Una de las complicaciones más graves que pueden presentar los pacientes portadores de cirrosis hepática, independientemente de su etiología (causa), es el desarrollo de várices esofágicas y/o gástricas, aunque también pueden “aparecer” en cualquier parte del tubo digestivo, debido a que éstas tienen un riesgo potencial de romperse y consecuentemente presentar hemorragia la cual puede llegar a ser en un alto porcentaje intensa y con un alto riesgo de mortalidad, por lo cual es de suma importancia dentro de su protocolo de estudio la realización de una esofagogastroduodenoscopia (endoscopia superior, endoscopia alta) para su diagnóstico temprano (antes de la aparición del primer cuadro de hemorragia) o bien si el paciente ya presentó o presenta hemorragia digestiva con la finalidad de efectuar un tratamiento endoscópico específico (ligadura de las varices). El Diagnóstico y tratamiento de la Cirrosis Hepática contempla diferentes aspectos y depende directamente del agente causante así como el descartar otras enfermedades que pudieran confundirse con ella, por lo cual es de suma importancia el diagnóstico preciso y lo más recomendable es acudir con oportunidad a atención médica por un GASTROENTERÓLOGO (médico clínico con una especialización en el estudio, diagnóstico y tratamiento de las Enfermedades del Aparato Digestivo, Hígado y Vías biliares).

El Pronóstico (cómo le irá al paciente) depende principalmente de la oportunidad diagnóstica temprana (en etapas iniciales de la enfermedad). La enfermedad crónica del hígado se caracteriza por la destrucción gradual del tejido del hígado con el paso del tiempo. Entre las distintas enfermedades que conforman esta categoría se incluyen las siguientes:

  • Cirrosis hepática.
  • Fibrosis hepática.

Según el Instituto Nacional de la Diabetes y de las Enfermedades Digestivas y del Riñón (National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, su sigla en inglés es NIDDK), la cirrosis es la 12ma causa principal de muerte en Estados Unidos. Debido al daño crónico del hígado, el tejido cicatrizante reemplaza lentamente al tejido del hígado de funcionamiento normal, lo que causa la disminución progresiva del flujo sanguíneo que atraviesa el órgano. A medida que se pierde el tejido normal del hígado, los nutrientes, las hormonas, las drogas y las sustancias tóxicas no son procesados eficientemente por el hígado. Además, se inhibe la producción de proteínas y de otras sustancias producidas por el hígado.

Los síntomas de la cirrosis varían según la severidad de la condición. La cirrosis leve puede no mostrar ningún síntoma. A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la cirrosis. Sin embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir los siguientes:

  • Función nerviosa anormal.
  • Ascitis: acumulación de fluido en la cavidad abdominal.
  • Agrandamiento de mamas en el hombre.
  • Toser o vomitar sangre.
  • Dedos rizados (contractura de Dupuytren de las palmas).
  • Cálculos en la vesícula biliar.
  • Caída del cabello.
  • Comezón.
  • Ictericia: color amarillo de la piel y de los ojos.
  • Insuficiencia renal.
  • Encefalopatía hepática.
  • Pérdida de masa muscular.
  • Poco apetito.
  • Hipertensión portal.
  • Enrojecimiento de las palmas.
  • Agrandamiento de las glándulas salivales de las mejillas.
  • Disminución del tamaño testicular.
  • Venas en forma de araña en la piel.
  • Debilidad.
  • Pérdida de peso.

Los síntomas de la cirrosis pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos. Consulte siempre a su médico para el diagnóstico. La causa más común de la cirrosis es el abuso de alcohol. Otras causas pueden incluir las siguientes:

  • Hepatitis y otros tipos de virus.
  • Uso de determinadas drogas.
  • Exposición a sustancias químicas.
  • Obstrucción del conducto biliar.
  • Enfermedades autoinmunológicas.
  • Obstrucción del flujo de salida de la sangre del hígado (por ejemplo, síndrome Budd-Chiari).
  • Alteraciones del corazón y de los vasos sanguíneos.
  • Deficiencia de alfa1-antitripsina.
  • Altos niveles de galactosa en la sangre.
  • Altos niveles de tirosina en la sangre al momento de nacer.
  • Enfermedad por almacenamiento de glucógeno.
  • Fibrosis quística.
  • Diabetes.
  • Desnutrición.
  • Acumulación hereditaria de exceso de cobre (enfermedad de Wilson) o de hierro (hemocromatosis).

Además del examen físico y la historia médica completa, los procedimientos de diagnóstico para la cirrosis pueden incluir los siguientes:

  • Exámenes de laboratorio.
  • Exámenes de la función del hígado - serie de exámenes de sangre especiales que pueden determinar si el hígado funciona correctamente.
  • Biopsia del hígado - procedimiento en el que se toman muestras de tejido del hígado (con aguja o durante una operación) para examinarlas con un microscopio.
  • Colangiografía - examen de rayos X de los conductos biliares mediante una tintura de contraste intravenosa (su sigla en inglés es IV).
  • Tomografía computarizada (También llamada escáner CT o CAT.) - este procedimiento de diagnóstico por imagen utiliza una combinación de tecnologías de rayos X y computadoras para obtener imágenes transversales (a menudo llamadas "rebanadas") del cuerpo, tanto horizontales como verticales. Una tomografía computarizada muestra imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo, incluidos los huesos, los músculos, el tejido graso y los órganos. La tomografía computarizada muestra más detalles que los rayos X regulares.
  • Ecografía (También llamada sonografía.) - técnica de diagnóstico por imágenes que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia y una computadora para crear imágenes de vasos sanguíneos, tejidos y órganos. Las ecografías se usan para visualizar los órganos internos del abdomen como hígado, bazo y riñones, y para evaluar el flujo sanguíneo de varios vasos.

El tratamiento específico para la cirrosis será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

  • Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
  • Qué tan avanzada está la enfermedad.
  • Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
  • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
  • Su opinión o preferencia.

La cirrosis es una enfermedad del hígado progresiva y el daño hecho al hígado es irreversible. Sin embargo, una correcta nutrición, evitar ciertas toxinas (como el alcohol), tomar suplementos vitamínicos y el manejo adecuado de las complicaciones de la cirrosis suelen demorar o detener un mayor daño del hígado. En los casos severos de cirrosis, se puede evaluar la posibilidad de un trasplante de hígado.

La fibrosis es el crecimiento de tejido cicatrizante como resultado de una infección, inflamación, lesión o incluso de la curación. El crecimiento excesivo de tejido cicatrizante puede afectar prácticamente a cualquier órgano. La fibrosis en el hígado puede inhibir el correcto funcionamiento del órgano. Con frecuencia la fibrosis hepática es el resultado de la cirrosis. Haz click aquí para ir a la página de
Recursos en la Red de Las Enfermedades del Hígado, la Bilis y el Páncreas

Unique Access ofrece acceso a un amplio protocolo de tratamientos para la Cirrosis Hepática que utiliza mayores cantidades de células madre, una amplia rehabilitación, y muchas terapias de apoyo. Esta combinación eficaz de las tecnologías médicas más avanzadas, con las terapias físicas y ocupacionales sistemáticas, ha ayudado a pacientes tratados previamente obtener beneficios importantes. Hay evidencias que sugieren que el trasplante de células madre es capaz de reducir la fibrosis hepática y mejorar la función hepática. Las Células Madre Mesenquimales (CMM) son el tipo más ampliamente estudiado de las células madre que se extrae de los tejidos adultos sin ningún tipo de problema ético ni riesgo alguno para el donante. Las Células Madre Mesenquimales (CMM) tienen la capacidad de diferenciarse en una variedad de células funcionales que incluyen las células del hígado (hepatocitos).

Los pacientes con Cirrosis Hepática tratados con Células Madre Mesenquimales (CMM) han demostrado mejoras visibles en la función hepática y los síntomas asociados. Por otra parte, la progresión de la enfermedad ha disminuido significativamente después del trasplante de células madre. (A) Las Células Madre Mesenquimales (CMM) se diferencian en hepatocitos del parénquima para mejorar la función hepática. Se estima que se necesitan aproximadamente 2-3 x 1010 hepatocitos parenquimatosos sanos para mantener la función normal de un hígado adulto. En hígados fibróticos o cirróticos graves, el número de hepatocitos se reduce significativamente. Se ha demostrado en varias ocasiones la trans-diferenciación de las células madre mesenquimales (CMM) de donantes para convertirse en hepatocitos parenquimatosos.

(B) Las Células Madre Mesenquimales (CMM) evitan que el hígado de someterse a la fibrogénesis a través de la secreción de una variedad de citoquinas, tales como HGF, la interleucina (IL) -6 y -10 y (C) Las Células Madre Mesenquimales (CMM) pueden disolver directamente la fibrosis. No había evidencia que sugiera que las células madre mesenquimales (CMM) fueran capaces de producir la metaloproteinasa de matriz (MPM), una enzima capaz de degradar la matriz extracelular, lo que alivia la cirrosis hepática directamente.

Los pacientes con Cirrosis Hepática tratados con células madre generalmente observan mejoras en las siguientes áreas:

    mejora de la función hepática y los síntomas asociados
    Letargo
    Fatiga
    Ascitis
    Sangrado viático
    Coma hepático
    Cognición

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Los antihistamínicos son los fármacos más empleados en el tratamiento de las enfermedades alérgicas; están entre los medicamentos más prescritos a la población general, y muchos de ellos pueden adquirirse además sin receta médica. Se trata de un grupo de fármacos cuya característica común es la de inhibir los efectos de la histamina. Ésta es una sustancia química presente en todos los tejidos corporales, que interviene en muchos procesos fisiológicos, desde las reacciones alérgicas a la secreción ácida del estómago; y a nivel del sistema nervioso central (SNC), determina en gran parte la sensación de hambre y los ritmos sueño-vigilia. Para ello, la histamina actúa a través de cuatro tipos distintos de receptores: H1, H2, H3 y H4. Los antihistamínicos propiamente dichos son los inhibidores específicos de los receptores H1, y el término antihistamínico se reserva pues para estos fármacos; aunque también existen inhibidores de los receptores H2, que inhiben la secreción ácida del estómago y se usan en las úlceras, gastritis y enfermedades por reflujo. ¿Para qué se utilizan los antihistamínicos?

Los antihistamínicos se emplean en el tratamiento sintomático de enfermedades alérgicas como las rinitis y urticarias agudas o crónicas, y en el control del picor y del rascado de diversas causas, ya que muchos de los efectos de las reacciones alérgicas (picor de ojos, goteo de nariz, picor de piel) están causados por la acción de la histamina. Por otra parte, los antihistamínicos se usan en el tratamiento y prevención del mareo del movimiento (cinetosis) y de algunos vértigos, y en el tratamiento inicial del insomnio y de la migraña. Se han empleado también como estimulantes del apetito, aunque esta indicación se halla en entredicho. Los pocos antihistamínicos disponibles por vía parenteral (intramuscular o intravenosa) se usan asimismo como complemento de la adrenalina y los corticosteroides, en el tratamiento urgente de la anafilaxia, o choque alérgico generalizado grave. ¿Cuántas clases de antihistamínicos hay?

Los antihistamínicos suelen clasificarse en seis grupos químicos, pero desde el punto de vista clínico se clasifican en antihistamínicos clásicos o de 1.ª generación, y antihistamínicos no sedantes o de 2.ª generación. Los antihistamínicos clásicos o de primera generación son fármacos que penetran bien en el SNC y son poco selectivos en sus acciones. Por todo ello, causan diversos efectos indeseables como sedación, somnolencia, aumento del apetito y efectos anticolinérgicos (sequedad de boca, visión borrosa, estreñimiento y/o retención de orina); algunos de estos efectos también se han utilizado con fines terapéuticos, como sus acciones de inhibición del vómito y el mareo, o la acción de secar las mucosas para aliviar el goteo nasal. Por lo general, los antihistamínicos clásicos se transforman rápidamente en el hígado en derivados (o metabolitos ) inactivos, por lo que es necesario tomarlos tres o cuatro veces al día. Se utilizan en todas las indicaciones comentadas antes, y forman parte además de una legión de compuestos anticatarrales de venta con y sin receta, desde hace sesenta años. Alguno de ellos puede usarse igualmente por vía parenteral (intramuscular o intravenosa), lo que fomenta su empleo en la urticaria y otras reacciones alérgicas agudas.

Tabla 1. Clasificacion quimica de los antihistamínicos H1 Principios activos
1.ª generación

Principios activos
2.ª generación

  • Alercina, Alerlisin,Alerrid, Alersol,Cetimerck, Cetineu, Cetirizina EFG, Coulergin, Ratioalerg, Reactine, Stopcold Virlix, Zyrtec

Los antihistamínicos no sedantes o de segunda generación actúan más selectivamente sobre los receptores H1 y penetran menos en el SNC, por lo que se consideran más seguros desde el punto de vista del rendimiento laboral y escolar, la conducción de vehículos y otras actividades diarias que dependen del grado de somnolencia y lasitud. Además presentan, en general, menos interacciones medicamentosas que los fármacos clásicos. Por otra parte, sus características farmacológicas permiten en la mayor parte de los casos su uso en dosis única diaria. Los antihistamínicos de 2.ª generación se emplean sobre todo en la rinoconjuntivitis alérgica y en la urticaria aguda y crónica, aunque sólo como tratamiento de mantenimiento, ya que existen en comprimidos, gotas o jarabes, en aerosoles nasales y en colirio, pero carecen de presentaciones por vía intramuscular o intravenosa. ¿Cuáles son los antihistamínicos clásicos más usados?

Los antihistamínicos de 1.ª generación más usados son la difenhidramina (empleada como hipnótico y como antihistamínico) y su derivado, el dimenhidrinato, usado sobre todo en el mareo del movimiento; la clorfeniramina y su análogo, la dexclorfeniramina, que es, prácticamente, el único antihistamínico utilizado por vía parenteral (intramuscular o intravenosa); la clemastina; la hidroxicina (también empleada como hipnótico y como antihistamínico), la azatadina, la ciproheptadina y el ketotifeno (véase tabla 1).
Hay muchos más antihistamínicos clásicos, que en su mayoría forman parte de compuestos anticatarrales de venta libre. ¿Cuáles son los antihistamínicos de segunda generación más usados?

Los antihistamínicos de 2.ª generación disponibles por vía oral son, en orden alfabético: bilastina, cetirizina, desloratadina, ebastina, fexofenadina, levocetirizina, loratadina, mizolastina y rupatadina. Por otra parte, existen varios antihistamínicos de 2.ª generación activos por vía tópica, en colirios y/o aerosoles nasales, como azelastina, emedastina, epinastina, levocabastina u olopatadina.

¿En qué se parecen y en qué se diferencian todos estos fármacos? Todos los antihistamínicos comparten sus mecanismos de acción y presentan una eficacia más o menos similar sobre los síntomas alérgicos. Pero se trata de un grupo heterogéneo de medicamentos, con distintas características farmacológicas, metabolismo, efectos secundarios y perfil de interacciones. Aunque en general los antihistamínicos de 2.ª generación producen menos efectos indeseables, no deja de haber importantes diferencias entre ellos en cuanto a sus efectos sobre el sueño y el rendimiento psicomotor (véase, más adelante, el epígrafe «¿Por qué dan sueño los antihistamínicos?»).

Los antihistamínicos se emplean en el tratamiento sintomático de enfermedades alérgicas como las rinitis y urticarias, y en el control del picor y el rascado de diversas causas. (Créditos, F. 161) ¿Cómo actúan los antihistamínicos?

Todos los antihistamínicos actúan uniéndose a los receptores H1 de la histamina, pero sin activarlos, sino estabilizándolos en su forma inactiva durante horas. Con ello se logra que la histamina no llegue a producir sus efectos a nivel de la piel (picor, habones o ronchas, etc.), ni de la mucosa respiratoria (lagrimeo, picor nasal y ocular, estornudos, destilación acuosa, etc.). Además, algunos nuevos antihistamínicos cuentan con ciertas propiedades antiinflamatorias, que frenan hasta cierto punto el desarrollo de las reacciones alérgicas; aunque es dudoso en qué grado influyen estas propiedades en su efecto terapéutico final. En cualquier caso, es importante suspender la toma de antihistamínicos varios días antes de someterse a pruebas cutáneas de alergia, ya que por su propio efecto, negativizan los resultados. ¿Hay que tomarlos todos los días o solo cuando se tienen síntomas?

Los antihistamínicos son un tratamiento sintomático; es decir, consiguen contrarrestar los síntomas de las enfermedades alérgicas, como el picor y enrojecimiento de la piel; el picor nasal y ocular; el lagrimeo, los estornudos, la destilación, etc., pero no se considera que curen la enfermedad. Por ello, parece lógico tomarlos a demanda en función de los síntomas alérgicos. Sin embargo, muchas enfermedades alérgicas, como la rinitis alérgica o la urticaria, pueden ser muy persistentes en el tiempo y beneficiarse del tratamiento continuo durante varios meses; y las citadas propiedades antiinflamatorias de los antihistamínicos pueden contribuir además a la prevención del desarrollo de nuevos síntomas en muchas enfermedades alérgicas. Por todo ello, la decisión de un tratamiento continuo o a demanda con antihistamínicos dependerá siempre del médico que los prescriba, en función de cada paciente. Tabla 2. Categorías de riesgo para el uso de medicamentos durante la gestación

Sin riesgo en estudios controlados sobre mujeres gestantes Sin riesgo en estudios animales, aunque sin datos disponibles en humanos

Riesgo aumentado en estudios animales, sin datos disponibles en mujeres, o sin datos disponibles
en estudios animales ni humanos Evidencia positiva de riesgo teratogénico en datos de investigación o poscomercialización,
pero los beneficios potenciales del fármaco pueden compensar el riesgo

Contraindicación absoluta en el embarazo. Evidencia positiva de riesgo teratogénico,
sin que los beneficios potenciales del fármaco puedan compensar los riesgos sobre el feto ¿Por qué dan sueño los antihistamínicos?

Una de las funciones más importantes de la histamina es mantener despiertas a las personas. Los receptores H1 de la histamina están en muchas partes del cuerpo, pero un 40% del total se encuentra en un área del sistema nervioso central llamada hipotálamo, que regula muchas funciones del organismo, entre otras, los ritmos de sueño y vigilia. Al inhibir la histamina, todos los antihistamínicos tienen un efecto sedante más o menos potente, según cada fármaco y cada persona. Este efecto sedante es mucho más propio de los antihistamínicos clásicos, y por ello éstos son el ingrediente activo de muchos fármacos contra el insomnio, incluso de venta sin receta. Pero la somnolencia excesiva genera problemas de relación, disminución del rendimiento laboral y escolar, y también mayor riesgo de accidentes de tráfico. Los antihistamínicos de 2.ª generación provocan mucho menos sueño que los clásicos, ya que tienen más dificultad para penetrar en el SNC. Sin embargo, existen importantes diferencias entre ellos. Los antihistamínicos piperazínicos (hidroxicina, oxatomida, cetirizina, etc.) son en general más sedantes que los piperidínicos (fexofenadina, ebastina, desloratadina, etc.). De cualquier forma, la somnolencia y otros efectos secundarios de los antihistamínicos tienden a mejorar en los primeros días, al continuar el tratamiento.

¿Pueden producir aumento de peso? Otra de las acciones de la histamina en el sistema nervioso central es el mantenimiento de la sensación de saciedad. Los antihistamínicos estimulan el apetito a través de su acción sobre los receptores H1 en el SNC, así como a través de la inhibición de otros receptores, como los de la hormona serotonina. De nuevo, este efecto es más frecuente en los antihistamínicos clásicos, y por ello durante muchos años fueron el ingrediente principal de muchos compuestos utilizados como estimulantes del apetito, en las hiporexias (baja apetencia) de cualquier causa. Los antihistamínicos de 2.ª generación, al caracterizarse por una mayor dificultad para penetrar en el SNC, también causan menos aumento del apetito que los clásicos.

¿Qué otros efectos indeseables pueden causar? Los antihistamínicos pueden inhibir, además de los receptores H1 de la histamina, algunos receptores de la acetilcolina, desencadenando los llamados efectos anticolinérgicos: sequedad de boca, estreñimiento, visión borrosa por dificultades en la acomodación (enfoque de los objetos), retención de orina y otros. Por otra parte, las acciones de inhibición del vómito y el mareo de muchos antihistamínicos se deben en buena medida a sus acciones anticolinérgicas en el SNC. Cuando se emplean por vía tópica sobre la piel, pueden producir alergia de contacto y reacciones solares o de fotosensibilidad.

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El hígado graso se conoce de varias formas:

  • Hígado graso: Término general. Cuando no es por alcohol es conocida como hígado graso no alcohólico, en inglés NAFLD (non-alcoholic fatty liver disease).
  • Esteatosis hepática: Acumulación de grasa en el hígado, sinónimo de hígado graso.
  • Esteatohepatitis no alcohólica: Cuando la acumulación de grasa en el hígado también es acompañada por un proceso inflamatorio. En inglés se conoce como NASH (non-alcoholic steatohepatitis).
  • Esteatohepatitis metabólica: También se ha propuesto llamar a esta enfermedad esteatohepatitis metabólica (metabolic steatohepatitis; MESH).

Un paso crítico en el tratamiento del hígado graso es un cambio en los hábitos de alimentación, reduciendo las comidas calóricas y los excesos de grasa. La causa de la acumulación de grasa en el hígado no se conocen con certeza, pero hay algunos mecanismos que han demostrado ser muy importantes en el desarrollo de la enfermedad:

  • Resistencia a la insulina.
  • El estrés oxidativo.
  • Liberación de citokinas.

El hallazgo de hígado graso es extremadamente frecuente. Esta enfermedad está asociada con los siguientes factores de riesgo:

  • Obesidad y sobrepeso.
  • Sedentarismo.
  • Diabetes.
  • Hipercolesterolemia.
  • Hipertrigiceridemia.

Sin embargo, cada vez es más común encontrar personas con hígado graso sin estos factores de riesgo. No todas las personas con hígado graso desarrollan complicaciones o daño hepático crónico. En Chile, un estudio realizado por el Departamento de Gastroenterología de la Universidad Católica de Chile muestra que la prevalencia de hígado graso en la población general de Santiago es del 23%.

El hígado graso es habitualmente asintomático, y se descubre sólo después de una ecografía (o ultrasonido) abdominal que muestra el hígado con aumento de ecogenicidad (“brillante”). La otra manera de llegar al diagnóstico es a través del hallazgo de aminotransferasas (transaminasas) elevadas en un análisis de sangre rutinario o por cualquier otra razón. Algunas personas se quejan de dolor leve a moderado abdominal en el hipocondrio derecho (la zona donde se encuentra el hígado). Sólo un pequeño porcentaje de los pacientes desarrollan síntomas de insuficiencia hepática con elevación de bilirrubina o síntomas como ascitis o encefalopatía hepática. Una parte fundamental del tratamiento consiste en un cambio de hábitos alimenticios, dejando comidas calóricas y exceso de grasas

El diagnóstico de hígado graso se basa en los hallazgos de la biopsia hepática. Esta muestra acumulación de grasa en los hepatocitos, y también puede haber diversos grados de inflamación y fibrosis. Aunque la biopsia hepática es el único examen que certifica el diagnóstico y es un procedimiento de bajo riesgo, no todas las personas con sospecha de hígado graso son sometidas a este procedimiento. Es común hacer el diagnóstico presuntivo de hígado graso en alguien con imágenes sugerentes (ecografía, tomografía computada o resonancia magnética). La biopsia hepática es, sin embargo, la única prueba que distingue entre “esteatosis simple” (acumulación de grasa) y “esteatohepatitis “(grasa asociada a inflamación y fibrosis).

Algunas personas con hígado graso tienen adicionalmente elevación de las transaminasas o aminotransferasas en la sangre (SGOT y SGPT, también conocidas como ALT y AST). En estos casos es importante descartar otras causas de inflamación hepática, como la infección por virus de hepatitis B y hepatitis C, la hemocromatosis y la hepatitis autoinmune, entre otros. La mayoría de las personas con hígado graso no desarrollará una enfermedad con consecuencias graves. Aproximadamente el 20% de los sujetos puede tener algún grado de fibrosis hepática en la biopsia, que puede progresar a etapas más avanzadas de la enfermedad, como cirrosis y cáncer hepático. El hígado graso es probablemente la causa más común de cirrosis criptogénica (cirrosis, sin causa aparente).

El tratamiento del hígado graso consiste fundamentalmente en la normalización del peso y aumentar la actividad física. La obesidad y el sobrepeso, principales factores de riesgo son modificables mediante cambios en el estilo de vida. Otras recomendaciones incluyen evitar el alcohol y los medicamentos innecesarios. En los pacientes que se encuentran en etapas más avanzadas de la enfermedad (inflamación o fibrosis hepática importante), algunos medicamentos pueden ayudar, como antioxidantes (vitamina E) o agentes sensibilizadores a la insulina. El uso de pioglitazona, que ha demostrado beneficios normalizando las aminotransferasas y la histología hepática, sigue siendo algo controversial.

1- ¿Qué es el sistema digestivo? El sistema digestivo es el conjunto de órganos (boca, faringe, esófago, estómago, intestino delgado e intestino grueso) encargados del proceso de la digestión.

La digestión es el proceso de transformación de los alimentos para que puedan ser absorbidos y utilizados por las células del organismo. La función que realiza es la de transporte (alimentos), secreción (jugos digestivos), absorción (nutrientes) y excreción (mediante el proceso de defecación).

En el proceso de digestión se transforman los glúcidos, lípidos y proteínas en unidades más sencillas, gracias a las enzimas digestivas, para que puedan ser absorbidas y transportadas por la sangre. 2.1- Boca
Es una cavidad hueca en la cual se encuentran los dientes, que son los encargados de triturar el alimento. Los dientes se pueden clasificar en caninos, incisivos, premolares y molares. En la boca encontramos también la lengua, un músculo con gran cantidad de papilas gustativas, que ayuda en la masticación y mezcla de los alimentos, facilitando su tránsito hacia el esófago.

El resultado de la masticación es una masa homogénea de alimento llamada bolo, cuyos componentes ya han comenzado el proceso de fermentación. 2.3- Esófago
Es una parte del tubo digestivo de los seres humanos formada por un tubo muscular de unos 30 centímetros, que comunica la faringe con el estómago. A través de este conducto los alimentos son transportados hasta el estómago para continuar su proceso digestivo.


2.5- Intestino delgado
Es la parte del tubo digestivo que inicia después del estómago y acaba en el ciego del colon. Se divide en tres porciones: duodeno, yeyuno, e íleon. a) Duodeno: Es el primer segmento del intestino, mide unos 25 cm de longitud. Ocupa una posición fija en la cavidad abdominal, sostenido en su lugar por ligamentos que lo aseguran al hígado y al estómago. Se encarga de la digestión de los alimentos y de la absorción de los nutrientes. De hecho, es el lugar principal para la absorción de hierro. Varios de los conductos del páncreas, el hígado y la vesícula biliar, se abren en el duodeno para facilitar sus funciones principales.

b) Yeyuno: Mide aproximadamente entre 1,5 a 2,5 metros de largo. Se sitúa entre el Duodeno y el íleon, su función es realizar la absorción de las sustancias de los alimentos. En este trozo de intestino delgado actúa el jugo intestinal, que degrada al mínimo los hidratos de carbono, las proteínas y los lípidos. c) Íleon: El íleon, que es de aproximadamente de unos 7,5 metros de largo, tiene un diámetro menor que el yeyuno (3 cm el yeyuno, 2 cm el íleon) y tiene una tonalidad más clara. Su principal función es absorber los nutrientes (vitamina B12) del quimo, o los alimentos digeridos.

a) Ciego: Es la primera porción del intestino grueso. Denominado así por constituir una especie de fondo de saco donde implanta el apéndice cecal, y en el cual desemboca el intestino delgado a través del esfínter ileocecal. Realiza diferentes funciones y aportes al proceso de digestión, ya que este posee numerosas bacterias que contribuyen a la reducción de algunas sustancias de difícil absorción por otras estructuras. b) Colon: Es la parte más grande del intestino grueso y se divide en tres secciones: colon ascendente, colon transverso y colon descendente.

La principal función del colon es convertir en heces el líquido del intestino delgado, llamado quimo. Junto con esto, interviene en las siguientes acciones: - Las bacterias que habitan en él producen vitaminas K y B.

- Crea anticuerpos que protegen el sistema contra posibles enfermedades. c) Recto: Es el tramo final del intestino grueso. Mide entre 15 y 20 centímetros. Recoge los residuos cuando se ha eliminado la mayor parte del agua que contienen, y los retiene hasta que son expulsados.

d) Canal anal: De unos 4cm de longitud, revestido de crestas verticales llamadas columnas anales. En las paredes del canal anal hay dos fuertes capas planas de músculos llamados esfínteres interno y externo, que actúan como válvulas y que se relajan durante la defecación.
2.7- Ano
Situada en el extremo del aparato digestivo, es por dónde se eliminan los gases y las heces. Se ubica al lado de los genitales, en la zona perineal.

3- Las glándulas anexas Las glándulas anexas, son órganos que segregan los líquidos digestivos capaces de transformar los alimentos más simples para facilitar su digestión. Estos líquidos contienen sustancias llamadas enzimas, que son los encargados de simplificar los alimentos.

Las principales glándulas anexas de la digestión son: Son las glándulas salivales, el páncreas y el hígado.
3.1- Glándulas Salivales
Segregan saliva, la que sirve para humedecer los alimentos dentro de la boca y así facilitar la digestión. Comprenden tres pares de glándulas cuyos conductos desembocan en el interior de la boca. Un par está situado debajo de la lengua (glándulas sublinguales), otro debajo de la mandíbula inferior (glándulas submaxilares) y el tercero delante de las orejas (glándulas parótidas).

El hígado es la glándula más grande del cuerpo y tiene varias funciones importantes:
3.3- Páncreas
El páncreas es una glándula con forma de lóbulo grande que tiene la función de secretar la hormona insulina y un fluido alcalino que ayuda al proceso de digestión. La insulina es importante en la utilización de azúcar en la sangre y la carencia de esta hormona produce la diabetes mellitus. El fluido digestivo se secreta directamente al duodeno, justo debajo del estómago en el tracto digestivo.

Esta glándula que desemboca en el duodeno se encarga principalmente de producir jugos digestivos que terminan almacenándose en el intestino delgado. En su interior hay un grupo de células denominadas islotes de Langerhans, que miden alrededor de medio milímetro de diámetro y están formadas por dos tipos de células, alfa y beta. Para darles una mayor visión sobre el páncreas podemos decir que posee una figura de pez, cuya cabeza descansa en el duodeno, lugar en donde abre su principal conducto; el cuerpo sigue el borde inferior del estómago y su cola termina cerca del bazo en el sexo masculino. Las células alfa secretan el glucagón y las células beta la insulina, y ambas hormonas tienen una importante influencia en el metabolismo de los azúcares, siendo sus acciones contrarias. Para conocer un poco más de estas sustancias podemos decir que la insulina es fundamentales nuestro organismo ya que gracias a ellas las membranas de las células ceden el paso al glucógeno haciendo que se disperse entre ellas, y la parte sobrante se almacena en los tejidos en forma de gránulos. Por consiguiente podemos decir que es una sustancia que tiene como objetivo hacer que se aprovechen los azúcares que se han ingerido con la alimentación.

Observe la forma y la relacion del pancreas con el intestino delgado Pero si el páncreas secreta demasiada insulina esto provocaría un descenso de la cantidad de glucosa en la sangre. En caso de que la situación se torne extrema, el cerebro pierde todos los suministros de energía y se producen convulsiones y a veces, también, la pérdida del conocimiento.

Cuando la producción de insulina es insuficiente, tiene lugar la diabetes mellitus. Debido a que la glucosa no entra en las células, ésta tiene presencia excesiva en la sangre e incluso llega a excretarse con la orina. Las células no perciben suficiente alimento, lo cual explica por qué el diabético siempre tiene hambre, sin embargo, cuántos más alimentos con azúcar ingiere más empeora su situación, ya que se sigue acumulando de forma excesiva en la sangre gran cantidad de glucosa.

Además, hay que agregar, que en los diabéticos se producen continuamente sustancias ácidas que son perjudiciales, sobre todo para el sistema nervioso que pueden conllevar a un estado de coma o inclusive a la muerte. Por todo esto es importante un control médico continuo en aquellos pacientes que poseen esta enfermedad y seguir el tratamiento al pie de la letra. Dicho tratamiento consiste en suministrar insulina y tratar de adecuarla a la cantidad de azúcares que se ingieren, de forma tal que se pueda lograr un equilibrio entre ambos. La enfermedad por aumento de azúcar en la sangre se denomina hiperglucemia por aumento del azúcar en la orina, glucosuria y acidosis por la presencia de acetona en la sangre y orina.

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septiembre 10th, 2011 at 5:54 Saludos. Vivo en Puerto Rico. He tratado a mi papá, quien sufre de cirrosis hepática, con cardo mariano durante 9 meses. Los exámenes de laboratorio muestran un cambio radical: uno de los indicadores de enzimas hepáticas se normalizó y el otro está muy cerca de normalizarse. En Puerto Rico el cardo mariano puede conseguirse en tiendas como las que tradicionalmente llamamos “Health Food”, se vende en tabletas comprimidas y, debido a que la mayoría de los productos que se traen a PR vienen de Estados Unidos, la etiqueta suele ser en inglés. Por esta razón es preferible buscarlo por su nombre en este idioma: “milk thistle”.

CUANTO TIEMPO ES RECOMENDABLE USAR EL CARDO MARIANO OSEA QUE SI NO ES TOXICO AL TOMARLO PROLONGADAMENTE, O SE PUEDE USAR POR TIEMPO INDEFINIDO hola tengo una tia muy enferma ella tiene 38 años y le declararon cirrosis hepatica ella nunca a consumido bebidas alcoholicas pero hace algun tiempo tubo hepatitis hace unos dias estubo hospitalizada porque se le regaron las toxinas y el liquido se le fue al cerebro estuvo inconsiente 4 dias ya no sabemos que hacer alguien podria ayudarnos diciendonos si el cardo mariano lo puede tomar y como?… o recomendandonos un buen doctor naturista ya que por mi parte tengo mas esperanzas en las plantas ya que la medicina alopata la pone muy mal ojala puedan responderme pronto en verdad se los voy a agradecer.

diciembre 28th, 2014 at 8:36 Gracias por compartir lo de tu papa, quisiera saber cuanto tiempo consumio el cardo mariano y cuanto al dia, gracias

La profilaxis a largo plazo con antibióticos, norfloxacina, redujeron significativamente la incidencia de muertes en personas con cirrosis descompensada

Un ensayo aleatorio francés presentado en el Congreso Internacional de hígado en Amsterdam informó que la profilaxis a largo plazo con la norfloxacina antibióticos redujeron significativamente la incidencia de muertes en personas con cirrosis descompensada durante un período de seguimiento de seis meses. La norfloxacina es un antibiótico de fluoroquinolona. Su uso se ha propuesto como un medio para prevenir las infecciones bacterianas en personas con cirrosis muy avanzada o descompensada. Cuando la función del hígado se ve gravemente reducida en la fase tardía de la cirrosis, las bacterias del intestino pueden filtrarse en el hígado, causando infecciones e inflamación, de modo que conduce al empeoramiento de la cirrosis.
Algunos especialistas del hígado están preocupados de que el uso prolongado de antibióticos fluoroquinolonas pueda conducir al desarrollo de resistencia a los antibióticos, fomentando el desarrollo de infecciones bacterianas gram-negativas difíciles de tratar en personas que ya están en alto riesgo de infección bacteriana.

El estudio francés fue diseñado para probar el efecto de un curso de seis meses de norfloxacina al día (400 mg) sobre la mortalidad y la incidencia de complicaciones graves de hígado o trasplante de hígado en personas con cirrosis descompensada.
Las personas eran elegibles para participar en el estudio si tenían Child-Pugh C cirrosis, pero el estudio de los excluidos con coinfección por VIH y las personas con carcinoma hepatocelular. El estudio reclutó a 291 pacientes en 18 hospitales en Francia. Los participantes se asignaron al azar de una manera doble ciego para recibir ya sea norfloxacina (n = 144) o placebo (n = 147) y asistieron a la clínica una vez al mes para las visitas de seguimiento.

La población de estudio se compone en gran parte de las personas con cirrosis alcohólica (80% en el brazo norfloxacina y 74% en el grupo placebo), 65% del brazo de norfloxacina y 74% del grupo de placebo eran hombres, y la edad promedio de los participantes fue 55. Los participantes tuvieron una puntuación mediana MELD de 21, y una puntuación de Child-Pugh de 11. El ochenta y ocho por ciento del grupo de norfloxacina tenía ascitis; el 44% del grupo de norfloxacina y 47% del grupo de placebo estaban recibiendo tratamiento con bloqueadores beta para tratar la hipertensión portal y ascitis, como consecuencia de la cirrosis.

Después de seis meses de tratamiento del estudio, una alta proporción de los participantes (46%) habían interrumpido el tratamiento del estudio, el 12% por su propio deseo, 15% debido a la muerte, 9% debido a trasplante de hígado y 9% debido a la peritonitis bacteriana espontánea (SBP ). Por intención de tratar el análisis, la incidencia de la muerte fue 43% inferior en el grupo norfloxacina (razón de riesgo ajustada 0. 57, IC del 95% 0,33-0,97, p = 0,041), una reducción significativa en el riesgo. Las personas en el grupo de norfloxacina fueron significativamente menos propensos a desarrollar una infección durante los primeros seis meses también (23,9% frente a 32,3%), infecciones bacterianas, especialmente gram-negativas.
No hubo diferencia significativa en los otros resultados secundarios de trasplante hepático, encefalopatía hepática, hemorragia variceal o disfunción renal.

Edición Hepatitis 2000
Fuente: Infohep Referencia
Moreau R et al. Un ensayo aleatorio de la terapia norfloxacina 6 meses en pacientes con Child-Pugh clase C cirrosis. Congreso Internacional de hígado, Ámsterdam, abstracta GS-001, 2017.

Archivado en: Inicio » Varios » Fotos, dibujos, sobre hepatitis » Tratamiento para cirrosis descompensada reduce incidencia de muerte

  1. Los trastornos de la flora intestinal producen un gran aumento de NH4 + e intoxican las neuronas
  • episodios de sangrado gastrointestinal
  • infecciones
  • enfermedad renal
  1. Para disminuir NH4 +:

En este post vamos a darte consejos para tratar el higado con estas Infusiones para la cirrosis hepática. Una de las enfermedades más frecuentes entre las personas que han abusado del alcohol o que han sufrido infecciones agresivas del hígado como la hepatitis es la cirrosis hepática Ésa es una alteración por la que el hígado deja de tener una estructura carnosa y blanda para transformarse en una estructura fibrosa y dura.

Una vez la enfermedad se ha instaurado, no se puede hacer otra cosa que frenar o parar el progreso de la enfermedad. La medicina científica utiliza para ello medicamentos como los corticoides o los inmunosupresores y es difícil pensar que se pueda prescindir de ellos. Sin embargo, la medicina natural ofrece recomendaciones complementarias muy útiles como las infusiones medicinales y que, a continuación, se detallan:

Infusiones medicinales Infusión para la cirrosis hepática #1: Verter 1 cucharada de hojas de cardo mariano en una taza de agua y hervir por 5 minutos. Cubrir y dejar refrescar. Tomar 2 tazas al día. Esta infusión contiene silimarina la cual ayuda a eliminar las toxinas del hígado y la regeneración de las células dañadas.

Infusión para la cirrosis hepática #2: Hervir una taza de agua y cuando llegue a su punto de ebullición, verter 1 cucharada de diente de león. Tapar y dejar refrescar. Colar y tomar 2 tazas al día. Infusión para la cirrosis hepática #3: Lavar 2 cabezas de alcachofa y colocar en un recipiente que contenga 1 litro de agua. Hervir por 10 minutos. Dejar refrescar y tomar a lo largo del día.

Infusión para la cirrosis hepática #4: Lavar y picar una pedazo de raíz de regaliz y verter en una taza de agua. Hevir por 5 minutos. Colar y tomar 1 veces al día. Esta infusión no debe tomarse si se sufre de hipertensión. Infusión para la cirrosis hepática #5: Hervir 50 g de hojas de achicoria en un litro de agua, durante 10 minutos. Filtrar, endulzar y tomar
3 tazas diarias.

Otros remedios naturales Existen otros remedios para la cirrosis hepática que se pueden elaborar. El zumo de limón sobre la piel, por ejemplo, ayuda a aliviar los picores de los que padecen problemas de hígado.

Es importante observar que, en la medicina ayurveda, existen otras plantas de efectos indudables para los problemas del hígado y que han mostrado eficacia contra las hepatitis virales como son la Eclipta alba o yerba de tago y la Picrorhiza kurroa. En la medicina china, existen plantas que son utlizadas para la cirrosis hepática como son:

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    • Alteraciones de la piel: aproximadamente la cuarta parte de los enfermos desarrollan oscurecimiento de la piel.
  • Un buen consejo

  • Posibles complicaciones
    Perspectivas Se dispone de las siguientes opciones de tratamiento:

    ¿Qué es la cirrosis? La cirrosis hepática es el estadio final de una fibrosis progresiva del hígado, caracterizada por la alteración de la estructura normal del mismo y la formación de nódulos de regeneración. En los casos más avanzados es irreversible y en ocasiones el único tratamiento posible es el trasplante hepático.Sin embargo en algunas formas iniciales de cirrosis puede haber una reversión de la misma si se trata la causa.

    ¿Cuáles son las causas de la cirrosis? Aunque comúnmente se cree que solamente se puede tener cirrosis si se bebe mucho alcohol, hay numerosas causas de esta enfermedad del hígado, bien por inflamación crónica del mismo o por la denominada colestasis, que es un trastorno del drenaje de la bilis. Por tanto muchos de los pacientes cirróticos tienen esta enfermedad sin haber bebido nunca alcohol. Las causas más frecuentes de cirrosis son: Algunas causas menos frecuentes son::

    • Hepatitis autoinmune
    • Cirrosis biliar primaria y secundaria
    • Colangitis esclerosante primaria
    • Medicamentos -metotrexate, isoniazida…-
    • Enfermedad de Wilson
    • Déficit de alfa 1 antitripsina
    • Fibrosis portal idiopática
    • Fallo cardiaco derecho…

    Un daño crónico del hígado por cualquiera de las causas mencionadas puede conducir con el tiempo a un inflamación permanente, con daño de las estructuras hepáticas -células, conductos biliares…- aparición de fibrosis y finalmente cirrosis.

    ¿ Cuáles son los síntomas de la cirrosis? Los síntomas pueden ser muy inespecíficos -falta de apetito, cansancio, pérdida de peso, debilidad..- o aparecer datos de descompensación de la enfermedad -ictericia, encefalopatía, hemorragias gastrointestinales o un acúmulo de líquido en el abdomen llamado ascitis-. Pueden aparecer en los análisis alteraciones como descenso de las plaquetas, anemia, aumento de bilirrubina, falta de albúmina y elevación de las transaminasas, la fosfatasa alcalina y la GGT. Los paciente con cirrosis pueden tener además síntomas o datos de la exploración física -ictericia, ginecomastia, presencia de venas dilatadas en el tórax y el adomen, abdomen prominente por ascitis- que le sugieren al médico la posibilidad de que tengan esta enfermedad.

    ¿Cómo se diagnostica la cirrosis? Además de los datos de la exploración física ya mencionados y los análisis, generalmente se hace un ultrasonido -ecografía abdominal-. A veces es necesaria una biopsia hepática para confirmar de forma definitiva el diagnóstico, pero no suele hacerse si los datos clínicos, de laboratorio y de radiología sugieren de forma clara la enfermedad.

    • -Pruebas de laboratorio: se suele solicitar hemograma, plaquetas, ast y alt, albúmina, bilirrubina y tiempo de protrombina. Generalemnte se descarta también infección por virus B y C, hepatitis autoinmune y trastornos del metabolismo del hierro.
    • -Pruebas de imagen: la ecografía abdominal es la prueba inicial de elección, aunque en algunos casos puede ser necesario hacer también un TAC o scáner o una resonancia magnética nuclear. Hay otras pruebas como la elastografía hepática que proporciona datos del grado de fibrosis del hígado.
    • -Biopsia hepática: es la prueba definitiva porque permite apreciar el estado de la arquitectura del hígado. Sin embargo no suele ser necesaria si el resto de pruebas ya han dado el diagnóstico y el resultado de la biopsia no va a cambiar el tratamiento del paciente.

    ¿Debe determinarse la causa de la cirrosis? Es importante porque puede influir en el tipo de tratamiento que precise el paciente, hacer consejo genético en algunos casos y ayuda a determinar el pronóstico. ¿Qué evolución tiene la cirrosis? Los pacientes con cirrosis pueden tener un gran número de complicaciones y su expectativa de vida se reduce notablemente.

    Algunas de las complicaciones de esta enfermedad son:

    • Hemorragia por varices: las varices son venas que se desarrollan en el esófago o el estómago de algunas personas con cirrosis Puede producir hemorragias muy graves
    • Ascitis, es la acumulación de líquido en el abdomen
    • Peritonitis bacteriana espontánea, que aparece cuando se contamina la ascitis por bacterias
    • encefalopatái hepática, es un conjunto de trastorno neurológicos que pueden aparecer en pacientes cirróticos como alteración del ritmo del sueño, desorientación, somnolencia o coma
    • Cáncer de hígado
    • Síndrome hepato renal: fallo del riñón

    Cuando aparecen estas alteraciones se considera que la cirrosis se ha descompensado y puede ser necesario un trasplante de hígado. ¿Cómo se trata la cirrosis? Los objetivos generales son:

    • Retrasar o revertir la progresión de la enfermedad hepática, por ejemplo mediante el uso de medicamentos en a cirrosis biliar primaria
    • Evitar daños añadidos -por ejemplo, evitar ingesta de alcohol o tratar hepatitis crónicas –
    • Evitar ciertos medicamentos o ajustar dosis de los mismos
    • Tratar los síntomas -ascitis, encefalopatía…- y las alteraciones analíticas -anemia…-
    • Prevenir, identificar y tratar las complicaciones, como la aparición de encefalopatía, preenir hemorragias, etc
    • Valorar la necesidad y el momento adecuado de un trasplante

    No existe ningún medicamento ni producto natural que “depure el hígado” ni las denominadas “limpiezas hepáticas” tienen utilidad alguna.

    ¿Cómo prevenir las complicaciones de la cirrosis? Se debe hacer un seguimiento de los pacientes con cirrosis para prevenir las complicaciones. Sobre todo se tiene que valorar la aparción de varices -mediante endoscopias periódicas- y cáncer de hígado -con ecografías abdominales semestrales. Si aparecen varices se deben dar betabloqueantes o tratarlas mediante ligadura. También es importante tratar las infecciones -respiratorias, urinarias..- con rapidez, evitar sedantes, utilizar analgésicos con precación por el riesgo de descompensaciones con precaución. ¿Cuál es el pronóstico de la cirrosis? Es muy variable dependiente de diversosfactores: su causa, la gravedad de la misma, que haya complicaciones, que el paciente padezca deotras enfermedades crónicas… Ls pacientes con cirrosis compensada tiene unamediade sobrevida de más de 12 años tras el diagnóstico. Auqellos pacientes con cirrosis descompensada -hemorragia por varices, peritonitis bacteriana, ascitis, sme hepatorrenal, cáncer…- tienen mucho peor pronóstico.

    Hay una serie de escalas -Child-Pugh y MELD- que evalúan la gravedad de la cirrosis y permiten valorar el pronóstico de la misma En la escala de Child-Pugh la puntuación va de 5 a 15

    • 5 o 6 puntos: cirrosis Child-Pugh clase A, bien compensada
    • 7 a 9 puntos: cirrosis Child-Pugh clase B, compromiso funcional significativo
    • 10 a 15 puntos: cirrosis Child-Pugh clase C, cirrosis descompensada

    La escala MELD es otro modelo para predecir el pronóstico de los pacientes con cirrosis. Se basa en los niveles de bilirrubina, creatinina, INR y la causa de la cirrosis. Con valores de 10 ó más se suele remitir al paciente a un centro especializado para valorar un posible trasplante.

    La cirrosis es la consecuencia de una enfermedad crónica producida en el hígado, las cuales generan un cese en las funciones de este órgano. Lo que ocurre en la cirrosis hepática es que se desarrolla un exceso de tejido alrededor del hígado, que a su vez va formando nódulos que cambian la estructura y síntesis del mismo. La inflamación que produce esta enfermedad es el medio por el cual el órgano responde al daño que se le ha ocasionado, ya sea por la excesiva ingesta de alcohol o por otras enfermedades del hígado. En ONsalus te explicamos cuales son los síntomas y pronóstico de la cirrosis hepática. Existen dos causas principales para que se produzca cirrosis:

    Otras patologías menos comunes que pudieran causar cirrosis hepática son:

    • Trastorno de las vías biliares.
    • Hepatitis autoinmunitaria.
    • El consumo de algunos medicamentos.
    • Enfermedades hereditarias.
    • Otras enfermedades hepáticas no alcohólicas.

    En la primera fase de la enfermedad pueden no aparecer síntomas, progresivamente el paciente puede comenzar a tener los siguientes signos:

    • Fatiga.
    • Falta de apetito.
    • Pérdida de peso y masa muscular.
    • Náuseas y dolor abdominal.
    • Vasos sanguíneos pequeños en la piel.

    Cuando la enfermedad ya ha avanzado los síntomas empeoran y el hígado comienza a disminuir su función notablemente, impidiendo que el paciente pueda llevar una vida normal:

    • Acumulación de líquido en el abdomen, también conocido como ascitis.
    • Ictericia o coloración amarillenta de la piel y los ojos porque el hígado no puede eliminar la bilirrubina de la sangre.
    • Enrojecimiento en las palmas de las manos.
    • Formación de hematomas.
    • Sangrado anormal en encías y nariz.
    • Hemorragias en el aparato digestivo.
    • Impotencia sexual en los hombre y encogimiento de los testículos.
    • Confusión mental y cambios de humor.
    • Heces pálidas.

    Un hepatólogo será el médico encargado de hacer el diagnóstico de la cirrosis hepática, mediante la confirmación de los síntomas, algunos exámenes de sangre y una ecografía abdominal. No hay un tratamiento médico específico para la cirrosis hepática, ya que esta manifestación es una señal de que el órgano debe ser reemplazado. La medicación se utiliza para tratar las enfermedades que han producido la cirrosis o para retardar su avance, algunas de estas son:

    • Vitamina K pera prevenir el sangrado excesivo.
    • Diuréticos para el eliminar el exceso de líquido.
    • Antibiótico para las infecciones.

    Adicionalmente, se deben realizar cambios en la alimentación como reducir la ingesta de sal y las proteínas como la carne y el pescado, de ser necesario tu médico podrá recetarte algún suplemento de vitaminas y minerales.

    El pronóstico dependerá de la evolución de cada paciente y la fase en la que se encuentre la enfermedad, al momento del diagnóstico. La cirrosis lleva al hígado a una inflamación excesiva, por lo que su capacidad de regenerarse por sí solo, es nula. La única alternativa será un trasplante de hígado para poder retomar el funcionamiento normal de este órgano. Recuerda que la clave para que estas enfermedades no surjan, es la prevención. A continuación te damos algunas medidas preventivas para evitar las causas de la cirrosis:

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    No hay pruebas de que el consumo moderado de alcohol sea dañino, siempre y cuando sea discreto. Inclusive se ha comprobado que un vaso de vino tinto con la comida principal, como parte de la «dieta mediterránea», puede reducir el riesgo de enfermedad cardíaca. Otros cuadros crónicos que tienen implicaciones nutricionales incluyen enfermedades de los riñones y del sistema urinario; del aparato gastrointestinal, donde se incluyen estómago; vesícula e hígado. Estas enfermedades se describen en textos médicos.

    PROBLEMAS NUTRICIONALES DE LA POBREZA Y LA OPULENCIA - UN CONTRASTE Como se menciona en varios capítulos de la presente publicación, muchas de las principales enfermedades causadas por deficiencia nutricional que predominan en los países en desarrollo se asocian con falta de seguridad alimentaria, pobreza, enfermedades infecciosas, atención insuficiente y factores relativos a los mismos. Se ha podido demostrar claramente que el así llamado desarrollo económico, en especial el que va de la mano con el alivio de la pobreza, lleva rápidamente a importantes reducciones en la desnutrición y las infecciones. Ejemplos de países donde esto ha sucedido son: Costa Rica y Cuba en América Latina; Malasia y Tailandia en Asia y Mauricio en África. Las principales reducciones en malnutrición, en prevalencia de enfermedades transmisibles y en mortalidad infantil son probablemente el resultado de mejor educación y reducción del analfabetismo, de más seguridad alimentaria en el hogar y una mejor higiene y suministro de agua potable y un mayor acceso a servicios de salud razonablemente buenos.

    En la mayoría de los países, a medida que se reducen las tasas de malnutrición proteinoenergética y de infecciones como la gastroenteritis y el parasitismo intestinal, aumenta a menudo la incidencia de enfermedad arteriosclerótica del corazón, obesidad, ciertos tipos de cáncer, diabetes y accidentes cerebrovasculares. Se hace con frecuencia evidente el cambio del perfil de salud, primero en los grupos más ricos y urbanos y luego en la población rural. En general no hay estadísticas confiables sobre morbilidad, pero en muchos países se publican datos sobre mortalidad. Estos datos demuestran claramente que en los países en desarrollo en mejor situación, las muertes a causa de infecciones y la malnutrición han declinado bastante y las tasas de mortalidad infantil han mejorado de modo significativo. Sin embargo, las tasas de mortalidad en las llamadas «enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta» aumentaron en estas naciones. Estas enfermedades incluyen neoplasmas malignos, diabetes, obesidad, enfermedades del sistema circulatorio (menos la fiebre reumática), enfermedad hepática crónica y cirrosis, colelitiasis y colecistitis. La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó estadísticas para 42 países con buenos datos de mortalidad para los años 1991 a 1992 (OMS, 1993d), que muestran cómo en algunos países industrializados, por ejemplo Australia, Japón, el Reino Unido y los Estados Unidos, las tasas de mortalidad por estas causas disminuyeron de 1960 a 1990, mientras que en países en desarrollo en mejor situación, como Ecuador, Mauricio y Tailandia, las tasas de mortalidad por estas causas aumentaron notablemente en el mismo período. En muchos de los países en desarrollo de nivel intermedio, las tasas de mortalidad por estas enfermedades, en personas de 45 a 54 años de edad, fueron muy semejantes a las de los países industrializados para el período 1985 a 1989. Es probable que la significante reducción en estas últimas naciones se deba a esfuerzos educativos y mensajes de salud pública que influyen en la gente para reducir el consumo alimentario de componentes dietéticos dañinos y para modificar los comportamientos que aumentan el riesgo de muerte a causa de estos desórdenes. En realidad, los cambios de comportamiento no nutricional, como por ejemplo la disminución del tabaquismo, también contribuyen a estas reducciones. El cambio alimentario que se considera generalmente más importante es la reducción del consumo de ciertas grasas.

    El aumento de las enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta, en países de rápido crecimiento, probablemente afecta primero y en mayor grado a la gente pudiente, a menudo personas productivas, bien educadas y con cargos importantes en los sectores públicos y privados. Estas enfermedades pueden luego reducir la productividad de estos individuos y su tratamiento puede además empezar a absorber un segmento cada vez mayor del presupuesto de salud. El reto para los nutricionistas y otros trabajadores de salud es ayudar a los países en desarrollo a evitar la transición de una alta prevalencia de infecciones evitables y de desnutrición, a tasas mayores de enfermedades crónicas de la riqueza, que son parcialmente evitables. Los países en desarrollo, sobre todo los que se industrializan con rapidez y tienen un alto aumento en los ingresos, tienen la posibilidad de tomar medidas antes que aumenten tales enfermedades. Este es un reto que debe tomarse y que no se debe ignorar. Quizá las medidas para reducir el tabaquismo son inclusive más importantes que las que se toman para prevenir los cambios dañinos en el consumo alimentario, pero las acciones para prevenir las prácticas dietéticas dañinas merecen prioridad. China es un país que por lo menos considera estos problemas y toma acciones apropiadas. Su atención es particularmente importante debido a que es el país más populoso del mundo y se ha transformado en los últimos 50 años, de un país con extrema pobreza, graves carencias de alimentos y muchas muertes a causa de infecciones, a una nación con una economía pujante, seguridad alimentaria y servicios de salud que han controlado muchas infecciones evitables. El gobierno chino tiene mucho más control sobre sus ciudadanos que el que tienen muchos otros gobiernos, y podría dar los pasos requeridos para reducir las tasas ya crecientes de enfermedades relacionadas con la nutrición y con el tabaquismo crónico. Al hacerlo, China podría establecer un ejemplo para otros países.

    En la mitad de la década de 1990, la atención se focaliza en la enfermedad cardiovascular que toma auge en los países de Europa oriental y la ex-Unión Soviética. La incidencia creciente de enfermedades crónicas en los países en desarrollo merece atención. Una guía alimentaria puede tener varios propósitos. Puede servir para definir prioridades nacionales en el sector de la salud, o para facilitar la planificación de las economías nacionales (metas alimentarias, objetivos dietéticos/nutricionales); o dirigirse a individuos (consumo de nutrientes recomendados, guías alimentarias). Todas estas formas de orientación tienen en común el propósito de ayudar a las poblaciones a lograr un estado de nutrición óptimo, conducente a una buena salud.

    Como los seres humanos en todas partes tienen necesidades nutricionales bastante semejantes en relación con su edad, sexo y tamaño corporal, la orientación nutricional se puede preparar hasta cierto punto con una perspectiva global. Las estrategias para lograr las metas nutricionales, sin embargo, varían de una población a otra y deben tener en cuenta el entorno biológico y físico de la población, así como los factores económicos y socioculturales sobresalientes. Estos aspectos se deben reflejar en las guías alimentarias. Las guías alimentarias son un conjunto de enunciados que orientan y suministran principios y criterios sobre prácticas alimentarias positivas para promover el bienestar nutricional de la población en general. Tienen como propósito que se utilicen por los individuos.

    Las guías alimentarias se basan sobre todo en las necesidades nutricionales y el conocimiento científico actual y además, en forma indirecta pero firme, sobre los tipos de enfermedades relacionadas con la dieta predominantes en la sociedad. Las pautas toman en cuenta el patrón alimentario acostumbrado e indican las modificaciones que se deben establecer para contribuir a la reducción de estas enfermedades. Representan la forma práctica de alcanzar las metas globales nutricionales para una población. Hasta hace poco, las guías alimentarias se expresaban en términos técnicos nutricionales. Ahora, sin embargo, las guías alimentarias que se basan en grupos de alimentos y que enuncian los principios de una buena práctica de alimentación, son cada vez más comunes. Donde no se pueden expresar totalmente en términos de alimentos, están escritas en lenguaje corriente. Estas pautas evitan en lo posible utilizar términos técnicos de la ciencia de la nutrición. Las guías alimentarias con base en los alimentos varían entre los diversos grupos de población. Por lo tanto, es importante reconocer que en cada región o país puede existir más de un patrón de alimentación saludable, y por lo tanto desarrollar estrategias con base en los alimentos que sean apropiadas para la comarca local.

    Los alimentos y la dieta no son los únicos componentes de un estilo de vicia saludable. Por lo tanto, las organizaciones que desarrollan guías alimentarias están cada vez más dispuestas a integrar mensajes relacionados con la alimentación, junto con otras políticas relacionadas con la salud (como tabaquismo, actividad física, consumo de alcohol). Se deben considerar en la preparación de guías alimentarias los siguientes puntos básicos:

    los problemas de salud pública deben determinar la dirección y la relevancia de las guías alimentarias; las guías alimentarias se deben abordar en un contexto socio cultural específico y por lo tanto necesitan reflejar los factores sociales, económicos, agrícolas y ambientales más importantes, que afectan la disponibilidad de los alimentos y los patrones de alimentación;

    las guías alimentarias necesitan reflejar los patrones alimentarios en vez de metas cuantitativas; las guías alimentarias necesitan ser positivas y deben estimular el placer de ingerir alimentos apropiados;

    los diversos patrones alimentarios pueden ser compatibles con una buena salud. Para tratar en mejor forma los asuntos de consumo óptimo de nutrientes para el desarrollo de guías alimentarias basadas en los alimentos, la reciente Consulta de la FAO/OMS sobre Preparación y Uso de Guías Alimentarias Basadas en Alimentos (1995) promovió el concepto de densidad de nutrientes aplicada a la alimentación total - es decir, la cantidad de nutrientes esenciales suministrada por 1 000 kcal de energía provista por la dieta - como alternativa al enfoque tradicional de raciones dietéticas recomendadas para nutrientes específicos. La densidad de nutrientes de referencia, para nutrientes seleccionados, se presenta en el Anexo 4, con implicaciones importantes de salud pública al utilizar este enfoque en el desarrollo y la evaluación de guías alimentarias.

    APROVECHE AL MÁXIMO SUS ALIMENTOS
    UNA INICIATIVA DE LA FAO PARA PROMOVER EL DESARROLLO DE GUÍAS ALIMENTARIAS PRÁCTICAS La FAO recientemente ha producido una serie de materiales educativos sobre nutrición que se basan en las consideraciones anteriormente mencionadas y pueden facilitar el desarrollo de guías alimentarias prácticas. El paquete, titulado Aproveche al máximo sus alimentos se basa en reconocer que el alimento tiene un valor y una importancia más allá del suministro de nutrientes. El comer se encuentra entre las actividades más naturales y agradables conocidas, y dentro de la sociedad el alimento, y especialmente compartir y asegurar los alimentos, tiene un considerable significado social. Los múltiples papeles de los alimentos y las conductas que se relacionan con la comida necesitan reconocerse y apreciarse en el desarrollo de las guías alimentarias.

    La iniciativa de la FAO se basa en cuatro principios: El cuerpo humano es un organismo muy adaptable y una amplia gama de patrones alimentarios y consumo de alimentos puede conducir a una buena salud y bienestar nutricional.

    Desde una perspectiva nutricional, un determinado alimento no se requiere ni se proscribe. No existen alimentos per se buenos o malos, únicamente dietas buenas y malas. Las dietas, por sí mismas, solamente se pueden calificar como buenas o malas en relación con un número de otras variables, que van desde el estado fisiológico del individuo hasta el grado de actividad física, preferencias en el estilo de vida y condiciones ambientales. Ayudar a los consumidores a entender cuáles son estas variables y cómo se pueden modificar benéficamente es un importante objetivo de la guía alimentaria.

    El consumo de alimentos, excepto en situaciones extremas, es en primera instancia, una cuestión de elección y la guía alimentaria puede ser más efectiva para ayudar a las personas a tomar buenas decisiones alimenticias, mediante mensajes positivos y no obligatorios. Cuatro mensajes de orientación alimentaria positiva

    La iniciativa Aproveche al máximo sus alimentos se basa en cuatro mensajes que se pueden utilizar no sólo para desarrollar guías alimentarias, sino también en programas educativos para información al público, en colegios y otros lugares de enseñanza. El concepto y los mensajes son positivos, simples y directos. Tienen como objetivo promover patrones de consumo saludables y realistas a todos los grupos de edad y estimular la adopción de enfoques acertados y prácticos sobre alimentación y nutrición. Disfrute comiendo alimentos variados. Este mensaje incorpora dos conceptos. El primero, es que los alimentos, el comer y la guía alimentaria necesitan considerarse en forma positiva. Esta idea es especialmente importante, dado los mensajes negativos a menudo asociados con las guías alimentarias, sobre todo en las sociedades más ricas.

    El segundo concepto, es que la adecuación de la dieta se debe basar en la diversidad alimentaria. Este mensaje enfatiza que el consumo de una amplia variedad de alimentos es necesario y que se pueden disfrutar todos los tipos de alimentos como parte de una dieta completa. El reconocimiento de los beneficios de las dietas mixtas y variadas es muy importante a la luz del conocimiento todavía incompleto sobre necesidades nutricionales, interacciones de nutrientes y no nutrientes, y relaciones entre alimentación y salud. Coma lo justo para cubrir sus necesidades. Este mensaje enfatiza las necesidades nutricionales cambiantes en el ciclo de vida y cómo estas necesidades pueden ser mejor satisfechas a partir de alimentos disponibles en la localidad. Presta atención a las necesidades de energía y nutrientes durante períodos de alto riesgo (embarazo, lactancia, primeros años de vida, enfermedad, vejez) y en situaciones difíciles, por ejemplo, épocas en las que hay poca disponibilidad de alimentos. Este mensaje además, permite que se traten los problemas relacionados con el exceso de consumo y consumos dietéticos desequilibrados.

    Proteja la calidad e inocuidad de sus alimentos. Este concepto frecuentemente se pasa por alto por quienes brindan orientación alimentaria, aunque es de gran importancia en los países desarrollados y en desarrollo. En muchos países en desarrollo no es raro que la desnutrición se deba a la condición pobre del agua y a la escasa higiene de los alimentos, y en todos los países el consumo de alimentos contaminados y de baja calidad es un importante riesgo para la salud. Se deben hacer todos los esfuerzos posibles y necesarios para proteger la calidad e inocuidad de los suministros de alimentos dentro de los hogares, escuelas y otras instituciones y en la comunidad, en los centros comerciales donde se procesan y almacenan. Manténgase activo y en forma. Este mensaje enfatiza que el bienestar nutricional no es sólo cuestión de comer adecuadamente. El cuerpo humano necesita hacer ejercicio para funcionar bien y mantenerse saludable. Muchas de las enfermedades crónicas relacionadas con la dieta están íntimamente ligadas con patrones de actividad y los esfuerzos para mejorar el bienestar nutricional deben tener en cuenta este hecho.

    El hígado es un órgano muy importante, que desempeña muchas funciones en nuestro organismo, tales como desintoxicar el organismo, producir hormonas, intervenir en el proceso de digestión, proporcionar energía al cuerpo, y muchas otras cosas más. La gente que tiene el hígado mal, padece de muchas enfermedades y en ocasiones mortales. Las enfermedades hepáticas normalmente provocan dolor en el hígado, por ello es muy importante saber que causa el dolor de hígado para poder tratarlo lo más rápido posible. Lo tenemos situado en el lado derecho del abdomen, debajo de las costillas, con una forma triangular. El hígado es uno de los órganos más importantes en el proceso de digestión, ya que es el encargado de descomponer los alimentos y transformarlos en energía, y de eliminar las toxinas que tenemos en la sangre.

    -Infecciones: La gente que tiene enfermedades hepáticas, sufre de muchas infecciones que a su vez afectan a las células del cuerpo, a los tejidos y al propio hígado. En muchas ocasiones las infecciones pueden provocar que el hígado deje de funcionar. -Dolor en la zona de los riñones: El dolor hepático se confunde en muchas ocasiones con el dolor de riñones, dolor abdominal o dolor de espalda, ya que el hígado esta situado en esa zona. El dolor hepático empieza en la parte derecha de la espalda debajo de las costillas y suele ser constante.

    -Otros síntomas muy frecuentes: Erupciones en la piel, picazón, manchas de color marrón, piel amarillenta, ojeras, picazón y blanqueamiento en los ojos, sudoración excesiva, mal olor corporal, heces pálidas, pedida de peso, dolor que se extiende hacia el hombro, orina oscura, síntomas gripales y dolor abdominal en la parte superior derecha. Si tiene los síntomas que describimos a continuación tiene que acudir urgentemente a un médico.

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    La pancreatitis por cálculos biliares es una inflamación del páncreas, resultado de la obstrucción del conducto pancreático por un cálculo biliar. Esto ocurre al nivel del esfínter de Oddi, un músculo redondo ubicado en la abertura del conducto biliar hacia el intestino delgado. Cuando un cálculo de la vesícula biliar se desplaza por el conducto biliar común y queda atrapado en el esfínter, bloquea el flujo de salida de todo material proveniente del hígado y páncreas. El resultado es la inflamación del páncreas, la cual puede ser muy grave. La pancreatitis por cálculos biliares puede ser una enfermedad que conlleva peligro de muerte, y es necesario que un médico examine de urgencia a la persona con cálculos biliares que repentinamente presenta dolor abdominal fuerte. Los factores de riesgo para la pancreatitis por cálculos biliares son similares a los descritos para la enfermedad de cálculos biliares.

    Los síntomas podrían ser similares a los arriba explicados, bajo Cálculos biliares y enfermedad de cálculos biliares. Además, podría sentirse dolor en el abdomen superior izquierdo o en la espalda, que generalmente aparece en forma repentina, es muy fuerte, normalmente agudo o como una sensación de que algo se aprieta, y con frecuencia viene acompañado por náusea y vómito. Los exámenes de sangre pueden identificar la inflamación del páncreas (amilasa y lipasa) y pueden encontrar pruebas de obstrucción del flujo de salida de la bilis desde el hígado (ALT, AST, fosfatasa alcalina y bilirrubina). La inflamación del páncreas se observa mejor con una prueba radiológica (CT scan o CAT scan), la cual también puede determinar la gravedad de la inflamación pancreática. El CT scan no tiene tanta sutileza como para identificar los cálculos biliares pequeños, y por ello, podría requerirse un ultrasonido abdominal en caso de considerarse que esa es la causa de la pancreatitis.

    Al inicio, la pancreatitis se trata mejor evitando la ingesta de cualquier tipo de líquido o sólido hasta que la inflamación disminuya. Normalmente, todo lo que se requiere es administrar líquidos por vía intravenosa cuando la inflamación es moderada, y los síntomas se resuelven dentro de pocos días. Una inflamación grave, dolor persistente y fiebre sugieren pancreatitis severa e inflamación continua. En ese caso, se iniciará la administración de nutrientes por vía intravenosa, si no es posible volver a empezar la ingesta oral en aproximadamente 5 a 7 días. La náusea grave y el vómito se tratan inicialmente aliviando al estómago de los líquidos; por ello se usa una sonda nasogástrica y se administran medicamentos antiheméticos (contra la náusea). Las terapias para el dolor podrían administrarse por vía intravenosa hasta que pueda reiniciarse la ingesta de alimentos y uso de tratamientos por vía oral. A veces, es importante extirpar urgentemente un cálculo biliar que ocasiona pancreatitis; y en otras ocasiones, podría ser adecuado esperar entre 24 y 48 horas con valoraciones regulares para asegurarse que la persona permanece estable. Los cálculos biliares que causan la pancreatitis de cálculos biliares podrían pasar y salir del conducto sin intervención o podrían requerir una extirpación endoscópica o quirúrgica. En los casos con infección del tejido pancreático, ocurre la enfermedad conocida como necrosis (tejido muerto) pancreática, y se podrían usar antibióticos para controlar o prevenir la infección. La disfunción del esfínter de Oddi (DEO) comprende un complejo de síntomas de dolor abdominal superior irregular que podría presentarse acompañado por náusea y vómito. No se comprende completamente a este trastorno aún. Se cree que la causa es cicatrización o espasmo del músculo del esfínter de Oddi, un músculo circular de aproximadamente 1cm (1/2 pulgada) de longitud y ubicado en el extremo inferior de los conductos biliar y pancreático. La función de este músculo es mantener cerrados los músculos del conducto biliar y del conducto pancreático, para de esa manera prevenir el reflujo de los contenidos intestinales hacia esos conductos. Si este músculo sufre un espasmo o presenta cicatrices, el drenaje de los conductos biliar y pancreático podría comprometerse. La dilatación anormal del conducto biliar y/o pancreático normalmente se relaciona con aumento de los productos y enzimas del hígado, vesícula biliar y páncreas, lo cual puede analizarse mediante exámenes de sangre (pruebas hepáticas en suero sanguíneo, amilasa, lipasa). El dolor podría ser el resultado de la obstrucción de los conductos.

    La disquinesia biliar podría desarrollarse después de la extirpación de la vesícula biliar, y por ello el nombre de síndrome post-colecistectomía. Los síntomas podrían ser similares a aquellos por los cuales inicialmente se extirpó la vesícula biliar, e incluyen dolor abdominal, náusea y vómito. Los síntomas pueden ser ocasionales o podrían aumentar y disminuir. Las personas podrían perder peso debido a la falta de apetito. Fiebre, escalofríos y diarrea no son características de esta enfermedad. Si los síntomas son graves y no responden al tratamiento tradicional, se requeriría investigar más a fondo.

    Es importante verificar que no se pasa por alto otras enfermedades más graves antes de embarcarse en el diagnóstico de disfunción del esfínter de Oddi. Por lo tanto, será importante verificar que el paciente no tenga cálculos en los conductos biliares, cáncer del páncreas o de los conductos biliares, enfermedad de úlcera péptica o enfermedad cardíaca (mala circulación hacia el corazón, llamada “isquemia”, o una “angina” que podría imitar esos síntomas). El diagnóstico de disfunción del esfínter de Oddi puede evaluarse y confirmarse mediante un endoscopio especial que permite colocar un catéter en los conductos biliar y pancreático. Mediante la inyección de sustancia de contraste a través del catéter, junto con el uso de radiografías, el médico obtiene fotografías de los conductos biliar y pancreático. Este procedimiento que requiere de una sonda especial se conoce como colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE), y puede ayudar a determinar la presencia de cálculos biliares en la vesícula biliar o conducto biliar. En el caso de cálculos en el conducto biliar, pueden utilizarse instrumentos y procedimientos especiales (esfinterotomía con extracción de cálculo) (ver figura 2, arriba) mientras se realiza la CPRE para extirpar la mayor parte de ellos. Es posible tomar mediciones de la fuerza de contracción del músculo del esfínter de Oddi mediante un tubo plástico especial que se inserta dentro del conducto biliar o del conducto pancreático, a nivel del músculo del esfínter de Oddi. Esto se conoce como “manometría del esfínter de Oddi” y se emplea para determinar si el músculo presenta “disquinesia” o si se contrae normalmente. Se confirma el diagnóstico de disquinesia biliar si el músculo no se contrae en forma normal.

    En los pacientes con síntomas graves e intolerables, podría cortarse el músculo del esfínter con la sonda para la CPRE y un tubo plástico especial con un alambre pequeño adherido a un lado (llamado “esfinterotomo”). Se pasa este esfinterotomo a través del canal de la sonda de CPRE y luego hacia el conducto biliar y/o conducto pancreático, al nivel del músculo del esfínter. Después se aplica una pequeña cantidad de corriente eléctrica al alambre, el cual a su vez corta y cauteriza el músculo abierto. Esto se denomina “esfinterotomía”, procedimiento que sólo pueden realizar médicos altamente experimentados y únicamente cuando los síntomas son graves además de sin resolución. Aproximadamente 5 a 15 por ciento de pacientes sometidos a esta terapia podrían presentar inflamación del páncreas (llamada “pancreatitis”) como complicación, inmediatamente después del procedimiento. Exámenes utilizados para evaluar la enfermedad de cálculos biliares:

    1. Ultrasonido: Este examen usa ondas de sonido para examinar los conductos biliares, hígado y páncreas. Es muy seguro. Con el ultrasonido, sería factible visualizar cálculos en la vesícula biliar o en los conductos biliares. Las imágenes podrían tener interferencia en pacientes muy obesos o en quienes ingirieron alimentos poco tiempo antes del examen.
    2. Ultrasonido endoscópico: Este dispositivo utiliza una sonda especial con una extensión de ultrasonido en la punta. Se inserta la sonda por la boca para examinar internamente los conductos biliares, vesícula biliar y conductos pancreáticos.. El uso del dispositivo para ultrasonido endoscópico requiere entrenamiento especial y es útil para ubicar cálculos en el conducto biliar que podrían pasarse por alto con el ultrasonido normal. También es útil para diagnosticar cáncer dentro del páncreas o conductos biliares.
    3. Exploración por CT or CAT scan: Es útil para diagnosticar cáncer dentro del hígado o páncreas. Podría identificar cálculos biliares pero no es tan eficaz como el ultrasonido. Este es uno de los mejores exámenes para evaluar la gravedad de la pancreatitis.
    4. CPRE: La CPRE (colangiopancreatografía retrógrada endoscópica) usa un tipo especial de endoscopio que permite acceso a los conductos biliares y pancreáticos. También permite realizar terapias, tales como extirpar cálculos de los conductos biliar o pancreático. Se pueden tomar mediciones de la presión dentro del músculo del esfínter de Oddi mediante una prueba adicional llamada manometría del esfínter de Oddi (ver la sección sobre disquinesia biliar). Esto se realiza simultáneamente con el CPRE y es un examen especializado que requiere entrenamiento especial para realizarlo.
    5. CPRM (MRI): Colangiopancreatografía por resonancia magnética. Este examen utiliza una máquina llamada IRM (Imágenes por resonancia magnética – MRI). Es una prueba no invasora que emplea software especial de computadora para crear imágenes de los conductos biliar y pancreático, similares a los obtenidos mediante la CPRE pero no requiere realizar una endoscopía. Las anomalías descubiertas en la CPRM serán luego evaluadas más a profundidad o tratadas mediante CPRE o intervención quirúrgica.

    * El Dr. Silverman es Fellow del Colegio Americano de Gastroenterología.

    por Sano y Ecológico · Publicada mayo 17, 2013 · Actualizado mayo 15, 2014 El hígado es el encargado de la detoxificación, pero también el laboratorio del organismo; su complejidad hace que sea un órgano un tanto especial y sus procesos sean múltiples. El hígado almacena grasas de aquellos alimentos que ingerimos, pero también del exceso de ingesta de hidratos de carbono que son convertidos en grasas, encargándose también de esta transformación. Produce colesterol, que es imprescindible para la formación de hormonas y sales biliares, así como para mantener el nivel de atención y concentración. También tiene que ver con el almacenamiento y la liberación de azúcar en la sangre. Así mismo fabrica las lipoproteínas (colesterol bueno=lipoproteína de alta densidad, malo=de baja densidad, muy malo=de bajísima intensidad, pero todos imprescindibles par el organismo).

    Almacena hierro y algunas vitaminas, entre ellas la B12, y descompone hormonas para su eliminación. Prepara de forma que pueden ser eliminados por la orina el alcohol, los medicamentos y los restos alimenticios. Limpia la sangre, controla el azúcar, etc. Y todavía tiene más funciones, sobre todo relacionadas con el intestino delgado y la vejiga. Así como relaciones especiales con el bazo, páncreas, vesícula biliar, vías biliares, etc. Por estas razones, los diez consejos que aparecen a continuación podrían ser muchos más, estos no son mas que una pequeña selección. TRASTORNOS HEPÁTICOS

    1. La ansiedad y el estrés afectan mucho al hígado. Mantener un estado de tranquilidad (dado que la agresividad, tanto exteriorizada (cólera) ó interiorizada (ira) lo dañan, obligándole a alterar sus funciones. 2. La alimentación puede ser fundamental cuando el hígado no trabaja bien. Los excesos en la dieta lo dañan, obligándole a una sobrecarga de trabajo que puede alterar su ritmo y eficacia. Para favorecer su funcionamiento hay que habituarse a una dieta saludable donde predominen las frutas y verduras frescas.

    3. El consumo de chocolate con un hígado que tiene dificultades de trabajo, puede ser el detonante (suele serlo) de múltiples afecciones, ya que le conduce a un estado de sobreactividad que daña su armonía. 4. El consumo de azúcar debe ser controlado, porque sobrecarga el trabajo hepático, conduciéndole a un estado de lentitud que le impide cumplir bien sus funciones.

    5. Hacer ejercicio es primordial para el hígado, pues le ayuda en su trabajo”desestresándole” y permitiendo que el organismo suelte la tensión acumulada. (El ejercicio debe ser moderado y adaptado a la persona, por lo que hay que huir de los esfuerzos violentos o continuados que le dañan. En una palabra, huir del sedentarismo pero también de la “droga del ejercicio” (de esto ultimo por desgracia, hay un exceso que no es bien entendido por las personas). 6. El mejor auxiliar del hígado es la respiración profunda, que le proporciona un masaje interno que le ayuda sobremanera, al hacerle soltar las toxinas acumuladas y recibir sangre limpia. (Aprender a respirar es la base de salud).

    7. Consumir con moderación toda clase de bebida alcohólica, si existiese algún tipo de patología hepática evitar por completo. 8. Mantener un peso correcto evitando el sobrepeso y la obesidad. ponerse en manos de un nutricionista ayudara a conseguir dicho objetivo.

    9. Atención al consumo excesivo de medicación que puede originar toxicidad hepática. 10. Existen una serie de plantas muy recomendables para la salud del higado, entre estas destaco el diente de león, cardo mariano, alcachofa, manzanilla, rábano negro, boldo.

    Para finalizar, debemos tener en cuenta algunos pueden hacernos sospechar que hay una mala función hepática; como mareos y sensación de asco, digestiones pesadas y estreñimiento latente (se expulsan los de desechos de 3 ó 4 días antes), sinusitis, rinitis, alteraciones visuales, cólico por piedras, cansancio por la mañana, heces blanquecinas o flotantes, dolor de espalda entre la 4ª y 5ª dorsal y sus reflejos a la altura de la 8º y 9º dorsales, molestias del redondo mayor, sensación de inestabilidad, vértigo o mareos, periartritis de hombro derecho, cefaleas tensionales, etc. Los problemas hepáticos en los perros pueden ocurrir debido a muchos factores, y los síntomas se descuidan hasta que la enfermedad esté en su etapa final. El siguiente artículo cubrirá algunas informaciones sobre los problemas del hígado en los perros.

    El hígado es el órgano más grande no sólo en el cuerpo humano, sino también en el cuerpo de un perro. El hígado se encuentra en el abdomen detrás del diafragma. El hígado es uno de los órganos más importantes como la mayoría de las rutas bioquímicas que ayudan en el crecimiento del animal, el suministro de nutrientes al cuerpo, la inmunidad frente a enfermedades, la producción de energía, etc., se llevan a cabo en el hígado. A medida que el hígado está implicado con los procesos bioquímicos para muchos órganos del cuerpo, tiende a ser afectado por muchas enfermedades y problemas. Hay muchos problemas hepáticos que pueden afectar la salud del perro. Veamos algunas de las causas.

    ¿Qué causa problemas hepáticos?
    Los perros mayores sufren de muchos problemas en el hígado, pero hasta los perros más jóvenes pueden sufrir de enfermedades del hígado. Hay anormalidades anatómicas del hígado debido a defectos genéticos, que pueden llevar a muchos problemas serios de salud del perro. Las otras causas son las infecciones como la hepatitis viral canina, leptospirosis y otras enfermedades. Las infecciones bacterianas que entran en el hígado a través de los conductos biliares llevan a la ictericia, el aumento de la temperatura corporal y el dolor abdominal en los perros y también llevan a problemas hepáticos. Si el perro está envenenado o sufre de intoxicación por alimentos, las toxinas pueden dañar el hígado y causar enfermedad hepática. Síntomas de trastornos hepáticos
    Los síntomas de problemas hepáticos son variables en cada perro. Los síntomas comúnmente observados son:

    • Convulsiones
    • Vómitos
    • Diarrea
    • Ictericia
    • Sed excesiva y orina frecuente
    • Heces suaves de color blanco grisáceo
    • Distensión abdominal debido a ascitis
    • Hígado ampliado
    • Disminución del apetito
    • Pérdida de peso
    • Anemia
    • Sangrado prolongado, en caso de lesión

    Tratamiento para problemas hepáticos
    El tratamiento es principalmente sintomático y de soporte. El veterinario puede administrar líquidos por vía intravenosa o subcutánea para prevenir la deshidratación y el suministro de nutrición y medicamentos para controlar el vómito.

    Los medicamentos para el tratamiento de problemas hepáticos en perros dependen de la magnitud y la causa de daños en el hígado. Como el hígado es el órgano que descompone los medicamentos, el hígado no funcional requiere dosis medicinales bajas. En el caso de la hepatitis crónica, se administran corticosteroides para reducir la inflamación y cicatrización. También ayudan a estimular el hambre y hacen que el perro se sienta mejor. Los antibióticos se prescriben para curar cualquier infección secundaria debido a problemas hepáticos. Para el tratamiento de la enfermedad de almacenamiento de cobre, se administran la penicilamina y el acetato de zinc para disminuir los niveles de cobre en el hígado. El veterinario puede aconsejar medicamentos para controlar el vómito, náuseas y prevenir las úlceras en el estómago y el intestino. La furosemida es un diurético que se usa para tratar la ascitis. Los electrolitos se utilizan para evitar los fluidos intravenosos y subcutáneos.

    Suplementos dietéticos
    Hay que cambiar la dieta del perro para ayudar al perro a obtener la cantidad necesaria de nutrición y calorías. Si el perro sufre de la enfermedad de almacenamiento de cobre, se mantendrá en una dieta baja en cobre. El perro debe tener una calidad óptima de proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales. El alimento para perros debe contener pollo, pescado y huevos, como fuente de proteínas. Se debe incluir hidratos de carbono fácilmente digeribles como fuente de energía. No alimente al perro con alimentos que contienen aditivos artificiales e incluya fósforo y sodio en su dieta. Es necesario estar atento a los diversos síntomas de problemas hepáticos. Muchas veces los síntomas de problemas del hígado en los perros se pasan por alto y la enfermedad llega a un punto crítico. Hable con el veterinario acerca de cualquier problema relacionado con el hígado.

    por Sano y Ecológico · Publicada mayo 17, 2013 · Actualizado mayo 15, 2014 El hígado es el encargado de la detoxificación, pero también el laboratorio del organismo; su complejidad hace que sea un órgano un tanto especial y sus procesos sean múltiples. El hígado almacena grasas de aquellos alimentos que ingerimos, pero también del exceso de ingesta de hidratos de carbono que son convertidos en grasas, encargándose también de esta transformación. Produce colesterol, que es imprescindible para la formación de hormonas y sales biliares, así como para mantener el nivel de atención y concentración. También tiene que ver con el almacenamiento y la liberación de azúcar en la sangre. Así mismo fabrica las lipoproteínas (colesterol bueno=lipoproteína de alta densidad, malo=de baja densidad, muy malo=de bajísima intensidad, pero todos imprescindibles par el organismo).

    Almacena hierro y algunas vitaminas, entre ellas la B12, y descompone hormonas para su eliminación. Prepara de forma que pueden ser eliminados por la orina el alcohol, los medicamentos y los restos alimenticios. Limpia la sangre, controla el azúcar, etc. Y todavía tiene más funciones, sobre todo relacionadas con el intestino delgado y la vejiga. Así como relaciones especiales con el bazo, páncreas, vesícula biliar, vías biliares, etc. Por estas razones, los diez consejos que aparecen a continuación podrían ser muchos más, estos no son mas que una pequeña selección. TRASTORNOS HEPÁTICOS

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    Existen al menos seis medicamentos antivirales que pueden utilizarse para tratar la hepatitis B. No se posee mucha información acerca de la seguridad de estos medicamentos durante el embarazo y se sospecha que algunos aumentan el riesgo de defectos congénitos y aborto espontáneo. Antes de comenzar a tomar cualquiera de estos medicamentos, las mujeres deben informar a su médico si están planeando un embarazo. Las mujeres que quedan embarazadas mientras están tomando alguno de estos medicamentos deben consultar a su médico. Tampoco se recomienda el uso de estos medicamentos durante la lactancia. La hepatitis C crónica puede tratarse con una combinación de dos medicamentos antivirales (ribavirina e interferón pegilado alfa-2a). Se cree que estos medicamentos contribuyen a defectos congénitos y aborto espontáneo. Las mujeres deben evitar el embarazo mientras los están tomando y durante seis meses después de terminado el tratamiento. Las mujeres deben notificar a su médico inmediatamente si quedan embarazadas mientras están tomando estos medicamentos. Tampoco deben ser usados durante la lactancia ni por la pareja de sexo masculino de la mujer embarazada.

    Por lo general, la hepatitis A no representa un riesgo para el bebé cuando la madre la contrae durante el embarazo. Rara vez se transmite de la madre al bebé durante el parto. 6 La hepatitis B es la que presenta el mayor riesgo durante el embarazo. Las mujeres que tienen el virus en el organismo (infección aguda o crónica) pueden transmitírselo al bebé durante el parto. En la mayoría de los casos, el riesgo es de aproximadamente 10 al 20 por ciento, aunque puede ser mayor si la mujer tiene altos niveles del virus en su organismo. 4 Los bebés infectados al nacer suelen desarrollar infección por hepatitis B y corren un alto riesgo de desarrollar enfermedad hepática grave y cáncer de hígado de adultos. La hepatitis C se transmite al bebé durante el parto en sólo el cuatro por ciento de los casos aproximadamente. 5

    Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) recomiendan someter a todas las mujeres embarazadas a un análisis de sangre para detectar la hepatitis B. 5 Si se detecta que la mujer tiene hepatitis B aguda o crónica, es preciso vacunar al bebé contra la hepatitis B y suministrarle inmunoglobulina (que contiene anticuerpos que combaten la hepatitis) dentro de las 12 horas de nacido. Dicho tratamiento previene la infección en más del 90 por ciento de los bebés en riesgo. 5 Se le debe aplicar al bebé dos dosis adicionales de vacuna durante los primeros seis meses de vida. Los CDC también recomiendan vacunar a todos los bebés contra la hepatitis B antes de que abandonen el hospital, entre el primero y segundo mes de vida y nuevamente entre los seis y dieciocho meses de vida. 5 En la actualidad no hay forma de prevenir que la madre transmita la hepatitis C al bebé.

    La hepatitis A por lo general se contagia a través de alimentos y agua contaminados. La gente que viaja a países en vías de desarrollo tiene mayor riesgo de contraer esta enfermedad. Las hepatitis B y C se contagian mediante el contacto con sangre o fluidos corporales de una persona infectada. Esto puede suceder al compartir agujas empleadas para inyectarse drogas o al mantener relaciones sexuales con una persona infectada (aunque se cree que la hepatitis C no se transmite con frecuencia a través del contacto sexual).

    La mejor defensa contra las hepatitis A y B es la vacunación. Las mujeres que planeen viajar a un país en vías de desarrollo deben consultar al médico para determinar si les conviene vacunarse contra la hepatitis A. Aún no se ha determinado si la vacuna contra la hepatitis A supone riesgos para el embarazo, pero se cree que no. 6 La vacuna contra la hepatitis B también se considera segura para el embarazo. Es conveniente que las mujeres que trabajan en el ámbito de la salud y la seguridad pública y otras mujeres en alto riesgo (como aquellas que viven con una pareja infectada) reciban la vacuna contra la hepatitis B antes o durante el embarazo.

    No existe ninguna vacuna contra la hepatitis C. Las mujeres también pueden protegerse contra las hepatitis B y C siguiendo prácticas sexuales no riesgosas y evitando el uso de drogas ilícitas inyectables y de elementos de higiene personal de otras personas que puedan tener sangre (hojas de afeitar y cepillos de dientes).

    El síndrome HELLP es una complicación peligrosa del embarazo caracterizada por anomalías en el hígado y en la sangre. HELLP es la sigla en inglés de hemólisis (descomposición de los glóbulos rojos), enzimas hepáticas elevadas y bajo recuento de plaquetas (fragmentos de glóbulos rojos necesarios para la coagulación sanguínea). Se trata de una variante de la preeclampsia grave, un trastorno del embarazo caracterizado por hipertensión arterial y proteína en la orina. El síndrome HELLP se produce en aproximadamente el 10 por ciento de los embarazos complicados por preeclampsia grave. 7 Por lo general, los síntomas del síndrome HELLP se manifiestan en el tercer trimestre del embarazo aunque pueden comenzar antes. Los síntomas también pueden aparecer en las primeras 48 horas después del parto. Las mujeres embarazadas deben llamar a su médico si tienen los siguientes síntomas:

    • Dolor en el estómago o en la región superior derecha del abdomen
    • Náusea o vómitos
    • Malestar general
    • Dolores de cabeza

    El síndrome HELLP afecta a menos del uno por ciento de las mujeres embarazadas. 8

    El síndrome HELLP puede presentar riesgos graves para la madre y el bebé si no se lo trata rápidamente. En la madre puede causar daño y rotura del hígado (aunque esto último es muy poco frecuente), insuficiencia renal, problemas de sangrado, accidente cerebrovascular e incluso la muerte. Cuando se manifiestan complicaciones graves en la madre, es posible que la vida del bebé también corra peligro. El síndrome HELLP puede causar el desprendimiento de la placenta del útero antes del parto, lo cual pone en peligro la vida de la madre y el bebé, así como nacimiento prematuro. El síndrome HELLP se diagnostica mediante análisis de sangre que miden los niveles de plaquetas, glóbulos rojos y varias sustancias químicas para determinar si el hígado de la mujer está funcionamiento normalmente.

    Se puede tratar a las mujeres con síndrome HELLP con medicamentos para controlar la presión arterial y evitar convulsiones y, en algunos casos, con transfusiones de plaquetas. Casi siempre se induce el parto lo antes posible en las mujeres que padecen síndrome HELLP para evitar complicaciones graves. Si la mujer tiene menos de 34 semanas de embarazo, es posible que el parto se postergue unas 48 horas para que se la pueda tratar con medicamentos llamados corticosteroides. 9 Estos medicamentos aceleran la maduración de los pulmones del feto y contribuyen a prevenir las complicaciones de la premadurez. Algunos estudios sugieren que el tratamiento de la mujer embarazada hasta 48 horas con niveles más altos de corticosteroides que los utilizados para acelerar la maduración de los pulmones del feto puede mejorar los síntomas. 10 Se desconocen las causas del síndrome HELLP.

    En la mayoría de los casos las anomalías de la sangre y el hígado desaparecen unos pocos días después del parto. Por lo general, las mujeres que han padecido el síndrome HELLP tienen menos del cinco por ciento de probabilidades de que les vuelva a suceder en otro embarazo. 9 Aparentemente, también tienen un riesgo mayor de sufrir otras complicaciones durante el embarazo como preeclampsia, desprendimiento de la placenta y parto prematuro. 9 Esteatosis hepática aguda del embarazo

    La esteatosis hepática aguda (hígado graso) es una complicación poco común del embarazo que puede ser mortal. Aproximadamente entre una de cada 10,000 y una de cada 15,000 mujeres embarazadas resulta afectada por este trastorno, que se caracteriza por la acumulación de grasas en las células del hígado. 11 Los síntomas de este trastorno por lo general comienzan en el tercer trimestre del embarazo y se asemejan a los del síndrome HELLP. Las mujeres embarazadas deben consultar a su médico si tienen los siguientes síntomas:

    • Náuseas y vómitos persistentes
    • Dolor en el estómago o en la región superior derecha del abdomen
    • Malestar general
    • Ictericia
    • Dolores de cabeza

    Si no se lo trata inmediatamente, este trastorno puede ocasionar coma, insuficiencia de los órganos y la muerte de la madre y el bebé.

    Se diagnostica mediante análisis de sangre que miden una serie de factores relacionados con las funciones del hígado y los riñones. Es posible que se lleven a cabo transfusiones de sangre para estabilizar la salud de la madre. Se inducirá el parto lo antes posible para evitar que el bebé tenga complicaciones graves.

    No se conocen bien las causas de este trastorno. Es posible que la genética sea un factor importante. En un estudio reciente se descubrió que el 16 por ciento de las mujeres que padecía este trastorno tenía bebés con ciertos errores hereditarios en la composición química de su organismo (defectos de oxidación de los ácidos grasos). 8 Estos trastornos impiden el procesamiento adecuado de ciertas grasas. Los bebés afectados pueden desarrollar problemas hepáticos, cardíacos y neuromusculares potencialmente mortales, a menos que se los alimente con una dieta especial con bajo contenido de grasas. Los resultados del estudio sugieren que es conveniente someter a todos los bebés de mujeres con esteatosis hepática aguda del embarazo a análisis para detectar defectos de la oxidación de los ácidos grasos y poder brindarles un tratamiento inmediato. (Muchos bebés se someten de forma rutinaria a pruebas de detección precoz de estos trastornos como parte de un panel de pruebas para recién nacidos. No obstante, las pruebas incluidas en este panel varían en cada estado.)

    La mayoría de las mujeres comienza a mejorar a los pocos días del parto y no sufre daños permanentes como consecuencia de la enfermedad. Las mujeres portadoras de un gen de un defecto de oxidación de los ácidos grasos (incluidas las mujeres que han tenido un bebé afectado) tienen un riesgo mayor de que vuelva a producirse la enfermedad en otro embarazo; se desconoce el riesgo de recurrencia en otras mujeres. 11 Sí. Varios becarios de March of Dimes están tratando de identificar los genes que pueden contribuir a la preeclampsia, una forma de hipertensión arterial que se da durante el embarazo y que está relacionada con el síndrome HELLP. El objetivo de esta investigación es mejorar el diagnóstico y tratamiento de estos trastornos. Otro becario recientemente incorporado está intentando desarrollar tratamientos para estimular la regeneración hepática en los niños con enfermedad hepática, incluidos los que padecen complicaciones resultantes de la hepatitis.

    1. Cambios en la Piel 2. Cambios Abdominales

    4. Cansancio 5. Cambios en la orina

    10. Cambios en las Heces TRASTORNOS DEL TRACTO BILIAR, TRASTORNOS DE LA VESÍCULA BILIAR Y PANCREATITIS POR CÁLCULOS BILIARES

    (BILIARY TRACT DISORDERS, GALLBLADDER DISORDERS
    AND GALLSTONE PANCREATITIS) Por los doctores Young Choi y William B. Silverman*
    División de Gastroenterología y Hepatología
    Hospitales y Clínicas de la Universidad de Iowa, Iowa City, Iowa

    Los cálculos biliares son recolecciones de colesterol, pigmento biliar o una combinación de ambos, que pueden formarse en la vesícula biliar o dentro de los conductos biliares del hígado. En Estados Unidos, el tipo más común de cálculos biliares es producto del colesterol. Los cálculos de colesterol se forman debido a un desequilibrio en la producción de colesterol o en la secreción de bilis. Los cálculos pigmentarios se componen fundamentalmente de bilirrubina, que es una sustancia química producida como resultado de la descomposición normal de los glóbulos rojos. Los cálculos por bilirrubina son más comunes en Asia y África, y se presentan en enfermedades que afectan a los glóbulos rojos, como la anemia falciforme. Cuando los cálculos biliares se forman en el sistema biliar, pueden ocasionar obstrucción en los conductos biliares, los cuales normalmente drenan la bilis de la vesícula biliar e hígado. Ocasionalmente, los cálculos biliares también pueden obstaculizar el flujo de las enzimas digestivas del páncreas, puesto que tanto los conductos biliares como los pancreáticos drenan a través de la misma abertura (llamada ampolla de Vater), la cual está sujeta por un pequeño músculo circular (llamado esfínter de Oddi). [Ver la figura 1 abajo]. El resultado de esto es la inflamación del páncreas, que se conoce como pancreatitis por cálculos biliares. El bloqueo de los conductos biliares podría ocasionar síntomas tales como dolor abdominal, náusea y vómito. Si el conducto biliar permanece obstaculizado, la bilis no puede drenar adecuadamente, y puede desarrollarse ictericia (coloración amarilla en los ojos y piel) así como una infección conocida como colangitis.

    Figura 1: Anatomía del hígado, conducto biliar (bile duct), conducto pancreático (pancreas duct) y esfínter de Oddi (sphincter of Oddi). Note que un cálculo puede impactar contra el esfínter de Oddi y bloquear tanto los conductos biliares como los pancreáticos. Entre los factores de riesgo para desarrollar cálculos de colesterol están: sexo femenino, mayor edad, obesidad, niveles altos de colesterol, tratamiento con medicamentos que contienen estrógeno, pérdida rápida de peso, diabetes y embarazo. Los trastornos que conducen a la destrucción de los glóbulos rojos, tales como la anemia falciforme, se relacionan con el desarrollo de cálculos pigmentarios o de bilirrubina. La ocurrencia de los cálculos biliares varía ampliamente entre los diferentes grupos étnicos. Por ejemplo, los indios Pima y los hispanos presentan tasas altas de ocurrencia comparado con los asiáticos, quienes en general tienen una tasa muy baja.

    Los cálculos biliares que no ocasionan síntomas, generalmente, no son fuente de problemas y no requieren de más exámenes. Muchas veces se encuentran cálculos biliares por accidente en una radiografía o ultrasonido abdominal realizado por otras razones. A menos que se presenten síntomas de dolor, náusea, vómito o fiebre, no es necesario hacer más exámenes ni realizar ninguna otra intervención. Los síntomas surgen cuando un cálculo biliar bloquea el flujo de bilis desde la vesícula biliar o los conductos biliares. Cuando hay un cálculo biliar en el conducto biliar, se trata de una coledocolitiasis que podría ocasionar molestias constantes o periódicas. Por lo general, el dolor de la coledocolitiasis se ubica en el abdomen superior y puede irradiarse (sentirse en otra parte) hacia el hombro derecho; además puede durar desde varios minutos a horas, y puede presentarse con sudoración, náusea, vómito. Las crisis de los cálculos biliares pueden producir dolor en el pecho que podría asemejarse a un ataque cardíaco. Si siente un dolor nuevo y diferente a otros tipos de dolor, debe conversar con un médico sobre los síntomas. Una vesícula biliar inflamada (colecistitis), la presencia de material infectado atrapado dentro del conducto biliar común (colangitis), o un cálculo que obstaculiza el flujo de salida de los jugos pancreáticos (pancreatitis por cálculos biliares) pueden provocar fiebre, escalofríos, fuerte dolor abdominal o ictericia. Las personas que presenten estos problemas, deben someterse a un examen médico urgente.

    Se sospecha un diagnóstico de cálculos biliares cuando se presentan síntomas de dolor en el cuadrante abdominal superior derecho, náusea o vómito. La ubicación, duración y “características” (punzante, que roe, tipo cólico) del dolor ayudan a determinar la posibilidad de una enfermedad de cálculos biliares. Podría también presentarse sensibilidad abdominal así como elevación en los resultados de las pruebas de la función hepática. El examen de ultrasonido abdominal es un método rápido, sensible y relativamente barato para detectar cálculos biliares en la vesícula biliar o en el conducto biliar común. Este es el examen que con más frecuencia se realiza. El tratamiento para los cálculos biliares que obstruyen el conducto biliar común es la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) o una intervención quirúrgica. La CPRE implica introducir una sonda fina y flexible por la boca hasta llegar al duodeno, donde se la utiliza para evaluar el conducto biliar común o el conducto pancreático. Es posible utilizar tubos diminutos e instrumentos para evaluar más a fondo los conductos y extirpar los cálculos, si es necesario. La cirugía de la vesícula biliar podría realizarse cuando los cálculos se encuentran en la vesícula misma, porque no es posible extirparlos mediante la CPRE. Esta operación, conocida como colecistectomía, comúnmente se realiza mediante laparoscopía, proceso realizado bajo anestesia general mediante el cual se inserta en el abdomen otra sonda fina parecida a un endoscopio, a través de varias incisiones pequeñas. Si no es posible realizar la operación de la vesícula, podría emplearse un medicamento llamado ursodiol para disolver los cálculos biliares de colesterol, pero esto puede llevar meses, y los cálculos se vuelven a presentar en muchos pacientes al suspender el tratamiento.

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    El hipercatabolismo de la cirrosis sugiere una recomendación de 1-1,5 g de proteínas/kg/día 30, pero la administración de dosis adecuadas de nitrógeno es con frecuencia difícil, por la propia enfermedad y por la posible existencia de un cierto grado de encefalopatía crónica. Teniendo en cuenta que la tolerancia proteica depende también de su origen, siendo alta en la láctea, mediana en la vegetal y más pobre en la cárnica, se ha recomendado el abordaje de otros medios de manipulación dietética, como la suplementación con fibra o dietas con aporte proteico de origen vegetal, que aportan alto contenido en fibra y menos AAA, o bien con proteínas lácteas y/o la administración de una elevada relación calorías/nitrógeno 39. La fibra soluble es fermentada por el mismo mecanismo que la lactulosa y el alto contenido en fibra de la dieta vegetal mejora la función del colon, disminuye el tiempo de tránsito, aumenta el pH luminar y la excreción de amonio, aumentando así mismo las concentraciones plasmáticas de arginina y citrulina. La preservación de la masa muscular esquelética parece ser beneficiosa para la prevención de la encefalopatía recurrente, quizá debido al papel del músculo esquelético en la eliminación de amonio vía síntesis de glutamina. Dadas las anormalidades metabólicas descritas en la cirrosis, que producen un aumento del catabolismo y un descenso de la disponibilidad de la glucosa durante el ayuno, los alimentos ricos en carbohidratos pueden recomendarse, siempre que no coexista una intolerancia hidrocarbonada o aumento de la resistencia periférica a la acción de la insulina. Un tentempié al acostarse junto a 4-6 comidas diarias ha demostrado que proporciona un balance positivo de nitrógeno en los pacientes cirróticos 40. Si hay ascitis e hiponatremia, está indicada la restricción hídrica.

    La deficiencia de zinc es común en estos pacientes, especialmente cuando se asocia con malnutrición, debido a un descenso en la capacidad de almacenamiento hepático. Debe considerarse su suplementación si los niveles plasmáticos están bajos o en los casos con disgeusia o alteración de la visión 41. Puesto que el zinc es un cofactor en la síntesis hepática de urea desde el amonio, se ha postulado que los suplementos de zinc pueden mejorar la encefalopatía, aunque hay evidencias clínicas conflictivas sobre su eficacia como terapia para la encefalopatía hepática 42. Parece que su administración mejora la actividad del ciclo de la urea en modelos experimentales de cirrosis y se ha constatado que su deficiencia puede ser un factor precipitante de encefalopatía 25, por lo que se recomienda su suplementación oral (220 mg/d). Por último, respecto de las alteraciones vitamínicas 1, los niveles de vitamina E están bajos en el 47% de los cirróticos y el 59% tiene enfermedad metabólica ósea, principalmente osteoporosis y raramente osteomalacia. Puede coexistir un déficit de vitamina A debido a un descenso en la liberación desde el hígado. Además, los niveles plasmáticos de vitamina B12 están habitualmente altos debido a un aumento en las transcobalaminas I y III pero, sin embargo, los niveles tisulares de Vitamina B12 están depleccionados, con un descenso en la transcobalamina II.

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    ¿En qué consiste la limpieza de hígado? Se elegirá preferentemente un fin de semana para llevar a cabo las limpiezas y la semana previa la persona tendrá que prepararse con una dieta ligera, preferentemente de tipo vegetariano, pero eso si, sin pasar hambre. Como he comentado al principio, la limpieza consiste literalmente en expulsar cálculos que están acumulados en el hígado y la vesícula de una manera totalmente indolora y eficaz.

    6) ¿Cual ha sido tu experiencia?, ¿Cómo te sentías y cómo te sientes?, ¿Qué ha cambiado? Mi experiencia ha sido increíble. En total he realizado 16 limpiezas! y es posible que todavía me quede alguna. En cada una de ellas he expulsado gran número de cálculos, ni yo me lo podía creer!, por que no es lo mismo verlo con tus propios ojos que verlo fotografiado en el libro antes mencionado. Tengo que decir que en mi caso no padezco ninguna enfermedad, ni tampoco sufría de dolores crónicos o de fatiga o de cualquier otra cosa que uno se puede imaginar, sin embargo los resultados han sido fabulosos.

    Desde el primer día me he notado con mucha más energía, con más claridad mental y sobre todo con una tranquilidad interior muy importante. Más capacidad de atención y estado de serenidad. También he notado una gran mejoría en mis ojos, ya que tengo tendencia a que se me irriten. Desde la primera limpieza he observado que mis ojos no se irritan, ni se secan y brillan mucho más. Y además tengo que añadir, que la gente en general me ve mucho mejor, me ven con mejor aspecto y más guapa, así que ya veis. 7) Fotos de personas que han hecho la limpieza:

    Os animo de corazón a que os leáis el libro y empecéis a limpiaros por dentro porque es un verdadero regalo para vuestro cuerpo y vuestra conciencia. 8). ¿Quién es Andreas Mortiz?

    Es un terapeuta intuitivo practicante de la Iridiología, el Ayurveda, el Shiatsu y la Medicina vibracional. Autor de numerosos libros entre los que destacan “Los eternos secretos de la salud y el rejuvenecimiento”, “Sacando el velo de la dualidad” y “Es tiempo de despertar a la vida”, es fundador de los innovadores sistemas de curación Arte Ener-Chi y Santemonia Sagrada, cantos divinos para toda ocasión. Ha viajado por todo el mundo y ha tratado a jefes de estado y miembros de varios gobiernos europeos, africanos y asiáticos. 9) Para más información complementaria

    E ste libro propone una lúcida explicación de las causas de los cálculos biliares en el hígado y la vesícula, y por qué estas piedras pueden ser las responsables de las enfermedades más comunes que nos aquejan en el mundo actual.
    Ofrece al lector los conocimientos necesarios para reconocer las piedras, y da las instrucciones “hágalo-usted-mismo” necesarias para expulsarlas en la comodidad de su casa y sin dolor alguno. También presenta las reglas claras para evitar la formación de nuevos cálculos. El extraordinario éxito de la Limpieza hepática y de la vesícula en todo el mundo es testimonio de la eficacia de la limpieza hepática que ha conseguido extraordinarias mejorías en la salud y bienestar de miles de personas que ya se han otorgado el precioso regalo de un hígado fuerte, limpo y revitalizado. Nota: El autor de este documento no asume responsabilidad legal alguna por las consecuencias directas o indirectas que se puedan derivar de la aplicación del proceso de Limpieza Hepática descrito en el mismo que, aún habiéndose demostrado muy efectivo en la mayoría de personas que lo han probado, puede dar lugar a sintomatologías y resultados muy diversos en función de las condiciones fisiológicas y del estado de salud de cada persona. Llevar a cabo la limpieza hepática constituye, por consiguiente, una decisión individual, por lo que cada uno deberá asumir personalmente las consecuencias derivadas de su realización.

    CIENCIA UANL / AÑO 19, No. 80, JULIO-AGOSTO 2016 La cirrosis es un síndrome hepático que provoca una inflamación constante en el hígado, lo que genera una respuesta que los especialistas llaman “cicatrización”; ésta consiste en que el hígado comienza a producir una gran cantidad de colágeno para encapsular el daño, lo cual en lugar de ser benéfico resulta perjudicial ya que termina alterando y destruyendo las funciones de este órgano, lo que conlleva un descontrol en las funciones hepáticas del individuo, por eso los pacientes con cirrosis son desnutridos, tienen retención de líquidos y no absorben bien los alimentos.

    Al respecto, Javier Ventura Juárez, profesor investigador del Departamento de Morfología de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), en México, en conjunto con un grupo de expertos, analiza el efecto de los fármacos doxazosina y carvedilol para tratar pacientes con cirrosis hepática. La idea nace de un proyecto completamente diferente, nuestra línea de investigación es la amibiasis y en el proceso amibiano buscamos ver qué ocurre cuando se cambia el sistema nervioso autónomo (…) Eso lo hicimos, pero normalmente la amiba induce un absceso hepático en el hígado o úlceras en el colon. En el caso del hígado observamos que normalmente se hace una cápsula de tejido fibroso de colágeno, y esa es la vía final común del absceso amibiano; sin embargo, en los animales que les quitamos el sistema nervioso simpático no vimos eso, o vimos una expresión mínima del colágeno.

    Por lo anterior, dijo, comenzaron a contemplar la posibilidad de trasladar este mismo proceso a las enfermedades del hígado que producen colágeno, para así tratar de moderar o erradicar sus efectos mediante la utilización de fármacos que ya existen en el mercado, pero que se utilizan para otros padecimientos, cuando también podría servir para controlar las células de fibrosis en el hígado. Indicó que en distintas etapas del proyecto se han realizado varios experimentos y se han ido observando primero efectos gruesos y, posteriormente, efectos cada vez más finos, llegando a la conclusión de que a cierta dosis, la doxazosina y el carvedilol disminuyen el depósito de colágeno en el proceso de la cirrosis inducida.

    Como no había nada escrito respecto a la aplicación en animales, consideramos primero administrar dosis altas para poder ver un efecto y, efectivamente, a 250 miligramos por kilogramo de peso, los animalitos se morían; entonces fuimos bajando la dosis hasta llegar a 100, 50 y 15 miligramos, entonces hemos visto cambios y mayor sobrevivencia, además de los cambios morfológicos que son evidentes en la dimensión del depósito de colágeno, que es la parte esencial de la cirrosis. Por último, el profesor investigador de la UAA afirmó que han comenzado a realizar análisis sobre el proceso de regeneración del hígado para procurar que la proliferación celular se lleve a cabo de una manera ordenada, y evitar así que haya algún proceso que esté distorsionado o esté llevando a otro daño. Con los datos observados hasta ahora, se considera que hay una recuperación del órgano bastante ordenada (fuente: Conacyt/DICYT).

    La Cirrosis hepática es una enfermedad crónica que transforma el tejido normal del hígado en tejido cicatricial impidiendo que pueda cumplir sus funciones La Cirrosis hepática se produce debido a los daños que va sufriendo el hígado en forma reiterada, como consecuencia de estos se van formando cicatrices y el tejido se torma cada vez más fibroso.
    Dependiendo del grado de Cirrosis será mayor o menor la cantidad de tejido destruído, cuando la consulta al médico se realiza en los primeros estadios existen más altas probabilidades de recibir un tratamiento que permita llevar una vida normal.

    Causas de que se produzca Cirrosis de hígado – Infecciones virales como las causadas por Hepatitis B y Hepatitis C
    – Consumo de alcohol
    – Productos tóxicos
    – Medicamentos
    – Enfermedades del corazón
    – Aumento de absorción de hierro o cobre
    – Obstrucción de los conductos biliares
    Higado graso

    Debemos aclarar que haber padecido hepatitis (excepto cuando éstas se vuelven crónicas como la B y C), enfermedades del corazón, tomado medicamentos por períodos prolongados, etc, no significa que con el tiempo se padecerá Cirrosis, sino que están dentro de las causas posibles de daños al hígado.
    El consumo de alcohol es una de las causas más frecuentes de Cirrosis hepática, quienes beben alcohol con frecuencia (aún los bebedores sociales) son quienes tienen más riesgo de padecerla. Sintomas de Cirrosis de higado

    – Inflamación abdominal
    – Nauseas y vomitos
    – Cansancio
    – Perdida de peso
    – Falta de apetito
    – Inflamación en las piernas
    – Aparición de várices
    – Prurito (picazón) en la piel
    – Hematomas
    – Sangrados
    Color amarillento en la piel
    Ojos amarillos
    Calculos en la vesícula
    – Confusión mental Tratamientos para Cirrosis de higado

    La cirrosis hepatica es una enfermedad crónica, esto significa que no existe una cura definitiva para el problema, pero cuando es diagnosticada a tiempo se puede llevar una vida normal siguiendo los tratamientos médicos y la dieta indicada por los profesionales.
    Dichos tratamientos varían de acuerdo a las causas que produjeron la Cirrosis y al cuadro de cada paciente y deberán ser seguidos de por vida, aún cuando los sintomas hayan remitido. Copyright © Salud Plena, derechos reservados

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    . Entrada escrita en fecha noviembre 26th, 2010 a la hora 14:03 en la categoria: Trastornos del sistema digestivo.

    El tratamiento para la cirrosis depende del tipo de cirrosis que padezca la persona, el tiempo que . Autor: Dr. Pedro Pinheiro » 7 de marzo de 2018

    La esteatosis hepática, también conocida como hígado graso, es una condición que, como el propio nombre dice, ocurre por una acumulación de grasa en el hígado. En general, el hígado graso es causado por el consumo excesivo de alcohol, pero también puede surgir en varias otras situaciones, como en personas con colesterol alto, exceso de peso, diabéticos, etc.

    En este texto vamos a abordar los siguientes puntos:

    • Qué es esteatosis hepática.
    • Qué causa la acumulación de grasa en el hígado.
    • Diferencias entre esteatosis hepática y esteato-hepatitis.
    • Síntomas de la esteatosis hepática.
    • Grados de esteatosis hepática.
    • Tratamiento de la esteatosis hepática.

    El término hepático es de origen griego y significa hígado. Esteato es el término que indica relación con grasa. Por lo tanto, esteatosis hepática significa literalmente hígado graso o hígado gordo. Habitualmente el hígado posee pequeñas cantidades de grasa que compone alrededor de un 10% de su peso. Cuando el porcentual de grasa sobrepasa este valor, estamos delante de un hígado que está acumulando grasa.

    La ilustración a continuación demuestra las diferencias entre un hígado con poca acumulación de grasa y un hígado esteatósico. Repara en el tamaño y en la coloración amarillenta del hígado grasiento. Hace algunas décadas pensábamos que la acumulación de grasa en el hígado era causada solamente por el consumo exagerado de bebidas alcohólicas, y que la presencia de la esteatosis hepática era necesariamente algo perjudicial a la salud. Actualmente sabemos que el hígado graso es muy común y puede ser causada por diversas otras condiciones que no la ingesta crónica de alcohol (vamos a hablar de las causas más adelante). Una esteatosis hepática leve (esteatosis hepática grado 1 o 2) normalmente no causa síntomas ni complicaciones. La acumulación de grasa en el hígado es pequeña y no causa inflamación.

    Cuanto más grande y más prolongada es la acumulación de grasa en el hígado, mayores son los riesgos de lesión hepática. Cuando hay grasa en exceso y durante mucho tiempo, las células del hígado pueden sufrir daños, volviéndose inflamadas. Este cuadro se llama esteato-hepatitis o hepatitis grasienta. La esteato-hepatitis es un cuadro bien más preocupante que la esteatosis ya que alrededor de un 20% de los pacientes evoluciona para cirrosis hepática. Por lo tanto, la esteatosis hepática es nivel anterior al desarrollo de la esteato-hepatitis, que como el propio nombre dice, nada más es que una hepatitis causada por exceso de grasa (leer: 8 SÍNTOMAS DE LA HEPATITIS). Cabe aquí señalar que ni todo paciente con esteatosis hepática evolucionará para esteato-hepatitis. En la realidad, gran parte no lo hace.

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    Con la cirrosis criptogénica, se desconoce la causa (a excepción de que el abuso del alcohol se pueda descartar), lo que dificulta el tratamiento. Con los pacientes que sufren de obesidad o la diabetes, el tratamiento de estas condiciones puede detener la cirrosis también, pero no siempre. Dado que la causa de la cirrosis criptogénica es desconocida, el pronóstico es algo peor que con los casos en que la causa de la enfermedad puede ser identificada.

    La cirrosis criptogénica es muy probable que progrese a la etapa en que se hace necesario un trasplante de hígado, e incluso entonces, la nueva formación de cicatrices a menudo se desarrolla en el hígado trasplantado. A menos que la causa de la enfermedad se puede encontrar o al menos acertando correctamente, el pronóstico es pobre.

    La cirrosis criptogénica puede atacar a las víctimas de cualquier grupo de edad, en teoría. Sin embargo, la mayoría de los casos ocurre con los pacientes que tienen más de sesenta años de edad. La cirrosis se caracteriza por un daño de las células del hígado y su reemplazo por un tejido cicatricial que impide el tránsito normal del flujo sanguíneo por el hígado e interfiere muchas de las funciones vitales de este órgano.

    Mucha gente cree que sólo los alcohólicos sufren cirrosis, y aunque es cierto que el consumo de alcohol es la primera causa de esta enfermedad en los Estados Unidos, también lo es que el abstemio también puede padecer la enfermedad. La posibilidad de padecer cirrosis depende de la cantidad y frecuencia con que se bebe en relación con el peso de la persona, su estatura y la capacidad de su cuerpo para metabolizar productos alcohólicos presentes en la sangre circulante. Es una enfermedad crónica del hígado en la que las células sanas sufren daños y son reemplazadas por células cicatriciales. Esta afección impide

    el tránsito habitual del flujo sanguíneo por el hígado y no permite que este órgano funcione debidamente. El hígado contiene tejido capaz de regenerarse cuando ha sido dañado, pero el grado de regeneración de las células depende de cada persona. Una cirrosis que no se trate puede derivar en insuficiencia hepática (del hígado) o incluso en la muerte. El hígado es un órgano grande y complejo, del tamaño de un balón de fútbol americano, que pesa cerca de 1,3 kg (3 libras). Se encuentra debajo de las costillas en la parte superior derecha del abdomen y está conectado con el intestino delgado por las vías biliares, que transportan a los intestinos la bilis que produce. Un hígado sano es suave y liso al tacto.

    Es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano pues constituye una de las “fábricas” de procesamiento y refinado químico más desarrolladas. Casi toda la sangre procedente del estómago y de los intestinos circula a través del hígado. Además, éste se encarga de depurar el organismo de sustancias tóxicas o venenosas, procesar nutrientes, hormonas o medicamentos y producir proteínas y factores de la coagulación, todos ellos de capital importancia para la salud. En la persona enferma de cirrosis, las sustancias tóxicas y la bilis quedan retenidas en el torrente sanguíneo, porque el hígado no las elimina. La cirrosis no es contagiosa, no se transmite de una persona a otra. Su origen hay que buscarlo más bien en otros factores:

    – Consumo de alcohol. Es la causa más frecuente. Cerca de un tercio de las personas muy bebedoras, acaban presentando cirrosis. El resto puede sufrir otras formas de enfermedad hepática. – Hepatitis vírica crónica (inflamación del hígado): la hepatitis (normalmente de los tipos B, C y D) es la segunda causa más común de cirrosis.

    – La enfermedad de Wilson, que produce acumulación de cobre en el hígado, cerebro, riñones y ojos. – La fibrosis quística, que provoca la acumulación de secreciones mucosas en los pulmones, hígado, páncreas e intestinos.

    – La hemocromatosis, causante de acumulación de hierro en el hígado y otros órganos. – El bloqueo o inflamación de los conductos biliares (la llamada cirrosis biliar).

    – La insuficiencia cardíaca congestiva. – Los trastornos de almacenamiento del glucógeno, que impiden la debida utilización de los azúcares por el hígado.

    – Las infecciones parasitarias. – La reacción anómala a los medicamentos recetados, toxinas medioambientales y abuso de inhalaciones (exposición a sustancias tóxicas por vía nasal).

    Signos y síntomas de la cirrosis En las primeras fases, la cirrosis se considera una enfermedad silenciosa, ya que ocasiona pocos síntomas. Con el paso del tiempo, sin embargo, los enfermos de cirrosis empiezan a experimentar cansancio, debilidad y pérdida del apetito. Son habituales las náuseas y la pérdida de peso. Conforme la cirrosis empeora, el hígado produce menos proteínas de las que el organismo necesita, lo cual da lugar a otros síntomas:

    – Menor produción de la proteína albúmina, con lo que el agua se acumula en las piernas (edema) del enfermo o en el abdomen (ascitis). – Lentificación de la producción de proteínas del plasma sanguíneo como el fibrinógeno, factor esencial para la coagulación, lo que hace al enfermo de cirrosis más propenso a las hemorragias.

    – La cirrosis puede provocar ictericia, alteración caracterizada por un color amarillento de la piel y el blanco de los ojos. Este trastorno se debe a la acumulación en la sangre de bilirrubina (pigmento biliar), que normalmente el hígado depura del torrente circulatorio y evacua hacia el intestino a través de las vías biliares. – Algu nos enfermos de cirrosis sienten también una picazón intensa, debida a la acumulación de pigmentos biliares en la piel.

    – La cirrosis impide que el hígado depure la sangre de toxinas y otras sustancias nocivas, así como de medicamentos. La acumulación de estos elementos en el organismo altera las funciones mentales y la personalidad del enfermo. Entre los primeros indicios de cirrosis figuran el descuido del aspecto, los despistes, problemas de concentración y hábitos de sueño alterados. La pérdida de conciencia o el coma son posibles síntomas más tardíos.

    – La cirrosis también puede afectar a los vasos sanguíneos abdominales. Normalmente, la vena porta, que es un vaso de amplia capacidad, transporta la sangre desde el intestino y el higado hasta el hígado. La cirrosis bloquea este flujo, lo cual repercute en un aumento de la presión arterial en este circuito (hipertensión portal). Conforme el higado se inflama, el cuerpo intenta dar salida a la sangre a través de otros vasos sanguíneos, pero puede ocurrir que estos vasos no sean lo suficientemente fuertes para soportar el flujo y se rompan; entonces, el enfermo vomita sangre, signo de una situación de alto riesgo.

    Diagnóstico El primer paso en el diagnóstico cirrosis consiste en evaluar el historial médico del enfermo y efectuar un examen físico. La detección de un hígado inflamado o de tamaño mayor al normal, de edema o de ascitis, así como la presencia de síntomas de confusión mental por la acumulación de sustancias tóxicas en el cerebro, sirven al médico para sentar el diagnóstico. Puede encargarse una tomogra-fía computada (TC) o bien ecografías para comprobar si el tejido del hígado tiene cicatrices. También es útil la biopsia por punción, procedimiento mediante el cual se introduce en la piel una aguja para aspirar una muestra de tejido. El hígado también se inspecciona con el laparoscopio, instrumento de observación que se introduce en el organismo a través de una incisión minúscula en el abdomen. Otro indicio de cirrosis es la presencia de telangiectasia, formación de “arañas vasculares” en la piel, a base de redes de minúsculos vasos sanguíneos que se dilatan, especialmente en el rostro y la parte superior del pecho. Tratamiento El tratamiento depende del tipo de cirrosis y de lo avanzada que se encuentre la enfermedad. El objeto es detener su evolución y, al mismo tiempo, contrarrestar el daño infligido al hígado. Si la causa de la cirrosis es el alcohol, la primera medida que debe tomarse es dejar de beber.

    En la actualidad no existe un tratamiento para “curar” la cirrosis. La picazón se puede tratar con medicamentos. Para el edema o la ascitis se utilizan diuréticos (medicamentos que eliminan el exceso de sal y de agua del cuerpo). En casos graves de disfunción hepática, es decir, cuando las células del hígado dejan de funcionar, el transplante de hígado es la única solución. Los adultos que siguen una dieta nutritiva y limitan su consumo de alcohol previenen la destrucción de células sanas en el hígado. A continuación figuran otras medidas de utilidad para la prevención de la cirrosis hepática:

    – No mezclar nunca medicamentos, especialmente los de venta libre, con el alcohol. – Seguir al pie de la letra las indicaciones de uso de los productos químicos: asegurarse de que están en lugares bien ventilados, no mezclar sustancias químicas, evitar la inhalación y el contacto de productos químicos con la piel, lavar rápidamente cualquier zona que haya sufrido una exposición accidental y utilizar ropa de protección.

    – Evitar el abuso de inhalantes de todo tipo. – Evitar el uso de drogas intravenosas, posibles vehículos de contagio de las variedades de hepatitis B, C, y D.

    Convivencia con la cirrosis Los enfermos de cirrosis pueden convivir muchos años con la enfermedad. Incluso cuando surgen complicaciones, existe tratamiento. Muchos de estos enfermos han sobrevivido con el trasplante de hígado y continúan haciendo vida normal. Los enfermos de cirrosis deben abstenerse de beber alcohol. Se cree que la mala alimentación, particularmente si está asociada al alcohol o al abuso de drogas, tiene mucho que ver con la aparición de la cirrosis, aunque continúa la investigación al respecto. Entre tanto se recomienda una dieta sana y equilibrada.

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