Un sabor amargo en la boca es un síntoma atribuido popularmente a problemas del hígado, pero es una queja no muy específica, que puede ser activada por muchas otras causas, como reflujo, gastritis, lesiones de los dientes, lesiones en las encías, infecciones en la faringe o amígdalas, deshidratación, ayuno prolongado, medicamentos, cigarrillos. Si el paciente no presenta ningún otro síntoma, es poco probable que la sensación de boca amarga sea un signo de problema hepático relevante. Síntomas del hígado 2# – Cansancio

Un síntoma frecuente en cualquier tipo de enfermedad del hígado es la fatiga o cansancio fácil. Esta falta de energía afecta a pacientes con hepatitis, cirrosis e inclusive esteatosis hepática. Cuanto más avanzado es el daño al hígado, más pérdida de apetito el paciente se siente. Síntomas del hígado 3# – Ascitis

La ascitis es el nombre dado a la acumulación de líquidos dentro de la cavidad abdominal, conocida popularmente como barriga de agua. La ascitis es un síntoma típico de la cirrosis hepática y a menudo ocurre cuando el paciente presenta hipertensión portal. Además de la cirrosis, la esquistosomiasis es otra enfermedad que suele afectar al hígado y causar hipertensión portal y ascitis.

La ascitis surge porque la sangre represada y la elevada presión dentro de las venas del tracto gastrointestinal provocan un desplazamiento de agua de los vasos sanguíneos, llevando a la acumulación de líquido dentro de la cavidad abdominal. Es como si los vasos sanguíneos comenzasen a transformación de suero en agua. La ascitis es una manifestación típica de la enfermedad hepática, pero también puede ocurrir en enfermedades de otros órganos, como en la insuficiencia cardiaca descompensada (lee: INSUFICIENCIA CARDÍACA – Causas y Síntomas) y en el síndrome nefrótico (lee: ORINA ESPUMOSA Y PROTEINURIA).

Síntomas del hígado 4# – Circulación colateral Circulación colateral y ascitis

Cuando hay una obstrucción al paso de sangre a través de la vena porta, el cuerpo necesita encontrar otra manera de este sangre retornar al corazón. Si el camino natural se cierra, es necesario encontrar un desvío; es lo que hace el cuerpo. La sangre pasa a volver en gran cuantidad por venas colaterales, que en personas sanas fluyen solamente pequeños volúmenes de sangre. La desviación de gran cantidad de sangre a las venas colaterales hace con que estas se dilaten, quedando bastante evidentes al examen del abdomen. En la foto al lado, hay el ejemplo de un paciente con ascitis y abundante circulación colateral, dos signos típicos de la hipertensión portal.

Síntomas del hígado 5# – Sangrado digestivo La obstrucción de la vena porta provoca un aumento de la presión en todo el sistema venoso del aparato digestivo, incluyendo las venas del estómago y del esófago. Este aumento en la presión provoca varices en estos órganos, facilitando la ocurrencia de sangrados.

La hemorragia digestiva por sangrado de várices esofágicas es una manifestación típica de cirrosis hepática en estadios avanzados. El paciente presenta súbitamente cuadro de vómitos hemorrágicos pudendo perder gran cantidad de sangre en estos episodios El aumento de la presión en el sistema digestivo también afecta a las venas de los intestinos y del recto, causando una mayor incidencia de hemorroides (Lee: HEMORROIDES – Síntomas y tratamiento) y sangrado anal.

Síntomas del hígado 6# – Encefalopatía La encefalopatía es el nombre dado a una disfunción de las funciones básicas del cerebro. La encefalopatía hepática, como su propio nombre indica, es el cambio de las funciones cerebrales que ocurre en pacientes con insuficiencia hepática.

Uno de los objetivos del sistema porta hepático es hacer con que toda sustancia digerida y absorbida en el tracto digestivo pase obligatoriamente por el hígado antes de dirigirse al resto de la circulación sanguínea. Algunas sustancias que comemos, especialmente proteínas de origen animal, son tóxicas y necesitan ser metabolizadas por el hígado antes de que puedan ser utilizadas por el cuerpo. En los casos de hipertensión portal, la sangre sigue su camino a través de las venas colaterales y varias sustancias tóxicas terminan por no ser metabolizadas por el hígado antes de que se propaguen por el cuerpo. Además de hipertensión portal, un cuadro de insuficiencia hepática aguda, como en las hepatitis severas, puede causar una insuficiencia aguda de las funciones del hígado, haciendo que él pierda la capacidad de neutralizar sustancias tóxicas.

La encefalopatía hepática es el resultado de la acción de estas toxinas en el cerebro. Dependiendo del grado de insuficiencia hepática o hipertensión portal el paciente puede presentar desde cuadros leves, con letargo, irritabilidad y dificultad para concentrarse, incluso severa encefalopatía, con una reducción en el nivel de conciencia y coma. Síntomas del hígado 7# – Ictericia

Ictericia es el nombre dado a la coloración amarillenta de la piel, ojos y mucosas, que se presenta debido a la acumulación de bilirrubina en la sangre. La bilirrubina es una sustancia producida en el bazo a partir de la destrucción de glóbulos rojos viejos. Una de las funciones del hígado es capturar esta bilirrubina de la sangre, metabolizándola y excretándola hacia las vías biliares y los intestinos, eliminándola por las heces.

Cuando el hígado se enferma, el mismo pierde la capacidad de metabolizar y/o eliminar la bilirrubina que se produce constantemente por el bazo. En esta situación hay acumulación de bilirrubina en la sangre y deposición de exceso en la piel, lo que provoca la apariencia de color amarillento. La ictericia está frecuentemente, asociada con picazón, pues la bilirrubina depositada en la piel causa irritación de las terminaciones nerviosas Dos otros signos suelen aparecer junto con ictericia: claro heces (acolia fecal) y orina muy oscura. La bilirrubina es responsable de la coloración marrón de las heces. Si por alguna razón la bilirrubina no se excreta hacía a los intestinos, las heces dejarán de tener su coloración habitual, convirtiéndose cada vez más claras. Ya la orina oscura, color de Coca-Cola o Mate, se produce por el filtraje del exceso de bilirrubina circulante en la sangre por los riñones, que termina por ser excretado por la orina.

Muchas enfermedades del hígado pueden causar ictericia, las más comunes son la hepatitis y la cirrosis. La ictericia también puede ocurrir en enfermedades de las vías biliares en infecciones como malaria o la leptospirosis, en los casos de hemólisis (destrucción masiva de glóbulos rojos) o por reacción adversa a algunos medicamentos. Por lo tanto, la ictérica es un signo típico de enfermedades del hígado, sin embargo, no es un signo exclusivo de problemas hepáticos.

Síntomas del hígado 8# – Manchas púrpuras en la piel El paciente con enfermedad hepática puede presentar una mayor facilidad en desarrollar equimosis (manchas púrpuras en la piel) y sangrados después de traumas de poca intensidad. Esto es porque el hígado es responsable de la producción de proteínas que participan del sistema de coagulación de la sangre. Pacientes con enfermedad hepática pueden tener deficiencia de la coagulación presentando sangrados más fácilmente.

Además de la deficiencia de los factores de coagulación, que puede ocurrir en cualquier situación de disfunción hepática, los pacientes con cirrosis e hipertensión portal a menudo también cuentan con un número bajo de plaquetas, que es otro factor que contribuye para una mayor dificultad para la coagulación de la sangre. Síntomas del hígado 9# – Ginecomastia

Ginecomastia es el nombre dado al desarrollo de mamas en los hombres. Pacientes del sexo masculino con cirrosis frecuentemente presentan ginecomastia. Las causas todavía no son bien conocidas, pero se cree que es debido a la elevación de la concentración de estrógeno en la sangre, que se produce tanto por el aumento de la producción como por la reducción del metabolismo de esta hormona femenina por el hígado. Otro factor importante para la aparición de la ginecomastia es el uso habitual del diurético espironolactona, indicado para el tratamiento de la ascitis en los pacientes con cirrosis. Uno de los más comunes efectos secundarios de la espironolactona es la ginecomastia, que puede ocurrir inclusive cuando se utiliza en pacientes sin enfermedad hepática.

Síntomas del hígado 10# – Telangiectasias Las telangiectasias, también llamadas arañas vasculares, son lesiones vasculares compuestas por una arteriola central rodeada por muchos vasos pequeños. Las telangiectasias son, a menudo, más encontradas en el tronco, cara y brazos.

El origen de las arañas vasculares no está completamente revelado; no obstante, se cree que estas lesiones son resultantes de cambios en el metabolismo de las hormonas sexuales, especialmente del estrógeno. Las telangiectasias son muy comunes en la cirrosis, pero también se puede ver durante el embarazo o en personas sanas. En estos dos casos las lesiones tienden a ser pequeñas y en menos de tres. En la cirrosis, cuanto más avanzada es la enfermedad, mayor suele ser el tamaño y el número de arañas vasculares presentes.

Síntomas del hígado 11# – Eritema palmar Eritema palmar es el nombre dado a una palma de la mano muy roja, principalmente en las áreas tenar e hipotenar (músculos de la palma de la mano), sin afectar, generalmente, a las partes centrales de la palma. El eritema palmar no es una muestra específica de enfermedad hepática y también puede ser visto en pacientes con artritis reumatoide, hipertiroidismo y mujeres embarazadas.

Síntomas del hígado 12# – Dolor abdominal El dolor abdominal localizado en el cuadrante superior derecho es un síntoma común de enfermedad hepática, especialmente en las hepatitis agudas. Ocurre generalmente por aumento del tamaño del hígado, causando la ruptura de la cápsula hepática, una especie de capa que cubre el hígado entero.

Debe señalarse que el dolor en la región del hígado también puede ser causado por muchas otras condiciones, incluyendo problemas en la vesícula, vías biliares, base del pulmón derecho e inclusive lesiones en las costillas o en los músculos abdominales. Este artículo también está disponible en Português

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  • Enfermedades cardiovasculares
  • ACV (accidente cerebrovascular)
  • Cáncer
  • VIH/SIDA
  • Hepatitis B y C
  • Enfermedades pulmonares
  • Trastornos mentales

El abuso de drogas y la enfermedad mental a menudo coexisten. En algunos casos, los trastornos mentales como la ansiedad, la depresión o la esquizofrenia pueden preceder a la adicción; en otros casos, el abuso de drogas puede desencadenar o exacerbar los trastornos mentales, particularmente en personas con vulnerabilidades específicas. Más allá de las consecuencias perjudiciales para la persona que padece la adicción, el abuso de drogas puede causar problemas de salud graves para los demás. Tres de las consecuencias más devastadoras e inquietantes de la adicción son:

  • Los efectos negativos de la exposición prenatal a las drogas en bebés y niños. El abuso de heroína u opiáceos recetados por parte de la madre durante el embarazo puede provocar un síndrome de abstinencia (llamado síndrome de abstinencia neonatal, o NAS) en su bebé. También es probable que algunos niños expuestos a las drogas vayan a necesitar apoyo educativo en la escuela que les permitan superar lo que pueden ser déficits sutiles en las áreas de desarrollo como el comportamiento, la atención y el pensamiento. Actualmente se está investigando si los efectos de la exposición prenatal a las drogas en el cerebro y el comportamiento se extienden a la adolescencia y causan problemas de desarrollo durante ese período.
  • Los efectos negativos del humo de tabaco de segunda mano. El humo del tabaco de segunda mano, también llamado humo de tabaco en el ambiente (ETS), es una fuente importante de exposición a un gran número de sustancias nocivas para la salud humana, en particular para los niños. De acuerdo con el Surgeon General’s 2006 Report, The Health Consequences of Involuntary Exposure to Tobacco Smoke, la exposición involuntaria al humo de tabaco en el ambiente aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardíacas en personas que nunca han fumado entre un 25% y un 30%, y cáncer de pulmón entre un 20% y un 30%. 20
  • El aumento de la propagación de las enfermedades infecciosas. La inyección de drogas como la heroína, la cocaína y la metanfetamina contribuye actualmente a alrededor del 12 por ciento de los nuevos casos de SIDA. 21 El uso de drogas inyectables también es un factor importante en la propagación de la hepatitis C, una enfermedad grave del hígado, potencialmente mortal. El consumo de drogas inyectables no es la única manera en que el abuso de drogas contribuye a la propagación de enfermedades infecciosas. Todas las drogas adictivas causan alguna forma de intoxicación, que interfiere con el juicio y aumenta la probabilidad de comportamientos sexuales de riesgo. Esto, a su vez, contribuye a la propagación del VIH/SIDA, la hepatitis B y C y otras enfermedades de transmisión sexual.

Ya escribí acerca de “los seis males”, que es la forma como la medicina tradicional china clasifica las causas externas de las enfermedades. Hoy voy a hablar de las causas internas de las enfermedades, a las que la medicina china denomina “Siete Emociones”, y son: ira, miedo, conmoción, amargura, alegría, tristeza y preocupación.

¿Recuerdan qué sintieron cuando se enamoraron, cuando fueron acusados injustamente de una fechoría, o cuando alguien tomó su espacio del estacionamiento y les sonrió desde la ventana? ¿Sí? Entonces no tengo que convencerlos de que las emociones tienen un efecto enorme en nuestros cuerpos. Piensen en cómo su pecho y estómago se contrajeron cuando estaban molestos o cómo el corazón latió más rápido, y la adrenalina corrió por las venas cuando estaban enojados o asustados. Las respuestas emocionales pueden causar una cascada de reacciones químicas en el cuerpo, estimulando algunos sistemas de órganos, e inhibiendo otros. Es normal y saludable tener respuestas emocionales, sin embargo, cuando las reacciones son graves y / o prolongadas, pueden lesionar los órganos y hacerlos más vulnerables a la enfermedad.

En la medicina china, cada una de las siete emociones está asociada con un órgano. Por lo tanto, se deduce que si se tiene una fuerte emoción negativa, el órgano asociado a esa emoción, se verá afectado. A continuación, enumero las siete emociones y sus órganos asociados.

  • Ira – hígado
  • Miedo – riñones
  • Conmoción/susto (enfermedad aguda) – riñones y corazón
  • Alegría – corazón
  • Amargura (exceso de pensamiento y estimulación mental) – bazo
  • Preocupación – bazo y pulmones
  • Tristeza – pulmones

Por ejemplo, la tristeza prolongada afectará los pulmones. Lo contrario también es cierto; si tienen un problema pulmonar por largo tiempo, se verán afectados emocionalmente y podrán experimentar sentimientos de tristeza.

Es un poco como la situación del huevo y la gallina. He aquí otro ejemplo: si durante mucho tiempo, lleva una gran cantidad de ira, empezará a afectarse su hígado y causar un desequilibrio. También, si tienen una enfermedad crónica del hígado, es posible desarrollar un temperamento más irritable, tendrán problemas para tolerar la frustración, e incluso se volverán depresivos. Este antiguo concepto de las siete emociones, ilustra la importancia del tratamiento integral de la enfermedad, debido a que nuestros cuerpos no son partes separadas. Es necesario tratar a la persona en su totalidad. Una enfermedad o problema físico, afecta al resto del cuerpo y a la mente. La curación debe incluir el tratamiento de todos los desequilibrios psicológicos, físicos y espirituales.

Jennifer Dubowsky, LAc, trabaja como acupunturista en el centro de Chicago, Illinois, desde 2002. Dubowsky obtuvo su licenciatura en Kinesiología de la Universidad de Illinois, en Chicago y su Maestría en Medicina Oriental del Southwest Acupuncture College, en Boulder, Colorado. Durante sus estudios, completó una pasantía en el Hospital de la Amistad Chino-japonesa, en Beijing, China. Dubowsky ha investigado y escrito artículos sobre la medicina china y ha dado conferencias sobre el tema. Mantiene un popular blog acerca de la salud y la acupuntura en la medicina china. Su primer libro es Adventures in Chinese Medicine y puedes encontrarlo en www.tcm007.com. *Imagen de hombre dormido sobre portátil vía Shutterstock

La hepatitis A es una infección viral que puede inflamar y dañar el hígado. A diferencia de otras formas de hepatitis, la hepatitis A es generalmente leve y no dura mucho tiempo. Usualmente se disemina en alimentos y agua contaminados y también puede trasmitirse durante la práctica del sexo anal. En casos raros, la hepatitis A puede diseminarse por contacto con la sangre de una persona que está infectada, por ejemplo cuando los consumidores de drogas intravenosas comparten las agujas. En Estados Unidos, alrededor del 30% de las personas estuvo expuesta a la hepatitis A, pero solo una pequeña cantidad desarrolla síntomas de esta enfermedad. Los americanos más propensos a contraer la hepatitis A son

  • personas que comen mariscos de agua contaminada con aguas residuales
  • niños y cuidadores de guarderías expuestos a la materia fecal de un niño contagiado
  • viajeros internacionales

Si la infección es leve, podría no haber síntomas, especialmente en un niño. Cuando aparecen los síntomas, pueden incluir:

  • cansancio
  • pérdida de apetito
  • fiebre
  • náuseas
  • sensibilidad en el área estomacal
  • orina oscura de color del té
  • color amarillento en sus ojos y piel (ictericia)

Su médico podría preguntarle si comió mariscos últimamente o si viajó a un país extranjero con condiciones sanitarias deficiente. Le preguntará acerca de sus síntomas y sus hábitos de higiene personales y si ha estado en contacto con una persona con hepatitis A.

Su médico lo examinará para controlar si tiene sensibilidad e inflamación (hinchazón) cerca de su hígado y un tono amarillento en su piel y la parte blanca de sus ojos. Necesitará que le hagan análisis de sangre para confirmar el diagnóstico. La hepatitis A dura dos a ocho semanas, aunque en algunas personas puede durar tanto como seis meses. La infección probablemente dure más y sea más grave en personas más grandes o con mala salud.

Usted puede disminuir el riesgo de contraer la hepatitis A viral siguiendo estas pautas básicas:

  • lave sus manos minuciosamente con jabón después de haber tocado alimentos, después de haber ido al baño y antes de comer
  • compre mariscos solo en tiendas o restaurantes de confianza
  • si pesca sus propios mariscos, asegúrese de sacarlos de aguas regularmente controladas por las autoridades sanitarias
  • si viaja a un país en desarrollo, evite beber agua o comer alimentos que podrían estar contaminados y vacúnese contra la hepatitis A antes de viajar
  • evite inyectarse drogas ilegales; se han detectado brotes de hepatitis A en consumidores de drogas intravenosas

Los siguientes grupos deberían ser vacunados regularmente contra la hepatitis A:

  • todos los niños de 1 año (de los 12 hasta los 23 meses) de edad
  • toda persona desde 1 año de edad en adelante que viaja o trabaja en países con prevalencia media a alta de hepatitis A (la mayoría de los países en desarrollo)
  • los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres
  • personas con enfermedades hepáticas graves (de hígado), como hepatitis crónica
  • personas que por trastornos hemorrágicos (de la sangre) necesitan una transfusión de productos que contienen sangre
  • los investigadores que manipulan el virus de la hepatitis A en el laboratorio

Los niños que no fueron vacunados a los 2 años de edad pueden ser vacunados en visitas posteriores al médico. En los viajeros, la serie de vacunas debería comenzar por lo menos un mes antes de viajar para estar bien protegido entones. Si cree que ha estado expuesto a alguna persona con hepatitis A, su médico podría colocarle la vacuna contra la hepatitis A o una vacuna de inmunoglobina para ayudar a prevenirlo de los síntomas de la enfermedad. A veces, se colocan ambas vacunas. Debería ponerse en contacto con su médico de inmediato si se da cuenta que estuvo expuesto. La vacuna de inmunoglobulina ya no es efectiva cuando se la coloca dos semanas después de la exposición.

No existen medicamentos para tratar la hepatitis A. Los médicos recomiendan tener reposo, comer una dieta bien equilibrada, beber mucho líquido y evitar las bebidas alcohólicas. Es también esencial evitar los medicamentos que pueden ser tóxicos para el hígado, como el acetaminofén (Tylenol). Llame a su médico si sospecha que estuvo expuesto a alguien con hepatitis A o si muestra síntomas de esta enfermedad. Si planea viajar fuera del país, consulte a su médico si necesita vacunarse contra la hepatitis A antes de viajar.

Casi todas las personas que contraen hepatitis A se recuperan por completo en unas pocas semanas o meses. Un número reducido de personas puede contraer la forma grave de esta enfermedad. En casos raros (menos de un décimo del 1% de los pacientes), la enfermedad puede causar insuficiencia hepática, que puede causar la muerte si no se realiza un transplante hepático. En personas que ya tuvieron una enfermedad hepática u otros tipos de hepatitis, como la hepatitis B o la hepatitis C, es mucho más alto el riesgo de contraer hepatitis A grave.

Centers for Disease Control and Prevention, CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) 1600 Clifton Road Atlanta, GA 30333 Teléfono: 404-639-3534 Gratuito: 1-800-311-3435 http://www.cdc.gov/ National Digestive Diseases Information Clearinghouse (NDDIC) (Centro Coordinador Nacional de Información sobre las Enfermedades Digestivas) 2 Information Way Bethesda, MD 20892-3570 Gratuito: 1-800-891-5389 Teléfono: 301-654-3810 Fax: 301-907-8906 Correo electrónico: nddic@info.niddk.nih.gov Web: http://digestive.niddk.nih.gov/

Última revisión: 2012 Última modificación: 2012

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Ya escribí acerca de “los seis males”, que es la forma como la medicina tradicional china clasifica las causas externas de las enfermedades. Hoy voy a hablar de las causas internas de las enfermedades, a las que la medicina china denomina “Siete Emociones”, y son: ira, miedo, conmoción, amargura, alegría, tristeza y preocupación. ¿Recuerdan qué sintieron cuando se enamoraron, cuando fueron acusados injustamente de una fechoría, o cuando alguien tomó su espacio del estacionamiento y les sonrió desde la ventana? ¿Sí? Entonces no tengo que convencerlos de que las emociones tienen un efecto enorme en nuestros cuerpos. Piensen en cómo su pecho y estómago se contrajeron cuando estaban molestos o cómo el corazón latió más rápido, y la adrenalina corrió por las venas cuando estaban enojados o asustados.

Las respuestas emocionales pueden causar una cascada de reacciones químicas en el cuerpo, estimulando algunos sistemas de órganos, e inhibiendo otros. Es normal y saludable tener respuestas emocionales, sin embargo, cuando las reacciones son graves y / o prolongadas, pueden lesionar los órganos y hacerlos más vulnerables a la enfermedad. En la medicina china, cada una de las siete emociones está asociada con un órgano. Por lo tanto, se deduce que si se tiene una fuerte emoción negativa, el órgano asociado a esa emoción, se verá afectado.

A continuación, enumero las siete emociones y sus órganos asociados.

  • Ira – hígado
  • Miedo – riñones
  • Conmoción/susto (enfermedad aguda) – riñones y corazón
  • Alegría – corazón
  • Amargura (exceso de pensamiento y estimulación mental) – bazo
  • Preocupación – bazo y pulmones
  • Tristeza – pulmones

Por ejemplo, la tristeza prolongada afectará los pulmones. Lo contrario también es cierto; si tienen un problema pulmonar por largo tiempo, se verán afectados emocionalmente y podrán experimentar sentimientos de tristeza. Es un poco como la situación del huevo y la gallina. He aquí otro ejemplo: si durante mucho tiempo, lleva una gran cantidad de ira, empezará a afectarse su hígado y causar un desequilibrio. También, si tienen una enfermedad crónica del hígado, es posible desarrollar un temperamento más irritable, tendrán problemas para tolerar la frustración, e incluso se volverán depresivos.

Este antiguo concepto de las siete emociones, ilustra la importancia del tratamiento integral de la enfermedad, debido a que nuestros cuerpos no son partes separadas. Es necesario tratar a la persona en su totalidad. Una enfermedad o problema físico, afecta al resto del cuerpo y a la mente. La curación debe incluir el tratamiento de todos los desequilibrios psicológicos, físicos y espirituales. Jennifer Dubowsky, LAc, trabaja como acupunturista en el centro de Chicago, Illinois, desde 2002. Dubowsky obtuvo su licenciatura en Kinesiología de la Universidad de Illinois, en Chicago y su Maestría en Medicina Oriental del Southwest Acupuncture College, en Boulder, Colorado. Durante sus estudios, completó una pasantía en el Hospital de la Amistad Chino-japonesa, en Beijing, China. Dubowsky ha investigado y escrito artículos sobre la medicina china y ha dado conferencias sobre el tema. Mantiene un popular blog acerca de la salud y la acupuntura en la medicina china. Su primer libro es Adventures in Chinese Medicine y puedes encontrarlo en www.tcm007.com.

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También puede manifestarse la diabetes sacarina, aquí la explicación: normalmente encontramos en la sangre una mínima cantidad de azúcar (glucosa) que fluctúa según el ejercicio físico, emociones, alimentación, etc. El hígado, bajo la influencia de la insulina y otras hormonas, almacena glucosa en forma de glucógeno o la libera según las necesidades energéticas. Pero en un diabético el páncreas genera menos insulina y el hígado no puede recoger el azúcar de la sangre y cuando el exceso de azúcar alcanza un cierto nivel el riñón no puede evitar que pase a la orina que por lo general no debería contener glucosa, allí es cuando se produce la diabetes sacarina. La otra glándula mencionada previamente es el glucagón, que tiene una acción contraria a la de la insulina ya que lo que hace es aumentar la cantidad de azúcares en la sangre. Hace que los azúcares que se almacenan en los tejidos en forma de gránulos pasen a ella.

El páncreas no solo tiene esta función endocrina de generar insulina y glucagón, sino que posee una función exócrina, que hace que otra de sus principales funciones sea facilitar la digestión. El ser humano segrega de 500 a 1000 cc de jugo pancreático, de acción alcalina, en 24 horas.

Enfermedades por el exceso de carbohidratos Se produce, generalmente por el consumo en exceso de los carbohidratos llamados refinados que son los azucares, almidones y sus combinaciones manufacturadas.

También es provocada por la obesidad. El metabolismo de carbohidratos es el que se encarga de convertir los carbohidratos que consumimos en energía. La mayoría de los carbohidratos refinados provocan un aumento del índice de glucosa en el organismo. Exceso de carbohidratos dulces, especialmente en los niños. Por lo que lo más importante es mantener una dieta equilibrada y comer sano.

Enfermedades por deficiencia de carbohidratos Estas enfermedades, si bien no se provocan por el mal funcionamiento del organismo, tienen su causa en la psiquis, tiene como principal síntoma la supresión de alimentos del tipo de los carbohidratos almidones y progresivamente la mayoria de los carbohidratos.

Debido a que los carbohidratos son la fuente de energía, por lo que si no se consumen en cantidades adecuadas la desnutricion comienza. El cuerpo intenta conseguir esa energía quitándola a los órganos que considere menos importantes y con el tiempo se vuelve esquelético y a partir de ahí por la falta de carbohidratos comenzarán a fallar el resto de órganos. Enfermedades por exceso de proteínas

las proteínas, sobre todo animales, suelen ir acompañadas de grasas saturadas las cuales en exceso aumentarán nuestro colesterol. La proteína animal ayuda a perder o eliminar calcio ya que además de mucho fósforo se acostumbra cocinarse con mucha sal.

El alto consumo de proteínas altera el proceso de reciclaje vital de las neuronas por lo que se desarrolla una degeneración progresiva y eventual muerte celular, sobre todo en aquellas que regulan el movimiento y emociones, dando origen a esta enfermedad. El alto consumo de proteínas animales causa pérdida ósea, sobre todo en caderas.

Enfermedades por deficiencia de proteínas Es una enfermedad causada por una deficiencia severa de proteínas y calorías que afectan a los bebés y niños muy pequeños, resultando a menudo en la deshidratación y pérdida de peso.

Causada por una deficiencia severa de proteínas en dietas que contienen calorías principalmente de hidratos de Carbono como ñame, arroz y plátanos. Es una afección que involucra la deficiencia de la proteína, agotamiento de los músculos esqueléticos y un aumento en la tasa de degradación de proteínas.

Enfermedades por exceso de grasa Es una enfermedad producida por la acumulación de grasa a modo de placas en la parte interna de las paredes de las arterias. Conforme estas placas van creciendo se va produciendo un estrechamiento de la luz arterial y, por lo tanto, el flujo sanguíneo disminuye.

Es producida por la presencia de colesterol en la sangre por encima de los niveles normales. Se considera que una persona está afectada de hipercolesterolemia cuando el nivel de colesterol en la sangre es superior a 200mg/dl. Consiste en la acumulacion, fundamentalmente, de triglicéridos en células como, por ejemplo, los hepatocitos (células del hígado).

Enfermedades por deficiencia de grasas El consumo inadecuado de grasa puede producir enfermedades psicológicas como la depresión. Según la revista “Psychology Today”, la depresión grave es el resultado de la disfunción de la serotonina. Una dieta baja en grasa puede contribuir a perjudicar el funcionamiento, disminuyendo las grasas necesarias en las membranas de las células nerviosas.

Las grasas son necesarias en el cuerpo para la absorción de las vitaminas esenciales. Las vitaminas se dividen en el tipo soluble en agua, como la vitamina By C, y las solubles en grasa, las vitaminas A, D, E y K. La deficiencia puede hacer variar de desórdenes digestivos y dolor en los huesos a una mala salud en la piel.

La Medicina Tradicional China desde el punto de vista anatómico y funcional considera la existencia de 5 órganos: pulmón, corazón, hígado, bazo y riñón; y 6 vísceras: estómago, intestino grueso, intestino delgado, vejiga, vesícula biliar y triple calentador (sanjiao).


La teoría de los Órganos Internos es descrita como el núcleo de la teoría médica China, porque es la que mejor representa la visión de la medicina china del cuerpo como un todo integrado. Esta teoría representa un panorama de las relaciones funcionales mentales, tejidos, órganos e influencias medio ambientales. Cuando estudiamos la teoría China de los órganos Internos, lo ideal es abandonar completamente el concepto Occidental de los órganos. La Medicina Occidental ve cada órgano sólo en su aspecto anatómico y material, mientras que los sabios chinos taoístas ven cada órgano como un complejo sistema que acompaña a su entidad anatómica una serie de correspondencias: emoción, tejido, órgano sensorial, facultad mental, color, clima y otros aspectos.

Actualmente tendemos a pensar que todos nuestros pensamientos y emociones se originan en la cabeza. La Medicina Tradicional China nos dice que las emociones son energías surgidas de distintos órganos del cuerpo, no sólo del cerebro. Este conocimiento también forma parte de nuestro acervo occidental. Siempre hemos asociado la emoción amorosa con el corazón y la cólera con el hígado, ideas provenientes quizás de nuestro inconsciente colectivo.
Veamos las funciones y características de nuestros cinco órganos internos:

  • Gobierna la sangre y controla la circulación sanguínea.
  • Su esencia se refleja en la cara. Si la cara es sonrosada y húmeda nos indica que hay suficiente cantidad de energía y sangre en el corazón.
  • Se refleja en la lengua. Una lengua pálida indica insuficiencia de sangre del corazón. Una lengua oscura y gris o con puntos rojos: estancamiento de la sangre del corazón. Una lengua roja y con úlceras: hiperactividad o exceso de fuego del corazón.
  • Una lengua blanca y habla con dificultad: la energía del corazón es débil e insuficiente.
  • Lo que le molesta al órgano de corazón es la relajación, pero los alimentos de sabor ácido contraen tal relajación.
  • El canal de corazón se comunica con el intestino delgado.

A nivel psíquico: el corazón controla la mente, el espíritu y el pensamiento. Cuando tenemos insomnio, mala memoria, delirio, confusión, odio, arrogancia y exceso de alegría es que existe una alteración de la energía del corazón. En equilibrio, la persona es amorosa y servicial. Una herramienta muy importante para vencer sus estados emocionales negativos es la creatividad y ser auténticos; con ello se puede superar la arrogancia y la propensión a la charlatanería, el sedentarismo y la holgazanería. Estas tendencias negativas conllevan a padecer enfermedades del aparato circulatorio. Cuando la alegría es excesiva o negativa dispersa la energía del corazón, lo cual provoca alteraciones en el espíritu, produciendo insomnio, histeria, manías y palpitaciones. Un ejemplo de alegría negativa es la satisfacción que producen para alguna gente, los sufrimientos e inconvenientes de los demás.

El corazón controla el habla. Cuando se está muy alegre, se habla muy deprisa, si hay demasiada alegría e incluso si se traba la lengua, se debe a un exceso de energía en el meridiano del corazón, que debe ser tratado. La condición del corazón se refleja en nuestras palabras que emitimos, por consecuencia, al mejorar nuestra forma de hablar, mejoramos el estado de nuestro corazón (siendo veraces, auténticos, serviciales, bondadosos, no insultar, no criticar, etc.). Las drogas y el alcohol aumentan peligrosamente la energía del corazón.

  • Su función es controlar y distribuir correctamente la energía.
  • Controlan a la vez, la piel y los poros. Si la energía del pulmón no es suficiente, la piel es seca.
  • Se refleja en la nariz. Cuando el pulmón es atacado por el frío, se produce obstrucción nasal y pérdida del olfato.
  • Lo que le molesta al órgano del pulmón es la energía rebelde que asciende, pero ingerir alimentos salados hará descender dicha energía.
  • El canal del pulmón se comunica con el intestino grueso.

A nivel psíquico: La energía del pulmón en equilibrio se manifiesta en la persona con: serenidad, rectitud, coraje, mirar dentro de nosotros mismos y la vitalidad. Cuando la energía del pulmón se ve afectada aparece la tristeza, la nostalgia, la depresión, la melancolía, el ánimo decae. Los casos graves de melancolía pueden conducir a la demencia (el deterioro de la inteligencia) y al cáncer
Cuando una persona presenta ronquera, mal olfato, eczema, tristeza, exceso de vellos, sinusitis, rinitis, es nostálgico, etc. Indica que la función del pulmón y su meridiano respectivo está afectada. El miedo a la muerte está relacionado con una deficiencia de energía en los pulmones.

esquemas de los actos de habla


caracteres de los actos juridicos

Es probable que sea la acción combinada de varios factores la responsable de los cambios fisiopatológicos de la EH y que, en conjunto, provocan un predominio de los sistemas inhibitorios que origina la depresión generalizada del sistema nervioso central. Diagnóstico y manejo general

La existencia de enfermedad hepática aguda o crónica, de algún factor precipitante y/o de historia previa de EH, son elementos clínicos necesarios para el diagnóstico. Sin embargo, debe realizarse un diagnóstico diferencial con otros desórdenes metabólicos, infecciones, patología vascular intracraneal y/o lesión ocupante de espacio intracerebral, ya que todos ellos pueden presentar similar sintomatología neuropsiquiátrica. La detección de asterixis o fetor hepático son útiles pero no específicos, aunque la ausencia de signos clínicos no excluyen el diagnóstico de EH 20. Los niveles plasmáticos de amonio pueden ser útiles en la evaluación inicial cuando existe duda respecto de la etiología de la disminución de conciencia, pero no debe reemplazar el seguimiento clínico ya que no existe una clara relación entre los niveles de amonio y el riesgo de edema cerebral 24. El EEG no es específico para EH y su interpretación es variable.

El manejo general de la EH, con independencia del soporte nutricional, incluye 20, 25: 1) Cuidados de soporte y fluidoterapia.

2) Identificación y tratamiento de los factores precipitantes. a. Hemorragia gastrointestinal.
b. Infecciones.
c. Enfermedad renal y alteraciones electrolíticas.
d. Utilización de fármacos psicoactivos.
e. Estreñimiento pertinaz.
f. Excesiva ingesta proteica.
g. Deterioro agudo de la enfermedad de base (cirrosis).

3) Reducción de la carga de nitrógeno desde el intestino. 4) Evaluación de las necesidades para mantener una terapia a largo plazo.

a. Control de los potenciales factores precipitantes.
b. Elevada probabilidad de encefalopatía recurrente.
c. Necesidad de trasplante hepático. Subtipos clínicos y clasificación

La principal forma de presentación en la cirrosis es el desarrollo de un estado confusional agudo que puede desembocar en coma (encefalopatía aguda). Frecuentemente se asocia con un factor precipitante, aunque la llamada encefalopatía recurrente puede acontecer sinéste e incluso el déficit neurológico puede no ser completamente reversible (encefalopatía persistente). En ocasiones, los cambios son tan mínimos que pueden pasar inadvertidos (encefalopatía subclínica) 20. Se utilizan mayoritariamente dos clasificaciones para los pacientes con EH:

1) Criterios de West Haven 25: - Estadio 0: Ausencia de cambios detectables en la personalidad o en la conducta. Asterixis ausente.

- Estadio 1: Discretas ausencias. Disminución de la atención. Hipersomnia, insomnio o inversión del ritmo vigilia-sueño. Euforia o depresión. Puede haber asterixis. - Estadio 2: Letargia o apatía. Desorientación. Conducta inapropiada. Lenguaje incoherente. Clara asterixis.

- Estadio 3: Gran desorientación. Comportamiento extraño. Estupor. Asterixis generalmente ausente. 2) Evaluación con la Escala de Glasgow 25: aunque dicha escala no se ha evaluado de forma rigurosa para pacientes con EH, su utilización generalizada no solo en procesos estructurales cerebrales sino también en alteraciones metabólicas, justifica su utilización en EH aguda y crónica.

Tratamiento nutricional en la cirrosis compensada Se define como aquella que no presenta ascitis o encefalopatía. La primera evidencia de que la nutrición adecuada podía mejorar los resultados en pacientes con cirrosis se dio ya a mediados del siglo XX. Son pacientes que tienen un elevado riesgo de presentar desnutrición por lo que es fundamental utilizar técnicas de cribado para identificar a aquellos que se encuentran bajo riesgo nutricional importante. Un resumen del tratamiento nutricional en las diferentes fases de la cirrosis se expone en la tabla II.

El cirrótico compensado puede tener un aceptable estado nutricional, usualmente con niveles séricos de albúmina mayores de 3,5 g/dl y bilirrubina total menor de 1,5 mg/dl, así como suficiente apetito, por lo que con frecuencia puede recibir una dieta prácticamente normal, aunque hay que ser prudentes en la administración de sodio, hasta 2,5 g/día, para minimizar en lo posible la formación de ascitis o edemas. El tratamiento nutricional reporta beneficios en los estadios avanzados de la enfermedad. Los beneficios a corto plazo están en relación con la mejoría del balance nitrogenado, el descenso en la estancia hospitalaria, y la mejoría de la función hepática 26, 27. También se ha encontrado beneficios a largo plazo como disminución de la incidencia y severidad de la encefalopatía y mejoría del balance nitrogenado. La suplementación oral con dietas líquidas es a menudo difícil debido a la anorexia y otros síntomas gastrointestinales, aunque la nutrición oral suplementaria ha demostrado ser beneficiosa en pacientes seleccionados. Además, se ha visto en pacientes con cirrosis que la suplementación con nutrición enteral (NE) puede mejorar el aporte proteico, descender la frecuencia de hospitalización, mejorar el estado nutricional y la función inmune y, cuando el paciente precisa hospitalización, en aquellos que no pueden cubrir sus necesidades nutricionales en las primeras 48 h, la administración de NE ha demostrado mejoría en la estancia y en la severidad de la enfermedad 26. La NE a largo plazo no se ha estudiado con detalle en la cirrosis avanzada principalmente porque la colocación de gastrostomías está normalmente contraindicada en pacientes con ascitis.

En pacientes con ingesta oral espontánea, sin nutrición artificial, se ha constatado una estrecha correlación entre gravedad del proceso, ingesta calórica y mortalidad a los seis meses 28. Con ingestas 3.000 kcal/d próxima a cero. Se consideraba que la ingesta era realmente un marcador de la gravedad de la enfermedad más que un reflejo de la mortalidad. Sin embargo, otros estudios 29 contradicen la idea de que la ingesta voluntaria es solo un marcador de la severidad de la enfermedad y, con administración de nutrición enteral, obtienen mejores resultados en cuanto a parámetros nutricionales y mortalidad. Hay consenso en que la restricción proteica no está indicada en la cirrosis compensada. Se recomienda una dieta conteniendo alrededor de 30 kcal/kg/d y 1,2 g de proteínas/kg/d. El paciente desnutrido, suele tolerar bien dietas incluso con 1,2-1,5 g/kg/d de proteínas sin presentar repercusión del tipo de encefalopatía y con mejora del balance nitrogenado. Se puede iniciar con 0,7 g/kg/d, con aumentos progresivos. Solo si coexiste un importante shunt porto-sistémico debe procederse con más cautela.

Para pacientes con cirrosis moderada o compensada, una dieta bien balanceada será suficiente. En general, estos pacientes deben ingerir una dieta que proporcione cantidades suficientes de calorías, proteínas, vitaminas y minerales, aunque con estricto control. Deben ofrecerse alimentos frecuentes y en poca cantidad, para solventar los frecuentes problemas de náuseas y sensación de plenitud. Hay que tener en cuenta que la depleción de glicógeno hace recomendable la ingesta de entre 5-7 veces/día, con el menor descanso nocturno posible, para minimizar el catabolismo muscular nocturno 30. Los pacientes con cirrosis avanzadas deben recibir los alimentos convenientemente cocinados, dada la frecuencia de complicaciones infecciosas gastrointestinales que aumentan considerablemente la mortalidad 31. Para los pacientes que desarrollan esteatorrea, debe limitarse la administración de LCT y aumentar la cantidad de SCT o MCT. Si no se mantiene el peso corporal, pueden asociarse suplementos líquidos entre horas que completen la ingesta. Si a pesar de todo, sigue sin cubrirse las necesidades mínimas, se deberá administrar una NE, lo más precozmente posible, sin dejar que avance el estado de malnutrición. Inicialmente nocturna complementada con aportes dietéticos diurnos y, en último caso, completa. Podría darse en yeyuno si los vómitos y náuseas impiden una adecuada ingesta gástrica y, en casos excepcionales, nutrición parenteral.

Tratamiento nutricional en la cirrosis descompensada Se define como aquella que presenta ascitis o encefalopatía. La albúmina plasmática usualmente es inferior a 3 g/dl y la bilirrubina total superior a 2-2,5 mg/dl. Los pacientes con encefalopatía pueden manifestar cambios del comportamiento, inversión de los patrones del sueño, incorrecta articulación de las palabras, desorientación o coma. Los episodios agudos de encefalopatía pueden presentarse intermitentemente en pacientes con cirrosis avanzada como resultado de infección, hemorragia gastrointestinal, deshidratación, alteraciones electrolíticas, sedantes, incumplimiento del tratamiento con lactulosa o estreñimiento severo. No es común que ocurra solo por ingesta de proteínas en cantidades superiores a las recomendadas por lo que debe buscarse otra causa. Sin embargo, cuando la causa de la encefalopatía no está clara, debe sospecharse transgresión dietética e incumplimiento terapéutico. Hay que tener en cuenta que además de la ingesta proteica, otra fuente de amonio es el gasto proteico en diferentes órganos.

En la encefalopatía aguda debe corregirse agresivamente el posible factor precipitante. Durante los episodios agudos, puede necesitarse una restricción proteica temporal que usualmente no supera las 48 h y que debe minimizarse lo más posible. Debe administrarse el GEB x 1,2-1,3, con 1-1,3 g/kg/d de proteínas (pasadas las primeras 48 h), 30-40% de energía no proteica en forma de grasa y 60-70% de carbohidratos complejos 30, 32. Se ha constatado que incluso en pacientes con EH se obtienen mejores resultados sin una restricción proteica severa. También se ha comprobado que la NE para muy corto plazo (3 días) no ha demostrado beneficiar al paciente cirrótico hospitalizado con encefalopatía. Cuando el estado mental del paciente se normaliza y la causa de la encefalopatía ha sido identificada y tratada, debe restaurarse el tratamiento dietético con aporte suficiente de proteínas (1,2-1,5 g/kg/d). En contraste, en pacientes con encefalopatía crónica (básicamente en cirrosis terminal), el estado mental basal está frecuentemente alterado y debe mantenerse una cierta restricción proteica.

Es evidente que la desnutrición agrava el pronóstico y que las dietas con restricción proteica utilizadas de forma indiscriminada contribuyen a extender la desnutrición entre pacientes de riesgo, que probablemente no la desarrollarían si tuvieran ingestas adecuadas, por lo que es necesario discriminar adecuadamente las indicaciones de dicha restricción. Como norma general, solo debe establecerse en los pacientes con EH aguda hasta su resolución, lo más pronto posible, o en la EH crónica recidivante 33. Así pues, una de las cuestiones más importantes en la práctica clínica, y objeto de controversia, es la cantidad y calidad de las proteínas requeridas en los pacientes con enfermedad hepática avanzada. Se sabe ahora que los requerimientos proteicos en los pacientes cirróticos son de 1-1,5 g/kg/d. Esta cantidad de proteínas es bien tolerada por muchos pacientes y solo aquellos con encefalopatía crónica intratable podrían necesitar una restricción proteica hasta 0,8 g/kg/d. A este respecto, se ha constatado recientemente 34 que el aporte de 1,2 g de proteínas/kg/d es seguro en pacientes con cirrosis y episodios de encefalopatía episódica y que la restricción proteica, incluso transitoria, no confiere ningún beneficio. Las fórmulas enriquecidas con AARR se han estudiado en pacientes cirróticos con encefalopatía y siguen siendo objeto de controversia. En trabajos clínicos randomizados han probado ser mejores que el placebo y similares a la lactulosa o la neomicina en el tratamiento de la encefalopatía, pero no está claro su beneficio frente a soluciones proteicas estándar 35. Sin embargo, estudios recientes 36,37 resaltan que su suplementación oral a largo plazo enlentece la progresión de la enfermedad hepática y prolongan la supervivencia y la calidad de vida.

Los estudios que han preconizado el uso intravenoso de AARR en la EH son pocos, con muestras pequeñas y heterogéneas de pacientes y en diferentes estadios de EH. A pesar de ello, sugieren que su uso podría ser eficaz para tratar la EH aguda persistente y para prevenir los episodios recidivantes en pacientes con hepatopatía crónica avanzada 19. Un meta-análisis de estudios que comparan aminoácidos estándar frente a AARR en el tratamiento de la encefalopatía hepática, no muestran diferencia en su eficacia 38. Las guías de práctica clínica para enfermedades hepáticas de la ASPEN 33, restringen el uso de esas fórmulas a pacientes con encefalopatía refractaria que no responden al tratamiento médico habitual. En este escenario particular, puede alcanzarse un balance positivo de nitrógeno, a pesar de la restricción proteica, con el uso de estas fórmulas. Por todo ello, no se pueden obtener conclusiones definitivas de estos estudios, pero sin embargo en ninguno de ellos se ha demostrado o sugerido que su utilización sea perjudicial para la evolución de la EH, por lo que su administración puede estar indicada en aquellos pacientes cirróticos desnutridos y/o con grados avanzados de la enfermedad y/o con encefalopatía recurrente y/o con intolerancia proteica. Los pacientes no críticos con encefalopatía crónica o recurrente pueden necesitar períodos prolongados de cierta restricción proteica dietética y recibir alrededor de 0,8-1 g de proteínas/kg/d. Paradójicamente, sin embargo, la restricción del aporte nitrogenado puede contribuir a la malnutrición y agravar el pronóstico 10. Por otra parte, un balance positivo de nitrógeno puede tener efectos positivos en la encefalopatía favoreciendo la regeneración hepática y aumentando la capacidad del músculo para la eliminación del amonio. Por ello, el tratamiento nutricional incluye efectos intrínsecos de los propios componentes dietéticos así como efectos a largo plazo en los órganos cuya disfunción contribuye a la patogénesis de EH. En este sentido, como hemos visto, las formulaciones orales de AARR pueden proporcionar una fuente proteica mejor tolerada en pacientes con EH crónica e intolerancia proteica a la dieta.

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• Cirrosis posviral o posnecrótica y criptogenética (15 %). – Cirrosis biliar secundaria.

• Cirrosis metabólica, hereditaria. • Enfermedad de Wilson (rara).

• Galactosemia (poco frecuente). • CIRROSIS POSNECROTICA: aparece banda ancha de tejido cicatrizal como resultado tardio de hepatitis viral aguda.

• CIRROSIS BILIAR: las cicatrices aparecen en el higado alrededor de los conductos biliares, suele deberse a obstrucción crónica de las vias biliares e infección. • CIRROSIS ALCOHOLICA: el tejido cicatrizal rodea en forma caracteristica las areas portales. Es el más común

La cirrosis hepática es una enfermedad de progresión lenta, en la que el tejido del hígado se sustituye por tejido cicatricial (fibrosis), impidiendo que el hígado funcione correctamente.
Las enfermedades que conducen a la cirrosis dañan y destruyen las células del hígado, el cuerpo responde provocando una inflamación y un intento de reparación que da lugar a la formación de tejido cicatricial. Las células del hígado que no mueren se multiplican tratando de reemplazar las células muertas.

La cirrosis se divide en dos fases: compensada y descompensada.

  1. La cirrosis compensada implica que el cuerpo aún funciona bastante bien, a pesar de los daños en el hígado. Muchas personas con cirrosis compensada presentan pocos o ningún síntoma.
  2. La cirrosis descompensada significa que la fibrosis hepática ha dañado e interrumpido las funciones esenciales del cuerpo. Los pacientes con cirrosis descompensada desarrollan síntomas graves y complicaciones fatales.

La cirrosis biliar primaria es una enfermedad en la que los conductos biliares del hígado se destruyen lentamente.
La bilis es un líquido producido en el hígado que ayuda a digerir la comida y deshacerse de los glóbulos rojos degradados, del colesterol y de las toxinas.
En la cirrosis biliar primaria, los conductos biliares están dañados y las sustancias nocivas pueden acumularse en el hígado, dando como resultado la formación de tejido cicatricial en el hígado. La cirrosis biliar secundaria es una enfermedad en la que los conductos biliares no consiguen transportar eficazmente la bilis debido a una causa secundaria que provoca obstrucción, inflamación, cicatrización u otros daños a los conductos biliares.

Por último, la cirrosis de Laennec es un tipo de cirrosis del hígado caracterizada por un aspecto nodular de la superficie del hígado y asociado al alcoholismo. El tejido cicatricial altera la capacidad del hígado para:

  • Luchar contra las infecciones,
  • Eliminar las toxinas de la sangre,
  • Procesar las sustancias nutritivas, hormonas y medicamentos,
  • Producir las proteínas que regulan la coagulación de la sangre,
  • Producir la bilis para ayudar a absorber las grasas y las vitaminas liposolubles.

Un hígado sano es capaz de regenerar la mayoría de sus células cuando se dañan. En la etapa final de la cirrosis, el hígado puede que no sea capaz de reemplazar las células muertas.
En caso de cirrosis hepática hipertrófica, el hígado aumenta su volumen, mientras que si se trata de cirrosis atrófica el hígado reduce su tamaño.

Cirrosis alcohólica
El consumo excesivo y crónico de alcohol es la causa más común de la cirrosis hepática.
Es importante tener en cuenta que la cantidad de alcohol que daña el hígado puede variar de una persona a otra. Si una mujer sana bebe la misma cantidad de alcohol que un hombre sano, ésta presenta un mayor riesgo de padecer cirrosis.
Los niños son particularmente sensibles a los daños ocasionados por el alcohol. Asimismo, algunas personas tienen una predisposición genética a padecer enfermedades hepáticas relacionadas con el alcohol.
Las personas con una enfermedad del hígado pueden presentar un mayor riesgo de daños provocados por el alcohol.
Si el paciente ya padece hepatitis B, C o cirrosis hepática (por cualquier causa), es probable que su estado empeore con el consumo de alcohol. ¿Las personas que consumen mucho alcohol padecen necesariamente cirrosis hepática?
La mayoría de las personas que beben grandes cantidades de alcohol dañan el hígado, aunque no todos desarrollan cirrosis.
Es más probable que las mujeres que beben mucho y las personas infectadas por el virus de la hepatitis B o C padezcan problemas de hígado debido al alcohol.

La cirrosis alcohólica es de tipo micronodular, es decir se observan nódulos uniformes de dimensiones inferiores a 3 mm.
Cuando la cirrosis tiene su origen en el alcohol o los medicamentos también se denomina exotóxica. Hepatitis y cirrosis hepática
La hepatitis es un término general que significa inflamación del hígado.
La hepatitis viral se refiere a una enfermedad infecciosa provocada por un virus como el de la hepatitis B o C.
La hepatitis crónica C es una causa común de cirrosis hepática. La hepatitis B también puede causar cirrosis, en cuyo caso los nódulos son más gruesos en comparación con la cirrosis alcohólica.
Con una de estas enfermedades, aumenta el riesgo de desarrollar cirrosis si se consumen bebidas alcohólicas.
La cirrosis hepática no puede transmitirse por contacto sexual, mientras que la hepatitis B y C sí son de transmisión sexual.

Esteatosis hepática
La esteatosis hepática no alcohólica (EHNA) es un trastorno caracterizado por la acumulación de grasa en el hígado.
Esta enfermedad es cada vez más común en niños con sobrepeso.
Generalmente, el hígado graso no produce dolor ni náuseas. La esteatosis tiene su origen en el síndrome metabólico, que se caracteriza por:

  1. Obesidad – el 20% de las personas obesas presentan esteatosis hepática,
  2. Triglicéridos y colesterol alto en la sangre,
  3. Diabetes tipo 2.

La esteatosis hepática crónica puede llevar a la esteatohepatitis no alcohólica, que es una inflamación del hígado con la formación de tejido cicatricial.
Con el tiempo, la esteatohepatitis puede conducir a la cirrosis hepática.
Las personas con esteatosis hepática presentan un mayor riesgo de padecer daños en el hígado si padecen hepatitis C.

Cirrosis criptogénica
Este tipo de cirrosis hepática tiene un origen idiopático, es decir se desconoce su causa. Cirrosis hepática por enfermedades hereditarias
Algunas enfermedades hereditarias dañan el hígado, lo que provoca la formación de tejido cicatricial que puede contribuir a la cirrosis.
Entre estas enfermedades se encuentran:

  • Hemocromatosis – el cuerpo acumula hierro que puede dañar los órganos, incluyendo el hígado.
  • Enfermedad de Wilson – se acumula cobre en los tejidos del cuerpo.
  • Galactosemia – el cuerpo no es capaz de digerir la galactosa (un tipo de azúcar), se acumula en la sangre y puede provocar daños en el hígado.
  • Fibrosis quística – afecta principalmente a los pulmones, pero también puede provocar la fibrosis del hígado.
  • Deficiencia de Alfa-1 antitripsina – puede afectar a la respiración, pero también puede a la función del hígado y conducir a cirrosis e insuficiencia hepática.

Existen otras enfermedades que pueden dar lugar a la cirrosis hepática, como por ejemplo:

Algunas enfermedades autoinmunes – las células inmunitarias atacan y dañan el hígado. Entre las enfermedad autoinmunes que pueden provocar cirrosis hepática se encuentran la hepatitis autoinmune y la colangitis esclerosante primaria (inflamación y cicatrización de los conductos biliares). Los venenos – pueden dañar el hígado, ya que una de las principales funciones de este órgano es eliminar las toxinas de la sangre. Una exposición prolongada a las toxinas ambientales, tales como el arsénico, puede dañar el hígado y conducir a la cirrosis.

Esquistosomiasis – también denominada bilharziosis, se trata de una enfermedad tropical provocada por un gusano parásito llamado Schistosoma. El gusano se transmite a los seres humanos por medio de los caracoles. La esquistosomiasis crónica provoca daños en los órganos internos, incluyendo el hígado. Algunos medicamentos (como los medicamentos empleados para controlar la arritmia cardíaca) – en casos raros pueden provocar cirrosis en personas sensibles.

Puede que los síntomas no se presenten hasta que no aparezcan las complicaciones de la cirrosis.
Muchas personas no saben que tienen cirrosis hasta que no se desarrollan las complicaciones.
Los síntomas más frecuentes de la cirrosis son:

  • Cansancio,
  • Debilidad,
  • Náuseas,
  • Pérdida del apetito,
  • Pérdida del deseo sexual, la cirrosis hepática reduce los niveles de testosterona en la sangre.
  • Ictericia – color amarillo de piel y ojos debido a la acumulación de bilirrubina en estos tejidos. La bilirrubina es un producto de degradación de las células viejas de la sangre que se encuentra en el hígado,
  • Fiebre,
  • Vómito,
  • Picor – por acumulación en la piel de productos de la eliminación de la bilis,
  • Abdomen hinchado por retención de líquidos,
  • Hinchazón de tobillos y piernas (edema) por retención de líquidos.
  • Confusión, delirio, cambios de personalidad o alucinaciones (encefalopatía) por acumulación de fármacos o toxinas en la sangre que afectan al cerebro.
  • Somnolencia extrema, dificultad para despertarse o coma – otros síntomas de la encefalopatía.
  • Hemorragias gingivales o nasales – debido a la producción alterada de los factores de coagulación.
  • Sangre en el vómito debido al sangrado de las varices provocado por congestión hepática.
  • Hemorroides – varices en el recto debido a la congestión hepática.
  • Pérdida de masa muscular (atrofia).
  • En los hombres, aumento del pecho (ginecomastia), hinchazón del escroto o testículos pequeños – debido a problemas en la producción de hormonas y al metabolismo.

Síntomas en fase avanzada o terminal
En las fases siguientes de la cirrosis, se puede vomitar sangre o tener heces negras y alquitranadas. Esto ocurre porque la sangre no consigue fluir correctamente a través del hígado, por lo que se produce un aumento de la presión en la vena que lleva sangre desde el intestino al hígado (vena porta).
El aumento de la presión arterial empuja la sangre hacia vasos más pequeños y frágiles que recubren el estómago y el esófago, formando venas varicosas.
Estos vasos pueden romperse por la presión arterial alta, provocando una hemorragia interna visible en el vómito y/o en las heces.
Con el tiempo, las toxinas, que normalmente son eliminadas por el hígado sano, pueden provocar insuficiencia de algunos órganos vitales, seguida de la muerte.

Las complicaciones de la cirrosis hepática son: Hipertensión portal. La cirrosis ralentiza el flujo normal de la sangre a través del hígado, aumentando la presión en la vena que conduce la sangre desde el intestino y el bazo hasta el hígado.

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- VARICES ESOFAGICAS. Se tratan mediante la esclerosis de las venas dilatadas del esófago con una sustancia química, impidiendo así que se rompan y sangren, o colocando unas bandas elásticas. También se pueden tratar con cirugía. - TENDENCIA AL SANGRADO. Se trata con inyecciones de vitamina K o con transfusiones de sangre.

- ENCEFALOPATIA. Para evitar que las bacterias del intestino fabriquen más amoníaco a partir de las proteínas de la dieta, se restringen las proteínas de la dieta, se dan antibióticos por boca que maten localmente las bacterias del intestino. Se debe evitar el estreñimiento con laxantes suaves (lactulosa). Es mucho mejor cuando se abandona el alcohol completamente, antes de que la enfermedad se haga severa. La cirrosis avanzada tiene mal pronóstico, con un 50 % de supervivencia a los 2 años.

La cirrosis se caracteriza por un daño de las células del hígado y su reemplazo por un tejido cicatricial que impide el tránsito normal del flujo sanguíneo por el hígado e interfiere muchas de las funciones vitales de este órgano. Mucha gente cree que sólo los alcohólicos sufren cirrosis, y aunque es cierto que el consumo de alcohol es la primera causa de esta enfermedad en los Estados Unidos, también lo es que el abstemio también puede padecer la enfermedad. La posibilidad de padecer cirrosis depende de la cantidad y frecuencia con que se bebe en relación con el peso de la persona, su estatura y la capacidad de su cuerpo para metabolizar productos alcohólicos presentes en la sangre circulante.

Es una enfermedad crónica del hígado en la que las células sanas sufren daños y son reemplazadas por células cicatriciales. Esta afección impide el tránsito habitual del flujo sanguíneo por el hígado y no permite que este órgano funcione debidamente. El hígado contiene tejido capaz de regenerarse cuando ha sido dañado, pero el grado de regeneración de las células depende de cada persona. Una cirrosis que no se trate puede derivar en insuficiencia hepática (del hígado) o incluso en la muerte.

El hígado es un órgano grande y complejo, del tamaño de un balón de fútbol americano, que pesa cerca de 1,3 kg (3 libras). Se encuentra debajo de las costillas en la parte superior derecha del abdomen y está conectado con el intestino delgado por las vías biliares, que transportan a los intestinos la bilis que produce. Un hígado sano es suave y liso al tacto. Es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano pues constituye una de las “fábricas” de procesamiento y refinado químico más desarrolladas. Casi toda la sangre procedente del estómago y de los intestinos circula a través del hígado. Además, éste se encarga de depurar el organismo de sustancias tóxicas o venenosas, procesar nutrientes, hormonas o medicamentos y producir proteínas y factores de la coagulación, todos ellos de capital importancia para la salud. En la persona enferma de cirrosis, las sustancias tóxicas y la bilis quedan retenidas en el torrente sanguíneo, porque el hígado no las elimina.

La cirrosis no es contagiosa, no se transmite de una persona a otra. Su origen hay que buscarlo más bien en otros factores: – Consumo de alcohol. Es la causa más frecuente. Cerca de un tercio de las personas muy bebedoras, acaban presentando cirrosis. El resto puede sufrir otras formas de enfermedad hepática.

– Hepatitis vírica crónica (inflamación del hígado): la hepatitis (normalmente de los tipos B, C y D) es la segunda causa más común de cirrosis. – La enfermedad de Wilson, que produce acumulación de cobre en el hígado, cerebro, riñones y ojos.

– La fibrosis quística, que provoca la acumulación de secreciones mucosas en los pulmones, hígado, páncreas e intestinos. – La hemocromatosis, causante de acumulación de hierro en el hígado y otros órganos.

– El bloqueo o inflamación de los conductos biliares (la llamada cirrosis biliar). – La insuficiencia cardíaca congestiva.

– Los trastornos de almacenamiento del glucógeno, que impiden la debida utilización de los azúcares por el hígado. – Las infecciones parasitarias.

– La reacción anómala a los medicamentos recetados, toxinas medioambientales y abuso de inhalaciones (exposición a sustancias tóxicas por vía nasal). Signos y síntomas de la cirrosis

En las primeras fases, la cirrosis se considera una enfermedad silenciosa, ya que ocasiona pocos síntomas. Con el paso del tiempo, sin embargo, los enfermos de cirrosis empiezan a experimentar cansancio, debilidad y pérdida del apetito. Son habituales las náuseas y la pérdida de peso. Conforme la cirrosis empeora, el hígado produce menos proteínas de las que el organismo necesita, lo cual da lugar a otros síntomas: – Menor produción de la proteína albúmina, con lo que el agua se acumula en las piernas (edema) del enfermo o en el abdomen (ascitis).

– Lentificación de la producción de proteínas del plasma sanguíneo como el fibrinógeno, factor esencial para la coagulación, lo que hace al enfermo de cirrosis más propenso a las hemorragias. – La cirrosis puede provocar ictericia, alteración caracterizada por un color amarillento de la piel y el blanco de los ojos. Este trastorno se debe a la acumulación en la sangre de bilirrubina (pigmento biliar), que normalmente el hígado depura del torrente circulatorio y evacua hacia el intestino a través de las vías biliares.

– Algu nos enfermos de cirrosis sienten también una picazón intensa, debida a la acumulación de pigmentos biliares en la piel. – La cirrosis impide que el hígado depure la sangre de toxinas y otras sustancias nocivas, así como de medicamentos. La acumulación de estos elementos en el organismo altera las

funciones mentales y la personalidad del enfermo. Entre los primeros indicios de cirrosis figuran el descuido del aspecto, los despistes, problemas de concentración y hábitos de sueño alterados. La pérdida de conciencia o el coma son posibles síntomas más tardíos. – La cirrosis también puede afectar a los vasos sanguíneos

abdominales. Normalmente, la vena porta, que es un vaso de amplia capacidad, transporta la sangre desde el intestino y el higado hasta el hígado. La cirrosis bloquea este flujo, lo cual repercute en un aumento de la presión arterial en este circuito (hipertensión portal). Conforme el higado se inflama, el cuerpo intenta dar salida a la sangre a través de otros vasos sanguíneos, pero puede ocurrir que estos vasos no sean lo suficientemente fuertes para soportar el flujo y se rompan; entonces, el enfermo vomita sangre, signo de una situación de alto riesgo. Diagnóstico El primer paso en el diagnóstico cirrosis consiste en evaluar el historial médico del enfermo y efectuar un examen físico. La detección de un hígado inflamado o de tamaño mayor al normal, de edema o de ascitis, así como la presencia de síntomas de confusión mental por la acumulación de sustancias tóxicas en el cerebro, sirven al médico para sentar el diagnóstico. Puede encargarse una tomogra-fía computada (TC) o bien ecografías para comprobar si el tejido del hígado tiene cicatrices. También es útil la biopsia por punción, procedimiento mediante el cual se introduce en la piel una aguja para aspirar una muestra de tejido. El hígado también se inspecciona con el laparoscopio, instrumento de observación que se introduce en el organismo a través de una incisión minúscula en el abdomen. Otro indicio de cirrosis es la presencia de telangiectasia, formación de “arañas vasculares” en la piel, a base de redes de minúsculos vasos sanguíneos que se dilatan, especialmente en el rostro y la parte superior del pecho.

Tratamiento El tratamiento depende del tipo de cirrosis y de lo avanzada que se encuentre la enfermedad. El objeto es detener su evolución y, al mismo tiempo, contrarrestar el daño infligido al hígado. Si la causa de la cirrosis es el alcohol, la primera medida que debe tomarse es dejar de beber. En la actualidad no existe un tratamiento para “curar” la cirrosis. La picazón se puede tratar con medicamentos. Para el edema o la ascitis se utilizan diuréticos (medicamentos que eliminan el exceso de sal y de agua del cuerpo). En casos graves de disfunción hepática, es decir, cuando las células del hígado dejan de funcionar, el transplante de hígado es la única solución.

Los adultos que siguen una dieta nutritiva y limitan su consumo de alcohol previenen la destrucción de células sanas en el hígado. A continuación figuran otras medidas de utilidad para la prevención de la cirrosis hepática: – No mezclar nunca medicamentos, especialmente los de venta libre, con el alcohol.

– Seguir al pie de la letra las indicaciones de uso de los productos químicos: asegurarse de que están en lugares bien ventilados, no mezclar sustancias químicas, evitar la inhalación y el contacto de productos químicos con la piel, lavar rápidamente cualquier zona que haya sufrido una exposición accidental y utilizar ropa de protección. – Evitar el abuso de inhalantes de todo tipo.

– Evitar el uso de drogas intravenosas, posibles vehículos de contagio de las variedades de hepatitis B, C, y D. Convivencia con la cirrosis

Los enfermos de cirrosis pueden convivir muchos años con la enfermedad. Incluso cuando surgen complicaciones, existe tratamiento. Muchos de estos enfermos han sobrevivido con el trasplante de hígado y continúan haciendo vida normal. Los enfermos de cirrosis deben abstenerse de beber alcohol. Se cree que la mala alimentación, particularmente si está asociada al alcohol o al abuso de drogas, tiene mucho que ver con la aparición de la cirrosis, aunque continúa la investigación al respecto. Entre tanto se recomienda una dieta sana y equilibrada. American Liver Foundation, 75 Maiden Ln., Ste. 603,

Toll-Free (800)223-0179; (800)GO-LIVER Primary Biliary Cirrhosis Support Group,

ejemplos de actos de instruccion

La biopsia se considera el “estándar de oro” para determinar la extensión de la enfermedad hepática, pero existen varios puntos de interés con respecto a este procedimiento que se deben considerar. La biopsia hepática no siempre es exacta, y se trata de un procedimiento invasivo y no exento de posibles complicaciones, como sangrado e infección. Algunos pacientes pacientes sometidos a esta prueba tienen dolor que requiere medicación. Las complicaciones raras incluyen la punción de otro órgano, la infección y la hemorragia. Si se eliminan las causas que la han provocado (virus, alcohol, etc) el hígado tiene una sorprendente capacidad para regenerarse a sí mismo, de manera que esta condición puede ser detenida antes de que evolucione hacia la cirrosis, e incluso puede hacerse retroceder hasta que el hígado recupera su morfología normal.

La evolución de los enfermos con cirrosis avanzada se ve complicada por una serie de síntomas que son independientes de la causa de la enfermedad, es decir, que aparecen por igual en pacientes con cirrosis de origen alcohólico o por virus de la hepatitis C. Estos efectos son producidos por la alteración severa de la función del hígado e indican que el órgano está fallando. Las complicaciones más frecuentes son las varices, el aumento del tamaño del bazo, la ascitis, la encefalopatía hepática, la peritonitis bacteriana o el cáncer de hígado.

  • Las varices esofágicas son dilataciones de las venas del esófago. La alteración del tejido hepático obstruye los vasos y aumenta la presión. Si se rompen pueden sangrar dando lugar a una hemorragia digestiva que puede llegar a ser muy grave. Esta puede manifestarse por vómitos de sangre o eliminación de sangre por las heces. Los vómitos pueden ser de sangre roja fresca, si las varices son grandes y el sangrado importante. Si se sangra menos cantidad, la sangre se digiere en el estómago, los vómitos son de color negro, y se denominan 'en posos de café' por el aspecto que presentan. Cuando la sangre se elimina por las heces también puede hacerlo de dos formas: si el sangrado es abundante el paciente puede tener deposiciones de color rojo; si es de menor cuantía la sangre se digiere, en parte, en el estómago y las heces se tiñen de color negro, dando lugar a lo que conocemos por 'melenas'.

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El tratamiento de las varices se puede hacer de diferentes formas, muchas de ellas simultáneas. Cuando el paciente está sangrando se suele realizar una endoscopia digestiva (se mete un tubo flexible por la boca, con una cámara de video que permite ver las lesiones que existen). A través del tubo se pueden realizar algunos tratamientos como la esclerosis de las varices (inyección de una sustancia química que cicatriza el vaso). También se pueden anudar las venas, con unas bandas elásticas, para evitar que sigan sangrando. El principal problema de este tratamiento es que a veces el sangrado es tan grande que no se puede ver exactamente por dónde fluye. En algunas ocasiones, los enfermos tienen que ser intervenidos.

También existen medicamentos que ayudan a reducir la tensión de las venas y, con ello, el riesgo de sangrado. El principal problema es que estos medicamentos bajan la tensión y algunos pacientes se marean al tener tensiones muy bajas. Los fármacos usados con más frecuencia son el propranolol (Sumial®) y el dinitrato de isosorbida (Uniket®), aunque hay otros muchos.

  • Sangrado a otros niveles. En los pacientes cirróticos el hígado no produce suficiente cantidad de sustancias que actúan en la coagulación de la sangre por lo que, si existe una herida, por pequeña que sea, ésta puede sangrar sin que los mecanismos de control sean eficaces como para que se produzca el taponamiento. Es frecuente que los pacientes sangren por las encías o por la nariz, o que tengan hematomas ante pequeños golpes.
  • Se suele dar vitamina K por vía oral o inyectada para intentar mejorar la coagulación de la sangre. Es muy importante que los pacientes eviten los cortes o los golpes importantes y todas las situaciones que les expongan a un alto riesgo de producirse una herida. Es preferible el afeitado con máquina eléctrica, por ejemplo, antes que las cuchillas de afeitar.

    • Episodios de ascitis. La acumulación de líquido en la cavidad abdominal se denomina ascitis. El paciente puede notar aumento del perímetro abdominal (como si se hinchara) e incluso puede ganar peso. En ocasiones esto se acompaña de aparición de edemas (hinchazón) de las piernas.

    La ascitis se puede tratar con restricción de sodio (dietas pobres en sal), medicamentos que hacen orinar más al paciente (diuréticos) y le ayudan a eliminar líquidos retenidos. También puede tratarse con la extracción del líquido mediante punción en la tripa con una aguja que se conecta a un sistema por el que va drenándose el líquido. Esta última forma es más rápida puesto que puede llegar a eliminar más de 8 litros en una sola sesión (se necesitan muchos días de tratamiento con diuréticos para eliminar esta cantidad), aunque más molesta. Se reserva para las situaciones en las que el líquido produzca distensión en el abdomen y dolor.

    • Peritonitis bacteriana. Algunas veces el líquido que hay en el abdomen (líquido ascítico) puede infectarse, lo que puede producir fiebre, dolor abdominal y descompensación de la situación del paciente. Ocurre con más frecuencia cuando la enfermedad está avanzada y el líquido no tiene casi proteínas que puedan defenderse de las bacterias. Se trata con antibióticos y en algunos casos (si las peritonitis son frecuentes o el riesgo de que vuelvan a aparecer muy alto) se da al paciente antibióticos de forma prolongada para evitar que aparezcan de nuevo.
    • Encefalopatía hepática. La causa concreta de esta complicación no se conoce. El hígado, que actúa en condiciones normales como un filtro, pierde parte de su capacidad y eso conduce a que se acumulen en la sangre sustancias tóxicas que no han sido debidamente depuradas por el hígado. Parece que el aumento de amoniaco en la sangre podría ser responsable de algunos de los síntomas de este cuadro.

    Los pacientes se desorientan, tienen tendencia al sueño y a la confusión y aparecen temblores. La afectación se divide en grados: inicialmente el enfermo puede estar eufórico o deprimido, un poco confuso. En grados más avanzados tiende a dormirse y se desorienta (no sabe donde está, confunde a sus familiares, o no se acuerda de su edad). Si la afectación progresa, el paciente pasa a estar dormido, aunque puede despertarse si se le estimula. El grado más avanzado es el del coma: los enfermos pueden no llegar a despertarse ni con estímulos intensos.

    Generalmente la encefalopatía suele aparecer después de algún desencadenante: por ejemplo, una hemorragia digestiva, la sangre se absorbe en el estómago y se aumenta el amoniaco en la sangre. Dietas muy ricas en proteínas, estreñimientos, fármacos etc también pueden contribuir a la aparición de este cuadro. Para evitar que las bacterias de intestino fabriquen más amoniaco a partir de las proteínas de la dieta se debe reducir el consumo de éstas, se dan antibióticos por boca para que maten las bacterias del intestino y se debe evitar el estreñimiento. Para esto último, los individuos deben recibir laxantes suaves, como la lactulosa, que asegure que hagan una o dos deposiciones al día. En caso de que no sean eficaces debe recurrirse a los enemas.

    • Esplenomegalia. El incremento del tamaño del bazo se debe al aumento de la presión sanguínea de los vasos que salen del hígado. Su consecuencia más importante es que se destruyen más glóbulos rojos, blancos y más plaquetas de los que es preciso, por lo que los pacientes pueden tener anemia, leucopenia o plaquetas bajas. Por lo general, no se trata de ninguna manera especial, aunque en algunas situaciones es preciso quitar el bazo para controlar los problemas (sobre todo los derivados de las bajadas de plaquetas).
    • Cáncer de hígado. Las enfermedades crónicas del hígado predisponen a la aparición del cáncer de hígado. Los pacientes con cirrosis tienen muchas más posibilidades de presentar la enfermedad que la población sana. Muchas veces los tumores pasan desapercibidos y los síntomas pueden confundirse con los de la cirrosis. El empeoramiento de una enfermedad estable puede ayudar a sospechar la presencia de un cáncer que se puede diagnosticar con una ecografía, o un escáner. El aumento de una sustancia en la sangre denominada alfa-fetoproteína es sugestivo de aparición de un tumor. El diagnóstico seguro se hace con biopsia hepática (se toma una muestra de la parte del hígado sugestiva de tumor y se mira a través del microscopio. La forma del tejido permite saber si las células son tumorales o no).

    Edema es la acumulación de líquido en los tejidos orgánicos. La constitución del líquido extravasado es variable, siendo semejante a la del plasma en relación con las sustancias dializables. La tasa de proteínas varía de acuerdo con la etiología. Los factores que participan en la fisiopatología del edema son varios, destacándose:

    Ø Presión de los líquidos en el interior de los sistemas vasculares venoarterial y linfático. Ø Presión oncótica ejercida por las proteínas (plasmáticas e intersticiales.)

    Ø Permeabilidad del sistema vascular. Ø Mecanismo de reabsorción renal de agua y electrolitos.

    Es común que en la fisiopatología de un determinado tipo de edema, participen no solamente uno, sino varios factores, existiendo lo que se puede denominar naturalmente, el factor fisiopatológico básico. En todos los tipos de edema, la mayor parte del líquido acumulado proviene del compartimiento intravascular. Solamente una ínfima parte se origina en el compartimiento intracelular.

    Desde el punto de vista clínico, el edema generalizado sólo se observa cuando el acúmulo de líquido intersticial sobrepasa el 8% del peso corporal. Este es un aspecto fundamental en la fisiopatología de los edemas. Si recordamos que el agua intravascular representa el 5% del peso corporal, ni siquiera la migración de todo el líquido intravascular hacia el espacio intersticial sería suficiente para producir un edema clínicamente apreciable. De tal manera, existe la necesidad de un equilibrio hidrosalino positivo para la formación del edema. Este equilibrio positivo exige una reabsorción renal aumentada de agua y electrolitos (especialmente sodio), sin lo cual no es posible que haya edema. De ahí que la formación del edema sea un proceso activo, dinámico. Las fuerzas que actúan permitiendo un equilibrio entre los líquidos intra y extravasculares son:

    *presión capilar media *presión coloidosmótica plasmática. *presión coloidosmótica intersticial *presión mecánica intersticial.

    *permeabilidad capilar *flujo linfático. Siendo la presión capilar media representada por la media entre las presiones capilar arterial (PA) y venosa (PV), tendremos la siguiente ecuación para representar el equilibrio antes mencionado:

    (PA + PV) / 2 + POIntersticial = POPlasmática + P. mecánica intersticial. ( 30 + 20) / 2 + 2mms Hg. = 24 – 30mms. + 2 – 4 mms. Hg.

    ASPECTOS FISIOPATOLÓGICOS GENERALES. Para que sean plenamente satisfechas las exigencias metabólicas de los tejidos, es necesario un volumen sanguíneo arterial ideal. Esta cantidad de sangre se denomina

    “Volumen arterial circulante efectivo” (VACE). Muchos factores regulan el VACE, entre ellos: bombeo cardiaco, dinámica del sistema vascular, factores neurohumorales, hormonas, riñones, electrolitos, etc. Así no basta el concepto de volumen sanguíneo para interpretar bien el VACE. Hay situaciones en que la volemia está aumentada (insuficiencia cardiaca por Ej.) y el VACE disminuido. En gran parte de los diferentes tipos de edema, el VACE está disminuido. Esta reducción acciona mecanismos que aumentan la reabsorción de agua y sodio por los riñones, tratando de reconstruirlo. Las principales estructuras sensibilizadas por la disminución del VACE son los barro receptores (carotídeos, aórticos y yuxtaglo- merulares).Los receptores carotídeos y aórticos responden promoviendo el estímulo hipotalámico y la secreción de ACTH y glomerulotropina. Este mecanismo es de acción rápida y fugaz y nada comparable con el que promueve el aparato yuxtaglomerular. El estímulo de los barro receptores yuxtaglomerulares provoca una respuesta prolongada y estable, al contrario de los otros receptores. En presencia de un VACE deficitario, el aparato yuxtaglomerular elabora una enzima, la renina.Esta actúa sobre una alfa –2-globulina, el angiotensinógeno, liberando un decapéptido, la angiotensina I. Por medio de mecanismos enzimáticos la angiotensina I es transformada en octapéptido:la angiotensina II, que es un poderoso vasoconstrictor, además, el más potente estimulador de la secreción de aldosterona por las suprarrenales.

    Así, el ACTH liberando corticosteroides y la angiotensina II y la glomerulotro- pina, estimulando la secreción de aldosterona, aumentan la reabsorción renal de agua y sodio por los riñones. En relación con la aldosterona, recientes estudios admiten que su secreción puede ser estimulada también por la hiperpotasemia y, tal vez, por la acción del binomio insulina-glucosa. Si persiste la causa desencadenante de la disminución del VACE, el aumento de la reabsorción de sodio y agua por los riñones es progresiva, produciéndose así la trasudación capilar y el edema. Otro aspecto común a los diferentes tipos de edema es el relacionado con los mecanismos de reabsorción de sodio y agua. Los hechos básicos de estos mecanismos son:

    que son los actos de comercio accidentales

    Este económico ingrediente combate con efectividad la Diabetes, El Cáncer, Hígado Graso y Problemas Digestivos

    El ser humano todos los días reinventa y se reinventa a sí mismo para lograr lo que quiere. Para nadie es un secreto que desde inmemorables tiempos hemos buscado la forma de mantenernos saludables y aptos para vivir un día a día de la mejor manera posible y así asegurarnos placer.Desde principios de los tiempos hemos hallado las formas de mantenernos con un cuerpo y organismo sanos y hermosos. Ya sea mediante métodos distintos, como lo son la dieta y los ejercicios. Que nos ayudan a preservar la salud de nuestro cuerpo. Uno de esos métodos es la dieta. Fundamental para mantenernos a la raya con nuestro peso y figura. Una dieta balanceada llena de vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos e hidratación es la clave para mantener un cuerpo esbelto y saludable. Gracias a la naturaleza tenemos diversas formas de mezclar sabores y texturas para una diera más rica.

    Con este ingrediente podrás evitar el cáncer y otras enfermedades mortales
    La cúrcuma se ha utilizado por siglos como parte de la medicina natural, y es asombrosa. Entre los diversos usos que se le han dado a la cúrcuma se encuentran: enfermedades respiratorias, artritis, enfermedades del hígado, dolores articulares y musculares, problemas en la piel y gastrointestinales. También ayuda a reforzar el sistema inmunológico y la salud de todo el cuerpo. Posee componentes antiinflamatorios y combate los microbios de alto alcance. Por lo cual, su uso es frecuente en enfermedades crónicas y autoinmunes. Estabiliza los niveles de azúcar en la sangre, ayuda en las

    depresiones, combate las alergias, previene el Alzheimer y la demencia. Todo esto mientras limpia el hígado, ya que contrarresta los radicales libres. En el artículo de hoy te seguiremos hablando de lo maravillosa que puede ser la cúrcuma para tu cuerpo, además de todos los beneficios que puedes sacar de ella. Así que presta mucha atención.

    Bondades de la cúrcuma en el cuerpo y organismo
    * Previene el cáncer: Este maravilloso condimento tiene propiedades que ayudan a eliminar la acumulación de células en el cuerpo que pueden causar cáncer. * Es buena para la artritis: Por sus mismas capacidades antinflamatorias la cúrcuma es ideal para pacientes y personas que sufren de artritis.

    * Alivia el malestar estomacal: Dese hace milenios nuestros ancestros han utilizados las propiedades calmantes de la cúrcuma para apaciguar los dolores y nauseas estomacales. * Refuerza el corazón: Todos sabemos que gracias al corazón es que podemos mantenernos vivos. Si agregamos la cúrcuma en nuestra dieta, estaremos contribuyendo a poseer un corazón más saludable y longevo.

    * Quema la grasa: Otra de las bondades de la cúrcuma es que tiene dentro de sus componentes excelentes propiedades que agilizan la pérdida de peso naturalmente. * Previene el Alzheimer: Con este ingrediente le estamos aportando a nuestro cerebro y neuronas muchas fuerzas, cosa que nos ayudaría a evitar contraer el Alzheimer.

    * Ayuda con la depresión: Aunque parezca increíble la cúrcuma está compuesta por muchos agentes antidepresivos. * Erradica el colesterol malo: La cúrcuma es ideal para evitar enfermedades del corazón porque ayuda a expulsar del cuerpo todo el colesterol dañino.

    * Es buena para la piel: Aporta mucho brillo y sanidad a nuestra exterioridad, por sus proteínas y minerales. Además de esto, la cúrcuma es excelente para combatir la diabetes, y muy buen cicatrizante. ¿No es una maravilla? No olvides compartir esta información con tus amigos y familiares.

    Ha estado expuesto que el consumo excesivo de grasa, colesterol, y carbohidratos en la dieta esta correlacionado con el desarrollo de enfermedad del hígado grasa. Los científicos hace poco hicieron un estudio para determinar cómo cada componente de la dieta individual afecta la progresión y iniciación de enfermedad del hígado grasa.

    Enfermedad del hígado grasa no alcohólico (HGNA o NAFLD, por sus siglas en ingles) es una enfermedad hepática aumentando, actualmente afectando sobre 25% de la población del mundo. HGNA viene con una amplia gama de patológicas, o etapas, comenzando con esteatosis hepática, hasta carcinoma hepatocelular. La progresión por la etapa de HGNA ha estado hipostasiado para necesitar una multitud de “estimuladores” diferentes como la inflamación y estrés oxidativa. Seguir este, ambos niveles séricos y hepáticos de proteínas proinflamatorios conocidos como tumor-necrosis factor alpha (TNF-a) y proteína quimio-necrosis de monocitos-1 (MCP-1) exponen niveles más altos en pacientes con cualquiera gama de HGNA.

    Ambos grasas dietarías y colesterol son pensados ser conectados a la iniciación y progresión de enfermedad del hígado grasa en humanos y otros modelos animales. Fructosa podría ser otro fuente del desarrollo de enfermedad del hígado grasa. Los papeles de grasas, colesterol, y carbohidratos no se quedan claros en la iniciación y progresión de enfermedad del hígado grasa y más percepción es necesaria. Un estudio de investigación en Dinamarca hace poco fue publicado en la revista Diabetology & Metabolic Syndrome para comparar el desarrollo de enfermedad del hígado grasa por los efectos de grasa, fructosa, y colesterol en un modelo de animal. El equipo de investigación compararon los efectos de grasa, fructosa, y una combinación de los dos junto con el colesterol aumentado. Usaron 40 ratas masculinas que fueron categorizadas al azar en cuatro grupos diferentes de tratamiento: el grupo control de dieta, el grupo dieta de grasa alta (HFD), el grupo dieta de fructosa-alta (HFr), o grasa-alta, fructosa-alta, y grupo dieta de colesterol alto (NASH). Las ratas fueron dadas las dietas diferentes por un periodo de 16 semanas. Después el periodo de tratamiento, las ratas fueron juntadas y una histología hepática fue hecha.

    La histología expuso acumulación de grasa alta en las células hepáticas también como inflamación en las ratas que fueron dadas la dieta de NASH también como las ratas que fueron dadas la dieta de HFD sola. Los cambios en histología hepática no fueron prominentes en las ratas que fueron alimentadas la dieta de HFr. Como esperado, las ratas que fueron alimentadas las dietas de NASH o HFD tuvieron cantidades aumentadas de triglicéridos en sus células hepáticas. Las ratas que fueron dadas la dieta de NASH tuvieron niveles aumentados de colesterol en el hígado. Ratas alimentadas ambos con HFD y NASH expone una subida suficiente en MCP-1. Ratas alimentadas con HFD también exponen una subida en TNF-a como un mecanismo para el desarrollo de enfermedad del hígado grasa. En conclusión, los científicos expusieron que grasa dietaría y colesterol son los estimuladores más grandes de la iniciación de hepática grasa y desarrollo en ratas. También indica que fructosa más probables tienen repercusiones en el grupo de lípido de células hepáticas. Aunque estas resultas están empezando a juntar como grasa, colesterol, y carbohidratos desempeñan papeles en el desarrollo de enfermedad del hígado grasa, todavía hay muchas más preguntas que hacer y mecanismos que asesar.

    Escrito de: Ingrid Qemo, BSc
    Traducido de: Danielle Dinally (DD) *Dr. Pablo Lezama del Valle


             El higado tiene muchas funciones metabolicas vitales. Incluyen la sintesis de proteinas y azucares, la eliminacion de deshechos de el torrente sanguineo, fabrica enzimas (incluyendo las que hacen que se coagule la sangre) y la destoxificacion de muchas drogas y venenos.
             Los signos de enfermedad de el higado son muy variables. Las dos que son las mas comunes son la ictericia y la ascites.

             La ictericia es una condicion donde la bilis se acumula en la circulacion, volviendo la piel y lo blanco de los ojos color amarillo, y la orina del color de te.          Ascites es la acumulacion de fluido en el abdomen. Es causada por presion venosa en aumento en las venas portal que van al higado. Un gato con ascites tiene un abdomen inflamado o hinchado.


             Sangrado espontaneo puede ser un signo de enfermedad de el higado avanzada. Lugares comunes de sangrado son el estomago, el intestino, el tracto urinario. Ocurren pequeñas areas de hemorragia, de el tamaño de la cabeza de un alfiler en la boca, especialmente en las encias.          Un gato con funciones de el higado obstruidas aparece debil y letargico y tiene falta de apetito y peso. Tambien puede sufrir de vomito y diarrea, bebe excesivamente y tiene dolor en el abdomen. Signos de que el sistema nervioso central esta involucrado en la forma de convulsiones y coma son manifestaciones tardias.

             Un numero de enfermedades, drogas y toxinas pueden afectar adversamente el higado causando la muerte de celulas de el higado. El involucramiento de el higado frecuentemente es solo un aspecto de una enfermedad generalizada.          Las enfermedades infecciosas que involucran al higado son la peritonitis infecciosa felina y la toxoplasmosis. La leucemia felina y el cancer que empieza en el higado o de ahi se diseminan a otros lugares son causas de insuficiencia en el higado.

             Un bloqueo de uno o mas de los ductos biliares por piedras o parasitos no es muy comun pero se debe tomar en consideracion cuando el gato tiene ictericia sin explicacion.          Los quimicos que se sabe que inducen a la toxicidad de el higado son el tetracloruro de carbono, los insecticidas y cantidades toxicas de cobre, plomo, fosforo, selenio y hierro.

             Las drogas que afectan adversamente el higado incluyen gases anesteticos inhalados, antibioticos, diureticos, preparaciones de sulfato, anticonvulsionantes, arsenicos y algunas preparaciones de esteroides. La mayoria de ellos causan problemas olo si la dosis recomendada es excedida, o cuando se administra por largos periodos.          El tratamiento de la insuficiencia de el higado depende de el diagnostico. Estudios especiales de laboratorio (algunas veces biopsia de el higado) son necesarios para determinar la causa exacta. Esto requiere hospitalizacion y revision completa. El pronostico para la recuperacion esta relacionado con la cantidad de daño y de si la causa puede ser eliminada.

    Esta fracción que aquí se presenta se centra en el suero sanguíneo (parámetros séricos) y específicamente, en los valores que nos indican qué tal funcionan el hígado, los riñones y el metabolismo en general. Se consideran normales los valores que se mantienen dentro del intervalo de referencia, los valores que están fuera de este intervalo (por encima o por debajo) vienen a mostrar descompensaciones o anomalías.

    difundir la ley no 23.592 sobre actos discriminatorios

    De cuando en cuando, el periódico local informa de un brote de hepatitis. A menudo, los noticiarios dicen que los que comieron en un restaurante particular o asistieron a una determinada guardería infantil en las últimas semanas deben consultar al médico con fines preventivos relacionados con esta infección. El virus de la hepatitis A es el causante de este tipo de brote epidémico. Llamada a veces hepatitis infecciosa, la hepatitis A es sumamente contagiosa, pero casi nunca deja daños permanentes. En Estados Unidos la hepatitis A suele propagarse en guarderías a los niños de la primera infancia y a sus padres. La vía de propagación es la que los médicos denominan “orofecal.” Es decir, el virus contenido en las heces de la persona infectada llega, de alguna manera, a la boca de otro u otros. Esto sucede, por ejemplo, si el que cambia un pañal o el que usa el retrete no se lava las manos y luego se pone a preparar o servir comidas. A lo mejor, un pequeñín recoge la taza o el chupete de otro. Por otra parte, las aguas residuales que no han sido tratadas químicamente pueden contaminar el suministro de agua potable. Los mariscos procedentes de aguas contaminadas propagan el virus si se comen crudos o poco cocinados.

    Una vez que las personas se recuperan de la hepatitis A, no tienen necesidad de preocuparse más del problema. Dejan de ser “portadores” del virus y no pueden infectar a otros. Una buena higiene, incluido el lavado de manos después de ir al retrete y antes de tocar cualquier comida, puede impedir el contagio por la hepatitis A.

    También hay disponible una vacuna contra la hepatitis A que se recomienda para los niños y adultos que viajan a países en desarrollo, para niños que vivan en comunidades con altas tasas de hepatitis A (como las de los aborígenes norteamericanos) y para niños que viven en estados o provinicias con niveles de esta enfermedad más elevados de lo común.

    Una vez que una persona se expone al virus, puede prevenir todavía la hepatitis A con una inyección de inmunoglobulina, sustancia que potencia al sistema inmunitario. Pero la inmunoglobulina debe aplicarse dentro de las dos semanas de haber sido expuesto al virus. Principalmente por contagio con la sangre de una persona infectada. Los enfermos crónicos de hepatitis B o C son “portadores,” lo cual significa que pueden contagiar a otras personas aun cuando ellos no tengan síntomas de hepatitis.

    En los Estados Unidos, estos dos virus (B y C) se suelen propagar entre drogadictos que comparten el uso de agujas para inyectarse en una vena. Por ejemplo, se cree que alrededor del 90 por ciento de los que se inyectan drogas ilícitas por vía intravenosa están infectados de hepatitis C. El pinchazo accidental con una aguja hipodérmica, riesgo común entre los que atienden a los enfermos, constituye otra manera de propagar estos virus. Lo mismo puede suceder con los trasplantes de órganos, tatuajes, perforaciones de partes del cuerpo para adornos y el compartir navajas de afeitar, cepillos de dientes y otros objetos manchados superficialmente con pequeñas cantidades de sangre.

    Las transfusiones con sangre infectada eran antes la principal causa de contagio infeccioso. Los que sufren de hemofilia, enfermedad caracterizada por problemas de coagulación de la sangre, tenían especial propensión a las infecciones cuando recibían transfusiones de productos sanguíneos obtenidos de una gran diversidad de donantes. Hoy en día, sin embargo, tanto los donantes como su misma sangre son objeto de examen cuidadoso en busca del virus de las hepatitis C y B, por lo que el riesgo de contagiarse a causa de una transfusión es sumamente bajo. Pero todo el que recibió transfusiones antes del mes de julio de 1992 necesita ser examinado para determinar si tiene o no la hepatitis C. La hepatitis B es más contagiosa que la hepatitis C. También es más contagiosa que el VIH, el virus causante del sida. La hepatitis B se transmite fácilmente por contacto sexual. Las mujeres y los hombres que mantienen relaciones sexuales con muchas parejas, especialmente los homosexuales, corren mayor riesgo de contraer este tipo de hepatitis.

    Hay menor probabilidad de contagio de la hepatitis C por contacto sexual, aunque no se sabe a ciencia cierta con qué facilidad se propaga por ese medio. En varios estudios realizados con matrimonios en los que el esposo o la eposa tienen hepatitis C, ninguno de los dos cónyuges parecía tener un mayor riesgo de contraerla. Pero aquéllos que tienen contacto sexual con diferentes parejas sí parecen correr más riesgo de contagiarse. Las mujeres, al parecer, se contagian más fácilmente de la hepatitis que los hombres. La hepatitis B, y con mucha menos frecuencia la hepatitis C, puede asimismo transmitirse de madres infectadas a sus hijos recién nacidos.

    Por último, en más del 10 por ciento de los casos de hepatitis C no se conoce ninguna causa obvia de contagio. Es posible que todavía quede por identificar alguna modalidad de transmisión desconocida. En cambio, no existe evidencia de que la hepatitis B o la C se transmitan por el aire, el agua o los alimentos. Una persona no puede contagiarse por acercarse a otra persona que esté infectada o por abrazarla; tampoco contraer la infección en el trabajo o en la escuela o por nadar en una misma piscina con personas infectadas.

    Existe una vacuna contra la hepatitis B. Desde 1991, las autoridades sanitarias de Estados Unidos han recomendando que todo recién nacido reciba las tres inyecciones necesarias. Todos los niños de 11 o 12 años de edad deben ser vacunados si no lo fueron cuando recién nacidos. Las citadas autoridades confían en que la vacuna permita eliminar esta enfermedad en la generación más joven del país. Esta vacuna también se recomienda para todo aquel que tenga un mayor riesgo contraer la hepatitis B. Entre ellos se encuentran los profesionales de la salud, los que han tenido contacto sexual con múltiples compañeros o compañeras; y cualquiera que conviva con una persona infectada de hepatitis B, que haya tenido contacto sexual con ella o que la tenga bajo su cuidado.

    Una vez la persona ha sido expuesta a la hepatitis B, el tratamiento inmediato con la inmunoglobulina antihepatítica y la vacuna, puede impedir la infección. Cuando las madres tienen hepatitis B, el tratamiento inmediato del recién nacido puede evitar que el bebé contraiga la hepatitis. Los que no han sido vacunados pueden prevenir la hepatitis B si no tienen relaciones sexuales sin protección, si usan condón y si se abstienen de inyectarse drogas intravenosas.

    Además, conviene evitar el contacto con la sangre de otros. No debe compartirse el uso de maquinillas de afeitar, cepillos de dientes, o todo otro artículo que tenga el menor indicio de sangre. Las personas infectadas deberán cubrir cualquier herida y desechar o lavar cualquier ropa o toalla higiénica que pueda contener sangre personal. No existe una vacuna contra la hepatitis C, ni tampoco hay ningún tratamiento fiable tras la exposición al virus. La prevención consiste en no compartir agujas hipodérmicas, evitar todo contacto con la sangre de otros y usar condones, de la misma forma que para la hepatitis B.

    La hepatitis aguda puede ocasionar inapetencia, náuseas, vómito, cansancio, fiebre, ictericia, orina oscura (coluria), dolor abdominal, artritis (dolor de las articulaciones) y erupciones cutáneas (sarpullido). A menudo los síntomas son tan leves, que pasan desapercibidos.

    El período de incubación de la hepatitis A es de 15 a 45 días; el de la hepatitis C, de 15 a 150; y el de la hepatitis B, de 50 a 180. La hepatitis crónica puede causar inapetencia, sensación de cansancio, fiebre muy leve (febrícula) y malestar general. También en este caso, es frecuente la ausencia de síntomas.

    Si la enfermedad daña el hígado, se pueden producir otros síntomas como debilidad, pérdida de peso, picazón de la piel, agrandamiento del bazo (esplenomegalia), acumulación de líquido en el abdomen (ascitis), y la aparación de una red de vasos sanguíneos rojos que se transparen-tan bajo la piel. En casos graves, pueden producirse hemorragias muy copiosas en el estómago y el esófago, que exigirán tratamiento de urgencia. Si el hígado ya no es capaz de eliminar las toxinas de los alimentos, puede afectarse el cerebro y causar letargo, confusión e incluso coma.

    La hepatitis viral se identifica por los síntomas y por varios tipos de análisis de sangre. La medición de los niveles sanguíneos de las enzimas hepáticas indica si hay inflamación del hígado. Si está inflamado, se intentará descubrir con análisis de sangre si hay indicios específicos de hepatitis B o C. Además, estos análisis permitirán diferenciar entre los casos agudos y los crónicos. En la hepatitis crónica el médico trata de averiguar, por medio de una biopsia, si el hígado está dañado. Esta prueba se hace atravesando la piel con una aguja hueca que recoge una muestra de tejido del hígado para su examen microscópico.

    En muchos casos, el primer indicio de hepatitis se obtiene por medio de un análisis de sangre rutinario en el que aparecen señales de anormalidad del hígado. En otros casos, la persona trata de donar sangre y es rechazado después de un análisis sanguíneo. Para la hepatitis aguda no hay tratamiento específico. En casos graves, es necesario a menudo hospitalizar al enfermo para que pueda recibir los líquidos necesarios, mantener vigilada la fiebre y contar con los debidos cuidados de enfermería.

    Para la hepatitis viral crónica, el principal tratamiento ha sido, desde hace años, el interferón alfa, sustancia natural que interfiere con la capacidad de los virus para reproducirse. Este tratamiento requiere inyecciones 3 veces a la semana durante por lo menos 6 meses, y con frecuencia produce síntomas falsos de gripe u otros efectos secundarios todavía más intensos. Suele haber recaídas después del tratamiento, lo cual quiere decir que el virus no se ha eliminado completamente. Ahora bien, en años recientes la investigación científica ha puesto a nuestro alcance tratamientos prometedores. Un fármaco denominado la-mivudina (conocido también como 3TC), destinado originalmente a la terapia de las infecciones por VIH, parece ser también eficaz para el tratamiento de la hepatitis B crónica. En cuanto a la hepatitis C crónica, la asociación de dos sustancias, el interferón alfa y el fármaco ribavirina, es al parecer más eficaz que el interferón alfa solamente. Además, se están investigando varios tratamientos más.

    Los que padecen de hepatitis crónica necesitan ser vigilados detenidamente por su médico, que tal vez quiera examinarlos una o dos veces al año. Les hará análisis de enzimas hepáticas para determinar el estado funcional del hígado, y es posible que ordene otros análisis de sangre, ecografías o incluso biopsias del hígado para evaluar la posibilidad de cáncer. En casos de cirrosis o de cáncer de hígado, a veces el trasplante de hígado es la única posibilidad de tratamiento. Consiste en la sustitución del hígado enfermo por otro sano extraído de una persona que ha fallecido. Si se llega a tiempo con el trasplante, cosa que no siempre es factible, por lo general el resultado es satisfactorio, aunque a la larga el virus puede dañar también el nuevo hígado.

    Convivencia con la hepatitis crónica La mayoría de los afectados de hepatitis crónica hacen vida normal. Asisten a la escuela, practican deportes, trabajan, tienen hijos y viven como cualquiera otra persona.

    No obstante, no deben recargar el hígado. Según la opinión de la mayoría de los expertos, eso significa que no deben consumir bebidas alcohólicas. y sí abstenerse de tomar medicamentos comunes de venta libre o hierbas medicinales, a menos que el médico los apruebe específicamente con anterioridad. Tampoco deben usar drogas ilícitas. En la mayoría de los casos, les conviene que se vacunen contra las hepatitis A y B, si no tienen ya esas infecciones. Como suele suceder con otras enfermedades crónicas, los que padecen de hepatitis a menudo manifiestan sentimientos de profunda pena, preocupación y aislamiento. Los hay que se sienten estigmatizados por la asociación de la enfermedad con el abuso de drogas, aunque existan otras maneras de contraerla. Como el común de la gente no sabe mucho acerca de la hepatitis, los amigos e incluso los familiares pueden abrigar temores infundados de contagio y tratar de distanciarse de la persona infectada. El asesoramiento psicológico para toda la familia a veces es muy útil.

    La enfermedad en sí, y a veces su tratamiento, pueden dar lugar a cansancio y depresión. Los enfermos necesitarán el apoyo de familiares y amigos, buscar tratamiento para su depresión, o modificar sus actividades diarias para no esforzarse demasiado. En la actualidad hay numerosos grupos que ofrecen consejos, apoyo y solidaridad para los enfermos de hepatitis crónica. Hepatitis Information Network, 2235 Sheppard Ave. E,

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    1. ¿Qué hará la limpieza del hígado?
    Tu primera limpieza hepática puede eliminar piedras del hígado y/o cálculos biliares. Estas piedras son pequeñas y varían en tamaño de un grano de arena al tamaño de una moneda y se mezclan con tu materia fecal. El kit de limpieza del hígado también puede ayudar a purgar otros materiales tóxicos atrapados en el hígado, la vesícula biliar y los intestinos. 2. ¿La limpieza hepática es segura?
    El Botiquín para la Limpieza del Hígado de Global Healing Center es un programa orgánico y seguro de limpieza del hígado. Algunas personas han informado que experimentan una reacción a la desintoxicación, ¡esto es normal! Estos síntomas, como la fatiga o dolor de cabeza, son temporales e indicativos del movimiento de las toxinas.

    3. ¿Cuánto tiempo tardaré en limpiar el hígado y la vesícula biliar?
    Depende de tu estado actual. Muchas personas nunca han realizado una limpieza y tienen una gran acumulación de toxinas. Una limpieza del hígado puede no ser suficiente; de hecho, se recomiendan tres limpiezas hepáticas por año. Alternativamente, la dosis de "uso regular" de Livatrex se puede utilizar para limpiar lentamente el hígado. Un protocolo de mantenimiento de tres meses ofrecerá los mismos resultados que una limpieza de hígado de cinco días.

    • Sigue el plan de dieta a la medida de tus posibilidades.
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    • "¡Ojalá no hubiera esperado 50 años para hacer una limpieza del hígado! He perdido 25 libras gradualmente. y hago ejercicio todos los días, ahora estoy usando tallas de ropa 4/6. Este programa supuso un cambio de vida para mí. Me gusta la explicación de lo importante que es limpiar tu cuerpo al igual que cambias el aceite de tu coche. ¡Ojalá no hubiera esperado 50 años para hacer una limpieza del hígado!" †

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  • "¡Mi estado de ánimo es un 75% mejor de lo que era! Solía gustarme la leche, pero ya no. Me encantaba el filete, pero ya no. Me encantaban las frutas y las verduras no orgánicas, pero ya no. Mi capacidad para comer mal cambió por completo gracias a Livatrex. Ya no como después de las 6:30 de la tarde. Duermo profundamente. Me levanto temprano con sensación de frescor. Tengo menos problemas de estómago y me siento mucho menos lenta que antes. "¡Mi estado de ánimo es un 75% mejor de lo que era! ¡Gracias Livatrex!" † Mrs. Tetzlaff
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    Aunque el hígado graso no es normal, generalmente no es grave, siempre y cuando no conduzca a la inflamación o algún otro daño. Cuando el hígado graso es causado por una enfermedad subyacente, como por ejemplo diabetes, puede llegar a ser perjudicial si la causa no es diagnosticada y tratada. El hígado graso, también conocido como esteatosis hepática, se presenta cuando la grasa representa más del 5% al 10% del peso del hígado. La mayoría de los casos se detectan en personas con diabetes o mayores de 50 años de edad. Muchas personas con hígado graso no desarrollan ninguna complicación.

    Esta enfermedad se puede clasificar en dos tipos, el hígado graso que es causado por tomar alcohol en exceso y el que se conoce como hígado graso no alcohólico. El hígado graso es la etapa más temprana de la enfermedad hepática relacionada con el alcohol. El hígado, dañado por el consumo excesivo de alcohol, es incapaz de descomponer las grasas y por lo tanto estas se acumulan. Las buenas noticias son que si el paciente deja el alcohol, la condición desaparece por sí sola después de mas o menos seis semanas de no consumir alcohol. Sin embargo, si la persona continúa con el uso excesivo de alcohol el hígado graso puede convertirse en cirrosis.

    Al igual que el consumo excesivo de alcohol, la enfermedad del hígado graso no alcohólico es una de las principales causas de la cirrosis. La cirrosis es una enfermedad en la que el tejido sano del hígado es sustituído por tejido cicatrizado lo cual, con el tiempo, impide que el hígado funcione correctamente. Una causa común del hígado graso no alcohólico es la obesidad. Otras causas son la diabetes tipo 2, el colesterol alto, niveles altos de triglicéridos, el síndrome metabólico (síndrome X), algunos medicamentos y perder peso muy rápido.

    Cuando la enfermedad del hígado graso no es severa generalmente no presenta síntomas. Si la enfermedad avanza puede producir fatiga, pérdida de peso o pérdida del apetito, debilidad, náusea, confusión y mala memoria y dificultad para concentrarse. Como lo mencioné anteriormente, si la causa del hígado graso es el consumo de alcohol, con dejarlo a tiempo es suficiente. Suena fácil pero requiere de gran fuerza de voluntad. Aquí dejo este enlace con consejos para dejar el alcohol.

    Muchos problemas de salud se mejoran con perder peso, el hígado graso es uno de ellos. Pero no se debe perder peso demasiado rápido porque eso mas bien puede provocar esta enfermedad. En lugar, se debe perder peso gradualmente mediante una dieta saludable y 30 minutos de ejercicio diarios. La recomendación es perder medio kilo (approx. 1 libra) por semana, máximo 1 kilo. A pesar de que se necesitan más estudios científicos para comprobar los beneficios del cardo mariano para el hígado, muchos naturistas aseguran que esta planta medicinal mejora la función del hígado, aumenta la regeneración hepática y ayuda en la descomposición de la grasa que causa la enfermedad de hígado graso.

    El cardo mariano (milk thistle) se puede conseguir en forma de suplemento en las tiendas naturistas y en algunas farmacias donde vendan suplementos naturales. También se puede ordenar por Internet aquí. Se toma de acuerdo a las instrucciones del frasco después de consultarlo con su médico. Estudios preliminares demuestran que el jengibre podría ser bueno para el hígado graso. El jengibre contiene antioxidantes y también ayuda a bajar los triglicéridos.

    Los antioxidantes en el jengibre combaten el estrés oxidativo, un posible causante del hígado graso La toronja no solo sirve para la prediabetes sino que también es buena para el hígado graso. Se cree que la naringenina que contiene el pomelo puede activar los químicos responsables de la oxidación de ácidos grasos. También podría disminuir la grasa corporal y atenuar el síndrome metabólico, dos factores que a menudo contribuyen a la enfermedad de hígado graso.

    Todas estas comidas contienen jarabe de maíz de alta fructosa y grasas trans, sustancias que son muy dañinas para la salud. En lugar de estas comidas, incluya en su dieta una variedad de frutas y vegetales y alimentos ricos en fibra y bajos en calorías y grasas saturadas. Los vegetales crudos y las frutas son los alimentos más poderosos para curar el hígado. Estos alimentos ayudan a limpiarlo y repararlo, de manera que el hígado puede atrapar y eliminar más grasa y otras toxinas.

    • Enfermedad periodontal, caries.
    • Necrosis por radioterapia y quimioterapia en pacientes con neoplasias.

    - Mc Dowell JD, Kassebaum DK, Diagnosing and treating halitosis. J Am Dent Assoc 1993; 124: 55-64.

    La cirrosis hepática se genera al ocurrir daño hepático crónico al depositarse tejido fibroso conectivo (colágena) que forma nódulos de tamaño variable con pérdida de la arquitectura y funcionamiento hepático normales, manifestándose por signos y síntomas que sugieren su presencia. Las causas principales son:

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    Además, la presencia de síntomas ha mostrado un gran valor pronóstico y, al igual que el grado de reserva funcional hepática, determina la aplicabilidad de los diferentes tratamientos. Así pues, se han determinado 4 parámetros principales que afectan al pronóstico en los pacientes con CHC:

    • La agresividad y la tasa de crecimiento tumoral, (estadío).
    • El estado de salud general del paciente.
    • La función hepática del paciente.
    • Los tratamientos administrados.

    El sistema de Estadificación BCLC es el más utilizado en EEUU y Europa. Surgió de la identificación de factores pronósticos en varios ensayos clínicos, conformando una clasificación con estadios.

    Los pacientes son clasificados en 5 estadios que a su vez proporcionan también información sobre las mejores opciones terapéuticas. Los 5 estadios son los siguientes:

    • El estadio 0 o muy temprano: es un subgrupo con especial buen pronóstico. Incluye pacientes con cirrosis hepática compensada, con CHC muy inicial, totalmente asintomáticos y que presentan tumores únicos menores de 2 cm, sin invasión vascular ni diseminación. Este estadio muy inicial correspondería al concepto de carcinoma in situ. En estos casos, la cirugía o la ablación por radiofrecuencia ofrecen una alta probabilidad de curación.
    • El estadio A o temprano: es un estadio inicial que incluye a pacientes asintomáticos con función hepática conservada con un CHC solitario o con un máximo de 3 nódulos de hasta 3 cm de diámetro. Estos pacientes pueden tratarse con intención curativa mediante resección quirúrgica, ablación percutánea y trasplante hepático.
    • El estadio B o intermedio: consiste en pacientes con tumores multinodulares que exceden los criterios anteriormente descritos, sin invasión vascular ni extra hepática, con función hepática y estado general conservado. Si la función hepática corresponde al estadio A, los sujetos pueden beneficiarse de tratamiento mediante quimioembolización.
    • El estadio C o avanzado: incluye pacientes con función hepática conservada, pero que presentan un CHC con invasión vascular, invasión extra hepática o con afectación leve del estado general. En este grupo de pacientes, el único tratamiento que hasta la fecha ha mostrado beneficios en términos de supervivencia es el tratamiento con sorafenib.
    • El estadio D o terminal: incluye pacientes que presentan afectación grave del estado general o función hepática muy afectada y que no son candidatos a trasplante hepático. A este grupo de pacientes únicamente se les debe indicar tratamiento sintomático.

    - AGENTE: Alcohol que es de características químicas. Otros agentes pueden ser hepatitis B, C y D, enfermedades auto inmunes. enfermedades hereditarias y obstrucción biliar crónica que son de características biológicas

    · SEXO: afecta mas hombres que a mujeres · COSTUMBRES: hábitos diarios de alcoholismo y promiscuidad

    · CARACTERÍSTICAS QUE LO HACEN SUCEPTIBLE: sea o no alcohólicas o desnutrido, contacto con sustancias químicas como el tetracloruro de carbono, naftaleno clorado, arsénico, fósforo y esquistosomiasis infecciosa. - TOXICA: es la primera causa de cirrosis hepática por el consumo de alcohol en un exceso de un 50% aproximadamente.

    - VIRAL: la segunda causa de la cirrosis hepática crónica es producida por los virus del VHB, VHD, y VHC, la hepatitis auto inmune es una enfermedad que se presenta cuando las células inmunológicas atacan los hepatocitos produciendo inflamación crónica y posteriormente cirrosis. - ANTIGENICIDAD: la tercera causa son las determinadas condiciones hereditarias que pueden causar daños permanentes del hígado cuando cursan una acumulación excesiva de metales.

    · FISICOS: exceso en consumo de alcohol · BIOLÓGICOS: enfermedades auto inmunes VHB, VHD y VHC

    · SOCIALES: disminución en el factor económico y discriminación social · MENTALES: pacientes con síndrome de alcoholismo

    · RECURSOS EN SALUD: auto formulación La zona más afectada del hígado comprende los espacios porta y peri portales en que se comunican los conductillos biliares en cada lobulillo para formar conductos biliares, esta zona se inflama y los conductos se ocluyen con bilis y pus espeso. Del hígado intenta formar nuevos condu ctos y por esta razón hay proliferación excesiva de tejido, compuesta en gran medida por los conductos no formados, desconectados y rodeados por tejidos cicatrizados.

    - Dialogar con la comunidad a cerca de los posibles riesgos que se pueden adquirir por la ingesta excesiva de alcohol especialmente en los jóvenes. - Explicar los medios por los cuales se puede adquirir las diferentes clases de hepatitis y como evitarlas.

    - Realizar cursos psicoprofilacticos explicando a las madres las posibles anomalías congénitas y los riesgos de causa de alcohol, las enfermedades de transmisión sexual y exposición de factores genéticos El hígado sigue funcionando normalmente hasta que no ha suido destruido totalmente sino solo las dos terceras partes de éste.

    • Falta de apetito
    • Cansancio y adelgazamiento
    • Nauseas y vomito
    • Fenómenos de sangrado, coagulopatias
    • Alteración del cerebro con somnolencia y desorientación ( debido a acumulación de amonio en sangra) encefalopatía hepática
    • Edema de miembros inferiores
    • Coloración roja como si estuviera inflamada la palma de las manos
    • Uñas muy blancas
    • Alteraciones de la menstruación en la mujer
    • Impotencia y desarrollo de la mamas.
    • Vigilar y controlar los signos vitales
    • Controlar exámenes de laboratorio midiendo el valor de amoniaco en suero
    • Controlar la dieta y la ingesta de líquidos administrados y eliminados
    • Vigilar los electrolitos y realizar reposición según orden medica
    • Vigilar sangrado y edema.

    L gravedad de las manifestaciones de la cirrosis ayudan a categorizar el trastorno en dos presentaciones principales.

    La CIRROSIS COMPENSADA, con sus síntomas menos graves y a menudo vago. Puede descubrirse mediante una exploración física de rutina. Las particularidades de las CIRROSIS DESCOMPENSADA resultan de la incapacidad del hígado para sintetizar proteínas, factores de coagulación y otras sustancias.

    1. HEPATOMEGALIA: en los comienzos de la cirrosis el hígado tiende aumentar de tamaño y los hepatocitos llenarse de grasa. Puede haber dolor abdominal por la hepatomegalia rápida y reciente, que genera tensión en la capa fibrosa que rodea la víscera, el hígado disminuye de volumen conforme se contrae el tejido cicatrizal y el parénquima.
    1. OBSTRUCCIÓN PORTAL: en la cirrosis no hay paso libre de la sangre portal, por lo cual esta se desvía al bazo y tracto. Como consecuencia, en los órganos mencionados hay congestión pasiva crónica, es decir están llenos de sangre y no pueden funciona. En tal situación, surgen indigestión y cambios en los hábitos de defecación.
    1. VARICES GASTROINTESTINALES: en el paciente cirrótico se observa distensión en los vasos abdominales, que son visibles en la inspección del abdomen y de los vasos de todo el aparato gastrointestinal.

    4. EDEMA: hay producción excesiva de aldosterona, lo cual causa retención de sodio y agua y excreción de potasio. 5. DEFICIENCIA DE VITAMINAS Y ANEMIA: La anemia que suele acompañar a la cirrosis se debe a gastritis crónica o función gastrointestinal inadecuada, junto con dieta insuficiente y disminución de la función hepática.

    6. DETERIRO DE LA FUNCION MENTAL: con amenaza de encefalopatía y coma hepático. • HEPATOMEGALIA: en los comienzos de la cirrosis el hígado tiende aumentar de tamaño y los hepatocitos llenarse de grasa. Puede haber dolor abdominal por la hepatomegalia rápida y reciente, que genera tensión en la capa fibrosa que rodea la víscera, el hígado disminuye de volumen conforme se contrae el tejido cicatrizal y el parénquima.

    OBSTRUCCIÓN PORTAL: en la cirrosis no hay paso libre de la sangre portal, por lo cual esta se desvía al bazo y tracto. Como consecuencia, en los órganos mencionados hay congestión pasiva crónica, es decir están llenos de sangre y no pueden funciona. En tal situación, surgen indigestión y cambios en los hábitos de defecación. • VARICES GASTROINTESTINALES: en el paciente cirrótico se observa distensión en los vasos abdominales, que son visibles en la inspección del abdomen y de los vasos de todo el aparato gastrointestinal.

    EDEMA: hay producción excesiva de aldosterona, lo cual causa retención de sodio y agua y excreción de potasio. • DEFICIENCIA DE VITAMINAS Y ANEMIA: La anemia que suele acompañar a la cirrosis se debe a gastritis crónica o función gastrointestinal inadecuada, junto con dieta insuficiente y disminución de la función hepática.

    DETERIRO DE LA FUNCION MENTAL: con amenaza de encefalopatía y coma hepático. ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA DEL HÍGADO

    Es el órgano mas grande y importantes en cuanto a la actividad metabólica del organismo. Desempeña funciones únicas y vitales como la síntesis de proteínas plasmáticas, elaboración de la bilis (necesaria para la digestión y absorción de las grasas), almacén de vitaminas, glucógeno, etc. Además, es el responsable de eliminar de la sangre las sustancias que pueden resultar nocivas para el organismo, transformándolas en otras innocuas. El hígado se localiza en la región del hipocondrio derecho del abdomen.

    La bilis, producida por el hígado y expulsada a través del conducto colédoco en la segunda porción duodenal, actúa en el intestino delgado. El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo, este participa en la mayoría de los procesos metabólicos que tienen lugar en el organismo. En él ocurren numerosos procesos, los cuales tienen como resultado final:

    La elaboración de la Bilis En el hígado se produce entre 600 y 1200 ml de Bilis por día. Esta está constituida principalmente por agua, pero además contiene sales biliares (ácidos biliares), glucuronato de bilirrubina, fosfolípidos, lecitina, electrolitos (Na+ y HCO3), colesterol e IgA. La bilis tiene circulación enterohepática. Esta consiste en que la bilis se vierte en el duodeno mediante la contracción vesicular. En el intestino delgado lleva a cabo su acción emulsificadora de grasas. En el íleon terminal, una parte de los ácidos biliares es eliminada por las heces y otra porción de los ácidos es reabsorbida, regresando nuevamente al hígado a través de la sangre de la vena porta, siendo captados ávidamente por los hepatocitos volviendo a ser secretados al canalículo biliar, formando parte de la bilis.

    · Degradación de hormonas: Los hepatocitos endocitan y degradan las hormonas y, posteriormente sin ser modificadas, las trasladan al canalículo biliar. Luego llegan hasta la luz del tubo digestivo y son digeridas. También pueden ser descargadas en endosomas tardíos para ser degradadas por enzimas lisosómicas. · Detoxificación de toxinas y fármacos: El hígado también depura muchos fármacos y segrega bilirrubina (producto de la degradación de la hemoglobina), y muchas otras sustancias, incluyendo enzimas. El endotelio que tapiza los sinusoides está provisto de poros o fenestraciones que permiten el paso de la mayor parte de las proteínasdel plasma hacia el espacio de Disse. De esta forma las moléculas se ponen en contacto directo con la membrana hepatocitaria y pueden difundir o ser transportadas activamente al interior del hepatocito. En el retículo endoplasmático liso de los hepatocitos existe una enzima llamada oxidasa de acción mixta. Ésta metila, conjuga u oxida distintos fármacos y toxinas, y de esta forma los inactivan. Cuando se consume por tiempo prolongado distintos fármacos, el REL se hipertrofia, aumentando sus enzimas oxidantes. En otras ocasiones son los peroxisomas los que detoxifican.

    · Almacenamiento de vitaminas: En los seres humanos el hígado actúa como el principal depósito de vitamina A, tanto que podría prevenir su deficiencia por 10 meses. El retinol (vitamina A preformada) se transporta del hígado a otros sitios del cuerpo mediante una proteína específica, la proteína fijadora de retinol (PFR). La carencia de ésta proteína puede influir en el estado de vitamina A y reducir la síntesis de la PFR. También almacena (aunque en cantidades menores) vitamina B12 y vitamina D, pudiendo prevenir su deficiencia por 12 y 4 meses respectivamente. · Metabolismo de carbohidratos: Los hepatocitos, a diferencia de las células musculares y adipocitos, son permeables a la glucosa, lo cual facilita sus tareas y por tanto la insulina no tiene efecto en la incorporación de glucosa en este órgano. Estos pueden transportar glucosa desde la sangre a su interior y allí almacenarlo como glucógeno. Este proceso permite al organismo mantener niveles normales de glucosa en la sangre. El glucógeno es hidrolizado por los hepatocitos en el caso que los niveles de glucosa disminuyan por debajo de lo normal, transportando la glucosa al espacio de Disse.

    Otro proceso que pueden realizar los hepatocitos es la gluconeogénesis. Esta consiste en sintetizar glucosa a partir de otras fuentes (como aminoácidos) u otros azúcares. Este proceso mediado por la propia concentración de glucosa y por hormonas (glucagón, epinefrina e insulina), consiste en almacenar la glucosa excedente o bien liberarla. Ambos procesos se llevan a cabo mediante la interconversión al metabolito glucosa-6-fosfato (G6P). Cuando los niveles de glucosa en sangre son elevados el hígado la incorpora y transforma el G6P para almacenarla posteriormente en forma de glucógeno. La cantidad de glucógeno almacenada, solo puede mantener las necesidades de glucosa por alrededor de 6 horas.

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