extremos pueden “aplastar” otro tipo de órganos más vitales y perjudicarles. En algunos casos el veterinario puede extirparlos mediante cirugía, pero antes que llegar a esto, es mejor ponerles un poco a dieta y que sobre todo hagan mucho ejercicio. El ejercicio es lo que más les va a ayudar a adelgazar, y la dieta, en vez de darle esas golosinas que tanto le gustan, habrá que darles más fruta y verdura. Nunca hay que dejarles sin comer porque tienen un metabolismo muy delicado y les puede cambiar en varias horas. Los tumores malignos probablemente son la enfermedad que causa más muertes entre los periquitos (sobre todo en edades de 2 a 6 años). Estos tumores se reconocen porque son duros y de color morado u oscuro. Los tumores que afectan a los órganos internos no se pueden reconocer de esta forma. Se detectan cuando ya están en un estado más avanzado y empieza a afectar a otros órganos. Los tumores más usuales se encuentran en el hígado, riñones y órganos sexuales.

    Un periquito que presenta cojera en una pata puede indicar un tumor en la cavidad abdominal. Cuando presentan parálisis en una pata puede tener un tumor renal y si un macho cambia el color de la cera a marrón indica que tiene un tumor genital. Desgraciadamente no hay cura para este tipo de tumores. En algunos casos se podría intentar operarle, pero someterlo a una operación ya implica un riesgo. Lo máximo que puede hacerse es administrarle medicamentos para retardar la enfermedad (suministrado por el veterinario) o para paliarles el dolor.

    Los resfriados pueden producirse cuando tenemos la jaula expuesta a corrientes de aire, o cuando los periquitos sufren un cambio brusco de temperatura. El periquito estornuda, tose, expulsa mucosidad por los orificios nasales, tiene el plumaje erizado y en ocasiones produce ruidos al respirar.

    Tratamiento: Tener al periquito en un lugar cálido, sin exposición a corrientes de aire. Proporcionarle panizo y cambiar el agua por infusión muy diluida de manzanilla o de tomillo.

    Si pasados 2 o 3 días el periquito sigue con los mismos síntomas o incluso peor, acudir al veterinario porque puede tratarse de algo más serio que un simple resfriado. Las diarreas no se pueden considerar como enfermedad, más bien nos “avisan” de que pueda haber otro problema más serio.

    Hay que saber diferenciar lo que es una diarrea y lo que aparentemente es una diarrea, pero no lo es. Las heces contienen dos partes diferenciadas: una parte blanca o incluso beige (la orina) y la parte oscura (los excrementos). Hay ocasiones en las que el contenido de la parte blanca es mucho mayor, pudiendo ser liquido y podemos pensar que esto es una diarrea. No lo es, es simplemente un exceso de orina, ya sea porque el periquito ha ingerido demasiada fruta o lechuga que contienen mayor cantidad de agua y por eso el periquito produce más orina. En cambio si la parte oscura aparece liquida podemos hablar de diarrea.

    Si es una diarrea en sí, no hay de qué preocuparse. Normalmente suele pasárseles en horas o un par de días como mucho. Lo que podemos hacer es eliminar de su dieta la fruta y verdura (durante el tiempo que dure la diarrea) y cambiarle el agua por manzanilla muy diluida, o té negro muy diluido. Aparte de esto podemos administrarle panizo y darle más calor o ponerle en un sitio que se encuentre más protegido.

    Si la diarrea persiste, tal vez no se trate de una diarrea, sino de un síntoma que nos indica una enfermedad más importante. Lo primero que hago yo siempre que veo que uno de mis periquitos esta raro, es fijarme en las heces, ya que nos pueden dar muchas pistas acerca de lo que le pueda estar pasando a nuestro periquito.

    Cuando las heces son blancas, como indicaba anteriormente son sólo un exceso de orina, no tiene mayor importancia. Lo mismo puede ocurrir al administrarle algún alimento como las fresas, y que expulsen las heces de un color rojizo. Es debido al alimento, no hay de qué preocuparse.

    Si las heces aparecen de un color marrón bastante oscuro, tirando a negro indican que las heces contienen sangre y pueden indicar inflamación del intestino, puede ser infección por coccidios, pero siempre hay que acudir enseguida al veterinario porque nos indican que la enfermedad está muy avanzada y hay que tratarle inmediatamente. Si las heces contienen la parte líquida de color verde indican que pueden tener una infección de hígado o que el hígado no funciona bien por cualquier otro motivo.

    Cuando las heces contienen semillas sin digerir pueden tener gusanos intestinales o algún tipo de hongo que hace que no asimilen bien las semillas en el estómago y por eso las expulsan directamente con las heces. Si vemos cualquier otro tipo de cambio en las heces que tenga mala pinta y además va acompañado de otros síntomas (apatía, embolamiento…) puede tratarse de cualquier enfermedad.

    Una medida que debemos tomar es aislar al periquito del resto (si está con más periquitos) y dejarle como mucho con su pareja. En cualquier caso hay que acudir al veterinario para que examine las heces y diagnostique la enfermedad que tiene el periquito mediante el análisis de los excrementos. El veterinario pondrá en tratamiento al periquito (si tiene pareja, no será necesario separarle en un principio puesto que si tiene algo infeccioso, seguro que la pareja también lo tiene, en cuyo caso el veterinario nos va a recomendar que tratemos a los dos periquitos) con los medicamentos que considere oportuno.

    Hiperqueratosis La hiperqueratosis es un trastorno por el cual se produce un sobrecrecimiento de la cera, que está compuesta por queratina.

    Afecta principalmente a las hembras y en casos extremos puede llegar a obstruir los orificios nasales y provocar en el periquito trastornos respiratorios. No voy a decir que puedan llegar a asfixiarse, ya que es como si a nosotros nos taparan la nariz. Instintivamente respiraríamos por la boca, lo cual resultaría más incomodo y podría darnos más problemas de infecciones respiratorias y ser más propensos a enfermedades. La cera está muy abultada, y los orificios nasales se encuentran prácticamente obstruidos.

    No hay que confundirse con el cambio de cera que sufren las hembras en los ciclos de celo (en muchas ocasiones se les abulta y se pone de un tono marrón oscuro, pero al final acaba cayéndose por sí solo). Tratamiento:

    Con un tratamiento a base de reblandecer la queratina que sobra, se resuelve fácilmente. Las fracturas más frecuentes se producen en las alas y en las patas. Pueden hacérselas cuando están fuera de la jaula al chocarse con algo, o al tener cualquier accidente.

    Si el periquito cojea, no puede apoyarse bien en la percha o le cuesta ir de un sitio a otro puede tratarse de alguna fractura en la pata o en algún dedo. Hígado graso

    El hígado es un órgano muy importante para el metabolismo. Entre otras, regula funciones como la desintoxicación de la sangre, producción de bilis, metabolismo de lípidos y carbohidratos, síntesis de proteínas. Un periquito que esté obeso, que apenas haga ejercicio, o que tenga una alimentación a base de semillas, tiene más probabilidades de adquirir esta enfermedad. Las grasas se van acumulando en el hígado (cuando hay un exceso de las mismas) sustituyendo a los tejidos hepáticos. El problema es que este tejido hepático se destruya por las grasas, pasando a ser tejido conectivo, lo cual indica que en esa zona ha desaparecido una parte del hígado.

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• Cirrosis posviral o posnecrótica y criptogenética (15 %). – Cirrosis biliar secundaria.

• Cirrosis metabólica, hereditaria. • Enfermedad de Wilson (rara).

• Galactosemia (poco frecuente). • CIRROSIS POSNECROTICA: aparece banda ancha de tejido cicatrizal como resultado tardio de hepatitis viral aguda.

• CIRROSIS BILIAR: las cicatrices aparecen en el higado alrededor de los conductos biliares, suele deberse a obstrucción crónica de las vias biliares e infección. • CIRROSIS ALCOHOLICA: el tejido cicatrizal rodea en forma caracteristica las areas portales. Es el más común

La cirrosis hepática es una enfermedad de progresión lenta, en la que el tejido del hígado se sustituye por tejido cicatricial (fibrosis), impidiendo que el hígado funcione correctamente.
Las enfermedades que conducen a la cirrosis dañan y destruyen las células del hígado, el cuerpo responde provocando una inflamación y un intento de reparación que da lugar a la formación de tejido cicatricial. Las células del hígado que no mueren se multiplican tratando de reemplazar las células muertas.

La cirrosis se divide en dos fases: compensada y descompensada.

  1. La cirrosis compensada implica que el cuerpo aún funciona bastante bien, a pesar de los daños en el hígado. Muchas personas con cirrosis compensada presentan pocos o ningún síntoma.
  2. La cirrosis descompensada significa que la fibrosis hepática ha dañado e interrumpido las funciones esenciales del cuerpo. Los pacientes con cirrosis descompensada desarrollan síntomas graves y complicaciones fatales.

La cirrosis biliar primaria es una enfermedad en la que los conductos biliares del hígado se destruyen lentamente.
La bilis es un líquido producido en el hígado que ayuda a digerir la comida y deshacerse de los glóbulos rojos degradados, del colesterol y de las toxinas.
En la cirrosis biliar primaria, los conductos biliares están dañados y las sustancias nocivas pueden acumularse en el hígado, dando como resultado la formación de tejido cicatricial en el hígado. La cirrosis biliar secundaria es una enfermedad en la que los conductos biliares no consiguen transportar eficazmente la bilis debido a una causa secundaria que provoca obstrucción, inflamación, cicatrización u otros daños a los conductos biliares.

Por último, la cirrosis de Laennec es un tipo de cirrosis del hígado caracterizada por un aspecto nodular de la superficie del hígado y asociado al alcoholismo. El tejido cicatricial altera la capacidad del hígado para:

  • Luchar contra las infecciones,
  • Eliminar las toxinas de la sangre,
  • Procesar las sustancias nutritivas, hormonas y medicamentos,
  • Producir las proteínas que regulan la coagulación de la sangre,
  • Producir la bilis para ayudar a absorber las grasas y las vitaminas liposolubles.

Un hígado sano es capaz de regenerar la mayoría de sus células cuando se dañan. En la etapa final de la cirrosis, el hígado puede que no sea capaz de reemplazar las células muertas.
En caso de cirrosis hepática hipertrófica, el hígado aumenta su volumen, mientras que si se trata de cirrosis atrófica el hígado reduce su tamaño.

Cirrosis alcohólica
El consumo excesivo y crónico de alcohol es la causa más común de la cirrosis hepática.
Es importante tener en cuenta que la cantidad de alcohol que daña el hígado puede variar de una persona a otra. Si una mujer sana bebe la misma cantidad de alcohol que un hombre sano, ésta presenta un mayor riesgo de padecer cirrosis.
Los niños son particularmente sensibles a los daños ocasionados por el alcohol. Asimismo, algunas personas tienen una predisposición genética a padecer enfermedades hepáticas relacionadas con el alcohol.
Las personas con una enfermedad del hígado pueden presentar un mayor riesgo de daños provocados por el alcohol.
Si el paciente ya padece hepatitis B, C o cirrosis hepática (por cualquier causa), es probable que su estado empeore con el consumo de alcohol. ¿Las personas que consumen mucho alcohol padecen necesariamente cirrosis hepática?
La mayoría de las personas que beben grandes cantidades de alcohol dañan el hígado, aunque no todos desarrollan cirrosis.
Es más probable que las mujeres que beben mucho y las personas infectadas por el virus de la hepatitis B o C padezcan problemas de hígado debido al alcohol.

La cirrosis alcohólica es de tipo micronodular, es decir se observan nódulos uniformes de dimensiones inferiores a 3 mm.
Cuando la cirrosis tiene su origen en el alcohol o los medicamentos también se denomina exotóxica. Hepatitis y cirrosis hepática
La hepatitis es un término general que significa inflamación del hígado.
La hepatitis viral se refiere a una enfermedad infecciosa provocada por un virus como el de la hepatitis B o C.
La hepatitis crónica C es una causa común de cirrosis hepática. La hepatitis B también puede causar cirrosis, en cuyo caso los nódulos son más gruesos en comparación con la cirrosis alcohólica.
Con una de estas enfermedades, aumenta el riesgo de desarrollar cirrosis si se consumen bebidas alcohólicas.
La cirrosis hepática no puede transmitirse por contacto sexual, mientras que la hepatitis B y C sí son de transmisión sexual.

Esteatosis hepática
La esteatosis hepática no alcohólica (EHNA) es un trastorno caracterizado por la acumulación de grasa en el hígado.
Esta enfermedad es cada vez más común en niños con sobrepeso.
Generalmente, el hígado graso no produce dolor ni náuseas. La esteatosis tiene su origen en el síndrome metabólico, que se caracteriza por:

  1. Obesidad – el 20% de las personas obesas presentan esteatosis hepática,
  2. Triglicéridos y colesterol alto en la sangre,
  3. Diabetes tipo 2.

La esteatosis hepática crónica puede llevar a la esteatohepatitis no alcohólica, que es una inflamación del hígado con la formación de tejido cicatricial.
Con el tiempo, la esteatohepatitis puede conducir a la cirrosis hepática.
Las personas con esteatosis hepática presentan un mayor riesgo de padecer daños en el hígado si padecen hepatitis C.

Cirrosis criptogénica
Este tipo de cirrosis hepática tiene un origen idiopático, es decir se desconoce su causa. Cirrosis hepática por enfermedades hereditarias
Algunas enfermedades hereditarias dañan el hígado, lo que provoca la formación de tejido cicatricial que puede contribuir a la cirrosis.
Entre estas enfermedades se encuentran:

  • Hemocromatosis – el cuerpo acumula hierro que puede dañar los órganos, incluyendo el hígado.
  • Enfermedad de Wilson – se acumula cobre en los tejidos del cuerpo.
  • Galactosemia – el cuerpo no es capaz de digerir la galactosa (un tipo de azúcar), se acumula en la sangre y puede provocar daños en el hígado.
  • Fibrosis quística – afecta principalmente a los pulmones, pero también puede provocar la fibrosis del hígado.
  • Deficiencia de Alfa-1 antitripsina – puede afectar a la respiración, pero también puede a la función del hígado y conducir a cirrosis e insuficiencia hepática.

Existen otras enfermedades que pueden dar lugar a la cirrosis hepática, como por ejemplo:

Algunas enfermedades autoinmunes – las células inmunitarias atacan y dañan el hígado. Entre las enfermedad autoinmunes que pueden provocar cirrosis hepática se encuentran la hepatitis autoinmune y la colangitis esclerosante primaria (inflamación y cicatrización de los conductos biliares). Los venenos – pueden dañar el hígado, ya que una de las principales funciones de este órgano es eliminar las toxinas de la sangre. Una exposición prolongada a las toxinas ambientales, tales como el arsénico, puede dañar el hígado y conducir a la cirrosis.

Esquistosomiasis – también denominada bilharziosis, se trata de una enfermedad tropical provocada por un gusano parásito llamado Schistosoma. El gusano se transmite a los seres humanos por medio de los caracoles. La esquistosomiasis crónica provoca daños en los órganos internos, incluyendo el hígado. Algunos medicamentos (como los medicamentos empleados para controlar la arritmia cardíaca) – en casos raros pueden provocar cirrosis en personas sensibles.

Puede que los síntomas no se presenten hasta que no aparezcan las complicaciones de la cirrosis.
Muchas personas no saben que tienen cirrosis hasta que no se desarrollan las complicaciones.
Los síntomas más frecuentes de la cirrosis son:

  • Cansancio,
  • Debilidad,
  • Náuseas,
  • Pérdida del apetito,
  • Pérdida del deseo sexual, la cirrosis hepática reduce los niveles de testosterona en la sangre.
  • Ictericia – color amarillo de piel y ojos debido a la acumulación de bilirrubina en estos tejidos. La bilirrubina es un producto de degradación de las células viejas de la sangre que se encuentra en el hígado,
  • Fiebre,
  • Vómito,
  • Picor – por acumulación en la piel de productos de la eliminación de la bilis,
  • Abdomen hinchado por retención de líquidos,
  • Hinchazón de tobillos y piernas (edema) por retención de líquidos.
  • Confusión, delirio, cambios de personalidad o alucinaciones (encefalopatía) por acumulación de fármacos o toxinas en la sangre que afectan al cerebro.
  • Somnolencia extrema, dificultad para despertarse o coma – otros síntomas de la encefalopatía.
  • Hemorragias gingivales o nasales – debido a la producción alterada de los factores de coagulación.
  • Sangre en el vómito debido al sangrado de las varices provocado por congestión hepática.
  • Hemorroides – varices en el recto debido a la congestión hepática.
  • Pérdida de masa muscular (atrofia).
  • En los hombres, aumento del pecho (ginecomastia), hinchazón del escroto o testículos pequeños – debido a problemas en la producción de hormonas y al metabolismo.

Síntomas en fase avanzada o terminal
En las fases siguientes de la cirrosis, se puede vomitar sangre o tener heces negras y alquitranadas. Esto ocurre porque la sangre no consigue fluir correctamente a través del hígado, por lo que se produce un aumento de la presión en la vena que lleva sangre desde el intestino al hígado (vena porta).
El aumento de la presión arterial empuja la sangre hacia vasos más pequeños y frágiles que recubren el estómago y el esófago, formando venas varicosas.
Estos vasos pueden romperse por la presión arterial alta, provocando una hemorragia interna visible en el vómito y/o en las heces.
Con el tiempo, las toxinas, que normalmente son eliminadas por el hígado sano, pueden provocar insuficiencia de algunos órganos vitales, seguida de la muerte.

Las complicaciones de la cirrosis hepática son: Hipertensión portal. La cirrosis ralentiza el flujo normal de la sangre a través del hígado, aumentando la presión en la vena que conduce la sangre desde el intestino y el bazo hasta el hígado.

actos del 23 de enero 2013

El cardo de leche puede no ser adecuado para aquellos que sufren de complicaciones como la hemorragia por varices o ascitis debido a la cirrosis. Tampoco se recomienda para las personas con antecedentes de condiciones hormonales.

  • Extraer el jugo de las hojas de eclipta.
  • Mezcle 1 cucharadita de este jugo y miel cruda.

La historia natural de la cirrosis se caracteriza por una fase asintomática, denominada cirrosis hepática compensada, seguida de una fase sintomática y rápidamente progresiva, en la que se manifiestan complicaciones derivadas de la hipertensión portal y de la insuficiencia hepática. Esta última fase se conoce como cirrosis hepática descompensada. Recientemente, se propuso un nuevo esquema en la historia natural de la cirrosis que describe cuatro fases con unas características clínicas y un pronóstico bien diferenciados:

Los estadios 1 y 2 corresponden a pacientes con la fase de cirrosis hepática compensada mientras que los estadios 3 y 4 corresponden con la fase de cirrosis hepática descompensada. Por ello, se considera que el conocimiento de la fase en la que se encuentra el paciente permite asignarle una categoría pronostica.4,5 A nivel global la probabilidad de que un enfermo con cirrosis hepática desarrolle varices esofágicas es del 5% al año de establecer el diagnóstico y del 12% a los tres años. Este hecho no es probable que ocurra sin un gradiente de presión portal superior a 10 mm Hg. Con el tiempo, el aumento de la presión portal produce una dilatación progresiva de la varice y un adelgazamiento de su pared. Cuando la presión hidrostática intravaricosa supera el límite elástico de su pared, se genera una tensión excesiva que produce su rotura (teoría de la explosión).5 El riesgo es más alto entre los pacientes con mala función hepática y varices de gran tamaño o con signos de color rojo (estrías longitudinales o manchas de color rojo cereza sobre la superficie de la variz). Por ejemplo, unpaciente con un grado Child C, ascitis a tensión y varices de gran tamaño con signos endoscópicos de riesgo, presenta una probabilidad de sangrado del 76%. La mortalidad de la HDA por hipertensión portal oscila entre un 10-15% para cada episodio y depende, no solamente del carácter exanguinante del sangrado, sino de otros factores, como la magnitud del incremento del GPVH (mayor de 20 mmHg), la coexistencia de otra patología (falla renal, hepatitis alcohólica concomitante, hepatocarcinoma, trombosis portal) y la aparición de recidiva precoz (mayor frecuente en las primeras 48 horas) o bien de infecciones concomitantes que pueden ocasionar un fallo multiorgánico.5-7

La ascitis es una de las complicaciones más conocidas de la enfermedad en fases avanzadas y se relaciona con la presencia de hipertensión portal e insuficiencia funcional hepática. Alrededor de 50% de los pacientes con cirrosis desarrollan ascitis en un plazo de 10 años después del diagnóstico.8 La existencia de un episodio de ascitis clasifica al paciente en la categoría de cirrosis descompensada y obliga a establecer maniobras terapéuticas específicas ya que se asocia a un mal pronóstico, con 50% de mortalidad a 3 años. Conforme la ascitis progresa puede asociarse hiponatremia dilucional, ascitis refractaria y síndrome hepato-renal que constituyen complicaciones asociadas a alta mortalidad a corto plazo.9 De acuerdo a las recientes guías de la Asociación Europea para el estudio del hígado, la ascitis se diagnostica y maneja de acuerdo a las recomendaciones descritas en el siguiente cuadro. En caso de existir ascitis refractaria el manejo se vuelve más complejo y el pronóstico de sobrevida se reduce notablemente, en parte por su asociación con peritonitis bacteriana espontánea, que a su vez se asocia en un 30% de los casos con síndrome hepato-renal de elevada mortalidad.7-9

Se clasifica actualmente en tres categorías (cuadro 4), y es otra de las grandes complicaciones de la cirrosis relacionada con la pérdida de la capacidad funcional de las células hepáticas y la aparición de cortocircuitos portosistémicos que exponen al cerebro a diversas toxinas, principalmente amonio proveniente del área intestinal. A este fenómeno también contribuye la emaciación muscular característica del enfermo con cirrosis avanzada que impide disponer de un tejido muscular como un órgano de apoyo para la conversión de amonio en glutamina.10 La encefalopatía se asocia a pobre pronóstico. Su presencia en insuficiencia hepática aguda (tipo A) se asocia a sobrevida de 10 al 40%. La encefalopatía tipo C también se asocia a un pobre pronóstico con sobrevidas de solo 42% a un año y 23% a 3 años, después de la aparición del primer episodio.10

En el paciente con cirrosis hepática existe una clara asociación entre la progresión de la hipertensión portal y particularmente de la apertura de corto-circuitos porto-sistémicos y la aparición de encefalopatía hepática.11 Al inicio puede ser episódica, asociada a un claro factor precipitante, o bien espontánea, reflejando el daño hepatocelular avanzado con pérdida de la capacidad de detoxificación del amonio, que es considerado el principal metabolito involucrado en los síntomas neuro-psiquiátricos de la enfermedad. Cuando la encefalopatía se convierte en recurrente, se le puede clasificar de acuerdo a la gravedad de la alteración del estado mental. Los criterios de West Haven son los más utilizados en la práctica clínica en nuestro país.10-11

Las infecciones bacterianas constituyen una manifestación común en la cirrosis hepática. Comparado con el 5-7% de tasa de infección nosocomial descrita en la población general, los pacientes con cirrosis presentan una tasa del 30-40%. Los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de infecciones son la hemorragia gastrointestinal y el deterioro avanzado de la función hepática. Las infecciones más frecuentes son la peritonitis bacteriana espontánea (25%), infecciones del tracto urinario (20%), neumonía (15%) y bacteremia espontánea (12%). La mortalidad en pacientes cirróticos que desarrollan infecciones bacterianas es alta, entre el 25-50%.7,9,12 El cáncer de hígado se asocia a cirrosis hepática en el 70-80% de los casos, por lo cual este padecimiento se le considera pre-neoplásico. La sobrevida a 5 años es de tan solo un 8.9%. La incidencia del hepatocarcinoma varía dependiendo de la causa de la cirrosis y del grado de fibrosis, con frecuencias de aparición de 2.6 a 5.8% por año.13

El hepatocarcinoma es un fenómeno ligado a la historia natural de la cirrosis, particularmente si su etiología guarda relación con el alcohol, virus de las hepatitis B y C, hemocromatosis o porfiria hepatocutánea tarda. Aunque el espectro de posibilidades sintomáticas de este tumor es amplio, algunos hepatomas pueden diagnosticarse en pacientes asintomáticos, en una fase en la que la cirugía de exéresis, el propio trasplante o la alcoholización del tumor, pueden llegar a ser curativas. Ello se consigue cuando se efectúan programas de detección oportuna basados en la realización de ultrasonidos de control.14 Se considera que los pacientes con cirrosis e incluso a aquellos con hepatitis crónica viral C con fibrosis grado 3, o bien a aquellos con hepatopatía crónica viral B o C tratados deben ser sujetos a detección temprana de hepatocarcinoma. El mejor método en calidad-precio es el ultrasonido hepático realizado por personal experimentado y su frecuencia ideal debe ser cada 6 meses. No se recomienda el uso de alfa fetoproteína como maniobra de escrutinio, por su baja sensibilidad. Puede utilizarse como complemento diagnóstico o bien como seguimiento en pacientes con elevación basal de los valores y en quienes se decide dar un seguimiento mixto (radiológico y serológico).14

Se considera que la valoración del pronóstico tiene utilidad práctica en la predicción de la sobrevida de los pacientes. El índice más utilizado es el de Child-Pugh15 que se reproduce a continuación. En el grado A se consideraba que la mortalidad a un año era de 0 y de 15% a los 2 años; en grado B a un año de 20% y de 40% a 2 años; en grado C, la mortalidad era de 55% a un año y de 65% a los 2 años.

En 1964, Child y Turcotte publicaron un sistema de clasificación que se convirtió en el método predominante para evaluar pronóstico en los pacientes cirróticos. Ellos estratificaron los pacientes, sometidos a cirugía de shunt para aliviar la hipertensión portal, de acuerdo con su riesgo, seleccionando empíricamente 5 parámetros (albúmina sérica, bilirrubina sérica, ascitis, encefalopatía y estado nutricional). Cada variable fue colocada en uno de tres estratos de severidad y una clase fue estimada Clase A (bajo riesgo), Clase B (riesgo intermedio) y Clase C (riesgo alto). Los puntajes son sumados con un resultado entre 5 y 15. Los cuestionamientos se generaron por tres de los parámetros (ascitis, encefalopatía y nutrición) considerados muy subjetivos y el resultado final coloca al paciente en tres clases, más que reflejar un espectro de urgencia.

En 1972, Pugh modificó la clasificación de Child-Turcotte como instrumento para predecir desenlaces después de cirugía porto-sistémica. Reemplazó nutrición por tiempo de protrombina (TP), con un puntaje como sigue: TP prolongado 6 s:3. Para la albúmina, se cambio el punto de corte de 3 g. a 2.8 g. Y redefinió los siguientes grados A, B y C para el Score combinado: A:5-6;B: 7-9 y C:10-15. Encefalopatía, el sistema de evaluación es como sigue:

  • Grado 1 (leve): Cambios de comportamiento, inversión del ritmo de sueño.
  • Grado 2 (moderado): Asterixis, somnolencia, confusión.
  • Grado 3 (severo): Estupor, asterixis, pobre respuesta a estímulos externos.
  • Grado 4 (pone en riesgo la vida): Coma

Referencias bibliográficas

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  2. D’Amico G, García-Tsao G & Pagliaro L. Natural history and prognostic indicators of survival in cirrhosis: a systematic review of 118 studies. J Hepatol 2006;44:217-31.
  3. De Franchis R. Revising consensus in portal hypertension: Report of the Baveno V consensus workshop on methodology of diagnosis and therapy in portal hypertension. Journal of Hepatology 2010;53:762–768.
  4. Pleguezuelo M, Benitez JM, Jurado J, Montero JL, De la Mata M. Diagnosis and management of bacterial infections in decompensated cirrhosis. World J Hepatol 2013; 5(1): 16-25.
  5. Solá E, Ginés P. Renal and circulatory dysfunction in cirrhosis: current management and future perspectives. J Hepatol 2010 Dec; 53:1135-45.
  6. European Association for the Study of the Liver. Ascites, spontaneous bacterial peritonitis, and hepatorenal syndrome in cirrhosis. Journal of Hepatology 2010; 53:397–417
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  8. Ferenci P, Lockwood A, Mullen K, Tarter R, Weissenborn K, Blei AT. Hepatic encephalopathy-definition, nomenclature, diagnosis and quantification: final report of the working party at the 11th World Congress of Gastroenterology, Vienna, 1998.Hepatology 2002; 35:716-721.
  9. Arvaniti V, D’Amico G, Fede G, et al. Infections in patients with cirrhosis increase mortality 4-fold and should be used in determining prognosis. Gastroenterology 2010; 139 (4): 1246- 1256.
  10. Meza-Junco J, Montano-Loza A, Candelaria M. Treatment modalities in patients with hepatocellular carcinoma: a retrospective series in a single institution in Mexico. Gastroenterol-Hepatol 2004; 27(1): 11-7.
  11. European Association for the Study of the Liver. European Organisation for Research and Treatment of Cancer. EASL–EORTC Clinical Practice Guidelines: Management of hepatocellular carcinoma. Journal of Hepatology 2012;56:908–943.
  12. Pugh RN, Murray-Lyon IM, Dawson JL, Pietroni MC, Williams R. Transection of the oesophagus for bleeding oesophageal varices. Br J Surg 1973; 60:646-649.
  13. Wiesner R, Edwards E, Freeman R, et al. Model of end-stage liver disease (MELD) and allocation of donor livers. Gatroenterology 2003; 124: 91-96
  14. Bohórquez HE, Beltrán O. Modelos de pronóstico en enfermedad hepática Child &Meld. Rev Colomb Gastroenterol 2004: 19 (2); 109- 113.
  15. Christensen E. Prognostic models in chronic liver disease: validity, usefulness and future role. Journal of hepatology 1997:26;1414-1424.

Material Didáctico:

Dra. Fernanda García Alvarado.
Comité Editorial Amhigos del Hígado

Vitamina E: Un tratamiento efectivo para el “NASH” por sus siglas en inglés (Esteatohepatitis No Alcohólica)

Esteatohepatitis No-Alcohólica (NASH) es una enfermedad del hígado común que a menudo pasa sin ser detectada hasta que existe un daño hepático significativo. Los factores de riesgo para el NASH incluyen la obesidad, diabetes, colesterol y triglicéridos altos en la sangre. El NASH representa la acumulación de grasa en el hígado (“hígado graso”), se presenta inflamación del hígado en las personas que consumen una cantidad pequeña de alcohol o que no lo consumen. El NASH puede conducir a la cirrosis hepática, el hígado sufre un daño permanente y la cicatrización se convierte progresivamente en disfuncional. Según el Instituto Nacional de diabetes y enfermedades de digestión y de los riñones, del 10 al 20 por ciento de la población estadounidense tiene hígado graso, donde se presenta exceso de grasa en el hígado, y que no han desarrollado todavía inflamación o daño hepático. En las primeras etapas del NASH, el paciente se siente bien. Según avanza la enfermedad, los pacientes desarrollan síntomas, tales como la fatiga, pérdida de peso y debilidad, asociado con fisuras excesivas del hígado y el desarrollo de cirrosis. En las últimas etapas de la enfermedad, los pacientes sufren de retención de líquidos, desgaste muscular, sangrado intestinal e insuficiencia hepática. No existen tratamientos específicos para el NASH, pero se recomienda a las personas con este mal, reducir su peso. Si tiene sobrepeso o es obeso, siga una dieta balanceada que puede incluir alimentos fortificados, incremente la actividad física, evite el alcohol y evite medicamentos innecesarios. El estrés oxidante también se aumenta en el hígado de los pacientes con NASH, los antioxidantes tales como la vitamina E, están siendo utilizados experimentalmente como un tratamiento para la NASH.

Un reciente artículo en el New England Journal of Medicine por AJ Sanyal y colegas de la red de investigación clínica de Esteatohepatitis No-alcohólica describe los resultados de su ensayo clínico (llamada PIVENS, pioglitazona frente a vitamina E y frente a placebo para el tratamiento de pacientes No diabéticos con Esteatohepatitis No-alcohólica) que demuestran la eficacia de la vitamina E para el tratamiento del NASH. En el juicio de PIVENS, 247 sujetos adultos con NASH y sin diabetes fueron seleccionados para recibir uno de los tres tratamientos (placebo, n = 83; 800 IU/día RRR-α tocoferol (vitamina E), n = 84; o 30 mg/día pioglitazona, n = 80) por 96 semanas. La pioglitazona es un fármaco antidiabético. Las biopsias hepáticas se obtuvieron al principio y al final del estudio para evaluar las características histológicas de NASH. Al tratamiento con vitamina E se le asoció con una tasa de mejora en el NASH significativamente mayor en comparación con la de placebo (43% frente a 19%). Características histológicas indicaron que la vitamina E y el tratamiento de pioglitazona reducen el grado de hígado graso y la inflamación. Ambos tratamientos también redujeron los niveles sanguíneos de las enzimas del hígado apoyando un efecto positivo sobre la salud hepática como resultado de estos nuevos tratamientos. Sin embargo, el tratamiento de pioglitazona produjo un aumento de peso de 4.7 kg durante el estudio 96 semanas.

Estas observaciones son interesantes porque demuestran claramente un efecto positivo del tratamiento con la vitamina E, similar a lo que fue observado con el fármaco, pero sin aumento en el peso corporal. Fuente: Sanyal, AJ, et al. (2010). New England Journal of Medicine, 362, 1675-85.

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En el momento del diagnóstico, aproximadamente el 40% de los pacientes no presentan síntomas, ya que la mayor parte de los síntomas asociados al cáncer de hígado no ocurren hasta que la enfermedad es avanzada. Los síntomas son inespecíficos y están fundamentalmente relacionados con la enfermedad crónica hepática si se desarrollan en este contexto. En los pacientes con cirrosis hepática que sin una causa aparente desarrollan ascitis, encefalopatía hepática, sangrado por varices esofágicas o fiebre de origen desconocido debe investigarse la presencia de CHC.

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Lunes a Viernes no festivos, 7:30 a 17:30 EST Los triglicéridos son el principal tipo de grasa transportado por la sangre a todo el organismo para dar energía o para ser almacenados como grasas en las celulas del cuerpo para suplir las necesidades de energía entre las comidas.

Los triglicéridos representan alrededor del 95 por ciento de todas las grasas de la dieta. Las grasas animales y vegetales (como los aceites comestibles) contienen triglicéridos.

El consumo de alimentos ricos en azúcar como los dulces, helados, refrescos gaseosos con azúcar, panes y galletas dulces de todos tipo elevan los niveles de triglicéridos. El hígado convierte el exceso de azúcar en triglicéridos y los almacena en las células del hígado como grasa.

Los alimentos elaborados con harinas refinadas como el pan blanco, arroz blanco y pasta son rápidamente absorbidos en el sistema digestivo y se convierten en azúcar en el cuerpo cuyo exceso se transforma en triglicéridos. Una vez digeridos, los triglicéridos de la dieta circulan en la sangre para ser utilizados como energía por las células.

El exceso de triglicéridos se depositan en forma de grasa en su cuerpo. Si usted come regularmente más alimentos de los que necesita, particularmente aquellos ricos en azúcar y harinas refinadas, tendrá sobrepeso u obesidad y puede aumentar los niveles de triglicéridos que circulan en su sangre.

Los niveles de triglicéridos varían con la edad, y también dependen de qué tan reciente ingirió alimentos antes del examen. La medición es más precisa si no se ha comido en las 12 horas previas al examen.

El valor normal es igual o menor a 150 mg/dL. Para los que sufren problemas del corazón los niveles de triglicéridos deben ser inferiores a los 100 mg./dl.

Al igual que los triglicéridos, el colesterol es una sustancia grasa que circula en la sangre. Sin embargo, el cuerpo utiliza los triglicéridos y el colesterol de manera diferente.

Los triglicéridos son un tipo de combustible, producen la energía que las células consumen; mientras que el colesterol es necesario para la fabricación de sustancias fundamentales para el organismo como son las hormonas y también es necesario para la permanente construcción de células del cuerpo. Los triglicéridos altos pueden aumentar el riesgo de enfermedades del corazón y puede ser un síntoma del síndrome metabólico.

El síndrome metabólico es la combinación de presión arterial alta, niveles elevados de azúcar en sangre, demasiada grasa alrededor de la cintura, bajos niveles de colesterol bueno (colesterol HDL) y triglicéridos altos. El síndrome metabólico aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, diabetes y accidentes cerebrovasculares.

Triglicéridos muy elevados ( más de 500 mg/dl) también pueden causar pancreatitis, una enfermedad consistente en la inflamación del páncreas, glándula que secreta enzimas hacia el intestino delgado para la digestión de los alimentos. Esta glándula también produce la insulina, hormona reguladora del nivel de glucosa en la sangre.

El xantoma es una afección de la piel en la que grasas se acumulan bajo la superficie de la piel. Son generalmente causados por niveles altos de colesterol o triglicéridos en la sangre. Los xantomas son comunes, especialmente entre los adultos mayores y las personas con grasas elevadas en la sangre.

Aparecen usualmente en las articulaciones, especialmente las rodillas y los codos, pies, manos y en las nalgas. También hay un tipo de xantoma que afecta a los párpados llamado xanthelasma.

Los xantomas varían en tamaño. Algunos son muy pequeños como puntos, otros miden más de 7.5 centímetros de diámetro. Puede tener varias causas:

Los triglicéridos aumentan generalmente a medida que aumenta el peso Consumo excesivo de calorías

Los triglicéridos se elevan a medida que se aumenta de peso o se ingieren demasiadas calorías, especialmente provenientes de azúcar y del alcohol. Los niveles de triglicéridos aumentan regularmente con la edad.

Medicamentos Algunas drogas como los anticonceptivos, esteroides y diuréticos causan aumento en los niveles de los triglicéridos.

Enfermedades La diabetes, el hipotiroidismo, las enfermedades renales y hepáticas están asociadas con niveles altos de triglicéridos.

Cuando la diabetes no se controla, puede aumentar sus niveles de triglicéridos. Algunas tipos de altos niveles de triglicéridos ocurren entre miembros de una misma familia.

El tratamiento debe incluir ciertos aspectos básicos que incluyen:

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