• Sobrepeso
  • Prediabetes y diabetes
  • Colesterol alto
  • Triglicéridos altos
  • Hipertensión arterial
  • Mala dieta
  • Pérdida de peso excesivamente rápida
  • Enfermedades intestinales

Al contar con uno de estos (o varios) factores de riesgo, conviene tener especial cuidado, porque es posible que se llegue a padecer hígado graso. Y, por supuesto, en la medida de lo posible, conviene controlar dichos factores de riesgo. Vistas las causas, pasemos a ver los síntomas habituales del hígado graso. De este modo, si sientes algunos síntomas que no sabes interpretar, podrás saber si es posible que estés sufriendo esteatosis hepática.

Dolor en la parte superior derecha del abdomen Este es el síntoma más habitual y uno de los primeros que aparecen. Se caracteriza por un dolor agudo en la parte superior derecha del abdomen, generalmente, después de las comidas.

Malestar general El malestar general también se da con bastante prontitud cuando se padece este problema, y también se sufre más gravemente después de las comidas. El mayor problema de este síntoma, es que hay muchos otros problemas que pueden causarlo.

Cansancio y fatiga crónica

El cansancio y la fatiga crónica también son propios del hígado graso, porque el hígado es un órgano que almacena nutrientes, elimina toxinas y sintetiza enzimas. Si este trabajo no se realiza adecuadamente, el organismo se resiente notablemente, y se siente falto de fuerzas. Pérdida de peso

En algunas personas, también puede darse una pérdida de peso vinculada al hígado graso. Sin embargo, no se da en todas las personas, y es un síntoma que puede camuflarse en exceso, por lo tanto, es recomendable fijarse en otros síntomas más que en este. Sensación de pesadez

La sensación de pesadez está relacionada con el cansancio y la fatiga crónica. Sin embargo, al igual que otros síntomas de esta lista, la sensación de pesadez puede darse por muchas otras razones. En cualquier caso, lo mejor es ir al médico y salir de dudas. Ictericia (en algunas ocasiones)

En casos extremos, puede aparecer ictericia. No obstante, este síntoma es un poco extraño en el hígado graso. Sin embargo, si llegase a aparecer, aunque se asocie con enfermedades más graves, normalmente, no tienes por qué asustarte más de la cuenta. Sin síntomas

Como mencionábamos algo más arriba, hay algunos pacientes que no presentan síntomas, ni dolores ni molestias. Hasta cierto punto, este es un tema peligroso, porque la enfermedad podría evolucionar de forma silenciosa. Es cierto que, en general, el hígado graso es una enfermedad benigna que no evoluciona a estadios más graves, y es por ello por lo que hay personas que pueden vivir con hígado graso durante muchos años.

Sin embargo, siempre existe la posibilidad de que evolucione hacia el hígado inflamado, la cirrosis o el cáncer. Es por ello que, aunque no se tengan síntomas, conviene hacerse chequeos periódicos y prestar atención a su posible existencia. Ahora, veamos cuáles son los tratamientos más habituales para el hígado graso. Como verás, hace ya bastante tiempo que convivimos con este problema, por lo que tenemos buenos métodos para tratarlo sin dificultades.

Hay que señalar que no existe un tratamiento definitivo que permita resolver el problema. Sin embargo, sí se recomiendan algunos elementos básicos, tales como reducir el peso corporal a través de la dieta y del ejercicio. Por supuesto, en la medida en que el hígado graso tiene mucho que ver con haber llevado una mala calidad de vida, especialmente en lo que respecta a la alimentación, una muy buena forma de controlar el problema es mediante una alimentación saludable, rica en frutas y verduras.

El ejercicio permite que el cuerpo elimine las grasas, y, puesto que el hígado graso se basa en tener células grasas en el hígado, eliminar dicha grasa será de gran ayuda para mejorar la calidad de vida, pese a que se sufra la enfermedad. Lo mejor que se puede hacer a la hora de controlar el hígado graso, en general, es acudir al nutricionista. Si dicho nutricionista tiene conocimientos de diseño de planes de ejercicios, mejor que mejor.

De esta forma, puedes plantearle que tienes hígado graso, y él se encargará de hacerte el mejor plan de ejercicios y de dieta posible para resolver tu problema, basado en tus características personales. Esto puede hacerlo, hasta cierto punto, el médico, pero, en general, es mejor acudir a un especialista en el campo de la alimentación, y no conformarse con la opinión de un médico que no tiene una especialidad, sino solo conocimientos generales de diferentes campos.

Además, acudir a un nutricionista será de gran ayuda, porque, como ya hemos mencionado anteriormente, la pérdida rápida de peso también está vinculada a los problemas de hígado. Siendo así, es mejor acudir al nutricionista y que éste nos indique cómo ir perdiendo peso poco a poco, de forma que el hígado no sufra más de la cuenta. Empecemos por los remedios naturales para prevenir la esteatosis hepática. Después, veremos los remedios naturales para tratarla, en el caso de que ya haya aparecido.

Tienes que tener en cuenta que, en la mayoría de casos, el hígado graso viene causado por hábitos y estilos de vida poco saludables. Por lo tanto, es una evidencia que el hígado graso se puede prevenir. Además, teniendo en cuenta que, hace algún tiempo, cuando la gente comía de una forma más saludable y realizaba ejercicio de forma más constante, el hígado graso era una enfermedad sin apenas incidencia en la sociedad, se puede asumir que se puede prevenir con simples remedios naturales.

Llevándolo un poco más al extremo, si tenemos hígado graso en las primeras etapas, no solo puede prevenirse, sino que puede, incluso, curarse (bastará con controlar los niveles de grasa en el organismo mediante ejercicio y buena dieta). En lo que respecta a la alimentación, la mejor dieta que se puede seguir para prevenir el hígado graso es una que cuente con alimentos frescos y saludables, y que sea baja en grasas. La dieta mediterránea, por ejemplo, es una muy buena opción. De hecho, la presencia de sobrepeso, obesidad y, por extensión, hígado graso, es inferior en los países mediterráneos que en otros con otras dietas. No es casualidad. Y no es casualidad que la presencia de estas enfermedades haya crecido al perderse la tradición de esta dieta y adoptar hábitos alimentarios de otros países menos saludables.

Otro aspecto clave es el del alcohol. El alcohol interviene de una forma fundamental en la acumulación de grasa en el hígado, por lo tanto, es importante que se reduzca sustancialmente (incluso eliminándolo completamente) el alcohol de la dieta. Por otro lado, habrá que hacer ejercicio de forma constante, con una media hora diaria, por ejemplo. Preferiblemente, ejercicios que contribuyan a quemar grasas, como salir a correr un rato cada día. De esta forma, eliminaremos la grasa que hay en el organismo, y contribuiremos a que el hígado graso tenga menos grasas con las que lidiar, reduciendo los problemas asociados al hígado graso y llegando, en algunos casos, a curarlo completamente.

Ahora, vistos los remedios naturales para prevenir el hígado graso, veamos cuáles son los mejores remedios naturales para tratarlo una vez ya ha aparecido:

  • Consejos anteriores: Los consejos anteriores, pensados para la prevención, también sirven para tratar el hígado graso. Por lo tanto, no dejes de aplicarlos, porque reducir la cantidad de grasas, aunque sirva para prevenir, también sirve para tratar el hígado graso.
  • Infusiones depurativas: Las infusiones de alcachofa y diente de león son altamente depurativas. Te permitirán ayudar a tu hígado a eliminar toxinas y asimilar nutrientes, y, además, contribuirá a eliminar parte de la grasa de su interior. Todo ello te ayudará a tener una mejor calidad de vida pese a que padezcas hígado graso.
  • Cardo mariano: El cardo mariano es una de las plantas con mayores beneficios para el hígado. Cuenta con silimarina, que contribuye enormemente a regenerar y proteger las células hepáticas. Puedes tomar cápsulas de cardo mariano o extractos, que puedes localizar en todo tipo de herbolarios.
  • Tés: Los tés, especialmente el verde, son de gran ayuda para regenerar el hígado, y contribuyen enormemente a reducir los problemas asociados al hígado graso. Con los tés, se contribuye a disolver y eliminar la grasa acumulada, por lo que no dejes de consumirlos.

Como puedes ver, el hígado graso es una enfermedad que conviene tener vigilada, pero que no implica excesivos problemas. Con la información anterior, y un buen control médico, no deberías por qué tener ningún problema. - Almacenar las vitaminas A y D.

- Sintetizar elementos coagulantes de la sangre. - Encargarse del equilibrio hormonal.

- Las frutas deben lavarse y pelarse bien para evitar los pesticidas. - Evitar dejar comida preparada fuera de la nevera.

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Cuando los síntomas estén bajo control, deberá reanudar gradualmente un programa completo de ejercicios que incluya ejercicios aeróbicos, ya que el ejercicio cardiovascular es importante para: Los programas de bajo impacto para mantenerse en forma, como caminar o montar en una bicicleta fija, son por lo común buenas opciones. Hable con su médico o fisioterapeuta sobre elprograma adecuado para usted.

¿CUÁNDO CONVIENE RECURRIR A LA CIRUGÍA DE LAS ARTICULACIONES? Si siente dolor y de discapacidad a causa de un daño severo en las articulaciones, su médico podría sugerirle el reemplazo total de la articulación (llamado también artroplastia total dela articulación). El reemplazo de la articulación le puede ayudar a preservar su independencia.

Los cirujanos ortopédicos son quienes llevan a cabo estos procedimientos que implican el reemplazo de las partes dañadas de las articulaciones con componentes metálicos y plásticos.Los reemplazos totales de cadera y de rodilla son las artroplastias que se realizan con mayor frecuencia y con mejores resultados. La mayoría de las cirugías requiere rehabilitación postoperatoria para obtener el máximo beneficio de la nueva articulación. También pueden asignarle un programa de ejercicios antes de la cirugía para fortalecer los músculos. En general, los médicos indican un programa de medicamentos y terapia antes de sugerir el reemplazo de una articulación.

¿PUEDE LA DIETA AYUDAR A CONTROLAR LA AR? En la mayoría de personas que tienen de AR, no se ha logrado comprobar si cambios en la dieta pueden ser la causa o pueden aliviar los síntomas de la AR.

Sin embargo, es muy importante mantener una dieta saludable que incluya cantidades adecuadas de proteína y calcio. Durante los períodos de agudización de la artritis, puede perder apetito y peso. Durante estos períodos, es importante consumir suficientes calorías. Cuando la artritis esté menos activa o si toma corticosteroides, es importante que evite el aumento excesivo de peso. ¿PUEDE AYUDAR UN CLIMA DIFERENTE?

La artritis reumatoidea se presenta en todas las regiones del mundo, por lo tanto el clima no puede prevenirla, ni curarla. Muchas personas con AR observan que los cambios repentinos del clima o la presión barométrica tienden a agravar los síntomas de su artritis. Para la mayoríade los individuos, el mudarse a un clima diferente no representa una gran diferencia en la artritis que tienen como para justificar esa mudanza. ¿CÓMO PUEDE CONTROLAR MEJOR LA AR?

El sobrellevar AR, puede ser difícil. Como la AR puede ser impredecible, a menudo se caracteriza por dolor de larga duración o continuo, y puede afectar a tantas articulaciones que podría sufrir estrés emocional o depresión. Es normal experimentar estos tipos de sentimientos, pero éstos podrían interferir en el control de la enfermedad. Es importante que decida vivir cada día tan plenamente como le sea posible. Los medicamentos, el descanso y el ejercicio son la mejor combinación para el alivio de los síntomas, pero también es importante concentrarse en los aspectos positivos de la vida.

Es esencial que su familia y usted aprendan todo cuanto puedan sobre la enfermedad, y que hablen entre ustedes, con sus médicos y con otros profesionales de la salud que participan en su cuidado. Los profesionales de la salud mental pueden aconsejarle cómo sobrellevar y resolver problemas. Es primordial evitar que la enfermedad controle su vida. Usted podrá disfrutar de una vida productiva y plena, a pesar de la enfermedad, si sigue ciertas pautas como:

• buenas prácticas de salud • control del estrés emocional

• ayuda por parte de médicos especialistas en artritis Los AINE o fármacos antiinflamatorios no esteroides se utilizan para ayudar a aliviar el dolor y a combatir la inflamación que acompaña a la AR. Algunos AINE incluyen, la aspirina, el ibuprofeno y el naproxeno, entre otros. Estos medicamentos por si solos no suelen constituir un tratamiento adecuado para la AR. La mayoría de los pacientes con AR también necesitan tomar medicamentos modificadores de la enfermedad o agentes biológicos. Los AINE y la aspirina pueden causar efectos secundarios, como dolor de estómago e incluso hemorragias. También se asocian a problemas cardiacos y daño hepático y renal en personas susceptibles. Si usted tiene de estos efectos secundarios, le podrían recetar otras medicinas. Hable con su médico sobre éstos y otros riesgos.

En la artritis reumatoidea, los analgésicos alivian el dolor, pero no tienen efecto sobre la inflamación producida por el daño articular. Entre estos medicamentos se incluyen: • acetaminófeno (Tylenol y otras marcas)

• medicamentos narcóticos contra el dolor • acetaminófeno con codeína

• propoxifeno (Darvon y otras marcas) Los medicamentos narcóticos contra el dolor no suelen recomendarse como monoterapia para el tratamiento prolongado de la AR, porque a menudo tienen efectos secundarios indeseables y pueden crear dependencia si se toman en exceso, sin mejorar la evolución de la enfermedad.

Los corticosteroides (cortisona, prednisona) pueden ayudar a aliviar los síntomas de la AR. Estos medicamentos están relacionados con el cortisol, una hormona natural que se encuentra en el cuerpo. Se pueden utilizar corticosteroides en bajas dosis juntamente con aspirina, AINE, fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME) o agentes biológicos para controlar la inflamación articular. Muchos de los beneficios y efectos secundarios de los corticosteroides están directamente relacionados con la dosis administrada. El objetivo es encontrar la dosis efectiva más baja posible, para así, evitar tantos efectos secundarios y procurar el uso de los corticosteroides durante el menor tiempo posible. En general, los corticosteroides suelen administrarse en combinación con fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad o con agentes biológicos y no deben considerarse la una única forma de tratamiento farmacológico contra la AR.

Algunos efectos secundarios de los corticosteroides incluyen: • osteoporosis (pérdida de masa del hueso)

La administración de corticosteroides durante períodos prolongados reduce o detiene la capacidad del cuerpo para producir corticosteroides naturales. Cuando es necesario reducir la dosis ingerida de corticosteroides, se requiere que el médico la reduzca lentamente (variación gradual), ya que es peligroso parar o disminuirla drásticamente o sin la supervisión médica. El cuerpo necesita tiempo para normalizar su producción natural de cortisol. Asimismo, podría ser necesario suplementar o incrementar la dosis en períodos de mucho estrés, como antes y después de una cirugía. Los corticosteroides pueden inyectarse directamente en las articulaciones afectadas. Tales tratamientos pueden reducir la inflamación en las articulaciones hinchadas o dolorosas, o los períodos frecuentes de agudización. Como su efecto es local, la inyección directa en la articulación controla temporalmente la inflamación y evita la mayoría de los efectos secundarios indeseables que aparecen con el uso diario de comprimidos de corticosteroides.

Las inyecciones pueden producir un efecto sistémico temporal y podrían tener efectos secundarios dañinos en las articulaciones si se utilizan más de unas cuantas veces al año. También, aunque no frecuentemente, existe la posibilidad de que la articulación se infecte. MEDICAMENTOS MODIFICADORES DE LA ENFERMEDAD

Los fármacos que alivian síntomas, además de tener la capacidad de modificar el proceso de la enfermedad de la AR, son conocidos como fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME). Estos fármacos son una parte importante del tratamiento para la mayoría de las personas que tienen AR. Estos medicamentos pueden controlar la AR, así como también, prevenir la deformidad y la discapacidad. En los últimos años, se ha demostrado que es muy importante comenzar un tratamiento con un FARME, ya que puede cambiar la evolución de los síntomas de la AR. Estos medicamentos son: El metotrexato, es uno de los FARME más utilizados para el tratamiento de la AR. El metotrexato (Rheumatrex, Trexall) se toma una vez a la semana en forma de comprimidos, líquido o inyectable. El médico revisará con frecuencia, a través de estudios de laboratorio, la función hepática y el recuento sanguíneo, mientras usted esté tomando este fármaco. De esta manera, podrá detectar posibles anormalidades en la función del hígado y/o de la médula ósea que podrían presentarse como efectos secundarios que produce este medicamento.

Si toma metotrexato no debe ingerir alcohol, ya que la combinación podría aumentar el riesgo de daño hepático. Otros posibles efectos secundarios del metotrexato incluyen malestar gástrico, llagas en la boca, dolores de cabeza, mareos, fatiga, diarrea y síntomas parecidos a los de la gripe. Un efecto secundario serio del metotrexato, aunque raro, es la inflamación pulmonar. La hidroxicloroquina, (Plaquenil) se le denomina comúnmente fármaco antimalárico, porque en un principio fue desarrollado para el tratamiento del paludismo. Los fármacos antimaláricos se utilizan para aliviar la inflamación, la hinchazón y el dolor de las articulaciones. Es el FARME más seguro, pero las personas que toman estos medicamentos deben someterse a exámenes oculares con regularidad para detectar posibles daños en la retina, que podrían causar una disminución del color o de la visión periférica. Aunque tales lesiones sean raras, la pérdida de la visión se evitará si ingiere la dosis recomendada y se somete a controles oculares frecuentes.

La Sulfasalazina, (Azulfidine) es una combinación farmacológica de antibiótico y de antiinflamatorio, utilizada para tratar la AR. Los efectos secundarios pueden incluir erupciones cutáneas, malestar gástrico, dolores de cabeza, disminución en el conteo de glóbulos blancos y plaquetas. También puede tener efectos negativos para el hígado. Las personas alérgicas a medicamentos con sulfa no pueden tomar sulfasalazina. La leflunomida (Arava), es un fármaco modificador de la enfermedad relativamente nuevo, utilizado para tratar la artritis reumatoide. Los efectos secundarios pueden incluir erupciones cutáneas, síntomas gastrointestinales, efectos hepáticos y alopecia (pérdida del cabello) reversible. Mientras tome este fármaco, deberá someterse a frecuentes análisis de sangre, incluyendo recuentos sanguíneos y estudios de la función del hígado.

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Con la cirrosis criptogénica, se desconoce la causa (a excepción de que el abuso del alcohol se pueda descartar), lo que dificulta el tratamiento. Con los pacientes que sufren de obesidad o la diabetes, el tratamiento de estas condiciones puede detener la cirrosis también, pero no siempre. Dado que la causa de la cirrosis criptogénica es desconocida, el pronóstico es algo peor que con los casos en que la causa de la enfermedad puede ser identificada.

La cirrosis criptogénica es muy probable que progrese a la etapa en que se hace necesario un trasplante de hígado, e incluso entonces, la nueva formación de cicatrices a menudo se desarrolla en el hígado trasplantado. A menos que la causa de la enfermedad se puede encontrar o al menos acertando correctamente, el pronóstico es pobre.

La cirrosis criptogénica puede atacar a las víctimas de cualquier grupo de edad, en teoría. Sin embargo, la mayoría de los casos ocurre con los pacientes que tienen más de sesenta años de edad. La cirrosis se caracteriza por un daño de las células del hígado y su reemplazo por un tejido cicatricial que impide el tránsito normal del flujo sanguíneo por el hígado e interfiere muchas de las funciones vitales de este órgano.

Mucha gente cree que sólo los alcohólicos sufren cirrosis, y aunque es cierto que el consumo de alcohol es la primera causa de esta enfermedad en los Estados Unidos, también lo es que el abstemio también puede padecer la enfermedad. La posibilidad de padecer cirrosis depende de la cantidad y frecuencia con que se bebe en relación con el peso de la persona, su estatura y la capacidad de su cuerpo para metabolizar productos alcohólicos presentes en la sangre circulante. Es una enfermedad crónica del hígado en la que las células sanas sufren daños y son reemplazadas por células cicatriciales. Esta afección impide

el tránsito habitual del flujo sanguíneo por el hígado y no permite que este órgano funcione debidamente. El hígado contiene tejido capaz de regenerarse cuando ha sido dañado, pero el grado de regeneración de las células depende de cada persona. Una cirrosis que no se trate puede derivar en insuficiencia hepática (del hígado) o incluso en la muerte. El hígado es un órgano grande y complejo, del tamaño de un balón de fútbol americano, que pesa cerca de 1,3 kg (3 libras). Se encuentra debajo de las costillas en la parte superior derecha del abdomen y está conectado con el intestino delgado por las vías biliares, que transportan a los intestinos la bilis que produce. Un hígado sano es suave y liso al tacto.

Es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano pues constituye una de las “fábricas” de procesamiento y refinado químico más desarrolladas. Casi toda la sangre procedente del estómago y de los intestinos circula a través del hígado. Además, éste se encarga de depurar el organismo de sustancias tóxicas o venenosas, procesar nutrientes, hormonas o medicamentos y producir proteínas y factores de la coagulación, todos ellos de capital importancia para la salud. En la persona enferma de cirrosis, las sustancias tóxicas y la bilis quedan retenidas en el torrente sanguíneo, porque el hígado no las elimina. La cirrosis no es contagiosa, no se transmite de una persona a otra. Su origen hay que buscarlo más bien en otros factores:

– Consumo de alcohol. Es la causa más frecuente. Cerca de un tercio de las personas muy bebedoras, acaban presentando cirrosis. El resto puede sufrir otras formas de enfermedad hepática. – Hepatitis vírica crónica (inflamación del hígado): la hepatitis (normalmente de los tipos B, C y D) es la segunda causa más común de cirrosis.

– La enfermedad de Wilson, que produce acumulación de cobre en el hígado, cerebro, riñones y ojos. – La fibrosis quística, que provoca la acumulación de secreciones mucosas en los pulmones, hígado, páncreas e intestinos.

– La hemocromatosis, causante de acumulación de hierro en el hígado y otros órganos. – El bloqueo o inflamación de los conductos biliares (la llamada cirrosis biliar).

– La insuficiencia cardíaca congestiva. – Los trastornos de almacenamiento del glucógeno, que impiden la debida utilización de los azúcares por el hígado.

– Las infecciones parasitarias. – La reacción anómala a los medicamentos recetados, toxinas medioambientales y abuso de inhalaciones (exposición a sustancias tóxicas por vía nasal).

Signos y síntomas de la cirrosis En las primeras fases, la cirrosis se considera una enfermedad silenciosa, ya que ocasiona pocos síntomas. Con el paso del tiempo, sin embargo, los enfermos de cirrosis empiezan a experimentar cansancio, debilidad y pérdida del apetito. Son habituales las náuseas y la pérdida de peso. Conforme la cirrosis empeora, el hígado produce menos proteínas de las que el organismo necesita, lo cual da lugar a otros síntomas:

– Menor produción de la proteína albúmina, con lo que el agua se acumula en las piernas (edema) del enfermo o en el abdomen (ascitis). – Lentificación de la producción de proteínas del plasma sanguíneo como el fibrinógeno, factor esencial para la coagulación, lo que hace al enfermo de cirrosis más propenso a las hemorragias.

– La cirrosis puede provocar ictericia, alteración caracterizada por un color amarillento de la piel y el blanco de los ojos. Este trastorno se debe a la acumulación en la sangre de bilirrubina (pigmento biliar), que normalmente el hígado depura del torrente circulatorio y evacua hacia el intestino a través de las vías biliares. – Algu nos enfermos de cirrosis sienten también una picazón intensa, debida a la acumulación de pigmentos biliares en la piel.

– La cirrosis impide que el hígado depure la sangre de toxinas y otras sustancias nocivas, así como de medicamentos. La acumulación de estos elementos en el organismo altera las funciones mentales y la personalidad del enfermo. Entre los primeros indicios de cirrosis figuran el descuido del aspecto, los despistes, problemas de concentración y hábitos de sueño alterados. La pérdida de conciencia o el coma son posibles síntomas más tardíos.

– La cirrosis también puede afectar a los vasos sanguíneos abdominales. Normalmente, la vena porta, que es un vaso de amplia capacidad, transporta la sangre desde el intestino y el higado hasta el hígado. La cirrosis bloquea este flujo, lo cual repercute en un aumento de la presión arterial en este circuito (hipertensión portal). Conforme el higado se inflama, el cuerpo intenta dar salida a la sangre a través de otros vasos sanguíneos, pero puede ocurrir que estos vasos no sean lo suficientemente fuertes para soportar el flujo y se rompan; entonces, el enfermo vomita sangre, signo de una situación de alto riesgo.

Diagnóstico El primer paso en el diagnóstico cirrosis consiste en evaluar el historial médico del enfermo y efectuar un examen físico. La detección de un hígado inflamado o de tamaño mayor al normal, de edema o de ascitis, así como la presencia de síntomas de confusión mental por la acumulación de sustancias tóxicas en el cerebro, sirven al médico para sentar el diagnóstico. Puede encargarse una tomogra-fía computada (TC) o bien ecografías para comprobar si el tejido del hígado tiene cicatrices. También es útil la biopsia por punción, procedimiento mediante el cual se introduce en la piel una aguja para aspirar una muestra de tejido. El hígado también se inspecciona con el laparoscopio, instrumento de observación que se introduce en el organismo a través de una incisión minúscula en el abdomen. Otro indicio de cirrosis es la presencia de telangiectasia, formación de “arañas vasculares” en la piel, a base de redes de minúsculos vasos sanguíneos que se dilatan, especialmente en el rostro y la parte superior del pecho. Tratamiento El tratamiento depende del tipo de cirrosis y de lo avanzada que se encuentre la enfermedad. El objeto es detener su evolución y, al mismo tiempo, contrarrestar el daño infligido al hígado. Si la causa de la cirrosis es el alcohol, la primera medida que debe tomarse es dejar de beber.

En la actualidad no existe un tratamiento para “curar” la cirrosis. La picazón se puede tratar con medicamentos. Para el edema o la ascitis se utilizan diuréticos (medicamentos que eliminan el exceso de sal y de agua del cuerpo). En casos graves de disfunción hepática, es decir, cuando las células del hígado dejan de funcionar, el transplante de hígado es la única solución. Los adultos que siguen una dieta nutritiva y limitan su consumo de alcohol previenen la destrucción de células sanas en el hígado. A continuación figuran otras medidas de utilidad para la prevención de la cirrosis hepática:

– No mezclar nunca medicamentos, especialmente los de venta libre, con el alcohol. – Seguir al pie de la letra las indicaciones de uso de los productos químicos: asegurarse de que están en lugares bien ventilados, no mezclar sustancias químicas, evitar la inhalación y el contacto de productos químicos con la piel, lavar rápidamente cualquier zona que haya sufrido una exposición accidental y utilizar ropa de protección.

– Evitar el abuso de inhalantes de todo tipo. – Evitar el uso de drogas intravenosas, posibles vehículos de contagio de las variedades de hepatitis B, C, y D.

Convivencia con la cirrosis Los enfermos de cirrosis pueden convivir muchos años con la enfermedad. Incluso cuando surgen complicaciones, existe tratamiento. Muchos de estos enfermos han sobrevivido con el trasplante de hígado y continúan haciendo vida normal. Los enfermos de cirrosis deben abstenerse de beber alcohol. Se cree que la mala alimentación, particularmente si está asociada al alcohol o al abuso de drogas, tiene mucho que ver con la aparición de la cirrosis, aunque continúa la investigación al respecto. Entre tanto se recomienda una dieta sana y equilibrada.

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UBICACIÓN DEL CASO CLINICO EN AREAS DE ESPECIALIDAD El paciente caso clínico se ubica en el área de hospitalización del servicio de Medicina Interna, pertenece a esta especialidad debido a que esta se encarga de brindar atención a los padecimientos crónicos degenerativos, enfermedades infecciosas y las cuales requieren de un tratamiento para rehabilitación, pero que el organismo han causado daños algunos irreversibles.

JUSTIFICACION DEL ESTUDIO CLINICO Se justica estudiar el proceso de atención de enfermería, a paciente con CIRROSIS HEPATICA debido a que es una de las afecciones que tienen más incidencia la cual se encuentra en el 7| lugar de las causas de mortalidad a nivel hospitalario, que requiere de cuidados específicos, sistematizados que llevan a la recuperación total o parcial del paciente así como los cuidados a seguir fuera de instancia hospitalaria.

En lo particular el beneficio que brinda a mi persona es ampliar conocimientos sobre este tipo de afecciones sus complicaciones y elaborar un plan de cuidados, que me permita brindar una atención de enfermería oportuna. Así como contribuir al fortalecimiento de todo el equipo de salud, para el manejo de este tipo de pacientes. De igual manera de establecer el proceso de atención de enfermería como herramienta fundamental en la práctica clínica, mediante el establecimiento de un orden jerárquico de las necesidades del paciente, que permita brindar una atención tanto de calidad como de calidez, en el paciente durante su estadía hospitalaria.

La mejoría de los servicios de salud en gran parte se debe al desempeño de las funciones del equipo multidisciplinario, en apego a la normatividad de la institución y en función de las actividades que se desempeñen por cada uno de los integrantes del equipo de salud, es por ello que propongo este proceso de atención de enfermería como por ejemplo para Remedios caseros para la cirrosis del hgado nota: es importante consultar a su mdico para el diagnstico y el tratamiento de esta condicin adecuadamente. La cirrosis del hgado es una enfermedad crnica que se produce como resultado de daos en el hgado durante varios aos. Es una enfermedad progresiva en la que se destruye el tejido heptico sano y es reemplazado por tejido cicatricial, lo que resulta en un mal funcionamiento del hgado.

Las principales causas de cirrosis del hgado son desde hace mucho tiempo el abuso del alcohol, enfermedad de hgado graso asociada a la obesidad y la diabetes, y el virus de la hepatitis B y C. los hombres que consumen de 3 a 4 bebidas alcohlicas y las mujeres que consumen 2 a 3 bebidas alcohlicas por da tienen un mayor riesgo de desarrollar este problema. La enfermedad tambin puede ser causada por enfermedades como la cirrosis biliar primaria,. Hepatitis autoinmune, hepatitis txica, hemocromatosis (acumulacin de hierro en el cuerpo), los repetidos ataques de insuficiencia cardaca con congestin heptica, fibrosis qustica y otros. Si la cirrosis es leve, el hgado hace reparaciones y sigue funcionando correctamente, pero a medida que la enfermedad progresa se forma tejido cicatricial, y hace que el dao sea irreparable.

Los sntomas de la cirrosis incluyen prdida de apetito, fatiga, nuseas y vmitos, prdida de peso, picazn en la piel, ictericia, edema, calambres musculares, una tendencia a sangrar o tener moretones con facilidad y la apariencia de los vasos sanguneos pequeos, en forma de araa bajo la piel. Puede haber slo unos pocos sntomas en las primeras etapas de esta enfermedad, con ms sntomas en desarrollo a medida que avanza. No hay cura para esta enfermedad. Cuando se trata la cirrosis, es esencial determinar la causa subyacente. El tratamiento suele ser el objetivo de prevenir un dao heptico y reducir las complicaciones. Junto con el tratamiento prescrito por su mdico, tenque hacer dieta y mejorar el estilo de vida. Adems, puede utilizar algunos remedios caseros para ayudar a mejorar su condicin.

Sin embargo, consulte a su mdico antes de intentar cualquier remedio de hierbas y suplementos. 1.dejar de beber Dejar de beber alcohol por completo, incluso si su cirrosis no es causada por el alcohol. El alcohol daa las clulas del hgado, con lo que su condicin empeora. La abstencin puede ayudar a detener la progresin de la enfermedad. Dejar de alcohol tambin se recomienda para la enfermedad de hgado graso inducido por. El alcohol y la hepatitis alcohlica. Un estudio realizado en 2009 tambin ilustra la importancia de la abstinencia del alcohol como un factor importante que determina la supervivencia, incluso en casos de cirrosis severa relacionada con el alcohol. lo mejor es dejar de beber con ayuda profesional bajo supervisin mdica. 2.

El cardo de leche el cardo de leche es otro remedio til para la cirrosis. A pesar de que no vaya a revertir el dao heptico existente, puede ayudar a proteger contra el dao adicional. Contiene un ingrediente activo llamado silibinina con fuertes propiedades antioxidantes y desintoxicantes y efectos hepatoprotector. Compendio de salud punto com presenta Que es la hepatitis. Para entender que es la hepatitis y cmo curarla, debes saber que esta es la hinchazn e inflamacin del hgado. Dentro de las causas ms comunes de la hepatitis, podemos encontrar que podra ser causada por diferentes situaciones, pero las ms comunes e importantes son las siguientes:.

enfermedades autoinmunes donde ciertas clulas inmunitarias comienzan a atacar al hgado. Infecciones por virus, bacterias o parsitos. Sobredosis de ciertos medicamentos, como por ejemplo el paracetamol. Hgado graso Trastornos hereditarios o con predisposicin gentica Fibrosis qustica Hemocromatosis demasiado hierro en el cuerpo As como la retencin de cobre en el cuerpo. Los sntomas generados por una hepatitis se pueden iniciar pero tambin mejorar muy rpidamente, pero lo cierto es que tambin pueden volverse una enfermedad crnica. Algunos casos el deterioro es tan grande que pueden ocasionar un dao heptico severo con ciertas complicaciones graves como la insuficiencia heptica o incluso llegar a generarse un cncer en el hgado. Dentro de los sntomas ms frecuentemente observados podemos encontrar.

dolor en la zona abdominal distensin de la zona abdominal Orina turbia Fatiga crnica Febrcula Picazn. Ictericia, lo que es una coloracin amarilla que puede aparecer en la piel y los ojos. Falta de apetito Prdida de peso notable Nuseas y vmitos Es posible que el paciente no presente sntomas. Si ha sido infectado con la hepatitis viral de tipo b o c la primera vez, pero aun as se podra presentar insuficiencia heptica con el paso del tiempo. Si el paciente presenta factores de riesgo, con cualquier tipo hepatitis deber someterse a exmenes mdicos cada cierto tiempo para prevenir cualquier eventualidad o complicacin. Los tipos de exmenes que se realizan cuando se presenta una hepatitis son: La exploracin fsica del paciente en busca de un agrandamiento o sensibilidad en.

El hgado lquido abdominal Coloracin amarilla de la piel Eco abdominal Marcadores sanguneos Exmenes de sangre Pruebas para la funcin heptica Biopsia del hgado Y paracentesis Todo esto podra variar segn el tipo de hepatitis o el caso de cada paciente individualmente y segn los criterios del mdico tratante. En cuanto al tratamiento para la hepatitis, lo recomendable es que el paciente acuda al mdico inmediatamente al momento de comenzar con alguno de los sntomas. Tu te porealizar un diagnostico preciso y aconsejar cul es el mejor tratamiento para tu caso individual. La mejor recomendacin es acudir a tu medico Gracias por tu atencin.

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El virus se queda siempre en la clula heptica. En el caso del virus C hemos comprobado que los pacientes que consiguen remisin virolgica se curan. Al cabo de los aos se curan por completo. En segundo lugar, hemos aprendido del tratamiento con interfern y ribavirina,. Que podemos hacerlo a la carta, en funcin de la cada de la replicacin viral. Cuanto ms rpido se detecta la disminucin de la carga viral, ms corto debe ser el tratamiento, y viceversa. Aquellos pacientes en los que cuesta ms que caiga la carga viral, prolongamos el tratamiento y tenemos xito en una gran parte de ellos.

En este momento hay nuevos medicamentos que estamos ensayando ya, que son inhibidores especficos del virus, y que asociados a interfern, a interfern pegilado y a ribavirina, pueden incrementar la tasa de curacin hasta un 80 por ciento. Y en este momento hay dos medicamentos, el telaprevir y el boceprevir,. El hígado es un órgano situado en la parte superior y derecha del abdomen, es la más voluminosa de las visceras.

Éste pesa unos 1.500 grs y se encuentra formado de células llamadas hepáticas, cada una de las cuales es una glándula en miniatura. Dichas células están agrupadas constituyendo bloques de forma poliédrica, llamados lobulillos hepáticos. Entre dichos lobulillos queda un espacio triangular por el cual circula una arteriola, rama de la arteria hepática; una vena, rama de la vena porta, y un canal biliar que recoge la bilis producida por la célula hepática y, unido a otros canalículos biliares, va a formar, a la salida del hígado, el canal hepático por el cual es llevada la bilis al intestino.

El hígado tiene múltiples funciones y posee el doble carácter de glándula de secreción externa y de secreción interna. Como glándula de secreción externa produce la bilis que, llevada al duodeno, interviene activamente en el proceso de la digestión.

Como glándula de secreción interna tiene numerosas y tan complejas funciones que con razón se ha dicho que es un verdadero laboratorio: trasforma los hidrocarbonados, azúcares y almidones en glucógeno; almacena éste para ir luego entregándolo a la circulación, a medida de las necesidades de los tejidos; disocia las albúminas y proteicos complejos en cuerpos más simples—ácidos aminados—, que son los verdaderos constructores del protoplasma celular; detiene las sustancias tóxicas, trasformán-dolas en productos de eliminación, como la urea y otros, que se eliminan por el riñón; interviene en el proceso de coagulación sanguínea y en la trasformación y excreción de la hemoglobina de los glóbulos rojos destruidos. Los fisiólogos van poniendo de manifiesto más y más funciones cada día en la célula hepática, que hacen de dicho órgano, sin lugar a dudas, uno de los más importantes para la vida.

Dados sus múltiples funciones, no es extraño que el hígado se llene de tóxinas las cuales sean necesarias limpiar. Sin embargo, surge la siguiente pregunta ¿Cómo saber si tenemos que limpiar nuestro hígado? A continuación se describen algunos síntomas que nos indica la existencia de un hígado intoxicado. Síntomas de un hígado que requiere de una desintoxicación

Una persona que tiene un hígado “sucio” manifesta síntomas como los siguientes:
• Digestiones difíciles, mareos y nauseas después de consumir alimentos grasos
• Lengua blanca, se siente un sabor amargo en la boca y existe halitosis (especialmente al levantarse).
• Dificultad para pensar o concentrarse, pesadez mental y problemas con la memoria.
• Alergias, picazón y erupciones en la piel
• Dolores de cabeza especialmente en la nuca
• Intolerancia de alimentos grasos, piedras en la vesícula biliar y ganas de vomitar.
• Cansancio excesivo Alimentos que ayudan a desintoxicar el hígado

Alcachofa: Durante los años treinta, los estudios clínicos sobre esta planta establecieron su valor para disminuir el colesterol en la sangre y otros productos metabólicos de desecho. El sabor amargo y áspero de la alcachofa se debe a la cinarina, principio activo que estimula la secreción biliar. Como planta medicinal se emplean las hojas desecadas. Como alimento se utiliza la inflorescencia antes de abrirse. Se emplea en caso de hígado intoxicado, insuficiencia hepática, digestiones débiles, cálculos biliares y estreñimiento crónico. Cardo mariano: Tradicionalmente considerado como útil en el tratamiento de afecciones hepáticas, la investigación moderna ha confirmado dichas propiedades. Es el cardo mariano un protector del hígado, regenerador, antihipoglucémico, anti-inflamatorio yantioxidante. Ayuda en la hepatitis crónica, la cirrosis, la colestasis, el hígado perezoso o lento el hígado graso. Sus tallos se toman cocidos.

Diente de león: Los médicos árabes medievales lo recomendaban para tratar todo tipo de trastornos hepático-biliares. Aparece citado en las farmacopeas de todo el mundo para trastornos digestivos y hepáticos. Las propiedades terapéuticas del diente de león se deben en parte a las sustancias amargas inulina y taraxacina. También contiene flavonoides, pectina, ácidos grasos, minerales y vitaminas. Sus hojas frescas se pueden tomar en ensalada. Lecitina: Contiene colina y fosfolípidos, que protegen la membrana de las células hepáticas, previenen la acumulación de grasa en el hígado y lo resguardan de trastornos relacionados con abusos de bebidas alcohólicas, tabaco, grasas y fármacos. Sus propiedades hacen aconsejable su uso en las dietas para perder peso, ya que acelera y mejora la absorción del intestino, protege el hígado, reduce el nivel de colesterol y facilita la circulación sanguínea.

Té verde: Contiene elevados niveles de polifenoles, sustancias que por sus propiedades antioxidantes, anticancerígenas y antibióticas ayudan a prevenir las enfermedades cardíacas y hepáticas, incluido el cáncer de hígado. Verduras cruciferas y tubérculos: Brécol, coliflor, repollo, hojas de rábano y coles de Bruselas contienen sustancias fortalecedoras del hígado. El brécol en particular ayuda a la eliminación de toxinas. Todas ellas reducen el riesgo de cáncer. Tubérculos como la remolacha y la zanahoria, debido a su elevado contenido en betacaroteno, carotenoides y flavonoides, ayudan a depurar y desintoxicar el hígado.

Quizá te interese conocerremedios para la insuficiencia hepática Remedio para limpieza hepática o desintoxicar el hígado #1: Hervir, por 10 minutos, 2 alcachofas en un litro de agua. Pasado ese tiempo, dejar en reposo y colar. Tomar a lo largo del día por una semana.

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El 60% de los pacientes tiene anticuerpos antinucleares y anticuerpos antimúsculo liso. Más del 80% de los casos tiene un aumento de las gammaglobulinas en sangre. Algunos pacientes presentan asociadas otras enferme­dades autoinmunes tales como tiroiditis, colitis ulcerosa, diabetes, vitíligo (zonas de piel despigmentadas) o síndrome de Sjógren (síndrome que cursa con sequedad ocular y/o de boca). El diagnóstico se basa en datos clínicos y analíticos y también en la biopsia hepática en la cual, en general, hay unas alteraciones muy sugestivas de la enfermedad. Son especialmente importantes para el diagnóstico la presencia de anticuerpos antinucleares, antimúsculo liso o anti hígado riñón (LKM1). Estos últimos anticuerpos se presentan en el tipo 2 de hepatitis autoinmune que es muy poco frecuente, de predominio en niños y con la necesidad de mantener el tratamiento inmunosupresor de forma casi indefinida. También hay un aumento de las globulinas gamma. Deben excluirse otras enfermedades hepáticas, tales como hepatitis víricas, enfermedad de Wilson, hemocromatosis, deficiencia de alfa-1- antitripsina y hepatitis inducida por fármacos.

La biopsia hepática es importante tanto para el diagnósti­co como para el pronóstico de la enfermedad. Los hallazgos histológicos pueden mostrar desde la presencia de signos histológicos propios de la hepatitis autoinmune, a cambios que indican progresión de la enfermedad como la presencia de fibrosis y finalmente una cirrosis hepática. La mayoría de pacientes responden bien al tratamiento inmunosupresor. Cuando esto ocurre la supervivencia de la enfermedad es muy buena, y depende de la gravedad de la misma en el momento del diagnóstico. Los pacientes que ya tienen cirrosis cuando se diagnostica la enfermedad, tienen un peor pronóstico. La supervivencia a los 10 años de los pacientes sin tratamiento es de aproximadamente de un 10%.

El objetivo del tratamiento de la hepatitis autoinmune es la curación o el control de la enfermedad. Entre las dos y tres cuartas partes de los pacientes normalizan las pruebas de función hepática. Estudios realizados a largo plazo demuestran que la mayoría presentan la enfermedad controlada, más que curada, ya que muchos de ellos recaen dentro de los seis meses después de abandonar la medicación. Además, la inmensa mayoría de los pacientes necesitan mantener la medicación, aunque sea a dosis bajas, durante mucho tiempo para poder controlar la enfermedad. El tratamiento de la hepatitis autoinmune consiste en la administración de fármacos inmunosupresores ya sea con prednisona sola o en combinación con azatioprina. El tratamiento médico ha mostrado ser eficaz sobre los síntomas de la enfermedad, las pruebas de función hepática y aumenta la supervivencia en la mayoría de los pacientes. Normalmente se inicia el tratamiento con 60mg/día de prednisona o bien a dosis de 30mg/día de prednisona al día junto con 50-100 mg/día de azatioprina. Este tratamiento debe prolongarse durante varias semanas hasta obtener la remisión de la enfermedad, momento en que las dosis de prednisona se reducen progresivamente hasta las mínimas necesarias para mantener controlada la actividad del proceso. La suspen­sión del tratamiento comporta el riesgo de recaídas, que pueden ser difíciles de controlar. El inconveniente de la utilización de la prednisona a dosis altas durante tiempo, es la aparición de graves efectos secundarios, tales como, hipertensión arterial, diabetes, pérdida de masa ósea y cataratas. Las dosis bajas de prednisona suelen emplearse en combinación con azatioprina. No todos los pacientes con hepatitis autoinmune responden al tratamiento con prednisona. En estos casos se pueden probar otros fármacos como budesonida, ciclosporina, tacrolimus o micofelonato.

Aproximadamente entre el 15-20% de los pacientes presentan un curso progresivo a pesar de recibir el tratamiento apropiado. Esto es más común en pacientes que presentan una cirrosis hepática en el momento del diagnóstico. Tales pacientes es poco probable que respondan a otros tratamientos médicos, y en estos, se debe de considerar la posibilidad de someterse a un trasplante hepático. Se habla de síndrome de solapamiento o “overlap” cuando coexisten manifestaciones analíticas y/o histoló­gicas de dos enfermedades “autoinmunes”: hepatitis autoinmune, cirrosis biliar primaria y colangitis esclero­sante primaria.

La frecuencia de estos síndromes de solapamiento es poco clara, si bien se considera que hasta un 10% de los pacientes adultos con hepatopatía autoinmune pueden presentar un solapamiento cirrosis biliar primaria-hepatitis autoinmune. El solapamiento colangitis esclerosante primaria-hepatitis autoinmune aparece generalmente en niños, adolescentes o adultos jóvenes con una prevalen­cia del 6-8%. Debido al escaso número y heterogeneidad de los pacientes, no se han podido establecer unas pautas terapéuticas específicas basadas en ensayos clínicos. Por lo tanto, el tratamiento del síndrome de solapamiento está orientado a mejorar el cuadro colestá­sico o hepático mediante la combinación de ácido ursodesoxicólico y de varios inmunomoduladores, básicamente corticosteroides y/o azatioprina. En el solapamiento cirrosis biliar primaria-hepatitis autoinmune se recomienda iniciar tratamiento con 15 mg/kg/d de ácido ursodesoxicólico y, dependiendo de la respuesta terapéutica, añadir o no 10-15 mg/d de prednisona. En el síndrome de solapamiento colangitis esclerosante­hepatitis autoinmune, que generalmente afecta a las pequeñas vías biliares intrahepáticas, se aconseja el tratamiento combinado de ácido ursodesoxicólico y una pauta de inmunosupresión. Cuando la enfermedad progresa el procedimiento terapéutico adecuado es el trasplante hepático.

Este económico ingrediente combate con efectividad la Diabetes, El Cáncer, Hígado Graso y Problemas Digestivos

El ser humano todos los días reinventa y se reinventa a sí mismo para lograr lo que quiere. Para nadie es un secreto que desde inmemorables tiempos hemos buscado la forma de mantenernos saludables y aptos para vivir un día a día de la mejor manera posible y así asegurarnos placer.Desde principios de los tiempos hemos hallado las formas de mantenernos con un cuerpo y organismo sanos y hermosos. Ya sea mediante métodos distintos, como lo son la dieta y los ejercicios. Que nos ayudan a preservar la salud de nuestro cuerpo.

Uno de esos métodos es la dieta. Fundamental para mantenernos a la raya con nuestro peso y figura. Una dieta balanceada llena de vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos e hidratación es la clave para mantener un cuerpo esbelto y saludable. Gracias a la naturaleza tenemos diversas formas de mezclar sabores y texturas para una diera más rica. Con este ingrediente podrás evitar el cáncer y otras enfermedades mortales
La cúrcuma se ha utilizado por siglos como parte de la medicina natural, y es asombrosa. Entre los diversos usos que se le han dado a la cúrcuma se encuentran: enfermedades respiratorias, artritis, enfermedades del hígado, dolores articulares y musculares, problemas en la piel y gastrointestinales. También ayuda a reforzar el sistema inmunológico y la salud de todo el cuerpo.

Posee componentes antiinflamatorios y combate los microbios de alto alcance. Por lo cual, su uso es frecuente en enfermedades crónicas y autoinmunes. Estabiliza los niveles de azúcar en la sangre, ayuda en las depresiones, combate las alergias, previene el Alzheimer y la demencia. Todo esto mientras limpia el hígado, ya que contrarresta los radicales libres.

En el artículo de hoy te seguiremos hablando de lo maravillosa que puede ser la cúrcuma para tu cuerpo, además de todos los beneficios que puedes sacar de ella. Así que presta mucha atención. Bondades de la cúrcuma en el cuerpo y organismo
* Previene el cáncer: Este maravilloso condimento tiene propiedades que ayudan a eliminar la acumulación de células en el cuerpo que pueden causar cáncer.

* Es buena para la artritis: Por sus mismas capacidades antinflamatorias la cúrcuma es ideal para pacientes y personas que sufren de artritis. * Alivia el malestar estomacal: Dese hace milenios nuestros ancestros han utilizados las propiedades calmantes de la cúrcuma para apaciguar los dolores y nauseas estomacales.

* Refuerza el corazón: Todos sabemos que gracias al corazón es que podemos mantenernos vivos. Si agregamos la cúrcuma en nuestra dieta, estaremos contribuyendo a poseer un corazón más saludable y longevo. * Quema la grasa: Otra de las bondades de la cúrcuma es que tiene dentro de sus componentes excelentes propiedades que agilizan la pérdida de peso naturalmente.

* Previene el Alzheimer: Con este ingrediente le estamos aportando a nuestro cerebro y neuronas muchas fuerzas, cosa que nos ayudaría a evitar contraer el Alzheimer. * Ayuda con la depresión: Aunque parezca increíble la cúrcuma está compuesta por muchos agentes antidepresivos.

* Erradica el colesterol malo: La cúrcuma es ideal para evitar enfermedades del corazón porque ayuda a expulsar del cuerpo todo el colesterol dañino. * Es buena para la piel: Aporta mucho brillo y sanidad a nuestra exterioridad, por sus proteínas y minerales.

Además de esto, la cúrcuma es excelente para combatir la diabetes, y muy buen cicatrizante. ¿No es una maravilla? No olvides compartir esta información con tus amigos y familiares.
         El higado tiene muchas funciones metabolicas vitales. Incluyen la sintesis de proteinas y azucares, la eliminacion de deshechos de el torrente sanguineo, fabrica enzimas (incluyendo las que hacen que se coagule la sangre) y la destoxificacion de muchas drogas y venenos.


         Los signos de enfermedad de el higado son muy variables. Las dos que son las mas comunes son la ictericia y la ascites.          La ictericia es una condicion donde la bilis se acumula en la circulacion, volviendo la piel y lo blanco de los ojos color amarillo, y la orina del color de te.

         Ascites es la acumulacion de fluido en el abdomen. Es causada por presion venosa en aumento en las venas portal que van al higado. Un gato con ascites tiene un abdomen inflamado o hinchado.
         Sangrado espontaneo puede ser un signo de enfermedad de el higado avanzada. Lugares comunes de sangrado son el estomago, el intestino, el tracto urinario. Ocurren pequeñas areas de hemorragia, de el tamaño de la cabeza de un alfiler en la boca, especialmente en las encias.

         Un gato con funciones de el higado obstruidas aparece debil y letargico y tiene falta de apetito y peso. Tambien puede sufrir de vomito y diarrea, bebe excesivamente y tiene dolor en el abdomen. Signos de que el sistema nervioso central esta involucrado en la forma de convulsiones y coma son manifestaciones tardias.          Un numero de enfermedades, drogas y toxinas pueden afectar adversamente el higado causando la muerte de celulas de el higado. El involucramiento de el higado frecuentemente es solo un aspecto de una enfermedad generalizada.

         Las enfermedades infecciosas que involucran al higado son la peritonitis infecciosa felina y la toxoplasmosis. La leucemia felina y el cancer que empieza en el higado o de ahi se diseminan a otros lugares son causas de insuficiencia en el higado.          Un bloqueo de uno o mas de los ductos biliares por piedras o parasitos no es muy comun pero se debe tomar en consideracion cuando el gato tiene ictericia sin explicacion.

         Los quimicos que se sabe que inducen a la toxicidad de el higado son el tetracloruro de carbono, los insecticidas y cantidades toxicas de cobre, plomo, fosforo, selenio y hierro.          Las drogas que afectan adversamente el higado incluyen gases anesteticos inhalados, antibioticos, diureticos, preparaciones de sulfato, anticonvulsionantes, arsenicos y algunas preparaciones de esteroides. La mayoria de ellos causan problemas olo si la dosis recomendada es excedida, o cuando se administra por largos periodos.

         El tratamiento de la insuficiencia de el higado depende de el diagnostico. Estudios especiales de laboratorio (algunas veces biopsia de el higado) son necesarios para determinar la causa exacta. Esto requiere hospitalizacion y revision completa. El pronostico para la recuperacion esta relacionado con la cantidad de daño y de si la causa puede ser eliminada. Dr. Ignacio Jáuregui Presa

Médico especialista en Alergología. Servicio de Alergia del Hospital de Basurto, Bilbao ¿Qué son los antihistamínicos?

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  • Fatiga.
  • Falta de apetito.
  • Pérdida de peso y masa muscular.
  • Náuseas y dolor abdominal.
  • Vasos sanguíneos pequeños en la piel.

Cuando la enfermedad ya ha avanzado los síntomas empeoran y el hígado comienza a disminuir su función notablemente, impidiendo que el paciente pueda llevar una vida normal:

  • Acumulación de líquido en el abdomen, también conocido como ascitis.
  • Ictericia o coloración amarillenta de la piel y los ojos porque el hígado no puede eliminar la bilirrubina de la sangre.
  • Enrojecimiento en las palmas de las manos.
  • Formación de hematomas.
  • Sangrado anormal en encías y nariz.
  • Hemorragias en el aparato digestivo.
  • Impotencia sexual en los hombre y encogimiento de los testículos.
  • Confusión mental y cambios de humor.
  • Heces pálidas.

Un hepatólogo será el médico encargado de hacer el diagnóstico de la cirrosis hepática, mediante la confirmación de los síntomas, algunos exámenes de sangre y una ecografía abdominal. No hay un tratamiento médico específico para la cirrosis hepática, ya que esta manifestación es una señal de que el órgano debe ser reemplazado. La medicación se utiliza para tratar las enfermedades que han producido la cirrosis o para retardar su avance, algunas de estas son:

  • Vitamina K pera prevenir el sangrado excesivo.
  • Diuréticos para el eliminar el exceso de líquido.
  • Antibiótico para las infecciones.

Adicionalmente, se deben realizar cambios en la alimentación como reducir la ingesta de sal y las proteínas como la carne y el pescado, de ser necesario tu médico podrá recetarte algún suplemento de vitaminas y minerales.

El pronóstico dependerá de la evolución de cada paciente y la fase en la que se encuentre la enfermedad, al momento del diagnóstico. La cirrosis lleva al hígado a una inflamación excesiva, por lo que su capacidad de regenerarse por sí solo, es nula. La única alternativa será un trasplante de hígado para poder retomar el funcionamiento normal de este órgano. Recuerda que la clave para que estas enfermedades no surjan, es la prevención. A continuación te damos algunas medidas preventivas para evitar las causas de la cirrosis:

  • Disminuye el consumo de alcohol.
  • Vacúnate contra la hepatitis B, el neumococo o la influenza.
  • Consume alimentos bajos en sal.
  • Evita el intercambio de jeringas.
  • Utiliza el preservativo.
  • Aumenta la ingesta de verdura, frutas y cereales.

Este artículo es meramente informativo, en ONsalus.com no tenemos facultad para recetar tratamientos médicos ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

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Otra imagen de persona con severa ascitis, cirrosis avanzada.

Se observa una persona con ascitis masiva debido a cirrosis hepática, Para agrandar la imagen en una nueva ventana presionar sobre ellas En la hepatitis B la edad en el momento de adquirir la infección es el factor más importante que condiciona la evolución hacia la cronicidad. Se convierte en crónica en un 90% de los casos cuando la infección se adquiere cerca del nacimiento (cuando aún el sistema inmunitario es muy “joven” e incapaz de eliminar el virus), en un 30% cuando se produce en la edad infantil, y en un 5% de los casos si es en la edad adulta. El marcador serológico general de infección por VHB es el HBsAg (antígeno de superficie o antígeno Australia). Cuando este es positivo durante más de 6 meses, se puede establecer el diagnóstico de infección crónica por VHB.
La replicación viral persiste a lo largo de todo el curso de la infección crónica por VHB. Es un proceso dinámico con fluctuaciones de los niveles del virus circulante en el organismo infectado (viremia o carga viral).

La respuesta inmunológica de la persona infectada por el VHB juega un papel muy importante para hacer frente a la infección y para intentar reducir (controlar) los niveles de viremia (niveles en sangre de ADN del VHB (ADN-VHB), que son en definitiva los que favorecerán una mayor o menor progresión de la enfermedad hepática. Hay cuatro fases en la historia natural de la hepatitis crónica por VHB: La primera es la fase de inmunotolerancia o tolerancia inmune que se caracteriza por una alta replicación viral sin respuesta inmune y en la que hay muy poco daño hepático con transaminasas (AST, ALT) normales. Esta fase es típica de la infección adquirida en el periodo alrededor del nacimiento y estas personas pueden mantenerse estables hasta pasados 10-30 años. Después entran en una segunda fase conocida como immunoactiva o de immunoeliminación en la que el sistema inmune reconoce el virus e intenta eliminarlo de las células hepáticas infectadas, y en muchos casos ocurre la conocida seroconversión del HBeAg a anti-HBe. Algunos de estos pacientes consiguen el control de la replicación viral pasando a una tercera fase no replicativa o de portador inactivo, caracterizada por la persistencia del HBsAg, en la que hay una escasa replicación viral que es suprimida por la respuesta inmune del huésped. Si se resuelve la infección, desaparece el HBsAg y aparece el anticuerpo anti-HBs (protector). Por último, una proporción importante de estos pacientes que no resuelven la infección pasarán a una cuarta fase denominada de HBeAg negativo (ver tabla 1).

En la práctica los pacientes con hepatitis crónica por el VHB se dividen en dos tipos:
HBeAg positivos y HBeAg negativos. Esta clasificación tiene importantes connotaciones desde el punto de vista pronóstico y terapéutico. En España predominan los pacientes HBeAg negativo (un 75% de los casos), situación en la que no hay replicación viral o ésta es mínima. Son pacientes que suelen tener niveles bajos y fluctuantes de viremia, y con un nivel poco elevado de las transaminasas. A veces, cuando estos pacientes HBeAg negativo pasan por una fase de baja replicación viral son casi indistinguibles de los portadores inactivos. Los pacientes HBeAg positivo habitualmente suelen tener niveles circulantes de ADN-VHB relativamente elevados y estables. El riesgo de evolución hacia la cirrosis es del 2-5% personas-año en los pacientes BeAg positivo y del 8-10% de las personas HBeAg negativo. La edad avanzada, los niveles elevados de viremia, la coinfección con otros virus como el C (virus de la hepatitis C), D (virus de la hepatitis D o delta) o VIH (virus de la inmunodeficiencia humana), el abuso de alcohol, la presencia de fibrosis en el momento del diagnóstico y la actividad necroinflamatoria (evaluadas en la biopsia hepática), son los principales factores que condicionan la evolución más o menos rápida de la enfermedad hepática hacia la cirrosis.

Objetivos del tratamiento En la hepatitis crónica B el objetivo del tratamiento es erradicar la infección viral para evitar su progresión a cirrosis, controlar que ésta no se descompense o que aparezca un hepatocarcinoma o carcinoma hepatocelular. La eliminación del VHB con la desaparición del HBsAg y aparición de su anticuerpo protector (anti-HBs) sólo se consigue en menos del 10% de pacientes con los tratamientos actuales. Un objetivo más realista es lograr la supresión de la replicación viral lo más intensa y sostenida posible, idealmente por debajo del límite más bajo de detección. Esto se mide mediante una técnica de PCR (reacción en cadena de la polimerasa) en tiempo real, que actualmente tiene un nivel mínimo de detección de 10-15 UI/ml. Cuando esto sucede suelen normalizarse las transaminasas y también mejoran las lesiones histológicas hepáticas incluida la fibrosis, incluso en aquellos casos que ya han evolucionado a cirrosis hepática.

Fármacos disponibles y respuesta al tratamiento Tres fármacos de la familia de los análogos de nucleósidos han quedado fuera de la lista de opciones recomendadas debido a su menor eficacia y a que tienen una menor barrera al desarrollo de resistencias: lamivudina (Epivir ® ), adefovir (HepSera ® ) y telbivudina (Sebivo ® o Tyzeka ® ). Las directrices en general no recomiendan el uso de interferón pegilado junto con los análogos de nucleósido/nucleótido.

Cuando se consigue la eliminación del virus, esta respuesta virológica puede o no,ser completa y mantenida. Si la respuesta virológica no se acompaña de la desaparición de los marcadores de infección del VHB, el tratamiento antiviral oral deberá continuar indefinidamente, por el riesgo de reactivar la enfermedad si se suspende la medicación. Esta situación es más frecuente en los pacientes HBeAg negativos en los que la respuesta completa y sostenida es más inusual y en los que el tratamiento suele ser de por vida. Todos estos pacientes requieren seguimiento periódico por parte de su especialista. Valoración de los pacientes candidatos a medicarse para una hepatitis crónica B

La valoración tanto de los pacientes HBeAg positivo como los HBeAg negativo se basa en la combinación de tres criterios que incluyen los niveles sanguíneos de ADN-VHB (viremia o carga viral), los de la transaminasa ALT y el del grado de lesión hepática, valorado en la biopsia hepática. La evolución de la hepatitis crónica B es en muchos pacientes, a pesar del paso de los años, poco expresiva, sin síntomas y con una mínima lesión hepática. Es por eso que antes de decidir iniciar el tratamiento, no exento de problemas potenciales, hay que hacer una valoración de la gravedad de la lesión hepática y del nivel de replicación viral. Una biopsia hepática es habitualmente necesaria para determinar el grado de necroinflamación y fibrosis hepática, datos que ayudarán mucho a la hora de decidir iniciar un tratamiento. La determinación de la transaminasa ALT en la sangre del paciente que suele utilizarse para hacer una estimación indirecta del grado de lesión hepática y para identificar los candidatos al tratamiento, no siempre tiene una correlación directa con los niveles sanguíneos de ADN-VHB ni con la necroinflamación hepática observada en la biopsia. La evaluación más completa de un candidato a tratamiento por una hepatitis crónica B incluye pues la práctica y valoración de las tres pruebas: ADN-VHB, transaminasa ALT y biopsia hepática.

Diversos estudios muestran que las medidas de rigidez hepática por elastometría pueden ser útiles para confirmar o excluir la presencia de fibrosis hepática significativa o para establecer el diagnóstico de cirrosis hepática por VHB. No obstante, la precisión diagnóstica y los valores de corte para definir los diferentes estadios de fibrosis no están tan bien establecidos, como sucede en la hepatitis C, y también hay que tener en cuenta que situaciones de gran inflamación hepática con transaminasas muy elevadas pueden sobreestimar la puntuación de la fibrosis hepática.
Tras el estudio del paciente y aunque éste no sea (en el momento de su evaluación) candidato a ser tratado, sí deberá seguir controles periódicos. Pueden existir reactivaciones de la actividad del virus y/o aparecer manifestaciones que indiquen progresión de la enfermedad hepática y que de otra forma podrían pasar desapercibidas. Elección de los fármacos y pautas de tratamiento

Se pueden seleccionar los diferentes fármacos para cada paciente valorando la edad,el grado de afectación hepática por la enfermedad, la carga viral y las características analíticas, pero hay dos estrategias que pueden aplicarse tanto a pacientes HBeAg positivo o negativo. Se puede empezar por una pauta de duración limitada con Peg-IFN y luego una pauta con análogos de los nucleósidos o nucleótidos, o bien desde el principio hacer tratamiento a largo plazo con nucleósidos o nucleótidos. La estrategia de tratar con Peg-IFN, que se administra con una duración limitada a 48 semanas, tiene el objetivo de lograr una respuesta virológica sostenida al finalizar el tratamiento. La mejor respuesta al tratamiento con interferón se obtiene en los pacientes con genotipo A o B, carga viral relativamente baja (

La cirrosis es la consecuencia de una enfermedad crónica producida en el hígado, las cuales generan un cese en las funciones de este órgano. Lo que ocurre en la cirrosis hepática es que se desarrolla un exceso de tejido alrededor del hígado, que a su vez va formando nódulos que cambian la estructura y síntesis del mismo. La inflamación que produce esta enfermedad es el medio por el cual el órgano responde al daño que se le ha ocasionado, ya sea por la excesiva ingesta de alcohol o por otras enfermedades del hígado. En ONsalus te explicamos cuales son los síntomas y pronóstico de la cirrosis hepática. Existen dos causas principales para que se produzca cirrosis:

Otras patologías menos comunes que pudieran causar cirrosis hepática son:

  • Trastorno de las vías biliares.
  • Hepatitis autoinmunitaria.
  • El consumo de algunos medicamentos.
  • Enfermedades hereditarias.
  • Otras enfermedades hepáticas no alcohólicas.

En la primera fase de la enfermedad pueden no aparecer síntomas, progresivamente el paciente puede comenzar a tener los siguientes signos:

  • Fatiga.
  • Falta de apetito.
  • Pérdida de peso y masa muscular.
  • Náuseas y dolor abdominal.
  • Vasos sanguíneos pequeños en la piel.

Cuando la enfermedad ya ha avanzado los síntomas empeoran y el hígado comienza a disminuir su función notablemente, impidiendo que el paciente pueda llevar una vida normal:

  • Acumulación de líquido en el abdomen, también conocido como ascitis.
  • Ictericia o coloración amarillenta de la piel y los ojos porque el hígado no puede eliminar la bilirrubina de la sangre.
  • Enrojecimiento en las palmas de las manos.
  • Formación de hematomas.
  • Sangrado anormal en encías y nariz.
  • Hemorragias en el aparato digestivo.
  • Impotencia sexual en los hombre y encogimiento de los testículos.
  • Confusión mental y cambios de humor.
  • Heces pálidas.

Un hepatólogo será el médico encargado de hacer el diagnóstico de la cirrosis hepática, mediante la confirmación de los síntomas, algunos exámenes de sangre y una ecografía abdominal. No hay un tratamiento médico específico para la cirrosis hepática, ya que esta manifestación es una señal de que el órgano debe ser reemplazado. La medicación se utiliza para tratar las enfermedades que han producido la cirrosis o para retardar su avance, algunas de estas son:

  • Vitamina K pera prevenir el sangrado excesivo.
  • Diuréticos para el eliminar el exceso de líquido.
  • Antibiótico para las infecciones.

Adicionalmente, se deben realizar cambios en la alimentación como reducir la ingesta de sal y las proteínas como la carne y el pescado, de ser necesario tu médico podrá recetarte algún suplemento de vitaminas y minerales.

El pronóstico dependerá de la evolución de cada paciente y la fase en la que se encuentre la enfermedad, al momento del diagnóstico. La cirrosis lleva al hígado a una inflamación excesiva, por lo que su capacidad de regenerarse por sí solo, es nula. La única alternativa será un trasplante de hígado para poder retomar el funcionamiento normal de este órgano. Recuerda que la clave para que estas enfermedades no surjan, es la prevención. A continuación te damos algunas medidas preventivas para evitar las causas de la cirrosis:

actos resolutorios y de trámite

16 Hipertensión Portal: Fisiopatología
Presión = Resistencia x Flujo COMPONENTE FIJO: -Nódulos de regeneración COMPONENTE DINÁMICO: -Contracción de células estrelladas -Disfunción endotelial intrahepática -Disbalance vasoconstrictores/vasodilatadores intrahepáticos VASODILATACIÓN ESPLÁCNICA: -Elevada producción de ON en endotelio mesentérico -Otros vasodilatadores: Prostaciclinas Glucagon Endocanabinoides -Endotoxemia (LPS)
17 Evolucion de la Cirrosis
30% a 10 años Cirrosis Compensada Descompensada Larga evolución Asintomático Excelente sobrevida Complicaciones Mayores Ascitis Encefalopatía Hemorragia variceal

18 Etapas de la Cirrosis Muerte 25
% de desarrollo de complicaciones a 5 años 13 3 36 Muerte 21 10 18 56 No Varices Varices Sangrado Ascitis Ascitis Sangrado 45 19 2308, 8 cohortes en 5 paises Europeos. Ictericia, EPS y HCC no incluidos por q solo se presentaban antes que la ascitis o sangrado en solo el 5%, 3% y 4% respectivamente. 8 7 Etapa 1 Etapa 2 Etapa 3 Etapa 4 Etapa 5 D’Amico G, AASLD 2011
19 Etiología Viral Autoinmune Criptogénica Enfermedades biliares Alcohol
Hemocromatosis Hepatitis B Enfermedad de Wilson Hepatitis C Déficit de -1 Antitripsina NASH Autoinmune Criptogénica Enfermedades biliares Cirrosis Biliar Primaria Alcohol Colangitis Esclerosante Primaria Metabólicas

20 Sindrome Hepato/Portopul-monar
Cirrosis Ascitis Sangrado Variceal Encefalo-patía Sindrome Hepato-renal Sindrome Hepato/Portopul-monar Infecciones
21 Fisiopatología CIRROSIS ASCITIS VARICES Síntesis Albúmina Presión
Oncótica Flujo portal intrahepático Resistencia Arteriolar sistémico Presión sinusoidal Gradiente presión portal Flujo portal Vol. Circ. efectivo Activación sistema Neurohumoral ASCITIS VARICES Retención Na+ H2O

22 Fisiopatología CIRROSIS VARICES intrahepático Arteriolar Gradiente
Flujo portal intrahepático Resistencia Arteriolar Gradiente presión portal Flujo portal VARICES
23 GRADIENTE DE PRESION PORTAL = Vena Porta - VCI
Várices Flujo: ml/min. Drena: venas mesentéricas, esplénica, y P.duodenal. Presión Portal: 1-5 mm Hg. GRADIENTE VP-VCI riesgo de sangrado. GRADIENTE DE PRESION PORTAL = Vena Porta - VCI

24 Várices Esofago-gastricas
25 Cambios en la mortalidad a las 6-semanas
Otra causa Resangrado Graham 1981 (45%) D´Amico 2003 (20%) Abraldes 2011 (16%) H.Gea 2014 (8%)

26 Manejo Integral de la Hemorragia Variceal
“Tratar al paciente, no solo a la fuente de hemorragia” Resucitación y medidas generales Tratamiento específico de la hemorragia Tratamiento farmacológico Tratamiento endoscópico Derivación del flujo portal TIPS Shunts quirúrgicos
27 Manejo de la hipovolemia
Riesgo de daño orgánico terminal debido a menor oxigenación tisular Riesgo de perpetuar el sangrado con sobre expansión

28 Recomendaciones hipovolemia
Efectuar la restitución de volumen sanguíneo con cautela para mantener la estabilidad hemodinámica. Objetivo: Hb 7-8 g/dL, dependiendo de otros factores como comorbilidades, edad, estado hemodinámico y hemorragia activa clínicamente. (grado IA) En base a los datos disponibles, no pueden efectuarse recomendaciones para el tratamiento de la coagulopatía y la plaquetopenia. (grado D) Baveno V, J Hepatol 2010
29 Prevención de Infecciones
Profilaxis antibiótica en pacientes con hepatopatía avanzada (≥2: desnutrición, ascitis, encefalopatía, bilirrubina >3 mg/dL) Fernandez et al. Gastroenterology 2006;131:1049.

30 Meta-análisis, 5 ECR, 534 pacientes
Antibióticoprofilaxis en la HDA Meta-análisis, 5 ECR, 534 pacientes P=0.001 P=0.004 Sin ATB Con ATB Bernard et al. Hepatology 1999;29:1655
31 Prevención de Infecciones
La profilaxis antibiótica es parte integral del tratamiento de los pacientes cirróticos con hemorragia digestiva y debe iniciarse desde el inicio del cuadro. (grado IA) El uso de ceftriaxona se recomienda en pacientes con cirrosis avanzada, pacientes internados y en aquellos que vienen recibiendo quinolonas. (5, D) Baveno V, 2010

32 Ventajas de los Vasopresores
No necesita personal ni equipo sofisticado. Eficacia similar al tratamiento endoscópico. Facilita el diagnóstico y la terapéutica endoscópica. Mejora el resultado del tratamiento endoscópico. Mejora la sobrevida. ADMINISTRACION INMEDIATA
33 Tratamiento Farmacologico
Droga Mk Acción Posología EE.AA. Somatostatina VC esplácnica inhibiendo péptidos VD Bolo: 250 μg Infusión cont: 250μg/h hasta 5d (500 μg/h si sangrado severo) Dolor abdominal Nauseas Hiperglucemia Mareos Octreotide Análogo sintético de la somatostatina Bolo 50 μg Infusión cont: 50 μg/h Similares somatostatina Terlipresina Análogo sintético de la vasopresina 1-2 mg/4h x 48h, luego 1 mg/4-6h hasta 5d. Diarrea Hipertensión Hiponatremia Eventos cardiovasculares Somatost/Octreot: no solo efecto VC directo, sino tb inhib de VD (i.e. Glucagon)

34 Octreotide: efecto hemodinamico
Octreotide produce reducciones transitorias en la pr portal. La infusion continua no prolonga su efecto. Los bolos repetidos presentan taquifilaxia Reducciones transitorias de la presión portal Produce taquifilaxia Escorsell et al. Gastroenterol 2001;120:161
35 Terlipresina: efecto hemodinamico
% % 23p cirróticos. Se le colocaron dos cateteres (VSH y ArtPulm) Sugieren que luego de controlar el sangrado se puede seguir con Terli 1mg GPVH V. Acigos Escorsell et al. J Hepatol 1997;36:621

36 Manejo Endoscópico Debe realizarse lo antes posible, siempre dentro de las 12hs del ingreso. En todo paciente con sospecha de hemorragia digestiva alta de origen variceal. La ligadura endoscópica es el método recomendado para controlar la hemorragia variceal, igualmente la escleroterapia puede ser utilizada si la ligadura es técnicamente dificultosa. Tanto la Ligadura como la esclerot aumentan el GPVH, pero la lig lo hace x 2d mientras que la esclerot al menos 5d. Regarding the best endoscopic therapy, a meta-analysis of 10 RCT including 404 patients shows an almost significant benefit of EVL in the initial control of bleeding compared to sclerotherapy (pooled relative risk of 0.53 with a confidence interval of ) Consenso Baveno V 2010.
37 Manejo Endoscópico - Escleroterapia

38 Manejo Endoscópico - Ligadura
39 BALON SENGSTAKEN-BLACKMORE
Inflar ml el balón gástrico y anclarlo. Mantener presión del esofágico 50/60 mmHg. - Evitar uso más de 24 hs.

41 Impacto Hemorragia Variceal
INCIDENCIA: MORTALIDAD: RESANGRADO: 25% por año 40% cede espontáneamente 20% a la semana Aumenta en cada episodio Child A 78meq/d + aumento de peso = no adherencia Si Na+u 5 Lt. -Albúmina u otros coloides en paracentesis de menor volumen. Gastroenterology 1987
59 Sobrevida luego del desarrollo de Ascitis
Meses 1980s: 50% a meses 2000s: 50% a 4 años Dig Dis Sci, 1986

60 Paracentesis Evacuadora
61 ASCITIS REFRACTARIA Dieta hiposódica ( 30mEq/día Recidiva de la ascitis Indicaciones Recidiva muy frecuente Ascitis tabicada Contraindicaciones Meld ≥ 18 Encefalopatía crónica ICC HTP Paracentesis repetidas más albúmina TIPS

62 Disfunción Circulatoria Postparacentesis (DCPP)
Gasto Cardíaco Resist. Vasc. Perif. TA Hipovolemia Efectiva Vasoconstricción IR HipoNa dilucional Retención de Agua y Na
63 Ascitis removida (lts)
Disfunción Circulatoria Postparacentesis (DCPP) p 9 5-9 Ascitis removida (lts) Albúmina Dextran-70 o poligelina

64 Anastomosis Transyugular Intrahepática Portosistémica (TIPS)
65 Paracentesis Evacuadoras
TIPS vs. Paracentesis Evacuadoras TIPS Disminuye la necesidad de diuréticos. No requiere visitas frecuentes al hospital. Requiere revisión. ENCEFALOPATIA Paracentesis Evacuadoras No produce encefalopatía o falla hepática. Procedimiento menos riesgoso. Pérdida proteínas. DCPP

66 TIPS vs. Paracentesis Evacuadoras
PE TIPS PE TIPS PE Hepatology 2006
67 Fisiopatología CIRROSIS ASCITIS Síntesis Albúmina Presión Oncótica
Flujo portal intrahepático Resistencia Arteriolar sistémico Presión sinusoidal Flujo portal Vol. Circ. efectivo Activación sistema Neurohumoral ASCITIS Retención Na+ H2O

68 Hiponatremia en Cirrosis
Complica el manejo médico de la ascitis Impacta en la calidad de vida Factor de riesgo para encefalopatía Factor de riesgo de complicaciones post trasplante Predictor de mortalidad Am J Gastorenterol, 2009; Gastroenrelology 2006; Arch Inter Med. 2002;
69 Peritonitis Bacteriana Espontánea (PBE)
“Infección del líquido ascítico sin evidencia de fuente intraabdominal quirúrgica tratable.” PBE Definición Neutrascitis: 250 PMN x campo Bacterioascitis: aislamiento microbiológico

actos racistas en el deporte

TENGO GENOTIPO 1A TENIA 1,800,000 Y BAJO A 161 PERO ME DICEN QUE NO NEGATIVISO Y QUE TENDRIA QUE ALARGAR EL TRATAMIENTO A 72 SEMANAS LLEVO 20, Mi madre estuvo un año con el tratamiento pero lamentablemente falleció de un paro cardiaco, esta enfermedad es tan cruel, que no te deja muchas opciones, para el tratamiento es importante mucho apoyo, es tan duro seguirlo que al final nada esta asegurado, y lo que puedes perder es definitivamente mayor de lo que puedes mejorar tu calidad de vida…como ella dio la pelea hasta el final, siendo la única en ser cero virus después de 9 meses, pero su corazón no aguanto, pero su testimonio de vida confiando en Dios nos enseña a ser valientes hasta el final.

hola, tengo un familiar con hepatitis c ya se le hizo cirrosis, hay posibilidad de hacer algo todavia. estamos desesperados buscando solucionn =( hola …….. empese mi tratamiento y m siento mui agotado esto es normal o no m cayo el trataminto con interf.y.. rivavirina soy del jenotipo 3 grasias le agradesco su respuesta

soy paciente cirrotico x heptitis c, hace casi 3 años q estoy a dieta sin sal, nada de carnes rojas, aji condimentos alcohol cigarro me tomaron hepatocarcinomas salio bien tengo un meld de 9-10, la pregunta puede surgir un hepatocarcinoma luego de años, segunda pregunta como dulce x depresion puede causar probelma hepatico grave, tratamiento de interferon produce fiebres altas gracias x todo a lso amigos de esta enefemedad animo arriba oracion señor de la misericordia gracias hola, mi mama recibio una transfusion de sangre cuando me tuvo por que perdio mucha esa sangre venia contaminada y despues de 24 años el virus estayo por decirlo de alguna manera, tiene hepatitis C me gustaria saber si el interferon es bueno para su enfermedad y si es cierto que se cae el pelo y esa serie de cosas que dicen en las contraindicaciones. gracias espero respuesta!

No existen pruebas a favor o en contra del tratamiento con glucocorticosteroides en pacientes con cirrosis biliar primaria La cirrosis biliar primaria es una enfermedad hepática colestásica progresiva crónica de presunta etiología autoinmune. Los glucocorticosteroides deben mejorar la evolución clínica. Sólo se identificaron dos ensayos clínicos aleatorios pequeños sobre este tema. Los ensayos no fueron lo suficientemente grandes en cuanto al tamaño de la muestra o la duración del seguimiento, para permitir evaluar de manera adecuada los cambios en la mortalidad. Los glucocorticosteroides se asociaron con una mejoría en los marcadores séricos de la histología inflamatoria y hepática, ambos de significación clínica incierta. También se asociaron los glucocorticosteroides con eventos adversos, como una reducción en la densidad mineral ósea. Se necesitan más ensayos si se desea evaluar de manera adecuada la efectividad de los glucocorticosteroides.

No hay datos suficientes para apoyar o refutar el uso de glucocorticosteroides para los pacientes con cirrosis biliar primaria. Puede ser apropiado considerar un ensayo clínico aleatorio prospectivo amplio para este tema. La cirrosis biliar primaria es una enfermedad hepática colestásica progresiva crónica de posible etiología autoinmune, que se caracteriza por la destrucción de los conductos biliares intrahepáticos de pequeño diámetro y finalmente causar el desarrollo de cirrosis e insuficiencia hepática. Su evolución puede estar influida por la inmunosupresión. Los glucocorticosteroides son agentes inmunosupresores potentes, pero se los asocia con efectos adversos significativos como la osteoporosis.

Evaluar sistemáticamente los efectos beneficiosos y perjudiciales de los glucocorticosteroides versus placebo o la ausencia de intervención para los pacientes con cirrosis biliar primaria. Se realizaron búsquedas en el EMBASEMEDLINERegistro de Ensayos Controlados del Grupo Cochrane Hepatobiliar (Cochrane Hepato-Biliary Group),The Cochrane Library,, y en los textos completos de los estudios identificados, hasta junio de 2004. La estrategia de búsqueda incluyó términos para cirrosis biliar primaria y glucocorticosteroides (incluso los nombres de las preparaciones frecuentemente utilizadas). Se estableció contacto con grupos de investigación y fabricantes para obtener referencias adicionales. No se aplicó ninguna restricción de idioma.

Se incluyeron ensayos clínicos aleatorios a doble ciego, simple ciego o sin cegamiento que evaluaban ensayos de preparaciones de glucocorticosteroides versus placebo o ausencia de intervención en pacientes con cirrosis biliar primaria, diagnosticada mediante pruebas de función hepática anormales y anticuerpos antimitocondriales o histología. Se permitieron agentes adicionales si se los administraba a ambos grupos de la misma forma. Se evaluó la calidad de los ensayos clínicos aleatorios mediante componentes metodológicos (generación de la secuencia de asignación; ocultamiento de la asignación; cegamiento y seguimiento). Los análisis se realizaron según el método de intención de tratar (intention-to-treat) y los datos faltantes se explicaron mediante imputación.

Se identificaron sólo dos ensayos con poder estadístico insuficiente (36 y 40 pacientes informados). Estos fueron notablemente diferentes en cuanto a los criterios de inclusión y protocolos de tratamiento. Ambos informaron que utilizaron placebo. Sin embargo, el ocultamiento de la asignación no fue claro. Sólo un ensayo informó la muerte de los pacientes. No se identificó una mejoría significativa sobre la mortalidad (odds-ratio [OR] 0,42; intervalo de confianza [IC] del 95%; 0,10 a 1,76). Se identificaron mejorías en los marcadores séricos de inflamación e histología hepática. Los marcadores pronóstico posiblemente vinculados, como la bilirrubina y la albúmina, se informaron de manera incompleta. La densidad mineral ósea (diferencia de medias ponderada -2,84%; IC del 95%: -4,16 a -1,53) y el número de pacientes con eventos adversos (OR 8,99; IC del 95%: 2,15 a 37,58) aumentaron de manera significativa en el grupo con glucocorticosteroides. La cirrosis hepática se genera al ocurrir daño hepático crónico al depositarse tejido fibroso conectivo (colágena) que forma nódulos de tamaño variable con pérdida de la arquitectura y funcionamiento hepático normales, manifestándose por signos y síntomas que sugieren su presencia.

Las causas principales son:

  • Infección viral por virus de la hepatitis B y C
  • Uso prolongado de bebidas alcohólicas (hepatopatía alcohólica)
  • Inflamación crónica autoinmunitaria del hígado
  • Problemas con el drenaje biliar, como la cirrosis biliar primaria y colangitis esclerosante
  • Medicamentosa (efecto tóxico de algunos medicamentos)
  • Trastornos con el metabolismo de hierro (hemocromatosis) y cobre (enfermedad de Wilson)
  • Esteatosis hepática no alcohólica yesteatohepatitis no alcohólica

Los síntomas y signos se presentan gradualmente asociados a la gravedad de la cirrosis, aunque no siempre se presentan todos los síntomas en los pacientes. Los síntomas clínicos que acompañan a la cirrosis hepática son:

  • Malestar y debilidad general de grado variable
  • Náuseas y vómitos
  • Confusión mental de grado variable hasta el estupor y coma
  • Impotencia sexual, pérdida del deseo sexual (disminución de la libido) y desarrollo o crecimiento de mamas en hombres (ginecomastia)
  • Pérdida del vello axilar y púbico con aspecto ginecoide (femenino)
  • Pérdida de la menstruación (amenorrea) en mujeres fértiles
  • Dolor abdominal
  • Hemorragia nasal (epistaxis) y/o de encías (gingivorragia)
  • Disminución del apetito (hiporexia)
  • Pérdida de peso sin causa aparente

Los signos más frecuentes de la cirrosis son:

  • Hecespálidas o blanquecinas (hipocolia) y orina de color café (coluria)
  • Coloración amarillenta de la piel, las membranas mucosas o los ojos (ictericia)
  • Hinchazón o acumulación de líquidos en los pies y piernas (edema) y en el abdomen (ascitis)
  • Vasos sanguíneos pequeños en forma de araña en la piel (telangiectasias) y palmas de las manos muy enrojecidas
  • Crecimiento de hígado (hepatomegalia) y de bazo (esplenomegalia)
  • Dedos pequeños y adelgazados
  • Aparición de moretones (equimosis) espontáneos o con traumatismos leves
  • Testículos pequeños
  • Venas de la pared abdominal dilatadas

Los comentarios aquí expresados se ofrecen con la voluntad de informar. No representan una consulta médica, pues no hay expendiente, exploración física, etc. Tratamos de responder a todas sus dudas pero no siempre es posible hacerlo inmediatamente.

Para poder ofrecerle una mejor opinión, por favor incluya su EDAD, GÉNERO Y LUGAR DE RESIDENCIA, así como el tiempo de evolución de su padecimiento. SI SU CASO ES URGENTE, CONSULTE INMEDIATAMENTE A SU MÉDICO.

Si Ud. vive cerca de Monterrey, solicite una consulta con nosotros al (81) 8348-1510. Por favor incluya su EDAD, GÉNERO Y LUGAR DE RESIDENCIA. En el caso de padecimientos, incluya también el tiempo de evolución del mismo.

O por teléfono:
(81) 8348 1510
(81) 8348 1604 La cirrosis es una condición muy seria que causa graves daños en el hígado. Si no sabes bien de qué se trata, acá te contamos. El hígado es un órgano vital y debes estar alerta ante esta enfermedad reduciendo los riesgos de que se desarrolle. ¡Cuida a tu hígado! Es crucial para la vida.

Por alguna razón, se habla con más frecuencia de la cirrosis en los hombres. Tal vez porque una de sus principales causas es el alcoholismo, y son los hombres quienes tienden a usar más el alcohol para tratar de buscar la salida a sus problemas. El beber de vez cuando no tiene consecuencias graves, pero si su abuso crónico le causa graves daños al cuerpo — sobre todo al hígado. ¿Y qué órgano es el encargado de desintoxicar al cuerpo? El hígado. ¿Y qué pasa cuando el hígado sufre daños graves? Desarrolla cirrosis. En la cirrosis el hígado va formando tejido fibroso hasta que las células originales se ven reemplazadas por cicatrices, ya no pueden funcionar. El hígado, por si no lo sabes, es un órgano grande que se localiza en la parte superior derecha de tu abdomen. Pero no está ahí de adorno. Es más, cumple varias funciones muy importantes que nos mantienen vivos, como las siguientes:

  • Produce sustancias como la bilis que ayudan a digerir los alimentos y a que se formen coágulos para detener los sangrados.
  • Actúa como filtro de la sangre.
  • Almacena vitaminas y minerales.
  • Controla la cantidad de proteínas, azúcares y grasas que circulan en el torrente sanguíneo.
  • Metaboliza el alcohol y las drogas.

Cuando el hígado sufre daños leves (cirrosis leve) puede cicatrizar y repararse para poder seguir cumpliendo con su papel en el organismo. Pero si se sigue dañando, se generan más cicatrices que eventualmente hacen que el hígado no pueda funcionar. El abuso del alcohol es una de las principales causas de la cirrosis. La cirrosis por causa del alcohol se desarrolla por lo general luego de diez años de beber mucho regularmente. ¿Qué es beber mucho? Simple: en el caso de los hombres, 5 o más bebidas al día. En el de las mujeres, 3 o más bebidas alcohólicas al día. Y aunque esta es la causa más común de la cirrosis, no es la única. Hay otros factores y condiciones que pueden causarle daño al hígado. Entre ellos están:

  • Hepatitis B y Hepatitis C.
  • Grasa que se acumula en el hígado como consecuencia del colesterol alto, la obesidad o la diabetes.
  • Fibrosis quística (una enfermedad hereditaria que provoca la acumulación de mucosidad en los pulmones y el tubo digestivo).
  • Enfermedades auto inmunes, específicamente hepatitis auto inmune que sucede cuando el sistema inmunológico del cuerpo ataca al hígado.
  • Por destrucción de los conductos biliares (cirrosis biliar primaria).
  • Por endurecimiento de los conductos biliares (colangitis esclerosante primaria).
  • Por malformación de los conductos biliares (atresia biliar).
  • Por parásitos.
  • Incapacidad para procesar el azúcar presente en la leche (galactosemia)
  • Acumulación de hierro en el cuerpo (hemocromatosis).
  • Acumulación de cobre (enfermedad de Wilson).
  • Exposición a venenos como el arsénico.

Para que estés alerta en cuanto a la cirrosis, presta atención a los síntomas:

buscar actos de habla

Cuando los síntomas estén bajo control, deberá reanudar gradualmente un programa completo de ejercicios que incluya ejercicios aeróbicos, ya que el ejercicio cardiovascular es importante para: Los programas de bajo impacto para mantenerse en forma, como caminar o montar en una bicicleta fija, son por lo común buenas opciones. Hable con su médico o fisioterapeuta sobre elprograma adecuado para usted.

¿CUÁNDO CONVIENE RECURRIR A LA CIRUGÍA DE LAS ARTICULACIONES? Si siente dolor y de discapacidad a causa de un daño severo en las articulaciones, su médico podría sugerirle el reemplazo total de la articulación (llamado también artroplastia total dela articulación). El reemplazo de la articulación le puede ayudar a preservar su independencia.

Los cirujanos ortopédicos son quienes llevan a cabo estos procedimientos que implican el reemplazo de las partes dañadas de las articulaciones con componentes metálicos y plásticos.Los reemplazos totales de cadera y de rodilla son las artroplastias que se realizan con mayor frecuencia y con mejores resultados. La mayoría de las cirugías requiere rehabilitación postoperatoria para obtener el máximo beneficio de la nueva articulación. También pueden asignarle un programa de ejercicios antes de la cirugía para fortalecer los músculos. En general, los médicos indican un programa de medicamentos y terapia antes de sugerir el reemplazo de una articulación.

¿PUEDE LA DIETA AYUDAR A CONTROLAR LA AR? En la mayoría de personas que tienen de AR, no se ha logrado comprobar si cambios en la dieta pueden ser la causa o pueden aliviar los síntomas de la AR.

Sin embargo, es muy importante mantener una dieta saludable que incluya cantidades adecuadas de proteína y calcio. Durante los períodos de agudización de la artritis, puede perder apetito y peso. Durante estos períodos, es importante consumir suficientes calorías. Cuando la artritis esté menos activa o si toma corticosteroides, es importante que evite el aumento excesivo de peso. ¿PUEDE AYUDAR UN CLIMA DIFERENTE?

La artritis reumatoidea se presenta en todas las regiones del mundo, por lo tanto el clima no puede prevenirla, ni curarla. Muchas personas con AR observan que los cambios repentinos del clima o la presión barométrica tienden a agravar los síntomas de su artritis. Para la mayoríade los individuos, el mudarse a un clima diferente no representa una gran diferencia en la artritis que tienen como para justificar esa mudanza. ¿CÓMO PUEDE CONTROLAR MEJOR LA AR?

El sobrellevar AR, puede ser difícil. Como la AR puede ser impredecible, a menudo se caracteriza por dolor de larga duración o continuo, y puede afectar a tantas articulaciones que podría sufrir estrés emocional o depresión. Es normal experimentar estos tipos de sentimientos, pero éstos podrían interferir en el control de la enfermedad. Es importante que decida vivir cada día tan plenamente como le sea posible. Los medicamentos, el descanso y el ejercicio son la mejor combinación para el alivio de los síntomas, pero también es importante concentrarse en los aspectos positivos de la vida.

Es esencial que su familia y usted aprendan todo cuanto puedan sobre la enfermedad, y que hablen entre ustedes, con sus médicos y con otros profesionales de la salud que participan en su cuidado. Los profesionales de la salud mental pueden aconsejarle cómo sobrellevar y resolver problemas. Es primordial evitar que la enfermedad controle su vida. Usted podrá disfrutar de una vida productiva y plena, a pesar de la enfermedad, si sigue ciertas pautas como:

• buenas prácticas de salud • control del estrés emocional

• ayuda por parte de médicos especialistas en artritis Los AINE o fármacos antiinflamatorios no esteroides se utilizan para ayudar a aliviar el dolor y a combatir la inflamación que acompaña a la AR. Algunos AINE incluyen, la aspirina, el ibuprofeno y el naproxeno, entre otros. Estos medicamentos por si solos no suelen constituir un tratamiento adecuado para la AR. La mayoría de los pacientes con AR también necesitan tomar medicamentos modificadores de la enfermedad o agentes biológicos. Los AINE y la aspirina pueden causar efectos secundarios, como dolor de estómago e incluso hemorragias. También se asocian a problemas cardiacos y daño hepático y renal en personas susceptibles. Si usted tiene de estos efectos secundarios, le podrían recetar otras medicinas. Hable con su médico sobre éstos y otros riesgos.

En la artritis reumatoidea, los analgésicos alivian el dolor, pero no tienen efecto sobre la inflamación producida por el daño articular. Entre estos medicamentos se incluyen: • acetaminófeno (Tylenol y otras marcas)

• medicamentos narcóticos contra el dolor • acetaminófeno con codeína

• propoxifeno (Darvon y otras marcas) Los medicamentos narcóticos contra el dolor no suelen recomendarse como monoterapia para el tratamiento prolongado de la AR, porque a menudo tienen efectos secundarios indeseables y pueden crear dependencia si se toman en exceso, sin mejorar la evolución de la enfermedad.

Los corticosteroides (cortisona, prednisona) pueden ayudar a aliviar los síntomas de la AR. Estos medicamentos están relacionados con el cortisol, una hormona natural que se encuentra en el cuerpo. Se pueden utilizar corticosteroides en bajas dosis juntamente con aspirina, AINE, fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME) o agentes biológicos para controlar la inflamación articular. Muchos de los beneficios y efectos secundarios de los corticosteroides están directamente relacionados con la dosis administrada. El objetivo es encontrar la dosis efectiva más baja posible, para así, evitar tantos efectos secundarios y procurar el uso de los corticosteroides durante el menor tiempo posible. En general, los corticosteroides suelen administrarse en combinación con fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad o con agentes biológicos y no deben considerarse la una única forma de tratamiento farmacológico contra la AR.

Algunos efectos secundarios de los corticosteroides incluyen: • osteoporosis (pérdida de masa del hueso)

La administración de corticosteroides durante períodos prolongados reduce o detiene la capacidad del cuerpo para producir corticosteroides naturales. Cuando es necesario reducir la dosis ingerida de corticosteroides, se requiere que el médico la reduzca lentamente (variación gradual), ya que es peligroso parar o disminuirla drásticamente o sin la supervisión médica. El cuerpo necesita tiempo para normalizar su producción natural de cortisol. Asimismo, podría ser necesario suplementar o incrementar la dosis en períodos de mucho estrés, como antes y después de una cirugía. Los corticosteroides pueden inyectarse directamente en las articulaciones afectadas. Tales tratamientos pueden reducir la inflamación en las articulaciones hinchadas o dolorosas, o los períodos frecuentes de agudización. Como su efecto es local, la inyección directa en la articulación controla temporalmente la inflamación y evita la mayoría de los efectos secundarios indeseables que aparecen con el uso diario de comprimidos de corticosteroides.

Las inyecciones pueden producir un efecto sistémico temporal y podrían tener efectos secundarios dañinos en las articulaciones si se utilizan más de unas cuantas veces al año. También, aunque no frecuentemente, existe la posibilidad de que la articulación se infecte. MEDICAMENTOS MODIFICADORES DE LA ENFERMEDAD

Los fármacos que alivian síntomas, además de tener la capacidad de modificar el proceso de la enfermedad de la AR, son conocidos como fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME). Estos fármacos son una parte importante del tratamiento para la mayoría de las personas que tienen AR. Estos medicamentos pueden controlar la AR, así como también, prevenir la deformidad y la discapacidad. En los últimos años, se ha demostrado que es muy importante comenzar un tratamiento con un FARME, ya que puede cambiar la evolución de los síntomas de la AR. Estos medicamentos son: El metotrexato, es uno de los FARME más utilizados para el tratamiento de la AR. El metotrexato (Rheumatrex, Trexall) se toma una vez a la semana en forma de comprimidos, líquido o inyectable. El médico revisará con frecuencia, a través de estudios de laboratorio, la función hepática y el recuento sanguíneo, mientras usted esté tomando este fármaco. De esta manera, podrá detectar posibles anormalidades en la función del hígado y/o de la médula ósea que podrían presentarse como efectos secundarios que produce este medicamento.

Si toma metotrexato no debe ingerir alcohol, ya que la combinación podría aumentar el riesgo de daño hepático. Otros posibles efectos secundarios del metotrexato incluyen malestar gástrico, llagas en la boca, dolores de cabeza, mareos, fatiga, diarrea y síntomas parecidos a los de la gripe. Un efecto secundario serio del metotrexato, aunque raro, es la inflamación pulmonar. La hidroxicloroquina, (Plaquenil) se le denomina comúnmente fármaco antimalárico, porque en un principio fue desarrollado para el tratamiento del paludismo. Los fármacos antimaláricos se utilizan para aliviar la inflamación, la hinchazón y el dolor de las articulaciones. Es el FARME más seguro, pero las personas que toman estos medicamentos deben someterse a exámenes oculares con regularidad para detectar posibles daños en la retina, que podrían causar una disminución del color o de la visión periférica. Aunque tales lesiones sean raras, la pérdida de la visión se evitará si ingiere la dosis recomendada y se somete a controles oculares frecuentes.

La Sulfasalazina, (Azulfidine) es una combinación farmacológica de antibiótico y de antiinflamatorio, utilizada para tratar la AR. Los efectos secundarios pueden incluir erupciones cutáneas, malestar gástrico, dolores de cabeza, disminución en el conteo de glóbulos blancos y plaquetas. También puede tener efectos negativos para el hígado. Las personas alérgicas a medicamentos con sulfa no pueden tomar sulfasalazina. La leflunomida (Arava), es un fármaco modificador de la enfermedad relativamente nuevo, utilizado para tratar la artritis reumatoide. Los efectos secundarios pueden incluir erupciones cutáneas, síntomas gastrointestinales, efectos hepáticos y alopecia (pérdida del cabello) reversible. Mientras tome este fármaco, deberá someterse a frecuentes análisis de sangre, incluyendo recuentos sanguíneos y estudios de la función del hígado.

que son los actos compromisorios

Los médicos y terapeutas saben que el ejercicio puede mejorar su salud y aptitud física sin lesionar las articulaciones. La actividad física moderada y habitual ayuda a: • fortalecer los músculos y huesos

• aumentar la flexibilidad y la energía • mejorar la sensación de bienestar general

Puede trabajar con su equipo de asistencia médica para determinar la mejor combinación de ejercicio, actividad y descanso para su afección. La intensidad y frecuencia de los ejercicios,la actividad y el descanso, se basarán en que tan activa es su enfermedad. Es importante que aprenda a adaptar sus actividades para lograr el mejor estado de salud física. Cuando una articulación está caliente, adolorida e hinchada, el descanso ayudará a disminuir la inflamación de la articulación. Su médico o fisioterapeuta puede guiarle sobre la cantidad y el tipo de descanso que necesita. Usted aún debe ocuparse de la movilidad de las articulaciones realizando ejercicios de amplitud de movimiento e isométricos para la fortaleza muscular. Los ejercicios de amplitud de movimiento ayudan a mantener la movilidad de las articulaciones y usualmente se realizan sin peso. Debe mover las articulaciones a lo largo de toda la amplitud de movimiento, prestando especial atención al final del movimiento, donde la movilidad podría perderse primero. Los ejercicios isométricos le pueden ayudar a mantener fuertes los músculos sin mover las articulaciones. Su médico o fisioterapeuta puede enseñarle la manera adecuada de realizar estos ejercicios. Como estos ejercicios no implican movimiento de las articulaciones, se pueden hacer cómodamente incluso cuando la inflamación está presente. Por lo general, puede continuar con ejercicios acuáticos durante los períodos de agudización, porque la flotación del agua ayuda a proteger las articulaciones y facilita los movimientos.

Cuando los síntomas estén bajo control, deberá reanudar gradualmente un programa completo de ejercicios que incluya ejercicios aeróbicos, ya que el ejercicio cardiovascular es importante para: Los programas de bajo impacto para mantenerse en forma, como caminar o montar en una bicicleta fija, son por lo común buenas opciones. Hable con su médico o fisioterapeuta sobre elprograma adecuado para usted.

¿CUÁNDO CONVIENE RECURRIR A LA CIRUGÍA DE LAS ARTICULACIONES? Si siente dolor y de discapacidad a causa de un daño severo en las articulaciones, su médico podría sugerirle el reemplazo total de la articulación (llamado también artroplastia total dela articulación). El reemplazo de la articulación le puede ayudar a preservar su independencia.

Los cirujanos ortopédicos son quienes llevan a cabo estos procedimientos que implican el reemplazo de las partes dañadas de las articulaciones con componentes metálicos y plásticos.Los reemplazos totales de cadera y de rodilla son las artroplastias que se realizan con mayor frecuencia y con mejores resultados. La mayoría de las cirugías requiere rehabilitación postoperatoria para obtener el máximo beneficio de la nueva articulación. También pueden asignarle un programa de ejercicios antes de la cirugía para fortalecer los músculos. En general, los médicos indican un programa de medicamentos y terapia antes de sugerir el reemplazo de una articulación.

¿PUEDE LA DIETA AYUDAR A CONTROLAR LA AR? En la mayoría de personas que tienen de AR, no se ha logrado comprobar si cambios en la dieta pueden ser la causa o pueden aliviar los síntomas de la AR.

Sin embargo, es muy importante mantener una dieta saludable que incluya cantidades adecuadas de proteína y calcio. Durante los períodos de agudización de la artritis, puede perder apetito y peso. Durante estos períodos, es importante consumir suficientes calorías. Cuando la artritis esté menos activa o si toma corticosteroides, es importante que evite el aumento excesivo de peso. ¿PUEDE AYUDAR UN CLIMA DIFERENTE?

La artritis reumatoidea se presenta en todas las regiones del mundo, por lo tanto el clima no puede prevenirla, ni curarla. Muchas personas con AR observan que los cambios repentinos del clima o la presión barométrica tienden a agravar los síntomas de su artritis. Para la mayoríade los individuos, el mudarse a un clima diferente no representa una gran diferencia en la artritis que tienen como para justificar esa mudanza. ¿CÓMO PUEDE CONTROLAR MEJOR LA AR?

El sobrellevar AR, puede ser difícil. Como la AR puede ser impredecible, a menudo se caracteriza por dolor de larga duración o continuo, y puede afectar a tantas articulaciones que podría sufrir estrés emocional o depresión. Es normal experimentar estos tipos de sentimientos, pero éstos podrían interferir en el control de la enfermedad. Es importante que decida vivir cada día tan plenamente como le sea posible. Los medicamentos, el descanso y el ejercicio son la mejor combinación para el alivio de los síntomas, pero también es importante concentrarse en los aspectos positivos de la vida.

Es esencial que su familia y usted aprendan todo cuanto puedan sobre la enfermedad, y que hablen entre ustedes, con sus médicos y con otros profesionales de la salud que participan en su cuidado. Los profesionales de la salud mental pueden aconsejarle cómo sobrellevar y resolver problemas. Es primordial evitar que la enfermedad controle su vida. Usted podrá disfrutar de una vida productiva y plena, a pesar de la enfermedad, si sigue ciertas pautas como:

• buenas prácticas de salud • control del estrés emocional

• ayuda por parte de médicos especialistas en artritis Los AINE o fármacos antiinflamatorios no esteroides se utilizan para ayudar a aliviar el dolor y a combatir la inflamación que acompaña a la AR. Algunos AINE incluyen, la aspirina, el ibuprofeno y el naproxeno, entre otros. Estos medicamentos por si solos no suelen constituir un tratamiento adecuado para la AR. La mayoría de los pacientes con AR también necesitan tomar medicamentos modificadores de la enfermedad o agentes biológicos. Los AINE y la aspirina pueden causar efectos secundarios, como dolor de estómago e incluso hemorragias. También se asocian a problemas cardiacos y daño hepático y renal en personas susceptibles. Si usted tiene de estos efectos secundarios, le podrían recetar otras medicinas. Hable con su médico sobre éstos y otros riesgos.

En la artritis reumatoidea, los analgésicos alivian el dolor, pero no tienen efecto sobre la inflamación producida por el daño articular. Entre estos medicamentos se incluyen: • acetaminófeno (Tylenol y otras marcas)

• medicamentos narcóticos contra el dolor • acetaminófeno con codeína

• propoxifeno (Darvon y otras marcas) Los medicamentos narcóticos contra el dolor no suelen recomendarse como monoterapia para el tratamiento prolongado de la AR, porque a menudo tienen efectos secundarios indeseables y pueden crear dependencia si se toman en exceso, sin mejorar la evolución de la enfermedad.

Los corticosteroides (cortisona, prednisona) pueden ayudar a aliviar los síntomas de la AR. Estos medicamentos están relacionados con el cortisol, una hormona natural que se encuentra en el cuerpo. Se pueden utilizar corticosteroides en bajas dosis juntamente con aspirina, AINE, fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME) o agentes biológicos para controlar la inflamación articular. Muchos de los beneficios y efectos secundarios de los corticosteroides están directamente relacionados con la dosis administrada. El objetivo es encontrar la dosis efectiva más baja posible, para así, evitar tantos efectos secundarios y procurar el uso de los corticosteroides durante el menor tiempo posible. En general, los corticosteroides suelen administrarse en combinación con fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad o con agentes biológicos y no deben considerarse la una única forma de tratamiento farmacológico contra la AR.

Algunos efectos secundarios de los corticosteroides incluyen: • osteoporosis (pérdida de masa del hueso)

La administración de corticosteroides durante períodos prolongados reduce o detiene la capacidad del cuerpo para producir corticosteroides naturales. Cuando es necesario reducir la dosis ingerida de corticosteroides, se requiere que el médico la reduzca lentamente (variación gradual), ya que es peligroso parar o disminuirla drásticamente o sin la supervisión médica. El cuerpo necesita tiempo para normalizar su producción natural de cortisol. Asimismo, podría ser necesario suplementar o incrementar la dosis en períodos de mucho estrés, como antes y después de una cirugía. Los corticosteroides pueden inyectarse directamente en las articulaciones afectadas. Tales tratamientos pueden reducir la inflamación en las articulaciones hinchadas o dolorosas, o los períodos frecuentes de agudización. Como su efecto es local, la inyección directa en la articulación controla temporalmente la inflamación y evita la mayoría de los efectos secundarios indeseables que aparecen con el uso diario de comprimidos de corticosteroides.

actos contra la discriminacion


Fisiológicamente, el corazón propulsa la sangre por las presiones que se crean en sus cavidades, de manera que el líquido fluye siguiendo un gradiente de presión. Tales presiones son debidas a contracciones (sístoles) producidas entre períodos de reposo (diástoles). El conjunto de actos sinérgicos que tienen por objeto expulsar la sangre recibe el nombre de ciclo cardíaco. La frecuencia cardíaca varía según las situaciones fisiológicas, lo que permite adaptar el flujo sanguíneo a las necesidades del organismo.

Estructura y funciones del corazón: La sangre del organismo, sangre venosa, retorna a la aurícula derecha a través de dos grandes venas, la vena cava inferior y la cava superior. Además, la sangre que irriga el músculo cardiaco drena directamente en la aurícula derecha a través de los senos coronarios. El regreso de la sangre venosa a la aurícula derecha tiene lugar durante todo el ciclo cardiaco de contracción (sístole) y relajación (diástole), mientras que el paso desde la aurícula derecha al ventrículo derecho ocurre sólo durante el periodo de relajación o diástole, cuando las dos cavidades derechas forman una cámara común. Al final de la diástole la contracción de la aurícula derecha completa el llenado del ventrículo derecho con sangre. Las contracciones rítmicas del ventrículo derecho impulsan la sangre a través de las arterias pulmonares hacia los capilares pulmonares, donde la sangre se oxigena (véase Respiración). Posteriormente los capilares pulmonares se vacían en las venas pulmonares, que a su vez desembocan en la aurícula izquierda. El retorno de sangre por las venas pulmonares a la aurícula izquierda y su paso hacia el ventrículo izquierdo se produce de

forma simultánea, de la misma manera que el retorno venoso a las cavidades derechas. La contracción del ventrículo izquierdo impulsa de forma rítmica la sangre hacia la aorta y desde ésta a todas las arterias del organismo, incluyendo las arterias coronarias que irrigan el músculo cardiaco (miocardio).

Para evitar que la sangre impulsada desde los ventrículos durante la sístole, o contracción, refluya durante la diástole, hay válvulas localizadas junto a los orificios de apertura de la arteria aorta y de la arteria pulmonar. Estas válvulas, llamadas sigmoideas o semilunares, están formadas por tres repliegues membranosos semilunares incurvados en la dirección del flujo de sangre, y que se abren con rapidez bajo presión en dicha dirección. Cuando la presión original cesa la presión que retrocede favorece la unión de los bordes de los repliegues. Otras válvulas que impiden el reflujo de la sangre son la válvula tricúspide, interpuesta entre la aurícula derecha y el ventrículo derecho, compuesta por tres repliegues membranosos triangulares, y la válvula bicúspide o mitral, entre la aurícula y el ventrículo izquierdos, formada por dos repliegues. Las bases de los repliegues en las dos válvulas se unen a un surco que existe en la unión de la aurícula y el ventrículo, su borde libre está anclado por cuerdas tendinosas, denominadas chordae tendinae, a la pared muscular del corazón. Los repliegues permanecen abiertos hasta que los ventrículos se llenan de sangre. Cuando comienza la contracción del ventrículo la válvula se cierra por presión. Las chordae tendinae previenen la inversión de los repliegues durante este periodo de presión sistólica. La frecuencia de los latidos del corazón está controlada por el sistema nervioso vegetativo, de modo que el sistema simpático la acelera y el parasimpático la retarda. Los impulsos nerviosos se originan de forma rítmica en un nodo o nudosidad nerviosa especial, conocido como seno o nodo sinoauricular, localizado en la aurícula derecha cerca de la vena cava superior. Los impulsos viajan a lo largo de un delgado haz o entramado de fibras neuromusculares llamado haz de His o haz auriculoventricular, que tras detenerse en el nodo o nódulo auriculoventricular se ramifica en dos vertientes, una para cada ventrículo. A través de estas fibras especializadas el impulso nervioso estimula, a gran velocidad y en una secuencia ordenada conocida, la contracción de las fibras musculares cardiacas.

Aunque la excitación nerviosa, algunos fármacos y ciertas sustancias químicas de tipo hormonal que segrega el corazón (véase Estimulantes) influyen sobre la frecuencia cardiaca, el músculo cardiaco es por sí mismo contráctil y continúa latiendo con una frecuencia regular y constante, incluso cuando se interrumpen todas las conexiones con el sistema nervioso.

En el embrión el corazón deriva de la fusión de las dos aortas ventrales, que forman un órgano pulsátil único. Más tarde se formará un tabique interauricular y un tabique interventricular (partición) que lo dividirá en corazón izquierdo y derecho. Sin embargo, la separación no se completa hasta que los pulmones comienzan a funcionar tras el parto. Antes del nacimiento la sangre se oxigena en la placenta y regresa a la aurícula derecha a través de la vena cava inferior. Más tarde, la válvula de Eustaquio la dirige a través del agujero oval, que es un orificio persistente en el tabique interauricular. Después del nacimiento, la válvula de Eustaquio involuciona convirtiéndose en un vestigio y, por lo general, el agujero oval se cierra aunque puede persistir en el adulto con tamaño variable en una quinta parte de la población. El corazón produce dos sonidos en cada ciclo del latido. El primer tono es sordo, y está causado por la vibración de las válvulas auriculoventriculares y por la contracción de las fibras musculares ventriculares. El segundo tono es más agudo y se debe al cierre repentino de las válvulas aórticas y pulmonares. En las enfermedades cardiacas estos ruidos regulares pueden ser reemplazados o estar acompañados por soplos, originados por el paso violento de la sangre a través de orificios o válvulas anómalas. La identificación de dichos soplos tiene gran importancia para el diagnóstico.

Es sustancia líquida que circula por las arterias y las venas del organismo. La sangre es roja brillante o escarlata cuando ha sido oxigenada en los pulmones y pasa a las arterias; adquiere una tonalidad más azulada cuando ha cedido su oxígeno para nutrir los tejidos del organismo y regresa a los pulmones a través de las venas y de los pequeños vasos denominados capilares. En los pulmones, la sangre cede el dióxido de carbono que ha captado procedente de los tejidos, recibe un nuevo aporte de oxígeno e inicia un nuevo ciclo. Este movimiento circulatorio de sangre tiene lugar gracias a la actividad coordinada del corazón, los pulmones y las paredes de los vasos sanguíneos.

La sangre está formada por un líquido amarillento denominado plasma, en el que se encuentran en suspensión millones de células que suponen cerca del 45% del volumen de sangre total. Tiene un olor característico y una densidad relativa que oscila entre 1,056 y 1,066. En el adulto sano el volumen de la sangre es una onceava parte del peso corporal, de 4,5 a 6 litros. Una gran parte del plasma es agua, medio que facilita la circulación de muchos factores indispensables que forman la sangre. Un milímetro cúbico de sangre humana contiene unos cinco millones de corpúsculos o glóbulos rojos, llamados eritrocitos o hematíes; entre 5.000 y 10.000 corpúsculos o glóbulos blancos que reciben el nombre de leucocitos, y entre 200.000 y 300.000 plaquetas, denominadas trombocitos. La sangre también transporta muchas sales y sustancias orgánicas disueltas.

Globulos rojos (Eritrocitos): Los glóbulos rojos, o células rojas de la sangre, tienen forma de discos

redondeados, bicóncavos y con un diámetro aproximado de 7,5 micras (0,001 milimetros.) En el ser humano y la mayoría de los mamíferos los eritrocitos maduros carecen de núcleo. En algunos vertebrados son ovales y nucleados. La hemoglobina, una proteína de las células rojas de la sangre, es el pigmento sanguíneo especial más importante y su función es el transporte de oxígeno desde los pulmones a las células del organismo, donde capta dióxido de carbono que conduce a los pulmones para ser eliminado hacia el exterior.

Globulos blancos (Leucocitos):
Las células o glóbulos blancos de la sangre son de dos tipos principales: los granulosos, con núcleo multilobulado, y los no granulosos, que tienen un núcleo redondeado. Los leucocitos granulosos o granulocitos incluyen los neutrófilos, que fagocitan y destruyen bacterias; los eosinófilos, que aumentan su número y se activan en presencia de ciertas infecciones y alergias, y los basófilos, que segregan sustancias como la heparina, de propiedades anticoagulantes, y la histamina que estimula el proceso de la

inflamación. Los leucocitos no granulosos están formados por linfocitos y un número más reducido de monocitos, asociados con el sistema inmunológico. Los linfocitos desempeñan un papel importante en la producción de anticuerpos y en la inmunidad celular. Los monocitos digieren sustancias extrañas no bacterianas, por lo general durante el transcurso de infecciones crónicas. Las plaquetas de la sangre son cuerpos pequeños, ovoideos, carecen de un núcleo celular, con un diámetro mucho menor que el de los eritrocitos. Los trombocitos o plaquetas se adhieren a la superficie interna de la pared de los vasos sanguíneos en el lugar de la lesión y ocluyen el defecto de la pared vascular. Conforme se destruyen, liberan agentes coagulantes que conducen a la formación local de trombina que ayuda a formar un coágulo, el primer paso en la cicatrización de una herida.

El plasma es una sustancia compleja; su componente principal es el agua. También contiene proteínas plasmáticas, sustancias inorgánicas (como sodio, potasio, cloruro de calcio, carbonato y bicarbonato), azúcares, hormonas, enzimas, lípidos, aminoácidos y productos de degradación como urea y creatinina. Todas estas sustancias aparecen en pequeñas cantidades. Entre las proteínas plasmáticas se encuentran la albúmina, principal agente responsable del mantenimiento de la presión osmótica sanguínea y, por consiguiente, controla su tendencia a difundirse a través de las paredes de los vasos sanguíneos; una docena o más de proteínas, como el fibrinógeno y la protrombina, que participan en la coagulación; aglutininas, que producen las reacciones de aglutinación entre muestras de sangre de tipos distintos y la reacción conocida como anafilaxis, una forma de shock alérgico, y globulinas de muchos tipos, incluyendo los anticuerpos, que proporcionan inmunidad frente a muchas enfermedades. Otras proteínas plasmáticas importantes actúan como transportadores hasta los tejidos de nutrientes esenciales como el cobre, el hierro, otros metales y diversas hormonas.

La primera separación de las proteínas plasmáticas para su estudio individual se llevó a cabo en la década de 1920. Durante la II Guerra Mundial se consiguió perfeccionar la técnica, lo que permitió el empleo de fracciones individuales. Algunos de los resultados de este trabajo incluyen el uso de albúmina sérica como un sustituto de la sangre o el plasma en las transfusiones, el empleo de gammaglobulinas para una protección a corto plazo frente a enfermedades como sarampión y hepatitis, y la utilización de globulina antihemofílica para el tratamiento de la hemofilia.

Formación de la sangre y reacciones: Los eritrocitos se forman en la médula ósea y tras una vida media de 120 días son destruidos y eliminados por el bazo. En cuanto a las células blancas de la sangre, los leucocitos granulosos o granulocitos se forman en la médula ósea; los linfocitos en el timo, en los ganglios linfáticos y en otros tejidos linfáticos. Las plaquetas se producen en la médula ósea. Todos estos componentes de la sangre se agotan o consumen cada cierto tiempo y, por tanto, deben ser reemplazados con la misma frecuencia. Los componentes del plasma se forman en varios órganos del cuerpo, incluido el hígado, responsable de la síntesis de albúmina y fibrinógeno, que libera sustancias tan importantes como el sodio, el potasio y el calcio. Las glándulas endocrinas producen las hormonas transportadas en el plasma. Los linfocitos y las células plasmáticas sintetizan ciertas proteínas y otros componentes proceden de la absorción que tiene lugar en el tracto intestinal.

Una de las propiedades más notables de la sangre es su capacidad para formar coágulos, o coagular, cuando se extrae del cuerpo. Dentro del organismo un coágulo se forma en respuesta a una lesión tisular, como un desgarro muscular, un corte o un traumatismo penetrante. En los vasos sanguíneos la sangre se encuentra en estado líquido, poco después de ser extraída adquiere un aspecto viscoso y más tarde se convierte en una masa gelatinosa firme. Después esta masa se separa en dos partes: un coágulo rojo firme que flota libre en un líquido transparente rosado que se denomina suero. Un coágulo está formado casi en su totalidad por eritrocitos encerrados en una red de finas fibrillas o filamentos constituidos por una sustancia denominada fibrina. Esta sustancia no existe como tal en la sangre pero se crea, durante el proceso de la coagulación, por la acción de la trombina, enzima que estimula la conversión de una de las proteínas plasmáticas, el fibrinógeno, en fibrina. La trombina no está presente en la sangre circulante. Ésta se forma a partir de la protrombina, otra proteína

plasmática, en un proceso complejo que implica a las plaquetas, ciertas sales de calcio, sustancias producidas por los tejidos lesionados y el contacto con las superficies accidentadas. Si existe algún déficit de estos factores la formación del coágulo es defectuosa. La adición de citrato de sodio elimina los iones de calcio de la sangre y por consiguiente previene la formación de coágulos. La carencia de vitamina K hace imposible el mantenimiento de cantidades adecuadas de protrombina en la sangre. Ciertas enfermedades pueden reducir la concentración sanguínea de varias proteínas de la coagulación o de las plaquetas. Ciertas características de la sangre se mantienen dentro de estrechos límites gracias a la existencia de procesos regulados con precisión. Por ejemplo, la alcalinidad de la sangre se mantiene en un intervalo constante (pH entre 7,38 y 7,42) de manera que si el pH desciende a 7,0 (el del agua pura), el individuo entra en un coma acidótico que puede ser mortal; por otro lado, si el pH se eleva por encima de 7,5 (el mismo que el de una solución que

contiene una parte de sosa cáustica por 50 millones de partes de agua), el individuo entra en una alcalosis tetánica y es probable que fallezca. De igual manera, un descenso de la concentración de glucosa en sangre (glucemia), en condiciones normales del 0,1% a menos del 0,05%, produce convulsiones. Cuando la glucemia se eleva de forma persistente y se acompaña de cambios metabólicos importantes, suele provocar un coma diabético (véase Diabetes mellitus). La temperatura de la sangre no suele variar más de 1 ºC dentro de un intervalo medio entre 36,3 y 37,1 ºC, la media normal es de 37 ºC. Un aumento de la temperatura de 4 ºC es señal de enfermedad grave, mientras que una elevación de 6 ºC suele causar la muerte. Los trastornos de la sangre proceden de cambios anormales en su composición. La reducción anómala del contenido de hemoglobina o del número de glóbulos rojos, conocida como anemia, se considera más un síntoma que una enfermedad y sus causas son muy variadas. Se cree que la causa más frecuente es la pérdida de sangre o hemorragia. La anemia hemolítica, un aumento de la destrucción de glóbulos rojos, puede estar producida por diversas toxinas o por un anticuerpo contra los eritrocitos. Una forma de leucemia que afecta a los bebés al nacer o poco antes del nacimiento es la eritroblastosis fetal.

La anemia puede ser también consecuencia de un descenso de la producción de hematíes que se puede atribuir a una pérdida de hierro, a un déficit de vitamina B12, o a una disfunción de la médula ósea. Por último, existe un grupo de anemias originada por defectos hereditarios en la producción de glóbulos rojos (hemoglobina). Estas anemias comprenden varios trastornos hereditarios en los que los eritrocitos carecen de algunas de las enzimas necesarias para que la célula utilice la glucosa de forma eficaz. La formación de hemoglobina anómala es característica de las enfermedades hereditarias que reciben el nombre de anemia de células falciformes y talasemia mayor. Ambas son enfermedades graves que pueden ser mortales en la infancia.

El aumento del número de eritrocitos circulantes se denomina policitemia: puede ser un trastorno primario o consecuencia de una disminución de la oxigenación de la sangre o hipoxia. La hipoxia aguda se produce con más frecuencia en enfermedades pulmonares avanzadas, en ciertos tipos de cardiopatías congénitas y a altitudes elevadas.

El déficit de cualquiera de los factores necesarios para la coagulación de la sangre provoca hemorragias. El descenso del número de plaquetas recibe el nombre de trombocitopenia; la disminución del factor VIII de la coagulación da lugar a la hemofilia A (hemofilia clásica); el descenso del factor IX de la coagulación es responsable de la hemofilia B, conocida como enfermedad de Christmas. Diversas enfermedades hemorrágicas, como la hemofilia, son hereditarias. Hay preparados que incluyen concentrados de varios factores de la coagulación para el tratamiento de algunos de estos trastornos. En 1984 los científicos desarrollaron una técnica de ingeniería genética para la fabricación de factor VIII, un factor de la coagulación de la sangre de vital importancia para las víctimas de la forma de hemofilia más frecuente. Aunque la formación de un coágulo es un proceso normal, se convierte a veces en un fenómeno patológico que representa incluso una amenaza mortal. Por ejemplo, en los pacientes hospitalizados durante largos periodos a veces se forman coágulos en las venas importantes de las extremidades inferiores. Si estos coágulos, o trombos, se desplazan hacia los pulmones pueden causar la muerte como consecuencia de un embolismo. En muchos casos dichos trombos venosos se disuelven con

una combinación de fármacos que previenen la coagulación y lisan los coágulos. Los anticoagulantes incluyen la heparina, compuesto natural que se prepara a partir de pulmones o hígados de animales, y las sustancias químicas sintéticas dicumarol y warfarina. Los fármacos que lisan los coágulos, denominados trombolíticos, incluyen las enzimas uroquinasa y estreptoquinasa, y el activador tisular del plasminógeno (TPA), un producto de ingeniería genética. Se piensa que la interacción de los trombocitos con los depósitos de lípidos que aparecen en la enfermedad cardiaca ateroesclerótica contribuye a los infartos de miocardio. Los compuestos como la aspirina y la sulfinpirazona, que inhiben la actividad plaquetaria, pueden disminuir los infartos de miocardio en personas con enfermedad ateroesclerótica.

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