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Aceptado: 15-II-2008.

El dolor de hígado o las molestias aparece como síntoma de determinadas enfermedades y trastornos que afectan a este órgano. Conocer dónde y cómo aparece es útil para saber si existe o no algún problema hepático. El higado es, probablemente, uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo, probablemente por la gran cantidad de funciones que lleva a cabo cada día, lo que nos permite –por lo general- disfrutar de una buena salud si no sufrimos ningún tipo de enfermedad o trastorno, y si seguimos un estilo de vida lo más saludable posible.

Entre esas funciones básicas más importantes podemos mencionar el almacenamiento de las grasas y la producción de colesterol, secreción de bilis, síntesis de ácidos grasos y del glucógeno, producción de proteínas del plasma sanguíneo o el procesamiento de bebidas alcohólicas y algunos fármacos para su posterior eliminación a través de la orina. Es decir, se trata de un órgano responsable de determinadas funciones imprescindibles de nuestro metabolismo. Como de buen seguro sabrás, presenta un color marrón rojizo, una forma más o menos triangular, puede llegar a pesar medio kilo y destaca por ser el mayor órgano glandular. Lo encontramos situado en el lado derecho de la cavidad abdominal, concretamente justo debajo del diafragma, cerca del estómago.

Cuando tenemos el hígado enfermo, ya sea por determinados trastornos que afectan de forma directa a este órgano o por el consumo abusivo de sustancias tóxicas para el mismo (como por ejemplo puede ser el caso del alcohol y los medicamentos) suele ser muy habitual sentir algunas molestias –o dolor- en la zona del abdomen donde precisamente se encuentra ubicado el hígado. A diferencia de lo que erróneamente se piensa, lo cierto es que el hígado sí puede doler, sobre todo si existen determinadas enfermedades o trastornos que lo están afectando. Por ejemplo, el hígado se puede encontrar inflamado y agrandado de tamaño, ya sea por un almacenamiento excesivo de grasa (condición médica conocida con el nombre de hígado graso) o por el seguimiento de determinados hábitos (como beber alcohol en exceso, el sobrepeso o el consumo habitual de medicamentos).

Aunque no suele ser tan habitual hablar de dolor o molestias en el hígado, lo cierto es que no es adecuado ni prudente hacer caso omiso de todos aquellos síntomas relacionados con este órgano, ya que en definitiva pueden ser un indicativo de la posible existencia de daño hepático (en realidad por una amplia diversidad de causas). En muchos casos el dolor de hígado tiende a ser confundida con otros tipos de molestias en el abdomen, llevando a confusión. No obstante, el dolor de hígado se tiende a menudo a experimentar como un dolor sordo que se sitúa en la zona ubicada en el abdomen superior derecho, concretamente debajo de las costillas. Por lo general, esta molestia o dolor suele ser constante.

Debemos tener en cuenta que en algunas ocasiones puede estar acompañado de dolor abdominal o dolor de espalda. Por ello suele ser muy habitual que el dolor hepático se confunda con el dolor de riñones, con el dolor de espalda o con el dolor abdominal, dado que el hígado se encuentra situado en esa zona. De ahí que debamos fijarnos siempre en su localización: el dolor hepático tiende a empezar en la parte derecha del abdomen o de la espalda, debajo de las costillas. Cuando el hígado se encuentra enfermo, suele ser común que también se produzcan o aparezcan otros síntomas relacionados con el dolor hepático. Por ejemplo, la piel y los ojos se pueden tornar amarillentos, la orina puede ser oscura y las heces pálidas, pueden aparecer erupciones en la piel y picazón y también se sienten síntomas parecidos a los de una gripe.

También es común que se produzca una pérdida de apetito y de peso, así como estar acompañado de fatiga. Las causas que pueden estar ocasionando la aparición de molestias o dolor en el hígado son en realidad muy diversas. A continuación te resumimos las más habituales:

  • Inflamación y agrandamiento del hígado: conocido médicamente con el nombre de hepatomegalia, consiste en el ensanchamiento del hígado más allá de su tamaño normal, de forma que sus bordes tienden a superar sus límites y causar molestias. Puede estar causado a su vez por consumo de alcohol, presencia excesiva de grasa en el hígado, hepatitis, mononucleosis infecciosa, cirrosis, cáncer hepático, leucemia, sarcoidosis o síndrome de Reye.
  • Hepatitis: ya sea la hepatitis A, B, C, D y E, consiste en una inflamación del hígado causada por una infección vírica. Esta infección puede remitir de forma espontánea o evolucionar hacia una fibrosis, cirrosis o un cáncer. Por ejemplo, en el caso de las hepatitis A y E son generalmente causados por la ingestión de alimentos o agua contaminados, mientras que las hepatitis B, C y D se producen por su transmisión con productos sanguíneos contaminados o transfusiones de sangre.
  • Cirrosis: consiste en la cicatrización y el funcionamiento deficiente del hígado, caracterizándose por ser la última fase de la enfermedad hepática crónica. Entre sus causas más habituales podemos mencionar el alcoholismo y la infección por hepatitis B o C.

¿Sabías que el hígado es el órgano más grande dentro del cuerpo humano?

También es uno de los más importantes, debido a la cantidad de funciones que desempeña, como la transformación de los alimentos en energía, la eliminación del alcohol y las toxinas de la sangre, la producción de la bilis, un líquido amarillo verdoso que ayuda a la digestión, y ayudar a mantener el equilibrio de glucosa, proteínas, grasas, colesterol, hormonas y vitaminas en el cuerpo. ¿Quieres saber más sobre las enfermedades que pueden aparecer asociadas a él?

Existen muchos tipos de enfermedades hepáticas:

  • algunas de ellas son causadas por virus, como la hepatitis A, la hepatitis B y la hepatitis C.
  • otras pueden ser consecuencia de la ingestión de medicamentos, venenos, toxinas o de un exceso de alcohol.
  • la cirrosis, que consiste en que el hígado forma tejido cicatrizal debido a una enfermedad, que impide su buen funcionamiento.
  • la ictericia, o coloración amarilla de la piel, puede ser un síntoma de afección hepática.
  • otras enfermedades hepáticas pueden ser hereditarias, como por ejemplo, la hemocromatosis.
  • al igual que en otras partes del cuerpo, el cáncer puede afectar al hígado.

Los principales síntomas que pueden aparecer cuando aparece un problema relacionado con el hígado son:

  • mala digestión.
  • hinchazón en el abdomen.
  • náuseas, especialmente después de ingerir comidas grasas.
  • coloración amarillenta en ojos y piel (ictericia).
  • estreñimiento.
  • orina de color oscuro.
  • mal aliento y/o lengua con manchas al levantarse por la mañana.
  • dificultad para la concentración y memoria.
  • fiebre, sudoración, urticaria, erupciones cutáneas y asma.
  • frecuentes dolores de cabeza.
  • fatiga y síndrome de fatiga crónica.
  • baja tolerancia al alcohol y a algunos medicamentos tales como los antibióticos.
  • abuso de alcohol.
  • falta de higiene en la preparación de los alimentos.
  • exposición directa a ciertos productos químicos que afectan al hígado (arsénico, mercurio, plomo, cobre, fósforo, selenio) así como a pesticidas e insecticidas.
  • dosis excesivas de medicamentos, o automedicación.
  • mantener relaciones sexuales no seguras, así como compartir jeringuillas, cepillos de dientes o artículos de afeitado.

A continuación te presentamos los mejores remedios caseros para los problemas de hígado que hemos recopilado. Nuestros remedios para los problemas de hígado pretenden ayudarte a estar informado, pero nunca deben sustituir una consulta médica. Es fundamental que consultes a tu médico sobre este o cualquier otro tratamiento natural, así como posibles contraindicaciones o incompatibilidades.

Cuando aparece un problema relacionado con el hígado, es muy importante cambiar los hábitos alimenticios para no sobrecargar este órgano. Para ello, es conveniente seguir las siguientes pautas. En primer lugar, haya una serie de alimentos cuyo consumo está desaconsejado y que convendría eliminar de la dieta habitual. Entre ellos encontramos:

  • comidas ricas en grasas.
  • todo tipo de excitantes: café, tabaco, y especialmente, el alcohol.
  • la toma de medicamentos convencionales debe reducirse al mínimo.
  • huevos, sobre todo fritos. Pueden comerse 1 o 2 por semana pasados por agua.

En segundo lugar, encontramos una serie de alimentos de los que no conviene abusar o cuyo consumo habría que reducir para aligerar el esfuerzo que tiene que realizar este órgano, y entre ellos encontramos:

  • harinas refinadas: bollería, pan blanco, dulces industriales, pizzas, etc.
  • manzanas: a pesar de ser un alimento muy sano, puede causar congestión a muchas personas que padecen de la vesícula.
  • leche entera y sus derivados.
  • carnes grasas.

Y sobre todo, es muy conveniente incluir una serie de alimentos que constituirían la base de la dieta de las personas que padecieran alguna dolencia relacionada con el hígado, y serían:

  • Carbohidratos de absorción lenta: cereales integrales, pastas, zanahorias, etc.
  • fruta, tanto la dulce como la ácida: plátano, pera, melón, naranja, limón, etc., evitando las manzanas y las fresas, éstas últimas porque pueden causar reacciones alérgicas.
  • verduras y hortalizas, brevemente cocidas, especialmente la alcachofa.
  • ensaladas vegetales variadas.
  • alimentos ricos en azufre: col, coliflor, cebolla, ajo, etc.

Si el hígado sufre alguna enfermedad o algún trastorno que le afecte, puede doler. Si se encuentra inflamado o agrandado de tamaño porque ha acumulado demasiada grasa, como en le caso del hígado graso, o porque se han seguido hábitos no demasiado saludables, como beber alcohol en exceso o haber abusado de ciertos medicamentos, se puede experimentar dolor en la zona del abdomen superior derecho, por debajo de las costillas. Esta molestia o dolor suele ser constante.

ALBERTO ALBORNOZ – PLATA, M.D., F.A.C.P. Académico de Número Profesor Emérito de Medicina Interna y Gastroenterología

Entre los años de 1975 y 1989 se ha hecho un estudio en pacientes con cirrosis hepática tratados con Colchicina en Colombia. 124 pacientes de los cuales sólo 91 se han podido evaluar en su totalidad y repartidos 67 pacientes del Hospital de “La Samaritana” en Bogotá y 21 de la consulta privada; todos han recibido primordialmente como tratamiento Colchicina 1 mg. al día en forma permanente y repartidos en el siguiente grupo: – 5 años: 50%
– 3 años: 30%
– 1 – 2 años: 15%
– 10 – 14 años: 5%

De acuerdo con el sexo 57 son masculinos con una edad promedio de 45.2 años y 34 femeninos con edad promedio de 42.3 años. Se debe mencionar que la cirrosis en Colombia no es tan frecuente como en otros países. Tipos de cirrosis: 84 pacientes con cirrosis alcohólica, 3 con hepatitis crónica y 4 con cirrosis biliar primaria.

Se clasifican de acuerdo con la Escala de Child-Turcotte: 22 clase A, 53 clase B y 16 clase C. Los resultados indican: 4 pacientes se consideran curados (4.39%),71 (78.02%) se han estabilizado y 16 (7.58%) han muerto.

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Agente causal del Dengue: El Dengue se encuentra en el grupo de enfermedades infectocontagiosas virósicas, que para su transmisión necesitan de un medio biológico (llamado vector), en este caso un artrópodo, un mosquito de la especie Aedes Aegypti, que es una de las que circula con mayor frecuencia en el continente americano. El Dengue es una enfermedad causada por un virus ARN perteneciente al género de los Flavivirus y a la familia de los Togaviridae (anterior grupo B de los Arbovirus). Se reconocen 4 serotipos.
El virus del dengue persiste en la naturaleza mediante un ciclo de transmisión hombre – mosquito. Luego de una ingestión de sangre infectante, el mosquito puede transmitir el virus después de un período de 8 a 12 días de incubación extrínseca dependiendo de la temperatura ambiental.

Para el reconocimiento del mosquito que trasmite el Dengue, es importante conocer su aspecto y sus costumbres: Es un insecto pequeño, de color oscuro con rayas blancas en el dorso y en las patas. Emite un resplandor plateado, según la incidencia de la luz sobre su cuerpo. Adopta una posición paralela a la superficie de reposo. Es de hábitos diurnos, se muestra activa a media mañana y poco antes de oscurecer. Sus hábitos son domésticos y su costumbre es seguir a las personas en sus desplazamientos. Elige habitar tanto en áreas interiores o exteriores de las casas o departamentos, especialmente en lugares frescos y oscuros. Su alimentación, como la de otros insectos de su especie, consiste en el néctar y jugos vegetales, pero además, la hembra hematófoba (pica a cualquier organismo vivo que tenga sangre caliente), ya que después del apareamiento necesita sangre para la maduración de sus huevos. Su ataque es silencioso, picando las partes bajas de las piernas del hombre, especialmente los tobillos. El depósito de sus huevos lo hace en recipientes que contengan agua "limpia" (floreros, portamacetas, latas, botellas, tambores, cubiertas usadas con agua de lluvia) y así depositar sus huevos próximos a la superficie, los que adheridos a la parte interna de los recipientes artificiales o naturales, forman verdaderos criaderos. Los huevos eclosionan en 2 o 3 días convirtiéndose en larvas en condiciones favorables de temperatura y humedad. Los huevos constituyen la fase de resistencia del ciclo, dado que pueden mantener vivo el embrión hasta un año. Por lo general El Aedes aegypti vive unas pocas semanas, no superando el mes. Su capacidad de vuelo es de aproximadamente 100 metros, por lo que el mosquito que pica es el mismo que se ha “criado” dentro de la vivienda.

Pueden existir tres manifestaciones diferentes de la enfermedad: fiebre de dengue, fiebre hemorrágica de dengue y el shock hemorrágico. La fiebre de dengue es una grave enfermedad de tipo gripal que afecta a los niños mayores y a los adultos, pero rara vez causa la muerte.En cambio, la fiebre hemorrágica de dengue (FHD) es otra forma más grave, en la que pueden sobrevenir hemorragias y a veces un estado de shock, que puede llevar a la muerte. En los niños es sumamente grave y el sólo el diagnóstico precoz, seguido del oportuno tratamiento puede prevenir la muerte. Los síntomas de la fiebre de dengue varían según la edad y el estado general de salud del paciente. Los lactantes y los niños pequeños pueden presentar un cuadro de fiebre y erupción parecida al sarampión, pero difícil de diferenciar de un estado gripal, una enfermedad eruptiva, el paludismo, la hepatitis infecciosa y otras enfermedades febriles. Los niños mayores y los adultos pueden tener síntomas análogos o un cuadro sintomático variable entre leve y gravísimo.

Características de la fiebre de dengue: Las manifestaciones clínicas dependen de la edad del paciente. Los lactantes y preescolares pueden sufrir una enfermedad febril indiferenciada con aparición de un brote de manchas rojizas en la piel. En los niños mayores y los adultos el cuadro puede variar desde una enfermedad febril leve acompañada de dolores musculares (especialmente dorsales) y ausencia de síntomas respiratorios, a la forma clásica de inicio abrupto. A los pocos días cede la fiebre y puede aparecer una erupción generalizada, en forma de manchas rojizas en el pecho, que luego se extiende a la cara, brazos y piernas. La enfermedad cursa con gran decaimiento que obliga al paciente a estar en reposo aún pasado el cuadro febril. Resumiendo, los síntomas más comunes son:

  • Fiebre alta.
  • Dolor de cabeza en la zona frontal.
  • Dolor detrás de los ojos que se exacerba con los movimientos oculares.
  • Dolores musculares y articulares ( "fiebre quebrantahuesos”)
  • Inapetencia y dificultades en el sentido del gusto.
  • Erupción de máculas o pápulas en tórax y miembros inferiores.
  • Aparición de náuseas y vómitos.

Características de la fiebre hemorrágica de dengue: Es más frecuente en niños entre 2-14 años y en adultos. Se la conoce con la sigla (FDH). Para que se considere caso de Fiebre Hemorrágica del Dengue la persona infectada debe reunir todos los siguientes criterios:

  • Fiebre o antecedente de fiebre reciente
  • Hemorragias evidenciadas por lo menos por: 1) pequeñas hemorragias debajo de la piel, equimosis ó púrpura, 2) hemorragia en las mucosas del aparato digestivo ó sitio de inyección. 3) Prueba del torniquete positiva.
  • Disminución de plaquetas (menos de 50.000 por mm3)
  • Hematocrito igual o superior al 20% del promedio para la edad y población que se considere. (extravasación de suero dentro del organismo: en las pleuras, en abdomen ó por disminución de proteínas)

El cuadro clínico es semejante a la forma clásica pero entre el 2º y 3º día de evolución, el cuadro se agrava, porque pueden aparecen náuseas y vómitos, diarrea, dolor abdominal y aumento del tamaño del hígado. Generalmente duran 3-4 días. La manifestación hemorrágica más común es la aparición de hematomas y hemorragias en los sitios de aplicación de inyecciones. Durante la fase febril inicial pueden observarse manchas rojas en piernas y brazos, axilas, cara y paladar, posteriormente pueden sumarse sangrado de nariz, encías, de estómago o de útero.
En los casos leves y moderados, todos los signos y síntomas desaparecen cuando cede la fiebre. Cuando cede la fiebre puede existir una abundante sudoración. Los pacientes suelen recuperarse espontáneamente o cuando se los somete a un tratamiento de hidratación.

El cuadro clínico puede resumirse, como se describe a continuación:

  • Puede comenzar con síntomas parecidos a los de la fiebre de dengue.
  • Epigastralgia aguda (dolor de estómago)
  • Hemorragias nasales, bucales o gingivales y equimosis cutáneas.
  • Shock hemorrágico
  • Hematemesis (Vómitos sanguinolentos) o vómitos sin sangre.
  • Piel y mucosas secas, sed intensa.
  • Insomnio e inquietud.
  • Taquicardia (aumento de la frecuencia cardíaca)
  • Taquipnea (respiración acelerada)

Características del Shock hemorrágico por Dengue: En los casos graves, el estado del paciente se deteriora en forma súbita en el momento que baja la temperatura entre el 3-7º día, aparecen los signos de insuficiencia circulatoria:

- piel fría con lividez y congestionada
- a veces color azulado alrededor de la boca (cianosis perioral),
- taquicardia (pulso débil y acelerado). El dolor abdominal agudo es una molestia frecuente poco antes de sobrevenir el shock, que tiene una duración corta (de12 a 24 hs). Si el cuadro no se corrige rápidamente puede dar lugar a una evolución más complicada con acidosis metabólica, hemorragia cerebral, convulsiones y coma. No obstante, hay que destacar que la mortalidad es baja en las formas clásicas (menor 1%), y puede variar entre 5-20% en las formas complicadas.

Causas del aumento de casos de Dengue

  • Aumento en la densidad de las poblaciones urbanas.
  • Aumento de la población de mosquitos en zonas urbanas (abastecimiento de agua deficiente, prácticas tradicionales de conservación de agua, falta de recolección de basura domiciliaria).
  • El aumento de medios de transportes en zonas urbanas, facilita el desplazamiento de personas infectadas.
  • Déficit en la información del Sistema de Salud a la población.
  • Falta de infraestructura en el saneamiento de zonas de agua estancada.

¿Cómo se propaga el dengue? La enfermedad se propaga por la picadura de un hembra de Aedes aegypti infectada, que ha adquirido el virus causal al ingerir la sangre de una persona con dengue. El mosquito infectado transmite entonces la enfermedad al picar a otras personas, que a su vez caen enfermas, con lo que la cadena se perpetúa. Como no hay manera de saber si un mosquito transporta o no el virus del dengue, la gente debe tratar de evitar toda clase de picaduras.

A. Medidas Individuales: Como los mosquitos pican predominantemente en las mañanas y al atardecer, se debe procurar no permanecer al aire libre en estos horarios, sobre todo en periodos de epidemia, pero si se puede evitar, entonces se indica cumplir con las siguientes recomendaciones:

- Si se halla en áreas donde hay mosquitos se debe usar ropa de tela gruesa, de preferencia camisas de manga larga y pantalones largos.
- Procure que la ropa que utilice sea de colores claros.
- En la piel que no está cubierta por ropa, aplique una cantidad moderada de algún repelente contra insectos. * hasta semana epidemiológica 7

Existen diversas marcas comerciales de repelentes para insectos, los más recomendados son los que contienen (N, N-dietil-meta-toluamida o N, N-dietil-3-metilbenzamida). La mayoría de los repelentes contienen un químico llamado DEET (dietiltoloamide) en diferentes porcentajes. Por ser tóxico y penetrar al torrente sanguíneo, se recomienda que los repelentes no contengan más de un 35% del principio activo. La cantidad de concentración del insecticida no tiene nada que ver con su efectividad, pero sí con el tiempo en el que dura la acción del repelente, esto quiere decir que si la concentración del repelente es mayor, el tiempo que protege contra la picadura del mosquito es más largo. La elección del repelente en estos casos deberá ser de acuerdo al tiempo que se esté expuesto a la picadura del mosquito. Control ambiental de la vivienda: Requiere eliminar o controlar los hábitat larvarios donde el mosquito pone sus huevos y se desarrollan los mosquitos inmaduros. Algunas de las medidas de control ambiental son:

1. Ordenar los recipientes que puedan acumular agua; colocarlos boca abajo, o colocarles una tapa.
2. Realizar perforaciones en la base de las macetas para el drenaje del agua.
3. Revisar todas las áreas, jardín o cualquier espacio abierto de la vivienda, evitando que por su forma, tanto plantas o troncos, se conviertan en recipientes de agua de lluvia.
4. Si hay floreros dentro o fuera de la casa, se debecambiar el agua cada tres días.
5. Se debe constatar si en los recipientes donde hay agua estancada existen larvas. Si se detectan, hay que eliminarlas, procediendo de la siguiente manera:
a. Lavar y cepillar fuertemente una vez a la semana los recipientes en donde se almacena agua: cubos, palanganas, tanques, etc.
b. Taparlos sin dejar pequeñas aberturas para evitar que los mosquitos entren a dejar sus huevos.
c. Se pueden criar peces en los depósitos donde el agua se acumula, para que se alimenten de las larvas.
6. Cortar o podar periódicamente el pasto del jardín.
7. Colocar el larvicida recomendado por la Secretaría de Salud en los recipientes donde se acumule agua.
8. Destruir los desechos que puedan servir de criaderos (triturar los cascarones de huevos, perforar latas vacías, enterrar llantas). B. Medidas del grupo familiar:

- En áreas donde hay mosquitos se deben tener mosquiteros en todas las puertas y ventanas
- Revisar que los mosquiteros se encuentren en buenas condiciones para evitar la entrada de insectos a la vivienda. Aquí también se incluyen las medidas de eliminación de posibles criaderos en el hogar.
- Es importante revisar los interiores de la casa sin olvidar verificar el techo, garaje, patio y jardín ya que en todos estos lugares pueden existir recipientes.
- Permitir que el personal sanitario entren a verificar las viviendas para evaluar la existencia criaderos potenciales y atender las recomendaciones específicas de acuerdo a su vivienda.
- No arrojar basura en la calle, ya que en ésta se puede estancar el agua de lluvia y servir para que el mosquito ponga ahí sus huevos, favoreciendo la presencia de los mosquitos cerca de su hogar. C. Medidas de forma comunitaria:

Uno de los primeros pasos en lograr la participación de la comunidad es cerciorarse de que sus miembros esten informados de los conceptos básicos sobre la enfermedad del dengue y las características del mosquito vector, como por ejemplo: - Dónde pone el Aedes aegypti sus huevos.
- El vínculo entre las larvas y los mosquitos adultos.
- Información general sobre la transmisión del dengue, sus síntomas, cómo se diagnostica y su tratamiento.

De acuerdo a lo establecido por la Secretaría de Salud del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, el sistema de salud tiene en cuenta los siguientes criterios: DIAGNÓSTICO DE CERTEZA DEL DENGUE: Son necesarios exámenes de laboratorio.

actos legislativos 1945

Si detener el consumo de alcohol es difícil, el médico puede recomendar un programa de tratamiento para la adicción al alcohol. Pérdida de peso

Las personas con cirrosis causada por la enfermedad de hígado graso no alcohólica pueden ser más saludables si pierden peso y controlan sus niveles de azúcar en la sangre. Es importante mantener una ingesta adecuada de proteínas al intentar bajar de peso en el entorno de la cirrosis.

Los medicamentos para controlar la hepatitis Los medicamentos pueden limitar aún más el daño a las células hepáticas causadas por la hepatitis B o C a través de un tratamiento específico de estos virus.

Los medicamentos para controlar otras causas y síntomas de la cirrosis Los medicamentos pueden retardar la progresión de ciertos tipos de cirrosis hepática.

Por ejemplo, para las personas con cirrosis biliar primaria (ahora conocida como colangitis biliar primaria) que se diagnostica a tiempo, la medicación puede retrasar significativamente la progresión a cirrosis. Otros medicamentos pueden aliviar ciertos síntomas, como picazón, fatiga y dolor.

Suplementos alimenticios pueden ser prescritos para contrarrestar la malnutrición asociada a la cirrosis y para evitar cualquier debilidad en los huesos (osteoporosis). Su médico trabajará para tratar las complicaciones de la cirrosis, incluyendo:

El exceso de líquido en su cuerpo Una dieta baja en sodio y medicamentos para prevenir la acumulación de líquido en el cuerpo puede ayudar controlar la ascitis y la hinchazón.

La acumulación de líquido más grave puede requerir procedimientos para drenar los fluidos u otras intervenciones para aliviar la presión. A veces, un pequeño tubo se coloca en la vena porta del hígado para reducir la presión sanguínea en el hígado y reducir la acumulación de líquido.

Hipertensión de la vena porta Ciertos medicamentos para la presión arterial pueden controlar el aumento de la presión en las vena porta del hígado (hipertensión portal) y prevenir la hemorragia grave.

Su médico le realizará una endoscopia superior a intervalos regulares para buscar venas dilatadas en el esófago o el estómago (várices) que pueden sangrar. Si desarrolla várices, es probable que necesite medicamentos para reducir el riesgo de sangrado.

Si no es capaz de tolerar la medicación y tienen indicios de que las várices están sangrando o que son propensas a sangrar, es posible que necesite un procedimiento para detener el sangrado o reducir el riesgo de sangrado posterior. Infecciones

Puede recibir antibióticos u otros tratamientos para las infecciones. Su médico también es probable que recomiende la vacunación de la gripe, neumonía y hepatitis.

Aumento del riesgo de cáncer de hígado Su médico le recomendará análisis de sangre y pruebas de ultrasonido cada seis meses para buscar signos de cáncer de hígado.

Encefalopatía hepática Se le puede recetar medicamentos para ayudar a prevenir la acumulación de toxinas en la sangre debido al mal funcionamiento del hígado.

El trasplante de hígado En casos avanzados de cirrosis, cuando el hígado deja de funcionar, un trasplante de hígado puede ser la única opción de tratamiento.

La gente en general tiene que considerar esta opción cuando se desarrollan los síntomas de la cirrosis, como la ictericia (coloración amarilla en la piel), retención de líquidos significativa (ascitis), várices, encefalopatía hepática, disfunción renal, cáncer o sangrado. Un trasplante de hígado reemplaza su hígado con un hígado sano de un donante fallecido o con parte de un hígado de un donante vivo.

La cirrosis es la razón más común para un trasplante de hígado. Los candidatos para trasplante de hígado se someten a pruebas exhaustivas para determinar si son lo suficientemente sanos como para tener un buen resultado después de la cirugía.

Además, los centros de trasplante suelen requerir un periodo de abstinencia de alcohol para las personas con enfermedad hepática relacionada con el alcohol antes de que puedan recibir trasplantes. Las semillas negras de la papaya se han encontrado beneficiosas en el tratamiento de la cirrosis del hígado, causada por el alcoholismo y la desnutrición. Una cuchara de sopa de jugo obtenida moliendo las semillas, mezcladas con diez gotas del jugo de lima fresco, se debe dar una vez o dos veces al día por alrededor de un mes como medicina para esta enfermedad.

La hierba de Training Eclipta, conocida en botánica como eclipta alba, ha probado inestimable en la cirrosis del hígado. El jugo de todas las partes de esta planta se debe tomar en las dosis de una cucharilla, mezcladas con una cucharilla de More…miel, diarios tres veces. Picrorhiza, botánico conocido como kurroa del picrorhiza, es una droga de la opción en el ayurveda para la cirrosis del hígado entre adultos. La raíz de la hierba se da en forma pulverizada. Una cuchara sopera del polvo, mezclada con una cantidad igual de miel, se debe administrar tres veces al día. En caso de que de acompañar el estreñimiento, la dosis se deba aumentar al doble y se deba dar con una taza del agua caliente, tres a cuatro veces al día. Estimula el hígado para producir más bilis, la excreción de la cual alivia la congestión del hígado y de los tejidos finos.

El jugo de zanahorias, conjuntamente con el jugo de la espinaca, se ha encontrado beneficioso en el tratamiento de la cirrosis del hígado. El jugo de espinaca -200 ml, debe ser mezclado con 300 ml de jugo de la zanahoria para preparar 500 ml o medio litro de jugos combinados. Alternativamente, 300 ml de jugo de la zanahoria, combinados con 100 ml por cada uno de jugos del pepino y de la remolacha se pueden utilizar con eficacia. Dietarios para la cirrosis del hígado

El paciente debe abstener del alcohol en cualquier forma. Él debe experimentar un programa inicial del hígado-limpieza yendo a un ayuno de jugo rápidamente por siete días. Los jugos recientemente extraídos de remolachas rojas, del limón, de la papaya, y de las uvas se pueden tomar durante este período. Después de la dieta de la fruta y de la leche, el paciente debe emprender una dieta bien-equilibrada, que consisten en, semillas, granos, vegetales, y frutas con énfasis sobre los alimentos crudos, orgánico-crecidos. Las verduras tales como remolachas, calabazas, calabaza amarga, berenjena, tomates, zanahorias, rábanos, y papaya son especialmente útiles en esta condición.

Todas las grasas y aceites se deben excluir de la dieta por varias semanas. El paciente debe evitar los alimentos todo refinados, procesados, y conservados; especias y condimentos; té y café fuertes; alimentos fritos; todas las preparaciones cocinaron en ghee, aceite, o mantequilla; todas las carnes; y todos los añadidos químicos en alimento. El uso de la sal debe ser restricto. El otro tratamiento de la cirrosis del hígado

que son los actos psiquicos


cual es la pena por actos libidinosos

Cálculos Biliares: La vesícula biliar es un órgano con forma de pera ubicado debajo del hígado. Almacena bilis, un líquido producido por el hígado para digerir las grasas. Cuando el estómago y el intestino digieren los alimentos, la vesícula biliar libera bilis a través de un tubo denominado conducto biliar común. Ese conducto conecta a la vesícula biliar y el hígado con el intestino delgado. Es más probable que la vesícula cause problemas si algo obstruye el flujo de bilis a través de los conductos biliares. Eso suele ocurrir con los cálculos biliares. Los cálculos se forman cuando hay sustancias en la bilis que se endurecen. Las crisis por cálculos suelen presentarse después de las comidas. Los signos de una crisis por cálculos incluyen nauseas, vómitos o dolor en el abdomen, la espalda o debajo del brazo derecho.

Los cálculos biliares son más comunes entre los adultos mayores, las mujeres, las personas con sobrepeso. El tratamiento más común es la remoción de la vesícula biliar. Afortunadamente, la vesícula biliar no es un órgano imprescindible para la vida. La bilis tiene otras vías para llegar al intestino delgado. Peritonitis: Es la inflamación del peritoneo (una membrana que recubre la cavidad abdominal), por acción de bacterias patógenas provenientes de la ruptura del apéndice (apendicitis mal cuidada) o por la perforación del estómago.

El cáncer de páncreas o cáncer pancreático: Es un tumor maligno que se origina en la glándula pancreática. Dependiendo de la extensión del tumor en el momento del diagnóstico, el pronóstico es generalmente muy malo ya que pocos enfermos sobreviven más de cinco años después del diagnóstico y la remisión completa es extremadamente rara.
Cerca del 95% de los tumores pancreáticos son adenocarcinomas. El 5% restante son tumores neuroendocrinos pancreáticos como el insulinoma, que tienen un diagnóstico y tratamiento completamente diferente, con un mejor pronóstico generalmente.
Todavía se desconoce la etiología y el mecanismo de carcinogénesis pancreática. Se cree que el proceso se inicia por una alteración de las células de los conductos pancreáticos. Los carcinógenos alcanzarían estas células provocando su transformación maligna por tres posibles vías de acceso: Diabetes: Otros nombres: Azúcar en la sangre, Diabetes de comienzo en la edad adulta, Diabetes no insulinodependiente, Glucosa en la sangre.

La diabetes es una enfermedad en la que los niveles de glucosa (azúcar) de la sangre están muy altos. La glucosa proviene de los alimentos que se consumen. La insulina es una hormona que ayuda a que la glucosa entre a las células para suministrarles energía. En la diabetes tipo 1, el cuerpo no produce insulina. En la diabetes tipo 2, el tipo más común, el cuerpo no produce o no usa la insulina adecuadamente. Sin suficiente insulina, la glucosa permanece en la sangre. Con el tiempo, el exceso de glucosa en la sangre puede provocar lesiones en los ojos, los riñones y los nervios. La diabetes también puede causar enfermedades cardíacas, derrames cerebrales e incluso la necesidad de amputar un miembro. Las mujeres embarazadas también pueden desarrollar diabetes, la llamada diabetes gestacional.

Los síntomas de la diabetes tipo 2 pueden incluir fatiga, sed, pérdida de peso, visión borrosa y micciones frecuentes. Algunas personas no tienen síntomas. Un análisis de sangre puede mostrar si se tiene diabetes. El ejercicio, el control de peso y respetar el plan de comidas puede ayudar a controlar la diabetes. También se debe controlar el nivel de glucosa y, tomar medicamentos.
Hernia: Las hernias se presentan cuando una parte de un órgano interno se abulta a través de un área muscular débil. La mayoría de las hernias ocurren en el abdomen. Existen varios tipos de hernias, entre ellos: Inguinal, el tipo más común, ocurre en la ingle.

Umbilical, alrededor del ombligo. Incisional, a través de una cicatriz.

Hiatal, una pequeña apertura en el diafragma que permite que la parte superior del estómago se desplace hacia el tórax. Diafragmática congénita, un defecto de nacimiento que exige una cirugía.

Las hernias son comunes. Pueden afectar a los hombres, mujeres y niños. La combinación de la debilidad y distensión muscular, como lo es levantar cosas pesadas, puede contribuir a su aparición. Algunas personas nacen con músculos abdominales débiles y tienen más probabilidades de herniarse. El tratamiento habitual para una hernia es la cirugía, para reparar la apertura en la pared muscular. Las hernias descuidadas pueden causar dolor y problemas con la salud.

Vómito: Consiste en la expulsión brusca, por la boca, del contenido gástrico y, a veces, también del intestino. Los músculos abdominales se contraen con fuerza, elevando la presión abdominal, que empuja el contenido estomacal, lo impulsa hacia el esófago, y luego es expulsado por la boca. El vómito prolongado puede provocar deshidratación grave, y otros problemas que requieren de asistencia médica. Estreñimiento o estitiquez: Retardo de la defecación. La causa de esta demora puede ser patológica, como tumores o inflamaciones de la pared intestinal, aunque dentro de sus orígenes más frecuentes, hoy en día, están el estrés, las dietas incorrectas, la ingestión de medicamentos como antidepresivos, y la vida sedentaria.

Diarrea: Es la defecación frecuente de materias generalmente líquidas. Se debe al paso anormalmente rápido de las heces por el intestino grueso, sin tener el tiempo suficiente para la absorción del agua. Las causas pueden ser bacterias patógenas, sustancias químicas, trastornos nerviosos o una irritación provocada en las paredes intestinales por los alimentos no digeridos. Una diarrea prolongada puede traer como consecuencia una deshidratación. Nuestra conclusión sobre este trabajo de investigación es que pudimos informarnos mejor acerca de varias de las enfermedades que pueden afectar parte de nuestro organismo (sistema digestivo) pudimos observar sus síntomas, sus causas, sus consecuencia, el tratamiento y como podemos tratar de prevenirlas. Además logramos ver que algunas de estas enfermedades pueden curarse si se las detecta a tiempo, en caso contrario pueden llegar a causar graves trastornos en el aparato digestivo y, a veces hasta pueden llegar a causar la muerte sino se realiza la prevención y el tratamiento necesarios y adecuados para poder combatir estas enfermedades.

El hígado, nuestro principal órgano de depuración, elimina en primavera las toxinas y tensiones guardadas durante el invierno haciendo rebrotar alergias, problemas de piel y de vías respiratorias. La llegada de esta estación supone para el cuerpo un proceso de adaptación de los nuevos biorritmos, generando muchas veces la famosa astenia primaveral (cansancio y bajo ánimo).

Si nuestro hígado está recargado por un exceso de proteína animal, azúcares y grasas, estos síntomas se acentuarán más que nunca. Y es que este órgano realiza más de 500 funciones entre las que está metabolizar las grasas, convertir glucosa en glucógeno, almacenar hierro, y depurar toxinas. La vida sedentaria, el estrés, y las emociones como los conflictos familiares o laborales también afectan al hígado ralentizando sus funciones (es por eso que a veces ante los disgustos hay personas que ven alteradas sus digestiones o tránsito intestinal).

A su vez, un hígado inflamado (muy Yin) o muy contraído (muy Yang) según el Tao, se relaciona con generar emociones como el enfado, la irritabilidad, la frustración y la rabia. Para mantener un hígado saludable debemos evitar comer en exceso, aunque sean alimentos de buena calidad y sobretodo de noche, que es cuando el hígado se regenera. Es importante reducir el consumo de harinas, grasas, fritos, azúcares, y controlar los lácteos y la proteína animal.

De vez en cuando debemos dejar descansar a nuestro cuerpo de fármacos y suplementos. Una dieta depurativa antes de empezar la estación es lo más recomendado para empezar con fuerza. Hoy sabemos que hay ciertos alimentos que nos pueden ayudar a mantener el equilibrio de nuestro hígado cada día, así como acelerar el proceso de depuración: las crucíferas, vegetales amargos como las endivias o los espárragos, las especias como la cúrcuma, el aguacate, las algas, los germinados o el té verde bancha y kukicha, el miso, la umeboshi, y los picles. Substituir el azúcar por el Sirope de Arroz, un edulcorante de cadena larga que ayuda a relajar el hígado y sus estancamientos.

El miso desintoxica y alcaliniza la sangre, aumentando la resistencia ante las enfermedades, genera un sistema nervioso despierto pero sin excitación, y evita la sensación de cansancio. Para obtener estos beneficios podemos tomarlo hasta cada día. 1 ó 2 Umeboshi a la semana nutre el hígado gracias a su sabor ácido. Esta ciruela actúa como emulsionante de las grasas pesadas que le sobrecargan y favorece la digestión de las proteínas. Además tiene un gran efecto alcalinizante.

Una cucharada de picles al día depura el cuerpo, especialmente los intestinos, ya que aporta enzimas para un correcto funcionamiento de la flora intestinal. Es bueno tener en cuenta el índice de histamina que estamos consumiendo. El exceso de histamina en el cuerpo es responsable muchas veces de estos cuadros alérgicos.

Si no hemos estado a tiempo de hacer una dieta depurativa preventiva y la alimentación rica en depurativos se nos hace corta, la suplementación natural nos puede ayudar aliviar muy bien ciertos síntomas propios de la alergia, la astenia o la bajada de defensas de la primavera. El DHA (que activa la producción de prostaglandinas y eicosanoides), tiene un efecto antiinflamatorio ante las alergias primaverales. Además, ayuda a subir nuestro estado de ánimo. Por otro lado, lo mejor que podemos hacer ante la astenia primaveral aparte de nutrirnos mejor, es salir más al aire libre, practicar más ejercicio físico y entablar más contacto social.

Artículo escrito por la nutricionista Neus Elcacho El perejil, cuyo nombre científico es Petroselinum sativum P, es una planta de la familia de las umbelíferas, del mismo grupo de plantas del cual forman parte el hinojo y el apio.

El perejil ha sido utilizado milenariamente como planta medicinal y como ingrediente culinario. Al parecer, es originario de los países asiáticos de la cuenca del mediterráneo y se difundió gracias a su utilización como planta medicinal por parte de los griegos.

En el mundo antiguo fue ampliamente utilizado, Hipócrates y Galeno lo mencionan en sus obras.El perejil silvestre era utilizado antiguamente por los anglosajones para tratar las fracturas del cráneo ocurridas en combate. En la actualidad se cultiva en todo el mundo, y se utiliza como ingrediente común en la preparación de numerosos platos culinarios y bebidas, a lo largo y ancho del mundo. El aceite esencial obtenido de las semillas, se utiliza como aromatizante en la industria cosmética, en la perfumería y en jabones.

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El hígado graso se conoce de varias formas:

  • Hígado graso: Término general. Cuando no es por alcohol es conocida como hígado graso no alcohólico, en inglés NAFLD (non-alcoholic fatty liver disease).
  • Esteatosis hepática: Acumulación de grasa en el hígado, sinónimo de hígado graso.
  • Esteatohepatitis no alcohólica: Cuando la acumulación de grasa en el hígado también es acompañada por un proceso inflamatorio. En inglés se conoce como NASH (non-alcoholic steatohepatitis).
  • Esteatohepatitis metabólica: También se ha propuesto llamar a esta enfermedad esteatohepatitis metabólica (metabolic steatohepatitis; MESH).

Un paso crítico en el tratamiento del hígado graso es un cambio en los hábitos de alimentación, reduciendo las comidas calóricas y los excesos de grasa. La causa de la acumulación de grasa en el hígado no se conocen con certeza, pero hay algunos mecanismos que han demostrado ser muy importantes en el desarrollo de la enfermedad:

  • Resistencia a la insulina.
  • El estrés oxidativo.
  • Liberación de citokinas.

El hallazgo de hígado graso es extremadamente frecuente. Esta enfermedad está asociada con los siguientes factores de riesgo:

  • Obesidad y sobrepeso.
  • Sedentarismo.
  • Diabetes.
  • Hipercolesterolemia.
  • Hipertrigiceridemia.

Sin embargo, cada vez es más común encontrar personas con hígado graso sin estos factores de riesgo. No todas las personas con hígado graso desarrollan complicaciones o daño hepático crónico. En Chile, un estudio realizado por el Departamento de Gastroenterología de la Universidad Católica de Chile muestra que la prevalencia de hígado graso en la población general de Santiago es del 23%.

El hígado graso es habitualmente asintomático, y se descubre sólo después de una ecografía (o ultrasonido) abdominal que muestra el hígado con aumento de ecogenicidad (“brillante”). La otra manera de llegar al diagnóstico es a través del hallazgo de aminotransferasas (transaminasas) elevadas en un análisis de sangre rutinario o por cualquier otra razón. Algunas personas se quejan de dolor leve a moderado abdominal en el hipocondrio derecho (la zona donde se encuentra el hígado). Sólo un pequeño porcentaje de los pacientes desarrollan síntomas de insuficiencia hepática con elevación de bilirrubina o síntomas como ascitis o encefalopatía hepática. Una parte fundamental del tratamiento consiste en un cambio de hábitos alimenticios, dejando comidas calóricas y exceso de grasas

El diagnóstico de hígado graso se basa en los hallazgos de la biopsia hepática. Esta muestra acumulación de grasa en los hepatocitos, y también puede haber diversos grados de inflamación y fibrosis. Aunque la biopsia hepática es el único examen que certifica el diagnóstico y es un procedimiento de bajo riesgo, no todas las personas con sospecha de hígado graso son sometidas a este procedimiento. Es común hacer el diagnóstico presuntivo de hígado graso en alguien con imágenes sugerentes (ecografía, tomografía computada o resonancia magnética). La biopsia hepática es, sin embargo, la única prueba que distingue entre “esteatosis simple” (acumulación de grasa) y “esteatohepatitis “(grasa asociada a inflamación y fibrosis).

Algunas personas con hígado graso tienen adicionalmente elevación de las transaminasas o aminotransferasas en la sangre (SGOT y SGPT, también conocidas como ALT y AST). En estos casos es importante descartar otras causas de inflamación hepática, como la infección por virus de hepatitis B y hepatitis C, la hemocromatosis y la hepatitis autoinmune, entre otros. La mayoría de las personas con hígado graso no desarrollará una enfermedad con consecuencias graves. Aproximadamente el 20% de los sujetos puede tener algún grado de fibrosis hepática en la biopsia, que puede progresar a etapas más avanzadas de la enfermedad, como cirrosis y cáncer hepático. El hígado graso es probablemente la causa más común de cirrosis criptogénica (cirrosis, sin causa aparente).

El tratamiento del hígado graso consiste fundamentalmente en la normalización del peso y aumentar la actividad física. La obesidad y el sobrepeso, principales factores de riesgo son modificables mediante cambios en el estilo de vida. Otras recomendaciones incluyen evitar el alcohol y los medicamentos innecesarios. En los pacientes que se encuentran en etapas más avanzadas de la enfermedad (inflamación o fibrosis hepática importante), algunos medicamentos pueden ayudar, como antioxidantes (vitamina E) o agentes sensibilizadores a la insulina. El uso de pioglitazona, que ha demostrado beneficios normalizando las aminotransferasas y la histología hepática, sigue siendo algo controversial.

1- ¿Qué es el sistema digestivo? El sistema digestivo es el conjunto de órganos (boca, faringe, esófago, estómago, intestino delgado e intestino grueso) encargados del proceso de la digestión.

La digestión es el proceso de transformación de los alimentos para que puedan ser absorbidos y utilizados por las células del organismo. La función que realiza es la de transporte (alimentos), secreción (jugos digestivos), absorción (nutrientes) y excreción (mediante el proceso de defecación).

En el proceso de digestión se transforman los glúcidos, lípidos y proteínas en unidades más sencillas, gracias a las enzimas digestivas, para que puedan ser absorbidas y transportadas por la sangre. 2.1- Boca
Es una cavidad hueca en la cual se encuentran los dientes, que son los encargados de triturar el alimento. Los dientes se pueden clasificar en caninos, incisivos, premolares y molares. En la boca encontramos también la lengua, un músculo con gran cantidad de papilas gustativas, que ayuda en la masticación y mezcla de los alimentos, facilitando su tránsito hacia el esófago.

El resultado de la masticación es una masa homogénea de alimento llamada bolo, cuyos componentes ya han comenzado el proceso de fermentación. 2.3- Esófago
Es una parte del tubo digestivo de los seres humanos formada por un tubo muscular de unos 30 centímetros, que comunica la faringe con el estómago. A través de este conducto los alimentos son transportados hasta el estómago para continuar su proceso digestivo.


2.5- Intestino delgado
Es la parte del tubo digestivo que inicia después del estómago y acaba en el ciego del colon. Se divide en tres porciones: duodeno, yeyuno, e íleon. a) Duodeno: Es el primer segmento del intestino, mide unos 25 cm de longitud. Ocupa una posición fija en la cavidad abdominal, sostenido en su lugar por ligamentos que lo aseguran al hígado y al estómago. Se encarga de la digestión de los alimentos y de la absorción de los nutrientes. De hecho, es el lugar principal para la absorción de hierro. Varios de los conductos del páncreas, el hígado y la vesícula biliar, se abren en el duodeno para facilitar sus funciones principales.

b) Yeyuno: Mide aproximadamente entre 1,5 a 2,5 metros de largo. Se sitúa entre el Duodeno y el íleon, su función es realizar la absorción de las sustancias de los alimentos. En este trozo de intestino delgado actúa el jugo intestinal, que degrada al mínimo los hidratos de carbono, las proteínas y los lípidos. c) Íleon: El íleon, que es de aproximadamente de unos 7,5 metros de largo, tiene un diámetro menor que el yeyuno (3 cm el yeyuno, 2 cm el íleon) y tiene una tonalidad más clara. Su principal función es absorber los nutrientes (vitamina B12) del quimo, o los alimentos digeridos.

a) Ciego: Es la primera porción del intestino grueso. Denominado así por constituir una especie de fondo de saco donde implanta el apéndice cecal, y en el cual desemboca el intestino delgado a través del esfínter ileocecal. Realiza diferentes funciones y aportes al proceso de digestión, ya que este posee numerosas bacterias que contribuyen a la reducción de algunas sustancias de difícil absorción por otras estructuras. b) Colon: Es la parte más grande del intestino grueso y se divide en tres secciones: colon ascendente, colon transverso y colon descendente.

La principal función del colon es convertir en heces el líquido del intestino delgado, llamado quimo. Junto con esto, interviene en las siguientes acciones: - Las bacterias que habitan en él producen vitaminas K y B.

- Crea anticuerpos que protegen el sistema contra posibles enfermedades. c) Recto: Es el tramo final del intestino grueso. Mide entre 15 y 20 centímetros. Recoge los residuos cuando se ha eliminado la mayor parte del agua que contienen, y los retiene hasta que son expulsados.

d) Canal anal: De unos 4cm de longitud, revestido de crestas verticales llamadas columnas anales. En las paredes del canal anal hay dos fuertes capas planas de músculos llamados esfínteres interno y externo, que actúan como válvulas y que se relajan durante la defecación.
2.7- Ano
Situada en el extremo del aparato digestivo, es por dónde se eliminan los gases y las heces. Se ubica al lado de los genitales, en la zona perineal.

3- Las glándulas anexas Las glándulas anexas, son órganos que segregan los líquidos digestivos capaces de transformar los alimentos más simples para facilitar su digestión. Estos líquidos contienen sustancias llamadas enzimas, que son los encargados de simplificar los alimentos.

Las principales glándulas anexas de la digestión son: Son las glándulas salivales, el páncreas y el hígado.
3.1- Glándulas Salivales
Segregan saliva, la que sirve para humedecer los alimentos dentro de la boca y así facilitar la digestión. Comprenden tres pares de glándulas cuyos conductos desembocan en el interior de la boca. Un par está situado debajo de la lengua (glándulas sublinguales), otro debajo de la mandíbula inferior (glándulas submaxilares) y el tercero delante de las orejas (glándulas parótidas).

El hígado es la glándula más grande del cuerpo y tiene varias funciones importantes:
3.3- Páncreas
El páncreas es una glándula con forma de lóbulo grande que tiene la función de secretar la hormona insulina y un fluido alcalino que ayuda al proceso de digestión. La insulina es importante en la utilización de azúcar en la sangre y la carencia de esta hormona produce la diabetes mellitus. El fluido digestivo se secreta directamente al duodeno, justo debajo del estómago en el tracto digestivo.

Esta glándula que desemboca en el duodeno se encarga principalmente de producir jugos digestivos que terminan almacenándose en el intestino delgado. En su interior hay un grupo de células denominadas islotes de Langerhans, que miden alrededor de medio milímetro de diámetro y están formadas por dos tipos de células, alfa y beta. Para darles una mayor visión sobre el páncreas podemos decir que posee una figura de pez, cuya cabeza descansa en el duodeno, lugar en donde abre su principal conducto; el cuerpo sigue el borde inferior del estómago y su cola termina cerca del bazo en el sexo masculino. Las células alfa secretan el glucagón y las células beta la insulina, y ambas hormonas tienen una importante influencia en el metabolismo de los azúcares, siendo sus acciones contrarias. Para conocer un poco más de estas sustancias podemos decir que la insulina es fundamentales nuestro organismo ya que gracias a ellas las membranas de las células ceden el paso al glucógeno haciendo que se disperse entre ellas, y la parte sobrante se almacena en los tejidos en forma de gránulos. Por consiguiente podemos decir que es una sustancia que tiene como objetivo hacer que se aprovechen los azúcares que se han ingerido con la alimentación.

Observe la forma y la relacion del pancreas con el intestino delgado Pero si el páncreas secreta demasiada insulina esto provocaría un descenso de la cantidad de glucosa en la sangre. En caso de que la situación se torne extrema, el cerebro pierde todos los suministros de energía y se producen convulsiones y a veces, también, la pérdida del conocimiento.

Cuando la producción de insulina es insuficiente, tiene lugar la diabetes mellitus. Debido a que la glucosa no entra en las células, ésta tiene presencia excesiva en la sangre e incluso llega a excretarse con la orina. Las células no perciben suficiente alimento, lo cual explica por qué el diabético siempre tiene hambre, sin embargo, cuántos más alimentos con azúcar ingiere más empeora su situación, ya que se sigue acumulando de forma excesiva en la sangre gran cantidad de glucosa.

Además, hay que agregar, que en los diabéticos se producen continuamente sustancias ácidas que son perjudiciales, sobre todo para el sistema nervioso que pueden conllevar a un estado de coma o inclusive a la muerte. Por todo esto es importante un control médico continuo en aquellos pacientes que poseen esta enfermedad y seguir el tratamiento al pie de la letra. Dicho tratamiento consiste en suministrar insulina y tratar de adecuarla a la cantidad de azúcares que se ingieren, de forma tal que se pueda lograr un equilibrio entre ambos. La enfermedad por aumento de azúcar en la sangre se denomina hiperglucemia por aumento del azúcar en la orina, glucosuria y acidosis por la presencia de acetona en la sangre y orina.

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Algunos de los síntomas más comunes de la un hígado intoxicado y problemas hepáticos se explican a continuación: Se trata del conocido ” amarillamiento ” de la piel. Todo tu cuerpo incluyendo a veces las uñas y los ojos adquieren un tono amarillo. Esto se debe principalmente a la acumulación de ‘bilirrubina’ que es un pigmento en la bilis. La bilis se hace en nuestro hígado, y es esencial en el proceso de digestión. Si tu hígado está teniendo problemas de filtrado de toxinas que se ingieren (ya sea a través del tracto digestivo, la piel o el sistema respiratorio) la bilirrubina se acumula en el torrente sanguíneo por lo tanto se convierte en palidez amarillenta de nuestra piel, y este es uno de los signos más comunes del hígado intoxicado.

Mientras que los cambios de color pueden ser indicadores de muchos de los problemas en el cuerpo, a menudo es una señal clave de problemas hepáticos. Si te mantienes bien hidratado entonces la orina producida siempre debe ser de un color pálido tipo paja. Por ictericia sin embargo, una acumulación de bilirrubina puede manifestarse como un color mucho más oscuro de la orina. Un hígado con mal funcionamiento también puede hacer que tus heces se vuelvan pálidas, con sangre, o incluso negras. Conoce tu propio cuerpo y reconoce los cambios. De nuevo, notando cambios es el punto clave. Si comienzas a tener dolores o cólicos en la zona abdominal que son persistentes, esto podría ser un signo de hígado intoxicado o que algo no está funcionando correctamente a nivel hepático. También se puede notar hinchazón constante o una sensación de tener gases; esto puede llegar a desarrollar la ascitis. La ascitis es la acumulación de líquido dentro de las paredes del abdomen, y causa exceso de presión en los pulmones resultando en dificultad para respirar. El tratamiento es invasivo y requiere drenaje del fluido por catéter.

Un síntoma común de hígado intoxicado es la piel hipersensible – excesivamente conpicazón o irritación al tacto. Algo de esto se puede aliviar con la aplicación de crema hidratante pero no va a mejorar sin tratar el problema hepático subyacente. Si sufres de ataques cada vez más frecuentes de reflujo ácido con indigestión, con o sin vómitos, estos son otros signos de advertencia de que no todo está bien y necesitas investigar más sobre el correcto funcionamiento de tu hígado.

Es evidente que esto puede tener muchas causas además de presentarse como un signo de hígado intoxicado, pero si se convierte en un problema más habitual de lo que podría ser es debido a un mal funcionamiento del hígado, ya que es fundamental para el sistema digestivo del cuerpo. No sólo estamos hablando de mucho cansancio aquí, sino más bien como la debilidad absoluta y el letargo general y constante. Si el hígado tiene exceso de trabajo, esto tendrá un efecto de golpe y lo cobra en el cuerpo entero. Si se combina este síntoma con cualquiera de los otros mencionados a continuación, debes buscar ayuda médica de inmediato.

Esto puede parecer un síntoma vago que a su vez podría ser el resultado de muchas condiciones. Pero la pregunta clave que hay que preguntarse es ¿tienes alguna otra de estas señales de advertencia? Esto a menudo no aparece hasta bastante tarde en el desarrollo de una enfermedad hepática, por lo que hay que buscar la opinión de un experto médico. Comúnmente afecta a los pies, los tobillos y las piernas. La retención de líquidos se manifiesta como la hinchazón de la zona afectada. Si presionas el dedo en el área hinchada, la piel no se recuperara de inmediato y una huella de tu dedo estará allí durante unos segundos después de quitar la presión, una de las causas de la retención de líquidos puede estar relacionado con el hígado intoxicado.

Esto es difícil de describir, pero cada uno de nosotros debe estar en sintonía con nuestros propios cuerpos. De esa manera puedes realmente decir la diferencia entre unos pocos “días de descanso” y una sensación más general y subyacente de malestar que puede dejar en descubierto que el hígado intoxicado puede ser la causa de esta problemática. Esto se debe a que no todas las toxinas se están filtrando fuera de un hígado enfermo de manera eficiente y las toxinas que quedan flotando en nuestro cuerpo pueden manifestarse en dolores de cabeza, brotes en la piel, sequedad de la piel e incluso el mal humor característico.
Mantén tu hígado sano conociéndo tu cuerpo, reconociendo los cambios y hacer frente a ellos rápidamente. Esto le dará a tu hígado la mejor oportunidad de recuperación y la auto-reparación. Investigación y redacción: equipo de Vida Lúcida

El hígado y los riñones son órganos considerados como el motor de nuestro organismo porque las funciones que llevan a cabo son de gran importancia para la vida del ser humano. Es por ello, que debemos de tener especial cuidado con lo que comemos a diario, llevar un estilo de vida saludable y no necesariamente debemos esperar a sentirnos mal para acudir al médico.

Procesa prácticamente todo lo que comemos, respiramos o absorbemos a través de la piel. Aproximadamente del 90% de los nutrientes del organismo procedentes de los intestinos pasan por el hígado. Este convierte los alimentos en energía, almacena nutrientes y produce proteínas sanguíneas. Además, actúa como filtro para eliminar patógenos y toxinas de la sangre. También elabora bilis, almacena glucógeno, hierro, cobre, vitamina A, muchos de las vitaminas del complejo vitamínico B y vitamina D. produce albúmina y otras proteínas, muchas de éstas esenciales para la coagulación normal de la sangre (protrombina y fibrinógeno) y una sustancia anticoagulante llamada heparina. Muchos científicos creen que el hígado está conectado a, o al menos consciente, de cada enfermedad o disfunción que ocurre dentro del cuerpo.

Por ello, resulta fácil entender que si éste no funciona correctamente puede producirnos muchos problemas de salud. Principalmente el hígado está vinculado con el sistema digestivo, pero contemplando el organismo como una unidad, podemos ver que el hígado afecta a muchas partes del organismo ya sea a nivel digestivo, sistema circulatorio, musculatura, vasos sanguíneos o a nivel inmunológico. Mantener nuestro hígado saludable, nos hace más resistentes a infecciones externas, virus, etc. También repercute en nuestro estado psicológico, ya que una persona con un hígado enfermo presenta un carácter más colérico. También está vinculado con el con determinados tipos de insomnio, con enfermedades alérgicas y asmáticas y con una interminable lista de síntomas.

Por otro lado, los riñones son un par de órganos que desempeñan una función básica para el organismo: recogen los productos de desecho de la sangre y regulan los fluidos internos y el contenido de sales. Excretan agua, pero también la conservan; eliminan a través de la orina todos los productos del desdoblamiento de los alimentos que pueden ser potencialmente nocivos, antes de que alcancen niveles tóxicos. A pesar de ser tan pequeños, procesan y purifican toda la sangre cada 50 minutos; alrededor de 1 700 litros de sangre pasan por ellos al cabo del día. Una de las principales y más temidas enfermedades renales, es la formación de cálculos. Sin llegar a tener cálculos podemos tener sedimentos (arenillas) que den forma a un cuadro de síntomas molestos, que pueden ir desde dolores de espalda (especialmente lumbares), frecuentes infecciones de orina o dolores ciáticos.

Un riñón dañado también puede producir hipertensión, con todos los riesgos que ello conlleva para nuestra salud. También puede producir, a nivel circulatorio, cefaleas (dolores de cabeza). El término hígado graso se refiere a una enfermedad del hígado caracterizada por acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas (hepatocitos). El alcohol es una causa frecuente de hígado graso, y es un factor que siempre debe considerarse en un paciente con hígado graso. En este artículo nos referiremos a la esteatosis hepática no asociada al consumo de alcohol. La acumulación de grasa en los hepatocitos puede llevar a inflamación hepática, con la posibilidad de desarrollar fibrosis y finalmente terminar en el daño hepático crónico (o cirrosis).

La obesidad y el sobrepeso son las causas más importantes de hígado graso. El hígado graso se conoce de varias formas:

  • Hígado graso: Término general. Cuando no es por alcohol es conocida como hígado graso no alcohólico, en inglés NAFLD (non-alcoholic fatty liver disease).
  • Esteatosis hepática: Acumulación de grasa en el hígado, sinónimo de hígado graso.
  • Esteatohepatitis no alcohólica: Cuando la acumulación de grasa en el hígado también es acompañada por un proceso inflamatorio. En inglés se conoce como NASH (non-alcoholic steatohepatitis).
  • Esteatohepatitis metabólica: También se ha propuesto llamar a esta enfermedad esteatohepatitis metabólica (metabolic steatohepatitis; MESH).

Un paso crítico en el tratamiento del hígado graso es un cambio en los hábitos de alimentación, reduciendo las comidas calóricas y los excesos de grasa. La causa de la acumulación de grasa en el hígado no se conocen con certeza, pero hay algunos mecanismos que han demostrado ser muy importantes en el desarrollo de la enfermedad:

  • Resistencia a la insulina.
  • El estrés oxidativo.
  • Liberación de citokinas.

El hallazgo de hígado graso es extremadamente frecuente. Esta enfermedad está asociada con los siguientes factores de riesgo:

  • Obesidad y sobrepeso.
  • Sedentarismo.
  • Diabetes.
  • Hipercolesterolemia.
  • Hipertrigiceridemia.

Sin embargo, cada vez es más común encontrar personas con hígado graso sin estos factores de riesgo. No todas las personas con hígado graso desarrollan complicaciones o daño hepático crónico.

En Chile, un estudio realizado por el Departamento de Gastroenterología de la Universidad Católica de Chile muestra que la prevalencia de hígado graso en la población general de Santiago es del 23%. El hígado graso es habitualmente asintomático, y se descubre sólo después de una ecografía (o ultrasonido) abdominal que muestra el hígado con aumento de ecogenicidad (“brillante”). La otra manera de llegar al diagnóstico es a través del hallazgo de aminotransferasas (transaminasas) elevadas en un análisis de sangre rutinario o por cualquier otra razón. Algunas personas se quejan de dolor leve a moderado abdominal en el hipocondrio derecho (la zona donde se encuentra el hígado). Sólo un pequeño porcentaje de los pacientes desarrollan síntomas de insuficiencia hepática con elevación de bilirrubina o síntomas como ascitis o encefalopatía hepática.

Una parte fundamental del tratamiento consiste en un cambio de hábitos alimenticios, dejando comidas calóricas y exceso de grasas El diagnóstico de hígado graso se basa en los hallazgos de la biopsia hepática. Esta muestra acumulación de grasa en los hepatocitos, y también puede haber diversos grados de inflamación y fibrosis.

Aunque la biopsia hepática es el único examen que certifica el diagnóstico y es un procedimiento de bajo riesgo, no todas las personas con sospecha de hígado graso son sometidas a este procedimiento. Es común hacer el diagnóstico presuntivo de hígado graso en alguien con imágenes sugerentes (ecografía, tomografía computada o resonancia magnética). La biopsia hepática es, sin embargo, la única prueba que distingue entre “esteatosis simple” (acumulación de grasa) y “esteatohepatitis “(grasa asociada a inflamación y fibrosis). Algunas personas con hígado graso tienen adicionalmente elevación de las transaminasas o aminotransferasas en la sangre (SGOT y SGPT, también conocidas como ALT y AST). En estos casos es importante descartar otras causas de inflamación hepática, como la infección por virus de hepatitis B y hepatitis C, la hemocromatosis y la hepatitis autoinmune, entre otros.

La mayoría de las personas con hígado graso no desarrollará una enfermedad con consecuencias graves. Aproximadamente el 20% de los sujetos puede tener algún grado de fibrosis hepática en la biopsia, que puede progresar a etapas más avanzadas de la enfermedad, como cirrosis y cáncer hepático. El hígado graso es probablemente la causa más común de cirrosis criptogénica (cirrosis, sin causa aparente). El tratamiento del hígado graso consiste fundamentalmente en la normalización del peso y aumentar la actividad física. La obesidad y el sobrepeso, principales factores de riesgo son modificables mediante cambios en el estilo de vida. Otras recomendaciones incluyen evitar el alcohol y los medicamentos innecesarios.

En los pacientes que se encuentran en etapas más avanzadas de la enfermedad (inflamación o fibrosis hepática importante), algunos medicamentos pueden ayudar, como antioxidantes (vitamina E) o agentes sensibilizadores a la insulina. El uso de pioglitazona, que ha demostrado beneficios normalizando las aminotransferasas y la histología hepática, sigue siendo algo controversial. 1. ¿Qué es el hígado graso? El hígado graso es una enfermedad en la que el hígado aumenta el contenido de grasas (triglicéridos y colesterol). Esto puede hacer que el hígado aumente de tamaño y tome una coloración amarillenta, llegando.

Si Ud. tiene cirrosis o alguna enfermedad hepática, le interesarán estos consejos sobre la alimentación, dieta y nutrición. Las transaminasas o aminotransferasas son exámenes que indican inflamación hepática. Este examen está alterado casi por definición en todas las hepatitis.

Esta información corresponde
a las páginas 261 a 263 de Guía comunitaria
para la salud ambiental La mayoría de los envenenamientos por plaguicidas se deben a la exposición durante varias semanas, meses o años, no por una sola exposición. Las personas pueden no enfermarse por los plaguicidas hasta muchos años después de entrar en contacto con ellos. En los adultos podrían pasar 5, 10, 20, 30 años o más antes de enfermarse debido a la exposición continua. El tiempo que la enfermedad tarda en manifestarse depende de muchos factores. Con los niños generalmente toma menos tiempo. Las enfermedades causadas por plaguicidas pueden comenzar aun antes del nacimiento del bebé si la madre embarazada entra en contacto con plaguicidas.

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El berro tiene cantidades de propiedades terapéuticas. Sin embargo, siendo su sabor fuertemente agrio, nunca se consume solo sino que se agrega a jugos, ensaladas y demás platos como ingrediente saborizante o aderezo. Efecto antianémico: Dentro de las propiedades del berro se puede notar que son particularmente eficaces para tratar diferentes tipos de anemia debido a su alto contenido de hierro, el cual es esencial para la síntesis de la hemoglobina, y ácido fólico, el cual es importante para la maduración de los glóbulos rojos de la médula espinal. La vitamina C, también contenida en el berro, facilita la absorción del hierro.

Propiedades antinflamatorias: los berros son ricos en vitamina C, la cual tiene acción antinflamatoria y puede ayudar a prevenir o curar resfriados y gripes. Efectos antioxidantes y anticancerígenos: como muchas otras plantas, el berro es rico en antioxidantes. Estas sustancias que se encuentran dentro de las propiedades del berro ayudan a prevenir o a combatir el daño causado por los radicales libres en los tejidos, de modo que previenen el envejecimiento prematuro y reducen el riesgo de desarrollar cáncer y otras enfermedades crónicas o degenerativas.

Efecto afrodisiaco: varias fuentes históricas hablan de los usos afrodisiacos que se le daban al berro entre los antiguos romanos y los persas. Esto probablemente se debe a su alto contenido de zinc y hierro. Acción contra la glucosa: aunque no ha sido comprobado de forma definitiva, parece que otra de las propiedades del berro es que pueden ayudar a controlar los niveles de azúcar en la sangre (glucosa). Es probable que su efecto hipoglucémico se deba a sus altos contenidos de fibra soluble, la cual ayuda a reducir la absorción de carbohidratos en el intestino. Este efecto es particularmente útil en casos de diabetes.

Beneficios óseos: la proporción adecuada de calcio, magnesio, manganeso, vitaminas A, C y K en el berro ayuda a mejorar la salud ósea. Tratamiento para la tos: los tioglucósidos del berro modifican las secreciones bronquiales y ejercen un efecto expectorante, lo cual puede servir para tratar muchas formas de bronquitis crónica.

Función digestiva: los berros mejoran la digestión gracias a su contenido de vitamina C y fibra, sustancias que estimulan las secreciones salivares y gástricas y la fluidez del tracto intestinal respectivamente. ADN celular: en una prueba de laboratorio se encontró que el consumo regular del berro aumenta la habilidad de las células linfocíticas para resistir los daños de su ADN.

Salud ocular: el alto contenido de los fitonutrientes luteína y zeaxantina es un potente antioxidante, y junto a la vitamina A y al zinc también contenidos en el berro ayuda a mejorar la salud ocular. Beneficios para el cabello: Estas propiedades del berro para tratar el pelo resulta que puede ser usado de modo tópico para tratar la caspa y prevenir la caída del cabello gracias a su contenido de azufre, hierro, zinc y vitamina A. Los mejores resultados se obtienen aplicando un tinte hecho a base de berros sobre el cuero cabelludo.

Resacas: Algunas de las propiedades del berro tienen que ver con las resacas cuando el hígado es sobrecargado de alcohol. El jugo de berro posee propiedades limpiadoras tan concentradas que activa las enzimas desintoxicantes del hígado para aliviar el malestar. Efectos purificadores: Hablamos de propiedades del berro que han sido usado durante siglos por sus efectos purificadores. Lo que hace es impulsar la diuresis y ayudar a limpiar el colon, removiendo las toxinas del organismo.

Salud de la piel: empleado de modo tópico, el agua de berro puede ayudar a aliviar el eccema y dolencias de la piel similares. Su alto contenido de vitamina A y C, obtenido de forma más notable como jugo, también es beneficioso para la piel. Beneficios para la tiroides: el alto contenido de yodo del berro puede ayudar a prevenir el bocio, mejorar la función de la glándula tiroidea y aliviar los síntomas de muchas formas de hipotiroidismo.

El berro puede usarse como ingrediente básico para hacer ensaladas (las hojas), salsas o sopas. El jugo de la planta puede agregarse a una variedad de jugos vegetales para mejorar su sabor. El jugo de berro es bastante agrio. Al igual que el pasto de trigo, que es muy potente, no es recomendable tomar más de 2 onzas de este jugo: debe mezclarse con otro jugo no solamente para mejorar su sabor sino también para no alterar el estómago. Pruebe con jugos como el de zanahoria, papa, espinaca y nabo. Incluya un poco de perejil por su poder medicinal sinérgico. Finalmente exprima medio limón para reducir el sabor agrio. En China es común el berro hervido como sopa acompañada de dátiles, zanahorias, ginseng, bayas de Goji, pimienta negra, jengibre, etc. Sin duda, algunos nutrientes serán diluidos en el calor de la preparación. Los fitonutrientes no serán destruidos pero se filtrarán en la sopa. Deshágase de las hojas.

Las personas que sufran inflamación de la vejiga deben limitar el consumo de berro debido a sus posibles efectos dolorosos en la vejiga. Las personas que sufran hipertiroidismo también deben limitar su consumo de esta planta debido al yodo que contiene. Si usted toma medicamentos, es aconsejable que consulte a su médico sobre los efectos del berro o su jugo en su caso. El berro es tan maravillosamente potente en sus propiedades saludables que puede tener reacciones con respecto a algunos fármacos.

En el presente trabajo se trata el tema del la Cirrosis Hepática, enfermedad que por afectar a uno de los órganos más importantes del cuerpo, e indispensables para la vida (el hígado). Es de gran interés para profesionales de la salud y toda la población mundial. En el mismo serán abordados temas como: la anatomía y función del hígado, el concepto, causas y las medidas de prevención de la Cirrosis Hepática, entre otros. La realización de este trabajo se ha llevado a cavo utilizando como método la revisión bibliográfica, y ha tenido como objetivo: demostrar la importancia que tiene llevar el conocimiento de lo que es la Cirrosis Hepática, sus causas y las formas en que es posible prevenirla, a los diferentes sectores de la población, mediante la acción de la Atención Primaria de Salud como el principal eslabón en la prevención de enfermedades.

La realización del presente trabajo ha sido destinada a la investigación de la Cirrosis Hepática, dado que esta enfermedad afecta directamente al hígado, uno de los órganos más importantes del cuerpo, ya que el mismo cumple la importante función de ser el principal órgano encargado del metabolismo. Además, en la actualidad, esta enfermedad ha alcanzado notables índices de incidencia en la población mundial, por lo que es necesidad de todos los profesionales de la salud y la población en general conocer cuáles son sus principales causas, manifestaciones clínicas y la forma en que es posible prevenirla. La lucha contra esta enfermedad está dirigida especialmente hacia la profilaxis (prevención); desarrollada por los médicos y enfermeras de la familia, los cuales en nuestro país constituyen el primer eslabón de la Atención Primaria de Salud, y se encuentran insertados directamente en las comunidades. Esta labor de prevención la realizan a través de talleres, charlas educativas, plegables, video debates, el uso de carteles o pancartas y otros métodos, que son capaces de llevar el conocimiento de lo que es la Cirrosis Hepática, lo que representa para la población y la repercusión de la misma en nuestro país y el mundo, así como las distintas formas en que se puede prevenir dicha enfermedad.

Nota: El método que se emplea en la realización de este trabajo es la Revisión bibliográfica. Para la realización del presente trabajo los objetivos que han sido trazados son los siguientes:

  • Demostrar la importancia que tiene llevar el conocimiento de lo que es la Cirrosis Hepática, sus causas y las formas en que es posible prevenirla, a los diferentes sectores de la población, mediante la acción de la Atención Primaria de Salud como el principal eslabón en la prevención de enfermedades.
  • Definir Cirrosis Hepática partiendo de su fisiopatología, teniendo en cuenta la morfología y función del hígado.
  • Identificar las posibles causas o etiología de la Cirrosis Hepática, haciendo énfasis en la cultura alimentaria y otros hábitos de la población.
  • Proponer formas de prevenir la Cirrosis Hepática, teniendo en cuenta las distintas formas en que es posible educar a al población en dicho tema.

El hígado es el órgano más voluminoso del cuerpo, cuyo peso se encuentra alrededor de los 1500 gr. en el cadáver y de los 1900 gr. en el individuo vivo, ya que en este último el órgano presenta sangre contenida. Su forma es cónica y es de color marrón rojizo. Este se encuentra situado en la parte superior derecha de la cavidad abdominal, debajo del diafragma y por encima del estómago, el riñón derecho y de los intestinos.

Este órgano consta de dos lóbulos principales, el derecho y el izquierdo, los cuales se encuentran divididos por un ligamento, llamado falciforme y el ligamento redondo. El lóbulo izquierdo además tiene otros dos pequeños lóbulos: el cuadrado y el caudado. Los lóbulos hepáticos se encuentran formados por miles de lobulillos, los cuales se conectan con pequeños conductos que, a su vez, están conectados a conductos más grandes y que finalmente forman el conducto hepático, el cual transporta la bilis producida por las células del hígado hacia la vesícula biliar y el duodeno. La irrigación sanguínea del hígado tiene como característica el ser doble, puesto que recibe sangre oxigenada de las arterias hepáticas derecha e izquierda y sangre rica en nutrientes a través de la vena porta. Estos vasos entran a él a través de una porción denominada hilio, por donde también sale el conducto hepático. La sangre que sale del hígado por las venas hepáticas drena en la vena cava inferior.

En el hígado se encuentran distintos tipos de células, las cuales cumplen determinadas funciones, participando en importantes procesos para el organismo. Las mismas mantienen una estrecha relación de morfología y función entre ellas. A continuación se muestra una breve panorámica de estas y la función que cumplen:

  • Las células de Küpfer son los macrófagos residentes, los cuales se cree que son migratorias ya que no establecen uniones intercelulares con las células vecinas y se relacionan con las células de revestimiento sinusoidal.
  • Las células estrelladas que se encuentran alrededor del sinusoide y constituyen un tercio de las células no parenquimatosas del hígado. Estas almacenan la Vitamina A. En el hígado normal estas células no son proliferativas.
  • Las células endoteliales poseen receptores que permiten la endocitosis de sustancias como el LDL y ácido hialurónico. Estas también producen mediadores vasoactivos como la endotelina-1.
  • Los hepatocitos son las principales células del parénquima hepático, según su localización dentro del lobulillo, manifiestan diferentes propiedades estructurales, histoquímicas y bioquímicas. Además, no solo hacen contacto entre ellas, sino que bordean un espacio (Espacio de Disse) y por esto se dice que el mismo hepatocito tiene distintos dominios dentro de su citoplasma.
  • Dominios Laterales: Esta zona de la membrana plasmática tiene altas concentraciones de Na-K ATPasa y adenilciclasa.
  • Dominios sinusoidales: Es la cara que da hacia el espacio de Disse. También tiene microvellosidades y es rica en receptores para la manosa 6-P, Na-K ATPasa y adenilciclasa, ya que es aquí en donde el hepatocito hace su descarga endocrina.

Organización de los hepatocitos:

  • Lobulillo hepático clásico: Los hepatocitos se encuentran organizados en torno a una vena central. La sangre va a los sinusoides a través de las ramas de la vena porta y arteria hepática, las cuales se encuentran ubicadas hacia la periferia.
  • El acino hepático es la unidad estructural y funcional del hígado, este se encuentra compuesto por un conjunto de células que rodean un dúctulo y pequeñas ramas terminales de la vena porta y de la arteria hepática. Es la base para diferenciar las distintas zonas dentro del hígado; las cuales son:
  • La zona uno, representa el área de tejido hepático que rodea en forma inmediata al dúctulo biliar y a las ramas terminales de la vena porta y la arteria hepática. Es la que cuenta con más abundancia de oxigeno.
  • La zona dos, está formada por el tejido hepático ubicado entre la zona 1 y 3.
  • La zona tres, es la capa más externa y es la región que rodea a la vena central. Es la más deficiente en oxígeno.

Las personas con diabetes tienen un riesgo 2,61 veces mayor de desarrollar el tumor. Y además, este riesgo se incrementa proporcionalmente con el aumento de peso

A día de hoy se sabe que el exceso de peso se asocia a un mayor riesgo de padecer diferentes tipos de cáncer. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado recientemente un informe en el que relaciona la obesidad con hasta ocho enfermedades oncológicas. Es el caso, entre otros, del cáncer de hígado. Pero un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Sociedad Americana Contra el Cáncer (ACS) va aún más allá. Y es que de acuerdo con los resultados, publicados en la revista «Cancer Research», el exceso de peso, ya sea valorado a partir del índice de masa corporal (IMC) o del perímetro de la cintura, incrementa, y mucho, el riesgo de cáncer hepático. Un riesgo, además, que incluso es mayor en los casos en los que la obesidad se acompaña de diabetes. Un aspecto a tener muy en cuenta dado que, por sí sola, la diabetes tipo 2 ya aumenta hasta 2,61 veces la probabilidad de aparición de un tumor en el hígado. Como explica Peter Campbell, director de la investigación, «nuestros resultados suponen una razón adicional para mantener un peso ‘normal’. Unos resultados, además, que son consistentes con otros hallazgos que indican que la obesidad y la diabetes podrían estar jugando un papel en el rápido incremento de la incidencia de cáncer de hígado en la última década. Y es que el cáncer hepático no se asocia únicamente con el consumo de alcohol y las infecciones por hepatitis virales».

La incidencia del cáncer de hígado se ha triplicado en Estados Unidos en las últimas cuatro décadas. Un periodo en el que, asimismo, los casos de obesidad y de diabetes tipo 2 se han disparado. Entonces, ¿puede esperarse que exista una relación entre, por un lado, los tumores hepáticos y, por otro, la obesidad y la diabetes? Pues para evaluar esta posibilidad, los autores revisaron los datos de 14 grandes estudios prospectivos llevados a cabo con 1,57 millones de adultos que, sin diagnóstico de cáncer de hígado en el momento de su reclutamiento, habían contestado a distintos cuestionarios para conocer su peso, estatura, consumo de alcohol, hábito tabáquico y otros factores de riesgo de cáncer hepático. Los resultados mostraron que cada incremento de 5 kg/m2 en el IMC se asoció con un aumento muy significativo del riesgo de desarrollo de cáncer de hígado –de un 25% en el caso de las mujeres y de hasta un 38% en el de los varones.

Asimismo, y con independencia del sexo del participante, el aumento de 5 cm en el perímetro de la cintura conllevó un incremento de la probabilidad de aparición del tumor del 8%. El cáncer de hígado no se asocia únicamente con el consumo de alcohol y las infecciones por hepatitis virales Peter Campbell

Y lo que es más importante, con independencia del consumo de alcohol, el hábito tabáquico y el IMC, los participantes con diabetes tipo 2 tuvieron un riesgo hasta 2,61 veces mayor de padecer un tumor en el hígado. Es más; este riesgo, ya de por sí muy considerable, se incrementó de forma paralela con el IMC. Como indica Peter Campbell, «en nuestro estudio observamos que cada uno de estos tres factores se asoció de forma consistente con el riesgo de cáncer de hígado. Tres factores que, no lo olvidemos, se encuentran directamente relacionados con las disfunciones metabólicas. En consecuencia, nuestros hallazgos refuerzan las evidencias de que el cáncer de hígado debe estar en la lista de tumores asociados a la obesidad».

En definitiva, el aumento de la prevalencia de la obesidad y de una de sus principales enfermedades asociadas –la diabetes tipo 2– explica, cuando menos parcialmente, el notable incremento de los casos de cáncer hepático tanto en Estados Unidos como en todo el mundo. Como refiere el director de la investigación, «el riesgo de desarrollar un cáncer hepático a lo largo de la vida se establece en torno al 1% en Estados Unidos. Así, 8 de cada 100.000 adultos acaban padeciendo el tumor cada año. Y según muestran nuestros resultados, el riesgo de aparición de este tipo de cáncer es más del doble en la población con diabetes tipo 2».

Por tanto, y con objeto de combatir la creciente incidencia del cáncer hepático, los autores inciden en la necesidad de dedicar más esfuerzos a la lucha frente a la obesidad. Como concluye Katherine A. McGlynn, co-autora de la investigación, «desde una perspectiva de salud pública, nuestros resultados son muy importantes porque, desafortunadamente, la obesidad y la diabetes son muy comunes en la población. Y si bien hay otros factores de riesgo muy bien establecidos para el tumor, caso de los virus de las hepatitis B y C, son factores mucho menos comunes que la obesidad o la diabetes».

actos ilicitos y responsabilidad objetiva

las células sangúineas, que son los glóbulos blancos o leucocitos, células que "están de paso" por la sangre para cumplir su función en otros tejidos; y los derivados célulares, que no son células estrictamente sino fragmentos celulares, están representados por los eritrocitos y las plaquetas, siendo los únicos componentes sanguíneos que cumplen sus funciones estrictamente dentro del espacio vascular. Primariamente se describirán los derivados celulares, en segundo lugar los leucocitos, y luego el plasma sanguíneo. Los glóbulos rojos, hematíes o eritrocitos constituyen aproximadamente el 96% de los elementos figurados. Su valor normal (conteo) en la mujer está entre 4.800.000 y en los hombres 5.400.400 hematíes por mm³ (ó microlitro).

Estos corpúsculos carecen de núcleo y orgánulos, por lo cual no pueden ser considerados estrictamente como células. Contienen algunas vías enzimáticas y su citoplasma está ocupado casi en su totalidad por la hemoglobina, una proteína encargados de transportar oxígeno y dióxido de carbono. En la membrana plasmática de los eritrocitos están las glucoproteínas (CDs) que definen a los distintos grupos sanguíneos y otros identificadores celulares. Los eritrocitos tienen forma de disco bicóncavo, deprimido en en el centro; esta forma aumenta la superficie efectiva de la membrana. Los glóbulos rojos maduros carecen de núcleo porque lo expulsan en la médula ósea antes de entrar en el torrente sanguíneo (esto no ocurre en aves, anfibios y ciertos animales). Los eritrocitos en humanos adultos se forman en la médula ósea

La hemoglobina —contenida exclusivamente en los glóbulos rojos— es un pigmento, una proteína conjugada que contiene el grupo “hemo”. También transporta el dióxido de carbono, la mayoría del cual se encuentra disuelto en el plasma sanguíneo. Los niveles normales de hemoglobina están entre los 12 y 18 g/dL de sangre, y es proporcional a la cantidad y calidad de hematíes (masa eritrocitaria). Constituye el 90% de los eritrocitos y como pigmento otorga su color característico, rojo, aunque esto sólo se da cuando el glóbulo rojo está cargado de oxígeno.

Tras una vida media de 120 días, los eritrocitos son destruidos y extraídos de la sangre por el bazo, el hígado y la médula ósea, donde la hemoglobina se degrada en bilirrubina y el hierro es reciclado para formar nueva hemoglobina Artículo principal: Plaqueta Las plaquetas (trombocitos) son fragmentos celulares pequeños (2-3μm de diámetro), ovales y sin núcleo. Se producen en la médula ósea a partir de la fragmentación del citoplasma de los megacariocitos quedando libres en la circulación sanguínea. Su valor cuantitativo normal se encuentra entre 150.000 y 450.000 plaquetas por mm³ (en España, por ejemplo, el valor medio es de 226 000 por microlitro con una desviación estándar de 46 000 [2]).

Las plaquetas sirven para taponar las lesiones que pudieran afectar a los vasos sanguíneos. En el proceso de coagulación (hemostasia), las plaquetas contribuyen a la formación de los coágulos (trombos), así son las responsables del cierre de las heridas vasculares. Ver trombosis. Artículo principal: Leucocito Los glóbulos blancos o leucocitos forman parte de los efectores celulares del sistema inmunológico, siendo células con capacidad migratoria, utilizan la sangre como vehículo para acceder a diferentes partes de la biología. Los leucocitos son los encargados de destruir los agentes infecciosos y las células infectadas, y también secretar sustancias protectoras como los anticuerpos, combatiendo las infecciones.

El conteo normal de leucocitos está en un rango entre 4.500 y 11.500 células por mm³ (o microlitro) de sangre, variable según las condiciones fisiológicas (embarazo, stress, deporte, edad, etc.) y patológicas (infección, cáncer, inmunosupresión, aplasia, etc.). El recuento porcentual de los diferentes tipos de leucocitos se conoce como "fórmula leucocitaria". Ver Hemograma más adelante. Según las características microscópicas de su citoplasma (tinctoriales) y su núcleo (morfología) se dividen en:

  • los granulocitos o células polimorfonucleares: que son los neutrófilos, basófilos y eosinófilos; poseen un núcleo polimorfo y numerosos gránulos en su citoplasma con tinción diferencial según los tipos celulares; y
  • los agranulocitos o células monomorfonucleares: que son los linfocitos y los monocitos; sin gránulos en el citoplasma y con núcleo redondeado.
  • Neutrófilos: presentes en sangre entre 2.500 y 7.500 células por mm³. Son los más numerosos, ocupando un 55% a 70% de los leucocitos. Se tiñen pálidamente, de ahí su nombre. Se encargan de fagocitar sustancias extrañas (bacterias, agentes externos, etc.) que entran en el organismo. En situaciones de infección o inflamación su número aumenta en la sangre.
  • Basófilos: se cuentan de 0.1 a 1.5 células por mm³ en sangre, comprendiendo un 0.2-1.2% de los glóbulos blancos. Presentan una tinción basófila, lo que los define. Segregan sustancias como la heparina, de propiedades anticoagulantes, y la histamina que contribuyen con el proceso de la inflamación.
  • Eosinófilos: presentes en la sangre de 50 a 500 células por mm³ (1-4% de los leucocitos) Aumentan en enfermedades producidas por parásitos, en las alergias y en el asma.
  • Monocitos: Conteo normal entre 150 y 900 células por mm³ (2% a 8% del total de glóbulos blancos). Esta cifra se eleva casi siempre por infecciones originadas por virus o parásitos. También en algunos tumores o leucemias. Son células con núcleo definido y con forma de riñón. En los tejidos se diferencian hacia macrófagos o histiocitos.
  • Linfocitos: Valor normal entre 1.300 y 4000 por mm³ (24% a 32% del total de glóbulos blancos). Su número aumenta sobre todo en infecciones virales, aunque también en enfermedades neoplásicas (cáncer) y pueden disminuir en inmunodeficiencias. Los linfocitos son los efectores específicos del sistema inmunológico, ejerciendo la inmunidad adquirida celular y humoral. Hay dos tipos de linfocitos, los linfocitos B y los linfocitos T.

Los linfocitos B están encargados de la inmunidad humoral, esto es, la secreción de anticuerpos (sustancias que reconocen las bacterias y se unen a ellas y permiten su fagocitocis y destrucción). Los granulocitos y los monocitos pueden reconocer mejor y destruir a las bacterias cuando los anticuerpos están unidos a éstas (opsonización). Son también las células responsables de la producción de unos componentes del suero de la sangre, denominados inmunoglobulinas. Los linfocitos T reconocen a las células infectadas por los virus y las destruyen con ayuda de los macrófagos. Estos linfocitos amplifican o suprimen la respuesta inmunológica global, regulando a los otros componentes del sistema inmunológico, y segregan gran variedad de citoquinas. Constituyen el 70% de todos los linfocitos. Tanto los linfocitos T como los B tienen la capacidad de "recordar" una exposición previa a un antígeno específico, así cuando haya una nueva exposición a él, la acción del sistema inmunológico será más eficaz.

Artículo principal: Plasma sanguíneo El plasma sanguíneo es la porción líquida de la sangre en la que están inmersos los elementos formes. Es salado y de color amarillento traslúcido y es más denso que el agua. El volumen plasmático total se considera como de 40-50mL/Kg peso. El plasma sanguíneo es esencialmente una solución acuosa de composición compleja conteniendo 91% agua, proteínas (6-8 g/dL) y algunos rastros de otros materiales (hormonas, electrolitos, etc). El plasma es una mezcla de proteínas, aminoácidos, glúcidos, lípidos, sales, hormonas, enzimas, anticuerpos, urea, gases en disolución y sustancias inorgánicas como sodio, potasio, cloruro de calcio, carbonato y bicarbonato.

Además de vehiculizar las células de la sangre, también lleva los alimentos y las sustancias de desecho recogidas de las células. El suero sanguíneo es la fracción fluida que queda cuando se coagula la sangre y se consumen los factores de la coagulación. Los componentes del plasma se forman en el hígado (albúmina y fibrógeno), las glándulas endocrinas (hormonas).

La identificación de los grupos sanguíneos supuso un hecho muy importante, tanto por las numerosas contribuciones al establecimiento de los principios genéticos como por su importancia en las transfusiones. Se han descrito cuatro combinaciones esenciales de hematíes y plasma, que definen los cuatro grupos sanguíneos que se conocen con las letras O, A, B y AB.

En cada uno de los grupos descubiertos, los hematíes tienen en su superficie una sustancia (antígeno), que es diferente a cada grupo. El grupo A tiene el antígeno A, el grupo B tiene el antígeno B, el grupo AB tiene los dos antígenos y el grupo O no tiene antígeno.

En el año 1940, se detecta la existencia de un nuevo antígeno en la membrana de los hematíes de la mayoría de la población. Este antígeno es llamado Rh, ya que las primeras investigaciones se llevaron a cabo experimentando con un simio del tipo Macaccus Rhesus. Se observó que al inyectar hematíes humanos a estos simios, producían un anticuerpo que era capaz de reaccionar aglutinando los hematíes en el 85% de la población. Se denominan Rh positivos los hematíes que son aglutinados por este anticuerpo y tienen, por tanto, el antígeno Rh en la superficie. Se denominan Rh negativos los que no son aglutinados y que, por tanto, no poseen el antígeno Rh en su superficie. De la misma manera que en el sistema ABO, en el sistema Rh no se puede transfundir el antígeno Rh a las personas que no lo tienen, ya que podría originar la producción de anticuerpos Rh en el receptor. Los sujetos Rh negativos sólo podrán recibir sangre de donantes Rh negativos. Este sistema explica la enfermedad hemolítica del recién nacido. Esta enfermedad, de aparición habitual en el segundo hijo, podía incluso llegar a provocar la muerte de éste. Cuando la madre es Rh negativa, el padre Rh positivo y el bebé Rh positivo, éste último puede estimular la producción de anticuerpos de la madre, ya que los glóbulos rojos del hijo pasarán por la placenta a la madre. Son los anticuerpos anti-Rh, que podrían reaccionar contra los hematíes del hijo. Esta enfermedad, hoy en día, se puede prevenir mediante la vigilancia sistemática de las embarazadas Rh negativas y administrándolas adecuadamente la inmunoglobulina anti-Rh.

En las transfusiones, tanto el donante como el receptor deben pertenecer al mismo grupo sanguíneo ABO y Rh. Sólo excepcionalmente, se puede transfundir sangre de otros grupos compatibles. Existen otros grupos sanguíneos, también clasificados por letras como, por ejemplo M, N, S y P y otros conocidos por el nombre de las personas en las que se identificaron los anticuerpos por primera vez (Kell, Duffy, etc.).

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Las citoquinas son pequeñas proteínas biológicamente activas que actúan como señales en el sistema inmunológico para activar o desactivar la inflamación. Los CMP pueden disminuir la respuesta inflamatoria de las células y los tejidos Una inflamación fuera de control puede comprometer el envejecimiento saludable y se ha descubierto que juega un rol crítico en varios problemas de salud.

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¿ QUÉ ES LA CISTEÍNA BIOACTIVA? La cisteina es un precursor de Glutatión en la forma de cistína, la cual protege al organismo al mantener niveles normales de Glutatión.
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• Desintoxicante
• Inmunomodulador

¿Qué es el “suero”? El suero es un grupo de proteínas que se encuentran en la leche. ¿Qué es un “aislado” de proteína de suero? Las proteínas de suero pueden producirse en diferentes concentraciones. La proteína de suero “regular” puede tener una concentración de entre 20% y 70%. Los “concentrados” de proteína de suero tienen una concentración de entre 70% y 90%. Un “aislado” de proteína de suero tiene una concentración por sobre el 90% de proteína pura. Técnicamente esto es difícil y costoso de conseguir sin dañar la estructura de la proteína.

¿Por qué es conveniente un aislado de proteína de suero? Solo en los aislados se elimina completamente la grasa, las toxinas solubles en grasa, el agua, las toxinas solubles en agua, la lactosa y otros contaminantes de la proteína. Es la forma “más pura” de proteína.

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Tratamiento con opioides administrados por vía epidural o subaracnoidea Bupivacaína intratecal, ondansetrón 4 mg iv. profilácticamente

AINE, ondansetrón 4-8 mg iv., nalbufina (no disponible en Chile), butorfanol (no disponible en Chile), naloxona o naltrexona, gabapentina, propofol, prometazina (no disponible en Chile) Tratamiento sistémico con morfina u otros opioides

Hidratación de la piel, disminución de la temperatura ambiental, antagonistas del receptor H 1 de I generación Cambio a otro opioide (sobre todo en caso de morfina), si el prurito no se ha resuelto en unos días y es muy molesto; ondansetrón, paroxetina

Capsaicina tópica en notalgia parestésica (y probablemente en otros síndromes de atrapamiento), antidepresivos tricíclicos o fármacos antiepilépticos (sobre todo gabapentina) Otras causas o prurito idiopático

Mirtazapina, gabapentina, aprepitant 5. Tratamiento de cansancio crónico: modafinilo (registrado en la UE solamente para el tratamiento de la narcolepsia) a dosis de 100-200 mg/d disminuye los síntomas de cansancio crónico, incluso la somnolencia diurna en los enfermos con CBP.

6. El trasplante hepático está indicado cuando están presentes: síntomas de insuficiencia hepática con características de hipertensión portal que no responde al tratamiento sintomático, prurito intenso y resistente al tratamiento, cansancio crónico significativo que impide una actividad normal, carcinoma hepatocelular secundario a cirrosis. Derivar a la consulta de trasplante a todo enfermo con una concentración de bilirrubina en el suero ≥5,9 mg/dl (100 µmol/l). En Chile se evalúan todos los pacientes con MELD >15, prurito intratable, CHC. 1. Osteoporosis: es imprescindible la profilaxis (y el tratamiento) →cap. 16.16. El examen densitométrico está indicado cada 2 años.

2. Déficit de vitaminas liposolubles (A, D, E, K) a consecuencia de una absorción alterada en el estadio avanzado de la CBP (hiperbilirrubinemia crónica) → utilizar suplementación adecuada. 3. Carcinoma hepatocelular: se desarrolla casi exclusivamente en enfermos con cirrosis hepática (en

En pacientes asintomáticos y en aquellos con diagnóstico temprano en los que se ha iniciado el tratamiento con ácido ursodeoxicólico, la supervivencia media es parecida a la supervivencia en la población general. Un 95 % de los enfermos que responden bien al tratamiento con ácido ursodeoxicólico sobreviven 14 años sin necesidad de trasplante hepático. La supervivencia media de los enfermos con hiperbilirrubinemia persistente sin trasplante de hígado no sobrepasa 5 años, y después del trasplante hepático la tasa de supervivencia a 5 años es La hepatitis alcohólica es una inflamación aguda del hígado y es una enfermedad mortal con limitadas alternativas de tratamiento, por eso es importante la abstinencia para evitar que el hígado sufra más daños.

1.- Abstinencia: Este es el primer paso para dejar de dañar al hígado, ya que si los pacientes siguen bebiendo, la hepatitis alcohólica puede avanzar hasta convertirse en cirrosis e insuficiencia hepática. 2.- Dejar de fumar: Eliminar este hábito ayudaría a disminuir la velocidad de la enfermedad.

3.- Dieta equilibrada: El paciente debe estar bien nutrido, para que el cuerpo mejore la capacidad de absorber nutrientes. Una alimentación con adecuada cantidad de proteína y suplementada con vitaminas B, C, K y ácido fólico, puede ayudar. La obesidad también exacerba la enfermedad alcohólica del hígado. 4.- Medicamentos: A veces se recurre a los medicamentos para tratar la hepatitis alcohólica, aunque no haya mucho consenso respecto a su eficacia. Entre algunas alternativas medicamentosas están: los corticosteroides, que son los fármacos más investigados para el tratamiento de este padecimiento, pero los estudios arrojan resultados variables.

Los resultados plantean que con los corticosteroides podría mejorar la supervivencia de los pacientes con hepatitis grave y encefalopatía hepática, que es un síndrome de daño cerebral debido a la hepatitis alcohólica. La pentoxifilina que es un fármaco que favorece el flujo sanguíneo porque disminuye la viscosidad de la sangre y mejora la supervivencia a corto plazo de los pacientes con hepatitis alcohólica. Este es un tratamiento muy utilizado. 5.- Trasplante de hígado: Es una alternativa para las personas con enfermedad hepática alcohólica terminal. No obstante, debido en parte a la falta de donantes vivos, solamente 6% de los enfermos terminales recibe un trasplante.

Muchos centros de trasplante requieren seis meses de abstinencia alcohólica antes de considerar realizarlo, y algunos pacientes mejoran durante la abstinencia sin necesitar más el trasplante. Entre las personas que se someten al trasplante, la tasa de supervivencia a los siete años es de alrededor de 60%, similar o mejor al resultado de los trasplantes debidos a otras enfermedades hepáticas. La causa de la hepatitis alcohólica es la lesión e inflamación ocurrida en el hígado como respuesta al consumo prolongado y excesivo de alcohol. En los hombres, beber entre cuatro y ocho bebidas diarias se considera un factor de riesgo para el desarrollo de ésta; y en las mujeres, más de 3 o 5 bebidas diarias.

La enfermedad se desarrolla entre el 10 y 35% de las personas que abusan del alcohol. Parece que algunos factores genéticos no definidos hasta el momento aumentan el riesgo de padecer hepatitis alcohólica. La hepatitis alcohólica es más común entre los hombres, pero las mujeres desarrollan los tipos más graves de la enfermedad, aunque consumen menor cantidad de alcohol. Una posible razón para ello es que a pesar de que las mujeres y los hombres beban la misma cantidad de alcohol, la sangre femenina muestra mayor contenido alcohólico. Esto se mantiene, incluso después de tomar en cuenta las diferencias en el peso corporal.

La hepatitis alcohólica en etapa inicial no presenta síntomas en algunas personas, mientras que en otros, los síntomas son generales, tales como náusea, vómito, pérdida de peso, debilidad, dolor, fiebre, ictericia y diarrea. Un hepatólogo, que es un especialista en enfermedades hepáticas, es la mejor opción para atender a una persona diagnosticada con hepatitis alcohólica. Si no es conveniente acudir a un hepatólogo, entonces un gastroenterólogo o un especialista en medicina interna con experiencia en estos padecimientos hepáticos serían otras buenas alternativas.

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La cirrosis hepática es una enfermedad crónica, a saber, difusa e irreversible del hígado, que constituye la fase final de procesos de etiología bien variante. Con medicamentos no hay vuelta atrás, solo la trofología bien dirigida puede regenerar el hígado. Se caracteriza por una distorsión de la arquitectura vascular del hígado debida a la sustitución de su estructura normal por nódulos de regeneración y fibrosis.

La enfermedad normalmente puede mantenerse compensada durante largos períodos de tiempo y carecer de expresividad clínica. Al cabo de un tiempo variable aparecen sus manifestaciones clínicas, que pueden estar producidas por insuficiencia hepatocelular o por una hipertensión portal causada por la alteración de la vascularización intrahepático.

Las causas más frecuentes de la cirrosis hepática en el adulto son los virus de la hepatitis B (VHB) y de la hepatitis C (VHC) y el consumo excesivo del alcohol, que constituyen la etiología de más del 85% de los casos. La importancia relativa de estos agentes varía según las áreas geográficas.

Causas menos frecuentes de cirrosis son la obstrucción biliar crónica y las alteraciones congénitas del metabolismo del hierro (hemocromatosis) y del cobre (enfermedad de Wilson). El desarrollo de cirrosis después de una infección crónica, a saber, por VHB o por el VHC, ocurre en aproximadamente el 25% de los casos.

El intervalo de tiempo entre la infección aguda y el establecimiento de la cirrosis varía de unos casos a otros, aunque suele exceder de 10-12 años. A saber. Puede acortarse en casos de infección por VHB con sobreinfección por el virus de la hepatitis delta y en casos de infección por VHC con sobreinfección por el virus de la inmunodeficiencia humana.

En los alcohólicos crónicos el desarrollo de cirrosis tiene lugar solo en un tercio de los casos, habitualmente después de episodios de hepatitis alcohólica. La constatación de la presencia de anticuerpos contra el VHC es más de la mitad de los alcohólicos con cirrosis sugiere que la infección por el virus favorece la progresión de la lesión hepática.

El desarrollo de cirrosis en enfermedades congénitas como la hemocromatosis y la enfermedad de Wilson se efectúa con lentitud; habitualmente después de los 40 años en la primera y rara vez antes de los 15 años en la segunda. El diagnostico de ambas enfermedades puede realizarse en fase precirrótica.

Las hepatitis crónicas autoinmunes y las hepatitis crónicas por medicamentos pueden progresar también a cirrosis hepática. En los niños las causas más frecuentes de cirrosis hepática son la atresia de las vías biliares y algunas enfermedades de causa metabólica, como por ejemplo: galactosemia, tirosinosis, glucogenosis de tipos III y IV, enfermedad de Wilson, déficit antitripsina, etc.

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Entre las manifestaciones que es posible encontrar se encuentran algunos signos cutáneos. Ninguno es patognomónico, pero pueden resultar útiles para la sospecha diagnóstica; entre estos "Estigmas de hepatopatía" cabe destacar las arañas vasculares o spiders, distribuidas en el territorio de la vena cava superior, En ocasiones, está presente también un enrojecimiento de las eminencias tenar e hipotenar que se conoce como eritema palmar. En la cirrosis de origen alcohólico, puede aparecer hipertrofia parotídea y contractura de Dupuytren. En ocasiones aparecen xantelasmas en los párpados, sobre todo en las enfermedades colestáticas (colangitis esclerosante primaria y cirrosis biliar primaria) mientras que en la enfermedad de Wilson aparece el anillo de Kayser-Fleischer (anillo de coloración pardo-verdosa en el borde límbico de la córnea, por depósito de cobre en la membrana de Descemet).

Al efectuar la exploración física abdominal suele observarse el hígado aumentado de tamaño con superficie irregular y consistencia dura, si bien en los estadios finales de la enfermedad puede encontrarse totalmente atrófico y retraído no siendo accesible a la palpación. Dado que la hepatomegalia es en general indolora, la existencia de dolor abdominal debe hacer sospechar algún fenómeno intercurrente como una pancreatitis o un cólico biliar, dada la elevada incidencia de la litiasis biliar en el paciente cirrótico.

La esplenomegalia junto con la presencia de circulación colateral (múltiples venas dilatadas subcutáneas en la pared abdominal), indican la existencia de hipertensión portal. Cuando la circulación colateral es prominente alrededor de la vena umbilical en la zona del ombligo se denomina clásicamente como "cabeza de Medusa". La hipertensión portal puede también condicionar la presencia de ascitis, que puede manifestarse como un aumento del perímetro abdominal, indicando la presencia de líquido libre intra-abdominal. Las hernias de la pared abdominal, sobre todo umbilicales son frecuentes cuando hay ascitis, así como el edema subcutáneo que aparece en las zonas declives (las piernas generalmente)

Las alteraciones endocrinas son comunes en la cirrosis, sobre todo en las de etiología alcohólica; los varones pueden presentar atrofia testicular, disminución de la líbido e impotencia. La ginecomastia es frecuente. Las mujeres suelen presentar alteraciones menstruales e incluso amenorrea. La ictericia, es un signo que acompaña con cierta frecuencia a la cirrosis descompensada y generalmente es un dato de enfermedad avanzada.

En la cirrosis descompensada pueden existir lesiones hemorrágicas como petequias, equímosis o hematomas ante traumatismos mínimos, epistaxis y gingivorragias que traducen la frecuente alteración de la coagulación que puede existir en los cirróticos. El fétor hepático es un olor dulzón característico que aparece en estos pacientes por la exhalación de substancias derivadas de la metionina (metilmercaptán), por defecto en su desmetilación.

A todos los hallazgos expuestos se suele añadir un estado de desnutrición con evidente disminución de la masa muscular y del panículo adiposo. El gold standard para el diagnóstico de la cirrosis es la biopsia hepática. Sin embargo, hoy día este procedimiento sólo se utiliza en casos seleccionados, puesto que habitualmente es suficiente con procedimientos no invasivos, como la combinación de técnicas de imagen como la ecografía, y hallazgos de laboratorio.

Las cosas más importantes que puede hacer una persona para prevenir la cirrosis son:

  • Moderar el consumo de alcohol.
  • Moderar el consumo de sal de mesa (cloruro de sodio)
  • Consultar a un médico por si existe una enfermedad hepática crónica silente que pueda llegar a producir cirrosis.
  • Si un paciente sabe que tiene alguna enfermedad hepática, debe consultar periódicamente con su médico por si es una enfermedad tratable, cuya progresión se pueda evitar (enfermedad alcohólica o hepatitis B o C, por ejemplo).
  • Vacunación en el caso de la hepatitis B, por ejemplo.

La cirrosis como tal carece de tratamiento médico específico dado que es, en general, irreversible. Se pueden tratar algunas de las enfermedades que la producen y evitar o retardar la evolución de una cirrosis en estadio inicial a las fases avanzadas. También tienen tratamiento algunas de las complicaciones de la cirrosis tales como las hemorragias digestivas, la ascitis y la encefalopatía hepática, que siempre deben ser indicados por un médico.

El tratamiento definitivo de la cirrosis es el trasplante hepático. Se realiza sólamente en los pacientes en que se estima una supervivencia menor de dos años, a consecuencia de la cirrosis, y en los que no existe contraindicación para realizarlo por otros motivos Los remedios naturales que pueden emplearse para la prevención del hígado graso o la aparición de grasa en el hígado, que es lo mismo, pueden ser un tratamiento muy efectivo para evitar las complicaciones hepáticas que puedan desencadenarse por esta condición de tener grasa en el hígado, que no es un problema menor.

La enfermedad del hígado graso no alcohólico es una condición cada vez más común marcada por la acumulación de grasa en las células del hígado. En algunos casos, el hígado graso puede causar inflamación y cicatrización e incluso conducir a insuficiencia hepática o cirrosis entre sus consecuencias graves de salud sobre nuestro organismo. Aquí hay cuatro maneras saludable de aumentar tus defensas contra la enfermedad del hígado graso y prevenir también que nuestro hígado se torne lleno de grasa, muchas veces producto del descuido en la alimentación y los malos hábitos adquiridos en nuestra pobre nutrición.

Apegarse a una dieta saludable, basada en vegetales y hacer ejercicio regular puede evitar que la grasa se acumule en el hígado, bajar de peso de manera gradual puede ser de gran ayuda en estos casos, ya que de esta manera evitaremos el efecto rebote que muchas veces es el responsable del aumento de peso de manera abrupta y trae aparejado los problemas de acumulación de grasa en los diferentes tejidos incluidos el hígado. Obtén más información sobre la búsqueda de una dieta que sea adecuado para ti y que pueda ayudarte, por ejemplo puedes conocer los 7 alimentos para limpiar el hígado naturalmente que pueden ayudarte a desintoxicarlo a medida que también son una forma de bajar de peso de manera sana sin poner en riesgo la salud, también es necesario enfocarse en cómo desintoxicar el Hígado.

La exposición a toxinas (que se encuentra en los productos químicos industriales, algunos medicamentos, e incluso la comida) pueden debilitar la función del hígado y pueden contribuir al desarrollo de hígado graso. Además de mantenerse lejos de las sustancias tóxicas, considera un lavado de toxinas de tu sistema con la ayuda de una dieta de desintoxicación. Guía para un día de desintoxicación mental y física Las vitaminas E y C – ambos antioxidantes – pueden ayudar a promover la salud del hígado. En un estudio del 2005, los científicos descubrieron que tomar suplementos de vitaminas E y C ayudaron en los niveles de las enzimas que están normalmente elevados en las personas con enfermedad de hígado graso. No dejes de consumir un batido antioxidante que puede ayudarte a encontrar esas vitaminas y minerales que tu cuerpo necesita para prevenirse del hígado graso.

Un remedio casero tradicional para los problemas del hígado es la leche de cardo, ya que esta puede aumentar la producción de enzimas que ayudan al hígado a eliminar toxinas. Sin embargo, es importante señalar que la FDA no ha aprobado el uso de la leche de cardo para mejorar la salud del hígado. Antes de comenzar a tomar cualquier tipo de hierba, encontrar la manera de utilizar los suplementos de forma segura y consulta con un especialista cualificado antes de emplear soluciones alternativas a problemas más serios de salud. Preguntá gratuitamente a miles de especialistas registrados en Doctoralia.

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Homeópata, Médico naturista, Capital Federal - Dieta hiposodica e hipograsa (Tipo mediterránea)
- No alcohol
- Té de diente de león
- Taraxacum TM
- Ejercicios y estrés moderados.

2 especialistas están de acuerdo Hepatólogo, Médico clínico, Santa Fe Capital

Es ideal la consulta a hepatólogo o gastroenterólogo. Saludos 4 especialistas están de acuerdo

Hepatólogo, Médico clínico, Santa Fe Capital En la cirrosis por alcohol, la abstiencia de alcohol puede revertir síntomas y signos de descompensación como la encefalopatía. De cualquier manera, la presencia de encefalopatía traduce insuficiencia hepática.
En el paciente estable en su función hepática y sin otras descompensaciones, el manejo adecuado de lactulosa y rifaximina cuando está indicado pueden tener efecto en que la encefalopatía no recurra.

3 especialistas están de acuerdo Gastroenterólogo, Médico clínico, Capital Federal

La cirrosis biliar primaria es debida a una paulatina destrucción de los conductos hepaticos de causa desconocida.
El laboratorio suele demostrar aumento de la fosfatasa alcalina y positividad de antigenos antimitocondriales.
Como manifestara el primer medico opinante su tratamiento es con acido ursodioxicolico ( ursodiol) y los corticoesteroides pueden agravar la sintomatologia ulcerosa 1 especialista está de acuerdo

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Hallazgos Clínicos: Efectos del Cannabis Sobre Trastornos Hepaticos La investigación ha demostrado que el cannabidiol (CBD), un cannabinoide importante encontrado en el cannabis el cual activa los receptores CBD2 del sistema endocannabinoide del cuerpo, es terapéuticamente beneficial al tratar muchos desordenes del hígado. (Mallat, et al., 2011).

El CBD también ha comprobado poseer propiedades protectoras para el hígado y la promoción de la salud del hígado. Un estudio encontró que los cannabinoides inhibe actividad enzimática, el cual reduce el riesgo de que el hígado sufra de toxicidad y cáncer (Ashino, Hakukawa, Itoh & Numazawa, 2014). Un estudio en animales encontró que el CBD era efectivo en restaurar función hepática en ratones con insuficiencia hepática. Investigaciones también sugieren que las propiedades protectoras y anti inflamatorias del cannabis ayudan en el tratamiento de Hepatitis. Un estudio ha encontrado que las propiedades anti inflamatorias efectivamente reducen la inflamación de un hígado dañado. Investigadores por lo tanto sugieren que el cannabis puede ser desarrollado como una medicina potencial para la hepatitis. Otro estudio encontró que los cannabinoides aparecen tener efectos inmunosupresores y profibrogénicas en pacientes con Hepatitis C crónica (Patsenker, et al, 2015).

El Cannabis Demuestra la Manera en la que Ayuda con la Enfermedad de Crohn y Colitis. Para aquellas personas con la enfermedad de Crohn o colitis, hasta ahora existen pocos tratamientos para estas condiciones dolorosas y una condición que altera la vida. Aunque algunos tratamientos están disponibles a través de dieta y medicamento, la gente sufriendo del Crohn y colitis suelen ser abandonados a administrar su tratamiento por su cuenta.

El Crohn y la Colitis son desordenes gastrointestinales, quienes pertenecen a la familia de desórdenes conocidos como síndrome del Intestino Irritable (EII). La enfermedad de Crohn ocasiona inflamación crónica y dolorosa a través del tracto gastrointestinal, desde el esófago hasta el recto anal. Síntomas de la enfermedad de Crohn incluye dolor severo abdominal y calambres en el estómago, constipación, diarrea persistente o una sensación persistente de que los intestinos no están vacíos. La colitis ulcerativa es similar a la enfermedad de Crohn excepto que solamente afecta la capa más interna del colon. Los síntomas de la colitis son similares al Crohn e incluye fiebre, reducción de apetito, pérdida de peso, fatiga y amenorrea en las mujeres.

La razón por la que el cannabis es efectivo en el tratamiento de estas enfermedades es porque el cannabis puede limitar significativamente la inflamación intestinal. De acuerdo a una declaración por La Fundacion de Chron & Colitis de America en 2012, compuestos encontrados en la planta de marijuana imitan a los endocannabinoides (moléculas que funcionan naturalmente en el cuerpo) y han demostrado desempeñar un papel importante en la reducción de inflamación gastrointestinal. Aunque las propiedades anti inflamatorias del cannabis medicinal son ciertas para todas las personas, pacientes con enfermedad inflamatoria del intestino (EII) han demostrado tener más receptores cannabinoides en el tejido del colon que las personas con síndrome del intestino irritable (SII).Es más probable que personas afectadas por la enfermedad de Chron y Colitis respondan a las propiedades anti inflamatorias de la marijuana medicinal.

Más que eso, el mismo estudio encontró que, después de tres meses de tratamiento con marijuana medicinal, pacientes afectados por la enfermedad de Chron o Colitis disfrutaban de una mejor calidad de vida, mayor habilidad en trabajar en un trabajo normal, incrementó la habilidad de realizar tareas diarias y mantener una vida social, ya como un cambio drástico en la reducción del dolor y sufrimiento mental. Estos resultados fueron reportados sin acompañar ningún efecto secundario. Es importante apuntar que estudios anteriores implicaron al cannabis en la progresión de cirrosis, fibrosis y otras enfermedades del hígado. Sin embargo, estudios más recientes han determinado que el fumar marihuana no está asociado con el desarrollo o progresión de la enfermedad del hígado.

El cannabis puede también ser beneficiario con el manejo de síntomas asociados con cirrosis y otros desordenes hepáticos que se pueden desarrollar en un futuro. El cannabis ha establecido ya por mucho tiempo el ser efectivo al limitar nausea, vomito…En adicion, si pacientes con cirrosis están sufriendo de pérdida de apetito, la marijuana medicinal ha demostrado efectivamente incrementar el apetito y estabilizar el peso corporal (Beal, et al., 1995). Cirrosis,¨Es la cicatrización y el funcionamiento deficiente del hígado. Es la última fase de la enfermedad hepática crónica¨. Estudios han demostrado que el CBD puede ayudar combatir la cirrosis al asistir en la muerte de células estrelladas hepáticas (HSCs) las cuales son responsables por la acumulación de la cicatrización del hígado. La activación de los receptores CBD2 por el CBD, sin embargo, ha demostrado ser efectivo en inducir apoptosis (muerte) en estas células activadas (HSCs). (Lim, Devi & Rozenfeld, 2011). Investigación también comprueba como reduce la fuerza de las vías inflamatorias y la oxidación de tejido, por lo tanto limitando el daño ocasionado por cirrosis (Mukhopadhya, Rajesh & Pacher, 2011).

Que es la Fibrosis? ¨Cualquier agresión crónica al hígado induce una inflamación que, en una segunda fase, provoca la formación de una cicatriz fibrosa del tejido hepático, convirtiéndose en una fibrosis hepática. Dicha fibrosis es, por tanto, un proceso de cicatrización que sustituye las células hepáticas dañadas¨. ¨La activación de los receptores CB2 no solo disminuye significativamente los signos de fibrosis como es la inflamación, sino que además mejora la presión arterial. Esto se demostró en un estudio con ratas con cirrosis en el que se utilizó un agonista selectivo de dichos receptores durante nueve días¨.

La cirrosis biliar primaria es una enfermedad en la cual los conductos biliares en el hígado se destruyen lentamente. La bilis, un líquido producido en el hígado, juega un papel en la digestión de los alimentos y ayuda a liberar su cuerpo de las células rojas de la sangre gastados, colesterol y toxinas. Cuando los conductos biliares están dañados, como en la cirrosis biliar primaria, las sustancias nocivas pueden acumularse en el hígado y en ocasiones dar lugar a una cicatrización irreversible del tejido del hígado (cirrosis). La cirrosis biliar primaria se piensa que es una enfermedad autoinmune en la que el cuerpo se vuelve contra sus propias células, pero lo que desencadena la cirrosis biliar primaria no está claro.

La cirrosis biliar primaria se desarrolla lentamente. Los medicamentos pueden retardar la progresión de la enfermedad, sobre todo si el tratamiento empieza pronto. Aunque algunas personas con cirrosis biliar primaria permanecen sin síntomas durante años después de que se diagnostica, otros experimentan una serie de signos y síntomas, tales como:

  • Fatiga
  • Picazón en la piel
  • Dolor en la parte superior derecha del abdomen
  • Resequedad en los ojos
  • Sequedad en la boca
  • Coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia)
  • Oscurecimiento de la piel que no está relacionado con la exposición al sol
  • Hinchazón de los pies y los tobillos
  • La acumulación de líquido en el abdomen (ascitis)
  • Los depósitos de grasa en la piel alrededor de los ojos, los párpados o en los pliegues de sus palmas, las plantas, los codos o las rodillas (xantomas)
  • La diarrea que puede ser grasienta

No está claro qué causa la cirrosis biliar primaria. Muchos expertos consideran que la cirrosis biliar primaria una enfermedad autoinmune en la que el cuerpo se vuelve contra sus propias células.

¿Cómo se desarrolla la cirrosis biliar primaria
La inflamación de la cirrosis biliar primaria comienza cuando los linfocitos T (células T) comienzan acumular en el hígado. Las células T son glóbulos blancos que forman parte de la respuesta de su sistema inmunológico. Normalmente, las células T reconocen y ayudan a proteger contra las bacterias y los hongos. Pero en la cirrosis biliar primaria, las células T invaden y destruyen las células que recubren los conductos biliares pequeños en su hígado. La inflamación en los conductos más pequeños se extiende, en el tiempo, y destruye las células del hígado cercanas. Medida que se destruyen estas células, son reemplazados por tejido cicatrizal (fibrosis) que puede contribuir a la cirrosis. La cirrosis es la cicatrización del tejido del hígado que hace que sea cada vez menos posible por su hígado a llevar a cabo las funciones esenciales.

Los siguientes factores podrían incrementar su riesgo de cirrosis biliar primaria:

  • Tu sexo. La gran mayoría de las personas con cirrosis biliar primaria son mujeres.
  • Su edad. cirrosis biliar primaria es más probable que ocurra en personas de 30 a 60 años de edad.
  • Infecciones. Los investigadores sospechan que la cirrosis biliar primaria podría ser provocada por una infección bacteriana, micótica o parasitaria, lo que explicaría la masificación de las células blancas de la sangre en los pequeños conductos biliares.

Como el daño hepático progresa, las personas con cirrosis biliar primaria pueden desarrollar una serie de problemas graves, incluyendo:

  • La cirrosis. Es la cicatrización del hígado que hace que sea difícil para que el hígado funcione. La cirrosis puede ocurrir en las etapas posteriores de la cirrosis biliar primaria.Cirrosis constante puede conducir a insuficiencia hepática, que ocurre cuando el hígado ya no es capaz de funcionar correctamente.
  • Aumento de la presión en la vena porta (hipertensión portal). La sangre de su intestino, el bazo y el páncreas entra en el hígado a través de un vaso sanguíneo grande llamada la vena porta. Cuando el tejido cicatrizal bloquea la circulación normal por el hígado, la sangre se acumula, al igual que el agua en una presa, lo que aumenta la presión dentro de la vena. Y debido a que la sangre no fluye normalmente por el hígado, las hormonas, las drogas y otras toxinas no se filtran adecuadamente desde el torrente sanguíneo.
  • . Venas agrandadas (varices) Cuando la circulación a través de la vena porta se hace más lenta o se bloquea, la sangre se puede represar en otras venas – sobre todo aquellos en el estómago y el esófago. Los vasos sanguíneos son de paredes delgadas, y aumento de la presión en las venas pueden causar sangrado en su estómago o en el esófago superior. Este sangrado es una emergencia potencialmente mortal que requiere atención médica inmediata.
  • El cáncer de hígado. La destrucción de tejido sano del hígado que ocurre en la cirrosis incrementa el riesgo de cáncer de hígado.
  • Huesos débiles (osteoporosis) . Las personas con cirrosis biliar primaria tienen un mayor riesgo de huesos débiles y frágiles que pueden romperse con más facilidad.
  • Las deficiencias de vitaminas. A falta de bilis afecta a la capacidad de su sistema digestivo para absorber las grasas y las vitaminas solubles en grasa A, D, E y K. Esto a veces conduce a deficiencias de estas vitaminas en casos avanzados de la cirrosis biliar primaria.
  • Los problemas de memoria. Algunas personas con cirrosis biliar primaria tienen problemas con la memoria y la concentración.
  • Un mayor riesgo de otras enfermedades. Además de los conductos biliares y el hígado, las personas con cirrosis biliar primaria es probable que tengan otra metabólico o trastornos del sistema inmunológico, como problemas de la tiroides, la esclerodermia limitada (síndrome de CREST) ​​y la artritis reumatoide.

Si usted tiene signos o síntomas que le preocupan, haga una cita con su médico de familia o un médico general. Si usted es diagnosticado con cirrosis biliar primaria, puede ser canalizado con un médico que se especializa en enfermedades del sistema digestivo (gastroenterólogo) o un médico que se especializa en las enfermedades del hígado (hepatólogo). Porque a menudo hay una gran cantidad de terreno que cubrir durante su cita, es una buena idea para llegar bien preparado. Aquí hay alguna información para ayudarle a prepararse, y lo que debe esperar de su médico.

Lo que puedes hacer

  • Esté al tanto de cualquier restricción previa cita. En el momento de concertar la cita, asegúrese de preguntar si hay algo que tiene que hacer con antelación, como restringir su dieta.
  • Anote los síntomas que está experimentando, incluidos los que pueden parecer ajenas a la razón por la cual se programó la cita.
  • Anote la información personal clave, incluidas las principales tensiones o cambios recientes de la vida.
  • Haga una lista de todos los medicamentos, vitaminas y suplementos que usted esté tomando.
  • Pídale a un familiar o amigo para que vaya con usted. A veces puede ser difícil de recordar toda la información que recibió durante una cita. Alguien que le acompaña puede recordar algo que se perdió u olvidó.
  • Anote las preguntas para preguntar a su médico.

Preparar una lista de preguntas puede ayudarle a sacar el máximo provecho de su tiempo con su médico. Para la cirrosis biliar primaria, algunas preguntas básicas para preguntar a su médico incluyen:

  • ¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?
  • ¿Hay otras posibles causas de mis síntomas?
  • ¿Qué tipos de pruebas necesito para confirmar el diagnóstico? ¿Estas pruebas requieren alguna preparación especial?
  • ¿Qué tan grave es el daño a mi hígado?
  • ¿Qué tratamientos están disponibles, y que es lo que me recomienda?
  • ¿Qué tipos de efectos secundarios puedo esperar del tratamiento?
  • ¿Existen alternativas al enfoque principal que se está sugiriendo?
  • ¿Cuál es mi pronóstico?
  • Tengo otras condiciones de salud. ¿Cómo puedo manejarlos mejor juntos?
  • ¿Existen restricciones en la dieta o la actividad que tengo que seguir?
  • ¿Hay una alternativa genérica de la medicina que me está recetando?
  • ¿Hay folletos u otro material impreso que puedo llevar conmigo? ¿Qué sitios web me recomienda?

Además de las preguntas que ha preparado para pedir a su médico, no dude en hacer otras preguntas que vienen a la mente durante su cita. ¿Qué esperar de su médico
Su médico probablemente le preguntará una serie de preguntas. Para estar preparados para responder a ellos puede reservar tiempo para repasar los puntos que desea pasar más tiempo en. Su médico puede hacer:

  • ¿Qué tipos de síntomas ha estado experimentando?
  • ¿Cuándo fue la primera comienza a experimentar los síntomas?
  • ¿Sus síntomas sido continua u ocasional?
  • ¿Qué tan grave son los síntomas?
  • ¿Parece que nada para mejorar sus síntomas?
  • Lo que, en todo caso, parece empeorar sus síntomas?
  • ¿Alguien en su familia ha sido diagnosticado con cirrosis biliar primaria?
  • ¿Tiene algún problema de salud crónico?

Las pruebas y procedimientos que se utilizan para diagnosticar cirrosis biliar primaria incluyen:

  • Los análisis de sangre para comprobar la función del hígado. Pruebas de función hepática revisan los niveles de enzimas que pueden indicar enfermedad hepática lesiones en general y de las vías biliares, en particular.
  • Exámenes de sangre para verificar si hay signos de enfermedad autoinmune. Un análisis de sangre puede revelar anticuerpos anti-mitocondriales (AMAs) si usted tiene cirrosis biliar primaria. Estos anticuerpos casi nunca ocurren en personas que no tienen la enfermedad, incluso si no tienen otros trastornos del hígado. Por esa razón, una prueba de AMA positivo se considera un indicador muy fiable de la enfermedad. Al mismo tiempo, un pequeño porcentaje de personas con cirrosis biliar primaria no tienen AMAs.
  • Los estudios por imágenes para examinar el hígado. Las pruebas de imagen se puede utilizar para crear imágenes del hígado para buscar anomalías. Las pruebas de imagen pueden incluir ultrasonido, resonancia magnética (MRI) y la tomografía computarizada (TC).
  • Extracción de una muestra de tejido hepático para su examinación. Durante una biopsia de hígado, se extrae una pequeña muestra del tejido del hígado y se examina en un laboratorio, ya sea para confirmar el diagnóstico o para determinar la extensión (etapa) de la enfermedad. Los médicos retiran el tejido a través de una pequeña incisión con una aguja fina. Los médicos pueden tomar más biopsias de hígado con el tiempo para comprobar la progresión de la enfermedad.

Debido a que no existe cura para la cirrosis biliar primaria, el tratamiento se enfoca en retrasar el progreso de la enfermedad, aliviar los síntomas y prevenir complicaciones.

Tratamiento de la enfermedad
Los tratamientos dirigidos a frenar la enfermedad y prolongar la vida incluyen:

  • El ácido ursodesoxicólico (UDCA). También conocido como ursodiol (Actigall, Urso), el AUDC es un ácido biliar que ayuda a mover la bilis por el hígado. Aunque AUDC no cura la cirrosis biliar primaria, puede prolongar la vida si se inicia temprano en la enfermedad y se considera comúnmente la primera línea de terapia. Es menos probable que ayudar a las personas con daño hepático avanzado. Los efectos secundarios de AUDC pueden incluir aumento de peso, pérdida de cabello y diarrea.
  • El trasplante de hígado. Cuando los tratamientos ya no controlan la cirrosis biliar primaria y el hígado comienza a fallar, un transplante de hígado puede ayudar a prolongar la vida. Un trasplante de hígado es un procedimiento para extirpar el hígado enfermo y reemplazarlo con un hígado sano de un donante. Hígados donados mayoría provienen de personas que han muerto. Pero en algunos casos, puede ser posible eliminar una parte de un hígado de un donante vivo. La cirrosis biliar primaria se repite a menudo en el hígado trasplantado, pero puede tardar varios años en desarrollarse.

Tratar los síntomas
que su médico le puede recomendar tratamientos para controlar los signos y síntomas de la cirrosis biliar primaria para que esté más cómodo. Los tratamientos pueden ayudar a controlar los síntomas, tales como:

  • . Fatiga El tratamiento para la fatiga involucra tratar de determinar lo que puede contribuir a los síntomas. El tratamiento de las causas subyacentes puede ayudar a aliviar la fatiga. Los medicamentos han sido estudiados por la fatiga. Un medicamento que ha mostrado ser prometedor en estudios es modafinil (Provigil). Se necesita más investigación para determinar su papel en la cirrosis biliar primaria.
  • Picazón. Una opción para controlar la picazón es colestiramina (Locholest, Prevalite), que es un polvo que debe ser mezclado con alimentos o líquidos. Aunque colestiramina funciona para la mayoría de la gente, el sabor es desagradable. Otra opción es la rifampicina (Rifadin), que se toma en forma de píldora. La rifampicina no funciona para todos. El prurito que no se puede controlar se puede tratar con un trasplante de hígado.

La prevención de las complicaciones
Trabajando juntos, usted y su médico pueden ayudar a prevenir algunas de las complicaciones que pueden ocurrir con la cirrosis biliar primaria:

ejemplo de actos buenos y malos