1. Síntomas: generalmente ausentes. Puede presentarse cansancio, debilidad, malestar general o sensación de incomodidad en el cuadrante superior derecho del abdomen. La enfermedad se diagnostica con frecuencia de forma accidental al realizar una ecografía prescrita por otras causas, o después de identificar una elevación de enzimas hepáticas en el plasma. 2. Signos: obesidad, epatomegalia ( AST).

2) Rasgos de esteatosis hepática en ecografía en personas que no abusan de alcohol (ingesta × En el momento del diagnóstico, aproximadamente el 40% de los pacientes no presentan síntomas, ya que la mayor parte de los síntomas asociados al cáncer de hígado no ocurren hasta que la enfermedad es avanzada.

Los síntomas son inespecíficos y están fundamentalmente relacionados con la enfermedad crónica hepática si se desarrollan en este contexto. En los pacientes con cirrosis hepática que sin una causa aparente desarrollan ascitis, encefalopatía hepática, sangrado por varices esofágicas o fiebre de origen desconocido debe investigarse la presencia de CHC. La ictericia puede deberse a la compresión de la vía biliar o debido a la infiltración tumoral difusa del hígado, aunque principalmente se deberá a la enfermedad crónica hepática de base.

Raramente, los tumores pueden romperse dentro de la cavidad peritoneal causando hemorragia intraperitoneal y peritonitis. En tumores grandes bien vascularizados puede auscultarse un murmullo vascular en la zona del hígado en un 25% de los pacientes. Raramente, la trombosis de la vena hepática o de la vena cava inferior serán una manifestación inicial del CHC.

En la siguiente tabla se muestran los síntomas más comunes asociados al cáncer de hígado. Hay que resaltar que algunos de ellos pueden o no darse con frecuencia en función del tipo y, sobre todo, de la extensión del tumor. Por ello es recomendable asistir al médico de atención primaria ante la aparición de algunos de estos síntomas, especialmente si se prolongan en el tiempo, para poder realizar un diagnostico precoz y proporcionar el tratamiento más adecuado.

  • Dolores abdominales
  • Sensación de presión o plenitud en la parte superior del abdomen.
  • Pérdida de peso.
  • Ictericia: Coloración amarillenta en la piel, conjuntiva de los ojos, y membranas mucosas;
  • Murmullo vascular: Ruido anormal que se ausculta como resultado del flujo turbulento en un vaso sanguíneo reducido.
  • Ascitis
  • Sangrado esofágico
  • Fiebre de origen desconocido

El principal factor de riesgo para el desarrollo del cáncer de hígado es la cirrosis hepática. Por lo tanto, cualquier enfermedad que pueda dar lugar a cirrosis hepática debe considerarse un factor de riesgo para el CHC. Los principales factores de riesgo conocidos están bien definidos e incluyen, hepatitis crónicas víricas, tóxicos, enfermedades metabólicas del hígado, enfermedades hepáticas inmunitarias y enfermedades metabólicas hereditarias.

La presencia de más de un factor de riesgo aumenta significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de hígado. El desarrollo del CHC requiere aproximadamente 10 años a partir del diagnóstico de cirrosis y aproximadamente 30 años desde la exposición al virus de la hepatitis C. La secuencia temporal para los otros factores de riesgo no ha sido definida pero un tiempo de evolución parecido puede ser aplicable a la enfermedad crónica secundaria a la ingesta de alcohol.

El screening, cribado o diagnóstico precoz es un conjunto de actividades que pretenden detectar la enfermedad en sujetos sanos antes de que se manifieste clínicamente y poder adoptar el tratamiento adecuado precozmente, y así modificar la historia natural de la enfermedad y reducir la mortalidad. Más del 80% de los pacientes afectados de cáncer de hígado presentan una cirrosis hepática subyacente y en la actualidad el hecho de que se desarrolle CHC supone la principal causa de muerte en pacientes afectos de cirrosis.

Teniendo en cuenta que la única posibilidad de aplicar tratamientos con intención curativa es diagnosticando la enfermedad en una fase inicial asintomática deben considerarse candidatos para pruebas de diagnóstico precoz a todos los sujetos con cirrosis, que podrían recibir un tratamiento en el caso de ser diagnosticados de CHC. Está demostrado a través de diferentes estudios que el diagnóstico precoz es eficaz y puede llegar a reducir la mortalidad un 37%.

La prueba médica recomendada para la realización de un cribado es la ecografía abdominal, una prueba no invasiva, aceptada por la población, con un sensibilidad del 60-80% y una especificidad superior al 90% para la detección precoz del CHC. La ecografía abdominal debe ser realizada siempre por personal experto.

Se recomienda realizar cribado cada 6 meses. A aquellos pacientes de los que se sospecha que han desarrollado un cáncer de hígado, se le practicaran pruebas diagnósticas con los siguientes objetivos:

  • Confirmación del diagnóstico,
  • Determinación de la extensión de la enfermedad
  • Determinación de la reserva funcional hepática
  • Determinación de factores biológicos que afecten al pronóstico

Para realizar el diagnóstico, en primer lugar se lleva a cabo una exploración física del paciente, observando el cuerpo del mismo, la piel y los ojos en búsqueda de síntomas de ictericia y una palpación abdominal para comprobar si existen cambios en el tamaño del páncreas, el hígado o la vesícula biliar. Ante la sospecha de un problema con el hígado se solicita la realización de analíticas de sangre, heces y orina. También pueden ir acompañados de pruebas de diagnóstico por imagen (TAC), biopsia, o una resonancia magnética.

Para un diagnóstico completo del tipo de cáncer de hígado, así como para el seguimiento durante los tratamientos, se llevan a cabo pruebas adicionales que se describen a continuación. Las técnicas de imagen son la piedra angular en el diagnóstico del CHC.

Los cambios arquitecturales del hígado cirrótico, de todas formas, hacen difícil el diagnóstico, y los nódulos regenerativos son difíciles de distinguir de los nódulos neoplásicos. Existen las siguientes pruebas de imagen:

  • Ecografía con contraste,
  • Tomografía computerizada (TC) trifásica
  • Resonancia magnética (RM) trifásica.


El seguimiento para el estudio del nódulo hepático detectado mediante ecografía abdominal se recomienda hacer de esta manera:

Los nódulos menores de 1 cm detectados mediante ecografía de cribado deben seguirse mediante una ecografía cada 3 a 6 meses. Si tras 2 años no se detecta crecimiento, se debe volver al cribado habitual cada Los nódulos mayores o iguales a 1 cm detectados mediante ecografía en sujetos cirróticos pueden diagnosticarse de CHC sin necesidad de obtener una biopsia si presentan en técnicas de imagen dinámicas captación de contraste en fase arterial seguido de lavado en fases tardías.

En los nódulos de entre 1 y 2 cm, este patrón vascular debe detectarse de forma coincidente en 2 técnicas de imagen. La biopsia puede realizarse por punción, por aspiración o con aguja gruesa para la obtención de un cilindro de tejido guiadas por ecografía o por TC.

La biopsia hepática se realizará siempre en pacientes sin cirrosis y en pacientes con cirrosis en los cuales la masa hepática tenga un tamaño entre >1 centímetro y no presente una patrón vascular típico. Debe tenerse en cuenta que el rendimiento diagnóstico de una biopsia en nódulos pequeños no es óptimo y presenta una sensibilidad cercana al 70%. Por tanto, en estos casos una biopsia negativa no puede descartar el diagnóstico de CHC.

Entre las posibles complicaciones de la biopsia hepática están la ruptura del tumor, la hemorragia, y el sembrado local del tumor.
En la mayoría de tumores sólidos, se han desarrollado sistemas de estadificación que describen el grado de extensión del tumor y son útiles para determinar el pronóstico antes y después de un tratamiento particular y para guiar las decisiones terapéuticas.

Además, el estadiaje puede ser tener un papel crítico en la evolución del tratamiento al facilitar la selección adecuada del paciente apropiado para una terapéutica específica y al proporcionar una estratificación del riesgo después del tratamiento. Dado que el cáncer de hígado aparece en la mayoría de los casos asociado a cirrosis hepática y que el grado de alteración de la función hepática determina las opciones terapéuticas y la supervivencia (independientemente de la presencia del CHC), es imprescindible considerar conjuntamente el grado de disfunción hepática y la extensión tumoral.

lisinopril nombre comercial en venezuela

lisinopril en insuficiencia cardiaca

lisinopril nombre comercial en venezuela

Se refiere a los tumores cancerosos del sistema inmunológico que algunas veces se detectan en la pared del estómago. Éstos son responsables de aproximadamente 4% de los cánceres del estómago. El pronóstico y el tratamiento dependen de si el linfoma es agresivo o es un linfoma MALT de crecimiento lento. Para obtener más información, consulte el documento sobre linfoma no-Hodgkin de la Sociedad Americana del Cáncer. Estos tumores son poco comunes que parecen originarse de las células de la pared del estómago llamadas células intersticiales de Cajal. Algunos son no cancerosos (benignos), mientras que otros son cancerosos. Aunque estos cánceres no pueden ser encontrados en ningún lugar del tracto digestivo, la mayoría (70%) ocurre en el estómago. Si desea más información al respecto, consulte el documento “Tumores del estroma gastrointestinal” de la Sociedad Americana del Cáncer.

Éstos son tumores que se originan de células productoras de hormona del estómago. La mayoría de éstos no se propaga a otros órganos. Los tumores carcinoides son responsables de aproximadamente 3% de los tumores cancerosos del estómago. Úlcera Gastroduodenal: Las úlceras son heridas que se producen en la mucosa del estómago o el duodeno, a raíz de un aumento de las secreciones gástricas estimuladas por tensiones nerviosas, bebidas alcohólicas, ajetreo de la vida moderna y comidas abundantes o condimentadas.

Son cinco los tipos de cáncer del intestino delgado. Los tipos de cáncer que se encuentran en el intestino delgado son; adenocarcinoma, sarcoma, tumores carcinoides, tumor estromal gastrointestinal y linfoma. Veremos el adenocarcinoma y el leiomiosarcoma (un tipo de sarcoma). El Adenocarcinoma: Se origina en las células glandulares del recubrimiento del intestino delgado y es el tipo más común de cáncer del intestino delgado. La mayoría de estos tumores afectan la sección del intestino delgado próxima al estómago. Suelen crecer y bloquear el intestino.

El Leiomiosarcoma: Se inicia en las células musculares lisas del intestino delgado. En su mayoría, estos tumores se manifiestan en la sección del intestino delgado próxima al intestino grueso. Colon Irritable: Es un trastorno de consulta muy frecuente en la actualidad. Consiste en una alteración motora del tubo digestivo como resultado de cuadros tensiónales, angustia y estrés. Se caracteriza por dolor o malestar abdominal que habitualmente se alivia después de las defecaciones, y que es más frecuentemente percibido en la parte inferior izquierda del abdomen, e incluso, en algunos, casos irradiados hacia la espalda. Hay alteraciones en el hábito intestinal, pudiéndose presentar estreñimiento, diarrea o episodios alternados de ambos. Es usual además que se presenten deseos de evacuación intestinal después de comer, aumento en la producción de gases e hinchazón abdominal. Aunque no se conoce el origen específico de esta alteración en la motilidad digestiva, se relaciona estrechamente con el aumento del estrés.

Cáncer del Colon: El cáncer del colon o el recto también se conoce como cáncer colorrectal. Si se detecta anticipadamente, con frecuencia es curable. Es más común en las personas mayores de 50 años de edad y el riesgo aumenta con la edad. Se es más propenso a presentar un cáncer colorrectal si se tiene: Pólipos: crecimientos de tejido dentro del colon y el recto que pueden tornarse cancerosos

Antecedentes familiares o personales de cáncer colorrectal Colitis ulcerativa o enfermedad de Crohn

Los síntomas pueden incluir sangre en las heces, heces más delgadas, cambios en los hábitos intestinales y malestar estomacal general. Sin embargo, es posible no presentar síntomas en sus inicios, de modo que las pruebas de detección son importantes. Todas las personas mayores de 50 años de edad deben someterse a un estudio para descartar el cáncer colorrectal. El tratamiento incluye cirugía, quimioterapia, radiación o una combinación de todas. Cáncer del Ano o Anal: El cáncer anal es un tipo raro de cáncer. El ano es por donde las heces se expulsan del cuerpo cuando usted va al baño. Está formado por las capas externas de la piel y el extremo del intestino grueso. El cáncer anal es una enfermedad en la cual se forman células cancerígenas en los tejidos del ano.

Los síntomas incluyen hemorragia, dolor o abultamientos en la zona anal. La picazón y las secreciones también pueden ser señales de un cáncer anal. Los posibles tratamientos incluyen radiación, quimioterapia y cirugía. El tratamiento dependerá si el tumor se ha diseminado y del tipo, el tamaño y la ubicación del mismo. Hemorroides; las hemorroides son venas hinchadas en el recto o ano. El tipo de hemorroide depende de dónde ésta ocurre.

Las hemorroides internas involucran las venas dentro del recto. Las hemorroides internas usualmente no duelen pero pueden sangrar sin ocasionar dolor. Las hemorroides prolapsadas pueden estirarse hacia abajo hasta salirse del ano. Una hemorroide prolapsada puede volver a invaginarse dentro del recto por cuenta propia, o se puede empujarla cuidadosamente de vuelta hacia adentro.

Las hemorroides externas ocurren en las venas afuera del ano. Pueden dar comezón o doler y algunas veces pueden rajarse y sangrar.
Si se tiene una hemorroide se puede sentir un abultamiento sensible al tacto en el borde del ano. También es posible que se vea sangre en el papel higiénico o en el inodoro después de tener una evacuación intestinal. Las hemorroides son por causa del aumento en la presión de las venas del ano o del recto. Una de las principales causas es hacer esfuerzo cuando está tratando de tener una evacuación intestinal (defecar). Esto puede ocurrir si se está constipado o si se tiene diarrea. También puede que ocurran si se sienta en el inodoro durante mucho tiempo. Las hemorroides también pueden ser por causa de la obesidad, de levantar objetos pesados o de cualquier otra actividad que se tenga que hacer esfuerzo.

El hígado ayuda al organismo a digerir los alimentos, almacenar energía y eliminar las toxinas. La hepatitis es la inflamación del hígado que impide su buen funcionamiento. Puede llevar a la escarificación, denominada cirrosis, o a un cáncer. Los virus causan la mayoría de los casos de hepatitis. El tipo de hepatitis recibe su nombre de acuerdo con el virus que la produjo; por ejemplo, hepatitis A, hepatitis B o hepatitis C. El consumo de drogas o alcohol también puede provocar una hepatitis. En otros casos, el organismo ataca equivocadamente sus propios tejidos. Se puede ayudar a prevenir algunas formas virales mediante la vacunación. Algunas veces, la hepatitis desaparece espontáneamente. Si no sucede así, puede tratarse con fármacos. Algunas otras veces, la hepatitis dura toda la vida.

Algunas personas que tienen hepatitis no presentan síntomas. Otros pueden presentar: Orina oscura y evacuaciones de coloración pálida

Ictericia, tonalidad amarilla de la piel y los ojos La cirrosis es el conjunto de cicatrices en el hígado. El tejido cicatricial se forma por lesiones o enfermedades prolongadas. El tejido escamoso no puede hacer lo que hace el tejido hepático sano: producir proteínas, ayudar a combatir las infecciones, limpiar la sangre, ayudar a digerir los alimentos y almacenar energía. La cirrosis puede conducir a:

Ocurrencia de hematomas o hemorragias con facilidad o sangrado nasal Hinchazón del abdomen o las piernas

Sensibilidad adicional a las medicinas Aumento de la presión en la vena que penetra en el hígado

Venas dilatadas en el esófago y el estómago La cirrosis puede tener muchas causas. Las causas más comunes son el alcoholismo crónico, la hepatitis, etc. Nada hará desaparecer el tejido escamoso, pero tratar la causa puede evitar que empeore la enfermedad. Si se forma demasiado tejido escamoso, es posible que quizá deba pensar en un trasplante de hígado.
Carcinoma hepatocelular

Aproximadamente 5 por ciento de las personas con cirrosis desarrolla cáncer de hígado. Nombres Alternativos: Cáncer del hígado; Cáncer hepático; Carcinoma primario de las células del hígado; Tumor del hígado.

El carcinoma hepatocelular es responsable del 80 a 90% de todos los tipos de cáncer del hígado. Su incidencia es más frecuente en los hombres que en las mujeres, generalmente en personas entre los 50 y los 60 años de edad. La causa del cáncer del hígado generalmente es cirrosis (cicatrización del hígado). La cirrosis puede ser causada por hepatitis viral (especialmente hepatitis B y C), consumo excesivo de alcohol (la causa más común de cirrosis), hemocromatosis, ciertas enfermedades autoinmunitarias del hígado y otras patologías que ocasionan inflamación hepática crónica.

lisinopril 40 mg para que sirve

Los problemas del hígado incluyen el dolor. La ubicación del dolor de hígado es alrededor de la región superior del estómago. Uno puede sentir un dolor repentino y grave del hígado, que puede ser un signo de los problemas hepáticos agudos o repentinos. En el caso de ciertas enfermedades crónicas, se puede desarrollar un dolor sordo, que aumenta gradualmente con el tiempo. Algunos pacientes sufren de síntomas relacionados con el sistema nervioso. Estos síntomas incluyen depresión, cambios de humor, irritabilidad, aumento de la sensación de enojo, falta de concentración, cuerpo sobrecalentado, dolores de cabeza recurrentes, así como la mente nublada.

Algunos pacientes pueden desarrollar el abdomen distendido, como el hinchado debajo de las costillas inferiores derechas. El agrandamiento del hígado causa un dolor intenso y la dificultad para respirar, ya que ejerce presión sobre el diafragma. Otros síntomas incluyen dolores de cabeza frecuentes, mareos, espasmos, irritabilidad, depresión, sed excesiva, micción, confusión mental, azúcar bajo en la sangre, etc., venas varicosas, fiebre de bajo grado, hinchado, dolor inexplicable, disminución del deseo sexual, etc., todos estos apuntan hacia los problemas del hígado. Algunas personas también pueden desarrollar las uñas de color blanco y curvadas, como un signo de la enfermedad del hígado. El mal aliento y el mal olor corporal inusual, también son indicadores potenciales de los problemas hepáticos. La mayoría de los problemas anteriores del hígado pasan inadvertidos, porque en su mayoría no se relacionan con el órgano. Es más fácil identificar los síntomas del daño hepático en las personas con la adicción al alcohol, que los afectados por el virus y las sustancias químicas. Si usted tiene alguna duda con respecto a las señales de aviso anteriores, y es posible que las haya observado con su salud, consulte con un médico tan pronto, como sea posible.

TRASTORNOS DEL TRACTO BILIAR, TRASTORNOS DE LA VESÍCULA BILIAR Y PANCREATITIS POR CÁLCULOS BILIARES (BILIARY TRACT DISORDERS, GALLBLADDER DISORDERS
AND GALLSTONE PANCREATITIS)

Por los doctores Young Choi y William B. Silverman*
División de Gastroenterología y Hepatología
Hospitales y Clínicas de la Universidad de Iowa, Iowa City, Iowa Los cálculos biliares son recolecciones de colesterol, pigmento biliar o una combinación de ambos, que pueden formarse en la vesícula biliar o dentro de los conductos biliares del hígado. En Estados Unidos, el tipo más común de cálculos biliares es producto del colesterol. Los cálculos de colesterol se forman debido a un desequilibrio en la producción de colesterol o en la secreción de bilis. Los cálculos pigmentarios se componen fundamentalmente de bilirrubina, que es una sustancia química producida como resultado de la descomposición normal de los glóbulos rojos. Los cálculos por bilirrubina son más comunes en Asia y África, y se presentan en enfermedades que afectan a los glóbulos rojos, como la anemia falciforme.

Cuando los cálculos biliares se forman en el sistema biliar, pueden ocasionar obstrucción en los conductos biliares, los cuales normalmente drenan la bilis de la vesícula biliar e hígado. Ocasionalmente, los cálculos biliares también pueden obstaculizar el flujo de las enzimas digestivas del páncreas, puesto que tanto los conductos biliares como los pancreáticos drenan a través de la misma abertura (llamada ampolla de Vater), la cual está sujeta por un pequeño músculo circular (llamado esfínter de Oddi). [Ver la figura 1 abajo]. El resultado de esto es la inflamación del páncreas, que se conoce como pancreatitis por cálculos biliares. El bloqueo de los conductos biliares podría ocasionar síntomas tales como dolor abdominal, náusea y vómito. Si el conducto biliar permanece obstaculizado, la bilis no puede drenar adecuadamente, y puede desarrollarse ictericia (coloración amarilla en los ojos y piel) así como una infección conocida como colangitis. Figura 1: Anatomía del hígado, conducto biliar (bile duct), conducto pancreático (pancreas duct) y esfínter de Oddi (sphincter of Oddi). Note que un cálculo puede impactar contra el esfínter de Oddi y bloquear tanto los conductos biliares como los pancreáticos.

Entre los factores de riesgo para desarrollar cálculos de colesterol están: sexo femenino, mayor edad, obesidad, niveles altos de colesterol, tratamiento con medicamentos que contienen estrógeno, pérdida rápida de peso, diabetes y embarazo. Los trastornos que conducen a la destrucción de los glóbulos rojos, tales como la anemia falciforme, se relacionan con el desarrollo de cálculos pigmentarios o de bilirrubina. La ocurrencia de los cálculos biliares varía ampliamente entre los diferentes grupos étnicos. Por ejemplo, los indios Pima y los hispanos presentan tasas altas de ocurrencia comparado con los asiáticos, quienes en general tienen una tasa muy baja. Los cálculos biliares que no ocasionan síntomas, generalmente, no son fuente de problemas y no requieren de más exámenes. Muchas veces se encuentran cálculos biliares por accidente en una radiografía o ultrasonido abdominal realizado por otras razones. A menos que se presenten síntomas de dolor, náusea, vómito o fiebre, no es necesario hacer más exámenes ni realizar ninguna otra intervención. Los síntomas surgen cuando un cálculo biliar bloquea el flujo de bilis desde la vesícula biliar o los conductos biliares. Cuando hay un cálculo biliar en el conducto biliar, se trata de una coledocolitiasis que podría ocasionar molestias constantes o periódicas. Por lo general, el dolor de la coledocolitiasis se ubica en el abdomen superior y puede irradiarse (sentirse en otra parte) hacia el hombro derecho; además puede durar desde varios minutos a horas, y puede presentarse con sudoración, náusea, vómito. Las crisis de los cálculos biliares pueden producir dolor en el pecho que podría asemejarse a un ataque cardíaco. Si siente un dolor nuevo y diferente a otros tipos de dolor, debe conversar con un médico sobre los síntomas.

Una vesícula biliar inflamada (colecistitis), la presencia de material infectado atrapado dentro del conducto biliar común (colangitis), o un cálculo que obstaculiza el flujo de salida de los jugos pancreáticos (pancreatitis por cálculos biliares) pueden provocar fiebre, escalofríos, fuerte dolor abdominal o ictericia. Las personas que presenten estos problemas, deben someterse a un examen médico urgente. Se sospecha un diagnóstico de cálculos biliares cuando se presentan síntomas de dolor en el cuadrante abdominal superior derecho, náusea o vómito. La ubicación, duración y “características” (punzante, que roe, tipo cólico) del dolor ayudan a determinar la posibilidad de una enfermedad de cálculos biliares. Podría también presentarse sensibilidad abdominal así como elevación en los resultados de las pruebas de la función hepática. El examen de ultrasonido abdominal es un método rápido, sensible y relativamente barato para detectar cálculos biliares en la vesícula biliar o en el conducto biliar común. Este es el examen que con más frecuencia se realiza.

El tratamiento para los cálculos biliares que obstruyen el conducto biliar común es la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) o una intervención quirúrgica. La CPRE implica introducir una sonda fina y flexible por la boca hasta llegar al duodeno, donde se la utiliza para evaluar el conducto biliar común o el conducto pancreático. Es posible utilizar tubos diminutos e instrumentos para evaluar más a fondo los conductos y extirpar los cálculos, si es necesario. La cirugía de la vesícula biliar podría realizarse cuando los cálculos se encuentran en la vesícula misma, porque no es posible extirparlos mediante la CPRE. Esta operación, conocida como colecistectomía, comúnmente se realiza mediante laparoscopía, proceso realizado bajo anestesia general mediante el cual se inserta en el abdomen otra sonda fina parecida a un endoscopio, a través de varias incisiones pequeñas. Si no es posible realizar la operación de la vesícula, podría emplearse un medicamento llamado ursodiol para disolver los cálculos biliares de colesterol, pero esto puede llevar meses, y los cálculos se vuelven a presentar en muchos pacientes al suspender el tratamiento. La pancreatitis por cálculos biliares es una inflamación del páncreas, resultado de la obstrucción del conducto pancreático por un cálculo biliar. Esto ocurre al nivel del esfínter de Oddi, un músculo redondo ubicado en la abertura del conducto biliar hacia el intestino delgado. Cuando un cálculo de la vesícula biliar se desplaza por el conducto biliar común y queda atrapado en el esfínter, bloquea el flujo de salida de todo material proveniente del hígado y páncreas. El resultado es la inflamación del páncreas, la cual puede ser muy grave. La pancreatitis por cálculos biliares puede ser una enfermedad que conlleva peligro de muerte, y es necesario que un médico examine de urgencia a la persona con cálculos biliares que repentinamente presenta dolor abdominal fuerte.

Los factores de riesgo para la pancreatitis por cálculos biliares son similares a los descritos para la enfermedad de cálculos biliares. Los síntomas podrían ser similares a los arriba explicados, bajo Cálculos biliares y enfermedad de cálculos biliares. Además, podría sentirse dolor en el abdomen superior izquierdo o en la espalda, que generalmente aparece en forma repentina, es muy fuerte, normalmente agudo o como una sensación de que algo se aprieta, y con frecuencia viene acompañado por náusea y vómito.

Los exámenes de sangre pueden identificar la inflamación del páncreas (amilasa y lipasa) y pueden encontrar pruebas de obstrucción del flujo de salida de la bilis desde el hígado (ALT, AST, fosfatasa alcalina y bilirrubina). La inflamación del páncreas se observa mejor con una prueba radiológica (CT scan o CAT scan), la cual también puede determinar la gravedad de la inflamación pancreática. El CT scan no tiene tanta sutileza como para identificar los cálculos biliares pequeños, y por ello, podría requerirse un ultrasonido abdominal en caso de considerarse que esa es la causa de la pancreatitis. Al inicio, la pancreatitis se trata mejor evitando la ingesta de cualquier tipo de líquido o sólido hasta que la inflamación disminuya. Normalmente, todo lo que se requiere es administrar líquidos por vía intravenosa cuando la inflamación es moderada, y los síntomas se resuelven dentro de pocos días. Una inflamación grave, dolor persistente y fiebre sugieren pancreatitis severa e inflamación continua. En ese caso, se iniciará la administración de nutrientes por vía intravenosa, si no es posible volver a empezar la ingesta oral en aproximadamente 5 a 7 días. La náusea grave y el vómito se tratan inicialmente aliviando al estómago de los líquidos; por ello se usa una sonda nasogástrica y se administran medicamentos antiheméticos (contra la náusea). Las terapias para el dolor podrían administrarse por vía intravenosa hasta que pueda reiniciarse la ingesta de alimentos y uso de tratamientos por vía oral. A veces, es importante extirpar urgentemente un cálculo biliar que ocasiona pancreatitis; y en otras ocasiones, podría ser adecuado esperar entre 24 y 48 horas con valoraciones regulares para asegurarse que la persona permanece estable. Los cálculos biliares que causan la pancreatitis de cálculos biliares podrían pasar y salir del conducto sin intervención o podrían requerir una extirpación endoscópica o quirúrgica. En los casos con infección del tejido pancreático, ocurre la enfermedad conocida como necrosis (tejido muerto) pancreática, y se podrían usar antibióticos para controlar o prevenir la infección.

La disfunción del esfínter de Oddi (DEO) comprende un complejo de síntomas de dolor abdominal superior irregular que podría presentarse acompañado por náusea y vómito. No se comprende completamente a este trastorno aún. Se cree que la causa es cicatrización o espasmo del músculo del esfínter de Oddi, un músculo circular de aproximadamente 1cm (1/2 pulgada) de longitud y ubicado en el extremo inferior de los conductos biliar y pancreático. La función de este músculo es mantener cerrados los músculos del conducto biliar y del conducto pancreático, para de esa manera prevenir el reflujo de los contenidos intestinales hacia esos conductos. Si este músculo sufre un espasmo o presenta cicatrices, el drenaje de los conductos biliar y pancreático podría comprometerse. La dilatación anormal del conducto biliar y/o pancreático normalmente se relaciona con aumento de los productos y enzimas del hígado, vesícula biliar y páncreas, lo cual puede analizarse mediante exámenes de sangre (pruebas hepáticas en suero sanguíneo, amilasa, lipasa). El dolor podría ser el resultado de la obstrucción de los conductos. La disquinesia biliar podría desarrollarse después de la extirpación de la vesícula biliar, y por ello el nombre de síndrome post-colecistectomía.

Los síntomas podrían ser similares a aquellos por los cuales inicialmente se extirpó la vesícula biliar, e incluyen dolor abdominal, náusea y vómito. Los síntomas pueden ser ocasionales o podrían aumentar y disminuir. Las personas podrían perder peso debido a la falta de apetito. Fiebre, escalofríos y diarrea no son características de esta enfermedad. Si los síntomas son graves y no responden al tratamiento tradicional, se requeriría investigar más a fondo. Es importante verificar que no se pasa por alto otras enfermedades más graves antes de embarcarse en el diagnóstico de disfunción del esfínter de Oddi. Por lo tanto, será importante verificar que el paciente no tenga cálculos en los conductos biliares, cáncer del páncreas o de los conductos biliares, enfermedad de úlcera péptica o enfermedad cardíaca (mala circulación hacia el corazón, llamada “isquemia”, o una “angina” que podría imitar esos síntomas).

El diagnóstico de disfunción del esfínter de Oddi puede evaluarse y confirmarse mediante un endoscopio especial que permite colocar un catéter en los conductos biliar y pancreático. Mediante la inyección de sustancia de contraste a través del catéter, junto con el uso de radiografías, el médico obtiene fotografías de los conductos biliar y pancreático. Este procedimiento que requiere de una sonda especial se conoce como colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE), y puede ayudar a determinar la presencia de cálculos biliares en la vesícula biliar o conducto biliar. En el caso de cálculos en el conducto biliar, pueden utilizarse instrumentos y procedimientos especiales (esfinterotomía con extracción de cálculo) (ver figura 2, arriba) mientras se realiza la CPRE para extirpar la mayor parte de ellos. Es posible tomar mediciones de la fuerza de contracción del músculo del esfínter de Oddi mediante un tubo plástico especial que se inserta dentro del conducto biliar o del conducto pancreático, a nivel del músculo del esfínter de Oddi. Esto se conoce como “manometría del esfínter de Oddi” y se emplea para determinar si el músculo presenta “disquinesia” o si se contrae normalmente. Se confirma el diagnóstico de disquinesia biliar si el músculo no se contrae en forma normal. En los pacientes con síntomas graves e intolerables, podría cortarse el músculo del esfínter con la sonda para la CPRE y un tubo plástico especial con un alambre pequeño adherido a un lado (llamado “esfinterotomo”). Se pasa este esfinterotomo a través del canal de la sonda de CPRE y luego hacia el conducto biliar y/o conducto pancreático, al nivel del músculo del esfínter. Después se aplica una pequeña cantidad de corriente eléctrica al alambre, el cual a su vez corta y cauteriza el músculo abierto. Esto se denomina “esfinterotomía”, procedimiento que sólo pueden realizar médicos altamente experimentados y únicamente cuando los síntomas son graves además de sin resolución. Aproximadamente 5 a 15 por ciento de pacientes sometidos a esta terapia podrían presentar inflamación del páncreas (llamada “pancreatitis”) como complicación, inmediatamente después del procedimiento.

Exámenes utilizados para evaluar la enfermedad de cálculos biliares:

  1. Ultrasonido: Este examen usa ondas de sonido para examinar los conductos biliares, hígado y páncreas. Es muy seguro. Con el ultrasonido, sería factible visualizar cálculos en la vesícula biliar o en los conductos biliares. Las imágenes podrían tener interferencia en pacientes muy obesos o en quienes ingirieron alimentos poco tiempo antes del examen.
  2. Ultrasonido endoscópico: Este dispositivo utiliza una sonda especial con una extensión de ultrasonido en la punta. Se inserta la sonda por la boca para examinar internamente los conductos biliares, vesícula biliar y conductos pancreáticos.. El uso del dispositivo para ultrasonido endoscópico requiere entrenamiento especial y es útil para ubicar cálculos en el conducto biliar que podrían pasarse por alto con el ultrasonido normal. También es útil para diagnosticar cáncer dentro del páncreas o conductos biliares.
  3. Exploración por CT or CAT scan: Es útil para diagnosticar cáncer dentro del hígado o páncreas. Podría identificar cálculos biliares pero no es tan eficaz como el ultrasonido. Este es uno de los mejores exámenes para evaluar la gravedad de la pancreatitis.
  4. CPRE: La CPRE (colangiopancreatografía retrógrada endoscópica) usa un tipo especial de endoscopio que permite acceso a los conductos biliares y pancreáticos. También permite realizar terapias, tales como extirpar cálculos de los conductos biliar o pancreático. Se pueden tomar mediciones de la presión dentro del músculo del esfínter de Oddi mediante una prueba adicional llamada manometría del esfínter de Oddi (ver la sección sobre disquinesia biliar). Esto se realiza simultáneamente con el CPRE y es un examen especializado que requiere entrenamiento especial para realizarlo.
  5. CPRM (MRI): Colangiopancreatografía por resonancia magnética. Este examen utiliza una máquina llamada IRM (Imágenes por resonancia magnética – MRI). Es una prueba no invasora que emplea software especial de computadora para crear imágenes de los conductos biliar y pancreático, similares a los obtenidos mediante la CPRE pero no requiere realizar una endoscopía. Las anomalías descubiertas en la CPRM serán luego evaluadas más a profundidad o tratadas mediante CPRE o intervención quirúrgica.

* El Dr. Silverman es Fellow del Colegio Americano de Gastroenterología. ¿Se le olvidó su contraseña? Reciba un recordatorio.

  • Ver mi nueva comunidad
    %:Resource.Header_divNewFeaturesList1_1 %>
  • Edit my account
    %:Resource.Header_divNewFeaturesList2_1 %>
  • Watch a video
    %:Resource.Header_divNewFeaturesList3_1 %>
  • Take me to the
    %:Resource.Header_divNewFeaturesList4_1 %>

La colestasis intrahepática del embarazo o ICP (siglas en inglés) es un trastorno hepático relacionado con el embarazo en el que se presentan anomalías en el flujo de bilis (la sustancia producida por el hígado que facilita el proceso de digestión y absorción de grasas). Estas anomalías conducen a una acumulación de ácidos biliares (componentes de la bilis) en la sangre de la madre, lo que produce síntomas tales como comezón fuerte en la piel.

Los síntomas de la ICP pueden ser de leves a graves. Por lo general, comienzan en el segundo o tercer trimestre del embarazo y entre los más comunes se encuentran los siguientes:

  • Comezón en la piel. Con frecuencia se presenta con más gravedad en las palmas de las manos y en las plantas de los pies aunque muchas mujeres afectadas sienten comezón en todo el cuerpo. Puede llegar a ser tan grave que interfiere con el sueño y las actividades diarias.
  • Ictericia. Esta coloración amarillenta de la piel y la parte blanca de los ojos se presenta en entre el 10 y el 20 por ciento de las mujeres con ICP. 1 Es causada por la acumulación de una sustancia química llamada bilirrubina en la sangre, como resultado del trastorno hepático y la reducción en el flujo biliar.

En caso de presentar estos síntomas, se recomienda a la mujer embarazada ponerse en contacto con su médico. La ICP afecta a menos del uno por ciento de las mujeres en Estados Unidos. 1

La ICP puede ser muy molesta para la mujer embarazada e incluso puede afectar al bebé. Hasta un 60 por ciento de las mujeres que padecen ICP tienen partos prematuros (antes de las 37 semanas de gestación). 2 Los bebés prematuros corren más riesgo de sufrir problemas de salud durante las primeras semanas de vida, de padecer incapacidades duraderas e incluso de morir. La ICP también aumenta el riesgo de nacimiento sin vida, aunque el riesgo es pequeño (uno al dos por ciento). 1 Es importante diagnosticar y tratar la ICP para evitar estos problemas potenciales. Existen varios trastornos de la piel durante el embarazo que producen comezón, pero la mayoría no es perjudicial para la madre o el bebé. Mediante análisis de sangre es posible determinar si la comezón de la mujer se debe a la ICP. Estos análisis suelen medir varias sustancias químicas que reflejan el funcionamiento del hígado y la cantidad de ácidos biliares en la sangre de la madre.

La ICP suele tratarse con un medicamento llamado ácido ursodesoxicólico (Actigall®), el cual alivia la comezón, ayuda a corregir las anomalías de la función hepática y, en algunos casos, contribuye a evitar el nacimiento sin vida. El profesional de la salud controlará regularmente al bebé (con ultrasonido y otras pruebas que miden el ritmo cardíaco) para observar si desarrolla dificultades, tales como anomalías en el ritmo cardíaco, a causa de la ICP. Si el bebé tiene dificultades, el médico puede recomendar adelantar el parto para reducir el riesgo de nacimiento sin vida. En algunos casos, el profesional de la salud también realiza una prueba llamada amniocentesis a las 36 semanas de gestación para observar el estado de maduración de los pulmones. Si los pulmones se han desarrollado lo suficiente para que el bebé pueda respirar sin ayuda, es posible que el profesional induzca el parto entre las 36 y 38 semanas de gestación para prevenir el nacimiento sin vida. 1

para que sirve el lisinopril de 20 mg


lisinopril nombre comercial en colombia

*Dolor en la parte superior del abdomen. *Datos que apoyan el diagnóstico de úlcera duodenal.

*Datos fuertes *Dolor en el epigastrio señalado con el dedo *Aparición nocturna de dolor

*Antecedentes familiares de úlcera *Toma de AINES (antiinflamatorios no esteroideos)

*Periodicidad del dolor (semanas o meses con dolor y otros sin dolor) *Similitud con otros episodios de úlcera diagnosticados por endoscopia

*Datos débiles *Alivio del dolor con antiácidos o inhibidores de la secreción. *Dolor mal localizado en el abdomen superior

*Nauseas o vómitos ocasionales Cuando una persona previamente sana o con antecedentes de úlcera gastro-duodenal presenta vómitos con sangre roja o con coágulos negros (vómitos en posos de café) u observa que las heces son negras (melenas), debe acudir sin demora a su médico o a un centro sanitario porque éstos son signos de que se ha producido una hemorragia digestiva alta por alguna lesión localizada en esófago, estómago o duodeno. Ante este hecho, dependiendo del estado del paciente (tensión arterial, pulso, estado de conciencia, sudoración. ) y de los antecedentes personales (enfermedades asociadas, tratamiento farmacológico, etc.), el médico valorará la conveniencia de realizar una gastroscopia urgente. Esta podrá servir tanto para diagnosticar la causa y origen de la hemorragia como para tratarla, si fuese necesario, ya que mediante esta técnica se pueden emplear diferentes métodos para detener la hemorragia (inyección de diversas sustancias, colocación de bandas elásticas o clips,, electrocoagulación, etc.).


¿Cómo se puede llegar a un diagnóstico?
La Medicina China Tradicional (MCT) utiliza una terminología única para diagnosticar y tratar una amplia gama de problemas de salud.

Los pacientes que no están familiarizados con la Medicina Tradicional China se preocupan cuando su acupunturista o herbolario les dice que tienen “Estancamiento del Qi del Hígado” o “Insuficiencia de Sangre del Hígado ” A menudo asumen que esto significa que hay algo físicamente malo con su hígado. También pueden pensar que su hígado está “intoxicado, razón por la cual podrían intentar cualquier variedad de dietas de desintoxicación. La teoría de la medicina china utiliza los nombres de los órganos para ayudar a ilustrar patrones relacionados de problemas físicos y psicológicos. Cuando un médico de MCT le dice que tiene un problema de “hígado”, por lo general, están hablando del “sistema hepático” desde una perspectiva china. Este sistema involucra el hígado físico, el meridiano de acupuntura del hígado, desarmonías relacionadas con el hígado (o patrones) y enfermedades (de la medicina occidental) del hígado, como la hepatitis y la cirrosis.

Desde una perspectiva occidental, el hígado físico es un órgano muy importante que almacena la sangre, procesa toxinas, nos ayuda a almacenar energía y ayuda en nuestra inmunidad general. Signos generales de problemas hepáticos físicos pueden ser piel y ojos amarillentos (ictericia), dolor abdominal e hinchazón y fatiga y / o pérdida del apetito. No podemos vivir sin el hígado así que, su salud, es muy importante para nuestro bienestar general. Desde la perspectiva de la medicina china, el “sistema del hígado” tiene una gama mucho más amplia de funciones. Algunas de ellas son evidentes a partir de las funciones del hígado físico y otras están más relacionadas con el meridiano del hígado y cómo se conecta éste a través del cuerpo.

  • Almacena la sangre y ayuda en la circulación adecuada de la sangre durante el movimiento. Una disfunción aquí puede dar lugar a espasmos musculares, adormecimiento de las extremidades, visión borrosa o problemas menstruales.
  • Controla el flujo de “qi”, o “energía”, en el cuerpo. Esto se refiere a la circulación de la sangre y de la energía necesaria para el movimiento y la digestión (secreción de la bilis, por ejemplo), y a la fluidez de las emociones (que son también una forma de “qi” o “energía”). Una disfunción en esta función puede dar lugar a depresión, insomnio, ira y / o frustración. Síntomas digestivos, tales como náuseas y vómitos pueden indicar problemas en el sistema de “hígado”.
  • “Controla” los tendones y se manifiesta en las uñas. Esto tiene que ver con la buena circulación de la sangre a los músculos y a los tendones. Una disfunción aquí puede dar lugar a problemas en las articulaciones y los tendones en cualquier parte del cuerpo, dolor de rodilla y / o uñas quebradizas.
  • “Abre los ojos”. La relación en este caso tiene que ver con la idea de la nutrición de promueve la sangre a través de la trayectoria del meridiano del hígado. Los síntomas de una falta de armonía en este sistema pueden ser la ceguera nocturna, sequedad en los ojos u ojos rojos e irritados.

Desde una perspectiva china la siguiente lista de síntomas y enfermedades son algunos de los signos de desequilibrio de hígado

Dolores de cabeza, irritabilidad, tinnitus (zumbido en los oídos), insomnio, espasmos musculares, mareos, accidentes cerebrovasculares, sabor amargo en la boca, vómitos, labios morados, dolor abdominal, depresión, ansiedad, síndrome premenstrual y problemas menstruales.

Como se puede ver, la perspectiva de la medicina china contiene una serie de síntomas y relaciones que no existen en la medicina occidental y no necesariamente están relacionadas con el funcionamiento físico del hígado. Así que, si el acupunturista le dice que tiene estancamiento del Qi del Hígado, un examen convencional no necesariamente mostrará algo malo con su hígado físico. La terminología que se utiliza en la MCT sirve para categorizar y dar sentido a las funciones naturales y las relaciones en el cuerpo las cuales se han observado con el tiempo. La medicina china es, ante todo, una forma observacional de la medicina y en los miles de años de su existencia, la teoría, la terminología y las relaciones se han observado, catalogado y tratado. Algunos de estos hallazgos coinciden con los conocimientos médicos occidentales modernos, sin embargo, otros nunca serán “entendidos” desde el paradigma de un médico occidental.

La medicina china trata “patrones” y no “condiciones”. Cuando visitamos a un profesional de la MCT, éste usualmente encuentra y utiliza las relaciones entre una variedad de síntomas que, desde una perspectiva occidental pueden parecer ajenas. Desde un punto de vista chino, sin embargo, el tratamiento del patrón principal puede conducir a la eliminación de todos los síntomas relacionados que el paciente está experimentando. Esto, en contraposición con el tratamiento de cada síntoma de forma individual, como suele ser el caso en la medicina occidental. Tomemos, por ejemplo, el diagnóstico “Estancamiento del Qi del Hígado ” de la MCT. Una persona que tiene este patrón puede experimentar cualquiera o todos los siguientes síntomas: Distensión en el pecho, dolor hipocondríaco, náuseas, vómitos, falta de apetito, diarrea, depresión, mal humor, sensación de tener algo pegado en la garganta, síndrome pre-menstrual, sensibilidad en los senos, dolor y menstruación irregular.

Como se puede ver, hay una gran variedad de condiciones que se encuentran dentro de este patrón único. Ciertamente, la náusea, el vómito y falta de apetito también son signos diagnósticos occidentales para problemas hepáticos físicos, pero la depresión, el síndrome premenstrual y los cambios de humor son, desde la perspectiva de la MCT, una relación única con la función del hígado en la buena circulación de la sangre y la energía (qi) en el cuerpo. Desde la perspectiva dietética de la MCT, los siguientes alimentos son perjudiciales para el sistema hepático: alimentos fritos, alimentos grasos, alcohol, exceso de cafeína y lácteos, particularmente leche. Una dieta centrada en estos alimentos fomentará muchos de los síntomas de un desequilibrio del sistema de hígado. Ejemplos de alimentos que son beneficiosos son: harina de avena, pan de centeno, habas, nueces de la India, calabacín, judías verdes, limones, limas y aguacate.

Desde el punto de vista del estilo de vida, el hígado se asocia con las emociones de ira y frustración. Una expresión excesiva (o represión) de estas emociones pueden indicar un desequilibrio del sistema hepático. Altos niveles de estrés también pueden crear un desequilibrio en este sistema. A medida que el sistema del hígado goza de y promueve el movimiento – el ejercicio (caminar, tai chi, trotar, etc), junto con cambios de dieta- se resolverá el estancamiento causado por el estrés y las emociones negativas como la frustración. Si se presenta cualquiera de los síntomas mencionados anteriormente, trabajar para mejorar el funcionamiento del sistema hepático es importante. Con un sistema de hígado que fluye adecuadamente, las articulaciones estarán sanas, los ojos brillantes, y la energía del cuerpo (físico y emocional) fluirá libremente. El Estancamiento del Qi del Hígado en particular, es un desequilibrio muy común en las sociedades occidentales modernas. Estar consciente de los signos más leves de desequilibrio y trabajar para corregirlos puede evitar problemas más serios en el futuro y ayudar a vivir mejor en el presente.

Las Enfermedades Transmitidas Sexualmente (para abreviar las llamamos ETS) son serias, algunas veces dolorosas y pueden causar mucho daño. Algunas pueden infectar los órganos sexuales y reproductores. Otras (VIH, hepatitis B, sífilis) causan infecciones generales en el cuerpo. A las ETS antes se las llamaba enfermedades venéreas y en la actualidad infecciones de transmisión sexual. Son causadas por más de 30 distintas bacterias, virus y parásitos; la mayoría pueden conducir a enfermedades crónicas, esterilidad y eventualmente la muerte. Sin embargo, a pesar de su alta incidencia, muchos jóvenes y adultos las desconocen. Y no se hacen suficientes esfuerzos para prevenirlas y controlarlas.

Son las enfermedades de transmisión sexual (ETS), que a nivel mundial afectan a uno de cada 10 jóvenes de entre 15 y 24 años y a cada vez más adultos mayores de 45 años. ENFERMEDADES DE TRANSMISION SEXUAL

Las (ETS) son aquellas infecciones cuya transmisión se realiza sobre todo durante el acto sexual. Algunas, como la hepatitis B y el Sida, se transmiten también a través de la sangre. Una gran parte de estas enfermedades se centran en los genitales de ambos sexos. Pero, en algunos casos, también pueden verse afectados otros órganos o zonas, como el hígado, el intestino, las articulaciones, entre otros. Las causas de las ETS pueden ser por bacterias, parásitos y virus. Si padece de ETS causada por bacterias o parásitos, el médico puede tratarla con antibióticos u otros medicamentos. Si padece de ETS causada por un virus, no hay curación. La mayoría de las Enfermedades de transmisión sexual afectan tanto a hombres como a mujeres, pero en muchos casos los problemas de salud que provocan pueden ser más graves en las mujeres. Si una mujer embarazada padece de ETS, pueden causarle graves problemas de salud al bebé.

Es también llamada Blenorragia, Blenorrea o Uretritis Gonocócica, es una infección de transmisión sexual provocada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae o gonococo, un microorganismo que se encuentra en zonas húmedas del cuerpo (el conducto urinario y el cuello uterino). Se puede heredar de madre a hijo durante el embarazo, y por contacto sexual. Los síntomas aparecen entre los 2 y 21 días después de haber adquirido la enfermedad.

Secreción uretral mucosa blanquecina o purulenta (gruesa, amarillenta). En las mujeres, la infección suele cursar de forma asintomática. Sin embargo, pueden presentar:

También produce enfermedades como vaginitis, cervicitis y endometritis. Puede causar daño a los órganos reproductores.

informacion sobre lisinopril

accion y efecto de lisinopril

La historia natural del HGNA no está bien definida, particularmente por las diferencias en el límite de exclusión de alcohol y los criterios histológicos requeridos entre estudios. Antes se pensaba que el HGNA era una forma benigna no progresiva, pero ahora se ha encontrado que en un subgrupo de pacientes puede desarrollar fibrosis, cirrosis y carcinoma hepatocelular. Un estudio reciente en 132 pacientes con HGNA mostró que de los pacientes con una biopsia de grados 2 a 4, 22% desarrollaron cirrosis, pero de 49 con esteatosis aislada, sólo 2 progresaron a cirrosis. Además, el 11% de los pacientes con grados 3 o 4 murieron por enfermedades relacionadas con el hígado en comparación con 1 de 59 con los grados 1 o 2. Por ello, el hígado graso no alcohólico simple posee un pronóstico benigno, mientras que la necrosis de los hepatocitos y la fibrosis implican una forma mucho más seria de la enfermedad.

El HGNA también afecta la progresión de otras enfermedades. La esteatosis hepática relacionada con la obesidad visceral es un factor de riesgo independiente para la fibrogénesis relacionada con la hepatitis C crónica. Características clínicas y de laboratorio

Una presentación normal es el hallazgo de anormalidades en un hepatograma de rutina. Los síntomas, cuando estan presentes, son similares a otras enfermedades hepáticas e incluyen fatiga, malestar y dolor en hipocondrio derecho, y suelen estar presentes en un tercio de los pacientes antes el diagnóstico. También se puede encontrar hepatomegalia en alrededor de 75% y esplenomegalia en aproximadamente 25%. Los hallazgos más comunes en los estudios de laboratorio son el aumento moderado de alanina aminotransferasa (ALT) y aspartato aminotransferasa (AST), aunque pueden llegar a superar en 15 veces los valores normales. La relación AST/ALT es generalmente > 1, al contrario que la enfermedad alcohólica, y tiende a aumentar a medida que se desarrolla la cirrosis. También suele haber un aumento en la fosfatasa alcalina y en la GAMMA-glutamil transferasa. La albúmina y la bilirrubina suelen mantenerse en valores normales, los lípidos suelen estar alterados y la glucosa, aumentada.

Se ha descrito un aumento en la ferritina sérica y en la saturación de transferrina en pacientes con HGNA, aunque otros estudios no evidenciaron aumento del hierro hepático. Para hacer el diagnóstico de HGNA es necesario descartar otras entidades, en especial aquellas que causen un incremento en la grasa hepática. Estás incluyen hepatitis C, enfermedad de Wilson, enfermedades autoinmunes del hígado, galactosemia, la enfermedad alcohólica y causas secundarias de HGNA.

Los métodos de imagen para detectar esteatosis incluyen ecografía, tomografía y resonancia magnética. Sin embargo, la biopsia es el método preferido para realizar diagnóstico de HGNA y determinar el grado de daño histológico. El diagnóstico más común en pacientes a los que se les practicó biopsia para investigar transaminasas elevadas es HGNA. No obstante, debido a alta prevalencia de esta entidad y a las complicaciones del procedimiento, no parece lógico realizar biopsia a todos los pacientes con una elevación moderada de las transaminasas. Los médicos deben tomar la decisión de biopsiar en función del riesgo del paciente de desarrollar ENA y fibrosis. Los autores sugieren realizar biopsia en los pacientes que presenten: ALT mayor que 2 veces el límite superior de lo normal; AST > ALT; cuando no existan mejoras en los valores enzimáticos luego del tratamiento inicial con dieta y cambios en el estilo de vida.

Varios estudios demuestran que la pérdida de peso ha mejorado los niveles de enzimas hepáticas en pacientes con HGNA. Sin embargo, no está claro el beneficio que pueda lograr en pacientes con diabetes de larga evolución o en las formas más graves de ENA. En algunos pacientes, la perdida acelerada de peso ha llevado a descompensaciones, por lo que ésta debe realizarse lentamente y bajo supervisión médica. Tratamiento de la resistencia a la insulina

El tratamiento con metformina en 14 pacientes con HGNA por 4 meses se empleó en forma segura y logró aumentar la sensibilidad a la insulina y disminuir los niveles séricos de transaminasas, hasta valores normales en un 50%, y el volumen hepático en un 20%. La troglitazona también mostró mejorías, pero fue excluida por tener una rara pero potencialmente fatal hepatotoxicidad. De la misma familia, la pioglitazona tiene un mejor perfil de seguridad y, en combinación con vitamina E, demostró mejorar la histología en la esteatosis, pero no la fibrosis, y disminuir los niveles de transaminasas. Sin embargo, estas drogas potencialmente hepatotóxicas sólo deben ser utilizadas en ensayos clínicos hasta obtener más datos sobre su uso.

Disminución de los lípidos Dos pequeños estudios estudiaron los efectos de los fibratos en estos pacientes. El gemfibrozil logró disminuir las transaminasas y el clofibrato disminuyó la fosfatasa alcalina, pero ninguna de las dos drogas mejoró el aspecto histológico de la esteatosis.

Dado que el estrés oxidativo podría tener un papel en la patogénesis del HGNA, se estudió el papel de antioxidantes como la vitamina E como una posible terapéutica. En un estudio de 11 pacientes pediátricos hubo normalización de las enzimas hepáticas durante el tratamiento y éstas aumentaron con el cese del mismo, aunque no hubo cambios ecográficos ni histológicos del hígado. Otro antioxidante estudiado fue la betaína, un metabolito de la colina. Con esta droga se informaron mejoras en los niveles de enzimas y mejoras histológicas en 7 pacientes estudiados. Usualmente se lo utiliza para tratar las colestasis, pero los mecanismos por los cuales tendría efecto benéfico son poco claros. Un pequeño estudio mostró mejorías en los niveles enzimáticos pero no en el grado de inflamación o de fibrosis.

Aquellos pacientes que desarrollan enfermedad hepática terminal deben tenerse en cuenta para el trasplante. Los resultados aparentan ser positivos, aunque existen informes de reaparición de ENA en el hígado trasplantado. El HGNA es una enfermedad común relacionada en la mayoría de los casos con resistencia a la insulina y síndrome metabólico. El espectro de la patología es amplio, abarca desde esteatosis a cirrosis, carcinoma hepatocelular y, raramente, insuficiencia hepática. Los pacientes con hallazgos histológicos de HGNA tienen mayores riesgos de desarrollar cirrosis (en comparación de los que tienen esteatosis e inflamación no específica) y de morir por causas hepáticas que otros que desarrollan cirrosis. Por tal motivo, estos pacientes deben tener un seguimiento estricto, con biopsias hepáticas repetidas. En estos casos cabe considerar la utilización de otras terapias, como ácido ursodesoxicólico, antioxidantes o trasplante de hígado en los casos de cirrosis avanzada.

Solemos ver al hígado como a ese laboratorio perfecto capaz de ejecutar decenas de funciones que cuidan de nuestra salud y que nos ofrecen bienestar. Destruye tóxicos y células viejas, metaboliza lípidos, glúcidos y proteínas, depura la sangre y almacena vitaminas esenciales para nuestro equilibrio interno.

Como puedes ver, el hígado hace muchas cosas por ti, así que ahora, pregúntate: ¿Qué haces tú por él? ¿Qué hábitos de vida llevas? ¿Cómo te alimentas? No te preocupes. Desde hoy mismo te invitamos a hacer unos pequeños cambios en tu día a día que te van a ayudar a sanar tu hígado. Toma nota.

La raíz de achicoria se ha utilizado desde la antigüedad para limpiar el hígado. Su principal función es la de depurar la sangre y ayudar al hígado a optimizar sus funciones. Es un remedio natural que puede complementar los tratamientos destinados a disolver las piedras hepáticas o a curar la ictericia. Además, nos ayudan a corregir el estreñimiento y a aliviar el dolor de cabeza.

Ideal si la tomas en tu desayuno o después de tus comidas principales. Si hay un vegetal adecuado para tratar cualquier problema del hígado es la alcachofa. Si padeces, por ejemplo, de hígado graso, no dudes en consumirlas de forma regular.

Te ayudará a reducir las células de grasa y a conseguir que el tejido se renueve, evitando así la temida cirrosis hepática. Puedes consumir alcachofas cocidas con un poco de aceite, o bien puedes, por ejemplo, beberte el agua que has utilizado para cocerlas, mezclada con un poco de jugo de limón. Es un remedio fantástico.

Desde la revista Global Healing Center nos explican que debemos ver al hígado como el filtro de agua motorizado de una pecera. Si en algún momento hay un exceso de toxinas en ella, todo el tanque se llena de contaminantes y los peces, en consecuencia, enferman. En nuestro hígado ocurre lo mismo. Hemos de ofrecerle mecanismos para que ese motor se mantenga siempre en sus mejores condiciones.

Y un modo de hacerlo es preparando una infusión diaria de 5 gramos de diente de león con 5 gramos de hojas de menta. Gracias a ella descompondremos las grasas del hígado, estimularemos la bilis, eliminaremos toxinas y facilitaremos la digestión. No dudes en probar este sencillo tratamiento.

La remolacha o betabel es ese tubérculo de atractivo color carmesí y sabor a tierra fresca, lleno de nutrientes para nuestro hígado. Favorece su regeneración, lo depura y lo fortalece. Puedes hacerte un rico licuado entre 2 y 3 veces por semana. Mézclalo con un vaso de agua y media manzana y verás como tu organismo lo agradece.

Un diente de ajo en ayunas acompañado por un vaso de agua hará que nuestro organismo se acostumbre día a día a ir depurando toxinas nada más empezar el día. Este antibiótico natural es rico en alicina y selenio, dos elementos esenciales que fortalecen y cuidan de tu hígado.¡Vale la pena ser constantes y tomarlo de modo regular!

Podríamos decir que nuestro hígado necesita cada día un nivel adecuado de vitamina C. Él no puede producirla ni sintetizarla. Es un tipo de vitamina que hemos de aportarle a través de nuestros alimentos, y de ahí que sea adecuado que cada día consumas el jugo de medio limón.

lisinopril y enalapril son lo mismo

precio de viagra generico en mexico

lisinopril nombre comercial en colombia

La gammagrafía hepatobiliar con ácido iminodiacético se utiliza para estudiar la función de la vesícula biliar o el hígado. Se inyecta en el cuerpo un líquido conocido como trazador o marcador radiactivo. A medida que este líquido se desplaza a través del hígado hacia la vesícula biliar y el intestino, puede verse en la gammagrafía. El marcador muestra donde hay ausencia o bloqueo de los conductos biliares y otros problemas. La colangiopancreatografía por resonancia magnética es una prueba en la que se utilizan campos magnéticos fuertes para crear imágenes de los conductos biliares, el páncreas y la vesícula biliar. Puede revelar conductos biliares anormales o estrechados, o cálculos biliares.

En un sonograma se utilizan ondas sonoras para mostrar una imagen del hígado. Puede mostrar extravasaciones de bilis (acumulaciones de bilis que salen del hígado) y cálculos biliares. Análisis de sangre para vigilar el estado del hígado

Es posible que tomen una pequeña muestra de sangre para medir el nivel de las siguientes sustancias: La alfafetoproteína es normalmente alta en los recién nacidos. Pero en niños mayores, un alto nivel de alfafetoproteína en la sangre puede señalar la existencia de cáncer de hígado.

La albúmina es una proteína producida por el hígado. Puede medirse mediante un análisis de sangre. Cuando una persona tiene un trastorno hepático, el nivel de albúmina en la sangre (albúmina sérica) suele ser bajo. La fosfatasa alcalina es una enzima producida en el hígado y en los huesos. Puede medirse con un análisis de sangre. Un nivel alto de esta enzima señala la existencia de un problema en los conductos biliares del hígado.

La alanina aminotransferasa es una enzima producida por el hígado. Cuando el hígado está dañado, la alanina aminotransferasa pasa a la sangre. Si un análisis de sangre encuentra un alto nivel de alanina aminotransferasa, esto puede ser señal de problemas hepáticos como inflamación, formación de tejido cicatricial o tumor. El amoníaco es una sustancia dañina que queda en la sangre después de la digestión. Normalmente, el hígado elimina el amoníaco de la sangre y lo convierte en urea, la cual es expulsada del cuerpo con la orina. Si un análisis de sangre muestra que el nivel de amoníaco es demasiado alto, este proceso de eliminación no está ocurriendo como debería.

La aspartato aminotransferasa es otra enzima producida por el hígado. También puede medirse mediante un análisis de sangre. Un alto nivel de esta enzima señala la existencia de lesiones en el hígado, especialmente si también hay un nivel alto de alanina aminotransferasa. La bilirrubina es una sustancia amarilla que se produce cuando el organismo descompone los glóbulos rojos. El hígado recoge esta sustancia y luego la expulsa del cuerpo con las heces. Cuando hay algo que no funciona bien en el hígado o en los conductos biliares, la bilirrubina puede acumularse en el cuerpo. Esto produce ictericia (coloración amarillenta en la piel y en el blanco de los ojos). La bilirrubina se puede medir de dos maneras: bilirrubina total y bilirrubina directa. Un nivel alto de bilirrubina total significa que el hígado no está descomponiendo bien la bilirrubina. Un alto nivel de bilirrubina directa señala la existencia de una obstrucción en los conductos biliares.

Un análisis de sangre completo es una prueba en la que se miden los niveles de todos los componentes de la sangre (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas). Los resultados anómalos de estos análisis pueden ser señal de infección o enfermedad. También pueden indicar la existencia de un problema en el bazo, un órgano cercano al hígado que puede verse afectado por las enfermedades hepáticas. Los ácidos grasos esenciales son nutrientes necesarios en el cuerpo. Los niveles de ácidos grasos esenciales pueden ser bajos cuando existe una enfermedad del hígado que le impide absorber y transportar correctamente dichos ácidos.

La gamma-glutamil transpeptidasa es una enzima que se mide a menudo junto con otras enzimas para evaluar los problemas del hígado. Esta enzima puede medirse con un análisis de sangre. Si tanto la fosfatasa alcalina como la gamma-glutamil transpeptidasa muestran ambas un nivel elevado en la sangre, esto es señal de que los conductos biliares del hígado pueden estar obstruidos. La glucosa es azúcar en la sangre. Un hígado sano ayuda al cuerpo a mantener un nivel normal de glucosa. Si un análisis de sangre revela que el nivel de glucosa es bajo, esto puede significar que el hígado no está funcionando correctamente.

El tiempo de protrombina mide la capacidad de coagulación de la sangre. El hígado produce una proteína que facilita la coagulación de la sangre; por lo tanto, los problemas de coagulación pueden ser una señal de enfermedad hepática. Parte de este análisis de sangre es la llamada “relación internacional normalizada”, que mide el nivel de vitamina A. El ácido biliar en suero es la cantidad de ácido biliar presente en la sangre. Un nivel alto de este ácido significa que los conductos biliares están bloqueados.

Las vitaminas A, D, E y K son vitaminas solubles en grasa absorbidas por el hígado con ayuda de la bilis. Si un análisis de sangre muestra que los niveles de estas vitaminas son bajos, esto podría significar que el hígado no está absorbiéndolas de forma adecuada. El zinc es un nutriente que se absorbe en el hígado. Si el análisis de sangre muestra un bajo nivel de zinc, esto podría significar que el hígado no está absorbiendo el zinc correctamente.

Me escriben muchos propietarios preocupados porque su perro ha enfermado del hígado (cirrosis hepática, shunt portosistémico, hepatitis, encefalopatía hepática…) y una de sus principales quejas es que su mejor amig@ no se quiere comer ese alimento (Royal Canin Hepatic o Hills l/d) o ellos (los dueños) creen que hay alternativas más sanas. Tienen toda la razón. La nutrición en todo paciente enfermo es fundamental, ya no digamos un perro enfermo del hígado, del riñón, del corazón, etcétera. Hay algo muy importante que debes saber, el hígado es el laboratorio del cuerpo, por ahí pasan todos los alimentos para ser transformados, por decirlo de una manera coloquial.

Entonces te podrás imaginar la importancia del alimento, todo lo que metas en la dieta afecta, para bien o para mal, eso ya depende del tipo y calidad de nutrientes que ofrezcas. Alimentos como Royal Canin Hepatic y Hills l/d tienen ingredientes de mediana calidad, sobre todo la proteína que es fundamental para ayudar a regenerar al hígado

Muchos. Que no valen lo que cuestan. Existen dietas caseras específicas para pacientes hepáticos mucho más sanas y baratas. Si tan buenas fueran las dietas procesadas ¿Por qué no las mandan los nutricionistas de humanos en vez de hacer lo que hacen, recetar dietas a base de ingredientes frescos? No lo digo yo sino un nutricionista (nutriólogo) de humanos: Alex Pérez. Alimentos como Royal Canin Hepatic y Hills l/d tienen ingredientes de mediana calidad, sobre todo la proteína que es fundamental para ayudar a regenerar al hígado. Entre sus primeros ingredientes se encuentra el maíz o la harina de soja. Cuando lo principal en estos casos es proteína libre de grupos amino de calidad y en estas dietas brilla por su ausencia.

El arroz es bueno como una fuente de energía para este tipo de perros (no para un perro sano) y Royal Canin Hepatic sí la utiliza (un punto a favor). Hills utiliza maíz (según dice su fórmula), que es poco recomendable para los perros en general, altamente alergénico. Hay muchos problemas, infinidad, la mayoría de los perros no les gusta el alimento procesado, es decir las bolitas ¿Por qué? Pues porque no es un alimento propio de un carnívoro, de un lobo como lo es tu perro, que es un carnívoro. Mira este vídeo, muy didáctico.

Entonces, ¿Qué puedes esperar de un perro enfermo al que le ofrecen bolitas secas o una fría e insípida lata de alimento? Si tu estuvieras enfermo ¿Se te antojaría? En la enfermedad nuestro apetito se reduce, también el de los animales. Por lo tanto, debemos de ser muy selectos ofreciendo alimentos de calidad para ayudarlo en su patología y que sean mínimamente apetitosos. Cierto que las dietas caseras para el paciente hepático no son las más apetitosas por su carencia de proteínas ricas en grupos amino, que tan perjudiciales son para el hígado en estos casos. Pero la gran ventaja es que uno las puede cocinar y usar ciertos ingredientes que las hacen más sabrosas. En cambio las dietas de prescripción como Royal Canin Hepatic y Hills l/d son secas e insípidas.

El prestigioso sitio dogfoodadvisor ni siquiera califica a Hills l/d por no presentar los estándares de adecuación según la AAFCO. así lo dice en su sitio ¿Otro sitio de análisis de alimentos? Dog Food Reviews

Una de las claves para la recuperación de los pacientes con problemas de hígado es ofrecer proteína de muy alta calidad y evitar las proteínas de origen cárnico. En este punto, royal canina cae en una contradicción. Dice “Las proteínas vegetales se toleran mejor en este tipo de perros” Cierto, estoy totalmente de acuerdo. Por cuestiones de fabricación. Puedes ver que la proteína que utilizan es carne de ave, hígado de ave ¿Dónde está la proteína vegetal? Brilla por su ausencia. Aquí puedes ver la composición.

Recuerda, te van a dar mil argumentos. Ellos venden su producto y te lo visten como el mejor. Yo soy independiente y no trabajo para ninguna compañía, mi único cliente eres tú y mi misión es decirte lo que está bien y lo que está mal, independientemente de marcas, alimentos caseros o procesados. En mi web tienes mucha información, gratis. Yo lo único que te vendo es mi asesoría personal, es decir mi tiempo y mi conocimiento. Si dicen que la proteína vegetal es lo mejor para estos casos (de acuerdo) ¿Por qué utilizan como primera fuente de proteínas las cárnicas y se olvidan de las vegetales en su fórmula de lata?

!Claro que sí! Te lo decía arriba, mi objetivo es asesorarte, independientemente de marcas o tipos de dietas. Yo siempre recomiendo que todos mis pacientes (salvo ciertas excepciones) consuman alimentos procesados (bolitas) pero como un COMPLEMENTO a dietas caseras de calidad. Sí, en plural: dietas. La clave está en la variedad. Lo más recomendables son unas buenas dietas caseras hechas con ingredientes adecuados para no dañar ni forzar al hígado y además ayudarlo a su regeneración.

Las dietas comerciales como Royal canin Hepatic y Hills l/d están bien como un complemento, en caso de una urgencia, para brindarlas ocasionalmente, porque no tenemos ingredientes adecuados en ese momento para una comida correcta, etcétera. Pero nunca las recomendaría como una comida principal, ya no digamos como dieta única ¡eso es fatal! Hay varios ingredientes de dudosa calidad para estos casos que los mencionaré pero no nos pondremos a analizarlos: harina y aceite de soya, almidón de maíz, harina de gluten de maíz, pulpa de remolacha resecada…

lisinopril nombre comercial en colombia

TRIADA PORTAL RODEADA DE AREAS DE HIGADO GRASO ACUMULACION DE GRASA EN HIGADO, FOTO BAJO PODER

HIGADO GRASO, FOTO MAYOR PODER ESTEATOSIS = ACUMULACION DE GRASA EN CELULAS HEPATICAS

ESTEATOHEPATITIS = ACUMULACION DE GRASA EN CELULAS HEPATICAS + INFLAMACION Son varias las razones que pueden originar HIGADO GRASO ( ESTEATOSIS ), por lo que se ha visto en la necesidad de clasificar las causas para mejor comodidad de estudio de la enfermedad (2).

(Fig.4) Consecuencias de la Resistencia a la Insulina en el Hepatocito. LA SINTOMATOLOGIA DE LOS PACIENTES CON ESTEATOSIS O ESTEATOHEPATITIS ES MUY VARIABLE.

PUEDE NO HABER SINTOMAS, SER ESCASOS O MODERADAMENTE MOLESTOSOS AL EXAMEN FISICO DEL PACIENTE SE PUEDE APRECIAR:

EN GRAN NUMERO DE PACIENTES LA SOSPECHA DE HIGADO GRASO Y ESTEATOHEPATITIS SE HACE AL REALIZAR UNA ECOSONOGRAFIA O ULTRASONIDO DEL ABDOMEN SUPERIOR QUE PIDE EL MEDICO ESPECIALISTA AL RADIOLOGOCOMO PARTE DE UNA EVALUACION GENERAL DEL PACIENTE SIN EMBARGO LO MAS IMPORTANTE PARA QUE EL MEDICO PUEDEA DIFERENCIAR ENTRE UNA ESTEATOSIS Y UNA ESTEATOHEPATITIS SON LOS EXAMENES DE LABORATORIO EN DONDE LAS PRUEBAS HEPATICAS SON CLAVES

ESTEATOSIS = PRUEBAS HEPATICAS NORMALES ESTEATOHEPATITSI = PRUEBAS HEPATICAS ANORMALES

1. Cairns SR, and Peters TJ. Biochemical analysis of hepatic lipid in alcoholic,diabetic and control subjets. Clinical Science, 1983;65:645. 4. Powell E.E., Cooksley W.G, Hanson R, Searle J, Halliday J.W, Powell L.W. The natural history of nonalcoholic steatohepatitis: a follow-up study of forty-two patients for up to 21 years. Hepatology 1990;11:74-80.

5. Ludwing J, Viggiano T.R., Mcgill D.B. and Ott B.J. Nonalcoholic Steatohepatitis. Mayo Clinic Experiences with hitherto unnamed disease. Mayo Clin Proc 1980;55:434. 6. Arslanian S.A. Kalhan S.C. Correlations between fatty acid and glucose metabolism. Potential explanation of insulin resistance of puberty. Diabetes 1994;43:908-914.

7. Marchesini G, Brizi M, Morselli-Labate A.M. Bianchi G,. Bugianesi E, McCullough A.J. et al,. Association of Non alcoholic fatty liver disease with insulin resistance. Am J Med 1999;17:80-89. 8. Petrides A.S. DeFronzo R.A. Glucose and insulin metabolism in cirrhosis. J Hepatol;1989:107-114.

9. Petrides A.S. Vogt C, Schulze-Berge D, Matthews D, Strohmeyer G. Pathogenesis of glucose intolerance and diabetes mellitus in cirrhosis. Hepatology 1994;19:616-627. 10. Fromenty B, grimbert S, Mansouri A, Beaugrand M, Erlinger S, Rotig A, Pessayre D. Hepatic mitochondrial DNA deflection in alcoholic. Association with micro vesicular steatosis. Gastroenterology 1995;108:193-200.

12. Matteoni C.A. Younossi Z.M., Gramlich T, Bopari N, Lui Y.C., McCullough A.J. Nonalcoholic liver disease: a spectrum of clinical and pathological severity. Gastroenterology 1999;116:1413-1419. 13. Diehl A.M., Goodman Z, and Ishak K.G. Alcohol like liver disease in Nonalcoholics: A clinical and histologic comparison with alcohol-induced liver injury. Gastroenterology 1988; 95:1056-1062.

14. Sanson-Fisher R. The measurement of alcohol consumption and alcoholic-related problem. Aust Drug Alcohol Rev 1986; 5:309-310. 17. Storey E, Anderson GJ, Mack U, Powell L.W.,Halliday JW. Desialyted transferrin as a serologic marker of chronic excessive alcohol ingestion. Lancet 1987; 1:1292-1294.

18. Nalpas B, Vassault A Charpin S, Lacour B, Berthelot P. Serum mitochondrial aspartate aminotransferase as a marker of chronic alcoholism: diagnostic value and interpretation in aliver unit. Hepatology 1986; 6:608-614. 19. Nomura F, Ohnishi K, Koen H, Hiyama Y, Nakayama T, Itoh Y, et al. Serum cholinesterase in patients with fatty liver. J Clin Gastroenterology 1986; 8:599-602.

20. Lavine JE. Vitamin E treatment of nonalcoholic steatohepatitis in children: A pilot study. J Pediatr 2000; 136:734-738. 21. Caldwell SH, Hespenheide EE, Redick JA, Iezzoni JC, Battle EH, Sheppard BL. A pilot study of a thiazolidinedione, troglitazone, in nonalcoholic steatohepatitis. Am J Gastroenterology 2001; 96:519-525.

22. Laurin J, Lindor K.D. Crippin J.S., Gosard A, Gores G.J., Ludwig J. Ursodeoxycholic acid or clofibrate in the treatment of non-alcohol induced steatohepatitis: A pilot sudy. Hepatology 1996; 23:74-80. El hígado es esencial para que el cuerpo funcione correctamente. Elimina o neutraliza las toxinas de la sangre, produce sustancias relacionadas con la inmunidad para controlar la infección, y elimina los gérmenes y las bacterias de la sangre. Produce las proteínas que regulan la coagulación de la sangre y también la bilis, que ayuda a absorber las grasas y las vitaminas liposolubles (solubles en grasa).

En la cirrosis hepática, tejido cicatricial (fibrosis) sustituye al tejido normal del hígado, bloqueando el flujo de la sangre a través del órgano y evitando que funcione correctamente. La cirrosis es la duodécima causa principal de muerte por enfermedad. Las causas pueden se diversas, aunque las más comunes son el alcoholismo y la hepatitis C.

- Enfermedad hepática alcohólica. Para muchas personas, la cirrosis hepática es sinónimo de alcoholismo crónico, pero de hecho, el alcoholismo es solamente una de las posibles causas. La cirrosis alcohólica se suele desarrollar después de más de una década de ingesta severa de alcohol. La cantidad de alcohol que puede dañar el hígado varía de persona a la persona. En las mujeres, sólo dos o tres bebidas al día pueden dar lugar a cirrosis, y en los hombres, tres o cuatro bebidas por día. El alcohol parece dañar el hígado al bloquear el metabolismo normal de proteínas, grasas y carbohidratos. - Hepatitis C crónica. La infección con este virus causa inflamación y daño moderado al hígado que, al cabo de varias décadas, puede dar lugar a cirrosis.

- Hepatitis crónica B y D. El virus de la hepatitis B es probablemente la causa más común de cirrosis en el mundo, pero es menos frecuente en occidente. La hepatitis B, como la hepatitis C, causa inflamación del hígado y lesión, que tras varias décadas puede producir cirrosis. La hepatitis D está causada por otro virus que infecta el hígado, pero solamente en personas que tienen ya hepatitis B. - Hepatitis autoinmune. Esta enfermedad es debida a que el propio sistema inmunitario ataca el hígado y provoca inflamación, lesión, y finalmente, cicatrización y cirrosis.

- Enfermedades hereditarias. La deficiencia de alfa-1 antitripsina, la hemocromatosis, la enfermedad de Wilson, la galactosemia, y las enfermedades relacionadas con el almacenamiento de glicógeno se encuentran entre las enfermedades hereditarias que interfieren con la manera que el hígado produce, procesa, y almacenan las enzimas, proteínas, metales, y otras sustancias que el cuerpo necesita para funcionar correctamente. - Esteatohepatitis no alcohólica. Enfermedad del hígado caracterizada por acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas que puede acabar produciendo fibrosis hepática, la cual a su vez, puede originar cirrosis. Este tipo de hepatitis parece estar asociada a la diabetes, malnutrición proteica, obesidad, enfermedad de las arterias coronarias, y tratamiento con corticosteroides.

- Conductos biliares bloqueados. Cuando se bloquean los conductos que transportan la bilis fuera del hígado, la propia bilis retrocede y daña el tejido hepático. En los niños pequeños, esto sucede principalmente debido a atresia biliar, una enfermedad en la cual los conductos biliares están ausentes o dañados. En adultos, la causa más frecuente es la cirrosis biliar primaria, una enfermedad en la cual los conductos se inflaman, se bloquean, y se produce una fibrosis (cicatrización). La cirrosis biliar secundaria puede suceder después de cirugía de la vesícula biliar cuando los conductos se dañan inadvertidamente. - Fármacos, toxinas, e infecciones. Reacciones severas a ciertos fármacos, exposición prolongada a toxinas ambientales, esquistosomiasis (infección causada por un parásito) pueden provocar cirrosis.

Existen diferentes tipos de trastornos hepáticos, cuales afectan el hígado, el cual es un órgano responsable en digerir los alimentos y liberarlo de substancias toxicas. Estos trastornos pueden ser heredados u ocasionados por su estilo de vida. Estas enfermedades son como Hepatitis, Cirrosis, enfermedad del hígado graso, hemocromatosis, enfermedad de Wilson, Cancer del Higado, Fibrosis, La colangitis esclerosante primaria, Cirrosis biliar primaria.

Por ejemplo yo padezco de Hepatitis C, una enfermedad viral del higado el cual ocasiona inflamación del hígado y una reducción en la función del órgano. Los síntomas asociados con trastornos del hígado incluyen inflamación abdominal, ojos y piel amarilla, picazón en la piel, orina obscura, heces de color claro, fatiga crónica, nausea y vómito, depresion, dolor en las articulaciones, enfermedad de Crohn, Colitis, pérdida de apetito e insuficiencia hepática incluyendo cirrosis y cáncer del hígado. Pacientes diagnosticados con Hepatitis C frecuentemente reportan usar cannabis para tratar sus síntomas así como la náusea asociada con la terapia antiviral. Un estudio encontró que personas que consumen cannabis son más probables en apegarse a su tratamiento en comparacion con quienes no lo consumían. Hallazgos Clínicos: Efectos del Cannabis Sobre Trastornos Hepaticos

beneficios de lisinopril

  • La agresividad y la tasa de crecimiento tumoral, (estadío).
  • El estado de salud general del paciente.
  • La función hepática del paciente.
  • Los tratamientos administrados.

El sistema de Estadificación BCLC es el más utilizado en EEUU y Europa. Surgió de la identificación de factores pronósticos en varios ensayos clínicos, conformando una clasificación con estadios. Los pacientes son clasificados en 5 estadios que a su vez proporcionan también información sobre las mejores opciones terapéuticas.

Los 5 estadios son los siguientes:

  • El estadio 0 o muy temprano: es un subgrupo con especial buen pronóstico. Incluye pacientes con cirrosis hepática compensada, con CHC muy inicial, totalmente asintomáticos y que presentan tumores únicos menores de 2 cm, sin invasión vascular ni diseminación. Este estadio muy inicial correspondería al concepto de carcinoma in situ. En estos casos, la cirugía o la ablación por radiofrecuencia ofrecen una alta probabilidad de curación.
  • El estadio A o temprano: es un estadio inicial que incluye a pacientes asintomáticos con función hepática conservada con un CHC solitario o con un máximo de 3 nódulos de hasta 3 cm de diámetro. Estos pacientes pueden tratarse con intención curativa mediante resección quirúrgica, ablación percutánea y trasplante hepático.
  • El estadio B o intermedio: consiste en pacientes con tumores multinodulares que exceden los criterios anteriormente descritos, sin invasión vascular ni extra hepática, con función hepática y estado general conservado. Si la función hepática corresponde al estadio A, los sujetos pueden beneficiarse de tratamiento mediante quimioembolización.
  • El estadio C o avanzado: incluye pacientes con función hepática conservada, pero que presentan un CHC con invasión vascular, invasión extra hepática o con afectación leve del estado general. En este grupo de pacientes, el único tratamiento que hasta la fecha ha mostrado beneficios en términos de supervivencia es el tratamiento con sorafenib.
  • El estadio D o terminal: incluye pacientes que presentan afectación grave del estado general o función hepática muy afectada y que no son candidatos a trasplante hepático. A este grupo de pacientes únicamente se les debe indicar tratamiento sintomático.

Su tratamiento va dirigido directamente a las complicaciones.

Algo de grasa en el hígado es normal. Pero si la grasa en el hígado representa más del 5% al 10% del peso de tu hígado, puedes tener enfermedad hepática alcohólica o no alcohólica. En algunos casos, estas enfermedades pueden llevar a complicaciones graves. Está atento a la siguiente guía que te ayudarán a entender los síntomas, causas y tratamientos para el hígado Más de 15 millones de personas en simplemente Estados Unidos abusan del alcohol. Casi todos ellos – el 90% -100% – desarrollan grasa en el hígado.

El hígado graso puede ocurrir después de beber cantidades moderadas o grandes de alcohol. Incluso puede ocurrir después de un corto período de consumo excesivo de alcohol (hepatopatía alcohólica aguda). La genética o herencia (lo que se transmite de padres a hijos) juega un papel en el desarrollo de grasa en el hígado por la enfermedad hepática alcohólica de dos maneras: Puede influir en la cantidad de alcohol que se consume y su probabilidad de desarrollar alcoholismo. Y también, puede afectar los niveles de enzimas hepáticas implicadas en la descomposición (metabolismo) de alcohol.

Otros factores que pueden influir en la probabilidad de desarrollar la enfermedad de hígado graso alcohólico incluyen:

  • Hepatitis C (que puede conducir a la inflamación del hígado)
  • Una sobrecarga de hierro
  • Obesidad
  • Dieta

La enfermedad del hígado graso no alcohólico es ahora la causa más común de enfermedad hepática crónica en muchas partes del mundo, como por ejemplo en Estados Unidos. Algunas personas con exceso de grasa en el hígado simplemente tienen lo que se llama un hígado graso. Aunque esto no es normal, no es grave si no conduce a la inflamación o daño. Otros tienen lo que se llama esteatohepatisis no alcohólica. Aunque es similar a la enfermedad hepática alcohólica, las personas con este tipo de enfermedad del hígado graso beben poco o nada de alcohol. La esteatohepatisis no alcohólica puede conducir a daño hepático permanente. El hígado puede agrandarse y con el tiempo las células hepáticas pueden ser reemplazadas por tejido cicatricial. Esto se llama cirrosis. El hígado no puede funcionar bien y puede que desarrolles insuficiencia hepática, cáncer de hígado y muerte relacionada con el hígado. La esteatohepatisis no alcohólica es una de las principales causas de cirrosis.

Ambos tipos de enfermedad hepática no alcohólica son cada vez más comunes. Hasta un 20% de los adultos pueden tener hígado graso o esteatohepatisis no alcohólica. Y más de 6 millones de niños tienen una de estas condiciones, que son más comunes en los niños asiáticos e hispanos. La evidencia reciente indica que la esteatohepatisis no alcohólica aumenta el riesgo de enfermedades del corazón en los niños que tienen sobrepeso o son obesos. La causa de la enfermedad del hígado graso no alcohólico no está claro. Ciertos factores tienden a aumentar el riesgo, pero en algunos casos, no se presentan factores de riesgo. Sin embargo, el desarrollo de grasa en el hígado por enfermedad hepática no alcohólica tiende a darse en familias. También se presenta con mayor frecuencia en personas que son de mediana edad y con sobrepeso u obesidad. Estas personas a menudo tienen niveles altos de colesterol o triglicéridos y diabetes o prediabetes (resistencia a la insulina), también.

  • Medicamentos
  • Hepatitis viral
  • Enfermedad hepática autoinmune o heredada
  • La pérdida rápida de peso
  • Desnutrición

Estudios recientes muestran que un crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado y otros cambios en el intestino puede estar asociado con la enfermedad de hígado graso no alcohólico. Algunos investigadores sospechan ahora que esto puede desempeñar un papel en la progresión de la enfermedad hepática no alcohólica y a la esteatohepatisis no alcohólica.

Aunque es muy raro, la grasa se acumula en el hígado de la madre durante el embarazo, poniendo tanto a la madre como al feto en riesgo grave. Cualquiera de los dos puede desarrollar insuficiencia hepática, insuficiencia renal, infección grave, o hemorragia. Nadie entiende plenamente su causa, pero las hormonas pueden jugar un papel. Una vez que se confirma el diagnóstico, el bebé tiene que nacer lo más rápido posible. Aunque la madre puede necesitar cuidados intensivos durante varios días, la función hepática a menudo retorna a la normalidad en pocas semanas.

Acumular grasa en el hígado es a menudo silencioso, no produce síntomas, sobre todo al principio. Si la enfermedad avanza – que es por lo general durante un período de años, o incluso décadas – puede causar problemas como:

  • Fatiga
  • Pérdida de peso o pérdida del apetito
  • Debilidad
  • Náusea
  • Confusión, juicio dañado, o dificultad para concentrarse

Estos síntomas también pueden estar presentes:

  • Dolor en el centro o la parte superior derecha del abdomen
  • Agrandamiento del hígado
  • Irregular decoloración oscura de la piel, generalmente en el cuello o la zona de la axila

Con la enfermedad hepática alcohólica, los síntomas pueden empeorar después de períodos de consumo excesivo de alcohol. Con el hígado graso por enfermedad hepática no alcohólica, el proceso de la enfermedad puede detenerse o revertirse, o puede empeorar. Si hay la cirrosis, el hígado pierde su capacidad de funcionamiento. Esto puede causar signos y síntomas tales como:

  • Retención de líquidos
  • Pérdida de masa muscular
  • Hemorragia interna
  • Ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos)
  • Insuficiencia hepática

A menudo, el diagnóstico de un hígado graso se presenta durante un chequeo de rutina. El médico puede notar que el hígado se agranda ligeramente o ver signos de grasa en el hígado en un análisis de sangre. O bien, el médico puede sospechar un problema después de tomar un historial de salud o hacer un examen físico.

  1. Análisis de sangre. Durante las pruebas de sangre de rutina, elevaciones de ciertas enzimas hepáticas pueden aparecer. Estos podrían incluir la alanina aminotransferasa o aspartato aminotransferasa.
  2. Estudios de imagen. Un hígado graso también puede aparecer en los estudios por imágenes, como una ecografía abdominal.
  3. Biopsia hepática. La única manera de confirmar el diagnóstico de grasa en el hígado es con una biopsia del hígado. Esto se hace generalmente una vez que otras causas han sido descartadas. Después de aplicación de anestesia local, el médico inserta una aguja a través de la piel para eliminar un pequeño trozo de hígado. Esto se examina bajo un microscopio para detectar signos de grasa, inflamación y células hepáticas dañadas. Si la inflamación o el daño no está presente, el diagnóstico es simplemente un hígado graso.

Dacal Rivas, Andrés*; Santos Quintairos, Carmen**; Valentín Gómez, Fátima* **Servicio de Medicina Interna

La hepatopatía crónica es un estado patológico hepático que se prolonga en el tiempo (> 6meses). La etiología es muy variada (ver capítulo Alteración del Perfil Hepático) El estadio final de la hepatopatía crónica es la cirrosis hepática, que es un proceso de fibrosis secundario a fenómenos de destrucción y regeneración de las células del parénquima asociado a un incremento difuso del tejido conectivo y a la desestructuración de la arquitectura hepática.

Las consecuencias principales de la cirrosis hepática son: Insuficiencia hepatocelular (IH): disminución de la capacidad funcional hepática debido a la pérdida de hepatocitos. Se manifiesta a modo de coagulopatía, ictericia, etc.

Hipertensión portal (HTP): incremento del gradiente de presión entre vena porta y venas suprahepáticas por encima de los 5mmHg debido a un aumento de la resistencia al flujo venoso y a un aumento del aflujo portal. Es la consecuencia más relevante de la cirrosis pues dará lugar a las principales complicaciones de la enfermedad como puede ser la formación de ascitis, de varices esofágicas, etc. En el diagnóstico de la hepatopatía crónica y la evaluación de la presencia o no de cirrosis hepática debemos seguir los siguientes pasos:

1) Anamnesis exhaustiva: reflejando en la historia el consumo de fármacos hepatotóxicos, hábitos de abuso, antecedentes familiares; e interrogando por la posibilidad del desarrollo de complicaciones: edemas, incremento del perímetro abdominal, heces melénicas, etc. Prestando especial interés a la presencia de datos de HTP: ascitis, edemas, esplenomegalia, circulación venosa colateral.

Otros signos frecuentes que se asocian a IH. son la atrofia muscular, eritema palmar, arañas vasculares, ginecomastia, pérdida vello axilar, atrofia testicular y fetor hepaticus. En pacientes alcohólicos: contractura de Dupuytren, hipertrofia parotídea, neuropatía periférica. 3) Pruebas Complementarias: ante la sospecha de una hepatopatía crónica y/o cirrosis hepática debemos solicitar las siguientes pruebas de diagnóstico complementario, que nos dan información tanto del grado de funcionalidad hepática como de diagnóstico diferencial etiológico.

Pruebas de laboratorio: Los hallazgos más frecuentes en la cirrosis hepática son los siguientes:

para que sirve el lisinopril de 20 mg

  • Aumento de la presión en la vena porta (hipertensión portal). Su médico es probable que la detección de la hipertensión portal y las venas agrandadas cuando eres el primero diagnosticado y cada cierto número de años a partir de entonces. Si usted es diagnosticado con hipertensión portal o sangrado, el tratamiento puede incluir medicamentos o cirugía.
  • Los huesos débiles (osteoporosis). Tratamiento de la pérdida ósea asociada con la cirrosis biliar primaria implica a menudo suplementos de calcio y vitamina D. Su médico también puede recomendar que usted hace ejercicio casi todos los días de la semana para ayudar a aumentar la densidad ósea.
  • Las deficiencias de vitaminas. Su médico puede recomendar suplementos de vitaminas A, D, E y K para contrarrestar las deficiencias de vitaminas.

El buen cuidado de su salud en general puede ayudarle a sentirse mejor y mejorar algunos de los síntomas de la cirrosis biliar primaria:

  • Elija alimentos reducidos en sodio. Opte por los alimentos reducidos en sodio, como sopas reducidas en sodio, puesto que el sodio contribuye a la inflamación de tejidos y para la acumulación de líquido en la cavidad abdominal (ascitis).
  • Ejercer la mayoría de los días de la semana. El ejercicio puede reducir el riesgo de pérdida ósea.
  • Limite el consumo de alcohol. Toman alcohol de vez en cuando, en todo caso. El hígado procesa el alcohol que se consume, y el estrés añadido puede causar daño al hígado. Si su enfermedad ha progresado lo suficiente como para dañar su hígado, su médico le puede recomendar que no beber alcohol en absoluto.
  • Consulte con su médico antes de comenzar nuevos medicamentos o suplementos dietéticos. Debido a que su hígado no está funcionando normalmente, lo más probable es ser más sensibles a los efectos de over-the-counter y la prescripción de medicamentos, así como algunos suplementos dietéticos, así que consulte con su médico antes de tomar cualquier cosa nueva.

Vivir con una enfermedad hepática crónica que no tiene cura puede ser frustrante. Cada uno encuentra maneras de lidiar con el estrés de una enfermedad crónica. Con el tiempo, usted encontrará lo que funciona para usted. Hasta entonces, considerar tratando de:

  • Aprenda sobre su condición. Averigüe todo lo que quieres saber acerca de la cirrosis biliar primaria. Cuanto más sepa sobre lo que está pasando en su cuerpo, el más activo, puede estar en su propio cuidado. Además de hablar con su médico, busque información en su biblioteca local y en los sitios web afiliados con organizaciones, como la Fundación Americana del Hígado.
  • Tome tiempo para usted. Comer bien, hacer ejercicio y descansar lo suficiente puede ayudar a sentirse mejor. Trate de planificar el futuro para los momentos en que usted puede necesitar más descanso.
  • Obtenga ayuda. Si usted tiene amigos o familiares que quieren ayudar, los llevan en sus ofertas y hacerles saber lo que sería más útil para usted. La cirrosis biliar primaria puede ser agotador, así que si alguien quiere hacer sus compras de comestibles, lavar una carga de ropa o cocinar su cena, aceptar la ayuda.
  • Busque apoyo. Las relaciones fuertes pueden desempeñar un papel importante para ayudar a mantener una actitud positiva. Si los amigos o la familia tienen dificultades para comprender su enfermedad, es posible que un grupo de apoyo puede ser útil.

La cirrosis se caracteriza por un daño de las células del hígado y su reemplazo por un tejido cicatricial que impide el tránsito normal del flujo sanguíneo por el hígado e interfiere muchas de las funciones vitales de este órgano. Mucha gente cree que sólo los alcohólicos sufren cirrosis, y aunque es cierto que el consumo de alcohol es la primera causa de esta enfermedad en los Estados Unidos, también lo es que el abstemio también puede padecer la enfermedad. La posibilidad de padecer cirrosis depende de la cantidad y frecuencia con que se bebe en relación con el peso de la persona, su estatura y la capacidad de su cuerpo para metabolizar productos alcohólicos presentes en la sangre circulante.

Es una enfermedad crónica del hígado en la que las células sanas sufren daños y son reemplazadas por células cicatriciales. Esta afección impide el tránsito habitual del flujo sanguíneo por el hígado y no permite que este órgano funcione debidamente. El hígado contiene tejido capaz de regenerarse cuando ha sido dañado, pero el grado de regeneración de las células depende de cada persona. Una cirrosis que no se trate puede derivar en insuficiencia hepática (del hígado) o incluso en la muerte.

El hígado es un órgano grande y complejo, del tamaño de un balón de fútbol americano, que pesa cerca de 1,3 kg (3 libras). Se encuentra debajo de las costillas en la parte superior derecha del abdomen y está conectado con el intestino delgado por las vías biliares, que transportan a los intestinos la bilis que produce. Un hígado sano es suave y liso al tacto. Es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano pues constituye una de las “fábricas” de procesamiento y refinado químico más desarrolladas. Casi toda la sangre procedente del estómago y de los intestinos circula a través del hígado. Además, éste se encarga de depurar el organismo de sustancias tóxicas o venenosas, procesar nutrientes, hormonas o medicamentos y producir proteínas y factores de la coagulación, todos ellos de capital importancia para la salud. En la persona enferma de cirrosis, las sustancias tóxicas y la bilis quedan retenidas en el torrente sanguíneo, porque el hígado no las elimina.

La cirrosis no es contagiosa, no se transmite de una persona a otra. Su origen hay que buscarlo más bien en otros factores: – Consumo de alcohol. Es la causa más frecuente. Cerca de un tercio de las personas muy bebedoras, acaban presentando cirrosis. El resto puede sufrir otras formas de enfermedad hepática.

– Hepatitis vírica crónica (inflamación del hígado): la hepatitis (normalmente de los tipos B, C y D) es la segunda causa más común de cirrosis. – La enfermedad de Wilson, que produce acumulación de cobre en el hígado, cerebro, riñones y ojos.

– La fibrosis quística, que provoca la acumulación de secreciones mucosas en los pulmones, hígado, páncreas e intestinos. – La hemocromatosis, causante de acumulación de hierro en el hígado y otros órganos.

– El bloqueo o inflamación de los conductos biliares (la llamada cirrosis biliar). – La insuficiencia cardíaca congestiva.

– Los trastornos de almacenamiento del glucógeno, que impiden la debida utilización de los azúcares por el hígado. – Las infecciones parasitarias.

– La reacción anómala a los medicamentos recetados, toxinas medioambientales y abuso de inhalaciones (exposición a sustancias tóxicas por vía nasal). Signos y síntomas de la cirrosis

En las primeras fases, la cirrosis se considera una enfermedad silenciosa, ya que ocasiona pocos síntomas. Con el paso del tiempo, sin embargo, los enfermos de cirrosis empiezan a experimentar cansancio, debilidad y pérdida del apetito. Son habituales las náuseas y la pérdida de peso. Conforme la cirrosis empeora, el hígado produce menos proteínas de las que el organismo necesita, lo cual da lugar a otros síntomas: – Menor produción de la proteína albúmina, con lo que el agua se acumula en las piernas (edema) del enfermo o en el abdomen (ascitis).

– Lentificación de la producción de proteínas del plasma sanguíneo como el fibrinógeno, factor esencial para la coagulación, lo que hace al enfermo de cirrosis más propenso a las hemorragias. – La cirrosis puede provocar ictericia, alteración caracterizada por un color amarillento de la piel y el blanco de los ojos. Este trastorno se debe a la acumulación en la sangre de bilirrubina (pigmento biliar), que normalmente el hígado depura del torrente circulatorio y evacua hacia el intestino a través de las vías biliares.

– Algu nos enfermos de cirrosis sienten también una picazón intensa, debida a la acumulación de pigmentos biliares en la piel. – La cirrosis impide que el hígado depure la sangre de toxinas y otras sustancias nocivas, así como de medicamentos. La acumulación de estos elementos en el organismo altera las

funciones mentales y la personalidad del enfermo. Entre los primeros indicios de cirrosis figuran el descuido del aspecto, los despistes, problemas de concentración y hábitos de sueño alterados. La pérdida de conciencia o el coma son posibles síntomas más tardíos. – La cirrosis también puede afectar a los vasos sanguíneos

abdominales. Normalmente, la vena porta, que es un vaso de amplia capacidad, transporta la sangre desde el intestino y el higado hasta el hígado. La cirrosis bloquea este flujo, lo cual repercute en un aumento de la presión arterial en este circuito (hipertensión portal). Conforme el higado se inflama, el cuerpo intenta dar salida a la sangre a través de otros vasos sanguíneos, pero puede ocurrir que estos vasos no sean lo suficientemente fuertes para soportar el flujo y se rompan; entonces, el enfermo vomita sangre, signo de una situación de alto riesgo. Diagnóstico El primer paso en el diagnóstico cirrosis consiste en evaluar el historial médico del enfermo y efectuar un examen físico. La detección de un hígado inflamado o de tamaño mayor al normal, de edema o de ascitis, así como la presencia de síntomas de confusión mental por la acumulación de sustancias tóxicas en el cerebro, sirven al médico para sentar el diagnóstico. Puede encargarse una tomogra-fía computada (TC) o bien ecografías para comprobar si el tejido del hígado tiene cicatrices. También es útil la biopsia por punción, procedimiento mediante el cual se introduce en la piel una aguja para aspirar una muestra de tejido. El hígado también se inspecciona con el laparoscopio, instrumento de observación que se introduce en el organismo a través de una incisión minúscula en el abdomen. Otro indicio de cirrosis es la presencia de telangiectasia, formación de “arañas vasculares” en la piel, a base de redes de minúsculos vasos sanguíneos que se dilatan, especialmente en el rostro y la parte superior del pecho.

Tratamiento El tratamiento depende del tipo de cirrosis y de lo avanzada que se encuentre la enfermedad. El objeto es detener su evolución y, al mismo tiempo, contrarrestar el daño infligido al hígado. Si la causa de la cirrosis es el alcohol, la primera medida que debe tomarse es dejar de beber. En la actualidad no existe un tratamiento para “curar” la cirrosis. La picazón se puede tratar con medicamentos. Para el edema o la ascitis se utilizan diuréticos (medicamentos que eliminan el exceso de sal y de agua del cuerpo). En casos graves de disfunción hepática, es decir, cuando las células del hígado dejan de funcionar, el transplante de hígado es la única solución.

Los adultos que siguen una dieta nutritiva y limitan su consumo de alcohol previenen la destrucción de células sanas en el hígado. A continuación figuran otras medidas de utilidad para la prevención de la cirrosis hepática: – No mezclar nunca medicamentos, especialmente los de venta libre, con el alcohol.

– Seguir al pie de la letra las indicaciones de uso de los productos químicos: asegurarse de que están en lugares bien ventilados, no mezclar sustancias químicas, evitar la inhalación y el contacto de productos químicos con la piel, lavar rápidamente cualquier zona que haya sufrido una exposición accidental y utilizar ropa de protección. – Evitar el abuso de inhalantes de todo tipo.

– Evitar el uso de drogas intravenosas, posibles vehículos de contagio de las variedades de hepatitis B, C, y D. Convivencia con la cirrosis

Los enfermos de cirrosis pueden convivir muchos años con la enfermedad. Incluso cuando surgen complicaciones, existe tratamiento. Muchos de estos enfermos han sobrevivido con el trasplante de hígado y continúan haciendo vida normal. Los enfermos de cirrosis deben abstenerse de beber alcohol. Se cree que la mala alimentación, particularmente si está asociada al alcohol o al abuso de drogas, tiene mucho que ver con la aparición de la cirrosis, aunque continúa la investigación al respecto. Entre tanto se recomienda una dieta sana y equilibrada. American Liver Foundation, 75 Maiden Ln., Ste. 603,

para que es el medicamento lisinopril

Entre los distintos procesos que se puede encontrar el médico en las pruebas están:

  • Quiste Hidatídico: Es fácil de verificar si se ven grupos de quistes y se detecta la presencia de parásitos.
  • Abcesos: Cursa con dolor con dolor y fiebre y un aumento de proteínas, con lo cual es fácil descartarlo con un analítica como el hemograma.
  • Poliquistosis: Se detecta ya que va asociada a problemas renales.
  • Tumores Benignos: Se detectan por la apreciación de engrosamiento y se da en muy pocas ocasiones, se conoce como cistoadenoma.
  • Tumores Malignos: Tanto el cistocarcinoma como el necrósado son de intervención quirúrgica urgente, el primero suele se provocado por la denigración de uno benigno y el segundo por metástasis procedentes de otros órganos.

Los quistes hepáticos simples en general no suelen necesitar tratamiento, el médico puede hacer un seguimiento para evaluar su evolución. En casos de quistes de tamaño medio o grande se proceder a reducir o eliminar el quiste. El mejor tratamiento si hay molestias es quitar el tinte y se suele hacer a través de laparoscopia. El médico hace dos o tres pequeñas incisiones para poder eliminar estos quistes. Requiere aproximadamente un día o dos en el hospital y los pacientes se recuperan generalmente en 2 semanas. También te puede interesar:

Su médico le acaba de decir que usted sufre de la enfermedad de Crohn. ¿Ahora qué? Lo más probable es que usted nunca antes haya oído hablar de esta enfermedad. Es más, la mayoría de las personas no están familiarizadas con la enfermedad de Crohn y ahora usted tiene que enfrentarse a ella. Probablemente tenga muchas preguntas.

Algunas de las más comunes son:

  • ¿Qué es la enfermedad de Crohn?
  • ¿Tiene cura la enfermedad de Crohn y cuál es el pronóstico?
  • ¿Cómo me dio a mí?
  • ¿Podré trabajar, viajar o hacer ejercicio?
  • ¿Debo seguir una dieta especial?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿Necesitaré cirugía?
  • ¿Cómo cambiará mi vida la enfermedad de Crohn, tanto ahora como en el futuro?

El propósito de este folleto es proporcionarle respuestas que le ayudarán a contestar esas preguntas, y explicarle paso a paso los puntos claves de la enfermedad de Crohn y lo que podrá esperar en el futuro. No se va a convertir en un experto de la noche a la mañana, pero aprenderá más y más con el paso del tiempo. En cuanto más informado esté, podrá manejar su enfermedad mucho mejor y participar activamente en su propio equipo de salud. ¿Qué es la enfermedad de Crohn?

La enfermedad de Crohn se llama así en honor al Dr. Burrill B. Crohn, quien publicó un papel de gran importancia junto con sus colegas Oppenheimer y Ginzburg en 1932 describiendo lo que hoy se conoce como la enfermedad de Crohn. La enfermedad de Crohn pertenece a un grupo de afecciones conocidas como enfermedad inflamatoria intestinal (EII). La enfermedad de Crohn es una afección crónica inflamatoria del tracto gastrointestinal. Los síntomas incluyen dolor abdominal con cólico, náuseas, fiebre, pérdida de apetito, pérdida de peso y fatiga, y, a veces, sangrado rectal. Cuando usted sufre de la enfermedad de Crohn, no tendrá los mismos síntomas todo el tiempo. Es más, a veces no tendrá ningún síntoma. Cuando no tiene ningún síntoma, esto se llama remisión. Al leer acerca de las enfermedades inflamatorias del tracto gastrointestinal, necesita saber que la enfermedad de Crohn no es lo mismo que la colitis ulcerosa, otro tipo de EII. Los síntomas de estas dos enfermedades son bastante similares, pero las áreas afectadas de su cuerpo son diferentes. La enfermedad de Crohn puede afectar cualquier parte del tracto gastrointestinal, desde la boca hasta el ano, pero la colitis ulcerosa está limitada al colon—también llamado el intestino grueso. La enfermedad de Crohn más comúnmente afecta la parte donde termina el intestino delgado (el íleo) y donde comienza el colon. La enfermedad de Crohn también puede afectar todo el grosor de la pared intestinal, mientras que la colitis ulcerosa sólo involucra la parte más profunda de la pared intestinal. Y por último, en la enfermedad de Crohn la inflamación del intestino puede “saltarse”—dejando áreas normales entre las áreas afectadas por la enfermedad intestinal. En la colitis ulcerosa, esto no ocurre. En sólo

el 10 por ciento de los casos las características de la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn coinciden, esta enfermedad se conoce como colitis indeterminada. ¿Se irá algún día?

Nadie sabe exactamente qué es lo que causa la enfermedad de Crohn. También, nadie puede predecir cómo la enfermedad—una vez diagnosticada—afectará a una persona en particular. Para algunas personas pueden pasar años sin tener ninguna clase de síntomas, mientras que otros tienen brotes, o ataques más frecuentes. Sin embargo, una cosa es cierta: la enfermedad de Crohn es una afección crónica. Las afecciones crónicas son condiciones persistentes. Pueden ser controladas con tratamiento, mas no curadas. Eso quiere decir que la EC es una enfermedad a largo plazo. De hecho, muchas de las enfermedades médicas tales como la

diabetes, la presión alta y las enfermedades cardiacas son tratadas con éxito mas no curadas. Ocasionalmente las personas pueden desarrollar complicaciones graves que pueden ser serias— tal como el cáncer colorrectal—pero esto ocurre en un número muy pequeño de personas afectadas por la EII. Los estudios muestran que las personas que sufren de la EII usualmente tienen la misma expectativa de vida que aquellas personas sin la EII. Es importante recordar que la mayoría de las personas que sufren de la enfermedad de Crohn llevan una vida muy activa, feliz y productiva. Breve introducción al sistema gastrointestinal

La mayoría de nosotros no estamos familiarizados con el tracto gastrointestinal, aun cuando ocupa una gran parte del “espacio” de nuestros cuerpos. Aquí hay un repaso breve: El tracto gastrointestinal (véase la figura 1) comienza en la boca. Sigue un recorrido torcido y curvilíneo y termina, muchas yardas después, en el recto. Entremedio hay un número de órganos los cuales tienen una función en el procesamiento y transporte de la comida a través del cuerpo.

El primero es el esófago, un tubo delgado que conecta la boca al estómago. La comida pasa por el estómago y entra al intestino delgado. Esta es la sección donde la mayoría de los nutrientes son absorbidos. El intestino delgado luego se dirige al colon, o intestino grueso, el cual conecta al recto. La función principal del colon es absorber el exceso de agua y sales del material de desecho (lo que sobra después de que la comida ha sido digerida). También almacena el desecho sólido, convirtiéndolo en heces, y lo excreta por el ano.

Cuando ocurre la inflamación, las funciones principales son afectadas, incluyendo la absorción de agua. Como resultado, la diarrea puede ser un síntoma muy común durante los brotes de la enfermedad de Crohn. ¿A quién le da la enfermedad de Crohn?

Aproximadamente 1.4 millones de americanos sufren hechos rapidos la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn. Ese número está dividido en partes casi iguales entre las dos enfermedades. A continuación hay algunos datos resumidos y unas estadísticas:

  • Cerca de 30,000 nuevos casos de la enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa son diagnosticados cada año.
  • El promedio de personas más frecuentemente diagnosticadas con la enfermedad de Crohn fluctúa entre los 15 y 25 años de edad, pero la enfermedad puede ocurrir a cualquier edad.
  • La enfermedad de Crohn puede ocurrir en las personas de 70 años de edad y mayores, y también en los niños pequeños. Se estima que un 10 por ciento de aquellos afectados tienen menos de 18 años de edad.
  • Los hombres y las mujeres parecen estar afectados por partes iguales.
  • Mientras que la enfermedad de Crohn puede afectar a aquellos de cualquier grupo étnico, los caucásicos son afectados más que cualquier otro grupo. Prevalece más que todo entre la populación judía de la Europa Oriental.
  • Tanto la enfermedad de Crohn como la colitis ulcerosa son enfermedades encontradas principalmente en países desarrollados, más comúnmente en las áreas urbanas que en las áreas rurales, y más a menudo en climas del norte que del sur. Sin embargo, algunos de estos patrones de enfermedad están cambiando gradualmente. Por ejemplo, el número de casos de la EII está aumentando en partes del mundo en vías de desarrollo, incluyendo la China, India y América del Sur.

La conexión genética Los investigadores han descubierto que la enfermedad de Crohn tiende a correr en las familias. De hecho, los parientes de primer grado de una persona afectada por la Ell tienen un riesgo de brote de entre el 5,2 y el 22,5 por ciento. También depende de cuál miembro de familia sufre de la EII, etnicidad, y la clase de EII—ya sea enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa. Sus genes claramente tienen un papel importante, aun cuando todavía no se ha identificado un patrón hereditario. Eso quiere decir que actualmente no hay manera de predecir si la enfermedad de Crohn se manifestará en algún miembro de la familia.

¿Qué causa la enfermedad de Crohn? Nadie sabe la(s) causa(s) exacta(s) de la enfermedad. Una cosa es cierta: Nada de lo que usted hizo le causó la enfermedad de Crohn. Nadie lo contagió. No fue nada de lo que usted comió o bebió que hiciera que brotaran los síntomas. Una vida llena de estrés no causó que se enfermara. Así es que, sobre todo, ¡no se culpe a sí mismo!

¿Cuáles son algunas de las causas más comunes? La mayoría de los expertos piensa que hay una explicación multifactorial. Esto quiere decir que se necesita un número de factores trabajando en conjunto para dar lugar a la enfermedad de Crohn. Los tres factores principales que se sospecha contribuyen a la enfermedad de Crohn son:

  1. Ambiental
  2. Genético
  3. Una reacción inadecuada del sistema immunológico del cuerpo

Lo más probable es que una persona hereda uno o más genes que lo hacen a él o a ella susceptible a la enfermedad de Crohn. Entonces, algo en el ambiente ocasiona que el sistema inmune responda en forma anormal. (Los científicos

todavía no han identificado al “activador” o los “activadores” ambientales.) Cualquiera que sea que lo active, provoca que el sistema inmune de la persona “se encienda” y comience a atacar el sistema gastrointestinal. Ahí es cuando comienza la inflamación. Desafortunadamente, el sistema inmune no “se apaga,” así es que la inflamación continúa, dañando los órganos digestivos, causando los síntomas de la enfermedad de Crohn. ¿Cuáles son los indicios y síntomas?

A medida que la pared intestinal se vuelve más inflamada y ulcerosa, pierde la habilidad de absorber agua del desecho que pasa por el colon. Eso, a su vez, conduce a que progresivamente se aflojen las heces—en otras palabras, diarrea. La pared intestinal dañada puede comenzar a producir exceso de mucosidad en las heces. Además, la ulceración en la pared del intestino puede causar sangrado, dando como resultado heces sanguinolentas. Eventualmente, esa pérdida de sangre puede causar conteo bajo de células rojas, conocido como anemia.

La mayoría de las personas con la enfermedad de Crohn sufren de movimiento intestinal urgente así como también dolor abdominal y cólico. Estos síntomas varían de persona a persona y pueden cambiar con el tiempo. A la vez, éstos pueden resultar en la pérdida de apetito y posteriormente pérdida de peso. Estos síntomas, junto con la anemia, también pueden conducir a la fatiga. Existe la posibilidad de que los niños que sufren de la enfermedad de Crohn tengan deficiencias en su desarrollo y crecimiento. Los síntomas pueden variar de leves a severos. A causa de que la enfermedad de Crohn es una afección crónica, los pacientes pasarán por períodos en que la enfermedad rebrota (está activa) y causa síntomas. Entre los rebrotes, las personas podrían no sufrir de ninguna aflicción en lo más mínimo. Estos períodos libres de la enfermedad (conocidos como “remisión”) podrían pasar meses y aún años, aunque los síntomas típicamente regresan en algún momento.

La inflamación también podría causar que se desarrolle una fístula. Una fístula es un túnel que va de un bucle del intestino a otro, o que conecta el intestino a la vejiga, vagina, o la piel. Las fístulas ocurren más comúnmente alrededor del área anal. Si esta complicación surge, podría notar drenaje de moco, pus, o heces por esta abertura. Otras afecciones que pudieran ocurrir en algunos pacientes incluyen las constricciones, el estrechamiento de los intestinos; fisuras, desgarramientos en la pared del ano; y abscesos. Un absceso es una masa sensible llena de pus por una infección.

Más allá del intestino Además de los síntomas en el tracto gastrointestinal, algunas personas también pueden sufrir una variedad de síntomas en otras partes del cuerpo asociados con la enfermedad de Crohn. Los signos y síntomas de la enfermedad pueden ser evidentes en:

para que es la lisinopril

Sala 3 Marca de tu verdad a la superficie. Su verdad interior se revela sutilmente, en un lenguaje que es profunda, suave y tímida. Con el fin de escuchar y apreciar su mensaje, tienes que pasar el tiempo de conexión al mismo. Para mí, esto significa tomar un paseo, escribir en mi diario o tener una salvaje fiesta de baile en solitario de mi música favorita en mi dormitorio. Para usted que podría significar la oración, la meditación, caminatas, tomar un baño, la reproducción de música o la lectura de textos sagrados. Ley 4 como un perro. ¿Alguna vez has visto a un perro "agradable falso" a alguien que no le gustaba? No. Cuando un perro no le gusta alguien, gruñe, ladra, evita esa persona. No estoy diciendo que a ladrar, morder o salir de su manera de ser un idiota para la gente que no le gusta, pero estoy diciendo que-como regla general-la mayoría de nosotros poner demasiada energía en ser demasiado amable para personas que prefieren tener nada que ver con. Usted no tiene que gustar a todo el mundo. No todo el mundo tiene a gustarme. Está bien ser indiferente, distante y contenida cuando en presencia de la gente que no le gusta.

5 Antes de hablar, pregúntese: "¿Es lo que voy a decir la verdad? ¿Podría reformular mis palabras de una manera que refleje mejor mi verdad esencial?" Use palabras cuidadosamente, porque las cosas que dices tienen un poder tremendo. 6 Siéntelo en su intestino. La verdad más a menudo se irradia desde algún lugar que no sea su mente. La mente puede girar y girar, complicar y diluir, mientras que el intestino simplemente responde. Esta es la forma más pura de la verdad. Cuando usted consigue una corazonada o un fuerte instinto, preste atención!

7 Rodéese de buscadores de la verdad, dicen la verdad y verdad hígados. Cuanto más esté cerca de personas sinceras, más usted será capaz de decir la verdad a ti mismo. Mientras que usted no puede estar alrededor de 100 personas-por ciento veraz, el 100 por ciento de las veces, es importante buscar conscientemente otros que valoran la verdad en sus vidas. 8 Tenga cuidado con los enemigos. Algunas personas no les gustará tu verdad. Serán molesto, enojado, a la defensiva, amenazada y asustada. No es necesario discutir o pelear estas personas, pero sí es necesario prestar atención. Cuando ves que alguien está tratando de aplastar a su verdad, debe prestar especial atención a que queda fuerte, tranquilo y centrado.

  • Permita que su verdad para tener compasión. Vivir su verdad no significa estar siempre discutiendo con las personas que están en desacuerdo o reclutar a otros a su sistema de creencias. Recuerde que su verdad no es la verdad.
  • Tenga en cuenta que su verdad puede cambiar a medida que aprende y crece con nuevas experiencias de vida. Esto está bien. Verdad esencial no se trata de leyes férreas, sino de vivir plenamente y honestamente en cada momento. Somos seres dinámicos y que sólo tiene sentido que nuestras verdades serán dinámicas también.
  • Eres hermosa. Esto es cierto.

El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo. Produce proteínas, almacena vitaminas y minerales, que hace que la bilis necesaria para la digestión y hace mucho más. Cuando se produce la enfermedad hepática el hígado ya no es capaz de funcionar correctamente. Hay varios tipos de enfermedades hepáticas como la hepatitis, la cirrosis y el cáncer. De hecho, hay cerca de 100 diferentes tipos de enfermedad hepática. Cuando una persona sufre un daño hepático irreversible la única opción es el trasplante de hígado. Vivir con la enfermedad de hígado puede ser una batalla cuesta arriba. A continuación se presentan algunas estrategias que le ayudarán a sobrellevar la situación.

1 Para ser informado. Si usted ha sido diagnosticado con una enfermedad hepática aprender todo lo que pueda acerca de su condición. Consulte con su médico y discutir todas las opciones de tratamiento disponibles. La comprensión de su condición es el primer paso para vivir con ella. 2 Cuida tu alimentación. Las personas que sufren de enfermedades hepáticas necesitan una dieta especial con el fin de optimizar el funcionamiento del hígado y mantener el hígado del trabajo duro. Esto es importante ya que el hígado ayuda a metabolizar toda la comida que se ingiere. Su médico puede sugerirle una dieta especial y proporcionar directrices dietéticas. Coma porciones pequeñas y no comer nada al menos dos horas antes de la hora de acostarse. Evite los alimentos fritos y picantes. Evite el alcohol por completo.

3 Fuera de la caja y considerar opciones alternativas, así como el tratamiento convencional. Las hierbas tales como la leche de cardo, achicoria y diente de león puede ayudar a la regeneración de las células hepáticas. Consulte con su médico y póngase en contacto con un practicante de herbolario o homeopático calificado para aprender más acerca de estas hierbas y sus posibles beneficios. 4 Deje que los amigos y miembros de la familia ayudan a sobrellevar su enfermedad. Ellos quieren ayudarle en todo lo que puedan. Ellos pueden ofrecer apoyo emocional cuando más lo necesitas. También ayuda a unirse a un grupo de apoyo. Nadie entiende lo que está pasando mejor que otra persona que está tratando con la misma condición. Al unirse a un grupo de apoyo que puede ofrecer apoyo, así como recibirla. Es más fácil hacer frente cuando no los haga solo. Hay fuerza y ​​apoyo en los números.

Los niveles de enzimas hepáticas a menudo realizarse como parte de un análisis de sangre de rutina. Enzimas hepáticas elevadas no siempre indican enfermedad o lesión hepática. En los casos en que las enzimas hepáticas elevadas pueden ser indicativos de enfermedad hepática, su médico probablemente ordenará exámenes adicionales. En muchos casos, un análisis de sangre que indica las enzimas hepáticas es la primera indicación de una persona sufre una enfermedad hepática. Muchos medicamentos, incluyendo los medicamentos, de venta libre y productos a base de hierbas, pueden causar aumento de las enzimas hepáticas. Si un análisis de sangre revela enzimas hepáticas altas y usted está en la medicación, el médico puede hacer que usted tome la prueba nuevamente sin tomar el medicamento.

Trastornos como la hepatitis autoinmune, cirrosis billary primaria y colangitis esclerosante primaria pueden causar elevación de enzimas hepáticas. Trastornos que afectan las vías biliares también pueden causar la afección. Un efecto de varias enfermedades hepáticas metabólicas, incluyendo la hemocromatosis, se eleva las enzimas hepáticas.

Los diabéticos frecuentemente han enzimas hepáticas elevadas como resultado de la enfermedad. El consumo excesivo de alcohol puede causar elevación de enzimas hepáticas. De hecho, la enfermedad hepática grave riesgo para la salud asociado con el alcoholismo o el consumo excesivo de alcohol.

Las personas con cálculos biliares a menudo tienen elevados de enzimas hepáticas. Los tumores en el hígado, los conductos biliares y el páncreas pueden causar elevación de enzimas hepáticas.

La tiña es una infección por hongos que ataca la capa externa de la piel y las uñas, provocando una erupción circular roja protuberante que puede extenderse a otras áreas del cuerpo. La tiña se puede transmitir a través del contacto y se propaga fácilmente de una persona o animal a otro. Es imprescindible para detener un brote de tiña tan pronto como se detecte. 1 Trate el área infectada inmediatamente. Si usted o un miembro de la familia tiene una erupción que se asemeja a la tiña, usted debe comprar medicamentos tópicos para tratar las infecciones fúngicas. Si el medicamento de venta libre no funciona, entonces consulte a su médico para verificar que la condición es la tiña y para recibir posible medicación oral.

Contacto 2 Límite con la gente. La tiña se transmite por contacto de la persona infectada o un objeto a otro. Si usted tiene tiña, limitar su contacto con la gente hasta que se curó. Si alguien en su hogar u oficina tiene tiña, limite el contacto con ellos y todos los objetos que utilizan. Una vez que el hongo se disemina a otra persona, es probable que se traslade de nuevo. 3 Limpie las superficies. El hongo de la tiña se puede encontrar en muchas zonas cálidas húmedas incluyendo vestuarios y duchas comunes. (Esta es una de las principales causas del pie de atleta). Use un trapeador o lavar el paño y limpie todas las superficies con una solución limpiadora antibacteriana y antifúngica.

4 Use calcetines limpios. La tiña se puede atacar a los pies y las uñas de los pies, causando una infección que es difícil de tratar el uso de medicamentos aplicados. Calcetines usados ​​durante una sesión de ejercicios que son sudoroso y la izquierda en un suelo del vestuario o un banco puede recoger el hongo fácilmente y difundirlo. Después de hacer ejercicio, cambiar a un nuevo par de calcetines. 5 Use sandalias en los vestuarios y duchas. Si usted puede mantener sus pies descalzos en el suelo, se pone de pie un riesgo mucho menor de contraer la infección por hongos y transmitirla a los demás. Las sandalias de sí mismos pueden convertirse en un paraíso para los hongos si se deja en oscuras, lugares cálidos húmedos, por lo que limpiar su calzado con regularidad.

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina, el edema es más probable que ocurra en las piernas, tobillos o pies. La piel puede ser brillante, estirado e hinchados, según informa la Clínica Mayo. Los médicos pueden tener los pacientes edema usan medias de compresión para prevenir la acumulación de líquido en los tejidos. Las medias de compresión funcionan bien para mantener la presión sobre las piernas del paciente y minimizar los efectos del edema.

Los médicos pueden prescribir medicamentos diuréticos para pacientes edema a la fuerza a los riñones a excretar más agua y reducir la retención de líquidos. Los pacientes pueden experimentar una mejoría del edema si restringen su ingesta dietética de sal siguiendo las indicaciones de un médico. Las personas pueden desarrollar edema si permanecen en la misma posición o estar sentado por un período prolongado de tiempo, comer cantidades excesivas de alimentos salados y si están embarazadas.

El edema es un síntoma de varias enfermedades graves, como la enfermedad renal, cirrosis hepática e insuficiencia cardíaca congestiva. Los pacientes con edema deben ver a un médico tan pronto como sea posible. La hepatitis B crónica es una infección grave del hígado que es causada por el contacto con un virus conocido como el VHB. El virus se contrae normalmente a través del contacto con fluidos corporales de una persona infectada de la actividad sexual o el uso de la misma aguja durante el uso de drogas intravenosas. Puede resultar en daño hepático grave, como el cáncer, cirrosis e insuficiencia hepática. Los síntomas incluyen náuseas y vómitos, dolor abdominal, orina oscura, fatiga y una coloración amarillenta de la piel y la esclerótica de los ojos llamada ictericia. Las opciones de tratamiento son limitadas, pero pueden ser eficaces.

1 Contactar con un profesional médico de inmediato de que usted cree que puede haber sido infectado. Una inyección con inmunoglobulina de hepatitis B dentro de 24 horas a menudo puede prevenir la enfermedad. También debe iniciar una serie de tres inyecciones de vacunación contra la hepatitis B, según la Clínica Mayo. 2 Comenzar la terapia con medicamentos si se diagnostica la hepatitis B. Medicamentos disponibles incluyen interferón, que puede estimular el sistema inmunológico de su cuerpo contra el VHB; La telbivudina, que puede detener la replicación del VHB en sus células; El entecavir, que es un medicamento antivírico que se toma en forma de píldora; La lamivudina, que funciona de manera similar telbivudina, pero no es tan fuerte; y adefovir dipivoxil, que también puede prevenir la replicación del VHB en células, de acuerdo con la Clínica Mayo.

3 Hable con su médico acerca de los factores pertinentes que indican que el fármaco debe ser administrado y por cuánto tiempo, incluyendo su género y cuánto tiempo usted ha sido infectado. El objetivo inicial del tratamiento farmacológico es reducir la carga viral y la fuerza del sistema inmune, y entecavir se prescribe a menudo para este propósito, de acuerdo con la hepatitis B Abogado. 4 Someterse a un trasplante de hígado si el medicamento resulta ineficaz. Si bien las mejoras en la tecnología médica han hecho trasplantes de hígado más éxito, todavía hay una enorme escasez de hígados disponibles para satisfacer la demanda, según la Clínica Mayo.

Hígados sanos son capaces de curar o regenerar las células dañadas. Cuando el hígado ya no puede regenerar las células debido a una lesión o enfermedad que se empieza a formar tejido cicatrizal. Este proceso degenerativo se llama fibrosis. Si no se trata con el tiempo esto cicatrices debido a la fibrosis provoca que el hígado para reducir y endurecer, lo que lleva a daño permanente al hígado llamada cirrosis. La cirrosis del hígado es la principal causa de muerte decimocuarta En los Estados Unidos. La cicatrización del hígado, o fibrosis, puede ser causada por virus transmitidos por la sangre de la hepatitis B, C y D. Estos virus causan todo inflamación y daño al hígado. Daños Lesión de las vías biliares, enfermedades genéticas como Watson y la hemocromatosis y repetidos ataques de insuficiencia cardíaca también puede causar cicatrización del hígado.

El abuso crónico de alcohol es la causa más común de cirrosis. También es el más evitable. De acuerdo con la Digestive Disease Cámara de Compensación Nacional, "La cantidad de alcohol que toma para dañar el hígado varía mucho de persona a persona. Para las mujeres, el consumo de dos a tres bebidas: --- incluyendo cerveza y vino --- por día y para los hombres, tres a cuatro tragos por día, pueden conducir a daño hepático y cirrosis ". El primer paso en la detección de la cirrosis es el reconocimiento de los síntomas de la enfermedad. Los síntomas serán únicas para el paciente individual. Las primeras etapas de cirrosis pueden no presentar síntomas detectables. A medida que la enfermedad empeora los síntomas incluyen sangrado de las hemorroides, náuseas, pérdida de peso, confusión, ictericia, hinchazón abdominal y dolor, la impotencia y la pérdida de interés en el sexo, la picazón y la debilidad corporal general.

Los pasos finales en la confirmación del diagnóstico de cirrosis comienzan con un examen médico. El médico tomará una historia detallada del paciente incluyendo antecedentes genéticos, los medicamentos que toma, y ​​las opciones de estilo de vida. Él o ella le hará un control físico de un agrandamiento del hígado, las palmas rojas, color amarillento en la parte blanca de los ojos o la piel del paciente, abdomen distendido, el exceso de tejido de mama, testículos encogidos o arañas vasculares en la piel del paciente. El médico puede ordenar exámenes de sangre o una resonancia magnética, gammagrafía del hígado o tomografía computarizada para detectar la acumulación de líquidos en el abdomen, reducción del flujo sanguíneo a través del hígado o hepatomegalia. Basándose en los resultados de estas pruebas y observaciones un médico puede determinar que un paciente sufre de cirrosis del hígado y de iniciar el tratamiento. Sin embargo, un diagnóstico definitivo de la cirrosis completamente requiere una biopsia en vivo.

trental uso veterinario